El documento aborda la importancia de andar en el espíritu y de cumplir la voluntad de Dios según enseñanzas bíblicas, resaltando el papel fundamental de la revelación divina. Se menciona la figura de Juan el Bautista y su relación con el llamado divino, enfatizando que la autenticidad de un ministerio radica en su origen celestial y no en la fama o en los milagros. Además, se subraya que no todos los que profetizan o realizan milagros son conocidos por Dios, enfatizando la necesidad de actuar en alineación con Su voluntad.