Erich Fromm desarrolló teorías sobre la personalidad, el amor, la libertad y las características de un psicoanálisis humanista. Propuso que una personalidad sana se caracteriza por un pensamiento productivo, felicidad y una conciencia humanista. Además, argumentó que la orientación productiva sólo puede alcanzarse viviendo en una sociedad que promueva el bienestar y la creatividad de sus miembros.