El documento explora la relación entre el surrealismo y el dadaísmo, considerando al surrealismo como la versión madura del dadaísmo. Ambos movimientos comparten características como la influencia de lo irracional y un rechazo a las convenciones artísticas, permitiendo que los objetos hablen por sí mismos. A través de artistas destacados como Marcel Duchamp, Salvador Dalí y René Magritte, se evidencia cómo el surrealismo se desarrolló de la autodestrucción del dadaísmo al convertirse en una fuerza más aceptada en el mundo del arte.