Los sistemas automáticos controlan mecanismos sin intervención humana, clasificándose en lazos abiertos y cerrados. En los sistemas en lazo cerrado, un sensor regula el control basándose en la salida, mientras que en los abiertos no hay retroalimentación. Se comparan dispositivos como hornos microondas y despertadores para ilustrar las diferencias en el funcionamiento y ventajas de los lazos cerrados sobre los abiertos.