El documento aborda la consagración de los primogénitos en el contexto bíblico, destacando la importancia de la sangre como símbolo de salvación y la necesidad de confiar en ella. Se menciona la redención de los primogénitos y el papel especial de los levitas en la relación con Dios. Además, se establece un paralelismo entre el rescate del pueblo de Israel y el rescate espiritual ofrecido a los creyentes, enfatizando que ahora se puede relacionar directamente con Dios sin intermediarios.