Las tipografías se originaron a partir de formas pictográficas naturales y se volvieron más abstractas al convertirse en letras. Existen dos amplios grupos de tipografías: las que contienen serif, con remates decorativos, y las sans serif o de palo seco, sin estos remates. Actualmente, la tipografía digital ha revolucionado el diseño y creación de nuevas fuentes a través de aplicaciones informáticas.