El matrimonio es un pacto divino diseñado por Dios como fundamento de la sociedad y la iglesia, con su propósito principal siendo la compañía entre los cónyuges y no la procreación. Este vínculo implica reglas que deben ser respetadas y es esencial para el orden social, ya que un ataque al matrimonio afecta negativamente a la iglesia y la comunidad. La promesa de matrimonio debe ser vista como un compromiso serio, diferenciándose de prácticas modernas como el noviazgo, y la unión se formaliza a través de un pacto solemne.