Tema 12 Mecanismos de Coherencia.
Los Mecanismos de Coherencia son nexos que ayudan a conectar las partes de un texto para darle sentido y
unidad. Los mecanismos de coherencia se expresan a través de marcadores textuales .Los marcadores pueden
ser conjunciones, preposiciones, adverbios y frases adverbiales.
Hay diferentes tipos de marcadores textuales los cuales son los siguientes:
Causa.- Los marcadores de causa se refieren al origen que llevó determinada consecuencia; las oraciones que
vinculan nos revelarán el por qué de alguna acción o efecto. Son los siguientes: porque, ya que, pues, puesto
que, en razón de, dado que.
Certeza.- Los mecanismos o marcadores de certeza expresan un conocimiento seguro sobre lo que se afirma y
sirven para reforzar una afirmación. Son: en efecto, de hecho, efectivamente.
Condición.- Los marcadores de condición implican un requisito que forzosamente debe cumplirse para que se
dé alguna acción. Se refieren a: si, siempre que, con tal de que.
Consecuencia.- Los marcadores de consecuencia se refieren al resultado obtenido tras la realización de alguna
acción o hecho en particular, como los siguientes: así, de este modo, luego, y, por tanto, de esta manera, como
consecuencia, dado que, de modo que, para, a fin de que.
Oposición.- Los mecanismos de oposición indican un contraste de opiniones o ideas. Son los siguientes: contra,
pero, no obstante, sin embargo, más bien, aunque, excepto, o.

Actividad 1.- A continuación les presentamos un fragmento
Ibargüengoitia. En una primera lectura, ¡solo diviértete!

de un texto del escritor mexicano Jorge

¿Más escuelas? Confabulación diabólica (fragmento)
¿Por qué quiere la gente ir a la escuela? ¿Por qué cree que va a aprender algo en esos antros? Mi experiencia
personal me indica que las cosas son muy diferentes. Por ejemplo, me pasé dieciocho años sentado en una
papelera, y sin embargo, el noventa por ciento de los conocimientos que aplico constantemente los he
adquirido fuera de la escuela. Me ha servido mucho haber aprendido a leer y escribir, pero eso me lo
enseñaron en los primeros seis meses que pasé en la escuela.
Sumar, restar, multiplicar y dividir son operaciones que hago con mucha cautela y gran dificultad. Cualquier
dependiente de miscelánea me gana. En cambio, no sé distinguir una planta dicotiledónea, y si lo supiera, no
me serviría de nada. Recuerdo que a Tenochtitlán se entraba por cuatro calzadas, pero no cuáles eran, ni sabría
decir dónde estaban. ¿De qué me sirve saber cuál es el tarso, cuál el metatarso y cuáles los dedos?
En la Escuela de Ingeniería me pasé un año entero estudiando afanosamente geometría descriptiva, que es una
materia
a
la
que
todavía
no
se
ha
encontrado
aplicación
práctica.
Pero no se me malinterprete, no quiero decir que los conocimientos no sirvan de nada, lo que quiero decir es
que la escuela es el lugar más inapropiado para adquirirlos.
Creo que las condiciones fundamentales del aprendizaje son la voluntad de aprender del sujeto y la posibilidad
real de aplicar el conocimiento. No puede uno sentarse todos los días seis horas en una silla incómoda, sólo
porque en la casa se arma un borlote si reprueba uno año, para al cabo de doce o quince empezar a aprender
lo que realmente hace falta. Es un derroche, de tiempo y de dinero, que nadie tiene por qué permitirse.
Pero creo que lo que pasa es que el sistema escolar es una confabulación diabólica, de la que los alumnos son
las principales víctimas, y los contribuyentes las segundas. Los padres de familia tienen necesidad urgente de
deshacerse de sus hijos un determinado número de horas cada día, mientras éstos tienen edades que varían
entre los cuatro y los quince años. Los maestros, por su parte, que tienen que ganarse la vida, se ven obligados
a hacer algo en esa enorme cantidad de horas. Se hacen cosas tremendas. Se explica, por ejemplo, el Quijote.
De tal manera, que después de la explicación pocos son los valientes que se atreven a leerlo. Se da un curso de
Historia Universal, en el que se conceden quince minutos y un párrafo, a la Guerra de los Treinta Años. Yo pasé
por un curso de literatura española en la que no abrimos más libros que el texto, que eran los datos biográficos
y bibliográficos de ciento cincuenta autores. La ficha que aprendíamos un día se nos olvidaba al siguiente.
Un tema tan apasionante como es la historia de México en el período que va entre la consumación de la
Independencia y el principio del porfiriato, fue convertido pues, en un soponcio que duró un año, por un
maestro, cuyo nombre no voy a mencionar, pero que es figura política, que llegaba con un cuarto de hora de
retraso, se sentaba, bostezaba y empezaba a hablar con el sonsonete que le era característico, y nos
reclamaba:
— ¡Claro, comen como boas y como náufragos y luego se están durmiendo!
No sólo hizo pedazos la materia, sino parte de mi vida. Pero a los doce años de estudio, no se puede soltar el
arpa. Hay que terminar la carrera. Por eso está el mundo rebosante de profesionistas inútiles. Son lo que
creyeron que con ir a la escuela bastaba.
2.-Con base en el texto anterior subraya los mecanismos de coherencia que encuentres en el texto.
3.-Anota en el siguiente cuadro los marcadores que encontraste y escribe a un lado cual es su tipo.

Marcador

Tipo

Pero, sin embargo

Oposición

Y, para

Consecuencia

Porque, pues

Causa

4.-Expresa tu opinión. Escribe a continuación una breve contestación al texto de Jorge Ibargüengoitia sobre
tu opinión de las escuelas. Usa mecanismos de coherencia distintos a los que encontraste en el texto y
subráyalos al terminar la escritura.
Estoy completamente de acuerdo con el autor, ya que muchos de los conocimientos que utilizamos en la vida
cotidiana los aprendemos en otros lugares, porque los conocimientos que aporta la escuela no todos nos
ayudan a enfrentar la vida, solo los básicos como leer y escribir, y los que te da una universidad, esto no quiere
decir que la escuela sea mala, pero pienso que deberían suprimir temas innecesarios como los que se
mencionan en el texto a fin de ya no crear profesionistas inútiles que piensan que con el simple hecho de
terminar sus estudios ya son excelentes en lo que hacen y la verdad es que no, se trata de eso sino de tener
practica y ser bueno.
Si quieres seguir leyendo textos breves e interesantes, puedes entrar al blog de Guillermo Sheridan, escritor
mexicano. Él acompaña sus textos con fotografías y/o videos acerca de notas curiosas de la sociedad mexicana.
Visita la pagina de st-editorial.com/enlaweb/lectura1
A continuación como recordaran los marcadores pueden ser conjunciones preposiciones adverbios y frases
adverbiales los ponemos a continuación.
Conjunciones apelativas: y, e, ni, que.
Conjunciones disyuntivas. o, u, sea, bien.
Conjunciones adversativas: aunque, pero, mas, sino, siquiera, al contrario, antes bien, si bien, no obstante, sin
embargo.
Conjunciones subordinantes casuales: pues, porque, puesto que.
Conjunciones subordinantes comparativas: como, así como, como que, de esta manera.
Conjunciones subordinantes condicionales: si, como, siempre que, con tal que, dado que, ya que, una vez que.
Conjunciones subordinantes continuativas: pues, así.
Conjunciones subordinantes finales: para, porque.
Conjunciones subordinantes ilativas: aunque, luego, pues.
Conjunciones subordinantes temporales: cuando, antes, luego, después, en seguida.
Preposiciones: a, ante, bajo, con, de, desde, durante, en, entre, excepto, hacia, hasta, mediante, para, por,
salvo, según, sin, sobre, tras.
Adverbios de tiempo: ahora, ayer, anteayer, hoy, mañana, antes, anoche, aun, cuando, después, entonces,
jamás, luego, mientras, nunca, primero, siempre, tarde, todavía, ya.
Adverbios de lugar: aquí, allí, allá, acá, fuera, abajo, delante, adelante, alrededor, arriba, atrás, cerca, debajo,
donde, encima, frente, fuera, lejos.
Adverbios de cantidad: algo, nada, apenas, bastante, casi, cuanto, demasiado, mas, menos, mucho, poco,
todo, solo, mitad, tan, tanto.
Adverbios de modo: así, bien, mal, casi, como, despacio, rápido, lento, deprisa.
Adverbios de afirmación: si, claro, exacto, efectivamente, ciertamente, seguramente, justo, ya.
Adverbios de negación: no, nunca, tampoco, jamás.
Adverbios de duda: quizás, probablemente.
Frases adverbiales: a cada paso, a deshora, a diario, al instante, al momento, cuanto antes, de inmediato, en el
acto, en un abrir y cerrar de ojos.

Armando Domínguez González

Tema 12.

  • 1.
    Tema 12 Mecanismosde Coherencia. Los Mecanismos de Coherencia son nexos que ayudan a conectar las partes de un texto para darle sentido y unidad. Los mecanismos de coherencia se expresan a través de marcadores textuales .Los marcadores pueden ser conjunciones, preposiciones, adverbios y frases adverbiales. Hay diferentes tipos de marcadores textuales los cuales son los siguientes: Causa.- Los marcadores de causa se refieren al origen que llevó determinada consecuencia; las oraciones que vinculan nos revelarán el por qué de alguna acción o efecto. Son los siguientes: porque, ya que, pues, puesto que, en razón de, dado que. Certeza.- Los mecanismos o marcadores de certeza expresan un conocimiento seguro sobre lo que se afirma y sirven para reforzar una afirmación. Son: en efecto, de hecho, efectivamente. Condición.- Los marcadores de condición implican un requisito que forzosamente debe cumplirse para que se dé alguna acción. Se refieren a: si, siempre que, con tal de que. Consecuencia.- Los marcadores de consecuencia se refieren al resultado obtenido tras la realización de alguna acción o hecho en particular, como los siguientes: así, de este modo, luego, y, por tanto, de esta manera, como consecuencia, dado que, de modo que, para, a fin de que. Oposición.- Los mecanismos de oposición indican un contraste de opiniones o ideas. Son los siguientes: contra, pero, no obstante, sin embargo, más bien, aunque, excepto, o. Actividad 1.- A continuación les presentamos un fragmento Ibargüengoitia. En una primera lectura, ¡solo diviértete! de un texto del escritor mexicano Jorge ¿Más escuelas? Confabulación diabólica (fragmento) ¿Por qué quiere la gente ir a la escuela? ¿Por qué cree que va a aprender algo en esos antros? Mi experiencia personal me indica que las cosas son muy diferentes. Por ejemplo, me pasé dieciocho años sentado en una papelera, y sin embargo, el noventa por ciento de los conocimientos que aplico constantemente los he adquirido fuera de la escuela. Me ha servido mucho haber aprendido a leer y escribir, pero eso me lo enseñaron en los primeros seis meses que pasé en la escuela. Sumar, restar, multiplicar y dividir son operaciones que hago con mucha cautela y gran dificultad. Cualquier dependiente de miscelánea me gana. En cambio, no sé distinguir una planta dicotiledónea, y si lo supiera, no me serviría de nada. Recuerdo que a Tenochtitlán se entraba por cuatro calzadas, pero no cuáles eran, ni sabría decir dónde estaban. ¿De qué me sirve saber cuál es el tarso, cuál el metatarso y cuáles los dedos? En la Escuela de Ingeniería me pasé un año entero estudiando afanosamente geometría descriptiva, que es una materia a la que todavía no se ha encontrado aplicación práctica. Pero no se me malinterprete, no quiero decir que los conocimientos no sirvan de nada, lo que quiero decir es que la escuela es el lugar más inapropiado para adquirirlos. Creo que las condiciones fundamentales del aprendizaje son la voluntad de aprender del sujeto y la posibilidad real de aplicar el conocimiento. No puede uno sentarse todos los días seis horas en una silla incómoda, sólo
  • 2.
    porque en lacasa se arma un borlote si reprueba uno año, para al cabo de doce o quince empezar a aprender lo que realmente hace falta. Es un derroche, de tiempo y de dinero, que nadie tiene por qué permitirse. Pero creo que lo que pasa es que el sistema escolar es una confabulación diabólica, de la que los alumnos son las principales víctimas, y los contribuyentes las segundas. Los padres de familia tienen necesidad urgente de deshacerse de sus hijos un determinado número de horas cada día, mientras éstos tienen edades que varían entre los cuatro y los quince años. Los maestros, por su parte, que tienen que ganarse la vida, se ven obligados a hacer algo en esa enorme cantidad de horas. Se hacen cosas tremendas. Se explica, por ejemplo, el Quijote. De tal manera, que después de la explicación pocos son los valientes que se atreven a leerlo. Se da un curso de Historia Universal, en el que se conceden quince minutos y un párrafo, a la Guerra de los Treinta Años. Yo pasé por un curso de literatura española en la que no abrimos más libros que el texto, que eran los datos biográficos y bibliográficos de ciento cincuenta autores. La ficha que aprendíamos un día se nos olvidaba al siguiente. Un tema tan apasionante como es la historia de México en el período que va entre la consumación de la Independencia y el principio del porfiriato, fue convertido pues, en un soponcio que duró un año, por un maestro, cuyo nombre no voy a mencionar, pero que es figura política, que llegaba con un cuarto de hora de retraso, se sentaba, bostezaba y empezaba a hablar con el sonsonete que le era característico, y nos reclamaba: — ¡Claro, comen como boas y como náufragos y luego se están durmiendo! No sólo hizo pedazos la materia, sino parte de mi vida. Pero a los doce años de estudio, no se puede soltar el arpa. Hay que terminar la carrera. Por eso está el mundo rebosante de profesionistas inútiles. Son lo que creyeron que con ir a la escuela bastaba. 2.-Con base en el texto anterior subraya los mecanismos de coherencia que encuentres en el texto. 3.-Anota en el siguiente cuadro los marcadores que encontraste y escribe a un lado cual es su tipo. Marcador Tipo Pero, sin embargo Oposición Y, para Consecuencia Porque, pues Causa 4.-Expresa tu opinión. Escribe a continuación una breve contestación al texto de Jorge Ibargüengoitia sobre tu opinión de las escuelas. Usa mecanismos de coherencia distintos a los que encontraste en el texto y subráyalos al terminar la escritura. Estoy completamente de acuerdo con el autor, ya que muchos de los conocimientos que utilizamos en la vida cotidiana los aprendemos en otros lugares, porque los conocimientos que aporta la escuela no todos nos ayudan a enfrentar la vida, solo los básicos como leer y escribir, y los que te da una universidad, esto no quiere decir que la escuela sea mala, pero pienso que deberían suprimir temas innecesarios como los que se mencionan en el texto a fin de ya no crear profesionistas inútiles que piensan que con el simple hecho de terminar sus estudios ya son excelentes en lo que hacen y la verdad es que no, se trata de eso sino de tener practica y ser bueno.
  • 3.
    Si quieres seguirleyendo textos breves e interesantes, puedes entrar al blog de Guillermo Sheridan, escritor mexicano. Él acompaña sus textos con fotografías y/o videos acerca de notas curiosas de la sociedad mexicana. Visita la pagina de st-editorial.com/enlaweb/lectura1 A continuación como recordaran los marcadores pueden ser conjunciones preposiciones adverbios y frases adverbiales los ponemos a continuación. Conjunciones apelativas: y, e, ni, que. Conjunciones disyuntivas. o, u, sea, bien. Conjunciones adversativas: aunque, pero, mas, sino, siquiera, al contrario, antes bien, si bien, no obstante, sin embargo. Conjunciones subordinantes casuales: pues, porque, puesto que. Conjunciones subordinantes comparativas: como, así como, como que, de esta manera. Conjunciones subordinantes condicionales: si, como, siempre que, con tal que, dado que, ya que, una vez que. Conjunciones subordinantes continuativas: pues, así. Conjunciones subordinantes finales: para, porque. Conjunciones subordinantes ilativas: aunque, luego, pues. Conjunciones subordinantes temporales: cuando, antes, luego, después, en seguida. Preposiciones: a, ante, bajo, con, de, desde, durante, en, entre, excepto, hacia, hasta, mediante, para, por, salvo, según, sin, sobre, tras. Adverbios de tiempo: ahora, ayer, anteayer, hoy, mañana, antes, anoche, aun, cuando, después, entonces, jamás, luego, mientras, nunca, primero, siempre, tarde, todavía, ya. Adverbios de lugar: aquí, allí, allá, acá, fuera, abajo, delante, adelante, alrededor, arriba, atrás, cerca, debajo, donde, encima, frente, fuera, lejos. Adverbios de cantidad: algo, nada, apenas, bastante, casi, cuanto, demasiado, mas, menos, mucho, poco, todo, solo, mitad, tan, tanto. Adverbios de modo: así, bien, mal, casi, como, despacio, rápido, lento, deprisa. Adverbios de afirmación: si, claro, exacto, efectivamente, ciertamente, seguramente, justo, ya. Adverbios de negación: no, nunca, tampoco, jamás. Adverbios de duda: quizás, probablemente. Frases adverbiales: a cada paso, a deshora, a diario, al instante, al momento, cuanto antes, de inmediato, en el acto, en un abrir y cerrar de ojos. Armando Domínguez González