El Teatro alla Scala en Milán fue construido en 1776 por orden de María Teresa de Austria luego de varios incendios que destruyeron teatros anteriores en el mismo sitio. El arquitecto Giuseppe Piermarini eligió un terreno con una iglesia en ruinas para construir el teatro, el cual tomó el nombre de la iglesia, Teatro alla Scala. El teatro ha tenido varias remodelaciones a lo largo de los años pero mantiene su estructura original.