VANA ILUSIÓN



No he dejado de pensar porqué mi papá se empeñó en vender todas nuestras

propiedades, no entiendo aquel afán de recolectar tanto dinero para según él

volverse millonario, pasando por encima de la opinión de mi mamá.



Una   noche lo escuché eufórico de dicha, ya tenía el dinero producto de sus

ventas, y el de un crédito que había obtenido en Banagrario, para llevarlo a una

llamada pirámide que confundí con las imponentes y legendarias construcciones

de Egipto. Le pregunté si tenía que viajar a ese sitio tan lejano, pero me explicó

que se trataba de un negocio millonario donde nuestra fortuna crecería a pasos

agigantados, para disfrutar de muchas comodidades y cumplirme el sueño de

ingresar a una universidad. A la amañana siguiente muy de madrugada salió con

rumbo a Bogotá para llevar el dinero a la captadora.



Han transcurrido varios meses, los medios de comunicación continuamente están

informando que aquella pirámide fue una estafa a gente incauta y campesina

como nosotros, para dejarnos en la calle como hoy estamos, pués tuvimos que

desplazarnos a la ciudad porque los nuevos propietarios de la finca nos arrojaron.

Con lagrimas en los ojos vi por última vez antes de partir, la casa que me vió

nacer, el río de cristalinas aguas, las montañas motivo de inspiración de mi

abuelito para narrarnos cuentos, las bandadas de pajaros de múltiples colores que
revoloteaban en aquel cielo azul de verano, en donde las flores parecian sonrreir a

las inquietas mariposas, la voz fuerte de mi padre me hizo volver a la realidad

indicándonos que el trasporte pronto saldría para la gran ciudad. Después de

varias horas de viaje llegamos por fin a casa de mi tía Esperanza quien nos

recibió, pero advirtió que nos daría posada por pocos dias, mientras

encontrábamos un sitio en donde vivir.



Rosita mi hermanita, llora día y noche, ya no va a la escuela, mi madre pide

limosna en una esquina, mi padre fue asesinado ayer por unos pandilleros

harapientos que lo atacaron mientras vendía dulces en un semáforo, para robarle

el poco dinero que tenía en el bolsillo. La tranquilidad, la felicidad, la comida, han

desaparecido de nuestras vidas. Ahora yo tengo la responsabilidad de cuidar a la

familia en vez de ir a estudiar, trabajo con un señor vendiendo minutos pero

desafortunadamente, un maleante de aquel tuguriento barrio donde fuimos a vivir

después de que mi tía nos arrojara de su casa, me rapó el teléfono celular y huyó

con él.



Triste y preocupado me senté en un andén a reflexionar sobre la multitud de

adversidades que nos habían ocurrido desde el día en que llegamos a la ciudad.

-¡Hola parce!...dice una voz a mi espalda acercándose cuidadosamente, volteo y

veo a un indigente, en su sucia mano llevaba un frasco de pegante, del que usaba
el zapatero de mi pueblo, ¿Quieres relajarte y olvidar todos tus problemas?,

¡vamos chupa!.



Qué dolor embarga mi corazón al ver el destino que nos espera a mi familia y a mi

en esta urbe, todo cambió por esa prirámide de la cual ni el nombre me acuerdo

en este momento; odio a esa clase de organización que me quitó a mi padre, que

le robó la sonrisa a mamá y le arrebató la escuela a mi hermanita. Doce años

tengo, me ofrece este joven la opotunidad de olvidarme de todo, decido no recibir

el frasco, corro, siento que me golpean me están asfixiando, moriré... pero en mi

último instante, como en una nebulosa veo que alguien me está defendiendo,

aleja a mis atacantes, me sube en un auto de color rojo e intenta hablarme, pero

quedé dormido, cuando desperté me encontraba en una lujosa casa, desesperado

itenté huir pero fue imposible, entonces apareció un señor quien sonrió y narró lo

sucedido la noche anterior. ¿Cómo te llamas jóven?, temeroso le respondí Jaime,

habló de su historia personal, contó que a él también le había ocurrido algo muy

doloroso, cuando un grupo armado ilegal asesinó a su familia pero él se había

salvado fingiendo estar muerto.



Me propuso que vivierá con él y a la vez estudiara, acepté con la condición de que

me permitiera llevar también a mi madre y mi hermana. A la mañana siguiente

como muchas otras salimos en su búsqueda           pero lamentablemente no las

encontramos.
Han pasado veinte años desde el día en que dejé a mi familia, he decidido

regresar de Ginebra donde vivi los últimos años, don Manuel, el señor que me

ayudó, murio, yo heredé su fortuna, pero jamás he olvidado a la mujer que me dió

la vida y a mi dulce y tierna hermanita. Las buscaré y cuando las halle les contaré

que hice realidad el anhelo de ir a la universidad, también les diré que soy el

dueño de una gigantesca fábrica de chocolates, pero no soy completamente feliz,

mi padre lo dio todo por el sueño de ser millanario, a costa de lo que fuera, ¡que

gran error!, quizo darnos la dicha y soló nos ofreció armarguras, tristeza, miseria y

desolación.



De pronto al guien tocó a mi puerta interumpiendo el curso de mis pensamientos,

se trataba de una hermosa y elegante mujer de sonrisa agradable que me

pareció hasta familiar. ¿Qué desea señora? Le pregunté, busco ayuda para los

niños huérfanos y desamparados de la fundación a la cual pertenezco; le dije claro

con gusto haré una donación, al mirar el cheque asombrada se vuelve hacía mi,

¿tú eres Jaime Castiblanco?      ¡yo soy Rosa Castiblanco!, entonces tú eres mi

hermano, nos abrazamos y me contó su historia que en parte era la misma mía.

Narró sus penurias, se prostituyó para sobrevivir ella y mi madre, quien poco

despues falleció a causa de una anemia y de la inmensa tristeza al creerme

muerto. Me comentó que la razón de no encontrarlas había sido porque la policía

las había llevado a una Comisaría de Familia. Donde fue entregada al Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar y días después dada a una familia sustituta, la

cual le prodigaba malos tratos y continuas golpizas, entonces decidió escaparce y

buscar un empleo, pero no logró consegirlo por ser menor de edad, fue entonces

cuando una mujer que había conocido en un bus la engañó diciéndole que ella

sabía de un empleo donde ganaría mucho dinero tan sólo por atender a algunas

personas; ella aceptó dadas las condiciones económicas y la continua enfermedad

de mi madre, pero luego descubrió que se trartaba de un sitio de prostitución,

años después con la ayuda de una fundación consiguió empleo en un orfanato y

así en medio del llanto terminó de contarme su trajedia.

Días después decidimos volver al pueblo donde nacimos, a la finca donde se

había quedado enterrado por siempre un pedazo de nuestros corazones, al lado

de una multitud de recuerdos de la infancia.



Al llegar a nuestra antigua finca sentimos alegría y aún más cuando el propietario

decidió vendérnosla, entonces como niños corrimos hacia el río y sentados sobre

una de las piedras contemplamos el ocaso, que pintaba el cielo de diversidad de

colores y a nuestros padres les dimos la noticia de la adquisición, les prometimos

que nunca nos separaríamos y haríamos de aquel lugar algo muy bello y próspero

en su memoria.



                                               Diego Mauricio Moreno Guzmán.

                                           Escuela Normal Superior de Gachetá

Vana Ilusión

  • 1.
    VANA ILUSIÓN No hedejado de pensar porqué mi papá se empeñó en vender todas nuestras propiedades, no entiendo aquel afán de recolectar tanto dinero para según él volverse millonario, pasando por encima de la opinión de mi mamá. Una noche lo escuché eufórico de dicha, ya tenía el dinero producto de sus ventas, y el de un crédito que había obtenido en Banagrario, para llevarlo a una llamada pirámide que confundí con las imponentes y legendarias construcciones de Egipto. Le pregunté si tenía que viajar a ese sitio tan lejano, pero me explicó que se trataba de un negocio millonario donde nuestra fortuna crecería a pasos agigantados, para disfrutar de muchas comodidades y cumplirme el sueño de ingresar a una universidad. A la amañana siguiente muy de madrugada salió con rumbo a Bogotá para llevar el dinero a la captadora. Han transcurrido varios meses, los medios de comunicación continuamente están informando que aquella pirámide fue una estafa a gente incauta y campesina como nosotros, para dejarnos en la calle como hoy estamos, pués tuvimos que desplazarnos a la ciudad porque los nuevos propietarios de la finca nos arrojaron. Con lagrimas en los ojos vi por última vez antes de partir, la casa que me vió nacer, el río de cristalinas aguas, las montañas motivo de inspiración de mi abuelito para narrarnos cuentos, las bandadas de pajaros de múltiples colores que
  • 2.
    revoloteaban en aquelcielo azul de verano, en donde las flores parecian sonrreir a las inquietas mariposas, la voz fuerte de mi padre me hizo volver a la realidad indicándonos que el trasporte pronto saldría para la gran ciudad. Después de varias horas de viaje llegamos por fin a casa de mi tía Esperanza quien nos recibió, pero advirtió que nos daría posada por pocos dias, mientras encontrábamos un sitio en donde vivir. Rosita mi hermanita, llora día y noche, ya no va a la escuela, mi madre pide limosna en una esquina, mi padre fue asesinado ayer por unos pandilleros harapientos que lo atacaron mientras vendía dulces en un semáforo, para robarle el poco dinero que tenía en el bolsillo. La tranquilidad, la felicidad, la comida, han desaparecido de nuestras vidas. Ahora yo tengo la responsabilidad de cuidar a la familia en vez de ir a estudiar, trabajo con un señor vendiendo minutos pero desafortunadamente, un maleante de aquel tuguriento barrio donde fuimos a vivir después de que mi tía nos arrojara de su casa, me rapó el teléfono celular y huyó con él. Triste y preocupado me senté en un andén a reflexionar sobre la multitud de adversidades que nos habían ocurrido desde el día en que llegamos a la ciudad. -¡Hola parce!...dice una voz a mi espalda acercándose cuidadosamente, volteo y veo a un indigente, en su sucia mano llevaba un frasco de pegante, del que usaba
  • 3.
    el zapatero demi pueblo, ¿Quieres relajarte y olvidar todos tus problemas?, ¡vamos chupa!. Qué dolor embarga mi corazón al ver el destino que nos espera a mi familia y a mi en esta urbe, todo cambió por esa prirámide de la cual ni el nombre me acuerdo en este momento; odio a esa clase de organización que me quitó a mi padre, que le robó la sonrisa a mamá y le arrebató la escuela a mi hermanita. Doce años tengo, me ofrece este joven la opotunidad de olvidarme de todo, decido no recibir el frasco, corro, siento que me golpean me están asfixiando, moriré... pero en mi último instante, como en una nebulosa veo que alguien me está defendiendo, aleja a mis atacantes, me sube en un auto de color rojo e intenta hablarme, pero quedé dormido, cuando desperté me encontraba en una lujosa casa, desesperado itenté huir pero fue imposible, entonces apareció un señor quien sonrió y narró lo sucedido la noche anterior. ¿Cómo te llamas jóven?, temeroso le respondí Jaime, habló de su historia personal, contó que a él también le había ocurrido algo muy doloroso, cuando un grupo armado ilegal asesinó a su familia pero él se había salvado fingiendo estar muerto. Me propuso que vivierá con él y a la vez estudiara, acepté con la condición de que me permitiera llevar también a mi madre y mi hermana. A la mañana siguiente como muchas otras salimos en su búsqueda pero lamentablemente no las encontramos.
  • 4.
    Han pasado veinteaños desde el día en que dejé a mi familia, he decidido regresar de Ginebra donde vivi los últimos años, don Manuel, el señor que me ayudó, murio, yo heredé su fortuna, pero jamás he olvidado a la mujer que me dió la vida y a mi dulce y tierna hermanita. Las buscaré y cuando las halle les contaré que hice realidad el anhelo de ir a la universidad, también les diré que soy el dueño de una gigantesca fábrica de chocolates, pero no soy completamente feliz, mi padre lo dio todo por el sueño de ser millanario, a costa de lo que fuera, ¡que gran error!, quizo darnos la dicha y soló nos ofreció armarguras, tristeza, miseria y desolación. De pronto al guien tocó a mi puerta interumpiendo el curso de mis pensamientos, se trataba de una hermosa y elegante mujer de sonrisa agradable que me pareció hasta familiar. ¿Qué desea señora? Le pregunté, busco ayuda para los niños huérfanos y desamparados de la fundación a la cual pertenezco; le dije claro con gusto haré una donación, al mirar el cheque asombrada se vuelve hacía mi, ¿tú eres Jaime Castiblanco? ¡yo soy Rosa Castiblanco!, entonces tú eres mi hermano, nos abrazamos y me contó su historia que en parte era la misma mía. Narró sus penurias, se prostituyó para sobrevivir ella y mi madre, quien poco despues falleció a causa de una anemia y de la inmensa tristeza al creerme muerto. Me comentó que la razón de no encontrarlas había sido porque la policía las había llevado a una Comisaría de Familia. Donde fue entregada al Instituto
  • 5.
    Colombiano de BienestarFamiliar y días después dada a una familia sustituta, la cual le prodigaba malos tratos y continuas golpizas, entonces decidió escaparce y buscar un empleo, pero no logró consegirlo por ser menor de edad, fue entonces cuando una mujer que había conocido en un bus la engañó diciéndole que ella sabía de un empleo donde ganaría mucho dinero tan sólo por atender a algunas personas; ella aceptó dadas las condiciones económicas y la continua enfermedad de mi madre, pero luego descubrió que se trartaba de un sitio de prostitución, años después con la ayuda de una fundación consiguió empleo en un orfanato y así en medio del llanto terminó de contarme su trajedia. Días después decidimos volver al pueblo donde nacimos, a la finca donde se había quedado enterrado por siempre un pedazo de nuestros corazones, al lado de una multitud de recuerdos de la infancia. Al llegar a nuestra antigua finca sentimos alegría y aún más cuando el propietario decidió vendérnosla, entonces como niños corrimos hacia el río y sentados sobre una de las piedras contemplamos el ocaso, que pintaba el cielo de diversidad de colores y a nuestros padres les dimos la noticia de la adquisición, les prometimos que nunca nos separaríamos y haríamos de aquel lugar algo muy bello y próspero en su memoria. Diego Mauricio Moreno Guzmán. Escuela Normal Superior de Gachetá