La mayordomía cristiana se refiere al señorío de Cristo en todos los aspectos de la vida, no solo en lo financiero. Implica una entrega diaria a Dios y caminar en comunión con Él. Los diezmos y ofrendas son adoración a Dios como nuestro Creador y Sustentador, no una forma de recibir bendiciones. Para vivir estos principios se necesita desarrollar el hábito de buscar a Dios diariamente y depender de Él en todo.