La teoría de Oparin y Haldane explica el origen de la vida a través de la existencia de una atmósfera primitiva rica en gases, donde se formaron moléculas orgánicas complejas llamadas "coacervados". Estos coacervados pudieron evolucionar hasta formar las primeras células, modificando la atmósfera. Experimentos posteriores como los de Miller simularon con éxito estas condiciones primitivas y produjeron moléculas características de los seres vivos.