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cultas, no son, y por su mismo número, miembros de la élite, cuyos miembros se anillabanpara preferir estar al mismo nivel...
Domingo aun cuando cambia, este último fenómeno no es vigoroso. Nuestro porvenir sociopolítico es cada vez más inflamable....
Apuntes sobre la visión del subdesarrollo en la estructura social y económica delEstado de pos revolución.Por Juan Carlos ...
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les mantendría alejado del poder civil, gracias a la presunción de la supremacía civil através del partido.Las perspectiva...
Impacto de las despoblaciones rurales en el desarrollismo capitalistapos Trujillo: 1970-1974.Por Juan Carlos Espinal. El "...
No obstante, nuestros gobiernos entendieron conjuntamente con sus habitantes que la ma-yor solución a sus problemas no era...
especialmente visible en nuestro país, donde el Estado es a los ojos de los ciudadanos unamáquina que absorbía sus recurso...
colectivización revolucionaria de la tierra. El agricultor dominicano apenas comenzaría aabandonar las cosechas y depredar...
Cual es la herencia de las privatizaciones en la era global delneoliberalismo en RD?Por Juan Carlos EspinalMientras la dis...
éxito político de los gobiernos de Joaquín Balaguer, pero sin consecuencias económicas decara al desarrollo posterior agrí...
tradición de mestizaje en gran escala. Había poca gente que fuese totalmente blanca, salvoen asentamientos montañosos como...
Lo que nos dividió no fueron las ideologías sino fue básicamente el desarrollo económicoque trajo la desigualdad social. I...
Impacto social y cultural de la inmigración campesina en laeconomía urbanaPor Juan Carlos EspinalUna serie de países emerg...
A mediados de los años ochenta, miles de turistas procedentes de Europa motivarían laeconomía con una enorme mano de obra,...
La gente sabe ahora que forma parte de un mundo que no era como el de nuestros abuelos.Los alimentos nos llegaban por auto...
En ninguna otra faceta resultaba todo ello más visible en el comportamiento de las jóvenesadolescentes de cuya ruptura con...
tienen alternativas. Los dominicanos han descubierto que no es inevitable que tuvieran quetrabajar como esclavos toda la v...
La idea de la dependencia sociocultural en el pensamiento político-económico del Siglo 21.Por Juan Carlos EspinalLos probl...
intacto, pero bajo la autoridad de clanes y consagrado a la construcción de maquinariaselectorales. El Partido Revoluciona...
Esta era precisamente la parte del Caribe donde el sistema social, a partir de un momentodeterminado de los años sesenta, ...
comenzarían a fomentar la industria turística a partir de los años ochenta. La emigración ylos desplazamientos temporales ...
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hacia Cuba y los países de la "órbita socialista" como lo indicaban nuestras tarjetas depasaporte hasta 1978.Este simple d...
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Escritos sobre periodismo y libertad II
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Escritos sobre periodismo y libertad II

  1. 1. Escritos sobre la sociedad de pos guerra y los partidos políticos posrevolución: 2000-2010.Por Juan Carlos EspinalEn un momento determinado del último tercio del siglo la gran desigualdad social queseparaba las reducidas minorías gobernantes modernizados u occidentales de nuestro paísdel resto empezó a colmarse fruto de la transformación general de la sociedad. Aunnuestros "reconocidos" intelectuales desconocen como ni cuando la pobreza dominicanasurgió, ni que nuevas percepciones creo esta transformación, ya que nuestro país carece delos servicios estadísticos gubernamentales adecuados, o de los mecanismos necesarios paraefectuar estudios de mercado o de opinión o de departamentos universitarios de CienciasSociales con estudiantes de doctorado a los cuales poder mantener ocupados.En cualquier caso, lo que sucede con las comunidades de base es que siempre resulta difícildescribirlo, incluso en los países más documentados, hasta que ya ha sucedido, lo cualexplica porque las etapas iniciales de las nuevas modas sociales y culturales de jóvenesresultan imprescindibles, y a menudo irreconocibles, incluso para quienes viven a costa deellas, como quienes se dedican a la industria de la cultura popular, e incluso para lageneración de sus padres. Lo que estaba pasando, más allá de las conciencias de las élitesde la sociedad dominicana era el fenómeno de la concientización social desarrolladainstintivamente por cada vez mayor cantidad de dominicanos, cuya actitud reflejabaindependencia, aunque hasta entonces fueron colonia, y les pareció necesario ser hostil alEstado que no les facilitaba siquiera Educación y que para el ojo de la mayoría deobservadores Santo Domingo era "un país rico mal administrado". Esa mentira, malinterpretada cambiaría de la noche a la mañana cuando las grandes cadenas de televisión yradio informaban al mundo cuales eran nuestras cerradas políticas de empleos, generadorde nuestra actual pobreza. Llegados los años sesenta y setenta los indicios de unaimportante transformación social eran ya visibles en el mundo occidental dominicano, einnegables en los suburbios violentos, llenos de miseria donde lo indecible se hacecotidiano.
  2. 2. Paradójicamente en los lugares donde el desarrollo político social se estancaríacorresponde al mundo socialista o liberal dominicano, aunque no suele reconocerse, puestoque, la revolución comunista fue un mecanismo de conservación que si bien proponíatransformaciones en el modelo económico a favor de la gente, el Estado y la propiedad laspolíticas sociales, por ejemplo, apenas se congelaron por su forma pre-revolucionaria, o entodo caso, el subsidio estatal los protegió de los cambios subversivos y continuos de lassociedades capitalistas. En cualquier circunstancia, su poder radicaba en el simple poder delEstado, ineficaz, lleno de una retórica hueca, haciendo referencias de "totalitarismo" acuyos líderes contemporáneos aún hoy les encanta creer. Los romanenses y banilejos estánmás alfabetizados y secularizados que los fronterizos habitantes de Pedernales yMontecristi, pero es probable que sus formas de vida no fuesen tan diferentes como sepodría creer al cabo de ideas socialistas.Las consecuencias culturales de nuestra transformación social es algo a lo que tendrán queenfrentarse los historiadores.Esta claro que, incluso en sociedades muy tradicionales los sistemas de obligacionesmutuas y de costumbres sufrieron tensiones cada vez mayores. La familia dominicanafunciona bajo una tensión sistemática. Sus cimientos están debilitados. Es más, a los an-cianos del campo y a los jóvenes de la ciudad los separan miles de kilómetros de carreterasinservibles y siglos de subdesarrollo. Políticamente, desde la sociedad civil, por ejemplo, esmás fácil evaluar las consecuencias difíciles del análisis. Y es que, con la irrupción en masade esta población burguesa, o por lo menos de los jóvenes y habitantes de la capital, en el"mundo moderno" dominicano se desafía el monopolio de las reducidas élites queconfiguran la primera generación de la historia colonial, y es por ello que un rasgo ascentraldecadente y el cual nos pinta de cuerpo entero como sociedad encerrada es el estatus de unapersona por su sonoro apellido, no, sólo por distinción sino por diferencias. Además, losprogramas e ideologías y el propio vocabulario y la reducida creatividad de sintaxis de losdiscursos públicos es una inexplicable y sencilla manera de entender la falta de ciudadanosinstruidos, sobre lo cual está basamentado el porvenir de la República Dominicana. Esto sedebe a que las masas urbanas o urbanizados, incluyendo la enorme clase media aun fueran
  3. 3. cultas, no son, y por su mismo número, miembros de la élite, cuyos miembros se anillabanpara preferir estar al mismo nivel que el español colonizador, o en un caso moderno,situarse al lado de sus estudios realizados en Europa o Norteamérica.A menudo, resulta muy evidente que el pueblo, el ciudadano común se siente resentido conellos. De manera, que, la gran masa de los pobres no comparte la idea de tener fe en ideasque desconocía y por ende prefería aspirar a su propio progreso secular. El conflictoaumentó cuando los antiguos dirigentes dominicanos y la nueva visión global de lademocracia se convertiría en un manifiesto crítico público – dando lugar tras de cadapalabra a truños comprensibles, pues para un cronista de la actual época resulta risibleobservar los tropiezos infantiles a los que s ha expuesto a nuestro país. Es decir, algunoslíderes de la izquierda y de la sociedad civil corporativa, con acceso a ciertos patronesculturales, reducen a su grado mínimo la generalidad del estado cuyos dirigentes pretendencon sus vagas ideas alimentar conflictos jurídicos políticos superados.Un ejemplo de ello es el nutrido apoyo de un contado exclusivismo nacional, impregnadoen el conservadurismo de clase. Este conflicto tiene sus raíces en la profunda crisis deidentidad de nuestra burguesía urbano rural, cuyo orden social ha sido reducido a pedazos yporque el auge de un amplio estrato social de jóvenes mejor preparados con acceso ha rotoel monopolio de las certezas. El pueblo, transformado por la constante migración del campoa la ciudad, dividido por las diferencias cada vez mayores entre ricos y pobres, que creabala economía monetaria, hostigados por la inestabilidad que provocaba una movilidad socialdesigual basada en la educación, así como por la desaparición de los indicadores materialesy lingüísticos de castas y nivel, que separaban a los dominicanos, pero que no dejabanlugar a incógnitas en cuanto a su realidad, vive en un estado de ansiedad permanenteacerca de su destino. Se han utilizado estos hechos para explicar, entre otras cosas, laaparición de nuevos ritos, símbolos e ídolos de comunidades nuevas, y como el repentinosurgimientos de congregaciones de culto yoga en los años ochenta, la sustitución de formasde cultos particulares y familiares; o la institución de jornadas deportivas escolaresinauguradas con la interpretación del Himno Nacional, irónicamente en cintasmagnetofónicas, impactan en las tradiciones y costumbres autóctonas. Es por ello que Santo
  4. 4. Domingo aun cuando cambia, este último fenómeno no es vigoroso. Nuestro porvenir sociopolítico es cada vez más inflamable.Nuestra política nacional de distribución de las riquezas jamás ha existido. En realidad, hansido grupos que de alguna manera han entendido el poder y se lo ha "repartido"coyunturalmentey por tanto la contracción no permite que el sistema funcione. Enalgunossectores de la política tradicional donde existe aceptación sustancial de laciudadanía, la clase política que dirigía sus demandas aun podría mantener cierto grado decontinuidad. Los dominicanos continúan siendo tan liberales y conservadores como lo hansido durante más de un Siglo (1900-2000) aunque están dispuestos a discrepar de suspropios intereses si estos están en juego.El congreso está dividido, ha cambiado, y se ha reformado en apenas 35 años (1966-2000)pero hasta los años noventa, en República Dominicana, las elecciones generales concontadísimas excepciones siguieron ganándolas quienes apelaban a los objetivos ytradiciones históricas, lo cual traduce el atraso del sistema político y social dominicano,encabezado por Joaquín Balaguer. Aun cuando el comunismo se desintegraba en el restodel mundo, la arraigada tradición izquierdista de algunos dominicanos, así como lacapacidad competente de sus miembros, mantienen vivas la permanencia de ideasprogresistas en Santo Domingo.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  5. 5. Apuntes sobre la visión del subdesarrollo en la estructura social y económica delEstado de pos revolución.Por Juan Carlos EspinalTanto la descolonización como las revoluciones transformaron drásticamente el sistemapolítico dominicano. Así pues la organización social indígena fue destruida, al menos en sugeneralidad. De manera que pasaríamos a ser un pueblo de corte occidental. España nostransmitiría su lengua, religión, formas de vestir y comer, ganados e instituciones jurídicasy civiles, aun cuando carecían de capacidad como Estado para ser un imperioconvirtiéndose pues, en una profunda contradicción que nosotros heredaríamos y porsupuesto transmitiríamos de generación en generación, hasta llegar a lo que somos hoy,incluso en América, por ejemplo, donde la temprana descolonización añadiría una docenamás.Sin embargo, lo importante de esto no era su número, sino el enorme y creciente peso ypresión demográfica que representaba en conjunto. Desde la primera revolución industrial,y es posible que desde el Siglo XVI este equilibrio se había inclinado a favor del mundo"desarrollado". Esta explosión demográfica en los países pobres como la RepúblicaDominicana despertó por primera vez una grave preocupación internacional a finales delSiglo 19. Nuestra población ha crecido desordenadamente y cada día los gobiernos son másdeficitarios provocando subsidios irresponsables y peor aún con más bocas que alimentar ycon menos capacidad de producción.La explosión demográfica del mundo pobre es elevada porque los índices básicos denatalidad suelen ser mucho más altos que los del mismo período histórico en los paísesdesarrollados y porque los elevados índices de mortalidad que antes frenaban el crecimientode la población cayeron a partir de los años setenta a un ritmo cuatro o cinco veces másrápido que el de la caída que produjo en la Europa del siglo XIX. Y es que, mientras enEuropa éste descenso tuvo que esperar hasta que se produjo una mejora gradual de lacalidad de vida y del entorno, la nueva tecnología barrió con los países pobres en forma demedicinas y la revolución del transporte.
  6. 6. Así a partir de los años cincuenta las innovaciones médicas y farmacológicas estuvierondisponibles para salvar las vidas a gran escala, debido a la aparición de los antibióticos yalgo que antes era imposible conseguir, salvo tal vez de las enfermedades como la viruela,diarreas, etc. Así, mientras los dominicanos vivían más y mejor que décadas pasadas, lastasas de mortalidad se reducían verticalmente a tal punto, que la población se dispararía auncuando la economía y las instituciones fueran inestables.De manera que la explosión demográfica es el hecho fundamental de nuestra existencia. Altratar de estabilizar nuestra población con natalidad y mortalidad bajas con algún tipo deplanificación familiar estamos creando mayores problemas de población y es improbableque podamos resolver nuestros índices de pobreza. Sin embargo, nuestras preocupacionesno sólo radican en el fondo, sino en la forma. Asimismo, nuestra sociedad se ha vistoobligada a adoptar sistemas políticos derivados de nuestros conquistadores o amosimperiales. Así que, una minoría de pensadores políticos, de los que surgieron de lasrevoluciones sociales siguió el modelo de la Revolución Soviética.En teoría, el mundo dominicano estaba lleno de los que pretendían ser repúblicasparlamentarias con elecciones libres y de una minoría de repúblicas democráticas popularesde partido único. En particular estas etiquetas indicaban como máximo en qué lugar de laescena internacional querían situarse los partidos políticos como solían serlo nuestraspropias constituciones y por los mismos motivos en la mayoría de los casos, El Estado,carecería de las condiciones materiales y políticas necesarias para hacer viables nuestrosistema.Esto sucedía incluso en los comunistas, aunque su estructura autoritaria y el recurso a un"partido único dirigente" hacían que resultase menos inadecuado en un entorno occidentalque en las repúblicas liberales. Así, uno de los pocos ideales comunistas era la supremacíadel partido sobre el ejército.De paso, los mecanismos de control se fueron perdiendo y las fuerzas armadas tendríanprotagonismo semejante o incluso superior al poder civil. Además, la intervención enaspectos administrativos provocaría el enriquecimiento asombroso de generales y oficialesmedios. Estos recibían cuantiosos subsidios y suministros a través de las intendencias y enalgunos de los casos, existió mayores posibilidades políticas que nunca. A los militares se
  7. 7. les mantendría alejado del poder civil, gracias a la presunción de la supremacía civil através del partido.Las perspectivas fueron pocas y así la transacción hacia la democracia liberal se negociaríacon poco éxito bajo la égida de la intervención y las constantes intentonas golpistas de unosoficiales recalcitrantes durante los períodos de ciertos aires democráticos.La democracia sería abortada y nuevamente la pobreza se expandiría notablemente. Así, laamenaza se mantendría aunque en los años setenta se producirían manejos todavía porexplicar en las obscuridades de la infiltración de la CÍA, y los paramilitares supuestos delservicio secreto y del terrorismo de Estado. Quizás sólo en los traumas de la des-colonización, los dominicanos llegaríamos a ser intolerantes y la tentación de retener elpoder de parte de los políticos fue inútil al hundirse la economía y pronto caeríamos bajo elescenario de la confrontación social. La guerra civil será el legado de la miseria dejandorecuerdos en toda la sociedad, recuerdos estos y cicatrices que aún medio Siglo después nose han borrado.Los regímenes autoritarios sintieron afición por torturar a sus oponentes, dejando muchasmadres solteras y padres sin trabajo, hundiéndonos de cabo a rabo bajo el peso de nuestrapropia estupidez. La situación era más favorable a una intervención militar, sobre todo en laRepública Dominicana donde un grupo de comerciantes era capaz de manejar la economía,introduciendo conceptos ideológicos parecidos a épocas medievales.El dominicano aspiraba a esforzarse y vivir en orden con la esperanza (a menudo vana) deque un Mesías asumiese la redención de sus propósitos. De todos modos el más leve indiciode que los gobiernos del país cayeran en manos de los comunistas garantizaba el apoyo delos norteamericanos y como consecuencia no sólo se minó el sentimiento de autoestima,sino que el vacío que se produciría influiría en la voluntad dominicana de adherir otrosvalores extraños anteponiéndolos a los suyos.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  8. 8. Impacto de las despoblaciones rurales en el desarrollismo capitalistapos Trujillo: 1970-1974.Por Juan Carlos Espinal. El "desarrollo" social y humano del desarrollismo capitalista 1966-1978, dirigido o no porel Estado, no resultaba del interés inmediato para la gran mayoría de los dominicanos quevivía del cultivo de sus propios alimentos, pues, nuestras fuentes de ingresos principaleseran uno o dos cultivos de exportación, café, plátanos o cacao, productos que suelenconcentrarse en áreas geográficas muy determinadas. Así pues, emularíamos a los chinospobres de la parte Sur y a los indigentes africanos del Norte, quienes continuaban viviendode la agricultura.De manera que la visión occidental del campesinado dominicano, estaba apenas iniciandouna copia en calco de las migraciones en todo el continente del área rural a las urbes,volcando sobre nuestras ciudades olas de desempleados y que en apenas dos décadas cam-biarían las estructuras de Santo Domingo y Santiago. En algunas regiones fértiles y con unadensidad poblacional no excesiva, como buena parte del Cibao, La Romana y Baní lamayoría de la gente se las había ingeniado para mantener un nivel de vida adecuado. Lamayoría de las ciudades con baja densidad y empleo aún precario, no necesitaba del Estadodominicano, por lo general demasiado débil, y los habitantes de estas zonas prescindieronde los políticos y el poder, refugiándose en la autosuficiencia de la vida rural.Curiosamente, pocos países en procesos revolucionarios iniciaron la era de laindependencia con mayores ventajas que los dominicanos, aunque nosotros muy prontodesperdiciaríamos la capacidad geopolítica del entorno. La mayoría de nuestros campesinosera mucho más pobre que los del resto del continente, y para colmo, estaban mucho peoralimentados, y la presión demográfica sobre una cantidad limitada de tierra, era más gravepara la economía que nunca antes.
  9. 9. No obstante, nuestros gobiernos entendieron conjuntamente con sus habitantes que la ma-yor solución a sus problemas no era mezclarse con quienes les decían que el desarrolloeconómico les proporcionaba riquezas y prosperidad sin ningún tipo de bulto, sinomantenerles pobres.La experiencia de décadas, tanto colectiva como individual era que nuestros antepasadosnos inculcaron que nada bueno provenía de lo extraño. Generaciones de planificadoreshicieron cálculos donde nos pretendieron asimilar que era mejor minimizar los riesgos antesque maximizar los beneficios. Esto nos mantendría al margen de la revolución económicaglobal, que no sólo llegaría hasta los más aislados en forma de camiones viejos, sandaliasde goma y despachos gubernamentales llenos de papeles, sino que además esta revolución,tendió a dividir a la población de estas zonas entre los que actuaban dentro o a través delmundo de la escritura y de los despachos y los demás.En la mayor parte del tercer mundo dominicano y rural la distinción básica era entre lacosta y el interior, o entre la ciudad y los pueblos. El problema radicaba en como losciudadanos y el gobierno marchaban juntos hacia la modernidad en un país lleno de cultosy analfabetos, modernidad y primitivismo, y un montón de estereotipos foráneos. Nuestrasasambleas legislativas en lugar de anteponer la soberanía dominicana o los intereses patriosse resarcían asimismo con el ensanchamiento de la deuda. Apenas, habían licenciados,incluyendo pocos doctores, si es que existieron, y muy pocos habían cursado estudiossecundarios o superiores. Por aquella época, nuestro territorio poseía una poblaciónanalfabeta, más aún, toda persona que deseaba ejercer alguna actividad dentro del gobierno"nacional" en un estado pobre y aislado como el nuestro, tenía que saber leer y escribir, nopor obligación, sino por la carencia de este elemental principio básico del ser humano.Pocos hablaban inglés, francés y esto se convertiría en un privilegio del que muy pocos dis-frutaban.Es por ello que los dominicanos que vivían en zonas alejadas y atrasadas se dieron cuentade la ventaja de tener estudios superiores, aunque no pudieran compartirlos, o tal vezporque no podían obtenerlos. Así, conocimiento equivalía literalmente, a poder, algo
  10. 10. especialmente visible en nuestro país, donde el Estado es a los ojos de los ciudadanos unamáquina que absorbía sus recursos y los repartía entre los empleados públicos. Tenerestudios era tener un empleo, a menudo un empleo asegurado, como funcionario y consuerte, hacer carrera, lo que le permitía al ciudadano obtener sobornos y comisiones y dartrabajo a parientes y amigos.Un pueblo como el dominicano, que invierte en los estudios de uno de sus jóvenes esperabarecibir a cambio ingresos y protección para toda la comunidad, gracias al cargo en laadministración que estos estudios aseguraban. En cualquier caso, los funcionarios quetenían éxito eran los mejores pagados de toda la población. República Dominicana fue tanpobre, que los servidores públicos se enriquecieron brutalmente. Incluso, sus habitantesperderían la capacidad del ahorro y salario real. Donde parecía que la gente pobre delcampo podía beneficiarse de la ventaja de la educación u ofrecérsela a sus hijos, el deseo deaprender era prácticamente universal, curiosamente en un país cercano a la modernidad ycerca del colonialismo. Estas ansias de conocimiento explican en gran medida la enormemigración del campo a la ciudad que despobló el agro y la capacidad productiva del país apartir de los años cincuenta.Y es que la ciudad resulta atractiva y ante todo ofrecía oportunidades de educación yformación de los hijos. La mentalidad vigente era que en la ciudad se podía "llegar a seralguien". La escolarización abrió perspectivas más halagüeñas, pero en nuestro atrasadopaís, el mero hecho de conducir un vehículo moderno y poseer la piel clara podía ser laclave de una vida mejor. Lo primero que un campesino enseñaba a sus hijos y sobrinos erala esperanza de abrir el camino hacia un mundo moderno como "la capital", ya seaconduciendo un vehículo del transporte público o por el contrario crear un tarantín debajode los edificios más modernos de la ciudad. Sin embargo, había un aspecto de la política dedesarrollo económico que habría sido y resultaba atractivo, ya que afectaba a las tresquintas partes o más de los campesinos que vivían de la agricultura: la reforma agraria, erala consigna general de los gobiernos dominicanos, aun cuando no significó la gran cosa,desde la división y el reparto de los latifundios entre el campesinado y los jornaleros sintierra, hasta la abolición de los regímenes de propiedad y las servidumbres de tipo feudal,desde la rebaja en los arrendamientos y sus reformas hasta la nacionalización y
  11. 11. colectivización revolucionaria de la tierra. El agricultor dominicano apenas comenzaría aabandonar las cosechas y depredar los conucos. Es probable que jamás se hayan producidotantas reformas agrarias como en la década de los setentas, donde casi la mitad del génerohumano se estaba dando cuenta que se hacían más pobres. No obstante, a pesar de laproliferación de las declaraciones políticas, República Dominicana tuvo demasiadasrevoluciones, descolonizaciones o derrotas militares como para que hubiese una reformaagraria exitosa.Los argumentos a favor de la reforma agraria eran básicamente políticos, para ganardemagógicamente el apoyo del campesinado de una manera ideológica y en algunasocasiones económicamente, aunque no era mucho lo que la mayoría de reformadores"reformistas" esperaba conseguir con el simple reparto de tierras a campesinos tradicionalesy a peones que tenían poca o ninguna tierra. De hecho, la producción agrícola cayódrásticamente luego de los repartos, aunque la preparación del campesinado mejoró.Los argumentos favorables al mantenimiento de un campesinado numeroso eran y sonantieconómicos, ya que en la historia del mundo moderno el gran aumento de laproducción agrícola ha ido en paralelo con el declive de los mercados en la medida de laproporción de agricultores, en especial luego de la Guerra Civil de 1965. La reformaagraria, sin embargo, podía demostrar que el cultivo podía ser más eficiente y flexible queel latifundio practicado en tierras despojadas por militares, políticos y empresarios yciertamente cualquier intento se consideró una explotación capitalista que hizo que losproductos llegaran más caros y con menos calidad a la población, debido pues, a losintermediarios.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  12. 12. Cual es la herencia de las privatizaciones en la era global delneoliberalismo en RD?Por Juan Carlos EspinalMientras la disparidad de los ingresos de los dominicanos aumentaba el desarrolloeconómico se estancaba. La igualdad de la productividad se asemejaba a una distribuciónde pobreza. Verdaderamente, la gran desigualdad social de la República Dominicana nopuede dejar de guardar relación con la ausencia de reforma agraria, en tanto esta fueraacogida por el campesinado, por lo menos hasta que se pasó de la colectivización de lastierras a la constitución de cooperativas, como fue norma general de los países comunistas.Sin embargo, lo que los modernizadores vieron en esta reforma no era lo que representabapara los campesinos a quienes no interesaban los asuntos macroeconómicos sino que veíanla política nacional desde un punto de vista paralelo de los pensadores de las ciudades ycuyas demandas de tierras no se basaban en principios generales, sino en exigenciasconcretas Así la reforma agraria instituida por sectores del gobierno del doctor JoaquínBalaguer fracasó debido a que las comunidades campesinas han vivido en difícilcoexistencia con las grandes haciendas ganaderas del país, a las que proporcionaran manode obra, y la repartición de tierras fue vista simplemente como la justa devolución alcampesino de las tierras despojadas por generales, políticos y terratenientes cuyos límiteshabían conservado en sus recuerdos durante siglos y cuya pérdida no habían aceptado.A los campesinos dominicanos no les importaba ni el mantenimiento de las viejas empresascomo unidades de producción ni los experimentos cooperativistas, ni otras prácticasagrícolas innovadoras, sino la asistencia mutua tradicional en el seno de las comunidadesque distaban mucho de ser igualitarias.Después de la reforma las comunidades volvieron a "ocupar" las tierras de las haciendasconvertidas en cooperativas como si nada hubiese cambiado en el conflicto entre haciendasy comunidades. Para ellos nada había cambiado realmente. La reforma agraria sería pues un
  13. 13. éxito político de los gobiernos de Joaquín Balaguer, pero sin consecuencias económicas decara al desarrollo posterior agrícola de República Dominicana.No ha de sorprender que un estado postcolonial como el nuestro fuera una regióndependiente del viejo mundo imperial e industrializado. Lo que básicamente ocurría era quepara otras sociedades desarrolladas era factible tratar con sociedades pobres encomparación con el mundo desarrollado e incluso resultaba posible reconocernos comodependientes.De manera que se iría formando un pensamiento obtuso en materia económica donde sellegó a pensar que el mercado mundial del capitalismo o la libre iniciativa de la empresaprivada doméstica proporcionaría el desarrollo social. Además, durante la guerra fría todospensarían que era inevitable aliarse a los Estados Unidos o a la Unión Soviética.Nuestros pensadores en su mayoría no eran más que inspiradores radicales o exrevolucionarios anticolonialistas quienes se oponían a todo vestigio de crecimientohumano. Todos ellos, al igual que otros regímenes decían ser socialistas a su manera.Simpatizaban con la Unión Soviética o por lo menos estaban dispuestos a recibir suasistencia económica y militar, lo cual no resulta sorprendente ya que los Estados Unidoshabían abandonado su tradición anticolonialista de la noche a la mañana, después de que elmundo quedase dividido y buscaban ostensiblemente aliados entre los elementos másconservadores del tercer mundo. No obstante, la diferencia de los simpatizantes de losEstados Unidos en República Dominicana era de la intención de unirse antes que verse enconflictos potenciales y crisis políticas.Aún así buena parte de nuestro país se mantuvo alejado de conflictos tanto globales comoregionales hasta después de la revolución cubana. Cultural y lingüísticamente nuestrapoblación era occidental, ya que la gran masa de los habitantes pobres eracatólicos. Si biennuestro país había heredado de sus conquistadores ibéricos una egoísta jerarquía racial,también heredamos de los españoles, en su inmensa mayoría de sexo masculino una
  14. 14. tradición de mestizaje en gran escala. Había poca gente que fuese totalmente blanca, salvoen asentamientos montañosos como Jarabacoa y Constanza y parte de la región sur del país(Baní) quienes fueron pobladas por inmigrantes europeos y con muy pocos indígenas ocriollos.En ambos casos el éxito y la posición social borraron las distinciones raciales y ya para1898 República Dominicana había tenido como presidente a un negro de ascendenciahaitiana, Ulises Heureaux. Hasta el día de hoy nuestro país se ha mantenido al margen delcírculo vicioso de política y nacionalismo étnicos que hace estragos en los demáscontinentes.Además, la mayor parte de la sociedad reconocía ser lo que ahora se denomina unadependencia "neocolonial” de una potencia imperial única, los Estados Unidos. Es por ello,por esta idea, que los gobiernos dominicanos están conscientes de lo inteligente que es,estar de lado de Washington. Si no lo conocen perfectamente, al menos nuestros políticosinstintivamente sólo viéndose en el espejo de Cuba, quien hizo su revolución y estabadispuesta a discrepar de los norteamericanos y la OEA la expulsó. Y sin embargo, justo enel momento en que en la República Dominicana, las ideologías basadas en el apogeo y ellibre mercado comenzaron a eficientizar la economía tan pronto, como sucedió, empezó adesmoronarse.En los años setenta se hizo cada vez más evidente que un sistema en declive no podíaabarcar adecuadamente a unos ciudadanos cada vez más diferentes.El sistema político sería útil para nos cuantos y nos hicieron pensar que el país estabadividido entre ricos y pobres.Desde entonces nos designaron roles que se iban incrementando a los ojos de todos y eldestino estaba plenamente justificado. La diferencia de PNB per cápita entre los ricos ypobres pasaría de colectivo a individual, es decir, había dos países en uno solo. Así nuestrasociedad, es evidente que ha dejado de ser una entidad única.
  15. 15. Lo que nos dividió no fueron las ideologías sino fue básicamente el desarrollo económicoque trajo la desigualdad social. Irónicamente la guerra de abril del año 1965 generó unaoleada de desempleados en su mayoría sin formación terciaria, quienes desde cualquierpunto de vista y hasta entonces se convirtieron en padres de familia sumamente pobres aescala nacional, sobre todo los que no poseían un hogar propio y eran individuosescasamente instruidos, por lo general obreros. Era pues, manifestamente imposibleavanzar como país con un producto interno por debajo de la línea de la pobreza y condonaciones y erogaciones del gobierno norteamericano.A nuestros estados pobres situados en la dependencia casi absoluta y donde el crecientepeso demográfico y baja productividad económica, sencillamente no nos iba tan bien.Pero apesar de todo, resultaría evidente que por más desventajas que existiera para convertirnosen ricos, de esa misma manera casi invariablemente estábamos tentados a tirarlo todo por laventana. Al llegar a los años ochenta nos llenaríamos de deudas. En segundo lugar, parte denuestro país superaría su entorno tercermundista, algunos se industrializabanparticularmente y ostensiblemente hasta unirse a ciudadanos del primer mundo, aunquecontinuasen muchos más pobres.Nuestras diferencias cuantitativas eran patentes. La República Dominicana del 1970 no esla misma de hoy, sin embargo sigue siendo tan pobre como ayer. Y esa es la realidad. Asíque no existe ninguna definición exacta de las justificaciones de algunos teóricos sobre eltópico de que hemos avanzado colectivamente.De hecho, en la categoría de países en desarrollo seguimos siendo una economía deservicios, dependiendo incluso de las materias primas y remesas en dólares.Si estuviéramos dependiendo más allá de los límites de los países pobres nuestro sentidoestricto hubiera sido la de una economía de mercado real, o sea, de una sociedad capitalistade derechos sociales y regulación estatal.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  16. 16. Impacto social y cultural de la inmigración campesina en laeconomía urbanaPor Juan Carlos EspinalUna serie de países emergieron o serían sumergidos en la pobreza. República Dominicanano escaparía a situarse en la cola de los países atrasados y aceptaría tácitamente eleufemismo de ser un país "en vías de desarrollo". Alguien tuvo la "delicadeza" de crear unsub-grupo de países de renta baja en vías para clasificar a los tres mil millones de sereshumanos cuyo PNB per cápita habría alcanzado un promedio de $330.00 dólares hasta1989, distinguiéndolos de los quinientos millones de habitantes más afortunados de paísesmenos pobres, como la República Dominicana, Ecuador y Guatemala, cuyo PNB medio eravarias veces más bajo que el de los privilegiados del tercer mundo (Brasil, México y Mala-sia) con un promedio ocho veces mayor.Los aproximadamente ochocientos millones del grupo más próspero disfrutaban en teoríade un PNB por persona de $18,260.00 dólares, es decir, cincuenta y cinco veces más quelas tres quintas partes de la humanidad, incluyendo obviamente nuestro país. En la práctica,en la medida que la economía mundial se fue globalizando, en serio, sobre todo tras la caídade la Unión Soviética, se fue convirtiendo en más puramente capitalización y dominada porel mundo de los negocios.Los inversionistas y empresarios descubrieron que gran parte del mundo no poseía ningúninterés económico para ellos, a menos, quizás, que pudiesen sobornar a sus políticos yfuncionarios, para que malgastaran en proyectos de prestigio, y el dinero, nos lo sacarían delos bolsillos a costa de las "consideraciones de los jefes de Estado".En nuestro país la cantidad desproporcionada de ciudadanos se encuentra en los mismosniveles de vida que países africanos. De manera, que, la guerra fría nos privó de ayudaseconómicas. Además, con el aumento de la división entre los pobres, la globalización de laeconomía produjo movimientos, en especial de personas, que cruzaban las fronteras ylegiones. Turistas de países ricos nos invaden como jamás los habían hecho.
  17. 17. A mediados de los años ochenta, miles de turistas procedentes de Europa motivarían laeconomía con una enorme mano de obra, procedente de sectores pobres siempre que lasbarreras políticas no lo frenasen. Por desgracia, en los decadentes años setenta y ochenta,los movimientos migratorios no se dirigían sólo hacia la capital. El número de campesinosen las grandes urbes rurales creció y se dispararía en millones en apenas 20 años (1965-1985).La mayoría emigraba después de abandonar los conucos y las siembras pero una parteimportante venía de la frontera escapando de la miseria y se convertirían en refugiadoscada vez más difíciles de separar de los torrentes de hombres, mujeres y niños que huíandesesperadamente hacia un mundo moderno.Así que desarraigados de su entorno y enfrentando a ciudadanos similares más capacitadosse convertirían en virtuales refugiados en una capital sin ordenamiento urbano conexcepción del algunos sectores privilegiados cuyos habitantes ni fomentaban, ni permitían,la entrada masiva de "inmigrantes", de otros barrios o pueblos a quienes consideraban almenos.Aún, cuando los teóricos no se refieran a este tópico, este rechazo podría considerarse comoun nuevo síndrome social en la comunidad dominicana, la xenofobia local. De manera queel asombroso salto de la economía del mundo capitalista y su creciente globalizaciónprovocaría la división del concepto de nación de la República Dominicana, puesto que, elconcepto de tercer mundo sería asimilado por aquellos que se situaron conscientemente enla práctica totalidad de los habitantes pobres del país y quienes viven en la actualidad en elmundo moderno.En realidad, muchos de los movimientos tradicionales y nominalmente conservadoresganarían terreno en un país con mentalidad oligárquica del tercer mundo, sobre todo, perono exclusivamente, en la clase baja, quienes son masas irredentas que se resisten o los hanempujado contra la modernidad y a los cuales se les ha aplicado esta vaga denominación.
  18. 18. La gente sabe ahora que forma parte de un mundo que no era como el de nuestros abuelos.Los alimentos nos llegaban por autobús a través de avenidas polvorientas, en forma de bi-dones de leche, en forma de radio de pilas, en donde el mundo les llegaba a través de pilas,quizás, hasta a los analfabetos, en su propia lengua, o dialecto, no escritos, aunque estosuele ser un privilegio de las comunidades campesinas.Pero en un país donde la gente del campo emigra a Santo Domingo por millones, e inclusoen ciudades como Santiago y Puerto Plata donde las poblaciones urbanas superiores a untercio eran habituales, casi todos habían trabajado en la capital o tienen un pariente que viveaquí. Desde entonces, pueblo y ciudad, están unidos. Hasta los campos y regiones másdespobladas, quienes viven en chozas sin electricidad, ni agua potable, se pueden observar-botellas de Coca Cola vacías y productos de consumo nacional a gran escala, e inclusorelojes de marcas donde además se comercializan.En cualquier esquina de la capital podemos observar a ciudadanos dominicanos pobresvendiendo con el mismo nivel de habilidad de ciudadanos del primer mundo. La capital seha convertido en el espejo del cambio aunque la verdad es que los capi tálenos no sonmodernos por definición, es decir, son atrasados. Aun así, la idea de un joven estudiante deuno de los barrios de la ciudad con niveles de marginalidad es inscribirse en unauniversidad privada, debido a que, sus padres o al menos el instinto, les dice que donde hayroce social hay progreso.Por más que los pobres dominicanos utilizasen las herramientas de la sociedad tradicionalmoderna para construir su propia existencia urbana, creando y habitando nuevos barrios"pujantes" en la capital y Santiago resulta demasiado, para, lo que, habían de superaryademás los hábitos propios de los inmigrantes de los campos entran en conflicto con lostradicionales. Por eso un cibaeño confrontará a un capitaleño y viceversa. Los estilos devida son diferentes y las costumbres del hombre de la ciudad con mayores perspectivas, esnatural, el rechazo regional.
  19. 19. En ninguna otra faceta resultaba todo ello más visible en el comportamiento de las jóvenesadolescentes de cuya ruptura con las tradiciones de sus abuelas comentan con nostalgia susmadres. La idea de la modernidad en nuestro país pasó de la ciudad al campo, inclusodonde todavía hoy, se vive del cultivo, de variedades de cereales diseñados científicamentey que apenas hoy se comienza a difundir, aún cuando tarde, a través del cultivo deexportación de frutas y vegetales para los mercados mundiales, gracias al transporte por víaaérea de productos perecederos y a las nuevas modas entre consumidores del mundodesarrollado.Los dominicanos no deben subestimar las consecuencias de estos cambios en el mundorural. En ninguna otra parte, el choque ha sido tan frontalmente brusco como en los camposagrícolas y ganaderos, donde los hombres abandonan los cultivos y las mujeres seconvierten en mercado. Además, uno de los casos más llamativos es el aumento delconsumo de drogas narcóticas en la población rural. Ni hablar de los capitaleños, quieneshoy como moda consumen cocaína. La globalización ha desvirtuado el mercado y nosgolpea despiadadamente colisionando, incluso, las estructuras más débiles de nuestranación a través del turismo, la niñez. Además, llegaría la proliferación de cultivos demarihuana.¿Cómo puede un agricultor de yuca y batata competir con un cultivo de marihuana? Elmodo de vida de la vida rural, ha comenzado a desarticularse. Es inestable, fruto de lapobreza cuasi donada y donde proliferan los bares y burdeles. El campo dominicano se hatransformado, pero esto ha dependido de la civilización urbana y las industrias, puesnuestra economía depende a menudo de las remesas de los inmigrantes como losdenominados peyorativamente "york dominicans" y en el mejor de los casos "dominicanosausentes" a quienes les debemos que todavía hoy somos al menos una naciónParadójicamente, en República Dominicana al igual que los Estados Unidos, la ciudadpuede convertirse en la salvación de la economía rural, que de no ser por el impacto deaquella, podría haber quedado abandonada por unos ciudadanos que habían aprendido de laexperiencia de la emigración, propia de nuestros campesinos, donde hombres y mujeres no
  20. 20. tienen alternativas. Los dominicanos han descubierto que no es inevitable que tuvieran quetrabajar como esclavos toda la vida sembrando en la tierra, defecando en letrinas, y sudandola gota gorda sin ninguna fortuna como lo hicieron sus antepasados.Numerosas poblaciones rurales de todo el país, en la impresionantes montañasdominicanas, desdeñan la agricultura y la hermosura de sus paisajes y han abandonado suslugares de origen a partir de que se dieron cuenta que en la capital hay un mundo mejor.Olvidaron sus costumbres, sus tradiciones y prefirieron poner un puesto de frutas que notenían que cultivar, aún cuando en sus mentes poseían su carácter agrícola, y saben que conel paso del tiempo a través de los ingresos procedentes de sus puestos de ventas tendránotra procedencia social.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  21. 21. La idea de la dependencia sociocultural en el pensamiento político-económico del Siglo 21.Por Juan Carlos EspinalLos problemas estructurales de República Dominicana podían llevar en sí mismos-a lasituación política dominicana del Siglo 21- por caminos conocidos por ciudadanos delprimer mundo. En nuestros países era probable que surgiese una clase trabajadora industrialque luchase por sus derechos y por la creación de sindicatos como lo demuestra la historiareciente.No tenían porque parecer partidos políticos populares al mismo tiempo, al modo de losmovimientos democráticos de la República Dominicana del Caribe de 1930, aunque no dejade ser significativo que se produjeran manifestaciones políticas influyentes en el ámbitonacional, justamente de ese tipo en los años sesenta: el Partido Revolucionario Dominicano(PRD). Sin embargo, la tradición del movimiento obrero en su lugar de origen, era unacombinación de un derecho laboral de corte populista con la militancia de obreroscomunistas y la tradición de los intelectuales que acudieron en su apoyo con unizquierdismo sin fisuras como lo era la ideología del clero católico cuyo sostén contribuyó allevar el proyecto de partido a buen puerto. Por otro lado, el rápido crecimiento de laindustria tenderá a generar una clase profesional amplia y cultivada que, pese a no sersubversiva en absoluto, habría acogido con sumo gusto la liberalización de los regímenesautoritarios diferentes en la sociedad dominicana. No obstante, había amplias zonas deltercer mundo dominicano donde las consecuencias políticas de la transformación social, erarealmente imposible de predecir. Lo que era seguro era que seríamos inestables e in-flamables como lo atestigua el medio siglo transcurrido desde el arribo al poder de RafaelLeonidas Trujillo (1930-l961). La mayor parte de Santo Domingo y Santiago proseguíansiendo descolonizados aun cuando parecían ofrecer un modelo de progreso más adecuado yesperanzador que el resto de las urbes rurales.Cuando hubo pasado las guerras de independencia, restauración, primero, y de la guerracivil, después, y dejó de correr la sangre de los cadáveres y de las heridas, la mayor partede lo que hasta 1970 había sido el sistema político dominicano ortodoxo se mantuvo
  22. 22. intacto, pero bajo la autoridad de clanes y consagrado a la construcción de maquinariaselectorales. El Partido Revolucionario Dominicano fue el único de los antiguos partidosdinásticos que sobrevivió a la dictadura de Trujillo, que hizo trizas al sistema oligárquiconacional, cuyo representante de todos los fieles trujillistas y que mantenía una relaciónespecial con la Iglesia de Roma, Joaquín Balaguer, le sucedió. Los partidos políticosemergentes se desintegrarían bajo el peso de su propia derrota. Que el PRD sobrevivieracomo una sola entidad se debió probablemente a la revolución de abril pues las tensionesque habían acabado con los demás partidos anteriores aparecieron o reaparecieron en larepública hasta finales de los años setenta cuando el sistema democrático abdicó bajo elrégimen de los doce años (1966-1978). Lo que realmente nos trajo el futuro,lo que nació aprincipios de los años treinta fue un solo estado, mucho más atrasado que la república delsiglo 19, pero de enormes dimensiones como prefieren presumir los clanes intelectualesizquierdistas en el período comprendido entre la Guerra de Abril 1965 y los períodos depostguerra dedicado a crear una sociedad diferente opuesta al capitalismo.En 1970 las fronteras de nuestro país hacia el mundo capitalista se ampliaronconsiderablemente. Europa incluyó la zona comprendida al este, de manera que hastaPolonia, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia, Rumania, Bulgaria y Alemania pasaron a lazona socialista, así como la parte ocupada de Alemania, ocupada por el ejército rojodespués de la guerra. La mayoría de las ideas progresistas se irían perdiendo comoconsecuencia de la guerra y la persecución política (1966-1978) y apenas algunosreaparecerían en el camino del desarrollo que antes habían pensado para todos.Los partidos tradicionales fueron invadidos de seguidores socialistas y lograron legitimidadpública cuando comprendieron que todo estaba perdido.La entrada al escenario del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) estructurado sobrebases sociopolíticas justificadas como una "necesidad de la época" amplió el horizonte demayor desconfianza para los representantes del status quo dominicano. Gracias al enormepensamiento social de Juan Bosch esta entidad política sobrevivió a los embates yagresiones tan comunes en el cerrado sistema de partidos políticos.
  23. 23. Esta era precisamente la parte del Caribe donde el sistema social, a partir de un momentodeterminado de los años sesenta, pasaron a conocerse bajo la terminología "ideológicasoviética", como países "realmente socialistas", irónicamente un término ambiguo queimplicaba o sugería que podían haber otras clases distintas y mejores de socialismo, peroque en la práctica esta era la única que funcionaba.Nuestro sistema social y económico, además del régimen político se desmoronaría porcompleto hacia el tránsito de la década de los años setenta y ochenta, Antonio Guzmán(1978-1982) y Salvador Jorge Blanco (1982-1986).Nuestros partidos políticos se mantenían, aunque, la reestructuración económica queemprendieron representaba la liquidación de la democracia tal como hasta entonces lahabían entendido los "caudillos" sobre todo en la decadente clase empresarial. Losregímenes autoritarios pos Lilis, desanimados geopolíticamente y que nosotros imitamos onos inspirábamos en ellos, ya no les quedaba mucho de vida. Era obvio que lo primero quetuvimos que escribir acerca de la democracia es que durante la mayor parte de su existencia(si que alguna vez existió) formó un subuniverso autónomo y en gran medida unilateral.Las relaciones de nuestros gobiernos contemporáneos con el resto de la economía mundial,capitalista o dominada por el capitalismo de los países desarrollados, eran muy escasas.Incluso en el momento culminante de la expansión del comercio mundial, sólo alrededor deun 4 por dentro del 100 de las exportaciones de las economías de mercado desarrolladosiba a parar a las "economías planificadas" como la nuestra.Llegados los años ochenta la proporción de exportaciones a la República Dominicana noera mucho mayor. Las economías pobres y dependientes exportaban una parte importantede sus modestas exportaciones al resto del mundo pero jamás lograrían crear riquezainterna en sus países. Además, dos tercios de nuestro comercio internacional en los años 70y 80 se realizaban en nuestra propia zona. Por razones evidentes hubo pocos movimientossociopolíticos y humanos entre nuestro "primer mundo" y "el segundo" aunque algunos
  24. 24. comenzarían a fomentar la industria turística a partir de los años ochenta. La emigración ylos desplazamientos temporales de nuestros ciudadanos estaban estrechamente vigilados y aveces eran prácticamente imposibles. Los sistemas de partidos nacionales eran básicamenteimitaciones del sistema soviético los cuales no poseían relaciones equivalentes en el restodel mundo. Nuestros políticos basaban su liderazgo en fuertes voluntades y caracteres. Unejemplo de ello fue José Francisco Peña Gómez quien monopolizaría el poder y gestionabauna planificación centralizada e impuso - por lo menos teóricamente a lo interno de supartido- un credo populista a los miembros del PRD. Esto motivaba a la división de clasesentre los intelectuales cuyas incomprensiones mutuas poseían el grado de ignorancia paragobernar un país "en vías desarrollo". Durante largos períodos fue muy poca la informaciónsobre nosotros mismos la que conocería el mundo. Rafael Leónidas Trujillo y JoaquínBalaguer encabezaron este proyecto de aislamiento, apoyados en principio y hasta el finalpor los empresarios, militares, iglesia e intelectuales cuyas generaciones aún mantienenpresencia activa en sectores importantes de sus diferentes ramas lo cual nos presenta comouna casta de dase sin propósitos más que individuales. A su vez, incluso, a ciudadanoscultos y refinados que no entendieron o se hicieron de la vista gorda, poco les resultabaimportante lo que sucede en los sectores marginados de su propio país, debido a que noposeen conciencia de clase.Además, es comprensible que luchen por mantener su pasado- presente, sin separar lasfortunas mal habidas y los "rasgos éticos". Conocidos los motivos fundamentales de laseparación clasista de los gobiernos y de los partidos políticos, eran sin duda los residuosde la tiranía. Luego de la revolución de 1965, la izquierda dominicana veía en elcapitalismo el enemigo que había que derrotar lo antes posible mediante la articulación deldiscurso hueco y la revolución urbana. Los izquierdistas se quedaron aislados, rodeados poruna sociedad pobre que deseaba escuchar el aumento de los salarios reales y un pueblofascinado por ser parte del inestable sistema político nacional el cual los haría ciudadanosricos y honorables de la noche a la mañana. Este último rasgo representa una característicaoculta que a los "pensadores" dominicanos les encanta evadir.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  25. 25. Critica al mito de las doctrinas sociales del desarrollismofondomonetarista en RD : 1980-2000Por Juan Carlos EspinalA principios de los años ochenta República Dominicana quedó aislada rodeada por unmundo pre capitalista subdesarrollado, muchos de cuyos gobiernos deseaban impedir laconsolidación de nuestras economías. El mero hecho de que en los años setenta a losdominicanos se les sellara el pasaporte cuando viajaban a Cuba resultaba una ofensa paralos Estados Unidos. Tal es así, que hasta el reconocimiento diplomático de nuestraexistencia podría considerarse como un reconocimiento, lo cual demuestra nuestracondición moderna como colonia.Trujillo, siempre realista, estuvo dispuesto, y hasta ansioso para colaborar con losnorteamericanos en principio, con los europeos después, para luego encontrar con que losrusos no aceptaron su oferta. Así pues, República Dominicana se vería obligada aemprender un desarrollo autárquico, prácticamente aislada del resto de la economíamundial, que paradójicamente pronto le proporcionaría su argumento ideológico máspoderoso: el nacionalismo per se; al parecer inmune a la persecución diplomática que asolósu régimen luego del asesinato de las hermanas Mirabal.La política contribuyó una vez más a aislar la economía dominicana en los años treinta ytodavía más en los años sesenta. La guerra fría congelaría las relaciones tanto políticascomo económicas con los países socialistas. A efectos prácticos, todas las relacioneseconómicas entre Santo Domingo y la zona izquierdista del mundo aparte de ser triviales oinconfesables tenían que pasar los controles estatales impuestos por ambos.El comercio entre República Dominicana, el bloque socialista y demás países capitalistasestaba en función las relaciones públicas. No fue hasta los años setenta y ochenta cuandoaparecieron indicios de que el universo autónomo del poder político dominicano se estabaintegrando en la economía mundial. Las economías de planificación centralizada y las decorte occidental podrían estar estrechamente vinculadas como lo demuestra la apertura
  26. 26. hacia Cuba y los países de la "órbita socialista" como lo indicaban nuestras tarjetas depasaporte hasta 1978.Este simple dato indicaba que nos estábamos integrando económicamente. Visto enperspectiva, puede decirse que ese fue el principio del final de las ideas socialistas en SantoDomingo. Aún cuando no existe razón teórica por la que la economía dominicana, tal comosurgió de la revolución de 1965 y las expediciones de Maimón y Estero Hondo, no hubiesepodido evolucionar en relación más íntima con el resto de la economía mundial. Lossectores oligárquicos de la República Dominicana, unidos a reaccionarios de la derechaconservadora estaban íntimamente vinculados, como demuestra- en la sociedad de 1970-que en un momento determinado los hombres de empresa obtenían la cuarta parte de susimportaciones y demandas políticas bajo un proteccionismo sin rodeos.Sin embargo, la república moderna" de la cual hablan los políticos con pensamientos"nuevos" fue la que surgió a partir de 1990 de la cual se ocuparan de hablarloshistoriadoresy por la cual aún tenemos esperanzas de que podemos existir. El hecho fundamental de quela República Dominicana persista en sus afanes de "luchar contra la pobreza" significa almenos de que esperamos sobrevivir al aislamiento y fortalece la identidad de algunos"idealistas utópicos" de que pudiéramos convertirnos en el centro de liderazgo de unaeconomía global en el Caribe.Ninguno de los partidos políticos nacionales y sus seguidores habían consideradonecesarias- para el establecimiento de una economía de mercado- que en nuestro paísestaban presentes las bases para el desarrollo social y económico. Los líderes y "pensadoresnacionales" marchaban al paso de su propio atraso y veían sólo una masa ingente (pueblo),les protegía y maldecía cada cuatro años. Los gobiernos dominicanos les interesabanprecipitar los estallidos sociales si partimos de sus ejecutorias cotidianas. Las condicionesprevias para la construcción de la democracia no fueron exactamente lo que suponía que ibaa ocurrir entre 1966-1986 y lo que parecía justificar la polémica decisión de trazar unaestrategia para la conquista del poder de los remanentes de Trujillo, que significó en madressolteras, hijos huérfanos y una economía asistencialista de pobreza.
  27. 27. Los subsidios gubernamentales aumentaron considerablemente en los gobiernos deBalaguer (1966-1978) y se dispararían en los gobiernos del PRD Antonio Guzmán(1978-1982) y Salvador Jorge Blanco (1982-1986). No es ninguna coincidencia que estosgobiernos serán juzgados severamente por los historiadores contemporáneos.El Estado se convirtió, por lo tanto, en un programa para enriquecimiento ilícito de lospolíticos de turno lo que nos haría atrasados hasta el tope. Por lo tanto, para transformarpaíses atrasados en avanzados es necesario acentuar discursos de campañas alrededor del"crecimiento económico" carente de atractivo con un sistema de partidos políticos decastas, sin planificación, y ni siquiera con los recursos humanos calificados. Esto los obligadesesperadamente a recuperar las "bases del pueblo" de donde provienen. Además, nuestromodelo económico todavía no es el más apropiado para nuestras realidades internas con elresto del mundo, que en su mayor parte aún reconoce la imagen, en el atraso políticocultural rural de nuestros antepasados.La "fórmula dominicana" del desarrollo económico consiste en la construcción ultra rápidade grupos de poder alrededor de los líderes políticos dominantes de los respectivos partidos.Los conceptos de las infraestructuras esenciales para una sociedad industrial moderna sondesconocidos por la mayoría de pre-candidatos presidenciales y está basado en elpersonalismo y en el mejor de los casos en su manera "mejor pensada". RepúblicaDominicana no resultaba un modelo atractivo de inversión que Puerto Rico, Jamaica oCuba por el hecho de ser pobre, sino que a los inversionistas les parece más adecuadoinvertir su capital privado orientado a una mejor seguridad jurídica o por lo menos haciauna ventaja de persecución de beneficios.La idea de democracia inspiraría a una serie de líderes que acababan de arribar yconvertirse en poco tiempo, es lo que hoy es la "pujante" clase empresarial dominicana.Rechazaban en público el proteccionismo y los bajos salarios, pero en privado lesreprochaban a los gobiernos el pago de impuestos. Eso creó fuga de capitales y una evasiónde impuestos que se manifiesta en inestabilidad económica. Luego, al pretender unirnos
  28. 28. comercialmente con otros países la fórmula que habían utilizado para crecerdesorbitadamente de manera económica y particular les pareció poco adecuada, debido aque se dieron cuenta del sistema primitivo y agrícola con que contaban - en comparacióncon países globalizados- con capacidad para competir con sus productosinternacionalmente, era abismal.Este impacto se traduce hoy diariamente e ilustra fehacientemente nuestra desorientaciónpolítica y económica. La tarea de la construcción del desarrollo les pareció descabelladaa los políticos dominicanos quienes no comprendían lo que sucedía en su entorno. A estose uniría el ritmo avasallante del transporte y la tecnología. Nuestros gobernantes en losperíodos de guerra y sobre todo a principios de 1900 emprendieron fórmulas económicasineficientes.El ritmo de crecimiento de la economía dominicana no superaría las expectativas salvocuando en los primeros años "creceríamos más de prisa" de lo que éramos "ayer" hasta elpunto de que "dirigentes" dominicanos creían sinceramente que de seguir la curva decrecimiento al mismo ritmo nuestra democracia superaría la producción en un futuroinmediato, como lo creían también los economistas de 1970.Más de un observador económico - de origen dominicano- de los años sesenta se debe estarpreguntando si el desarrollo llegará a ocurrir. Es curioso que en las obras de los más"reconocidos" intelectuales falte cualquier tipo de discusión acerca de la planificación, quese convertiría en el criterio esencial de la democracia o acerca de una industrialización conprioridad para la producción, aunque la planificación esté implícita en una economía demercado, pero antes y después de 1930, los pensadores, políticos y teóricos dominicanoshabían estado demasiado tiempo "ocupados" como para pensar en serio en el carácter de laeconomía y la democracia, y antes de octubre de 1961 el propio Trujillo, en expresión de supropia cosecha no hizo ningún intento de "inventar" en lo desconocido. Fue la crisis de laguerra civil la que nos hizo enfrentarnos directamente con la realidad. La guerra noscondujo a otra aventura y ya para 1970 se organizó la lucha contra el "capital extranjero".Nuestra economía de guerra conllevó planificación y economía de Estado. Luego de la
  29. 29. Guerra de Abril, los gobiernos dominicanos, sin excepción aplicarían el centralismo de-mocrático, y tendían por naturaleza o principio a evadir la gestión privada, asumir lapública y a prescindir del mercado y del mecanismo de los precios, sobre todo porqueninguno de estos elementos resultaba útil para improvisar la organización del esfuerzonacional para el desarrollo de la noche a la mañana.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  30. 30. Porque el Washington apoyo a las FFAA luego del Golpe del 63 ydespués a Balaguer después de la invasión del 1965?Por Juan Carlos EspinalCon su habitual realismo, Balaguer introdujo la nueva política económica a partir de 1966lo que significaba en la práctica el restablecimiento del mercado y suponía una retirada delpopulismo de guerra al capitalismo de estado. Fue en ese mismo momento en el que laeconomía dominicana ya de por sí retrógrada había quedado reducida al 10 por ciento de sutamaño de antes de la guerra de abril (1965) cuando la necesidad de proceder a unaindustrialización masiva mediante la planificación estatal se convirtió en una prioridad paralos norteamericanos. Y, aunque los organismos de "inteligencia" del Estado desmantelaronel "terrorismo urbano" el control y la coacción del Estado siguió siendo el único modeloconocido de una economía en que propiedad y gestión eran un pecado. La electrificación dela República Dominicana tenía como objetivo la modernización tecnológica, pero laplanificación estatal tenía objetivos más generales y continuó existiendo con ese nombrehasta el fin de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), utilizada sincontemplaciones para enriquecer a grupos económicos alrededor de los partidos políticos,sin excepción.Nuestros antepasados se convertirían en "inspiradores" de todas las instituciones estatalesde planificación, o incluso de las dedicadas al control macroeconómico de la economía delos Estados del siglo XX y XXI. En los círculos de poder de los partidos políticosnacionales la democracia fue un tema de acalorada discusión. En la República Dominicanade los años setenta - el debate en las calles continuo - y volvió a serlo en los años deBalaguer, a principios de 1970, pero por la razón contraria. En los años sesenta se veía ve-nir una derrota de la derecha de San Isidro, o por lo menos como una desviación en lamarcha hacia la izquierda, fuera del camino principal, al que era necesario regresar de unmodelo a otro.
  31. 31. Los radicales, agrupados tanto en la derecha de los hombres de empresa como en laizquierda foquista, querían romper lo antes posible con el sistema y emprender unacampaña violenta acelerada, que fue la política que acabó adoptando Joaquín Balaguer(1966-1978). Los moderados, que habían dejado atrás el ultra radicalismo de los añossesenta, eran plenamente conscientes de las limitaciones políticas y económicas con que elsistema de partidos políticos tenía que actuar en un país más dominado incluso por laagricultura, que antes de la revolución, y eran partidarios una transformación gradual.Bosch, no puedo expresar adecuadamente su punto de vista - de frente a la oligarquía - ysobrevivió solamente hasta finales de 1980 pero, mientras pudo hacerlo, parece haber sidopartidario de la postura gradualista. Por otro lado, las polémicas entre Balaguer y Bosch- enlos años ochenta- eran análisis retrospectivos en la busca de una nueva alternativa en lahistoria social, una vía hacia una sociedad diferente de la que, ambos se habían propuesto.Esta polémica es hoy en día irrelevante. Si miramos hacia atrás podemos ver que lajustificación original de la decisión de establecer un gobierno democrático en SantoDomingo desapareció cuando los sindicatos, y el "proletariado" lumpen no consiguieronadueñarse de República Dominicana. Y lo que es peor, República Dominicana, tras laguerra civil se encontraba en ruinas y mucho más atrasada que en la época de lostrujillistas. Es cierto que Trujillo, y la "nobleza", grande y pequeña, habían desaparecido,incluso, hasta la celebración cada año del 30 de mayo. Culturalmente hablando, el estadocontinuaba siendo trujillista. Cerca de un millón de personas emigraron del país privandode paso al Estado dominicano de una gran proporción de los cuadros más preparados ytambién desaparecieron el desarrollo industrial de la época trujillista y la mayor parte de losobreros que formaban la base sociopolítica del "Partido Dominicano" muertos odispersados por la revolución y la guerra civil, o trasladados a las oficinas del Estado y delos partidos.Lo que quedaba era una nación todavía más anclada en el pasado. La masa inmóvil einalterable del campesinado - en las comunidades rurales restauradas - a quienes larevolución había dado tierras, o mejor, cuya ocupación y reparto de la tierra se habíaaceptado como el precio necesario de la victoria y la supervivencia. En muchos sentidos, la
  32. 32. edad de oro para República Dominicana jamás ha llegado. Por encima de la masa estaba elpersonalismo. De manera que Balaguer, Bosch y Peña Gómez apenas representaban a nadie- en el término sociológico de la palabra- tal como lo reconocerían más tarde, con sulucidez individual y habitual, donde todo lo que el "partido" tenía a su favor era el hecho dehaber sido "alguien" y eso significaba un verdadero éxito en sus concepciones políticasparticulares.Con toda probabilidad, de continuar siendo, el gobierno, "aceptado" y "consolidado" elpaís, nada más, era necesario. Aún así, lo que gobernaba de hecho el país era una élite deburócratas grandes o pequeños,- apoyados militarmente por el Ejercito Nacional y la CIA-cuyo nivel medio de cultura y calificaciones era aún más bajo que antes. ¿Qué opcionestenían los gobiernos dominicanos y los capitalistas extranjeros del FMI preocupados por losactivos y las inversiones de Wall Street en el país? Balaguer tuvo un relativo éxito en suempeño de restaurar la economía dominicana a partir de estado ruinoso en 1966. Al llegarlos años setenta la producción dominicana se había recuperado sustancialmente de lo queera, aunque eso no quería decir mucho. La población dominicana seguía siendo tanabrumadoramente rural como en 1900 y de hecho sólo el 12.5 por ciento de la poblacióntrabajaba fuera del sector agrícola. Lo que el campesino quería vender a las ciudades, loque quería comprarles, la parte de sus ingresos que quería ahorrar, y cuantos, de los muchosmillones que habían decidido alimentarse, a sí mismos, en los pueblos, antes de enfrentarsea la miseria en la ciudad, querían abandonar sus conucos.Todo era determinante para el futuro económico de República Dominicana, pues, a parte delos ingresos estatales en concepto de impuestos, el país no tenía otra fuente de inversiones yde mano de obra.Dejando a un lado las consideraciones políticas, la continuación de la democraciarepresentativa del Siglo 21, con, o sin enmiendas constitucionales, había producido en elmejor de los casos un ritmo de progreso modesto. Además, hasta que hubiese un desarrolloindustrial mucho mayor, era muy poco lo que los campesinos podían comprar en lasciudades y que podían tentarles a vender sus excedentes antes que los intermediarios de lossupermercados y de las haciendas los obligaran a comérselos y bebérselos en los pueblos.
  33. 33. Este hecho sería la soga que acabaría estrangulando la democracia electoral. Cuarenta añosdespués, circunstancias socio políticas y económicas similares ponen en juego el estado dederecho en nuestro país, desestabilizando la productividad. Hoy, aun cuando no es nuestraintención analizar el proceso actual, los trabajadores y las clases medias deben estarpreguntándose por qué deben aumentar su salario real si de todas maneras la economíadominicana no les produce artículos de consumo para comprar con esos aumentossalariales. Este sencillo dato ilustra la posible desintegración de la tradicional y oligárquicademocracia dominicana. Pero, ¿Cómo podían producirse esos artículos de consumo amenos que los trabajadores criollos aumentasen la productividad?Por consiguiente, no resulta muy probable que nuestra democracia lograra un crecimientoeconómico equilibrado basado en una economía agrícola de mercado dirigida desde arribapor el Estado. Para unos regímenes comprometidos con el clientelismo, en todo caso, losargumentos en contra son contundentes. Las escasas fuerzas dedicadas a la construcción dela sociedad quedaron a merced de la producción de mercancías en pequeña escala y de lapequeña empresa, que acabaron regresando al monopolio del capitalismo, que la revoluciónacababa de "derrocar", y sin embargo, lo que hizo vacilar a los partidos políticostradicionales era el costo previsible de la derrota. De manera que la industrializaciónforzosa implicaba una segunda revolución económica, pero esta vez no desde abajo, sinoimpuesto por el poder del FMI al Estado, desde arriba. Balaguer, quien presidió la era del"boato" y la lisonja fue un autócrata feroz, con aptitud hacia la manipulación excepcional o,a decir de muchos, únicas. Pocos hombres han sumido la personalidad dominicana en talescala. No cabe duda de que bajo su liderazgo de alguna manera los sufrimientos del pueblodominicano aumentaron. No obstante, cualquier política de modernización acelerada deSanto Domingo, en las circunstancias de la época, había resultado correcta, aún despiadadacon sus opositores ideológicos, imponiendo en contra de la mayoría de la población- a laque condenaba a grandes sacrificios- impuestos en buena medida por la coacción. Laeconomía de dirección centralizada responde mediante los "planes" de llevar a cabo esta
  34. 34. ofensiva industrializadora y estaba más cerca de una operación militar que de una empresaeconómica. Por otro lado, al igual que sucede con las empresas militares que tienenlegitimidad moral popular, la búsqueda salvaje de los planes de desarrollo, ganó apoyogracias a la irracionalidad apasionada que impuso la colectividad. Con toda certeza, pordifícil que resulte de creer, nuestro sistema político convirtió a los pobres en siervos odependientes de un sistema sin rumbo.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  35. 35. Papel político de los empresarios frente al FMI en épocas de crisissocial.Por Juan Carlos EspinalLa economía planificada de los partidos políticos nacionales que sustituyó el centralismoestatal ejercido por Trujillo era un mecanismo rudimentario, mucho más rudimentario quelos cálculos de los economistas pioneros de nuestra pobreza inflacionaria de los años se-tenta - desde Carlos Despradel hasta Bernardo Vega - que a su vez eran más rudimentariosque los mecanismos de planificación de que disponen los gobiernos y las grandes empresasa finales del siglo XX. Su tarea esencial era la de crear nuevas industrias más quegestionarlas dando máxima prioridad a las industrias pesadas básicas y a la producción deenergía, que eran la base de todas las grandes economías industriales: carbón, hierro, acero,electricidad, petróleo, etc.La riqueza excepcional de nuestros pensadores políticos - en materia económica- radicabamás bien en muchedumbres enardecidas quienes cada cuatro años se abalanzaban amimarles el más leve criterio aun sea un absurdo de proporciones risibles. De manera quese irían creando mitos socioculturales que jamás existieron, procurando cálculos específicossobre promesas incumplidas y en el mejor de los casos asumir sus responsabilidadescuando se dieron cuenta que sus estrategias de desarrollo y crecimiento se las había tragadola deuda y sólo estaban en sus mentes. Al paso que íbamos, de la manera que noshundieron, frisados en una pobreza cíclica eterna, no tendríamos alternativas ycomenzaríamos a planificar justificaciones históricas. Balaguer hizo caso omiso de lademocracia, fanfarroneando con objetivos realizados por sus gobiernos sacándole en cara alpueblo y sus adversarios lo que no fueron capaces de hacer, que hoy motiva a lospensadores mejor formados a preguntarse qué clase de país era el nuestro cuando unfuncionario se vanagloriaba así mismo de la responsabilidad que estaba obligado a ejecutar.Este simple dato tipifica la atrasada visión cultural y política del sistema democráticodominicano. Los objetivos de producción se deben fijar sin tener en cuenta el costo, ni larelación costo- eficacia, ya que el criterio es si se cumplen cuándo y cómo. Como todalucha política a vida o muerte, el método más eficaz para cumplir los objetivos y las fechas
  36. 36. es dar órdenes urgentes que produzcan "efectos" de actualidad; es decir, la crisis en suforma de gestión. La economía dominicana jamás se ha consolidado como una serie deprocesos rutinarios ininterrumpidos de vez en cuando por "esfuerzo superior de choque".Juan Bosch se desesperaría más tarde buscando una forma de hacer que el sistemafuncionase sin que fuera a "gritos". Luego, Peña Gómez habría explotado sus métodosparticulares solucionando crisis y fijando métodos a lo interno de un partido sin democraciaa sabiendas que sus prácticas no eran realistas para estimular esfuerzos sobrehumanos.Además los objetivos, una vez fijados, tenían que entenderlos y cumplirlos, hasta en lasmás recónditas avanzadillas de la producción en el interior de República Dominicana dondeadministradores, gerentes, técnicos y trabajadores que, por lo menos en la primerageneración, carecían de experiencia y de formación, y estaban más acostumbrados amanejar arados que máquinas.Un aventurero de apellido Hazard, que visitó la República Dominicana de siglos pasados,hizo un dibujo ilustrando la vida dominicana de 1800 simulando probablemente hacia susadentros donde realmente se encontraba, intentando por descuido aparentar la sofisticaciónde sus análisis, menos en los niveles más altos, que, por eso mismo, cargaban con laresponsabilidad de una centralización cada vez más absoluta. Al igual que la oposición, losgobiernos dominicanos habían tenido que compensar con becas las deficiencias técnicas desus miembros, simpatizantes apasionados - sin apenas formación - que habían sidopromovidos desde las más bajas graduaciones, del mismo modo que todas las decisionespasaron a concentrarse – cada vez más - en el vértice del sistema del partido. La fuertecentralización caudillista de Bosch y Balaguer compensaba la escasez de gestores y lideres.El inconveniente de este proceder era la enorme burocratización del aparato económico asícomo del conjunto del sistema, donde habría que dar instrucciones claras a los "cuadros"del partido, donde era necesario obedecer "disciplinadamente", no importando cuan gravesería el desliz del líder del partido, cuyas órdenes consistían en su genialidad intelectual.
  37. 37. Mientras la economía se mantuvo a un nivel de semi-subsistencia nuestros gobiernos sólotendrían que poner los cimientos de la industria moderna. Este sistema improvisado- que sedesarrolló sobre todo en los años treinta- funcionó.Incluso, llegó a desarrollar una cierta flexibilidad, de forma igualmente rudimentaria. Lafijación de una serie de objetivos no interfería necesariamente en la fijación de otra serie deobjetivos, como ocurriría en el complejo laberinto de una economía moderna. En realidad,para un país atrasado y primitivo, carente de toda asistencia exterior, la industrializacióndirigida, pese a su despilfarro e ineficacia, funcionó de una manera impresionante. Lageneración nacida a finales de los años sesenta y que hoy roza los 35 años, debe estarasombrada de lo que ha logrado el país con tantos niveles de escasez de gestiones. Asípues,. República Dominicana es aún hoy poco capaz como sociedad, aunque resulte difícilde entender, que la realidad que nos golpea radica en la incapacidad de gobernantes ygobernados de creer sinceramente que nuestro desarrollo social está al borde de la esquina.Hay que añadir que en pocos regímenes la gente no hubiera podido o querido soportar lossacrificios que todos hemos pagado por vivir en esta tierra.Pero si el sistema mantenía el nivel de consumo de la población bajo mínimos, lesgarantizaba en cambio un mínimo social. El Estado otorgaba trabajo, comida, ropa yvivienda de acuerdo con precios y salarios controlados, (subsidios), pensiones, atenciónsanitaria con un sistema de recompensas y privilegios especiales, con una estructuradescontrolada tras la muerte de Trujillo. Es decir, la creatividad del ciudadano jamás sepremiaba, enseñándoles desde arriba que el Gobierno está dispuesto a sacrificarse por elpueblo, a cambio de que al cuarto año votaran por una deuda prestada. Eso provocaría aunmás pobrezas. Nuestra economía desde 1940 no garantizaba siquiera un par de zapatos paracada uno de los ciudadanos. Con mucha mayor generosidad, el Estado, a través de lospartidos, proporcionaba también educación. Visto sin pasiones, se podría decir sin exagerar,que este dato demuestra que no seremos una nación viable a menos que cambiemos elmodelo económico actual.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  38. 38. Razones instrumentales de la sociedad civil en el escenario de lalucha política dominicanaPor Juan Carlos EspinalLa transformación de un país - en buena parte analfabeto - en la moderna RepúblicaDominicana, fue un logro gigantesco, para los millones de aldeanos, para los que incluso enlos momentos más difíciles, el desarrollo dominicano representaba la apertura de nuevoshorizontes, una escapatoria de oscurantismo y la ignorancia hacia la ciudad, la luz y elprogreso, por no hablar de la promoción personal y la posibilidad de hacer carrera. Losargumentos a favor de la nueva sociedad resultaban convincentes. Por otra, tampococonocían otra. Sin embargo, este éxito no se hizo extensivo a la agricultura y a quienesvivían de ella, ya que la industrialización se hizo a costa de la explotación del campesinado.Poco se puede decir a favor de la política agraria gubernamental, salvo, tal vez que loscampesinos no fueron los únicos que cargaron con la acumulación primitiva de la tierra",fórmula favorita del balaguerismo a cuyos obreros les tocó asumir en parte la carga degenerar recursos destinados a una futura reinvención. Los campesinos, quienes eran lamayoría de la población, no sólo pertenecieron a una categoría legal y política inferior porlo menos hasta la constitución de 1963. La política agrícola les forzaba más impuestos acambio de menos protección. El efecto inmediato fue el descenso de la producción decereales y la reducción a la mitad de la cabaña ganadera, lo que provocó una terriblehambruna entre 1914 y 1930, luego del huracán San Zenón. La colectivización hizodisminuir la ya de por sí baja productividad de la agricultura dominicana.Así, tras este sinuoso transitar los partidos políticos en manos del FMI - y sus dirigentes -rechazaban el libre mercado y la seguridad social viéndola desde un ángulo que no les per-mitía lograr sus objetivos particulares. Aun cuando no se advierte, pocos pensadorespolíticos se habrán dado cuenta que la identidad dominicana como sociedad está hechapedazos. La familia tradicional -como núcleo central- está erosionada y sólo existenhogares aglutinados en entes particulares.
  39. 39. La colosal mecanización que intentó realizar Trujillo, específicamente con la industriaazucarera no pudo compensar nuestras carencias. Después de una etapa prometedora afinales de 1946, en que la economía dominicana llegó a producir modestos excedentes dedestinados a la exportación, la agricultura dejó de ser capaz de alimentar a la población. Apartir de los años setenta dependió del mercado mundial de cereales para cubrir a veceshasta la tercera parte de sus necesidades. Debió de ser por la ligera relajación del sistemacolectivista, que permitió a los campesinos- que producían para el mercado en las pequeñasparcelas de su propiedad- alejarse de los consumidores quienes habían tenido poco quecomer, salvo pan de agua . República Dominicana cambió una cultura campesinaineficiente por una agricultura de especulación de precios enorme. Como tantas vecesocurre este hecho reflejaba las condiciones sociales y políticas de la República Dominicananeo conservadora, más que el carácter cultural del propio proyecto neo trujillista. Lacreación de cooperativas y la colectivización, por ejemplo, combinadas en mayor o menormedida con la agricultura privada o incluso, como en el caso de los "jíbaros"portorriqueños- quienes operan con mayor eficiencia tecnológica- los dominicanos podríantener éxitos, mientras que la agricultura campesina dominicana se ha mostrado confrecuencia más capaz de sacar subsidios a los gobiernos que beneficios a la tierra.Sin embargo, en Santo Domingo, no cabe duda de que la política agrícola fue un fracaso,que, sin embargo, copiaron con demasiada frecuencia, por lo menos en el principio, losregímenes populistas posteriores. Otro aspecto del "desarrollo" dominicano a favor del cualpuede decirse poco es la enorme e inflada burocratización engendrada por la centralizaciónestatal con la que no pudo siquiera Trujillo. Se ha sugerido incluso con la más absolutaseriedad, que el gran terror de la segunda mitad de años cincuenta fue un métododesesperado de Trujillo para vencer la cultura burocrática y la fácil habilidad con que seeludía la mayor parte de controles y órdenes del Gobierno, o por lo menos para impedir quela disidencia oligárquica o los liberales acabaran adueñándose del poder, convertido en unaparato de gobierno disfuncional, como terminó sucediendo en la época de Báez y Santana.Todo intento de hacer más flexible y eficiente la administración no hacia mas queperjudicarla y hacerla aún más indispensable para los simpatizantes políticos. A finales delos años setenta, la administración pública creció cuatro veces y media por encima del
  40. 40. ritmo medio de creación de empleo. Poco antes de la guerra (1965) había ya más de unadministrador por cada dos trabajadores manuales (1962). En época de Lilís, los cuadros delos niveles superiores del escalafón eran – como ya se ha dicho antes - esclavos de un poderúnico, siempre al borde del desastre. Su poder y sus privilegios quedaban oscurecidos por lapresencia constante de una "recompensa política". Después de Horacio Vásquez, o másbien después de la eliminación del último "Gran jefe"- Ulises Heureaux en 1898-, ya nohabía nada en el sistema que impidiera nuestro estancamiento.El tercer inconveniente del sistema, y el que acabó por hundirlo, era su inflexibilidad.Estaba concebido para generar un aumento constante de la producción de bienes cuyanaturaleza y calidad había sido predeterminada, pero no estaba dotado de mecanismo ex-tremo alguno para variar la cantidad, ni la calidad, ni para innovar.En realidad, el sistema no sabía qué hacer con la iniciativa pública, y no los utilizaba en laeconomía privada, a diferencia de lo que ocurría en el complejo Estado - Industrialdominicano. En cuanto a los consumidores - que no contaban ni con el mercado ni con elestado - qué hacia que las economías extra oficiales no figuren, por definición, en losdocumentos oficiales, sólo podemos hacer conjeturas sobre su tamaño, pero a fines de losaños setenta se calculaba que la población urbana dominicana gastaba su dinero en artículosde consumo y servicios médicos, legales privados y en "propinas" para asegurarse de seratendidos. En resumen, el sistema económico estaba pensado para industrializar un paísmuy atrasado y subdesarrollado lo más rápidamente posible, dando por sentado que lapoblación se conformaría con un nivel de vida que garantizaba unos mínimos sociales y quese hallaba algo por encima del de subsistencia, sí bien su nivel exacto dependía de lo quesobrara en una economía organizada para una continua industrialización.Por más ineficiente y derrochador que fuera el sistema estos objetivos se cumplieron.República Dominicana nunca se transformaría hacia una gran potencia industrial, al menos,en su área geopolítica y de hecho su condición de dependiencia colonial - en el Siglo 21-mantenida a lo largo de casi dos siglos, se basaba en el fracaso. Sin embargo, ycontrariamente a lo que esperaban los "demócratas", el motor del desarrollo económico
  41. 41. dominicano estaba diseñado de tal modo que frenaba en lugar de acelerar, cuando, despuésde que el vehículo había avanzado cierta distancia, el conductor apretaba el acelerador. El"dinamismo" de nuestra economía se mantenía en la "vigorosa" capacidad de los gobiernoshacia la anarquía. Su crecimiento contenía el mecanismo de su propio agotamiento. Y esteera el sistema que, a partir de 1844, se convirtió en un "modelo" para las economías en lasque vivía algo más de la mitad del pueblo dominicano. Sin embargo, las revolucionestambién desarrollaron un sistema político muy especial. Los movimientos populares de iz-quierda, incluyendo los movimientos obreros y/o socialistas marxistas – a su manera- a losque nunca pertenecío Juan Bosch, se alimentaban de dos tradiciones: la democracia electivapre establecida, y en ocasiones directas, y la ejecución de acciones revolucionarias dirigidasde forma centralizada, herencia de la etapa colonial de los españoles. Los movimientosobreros y socialistas de masas que surgieron casi por doquier en Santo Domingo a finalesdel siglo XX ya en forma de partidos, sindicatos y cooperativas, ya como la combinaciónde todo esto, eran profundamente anti democráticos tanto en su estructura interna como ensus aspiraciones políticas. En los lugares donde todavía no existía una democratizaciónbasada en un amplio sufragio (sector privado) se encontraban entre las fuerzas queluchaban con más empeño por ellas. A diferencia de los anarquistas de las famosasreivindicaciones huelgarias - las del transporte-, los marxistas del CP del PLD estabanfundamentalmente entregados a la acción política y se preocuparon más bien por dejar a laposteridad un partido sólido "para servir al pueblo" que continuar siendo una alegoríarevolucionaria sin ser favorable para el país.Así que si la política era dirigida así también lo sería la economía. Esto refleja por una partela historia de nuestras crisis y las peculiaridades donde un telegrafista analfabeto seconvirtió en el dictador de la República Dominicana con el nombre de su propia elección,"Ciudad Trujillo".@jcespinal68enserioonline@hotmail.com
  42. 42. Mirando al futuro constitucional de las leyes sustantivas en elcontexto de la costumbre.Por Juan Carlos EspinalNuestra revolución independentista reflejaba por una parte la historia de la sociedad de lossiglos por venir y también las peculiaridades de nuestros políticos, hijos de pueblo,provenientes de los estratos sociales más bajos de la nación, quienes se convertirían mástarde en presidentes y funcionarios y cuyas complejidades serían heredadas por un pueblocuasi analfabeto. El modelo político de partidos, era pues, una organización disciplinada yeficiente de simpatizantes profesionales, con la misión de llevar a cabo tareas que lesasignase la dirección central, potencialmente autoritaria, como señalaron desde el principiomuchos intelectuales dominicanos revolucionarios.¿Qué podría frenar la tendencia a la sustitución de las masas por el partido que asegurabaliderarlas, de sus miembros, o mejor, de los congresos en que expresaban sus puntos devista, por los comités (elegidos), del comité central, por los dirigentes efectivos, hasta queel dirigente único (en teoría elegido) Bosch, Balaguer y Peña Gómez acabasenreemplazándolos a todos? El peligro, como se vio, no dejaba de existir por el hecho de queBalaguer ni quisiera ni estuviera en situación de ser un dictador ni por el hecho de que elpartido Reformista - al igual que todas las organizaciones de ideología derechista- nooperasen como un estado mayor militar sino corno un laboratorio de discusión permanente.Ese peligro se hizo más inmediato después de la aventura de manadas (1962), al pasar losizquierdistas de ser un grupo de unos cientos de activistas clandestinos a partidos de masasde cientos de miles de nuevos burócratas y al final, de millones de activistas profesionales,ejecutivos medios, administradores y supervisores de empresa que sumergieron a la "viejaguardia" en un limbo histórico y que sumergió a los demás pensadores socialistas –de antesde 1960-, que se les habían unido: Manolo Tavarez Justo.Esa gente no compartía la vieja cultura política de la derecha. Todo lo que sabían era que elcomité central del partido 14 de Junio tenía razón y que las decisiones de la autoridadsuperior debían cumplirse si se quería salvar la revolución. Cualquiera que fuese la
  43. 43. actividad prerevolucionaria de los residuos del neotrujillismo hacia la democracia - dentro yfuera de los partidos pos revolución-la libertad de expresión, las libertades civiles y latolerancia, por ejemplo, en las circunstancias de entre los años 1963 y 1978, impusieron unmodo de gobierno cada vez más autoritario dentro y fuera de un sistema consagrado arealizar cualquier acción que fuese o pareciera necesario para mantener el frágil yamenazado poder de los trujillistas. De hecho, al principio no fueron un gobierno de un solopartido, ni ejercitaban a la oposición, pero utilizaron el golpe de Estado (1963) como unadictadura monopartidista apuntalada por un poderoso aparato de seguridad que empleabamétodos terroristas contra los revolucionarios.En la misma línea, Balaguer abandonó la democracia representativa a lo interno de supartido al prohibirse la discusión colectiva de políticas alternativas. El concepto caudillistadel "centralismo democrático", por el que los partidos se regían teóricamente, se convirtióen centralismo a secas, y los partidos dejaron de actuar de acuerdo a los estatutos. Lasconvocatorias anuales del congreso de los partidos se volvieron cada vez más irregulares,hasta que, en época de Peña Gómez, su convocatoria pasó a ser imprevisible y esporádica.Los años del activismo político de Juan Bosch relajaron la atmósfera de la derecha almargen de la política, pero no la sensación de que el Partido de la Liberación era unaminoría amenazada que tal vez tuviese de su parte la historia., pero que actuaba al mismoritmo de la tesis del orden y del momento presente. La decisión de emprenderla revolu-ción democrática desde abajo obligó al sistema capitalista a imponer su autoridad, deforma acaso menos despiadada (aunque en los años de la guerra civil fue brutal) , porquesu maquinaria para el ejercicio continuo del poder era ahora mucho mayor.Bosch fue entonces uno de los últimos vestigios de la vieja separación de poderes; elmodesto margen de maniobra que se reservaba era una oposición a los gobiernos deBalaguer, Salvador Jorge Blanco y Antonio Guzmán. Su dirección política unificó elsistema de partidos - aun cuando concentró el poder del PLD en sus manos - subordinandotodo lo demás. Fue en ese punto cuando el sistema, bajo la dirección de Balaguer, seconvirtió en una autocracia constitucional que intentaba imponer su dominio sobre todoslos aspectos de la vida y el pensamiento de los ciudadanos, subordinando toda su
  44. 44. existencia, en la medida de lo posible, al logro de los objetivos del sistema, definidos yespecificados por la autoridad suprema. No era esto por supuesto lo que habían planeadoBosch y Peña Gómez, ni había surgido en los períodos del PRD (1978-1986) ni en lamayoría de los partidos. Así, Antonio Guzmán (1978-1982) que junto con Salvador JorgeBlanco (1982-1986) se convirtieron en los "jefes" del PRD fueron aislados y se disgregaronuno suicidándose y otro hecho preso por órdenes directas de Joaquín Balaguer.Esos gobiernos del PRD desembocaron en una desilusión tal, que ni siquiera los más fielesdirigentes de ese partido, (Jacobo Majluta) y ni siquiera los cuadros políticos y masas delPRD se proclamaron en rebeldía, pese a que mucho antes de sus respectivas campañasposeían apoyo popular, lo que reflejaba que el PRD había dejado ser un partido paraconvertirse en una multitud de intereses particulares. Los marxistas, pese a ser seguidoresde Bosch, como por arte de magia no tuvieron reparo en asumir el pensamiento "Boschista"en lugar de sus propias ideas, y hasta cuando se tachaba a alguien de hereje, como a RafaelAlburquerque - acusado de "divisionista" - se daba por sentado que se trataba de un"adversario legítimo".La idea de que un partido socialista de centro tenía que obligar a todos los ciudadanos-militantes a pensar igual - y menos aun, la de otorgar poder al colectivo de sus dirigentes yque alguien intentase ejercer esas funciones - en solitario- era impensable y lo sigue siendo,algo semejante a la infalibilidad papal. Esto no habría pasado por la cabeza de ningúnpeledeísta destacado hasta finales de 1994. Podría decirse, a lo sumo, que el socialismomarxista era para sus adherentes un compromiso personal apasionado, un sistema de fe y deesperanza que poseía algunos de los rasgos de una religión secular, y que las sutilezasteóricas acabaron siendo – al PLD convertirse en un movimiento de masas - en uncatecismo, en el mejor de los casos, y en el peor, en un símbolo de identidad y lealtad,como una bandera que había que reverenciar.Podía decirse que en el partido Reformista de Balaguer, o más bien en los demás partidos,tal como fueron concebidos por Balaguer y Bosch, la ortodoxia y la intolerancia habíansido implantadas, no como valores en sí mismos, sino por razones instrumentales prácticas.
  45. 45. Como un buen general, y Joaquín Balaguer Ricardo fue ante todo un estratega, no queríadiscusiones en las filas "rojas" que pudiesen entorpecer su eficacia. Además, al igual queotros genios pragmáticos, Balaguer estaba convencido de estar en posesión de la verdad, ytenía poco tiempo para ocuparse de las opciones ajenas. En teoría era un autócrata ortodoxode derechas- casi fundamentalista- porque tenía claro que jugar con el texto de una teoríaconstitucional o con un discurso social nacionalista -cuya esencia era la democracia - podíadebilitarlo. No dudó en modificar las opiniones de Bosch y Peña Gómez, de la Iglesia y elempresariado, utilizando a su antojo a los militares a quienes vale decir les agregó ge-nerosos añadidos de cosecha propia, proclamando siempre la lealtad literal al maestro.Dado que hasta 1970, Bosch fue sobre todo un líder internacional y representante de unaminoría burguesa atrincherada en el seno de la centro izquierda dominicana - e inclusodentro de la social democracia peñagomista ganó fama de ser intolerante con los disidentesy opositores-nunca dudo en castigar con expulsión a sus propios "compañeros de partido"y cuando cambió la situación política, en 1973, y el caos se apodero del PRD, los denunciópúblicamente, e incluso después del golpe de Estado (1963) se apoyó en su reciapersonalidad para imponer su autoridad moral y no sólo eso, sino que sus puntos de vistafueron aceptados sin discusión, salvo una que otra argumentación proveniente de unabogado inteligente, Euclides Gutiérrez Félix. Bosch, de haber seguido activo en la vidapolítica, no cabe duda de que habría seguido demandado a sus contrincantes y aliadosmayor compromiso social. Al igual que en el exilio, había demostrado su ilimitadatolerancia pragmática. Pero no hay prueba de que hubiese concebido, o hubiese tolerado,esa especie de versión liberal de la economía de mercado del ejercicio gubernamental deLeonel Fernández (1996-2000), a quien habría llamado una "mina de oro". Es posible queBalaguer lo intuyera conscientemente y no se limitara a enfrentar a Peña Gómez (1996) noasí al PRD- como tal - sino que apeló al primitivismo de la sociedad dominicana,dividiendo al PRD y ejerciendo su enorme influencia ortodoxa en las derechas, apareciendoen público (Pacto Patriótico) seguro de que se habría salido con la suya. Sin embargo, hayalgo que debe quedar claro.
  46. 46. La posibilidad de un régimen autoritario en el Siglo 21 está implícita en cualquier régimenconstitucional basado de partido único e inamovible, tal como ocurrió con la hegemoníapolítica e institucional del PRD (2000-2004) en la República Dominicana.@jcespinal68enserioonline@hotmail.com

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