La crisis de la razón
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Capítulo XIV del libro Filosofía o lo que sea...

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La crisis de la razón

  1. 1. La crisis de la razón Durante la segunda mitad del siglo XIX, de forma paralela al desarrollo científco técnico que había representado la revolución industrial, al pensamiento ideológico, y a la revolución darwiniana, el pensamiento humano vio la luz de un nuevo amanecer del pensamiento poético en particular, y de formas que, nacidas del más puro cientifsmo, accedían a formas irracionales de la mente como válidas para la comprensión del mundo que no aparecían desde los tiempos de la Grecia arcaica. El desembarco de estas formas de pensar tuvo tanto éxito y fue tan rotundo que provocaron lo que ya por entonces se denominó La crisis de la razón. Hasta cierto punto resulta curioso que el pensamiento racional entrara en crisis justo cuando más frutos estaba produciendo; por un lado la ciencia, de la mano de Darwin, había vuelto a ofrecernos una nueva forma de comprendernos a nosotros mismos, había vuelto a poner en entredicho lo que “sabíamos”, algo que continuamente exigimos al pensamiento racional, que no se quede estancado; por otro lado, la ciencia y la técnica, de la mano la una de la otra, estaban viendo un despertar como no se recordaba desde los tiempos de la revolución científca a causa de la expansión industrial y de la constante necesidad que ésta tenía de nuevas máquinas y artilugios mecánicos, aquel mecanicismo que había triunfado en el siglo XVII como construcción de la ciencia estaba alcanzando su zénit, y pronto vería su fn1 ; fnalmente, la racionalidad estaba desarrollándose, tal y como hemos visto, en la confguración de las sociedades a través del pensamiento ideológico2 . Aunque quizá fuese precisamente por esos triunfos racionales que la razón entrara en crisis, a fn de cuentas suele ocurrir que cuando algo está llegando a su éxito más fagrante es también cuando la caída resulta llamativa, y la razón, en su triunfo, estaba poniendo en cuestión demasiados principios que mantenían nuestra visión del mundo. Darwin nos alejaba de ser los hijos de Dios, el materialismo nos mostraba un mundo lleno de errores que debía ser cambiado si queríamos cambiar las ideas, el desarrollo industrial estaba generando nuevas realidades sociales que provocaban nuevas interpretaciones ideológicas, (con el tiempo, además, hemos podido ser conscientes que ese desarrollo industrial estaba acarreando un doble problema, por un lado el de encontrar un desarrollo sostenible que no esquilme los recursos naturales, y por otro lado el de la sobre población humana). En defnitiva, el pensamiento racional parecía haber alcanzado el sueño de aquellos primeros pensadores de igualar a los humanos con los dioses, la naturaleza estaba 1 El mecanicismo acabará como forma de comprender el mundo desde los ambientes científcos, que no populares, con el triunfo de la teoría de la relatividad de Einstein, y especialmente con el triunfo, en la física del siglo XX,de la mecánica cuántica. 2 Aunque habría, también, que tener en cuenta que muchas, por no decir todas, de las ideologías que estaban viendo la luz llevaban una carga de irracionalidad bastante fuerte; por ejemplo, el nacionalismo se construía, fundamentalmente, sobre la aparición de un sentimiento de amor hacia la patria-nación, y el amor, muy racional, pues no es.
  2. 2. postrada ante nosotros, y ante esa visión de dioses hubo quienes reclamaron una mirada diferente. El pensamiento poético renace. La segunda mitad del siglo XIX verá un cierto renacimiento del pensamiento poético, aquella forma de pensar que dominaba, (junto al pensamiento mágico), el pensamiento mitológico. Recordemos que el pensamiento poético usa, fundamentalmente, la metáfora como recurso para la comprensión del mundo; mediante dichas metáforas el sujeto que piensa no “percibe” el mundo de una forma metafórica, sino que lo vive de esa manera y, técnicamente, los símbolos no sustituyen a la realidad para poder comprenderla, sino que son vivimos como una realidad ellos mismos. De esa forma, la comprensión para a ser una vivencia inmediata de aquello que debe ser comprendido que, por otra parte, tampoco es comprendido al estilo tradicional del pensamiento racional, sino que, y muy infuido ahí por el desarrollo del pensamiento materialista, la metáfora es ella misma una comprensión que se produce en mi experiencia vital. Es de comprender que surjan así ideas éticas muy diferentes a los posicionamientos de grandes construcciones teóricas, como las grandes éticas racionales de los ilustrados, o como la ética formal kantiana, y se sustituyan por ideas éticas que asumen una incapacidad para contestar a esas preguntas que se resumen en el '¿qué debo hacer?' que propusiera Kant. Nuevas preguntas han de llenar nuestras formas de pensar, preguntas como ¿qué desayuno tomar? ¿A dónde ir de vacaciones? Este nuevo pensamiento poético, que no renuncia al pensamiento racional sino que lo complementa, tendrá su máxima representación en la fgura de Friedrich Nietzsche3 ; no obstante, debido a que el pensamiento de este autor se estudia en la asignatura de Historia de la Filosofía de segundo de bachillerato no nos adentraremos en él con profundidad y baste con lo dicho hasta ahora. Sirva únicamente como ejemplo el siguiente texto, en el que Nietzsche realiza una defensa del hombre libre de las ataduras de las formas de pensar tradicionales: ¿Dónde busca su autor esa nueva manana, ese delicado arrebol matutino aun no descubierto con que ha de despuntar un nuevo dia –ah, toda una serie, todo un cosmos de nuevos dias-? En una transmutación de todos los valores, en la emancipación del hombre de todos los valores morales, en un decir si y tener fe en todo lo que hasta ahora ha sido prohibido, despreciado y maldecido. Este libro afrmativo derrama su luz, su amor, su carino, sobre cosas exclusivamente malas, devolviéndoles el alma, la conciencia tranquila, el sublime derecho y privilegio de existir. Ahora bien, Nietzsche no va a ser el único pensador, o flósofo, como prefráis decirlo, que se 3 Sepamos ya de una forma seria quién fue este original pensador: Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en Röcken, Prusia, el 15 de octubre de 1844; murió un 25 de agosto de 1900, en Weimar, imperio alemán, a causa de una síflis que les estaba destruyendo desde hacía tiempo, que según las malas lenguas contrajo al tener relaciones con un caballo, pero que seguramente se infectara de la misma en sus relaciones sexuales con Lou Andreas-Salomé, su amante desde 1882. Este pensador absolutamente original fue capaz de crear toda una nueva cosmovisión a partir de la crítica genealógica de los conceptos fundamentales de la cultura occidental, una cosmovisión a la que muchos han reconocido deberle una profunda infuencia, como Heidegger, Foucault, Derrida, Vattimo, Onfray, Deleuze, y en general todo el pensamiento anarquista y existencialista.
  3. 3. adentra en el campo del pensamiento poético, sino que, incluso desde posiciones muy cientifstas, y ya en el siglo XX, aparecerán grandes pensadores que no ven otra solución a la comprensión humana que la de abrirle un camino a las formas poéticas de pensar, y así, un pensador como Ludwig Wittgenstein, fundador con su pensamiento de dos escuelas flosófcas, dará a luz una flosofía que reduce hasta límites insospechados los límites de la misma flosofía y del conocimiento; y puesto que la reducción es prácticamente absoluta, ¿qué salida le queda al pensador si no es acceder a formas de pensar diferentes a las tradicionales? Eso sí, piensa Wittgenstein, debe renunciar a la pretensión de que su pensamiento es conocimiento del mundo. Fijaros en como presenta su idea de la ética ante la sociedad “The Heretics”, en Cambridge : Mi unico propósito, y creo que el de todos los hombres que han intentado hablar o escribir de ética o de religión, ha sido arremeter contra los limites del lenguaje. Este arremeter contra las paredes de nuestra jaula es algo perfecta y absolutamente desesperado. La ética, en la medida en que surge del deseo de decir algo acerca del sentido de la vida, el bien absoluto, el valor absoluto, no puede ser una ciencia. Lo que dice no anade nada a nuestro saber en ningun sentido. Pero es un testimonio de una tendencia del espiritu humano que yo personalmente no puedo sino respetar profundamente y que por nada del mundo ridiculizaria. La teoría conocida como El primer Wittgenstein defendía lo que se conoce como atomismo lógico, según la cual el mundo es un conjunto de hecho, no de cosas, y existe una correlación entre esos hechos y el lenguaje, tal y como lo que ocurre en un espejo, donde hay una correlación inequívoca entre la imagen refejada y el objeto que está siendo refejado, de tal forma que si no aparece en el espejo es que no existe; pues bien, Wittgenstein pensaba que si no tenemos cómo decir algo con sentido, es porque ese algo no tiene sentido, es decir, no existe, o bien no es posible su conocimiento, de ahí que la ética sea un arremeter contra las paredes de nuestra jaula. Aquí es donde llega el pensamiento poético. Puesto que no podemos hacer ciencia con esas formas de pensar, pero por nada del mundo ridiculizaria dicha forma de pensar, aparece la posibilidad de que si no se piensa sí que se viva. Por esa razón afrmará en su famoso libro 'Tractatus lógico- philosophicus' que la ética y la estética se muestran; es decir, se viven. De hecho, todo el libro mismo de Wittgenstein está lleno de referencias metafóricas que nos permitan comprender la idea defendida en él, pues dicha idea, siguiendo sus propias “leyes” flosófcas, no puede ser dicha. El pensamiento de Wittgenstein es, curiosamente, uno de los accesos al pensamiento poético desde uno de los mayores intentos de construir un pensamiento absolutamente lógico y racional4 . En lo que a la flosofía se refere, tanto Nietzsche, como Wittgenstein, como los pensadores materialistas del siglo XIX y XX, ofrecerán un nuevo campo de trabajo y de enfoque a la flosofía, 4 A partir del pensamiento de este autor aparecerá, por ejemplo, toda una corriente flosófca que tendrá, entre otros objetivos, la construcción de un lenguaje lógicamente perfecto, de tal forma que se eliminaran los malentendidos, los dobles sentidos, etc.
  4. 4. que deja de ser una atalaya desde la que se contempla el mundo, para ser una forma de participar del mundo, de tal forma que en su participación se pueda comprender. Y en esa participación del mundo la flosofía deja de ser una doctrina académica frmemente aferrada a las cátedras universitarias, como lo era hasta la época, (aunque los profesores universitarios en su gran mayoría seguirán intentando que así sea), dejará de ser algo para unos privilegiados, y pasará a ser ese intento de comprender el mundo, de acceso a la sabiduría que el ser humano lleva a cabo como parte de sí mismo, pero lo lleva a cabo desde todas sus posibilidades, y la construcción poética es una de esa posibilidades. El mundo del inconsciente. Otra bofetada a la egolatría humana. En 1895 se publicó el libro Estudios sobre la histeria, de Breuer5 y Freud6 , donde si bien de una forma todavía nada clara (pues Breuer se acabará desmarcando de las tesis de Freud en lo concerniente a la sexualidad), ya se plantea la idea de la interrelación entre diferentes apartados de la mente humana, entre elementos conscientes e inconscientes que explicarían la histeria como enfermedad mental. Freud había estudiado medicina, graduándose como tal en 1881, en Viena, y dirigiendo sus intereses científcos hacia la neurología. Es en el interior de esos intereses que Freud descubre y se siente cada vez más apasionado especialmente por dos enfermedades neurológicas, la histeria y la neurosis, así que, y como es lógico, se lanza al estudio de estas enfermedades; sin embargo, muy pronto Freud encuentra que las explicaciones clásicas que presentaba la medicina neurológica del siglo XIX no le convencen, por lo que viaja a París a intentar aprender de Charcot7 , quien estaba realizando grandes avances en el estudio de dichas enfermedades mediante el uso de la hipnosis8 . En París puede ver cómo Charcot consigue que enfermos de Histeria, que presentan cegueras o parálisis histéricas, consiguen recuperar las funciones perdidas por la enfermedad cuando entran en estado hipnótico, sustituyendo su disfunción por otra diferente, pero debiendo mantener alguna 5 Joseph Breuer nació en Viena, Austria, el 15 de enero de 1842; murió en la misma ciudad el 20 de junio de 1925. A pesar de sus importantes aportaciones médicas sobre las funciones del oído en la regulación del equilibrio, y de los mecanismos de la regulación térmica mediante la respiración, este fsiólogo obtuvo su lugar de gloria en la historia por descubrir el método catárquico en el tratamiento de la histeria, método considerado como precursor del psicoanálisis de Freud. 6 Sigmund Freud (que queda mucho mejor que si dices que te llamas Segismundo, ¡dónde va a parar!) nació en Příbor, Moravia, imperio austriaco, actual República Checa, y murió el 23 de septiembre de 1939, en Londres, Inglaterra, Reino Unido, después de haber tenido que exiliarse del dominio Nazi. Este neurólogo pasará a la historia como el padre del psicoanálisis y, con ello, como el fundador de una teoría sobre la mente cuyas infuencias han sido decisivas en el desarrollo del pensamiento del siglo XX y XXI. 7 Jean-Martin Charcot está considerado como uno de los grandes personajes de la medicina francesa. Nació en París, Francia, el 29 de noviembre de 1825; murió en Montsauche-les-Settons, Nièvres, Francia, el 16 de agosto de 1893. Catedrático de enfermedades del sistema nervioso, fue miembro de la Academia de Medicina francesa desde 1873, y miembro de la Academia de la Ciencia francesa desde 1883. 8 Se entiende por hipnosis, actualmente, un estado mental, o bien un grupo de actitudes generadas a partir de una técnica denominada hipnotismo compuesta por instrucciones o sugerencias indicadas por el terapeuta; mediante ese estado mental se accede, según la teoría psicoanalítica, a las ideas alojadas en el Ello, mientras que para la psicología científca contemporánea no es más que un estado de concentración profundo que permite el acceso a recuerdos olvidados en la lejanía del tiempo.
  5. 5. disfunción física en el paciente. De vuelta a Viena, Freud trabaja con Breuer, y ve cómo este desarrolla su método catárquico9 en una paciente a la que denominará en sus libros Anna O. Es ahí, durante las sesiones de terapia con Anna O. (que pronto deja de ser paciente de Breuer para ser paciente de Freud debido a los celos de la esposa del primero), cuando Freud comienza a concebir su idea del psicoanálisis. El psicoanálisis. El psicoanálisis es, a la vez, un terapia psíquica especialmente funcional con pacientes de Histeria10 y Neurosis11 , y una teoría de la mente humana que infuyó profundamente en todo el pensamiento antropológico del siglo XX, y cuya fuerza intelectual continúa perdurando hoy en día. Evidentemente, lo que a nosotros nos interesa, como pensadores que intentan contestar a las grandes preguntas es el psicoanálisis como teoría de la mente y no como terapia. Para los psicoanalíticos existe una relación evidente entre las dos concepciones, pues la terapia psicoanalítica nace de la teoría de la mente psicoanalítica. Ya desde el siglo XVII se aceptaba, en los ambientes científcos, la existencia de una estructura mental que se denominaba Inconsciente, de la que no poseíamos el control, o al menos no el control absoluto, y que parecía surgir en los momentos en que la Consciencia se “relajaba”, como en el sueño. La Consciencia es el conocimiento de uno mismo, así que el Inconsciente es lo que desconocemos de nosotros mismos; dicho de manera que se entienda, la consciencia es lo que somos, el conjunto de vida mental que controlamos, aquello a lo que nos referimos cuando afrmamos “éste soy yo”, mientras que el inconsciente haría referencia a la actividad que nuestra mente produce sin que nosotros podamos insertarla en lo que califcamos como nosotros, por así decirlo, al margen de nuestra voluntad. La idea que Freud comienza a barajar tras sus trabajos con Charcot y Breuer es que el origen de las neurosis, como la histeria (pues ya ha quedado claro que la histeria no es más que una forma de neurosis), está en ese mundo mental inconsciente. La primera tópica. Freud era un gran conocedor del mundo clásico griego, y siempre estuvo muy infuido por ese mundo a la hora de nombrar sus teorías o elegir ejemplos que expusieran las situaciones psicológicas a las que se estaba refriendo; infuido, pues, por el mundo griego, denomina Tópica, a la estratifcación que realiza de la mente humana, pues en griego 9 El método catárquico es una técnica psicoterapéutica en la que el paciente obtiene un efecto terapéutico mediante la purga de afectos patógenos ligados a recuerdos traumáticos de su pasado a través de la evocación de los mismos. 10 El nombre técnico de la histeria en la psicología y psiquiatría actual es Trastorno de conversión. Es una afección psicológica del grupo de las neurosis que afecta, aproximadamente al 1% de la población mundial; en ella el paciente está afectado por una profunda angustia al suponer que padece diversos problemas físicos o psíquicos. Puesto que no hay una ruptura de la realidad, la histeria no entra en el conjunto de los delirios. 11 En la actualidad el término se usa para referirse a trastornos mentales que distorsionan el pensamiento racional y el funcionamiento a nivel social, familiar y laboral adecuado de las personas; debido a que su uso se extendió entre el lenguaje común el término neurosis fue abandonado por la psicología clínica y sustituido por el de Trastorno, y así, todo Trastorno psicológico es algo que, en época de Freud, era conocido como Neurosis.
  6. 6. 'Topós' signifca 'Estrato'. En su primera teoría de la mente, o primera tópica, Freud divide la mente en tres bloques: a) Consciente; b ) Preconsciente; c ) Subconsciente; tanto el Preconsciente, como el Subconsciente tendrían un carácter Inconsciente. Sin embargo, pronto acabará dejando esta primera tópica, pues no le convence, fundamentalmente, el hecho de que el Preconsciente sea completamente inconsciente, pues comienza a pensar que existen ideas que forman parte del preconsciente y de las que somos conscientes. La segunda tópica. De esa forma aparece la famosa división de la mente que hizo Freud, y cuyos conceptos prácticamente todos nosotros hemos escuchado alguna vez. En esta segunda tópica Freud divide la mente humana en a) Yo; b) Súper yo; c) Ello. El Yo es aquello que somos, tal y como nos vemos a nosotros mismos, y aquello que ofrecemos a los demás de nosotros, son nuestros conocimientos, nuestras ideas acerca de la realidad, nuestra imaginación, etc. Técnicamente, así lo describe Freud: ...el yo es un probador de la realidad, la inteligencia, la razón y el conocimiento de causa y efecto para aumentar la libido, las gratifcaciones y poner freno a la pulsión de muerte. También es la instancia psiquica que une el ello con el mundo exterior... El Súper Yo es la instancia mental que no aparece con la mente humana, sino que se desarrolla con la educación y la cultura recibidas y depende, por lo tanto, del conjunto de ideas morales que el Yo vive en su familia, en sociedad, de forma personal. Su función principal es proteger al Yo de las exigencias del Ello. Para Freud el Súper Yo tiene dos partes, la conciencia moral, y el ideal del Yo; la conciencia moral es, en su mayor parte, absolutamente consciente, aunque también posee algunos elementos que se recogen por parte de la mente del individuo y se interiorizan de forma inconsciente; el ideal del Yo es totalmente inconsciente, y representa la imagen especular en la que el Yo intenta verse refejado; Instancia de la personalidad que resulta de la convergencia del narcisismo (idealización del yo) y de las identifcaciones con los padres, con sus sustitutos y con los ideales colectivos. Como instancia diferenciada, el ideal del yo constituye un modelo al que el sujeto intenta adecuarse. El Ello es la parte primitiva, desorganizada, e innata de la mente; el Ello representa un puro intento de satisfacer exigencias pulsionales (fundamentalmente libidinosas en las ideas de Freud, aunque el psicoanálisis posterior le resta fuerza a los instintos sexuales). Si sois afcionados a los cómics, en los X Men aparecía una mutante conocida como Phoenix, que surgió en la tercera película de la saga de los X Men; Charles Xavier, el jefe de los X Men la defne así: ...el Phoenix es una criatura puro deseo, puro instinto, puro intento de satisfacción..., pues bien, nosotros, aquí, diríamos que Phoenix era un mutante que presentaba el Ello sin ningún tipo de cortapisas ante los demás.
  7. 7. La idea de que exista un mundo inconsciente de la mente no es nueva, ya desde el siglo XVII los pensadores afrmaban la existencia de una parte de la mente al margen de la voluntad consciente, el mundo del inconsciente, si bien era un misterio, no era un desconocido; la novedad de Freud no es, pues, afrmar que existe ese mundo, sino estructurarlo y dotarlo de contenido, es más, mecanizarlo, indicando el funcionamiento de las entidades mentales inconscientes como el Súper Yo y el Ello. Para Freud el Ello se va llenado a lo largo de nuestra vida con el conjunto de ideas que han ido aforando y que, posteriormente, cuando se produce el paso hacia una vida mental más adulta, deben ser guardadas en el inconsciente para proteger al Yo. En una vida psíquica sana, esas ideas consiguen surgir hacia la consciencia en formas ocultas, como en los sueños, o como en los actos fallidos; los sueños, y los actos fallidos, son para Freud, ideas ocultas del Ello que consiguen salir, liberando la energía psíquica y permitiendo una vida psíquica sana. El problema viene cuando una de esas ideas, o varias, no puede salir como es debido, cuando por alguna razón desconocida el Súper Yo la bloquea, impidiendo su acceso al Yo; puesto que esa energía psíquica no está siendo liberada, busca otras formas de liberarse y provoca un fallo (o hace creer a la mente la existencia de un fallo) en el organismo, con lo que nos encontramos ante una Neurosis, que es lo que en la actualidad se conoce como un Trastorno. Ahora bien, ¿por qué impide el Súper Yo que determinadas ideas del Ello queden bloqueadas? Es más, ¿por qué debe ocultar las ideas del Ello? ¿Por qué no pueden surgir esas ideas al Yo sin mayores problemas? Y en las respuestas a estas preguntas es donde se encuentra la mayor originalidad de Freud, así como su mayor rechazo en la época victoriana en la que él desarrolló su trabajo. Para Freud la vida sexual humana no comienza en el mundo adulto, sino que se desarrolla desde la infancia más temprana, el bebé es un activo personaje sexual; claro está que lo que nosotros, adultos, entendemos por sexo, no es lo que el bebé vive como sexo. El bebé pasará por diferentes etapas sexuales, y ya siendo niño volverá a vivir diferentes etapas sexuales, generando, en todas ellas, diferentes ideas de contenido sexual cuya aceptación no tiene ningún problema para su Yo. A partir de una cierta edad la vida psíquica del niño se reconfgura, abandona la vida sexual y entra en un período de latencia, período en el que la mente oculta las ideas sexuales que el niño ha vivido en el Ello. Cuando el período de latencia acaba el niño es ya un adulto, y sus ideas sexuales son ya adultas y ahí es donde aparece el problema, el Yo adulto no puede aceptar en su forma adulta las ideas que el Ello guarda acerca de la vida sexual de la infancia, porque el deseo sexual del niño hacia su madre, por ejemplo, en su forma adulta signifca una cosa muy diferente a lo que signifcaba en su momento, y es por esa razón que el Súper Yo canaliza dicha información, ocultándosela al Yo, pero dejando que surja en formas irreconocibles, como son los sueños; sin
  8. 8. embargo, puede ocurrir que una idea de la infancia sea especialmente traumática para el Yo que la intenta borrar ya en su infancia, es decir, una idea que ni siquiera el Yo infantil puede aceptar llevándola al olvido, pero no es al olvido que se va, sino al Ello infantil, y cuando esta idea se traduzca a la realidad adulta quedará doblemente prohibida, por lo que el Súper Yo intenta eliminarla, y ahí el origen de las neurosis. ¿Dónde se criticó y dónde se critica duramente a Freud? Pues desde dos lados. En el mundo victoriano que vivió, fuertemente represivo especialmente en temas sexuales, se le critica la idea de que exista una sexualidad infantil. Ese mundo no entendió la idea freudiana, o no quiso entender, de que sexo para el niño no es lo mismo que sexo para el adulto, la búsqueda de placer no tiene el mismo signifcado en los dos momentos psíquicos. Por otro lado, los positivistas del siglo XX criticarán al psicoanálisis que en ningún momento es capaz de explicar cómo es posible que la energía psíquica se transforme en energía física, provocando el fallo en el organismo, así como el hecho de que la estructuración de la mente hecha por Freud no ofrece ninguna prueba. No obstante, es bien cierto que el psicoanálisis, con todos sus defectos, mostró especial funcionalidad en las neurosis, los enfermos de Freud se curaban, por así decirlo. Y por otro lado, la construcción mental de Freud produjo un impacto fenomenal, ningún elemento del pensamiento occidental del siglo XX fue ajeno a las ideas que Freud estaba planteando, la existencia de una vida mental inconsciente plenamente activa y decisiva sobre la vida mental consciente, iba alejando al ser humano, un poco más, de su intento de ser un privilegiado en el universo. Dos pulsiones jugarán un papel fundamental en la importancia que la teoría psicoanalítica, como teoría de la mente, llegará a tener en el pensamiento occidental: el Eros, y el Tánatos. Eros es la pulsión de vida, la tendencia inconsciente que toda mente tiene a perpetuarse, a mantenerse con vida para poder seguir desarrollando su vida mental, es la tendencia vital más allá del puro instinto biológico de supervivencia, es el puro deseo sexual, no de este o de aquel objeto sexual, sino el mero hecho del deseo de reproducción; ahora bien, afrmar que la mente humana tiene una tendencia natural, al igual que todas las formas vidas de la naturaleza, (y siguiendo a Nietzsche, al igual que el universo entero), no tenía nada de novedoso, a no ser que, como Freud afrmó, el Eros estuviese siempre, y de forma irremediable, acompañado por su tendencia absolutamente contraria, el Tánatos, o tendencia de muerte. Basándonos en refexiones teóricas, apoyadas en la biologia, supusimos la existencia de un instinto de muerte, cuya misión es hacer retornar todo lo orgánico animado al estado inanimado, en contraposición al Eros, cuyo fn es complicar la vida y conservarla asi, por medio de una sintesis de la substancia viva, dividida en particular. Ambos instintos se conducen de una forma estrictamente conservadora, tendiendo a la reconstitución de un estado perturbado por la génesis de la vida; génesis que seria la causa tanto de la constitución de la vida como de la tendencia a la muerte. A su vez, la vida
  9. 9. seria un combate y una transacción entre ambas tendencias. Y de la misma forma que en Nietzsche del enfrentamiento entre el 'lado oscuro' y 'el lado claro' surge la realidad del verdadero ser humano, Freud piensa que la vida psíquica normal procede del constante enfrentamiento entre el Eros y el Tánatos. Lo que conocemos como Yo, cuando nos afrmamos a nosotros mismos, surge de un enfrentamiento constante realizado a nivel inconsciente y profundamente vigilado por el Súper Yo, que hace surgir en nosotros, (en el Yo), el sentimiento de culpa ante confictos graves. El sentimiento de culpabilidad o conciencia de culpabilidad ... se trata de la contribución aportada a la resistencia por un Súper yo que se ha tornado particularmente duro y cruel. El individuo no debe curar, sino que seguirá enfermo, pues no merece nada mejor ... Este sentimiento de culpabilidad también explica la ocasional curación o mejoria de graves neurosis bajo el infujo de desgracias reales; en efecto: se trata tan sólo de que uno esté sufriendo, no importa de qué manera... Al combatir esta resistencia, hemos de limitarnos a hacerla consciente y a tratar de reducir paulatinamente el Súper yo hostil. Fijaros que Freud está reduciendo todo un mundo de la ética y la moral humanas a meros procesos psíquicos, y además, inconscientes. La flosofía, como pensamiento crítico que es, reaccionó, pues la tragedia de los héroes, que daba forma a la crítica y contenido al ser humano son ahora simples casos de tratamientos psiquiátrico. La sociedad actual da soluciones a problemas que tenían su función crítica en el hecho de ser irresolubles. Mueren así las fguras trágicas y se convierten en valores de mercado, en producto de consumo. Invalidando las loadas imágenes de la trascendencia, incorporándolas a su omnipresente realidad diaria, esta sociedad demuestra hasta qué punto los confictos insolubles se están haciendo manejables: la tragedia y el romance, los suenos arquetipicos y las ansiedades se están haciendo susceptibles de soluciones y disoluciones técnicas. El psiquiatra se ocupa de los Donjuanes, Romeos, Hamlets, Faustos, conforme se ocupa de los Edipos: los cura. Marcuse, H. El hombre unidimensional Freud no títere con cabeza, y el concepto de angustia, fundamental como va a ser en el origen del pensamiento existencialista del siglo XX, tal y como veréis en el siguiente capítulo, pasa a ser, igualmente, un elemento de vida psíquica susceptible de cura. El yo (queda) como una pobre cosa sometida a tres distintas servidumbres y amenazada por tres diversos peligros, emanados respectivamente del mundo exterior, de la libido del ello y del rigor del Súper yo. Tres clases de angustia corresponden a estos tres peligros, pues la angustia es una manifestación de una retirada ante el peligro. No hace falta que lleguemos a ser expertos en Freud y en su teoría para comprender que, más allá de las críticas que recibiera en el mundo de la medicina y de la psicología, más allá de las críticas que reciba por su desarrollo práctico a lo largo de la historia como psicología de la clase alta
  10. 10. que paga para que la escuchen (algo que se ve refejado perfectamente en las películas de un genio como Woody Allen12 ), más allá de todo eso, resulta evidente que el pensamiento de Freud no podía pasar inadvertido fuera de los límites de la psicología. Al igual que hizo Copérnico, o Darwin, vuelve a plantear duros golpes a la auto complacencia humana, que ve como pierde, no ya su sitio en el universo, no ya su sitio entre los seres vivos, sino ya su sitio con él mismo. La historia del pensamiento, por ello, colocará a Freud, junto a Nietzsche, y a Marx, como los pensadores de la sospecha. El ser humano, de repente, tuvo miedo de sí mismo. 12 Allan Stewart Königsberg, más conocido como Woody Allen, es un director de cine norteamericano nacido en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, el 1 de diciembre de 1935. Ha dirigido más de cuarenta películas, siendo nominado a los premios Oscar en 24 ocasiones, habiéndolo ganado en 4 de ellas, así como varios premios BAFTA del cine británico, dos premios César del cine Francés, un premio Goya del cine Español, y múltiples reconocimientos varios, entre los que cabría destacar, aquí en España, el doctorado Honoris Causa por la Universidad Pompeu Fabra, y el premio Príncipe de Asturias de las artes del año 2002. Se le considera el genio terrible del cine norteamericano, pues jamás ha acudido a recoger ninguno de los Oscar ganados, prefriendo, siempre, acudir a su semanal concierto como clarinetista de los lunes en un famoso local de N.Y.

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