La desamortización de Mendizábal de 1836 tuvo como objetivos obtener dinero para sanear las finanzas del estado y fomentar el acceso a la propiedad de la tierra para la burguesía con el fin de aumentar la productividad. Se expropiaron y pusieron en venta los bienes de manos muertas como la Iglesia y los municipios entre 1836 y 1844, principalmente a través de subastas. Aunque se redujo la deuda, la burguesía acaparó las compras y no se repartió la tierra entre los campes