Los primeros asentamientos en Sot de Ferrer datan del periodo íbero. En la época árabe, existían varias alquerías dispersas, siendo el más amplio Las Ventas de Santa Lucía. Jaime I donó este asentamiento a D. Hurtado de Lihori en 1245. La Ermita de San Antonio en lo alto del Monte de San Antonio es un punto de referencia, al igual que la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción. Sot de Ferrer celebra varias fiestas a lo largo del año, destacando