El documento describe el concepto de "buen vivir" en Ecuador. Se define como satisfacer las necesidades básicas de toda la población a través de seguridad laboral, fuentes de trabajo, salarios justos y acceso a alimentación, salud y educación. También explica que la Constitución ecuatoriana promueve el buen vivir más allá del crecimiento económico cuantitativo, estableciendo una visión centrada en el ser humano y el desarrollo armónico con la naturaleza.