Valencia se ha convertido en una ciudad-espectáculo basada en el turismo y el ocio, con grandes inversiones en infraestructuras como las Ciudades de las Artes y las Ciencias y eventos internacionales como la Fórmula 1 y la Copa América. Esto ha impulsado el desarrollo urbanístico pero también ha creado desequilibrios territoriales y un modelo de ciudad poco sostenible centrado en la construcción y el turismo de masas.