El documento discute cómo la tecnología ha afectado la lectura y escritura a través de la historia. Específicamente, señala que la llegada de nuevas tecnologías como la imprenta permitieron cambios como la herejía y el erotismo a través de la lectura silenciosa, y la separación de las funciones del autor intelectual y material. También sugiere que los desarrollos tecnológicos continuarán teniendo un impacto en las prácticas educativas y de producción de textos.