En su testamento, Jesús de Nazareth desea compartir sus bienes y enseñanzas con la humanidad, ofreciendo símbolos como la estrella, el pesebre y la cruz, que reflejan su mensaje de amor y servicio. Invita a las personas a adoptar actitudes de humildad, fraternidad y perdón, y se compromete a acompañarles en su camino espiritual. Su legado se centra en la importancia de la unidad, el amor y la vida compartida.