La web ha evolucionado de una plataforma basada en software instalable a servicios en línea accesibles desde cualquier dispositivo. Esto ha hecho que la web sea más ligera, social, flexible y participativa, permitiendo que los usuarios generen y compartan contenido fácilmente. Sin embargo, muchos usuarios aún no están preparados para este cambio y la moderación de contenido generado por los usuarios conlleva riesgos jurídicos.