Las antiguas civilizaciones dividieron la bóveda celeste en 88 constelaciones representando figuras, que aún se usan para ubicarse en el cielo nocturno. Algunas constelaciones como la Cruz del Sur y Osa Mayor ayudan a encontrar los polos norte y sur celestes. Los astrónomos usan las constelaciones para indicar la posición de astros, nombrando primero la estrella más brillante de cada constelación y luego las siguientes en orden de brillo usando letras del alfabeto griego.