Este documento compara a Isaac, el hijo amado de Abraham, con Jesús, el Hijo amado de Dios. Ambos nacimientos fueron anunciados por Dios de manera milagrosa y ambos eran especiales y amados por sus padres. La historia de Abraham llevando a Isaac al monte Moriah para sacrificarlo prefigura la muerte de Jesús, quien cargó la cruz como Isaac cargó la leña. Al final, Dios proveerá un cordero para el sacrificio, prefigurando a Jesús como el cordero de Dios