La invención de la imprenta en el siglo XV, utilizando tipos móviles de metal, permitió la rápida producción y difusión de libros y otros documentos impresos. Esto tuvo un profundo impacto en la comunicación y la propagación de ideas durante la Reforma y otros movimientos. La imprenta estimuló el desarrollo de la prensa periódica en el siglo XVI, lo que permitió una mayor difusión de noticias e información comercial en las ciudades europeas en expansión.