HISTORIA

QUÉ VER

Los asentamientos más antiguos localizados en término de
Sot de Ferrer corresponden al periodo íbero, siendo el más
notable el del Cerro de Rotxinas. En época árabe existían
varias alquerías o caseríos dispersos, siendo el más amplio
de ellos el de Las Ventas de Santa Lucia, que Jaime I
tomaría en 1245 para donárselo a D. Hurtado de Lihori, en
pago a sus buenos servicios durante la campaña, y éste les
da el nombre de Soto. Este caballero edificaría un magnífico
palacio en el que es el antiguo casco urbano de Sot, y en
torno a él dice la tradición que bajaron algunos de los
habitantes de Santa Lucia, tanto moros como cristianos, a
fundar el lugar.

La imagen más característica de Sot de
Ferrer es el trazado zigzagueante que
asciende por la ladera del Monte de San
Antonio, en cuya cima se ubica la Ermita
de San Antonio de Padua, ya construida
en el año 1681, y que además de alojar a
la imagen del patrón del municipio, que tiene fama de celestino,
es un excelente mirador del pueblo y del valle del Palancia.
Hasta la ermita se llega tras ascender el pintoresco Vía Crucis,
construido en el siglo XIX, constituyendo una pieza única en esta
región por su originalidad y bien cuidada conservación.

Tras pertenecer a varias notables familias de la época,
como los Vallterra, a mediados del siglo XV el lugar pasó a
ser propiedad de los Ferrer, de los que tomaría el apellido
para su denominación. A esta familia perteneció la población
hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

COSTUMBRES Y TRADICIONES
Las
fiestas
patronales
son
dedicadas a San Antonio de Padua,
y al Stmo. Cristo de la Piedad y se
celebran los días 13 y 14 de Junio,
destacando entre sus actos la subida
y descenso del santo, del que se
cuenta que si se consigue tirar de
sus cordones, se encuentra pareja.
Más animadas están las fiestas de verano, celebradas
durante la segunda semana de Agosto, con encierros de
toros, vaquillas, toros embolados y verbenas populares de
muy merecida fama. Aunque no son las únicas fiestas que
tienen lugar durante el año. También se celebran actos
festivos en Semana Santa, la Inmaculada Concepción, fin
de año y víspera de Reyes, y para el Carnaval, el más
antiguo de la comarca, celebrado a finales de Febrero con
desfiles de disfraces y verbena popular.
Las fiestas son el mejor momento para degustar la rica y
variada gastronomía de Sot de Ferrer, con platos como la
olla, tradicional en toda la comarca, el
arroz al horno con productos de cerdo
o con bacalao, arroces caldosos,
ensaladas, carnes de caza, aderezos
con el aceite de oliva de gran calidad
elaborado con las aceitunas de su
término, así como embutidos. En
cuanto a la repostería destacan los carquiñoles y tartas, los
cuales tienen como base la almendra, las ensaimadas,
magdalenas, brazos de gitano, los buñuelos y los pastelitos
rellenos de boniato y calabaza o de cabello de ángel, etc.

No singular, sino espectacular es el
edificio que acoge al Templo
Parroquial
de
la
Inmaculada
Concepción, sobre todo por sus
dimensiones, que parecen un tanto
exageradas para la población de su
parroquia. Terminada en 1787, la
iglesia, de estilo neoclásico, se construyó para sustituir a la
capilla del palacio en la que desde la fundación del lugar se
venía rindiendo el culto a Dios. En su interior se
guardan dos verdaderos tesoros pictóricos, como
son el Cuadro de la Virgen Inmaculada,
atribuida a Vicente Masip o a su hijo Juan de
Juanes (s. XVI), y que ha recorrido un sinfín de
exposiciones a lo largo de la geografía mundial; y
el Retablo de San Miguel, una tabla del siglo
XIV obra de Gherardi Starnina, que representa a
una de las poquísimas obras conservadas en territorio
valenciano adscritas directamente al estilo italogótico florentino.
Junto a la Iglesia Parroquial se alza el
Palacio Señorial de Sot de Ferrer, una
sólida construcción de arquitectura ojival,
erigida a finales del siglo XIII pero con
detalles del gótico de los ss. XIV y XV.,
declarada Bien de Interés Cultural. En su
fachada, lisa y sencilla, aparece sobre la
entrada principal, un deteriorado escudo señorial, y una serie de
ventanales trebolados de gran belleza.
Muy próximos al palacio y la iglesia, se
observan el Pozo descubierto en 1989,
que se cree sirvió para extraer agua para
la obra del templo, y un lavadero
municipal, todavía en uso.
Junto a él se alzan las ruinas de la antigua
fábrica de luz del pueblo, construida sobre
el inmueble que antaño fuera Molino del
Señor, que junto con el horno, eran los dos
edificios que todo Señorío poseía para
atender
a
las más
indispensables
necesidades de los súbditos y Señores.

Mejor conservado permanece el que fuera Horno del Señor,
situado en la céntrica plaza de la Constitución, o del Horno
como se la conoce popularmente, que estuvo en
funcionamiento hasta la última década del siglo XX.
Pero para observar todos estos
edificios y lugares, primero se ha
de salvar el cauce del Palancia por
alguno de los dos magníficos
puentes de principios del siglo XX
existentes en los principales
accesos a esta localidad situada
en la margen izquierda del río. Junto al que soporta una mayor
intensidad de paso por ser el
principal acceso a la localidad, se
observa el deteriorado Puente
Carretero, que aunque construido
allá por el siglo XVIII, hay quien
afirma se remonta a la época
árabe. Esta magnífica obra de
sillería de dos arcos desiguales dejó de ejercer sus funciones
tras el destrozo sufrido a causa de la riada de Octubre de
1957, que lo inutilizó para siempre.
También junto Palancia queda el
Paraje de la Fuente del Río, que
cuenta con una fuente situada junto al
río, y una zona acondicionada con
zona recreativa y paelleros, junto al
azud que recoge las aguas del río para
el riego de la comarca del Camp de Morvedre.
Atravesado el río, y en torno a la
carretera Nacional 234, antiguo
Camino Real, se alzan las
ruinas del caserío de Las Ventas
de Santa Lucía, que aunque en
tierras de Segorbe, siempre ha
estado unido a Sot de Ferrer.
Entre
sus
construcciones,
abandonadas allá por la década
de los 60 del siglo XX, destaca la Ermita-Capilla de Santa
Lucía, entorno a la cual se celebraba una feria anual, muy
concurrida por las gentes de las comarcas vecinas.
No es este el único despoblado del término, pues sobre la
cima de un cerro próximo a Algar, permanecen las ruinas del
poblado íbero de Rochina, que parece tener sus inicios a
finales del siglo III antes de cristo, y que quedaría abandonado
en el cambio de era. En él se observan, pese a su pésimo
estado de conservación, las diferentes habitaciones que
formaron el poblado, alineadas en torno a la calle o pasillo que
discurre por el centro.
LOCALIZACIÓN
Sot de Ferrer es un municipio de la comarca del
Alto Palancia, en la provincia de Castellón, emplazado a 230
metros de altitud en las orillas del río Palancia, que atraviesa
el término municipal, de 8,67Km 2 de superficie. Su clima es
suave con temperaturas entre 15 y 25 grados. Su censo es
de aproximadamente 470 habitantes, con una densidad de
población de 47 hb/Km².
El hecho de que se halle situado junto a la Autovía
de Levante-Aragón, le facilita las comunicaciones con las
principales ciudades de su entorno. Así dista de 45 Km a
Valencia, 50 Km a Castellón y de 9 a Segorbe. La estación
de ferrocarril más próxima se halla en Soneja, a 3 kilómetros
de Sot. Sí que cuenta con una parada de autobús, a un
kilómetro del casco urbano, con paradas de la línea
Montanejos - Segorbe – Sagunto – Valencia.
Sot de Ferrer es el primer pueblo, subiendo
Palancia arriba, en el que se habla castellano, y sus límites
con Algar, además de servir de frontera local, comarcal y
provincial, es también frontera lingüística.

AYUNTAMIENTO DE
SOT DE FERRER
Pz. España, 1
12489 Sot de Ferrer (Castellón)
964 13 51 27
964 13 55 28
www.sotdeferrer.es

Toda la información Turística del Alto Palancia en:

www.altopalancia.es

CENTRO DINAMIZACIÓN TURÍSTICA
C/ Carlos Marco Beltrán, 8
12490 Azuébar (Castellón)
964 65 00 11
964 65 01 55
adl@altopalancia.es
Edición realizada por:

TEXTOS: JOSE ÁNGEL PLANILLO – IRENE BON

P.G.S TURISMO
2006 / 2007

Tríptico sot de ferrer

  • 1.
    HISTORIA QUÉ VER Los asentamientosmás antiguos localizados en término de Sot de Ferrer corresponden al periodo íbero, siendo el más notable el del Cerro de Rotxinas. En época árabe existían varias alquerías o caseríos dispersos, siendo el más amplio de ellos el de Las Ventas de Santa Lucia, que Jaime I tomaría en 1245 para donárselo a D. Hurtado de Lihori, en pago a sus buenos servicios durante la campaña, y éste les da el nombre de Soto. Este caballero edificaría un magnífico palacio en el que es el antiguo casco urbano de Sot, y en torno a él dice la tradición que bajaron algunos de los habitantes de Santa Lucia, tanto moros como cristianos, a fundar el lugar. La imagen más característica de Sot de Ferrer es el trazado zigzagueante que asciende por la ladera del Monte de San Antonio, en cuya cima se ubica la Ermita de San Antonio de Padua, ya construida en el año 1681, y que además de alojar a la imagen del patrón del municipio, que tiene fama de celestino, es un excelente mirador del pueblo y del valle del Palancia. Hasta la ermita se llega tras ascender el pintoresco Vía Crucis, construido en el siglo XIX, constituyendo una pieza única en esta región por su originalidad y bien cuidada conservación. Tras pertenecer a varias notables familias de la época, como los Vallterra, a mediados del siglo XV el lugar pasó a ser propiedad de los Ferrer, de los que tomaría el apellido para su denominación. A esta familia perteneció la población hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX. COSTUMBRES Y TRADICIONES Las fiestas patronales son dedicadas a San Antonio de Padua, y al Stmo. Cristo de la Piedad y se celebran los días 13 y 14 de Junio, destacando entre sus actos la subida y descenso del santo, del que se cuenta que si se consigue tirar de sus cordones, se encuentra pareja. Más animadas están las fiestas de verano, celebradas durante la segunda semana de Agosto, con encierros de toros, vaquillas, toros embolados y verbenas populares de muy merecida fama. Aunque no son las únicas fiestas que tienen lugar durante el año. También se celebran actos festivos en Semana Santa, la Inmaculada Concepción, fin de año y víspera de Reyes, y para el Carnaval, el más antiguo de la comarca, celebrado a finales de Febrero con desfiles de disfraces y verbena popular. Las fiestas son el mejor momento para degustar la rica y variada gastronomía de Sot de Ferrer, con platos como la olla, tradicional en toda la comarca, el arroz al horno con productos de cerdo o con bacalao, arroces caldosos, ensaladas, carnes de caza, aderezos con el aceite de oliva de gran calidad elaborado con las aceitunas de su término, así como embutidos. En cuanto a la repostería destacan los carquiñoles y tartas, los cuales tienen como base la almendra, las ensaimadas, magdalenas, brazos de gitano, los buñuelos y los pastelitos rellenos de boniato y calabaza o de cabello de ángel, etc. No singular, sino espectacular es el edificio que acoge al Templo Parroquial de la Inmaculada Concepción, sobre todo por sus dimensiones, que parecen un tanto exageradas para la población de su parroquia. Terminada en 1787, la iglesia, de estilo neoclásico, se construyó para sustituir a la capilla del palacio en la que desde la fundación del lugar se venía rindiendo el culto a Dios. En su interior se guardan dos verdaderos tesoros pictóricos, como son el Cuadro de la Virgen Inmaculada, atribuida a Vicente Masip o a su hijo Juan de Juanes (s. XVI), y que ha recorrido un sinfín de exposiciones a lo largo de la geografía mundial; y el Retablo de San Miguel, una tabla del siglo XIV obra de Gherardi Starnina, que representa a una de las poquísimas obras conservadas en territorio valenciano adscritas directamente al estilo italogótico florentino. Junto a la Iglesia Parroquial se alza el Palacio Señorial de Sot de Ferrer, una sólida construcción de arquitectura ojival, erigida a finales del siglo XIII pero con detalles del gótico de los ss. XIV y XV., declarada Bien de Interés Cultural. En su fachada, lisa y sencilla, aparece sobre la entrada principal, un deteriorado escudo señorial, y una serie de ventanales trebolados de gran belleza. Muy próximos al palacio y la iglesia, se observan el Pozo descubierto en 1989, que se cree sirvió para extraer agua para la obra del templo, y un lavadero municipal, todavía en uso. Junto a él se alzan las ruinas de la antigua fábrica de luz del pueblo, construida sobre el inmueble que antaño fuera Molino del Señor, que junto con el horno, eran los dos edificios que todo Señorío poseía para atender a las más indispensables necesidades de los súbditos y Señores. Mejor conservado permanece el que fuera Horno del Señor, situado en la céntrica plaza de la Constitución, o del Horno como se la conoce popularmente, que estuvo en funcionamiento hasta la última década del siglo XX. Pero para observar todos estos edificios y lugares, primero se ha de salvar el cauce del Palancia por alguno de los dos magníficos puentes de principios del siglo XX existentes en los principales accesos a esta localidad situada en la margen izquierda del río. Junto al que soporta una mayor intensidad de paso por ser el principal acceso a la localidad, se observa el deteriorado Puente Carretero, que aunque construido allá por el siglo XVIII, hay quien afirma se remonta a la época árabe. Esta magnífica obra de sillería de dos arcos desiguales dejó de ejercer sus funciones tras el destrozo sufrido a causa de la riada de Octubre de 1957, que lo inutilizó para siempre. También junto Palancia queda el Paraje de la Fuente del Río, que cuenta con una fuente situada junto al río, y una zona acondicionada con zona recreativa y paelleros, junto al azud que recoge las aguas del río para el riego de la comarca del Camp de Morvedre. Atravesado el río, y en torno a la carretera Nacional 234, antiguo Camino Real, se alzan las ruinas del caserío de Las Ventas de Santa Lucía, que aunque en tierras de Segorbe, siempre ha estado unido a Sot de Ferrer. Entre sus construcciones, abandonadas allá por la década de los 60 del siglo XX, destaca la Ermita-Capilla de Santa Lucía, entorno a la cual se celebraba una feria anual, muy concurrida por las gentes de las comarcas vecinas. No es este el único despoblado del término, pues sobre la cima de un cerro próximo a Algar, permanecen las ruinas del poblado íbero de Rochina, que parece tener sus inicios a finales del siglo III antes de cristo, y que quedaría abandonado en el cambio de era. En él se observan, pese a su pésimo estado de conservación, las diferentes habitaciones que formaron el poblado, alineadas en torno a la calle o pasillo que discurre por el centro.
  • 2.
    LOCALIZACIÓN Sot de Ferreres un municipio de la comarca del Alto Palancia, en la provincia de Castellón, emplazado a 230 metros de altitud en las orillas del río Palancia, que atraviesa el término municipal, de 8,67Km 2 de superficie. Su clima es suave con temperaturas entre 15 y 25 grados. Su censo es de aproximadamente 470 habitantes, con una densidad de población de 47 hb/Km². El hecho de que se halle situado junto a la Autovía de Levante-Aragón, le facilita las comunicaciones con las principales ciudades de su entorno. Así dista de 45 Km a Valencia, 50 Km a Castellón y de 9 a Segorbe. La estación de ferrocarril más próxima se halla en Soneja, a 3 kilómetros de Sot. Sí que cuenta con una parada de autobús, a un kilómetro del casco urbano, con paradas de la línea Montanejos - Segorbe – Sagunto – Valencia. Sot de Ferrer es el primer pueblo, subiendo Palancia arriba, en el que se habla castellano, y sus límites con Algar, además de servir de frontera local, comarcal y provincial, es también frontera lingüística. AYUNTAMIENTO DE SOT DE FERRER Pz. España, 1 12489 Sot de Ferrer (Castellón) 964 13 51 27 964 13 55 28 www.sotdeferrer.es Toda la información Turística del Alto Palancia en: www.altopalancia.es CENTRO DINAMIZACIÓN TURÍSTICA C/ Carlos Marco Beltrán, 8 12490 Azuébar (Castellón) 964 65 00 11 964 65 01 55 adl@altopalancia.es Edición realizada por: TEXTOS: JOSE ÁNGEL PLANILLO – IRENE BON P.G.S TURISMO 2006 / 2007