16 de agosto de 2011




              Los trucos de “El Chino”
 Empezó a fumar MA RI HUA NA a los 15 y a sus 23 años todavía no ha parado; al
             Chino le gustaría creer que el 25% de jóvenes la consumen.
  Desde su ventana, armando un porro, conversa sobre: sus hábitos de consumo,
 “el kit del marihuanero”, su “dealer futbolista” y la fecha en que la planta se hizo
                               ilegal en Estados Unidos.
                                  Por Xavier Bermeo


“El Chino” nació en ----------- hace 23 años. De entrada pidió no utilizar su nombre y no dar
muchos detalles de su perfil personal; en un futuro quiere regresar a la universidad y no le
gustaría “ganarse a los profes más... conservadores”. Hablar con él es muy sencillo,
cuando se siente en confianza, no tiene recelo en comentar todas sus experiencias o
posturas ideológicas.

Pretendo mantener una entrevista neutra, aunque me perturba el hecho de que pueda
convertir una conversación amena entre “panas” a un vil artículo común sobre la
MA RI HUA NA. Estoy cansado de oír a los dos posiciones, “no consumas marihuana, te va
a matar” o “pelados” gritar ¡LEGALÍZALA! Hay una excesiva dramatización sobre el tema y
no quiero formar parte de esta glotonería. Prácticamente ya se hablado todo de la hierba,
es fácil hablar o escribir sobre ella. Lo difícil es no caer en el cliché de expresarse bien de
ella por “default”… o hacerlo bien.

Llegué a las 20H00, el lunes 11 de julio, a su casa ubicada en la ciudadela Urdesa. Corre
una pequeña brisa por el pasillo; al entrar a su cuarto, veo unos diseños caricaturescos en
su computadora: un cielo, una montaña, pocas personas, un minero empujando un vagón
con oro, un pueblo en lo alto del cerro y en la cima un chico con binoculares. “Está
igualito”, dice. Desde hace dos semanas está participando en una licitación para el
municipio de Zaruma, diseñando la imagen turística. Se puede percibir un leve olor a
hierbas húmedas, que ambientan oportunamente la investigación “de campo”. El
dormitorio es simple y pequeño, él lo define como minimalista. Todas las paredes blancas,
una iMac sobre un escritorio junto a su cama y una nueva Macbook Pro sobre una
pequeña mesa con ruedas, una repisa llena de libros y revistas. Bajo la repisa esta una
cama muy angosta, me imagino que ha de medir un metro con noventa y cuatro
centímetros de largo igual que él.

“Todos llegamos por la mismas razones: Estupidez, panas, inmadurez. Pero no te
confundas; la forma en la que llegamos es mala, hacerlo no siempre”. Conversa sentado
en la ventana y armando un porro (cigarrillo de marihuana). Ese es su spot preferido de la
casa, puede fumar y botar el humo a las estrellas y a sus vecinos. Comenzó a los 15 años y
16 de agosto de 2011


de ahí hasta ahora no ha dejado morir la llama. “Me compré un fósforo y hasta ahorita
sigue prendido”. Una vez armado el grifo, saca la mano por la ventana para alcanzar un
encendedor que tiene amarrado a la reja, como en tienda; además encima de la reja, en
una canasta alambrada, esconde una pipa de tagua a la que llama “la emergente”. “Yo le
pertenezco a la casa, pero de mi ventana para afuera todo me pertenece”.

Su padre no tiene problema con que fume, con tal de que maneje su vida con
responsabilidad. “¡Puta!, si vas a fumar invita”, le dijo una vez. A pesar de la propuesta,
frente a él lo disimula, no lo niega. Como él dice, “una cosa es sí decir no, otra muy
diferente es no decir sí”. Sin avisar, cantos se escuchan en toda la casa. No le entendí que
decía, pero era una voz muy grave, como cantando opera. “Tranquilo es mi abuelo
cantando, ya vez porque estoy loco”, dice en un tono sarcástico. Sus abuelos no aprueban
su consumo, aunque se hacen de la vista gorda, prefieren no enterarse. El Chino dice que
no vive para ellos, que los quiere pero no puede complacerlos. Su mamá en cambio lo
sabe todo. No está de acuerdo y a veces trata de convencerlo de que deje de fumar, pero
ella tampoco se escandaliza. “Sabe que fumo, sabe mi postura y sabe que nunca lo voy a
dejar. Fumo y fumaré todos los días de mi vida.”

De repente interrumpe la entrevista. “Estás preguntando lo que todos ya saben,
pregúntame algo estúpido. ¡Mira este bate!”. No le gusta recibir preguntas de cómo llegó
o qué opina su familia. Para romper lo común de las preguntas, saca lo que él denomina
“El kit del marihuanero”. Es un pequeño joyero rectangular de madera, que tiene al
                           alcance de cualquiera dentro de su escritorio. “El kit tiene un
                           porro de chola, de magnitudes que permitan que sirva como
                           arma blanca; un limpia pipas, que puede ser un clip, un palillo
                           de dientes o una mina de Bic; un encendedor y Visina para los
                           ojos rojos”; se olvidó mencionar los pequeños restos de
                           marihuana esparcidos por la caja, que no vienen incluidos.
                           Ya tiene todo descifrado para el consumo. Tiene regado de
                           escondites la casa e inmediaciones y camuflado entre sus
objetos de uso cotidiano cualquier cosa que lo ayude en el proceso de fumar. En su baño
tiene otro encendedor amarrado a la reja de la ventana, entre sus libros una funda de
Skunk (una variedad de la hierba), en su llavero un limpia pipas (clip) y me mostró como
hacer una pipa con una pluma y un pedazo de papel aluminio.



Pero ¿qué es la marihuana para El Chino?
16 de agosto de 2011


“Te     voy     a      responder      exactamente     lo     que      es     para      mí.
Es como cuando te rascas las bolas, no hay nada más rico, pero no lo vas hacer en plena
presentación de casos, es simple placer, mal visto, pero placer”. Siente un placer físico,
mental y espiritual. Dice que el único problema con esta hierba es cuando se vuelve un
anestésico. “Lo más feo de la marihuana es que se puede disfrutar del no hacer nada”. Por
eso ha disminuido la frecuencia de fumadas, “Antes era desayuno, almuerzo, merienda y
postre para dormir, todos los días”. Se le podía escapar todo el día y nunca se habría
enterado. La planta lo consumió a él, definió a sus panas y comportamiento, era lo que
fumaba, cuenta.

Ingresó a la Universidad Casa Grande en 2009, se encuentra en un punto entre tercero o
cuarto semestre. Dice haber ido a todas las clases fumado. No le daba miedo ser
descubierto por un profesor o hasta el mismo decano. Se siente moralmente preparado
para defender su consumo contra quién sea, inclusive a policías. Siempre se ha sentido al
margen de la autoridad, socialmente señalado. También comenta que en todos los
trabajos en grupo, él siempre se juntaba con María y Juana. “Trabajar con ellas es una
costumbre que me cuesta romper. Sin ellas trabajo bien, pero con ellas lo hago más
eufórico”.

Luego de la lectura y dibujar, fumar es algo que aprecia mucho. Sus ojos no se despegan
del reloj, el tiempo se hizo humo. Son las 23H00 horas y el desarrollo de la página web no
está quedando como él esperaba. Le quedan cinco días más para presentar el proyecto,
pero ha caído en un devastador bache creativo que lo tiene intranquilo y muy desganado.
Muy temprano en la mañana tendrá que volar hasta Quito para presentar los avances de
su trabajo. El encargado del proyecto se encuentra en la capital y espera ver un adelanto
de todos los participantes. Ofrecí llevarlo al aeropuerto a las 9h00 y entendí que era
tiempo de irme, aún no ha terminado de diseñar y tiene que levantarse temprano.

Lo recogí a la hora acordada, así aprovechar y escuchar experiencias, rutinas o trucos que
un mago no debería revelar. “La marihuana te libera, te dispara las neuronas, la actividad
de tu lado emocional y creativo se combina con la parte racional, a manera de error, pero
redefine el proceso mental a tal punto que puedes percibir físicamente lo que estas
pensando, sintiendo placer, satisfacción y relajación que finalmente se transmiten en
comodidades para trabajar”. Antes que se bajara del auto me enseñó unos cogollos que
tenía guardado en la media del pie derecho. Me preocupó que lo detuvieran, por si acaso
esperé 15 minutos más en la puerta de salida, pero no regresó esposado como pensaba y
hasta cierto punto esperaba, por el bien de la historia y de mi historial… de notas, claro.
16 de agosto de 2011


Regresó dos días después. Estaba entusiasmado, su proyecto fue el mejor de los licitantes,
solo debía concluir unos dibujos faltantes y hacer las animaciones a la página. Con solo
tres días para presentar la versión final debía dedicarse a trabajar, pero como recién
llegaba y ya se había acabado la funda, lo acompañé a comprar más. Son las 23h00.
Hizo una llamada rápida y nos dirigimos al colegio IPAC, ubicado en la vía Samborondón,
donde se encontraba su “pusher” jugando pelota. Llegamos, se parqueó, abrió la puerta
del conductor, se bajó, saludó y subió de nuevo al carro, todo en el mismo minuto. Así de
rápida fue la transacción. Estaba alerta observando en qué momento se haría el cambio
de los 20 dólares por los 7 gramos de marihuana. Aún así no pude ver en qué momento
fue el trueque. No fue como coimar a un vigilante de tránsito, que a pesar de practicar
todos los días y ser objetos pequeños, una cédula y un billete, no tienen la destreza que
tiene El Chino y su “dealer futbolista”.

Seguimos conversando y me ofrece una pitada, pero la rechazo. “Que el cigarrillo y el
alcohol sean legales es más riesgoso para la salud”. ¿Sabes lo que te puede dar por una
sobredosis de marihuana? El Chino pregunta y respondo con un no rotundo. ¡Nada!, te
quedas ruco y te levantas todo babeado; además eso que sea ilegal está totalmente
errado, tú siempre tienes que estar en contra de la autoridad. Sabías que en Arabia
Saudita es ilegal que las mujeres se dejen ver más allá de los ojos, en Ghana es ilegal ser
homosexual. La clase Marihuana 101 acaba de comenzar, El Chino es el profesor y decano
de la carrera. Otro de sus aportes a la clase, fue dar la fecha
histórica en que la planta se hizo ilegal en Estados Unidos.
“En 1930, se escribió un artículo que prohibía fumar hierba
porque era la gente de color quienes la consumían, y de ahí
hasta acá se hizo una avalancha, imagínate que estúpido que es
eso”. Como si me hubiera mandado tarea, apenas llegué a mi
casa investigué la veracidad del tema. Resultó ser cierto, un
magnate de los medios de comunicación llamado Randolph Hearst inició una cruzada
mediática contra la hierba, debido a la amenaza que producía contra su compañía de
papel proveniente de la madera. Alegaba que los negros y mexicanos se convertían en
bestias asesinas bajos los efectos de la marihuana. De a poco se le fueron uniendo a él la
industria petroquímica, que acaba de crear el Nylon, igual en peligro por los tejidos de la
planta y finalmente la industria farmacéutica, así evitando que la gente cultivara su propia
medicina. La disputa concluyó en 1937 con el “Marijuana Tax Act”, prohibiendo la
marihuana en Estados Unidos. Curiosamente, la declaración de independencia redactada
en 1776 fue escrita sobre papel de cáñamo, una variedad de la planta.
16 de agosto de 2011


Al Chino le gustaría creer que el 25% de jóvenes de nuestra generación, de 21 a 23 años,
consumen marihuana, lo que me da a entender que no solo lo aprueba, sino que
“promueve” al menos ideológicamente. Esta afirmación me hace detener a reflexionar
sobre mi postura al respecto. Verdaderamente siento que me cuesta mucho romper con
el bagaje cultural de rechazo a la planta, pero me gustaría quedarme con el ejemplo de las
bolas y los casos. Placer mal visto. El problema es que aunque entiendo esta postura, no la
puedo aplicar en mi vida, a pesar de que me daría placer descansar y ver The Big Bang
Theory, quedarme en la materia de redacción sin duda seria mal visto por mis padres, y
por ende, mi mesada.

Trucos del chino

  • 1.
    16 de agostode 2011 Los trucos de “El Chino” Empezó a fumar MA RI HUA NA a los 15 y a sus 23 años todavía no ha parado; al Chino le gustaría creer que el 25% de jóvenes la consumen. Desde su ventana, armando un porro, conversa sobre: sus hábitos de consumo, “el kit del marihuanero”, su “dealer futbolista” y la fecha en que la planta se hizo ilegal en Estados Unidos. Por Xavier Bermeo “El Chino” nació en ----------- hace 23 años. De entrada pidió no utilizar su nombre y no dar muchos detalles de su perfil personal; en un futuro quiere regresar a la universidad y no le gustaría “ganarse a los profes más... conservadores”. Hablar con él es muy sencillo, cuando se siente en confianza, no tiene recelo en comentar todas sus experiencias o posturas ideológicas. Pretendo mantener una entrevista neutra, aunque me perturba el hecho de que pueda convertir una conversación amena entre “panas” a un vil artículo común sobre la MA RI HUA NA. Estoy cansado de oír a los dos posiciones, “no consumas marihuana, te va a matar” o “pelados” gritar ¡LEGALÍZALA! Hay una excesiva dramatización sobre el tema y no quiero formar parte de esta glotonería. Prácticamente ya se hablado todo de la hierba, es fácil hablar o escribir sobre ella. Lo difícil es no caer en el cliché de expresarse bien de ella por “default”… o hacerlo bien. Llegué a las 20H00, el lunes 11 de julio, a su casa ubicada en la ciudadela Urdesa. Corre una pequeña brisa por el pasillo; al entrar a su cuarto, veo unos diseños caricaturescos en su computadora: un cielo, una montaña, pocas personas, un minero empujando un vagón con oro, un pueblo en lo alto del cerro y en la cima un chico con binoculares. “Está igualito”, dice. Desde hace dos semanas está participando en una licitación para el municipio de Zaruma, diseñando la imagen turística. Se puede percibir un leve olor a hierbas húmedas, que ambientan oportunamente la investigación “de campo”. El dormitorio es simple y pequeño, él lo define como minimalista. Todas las paredes blancas, una iMac sobre un escritorio junto a su cama y una nueva Macbook Pro sobre una pequeña mesa con ruedas, una repisa llena de libros y revistas. Bajo la repisa esta una cama muy angosta, me imagino que ha de medir un metro con noventa y cuatro centímetros de largo igual que él. “Todos llegamos por la mismas razones: Estupidez, panas, inmadurez. Pero no te confundas; la forma en la que llegamos es mala, hacerlo no siempre”. Conversa sentado en la ventana y armando un porro (cigarrillo de marihuana). Ese es su spot preferido de la casa, puede fumar y botar el humo a las estrellas y a sus vecinos. Comenzó a los 15 años y
  • 2.
    16 de agostode 2011 de ahí hasta ahora no ha dejado morir la llama. “Me compré un fósforo y hasta ahorita sigue prendido”. Una vez armado el grifo, saca la mano por la ventana para alcanzar un encendedor que tiene amarrado a la reja, como en tienda; además encima de la reja, en una canasta alambrada, esconde una pipa de tagua a la que llama “la emergente”. “Yo le pertenezco a la casa, pero de mi ventana para afuera todo me pertenece”. Su padre no tiene problema con que fume, con tal de que maneje su vida con responsabilidad. “¡Puta!, si vas a fumar invita”, le dijo una vez. A pesar de la propuesta, frente a él lo disimula, no lo niega. Como él dice, “una cosa es sí decir no, otra muy diferente es no decir sí”. Sin avisar, cantos se escuchan en toda la casa. No le entendí que decía, pero era una voz muy grave, como cantando opera. “Tranquilo es mi abuelo cantando, ya vez porque estoy loco”, dice en un tono sarcástico. Sus abuelos no aprueban su consumo, aunque se hacen de la vista gorda, prefieren no enterarse. El Chino dice que no vive para ellos, que los quiere pero no puede complacerlos. Su mamá en cambio lo sabe todo. No está de acuerdo y a veces trata de convencerlo de que deje de fumar, pero ella tampoco se escandaliza. “Sabe que fumo, sabe mi postura y sabe que nunca lo voy a dejar. Fumo y fumaré todos los días de mi vida.” De repente interrumpe la entrevista. “Estás preguntando lo que todos ya saben, pregúntame algo estúpido. ¡Mira este bate!”. No le gusta recibir preguntas de cómo llegó o qué opina su familia. Para romper lo común de las preguntas, saca lo que él denomina “El kit del marihuanero”. Es un pequeño joyero rectangular de madera, que tiene al alcance de cualquiera dentro de su escritorio. “El kit tiene un porro de chola, de magnitudes que permitan que sirva como arma blanca; un limpia pipas, que puede ser un clip, un palillo de dientes o una mina de Bic; un encendedor y Visina para los ojos rojos”; se olvidó mencionar los pequeños restos de marihuana esparcidos por la caja, que no vienen incluidos. Ya tiene todo descifrado para el consumo. Tiene regado de escondites la casa e inmediaciones y camuflado entre sus objetos de uso cotidiano cualquier cosa que lo ayude en el proceso de fumar. En su baño tiene otro encendedor amarrado a la reja de la ventana, entre sus libros una funda de Skunk (una variedad de la hierba), en su llavero un limpia pipas (clip) y me mostró como hacer una pipa con una pluma y un pedazo de papel aluminio. Pero ¿qué es la marihuana para El Chino?
  • 3.
    16 de agostode 2011 “Te voy a responder exactamente lo que es para mí. Es como cuando te rascas las bolas, no hay nada más rico, pero no lo vas hacer en plena presentación de casos, es simple placer, mal visto, pero placer”. Siente un placer físico, mental y espiritual. Dice que el único problema con esta hierba es cuando se vuelve un anestésico. “Lo más feo de la marihuana es que se puede disfrutar del no hacer nada”. Por eso ha disminuido la frecuencia de fumadas, “Antes era desayuno, almuerzo, merienda y postre para dormir, todos los días”. Se le podía escapar todo el día y nunca se habría enterado. La planta lo consumió a él, definió a sus panas y comportamiento, era lo que fumaba, cuenta. Ingresó a la Universidad Casa Grande en 2009, se encuentra en un punto entre tercero o cuarto semestre. Dice haber ido a todas las clases fumado. No le daba miedo ser descubierto por un profesor o hasta el mismo decano. Se siente moralmente preparado para defender su consumo contra quién sea, inclusive a policías. Siempre se ha sentido al margen de la autoridad, socialmente señalado. También comenta que en todos los trabajos en grupo, él siempre se juntaba con María y Juana. “Trabajar con ellas es una costumbre que me cuesta romper. Sin ellas trabajo bien, pero con ellas lo hago más eufórico”. Luego de la lectura y dibujar, fumar es algo que aprecia mucho. Sus ojos no se despegan del reloj, el tiempo se hizo humo. Son las 23H00 horas y el desarrollo de la página web no está quedando como él esperaba. Le quedan cinco días más para presentar el proyecto, pero ha caído en un devastador bache creativo que lo tiene intranquilo y muy desganado. Muy temprano en la mañana tendrá que volar hasta Quito para presentar los avances de su trabajo. El encargado del proyecto se encuentra en la capital y espera ver un adelanto de todos los participantes. Ofrecí llevarlo al aeropuerto a las 9h00 y entendí que era tiempo de irme, aún no ha terminado de diseñar y tiene que levantarse temprano. Lo recogí a la hora acordada, así aprovechar y escuchar experiencias, rutinas o trucos que un mago no debería revelar. “La marihuana te libera, te dispara las neuronas, la actividad de tu lado emocional y creativo se combina con la parte racional, a manera de error, pero redefine el proceso mental a tal punto que puedes percibir físicamente lo que estas pensando, sintiendo placer, satisfacción y relajación que finalmente se transmiten en comodidades para trabajar”. Antes que se bajara del auto me enseñó unos cogollos que tenía guardado en la media del pie derecho. Me preocupó que lo detuvieran, por si acaso esperé 15 minutos más en la puerta de salida, pero no regresó esposado como pensaba y hasta cierto punto esperaba, por el bien de la historia y de mi historial… de notas, claro.
  • 4.
    16 de agostode 2011 Regresó dos días después. Estaba entusiasmado, su proyecto fue el mejor de los licitantes, solo debía concluir unos dibujos faltantes y hacer las animaciones a la página. Con solo tres días para presentar la versión final debía dedicarse a trabajar, pero como recién llegaba y ya se había acabado la funda, lo acompañé a comprar más. Son las 23h00. Hizo una llamada rápida y nos dirigimos al colegio IPAC, ubicado en la vía Samborondón, donde se encontraba su “pusher” jugando pelota. Llegamos, se parqueó, abrió la puerta del conductor, se bajó, saludó y subió de nuevo al carro, todo en el mismo minuto. Así de rápida fue la transacción. Estaba alerta observando en qué momento se haría el cambio de los 20 dólares por los 7 gramos de marihuana. Aún así no pude ver en qué momento fue el trueque. No fue como coimar a un vigilante de tránsito, que a pesar de practicar todos los días y ser objetos pequeños, una cédula y un billete, no tienen la destreza que tiene El Chino y su “dealer futbolista”. Seguimos conversando y me ofrece una pitada, pero la rechazo. “Que el cigarrillo y el alcohol sean legales es más riesgoso para la salud”. ¿Sabes lo que te puede dar por una sobredosis de marihuana? El Chino pregunta y respondo con un no rotundo. ¡Nada!, te quedas ruco y te levantas todo babeado; además eso que sea ilegal está totalmente errado, tú siempre tienes que estar en contra de la autoridad. Sabías que en Arabia Saudita es ilegal que las mujeres se dejen ver más allá de los ojos, en Ghana es ilegal ser homosexual. La clase Marihuana 101 acaba de comenzar, El Chino es el profesor y decano de la carrera. Otro de sus aportes a la clase, fue dar la fecha histórica en que la planta se hizo ilegal en Estados Unidos. “En 1930, se escribió un artículo que prohibía fumar hierba porque era la gente de color quienes la consumían, y de ahí hasta acá se hizo una avalancha, imagínate que estúpido que es eso”. Como si me hubiera mandado tarea, apenas llegué a mi casa investigué la veracidad del tema. Resultó ser cierto, un magnate de los medios de comunicación llamado Randolph Hearst inició una cruzada mediática contra la hierba, debido a la amenaza que producía contra su compañía de papel proveniente de la madera. Alegaba que los negros y mexicanos se convertían en bestias asesinas bajos los efectos de la marihuana. De a poco se le fueron uniendo a él la industria petroquímica, que acaba de crear el Nylon, igual en peligro por los tejidos de la planta y finalmente la industria farmacéutica, así evitando que la gente cultivara su propia medicina. La disputa concluyó en 1937 con el “Marijuana Tax Act”, prohibiendo la marihuana en Estados Unidos. Curiosamente, la declaración de independencia redactada en 1776 fue escrita sobre papel de cáñamo, una variedad de la planta.
  • 5.
    16 de agostode 2011 Al Chino le gustaría creer que el 25% de jóvenes de nuestra generación, de 21 a 23 años, consumen marihuana, lo que me da a entender que no solo lo aprueba, sino que “promueve” al menos ideológicamente. Esta afirmación me hace detener a reflexionar sobre mi postura al respecto. Verdaderamente siento que me cuesta mucho romper con el bagaje cultural de rechazo a la planta, pero me gustaría quedarme con el ejemplo de las bolas y los casos. Placer mal visto. El problema es que aunque entiendo esta postura, no la puedo aplicar en mi vida, a pesar de que me daría placer descansar y ver The Big Bang Theory, quedarme en la materia de redacción sin duda seria mal visto por mis padres, y por ende, mi mesada.