En 1953 se sintetizó la talidomida como sedante, pero causó miles de defectos de nacimiento. En la década de 1960, la doctora Frances Kelsey de la FDA de EE. UU. rechazó aprobarla debido a preocupaciones de seguridad, evitando así tragedias. Ahora, los ensayos clínicos son más rigurosos para proteger la salud pública.