El documento define a los laicos en la Iglesia Católica como aquellos fieles que no son miembros del clero. Explica que ser laico es una auténtica vocación llamada a santificarse en el cumplimiento de las obligaciones ordinarias y familiares. Afirma que los laicos están llamados a iluminar y organizar los asuntos temporales para alcanzar el Reino de Dios y anunciar el Evangelio con testimonio de vida.