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¡Que vivan los estudiantes,    jardín de las alegrías!Son aves que no se asustan     de animal ni policía,  y no le asusta...
Índice            Presentación                                              4I           Cultura de la protesta: Protesta ...
PresentaciónNuestro punto de partida ha sido la constatación delcarácter “estético-performativo” que ha adquirido lapartic...
La marcha enarbola banderas, pancartas y diseminagritos y cantos, pero su “mensaje” es políticamenteamplio. No se milita e...
un “pasado” de luchas estudiantiles, diríase que entraen una configuración de sentido con un “presentediferido”,   el  “do...
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Manifestaciones estudiantiles en Chile I Cultura de la protesta: Protesta de la cultura1.- Las manifestaciones como puesta...
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No obstante, las manifestaciones persisten obstinadasy cada cierto tiempo regresan inevitables. Hay variasrazones que pued...
Las protestas de los estudiantes no admiten unalectura política tradicional. Nuestra “caja deherramientas” resulta obsolet...
se proyecta en las relaciones sociales y sus modos deorganización. Los estudiantes adscritos a estructuraspartidarias estr...
En este nuevo mundo, empero, la historia siguepresente. Las manifestaciones estudiantiles no solo seapropian del espacio m...
Manifestaciones estudiantiles en Chile II            Del liceo a las redes1.- Los estudiantes sin uniformeLos estudiantes ...
especializados, reconocidos como “Fuerzas Especiales”(FFEE) o como “Grupo de Operaciones PolicialesEspeciales” (GOPE), con...
estudiantes como parte de su trabajo de inteligencia.Los estudiantes y la policía se yuxtaponen como dosvectores culturale...
argumentar que las instituciones sociales han sidosuperadas por la dinámica cultural.En principio, las instituciones exist...
en nuevas formas de organización juvenil, másproclive al asambleísmo Podcast que a la tradiciónburocrática de los partidos...
su rama juvenil, al punto de que muchos dirigentespolíticos actuales se iniciaron en la FESES.Si bien en la actualidad sub...
infantil del izquierdismo”, como advirtiera V.I. Lenin,más bien estamos ante una modalidad de pensar yhacer política que e...
años ochenta del siglo pasado, no existe posibilidadalguna de modificar sustancialmente el sistemaeducacional chileno. Est...
ha abandonado funciones tan relevantes como lasalud, la previsión social y, ciertamente la educación.El meollo del malesta...
señalado, nos lleva a la pregunta de fondo sobre quépaís queremos vivir en el porvenir.El movimiento estudiantil ha puesto...
Manifestaciones estudiantiles en Chile III   La Protesta y sus Narrativas Mediáticas1.-La condición mediáticaLa “represión...
capital, sincronizando los flujos simbólicos a losflujos de consciencia de millones de seres: Losmedios fabrican el presen...
arquitectura continental cuya cabeza visible seencuentra en los Estados Unidos.Con todo, hay que decir que lo impreso vape...
gobierno autoritario que la instrumentalizó alservicio de sus políticas. El regreso a unademocracia formal en los años nov...
imagen desplaza la palabra escrita; la “grafósfera”pierde su hegemonía en favor de la “videosfera”Esto instituye un nuevo ...
espectadores y “Comentar”       el   alcance   y   lasperspectivas de las acciones.La mirada televisiva en nuestro medio v...
“elementos violentistas” que se niegan a un“diálogo” con el gobierno. Como es obvio, nadiecomenta las demandas políticas y...
países o corporaciones sino una guerra por lasconsciencias, una empresa planetaria por colonizarel imaginario histórico y ...
experiencias locales. No es casual que el Chile dehoy se haya erigido sobre olvidos y ocultamientos,verdadera negación del...
Manifestaciones estudiantiles en Chile IV          Una vanguardia mediática1.- De la puesta-en-escena a la puesta-en-redAl...
En la tradición del pensamiento polemológico, políticoy estético se ha utilizado la noción de “avant – garde”o “vanguardia...
Una “vanguardia mediática” solo es concebible en unasociedad en camino hacia una sociedad mediatizadaen que los medios dev...
políticos en sí mismas. Lo político radica en lastensiones, contradicciones, en el seno de unasociedad, es en ese espacio ...
posibilidad cierta de erigir una “vanguardia política”en el seno de una “sociedad de consumo”,crecientemente, “mediatizada...
desplazado a las fronteras de un mañana incierto. Esevidente que la caída del muro no ha hecho delcapitalismo algo deseabl...
El aquí y ahora da buena cuenta, además, de lasnuevas coordenadas existenciales de espacio ytiempo. La cardinalidad y la c...
áulicos  y    solemnes     espacios    de    protocolosacadémicos.Los estudiantes han sido considerados, por lo general,“p...
El movimiento estudiantil ha adquirido ya unprotagonismo social y mediático que lo convierte enuna suerte de “vanguardia m...
Manifestaciones estudiantiles en Chile V             Una movilización condicional1.- Movilización condicionalDespués de la...
nuestra democracia pos dictatorial. Se puede decirque, desde un punto de vista meta histórico, nuestrasociedad se aleja de...
La situación, entonces, se puede sintetizar como unsector social movilizado que despierta adhesión deuna amplia mayoría de...
parcialmente, por qué una democracia entre nosotrosno podría ser sino “una democracia de bajaintensidad”. Explica, además,...
Lo novedoso de nuestra contemporaneidad es queuna “toma” se levanta como reclamo moral y políticoen tanto imagen mediática...
represivas. Un “infiltrado” es alguien que nopertenece al estamento estudiantil sino un “antisocial”, un “violentista” o u...
3.- La pérgola de las floresLa pérgola de las flores, escrita por Isidora Aguirre ymusicalizada por Francisco Flores del C...
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Manifestaciones estudiantiles en Chile VI              Camila, yo te amo1.- El “neoliberalismo oligárquico” en ChileCuando...
En nuestro país se puede rastrear el “imaginariooligárquico” en la prensa periódica de la época, perotambién en la disposi...
vértices de la narrativa de derechas siguen siendo, enlo fundamental, los mismos; todavía importa entrenosotros el apellid...
marxistas, significaría una “revolución democráticaburguesa”, por sus limitaciones culturales ancladas enla mitología cons...
del espacio público al “ciudadano” De este modo, losnuevos públicos se comportan como “consumidores”en un mercado incluso ...
Ante una realidad como la descrita es fácil confundirsey decretar sin más una desaparición de lo político y elfin de la hi...
muchedumbre, “automatizando” su percepción yregimentando su imaginario, la protesta procede demanera exactamente inversa. ...
trágico destino de miles de niñas y niños de este paísa los que se les ha negado sistemáticamente cualquierotra posibilida...
Manifestaciones estudiantiles en Chile VII          Protesta: Educación y democracia1.- Educación pública, gratuita y de c...
del nuevo gobierno fue establecer           una    radical“campaña de alfabetización”Desde otro punto de vista, se puede a...
“videósfera”. Este nuevo “régimen cultural” entrañamutaciones en los procesos de socialización y,ciertamente, en el estatu...
instala, por lo pronto, una interrogante no fácil deresponder, qué se entender por “calidad”          en elpresente siglo....
vernácula. Estamos certificando a generaciones deestudiantes mal preparados que no poseen, siquiera,las competencias básic...
Chile muchos empresarios de la educación se hanconvertido en “lobos”, cuyo objetivo central es lucrarcon el derecho de sus...
política. Las autoridades buscan instalarse en cierto“sentido común”, insistiendo en “lugares comunes”que no atienden al f...
que poner término a una constitución antidemocrática.Todo gesto por desmovilizar y desprestigiar elmovimiento estudiantil,...
en el mundo entero. La experiencia egipcia, porejemplo, demuestra que un movimiento ciudadano hasido capaz de hacer caer u...
del asedio constante desde el poder. Como en todagenuina “experiencia histórica” nada está garantizadode antemano, en este...
Manifestaciones estudiantiles en Chile VIII          Contra cultura: Medios y educación1.- De Woodstock a Piedra RojaUna d...
como un fenómeno masivo en las sociedadescapitalistas avanzadas tras la Segunda GuerraMundial. Su génesis guarda estrecha ...
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Las manifestaciones estudiantiles en chile cultura de protesta, protesta de la cultura

  1. 1. VARO CUADR PRIMERA EDICION DIGITAL AlALVARO CUADRA Álvaro Cuadra Manifestaciones Estudiantiles en Chile Cultura de la protesta: Protesta de la cultura 1
  2. 2. ¡Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías!Son aves que no se asustan de animal ni policía, y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría. Caramba y zamba la cosa, ¡que viva la astronomía!¡Que vivan los estudiantesque rugen como los vientos cuando les meten al oído sotanas o regimientos. Pajarillos libertarios, igual que los elementos. Caramba y zamba la cosa ¡vivan los experimentos! Me gustan los estudiantes porque son la levaduradel pan que saldrá del horno con toda su sabrosura, para la boca del pobre que come con amargura. Caramba y zamba la cosa ¡viva la literatura! Me gustan los estudiantes Violeta Parra 2
  3. 3. Índice Presentación 4I Cultura de la protesta: Protesta de la cultura 8II Del liceo a las redes 17III La protesta y las narrativas mediáticas 27IV Una vanguardia mediática 36V Una movilización condicional 44VI Camila, yo te amo 53VII Protesta: Educación y democracia 61VIII Contra cultura: Medios y educación 71IX Ausencia Escolar 78X Educación y Mercado 84XI Notas Pendientes 90 Epílogo 104CC eBook. Santiago de Chile. 2012. VERSION COMPLETAAUTORIZADA TODA REPRODUCCION CITANDO FUENTE Y AUTOR 3
  4. 4. PresentaciónNuestro punto de partida ha sido la constatación delcarácter “estético-performativo” que ha adquirido laparticipación política en las manifestacionesestudiantiles en Chile. Hemos avanzado que estanueva forma de lo político deja atrás el discursodeliberativo que construía un relato anclado en la“convicción”. Lo que convoca hoy a los jóvenes serelaciona más con la “seducción” de una actuación enque cualquier relato cede su lugar a la experienciaderivada de la acción misma. Lo político adquiere asílas características de un flujo al que se entra y sesale. Participar es ingresar al flujo en un instantedeterminado, participar es actuar, hacer. La marchaserpentea las calles y avenidas del laberinto urbano,hay adrenalina en los gritos y altoparlantes, hay“suspense” en las siluetas amenazantes de loscarabineros dispuestos para el evento. El flujotemporal se experimenta como un avanzar que noreconoce, necesariamente, un “libreto preestablecido”.Toda marcha es incertidumbre, sorpresa. Ningunamarcha es igual a otra, hay anécdotas y episodios quese viven como únicos e irrepetibles. Toda marcha es,como el mismo decurso histórico, un riesgo. 4
  5. 5. La marcha enarbola banderas, pancartas y diseminagritos y cantos, pero su “mensaje” es políticamenteamplio. No se milita en una marcha, se protesta, sereclama, pero no se exhibe un código ideológicoacotado. Ya lo hemos dicho, las marchas estudiantilesson la experiencia de lo diverso. Cada sujetoencuentra su expresión en el seno de un grupo queavanza. La participación política adquiere, entonces, lafisonomía de aquello que acontece y, en toda suradicalidad, de “aquello que nos acontece”. Lo políticoatañe al cuerpo, es el vértigo de un “estar ahí”, una“des- automatización” perceptual y corporal quesubvierte la rutina. La movilización estudiantil pone enrelación, a lo menos dos temporalidades, aquella quefluye como “acontecimiento” y aquella que fluye comoconsciencia de “estar ahí”. Cuidado, “estar ahí” nopuede traducirse de buenas a primeras como un“pertenecer a”, esta distinción es sutil, pero exigenuestra atención. Lo político como acciónmancomunada fue entendido como organización,partido o contingente. Sin embargo, en la actualidad,la muchedumbre es capaz de habitar lo político comoflujo. Se puede afirmar que “estar ahí” es “presenciaen el ahora”, es la constelación que nos convoca a unpresente como experiencia. La politicidad de lo políticoya no está diferida como utopía ni mediada comodiscurso. En cada manifestación de los estudiantes, lopolítico se realiza, es.La presencia en el “ahora” de la marcha estemporalmente ambigua, pues por una parte actualiza 5
  6. 6. un “pasado” de luchas estudiantiles, diríase que entraen una configuración de sentido con un “presentediferido”, el “doble” del presidente Allendeacompañando a una columna, en medio de lamultitud, es un buen ejemplo de ello. Al mismotiempo, no obstante, la experiencia del “ahora” es elvértice que alimenta un horizonte de lo concebible.Así, el reclamo de una educación pública gratuita y decalidad se ha plasmado en el mundo estudiantil comouno de los posibles del porvenir. Esta proyección a loconcebible nos devuelve al presente como denuncia desu miseria y como reclamo de felicidad yconsumación.Por su parte, el “Poder” actúa, literalmente, comoclausura de una manifestación. Su “estar ahí” es,desde luego, un “estar político” Su disposición no esotra que afirmar el orden del presente, y en estepreciso sentido, su papel es, ineluctablemente,conservador. Podríamos decir que si la politicidad deuna manifestación reside en el flujo mismo, lo políticoinmanente al “Poder” es la ralentización del flujo, cuyoideal es el mantenimiento de una configuraciónhistórica dada. El “Poder” adquiere así su dimensiónmaquínica, burocrática, jerarquizada, y en el límite,sistémica. Podríamos afirmar que la figura del“Príncipe” se transforma en un autómata, adquiriendoun “perfil robótico” sujeto a un programa queautomatiza el tiempo y la violencia. Su lenguaje nopodría sino ser lo “matematizable”, el cálculoestadístico o de probabilidades. Podríamos avanzar la 6
  7. 7. idea de que las democracias contemporáneas no sonotra cosa que una “performance mediática yestadística” Con ello se cumple la tríada prefiguradapor algunos filósofos como celebración del “Poder” ydestino último de las sociedades burguesas: Represiónpolicial, seducción consumista y fasto mediático.En las páginas que siguen, precario escrito decircunstancia, queremos dar cuenta de algunos rasgosque se advierten en las Manifestaciones estudiantilesen Chile 2011 – 2012. Nos interesa desplazar lamirada, observando cómo lo político adquiere nuevasformas de expresión. Así, contra quienes sostienenuna suerte de extinción de la política en una “sociedadde consumidores” signada por el consumo y lacomunicación, advertimos más bien modos inéditos deexpresión política democrática en que la convicción dela demanda se conjuga con la seducción de laprotesta. Asistimos, pues, a un nuevo estadio en eldesarrollo de los movimientos sociales en Chile enesta primera década del siglo XXI.Santiago de Chile, septiembre 2012 7
  8. 8. Manifestaciones estudiantiles en Chile I Cultura de la protesta: Protesta de la cultura1.- Las manifestaciones como puesta-en-escenaLas recientes manifestaciones estudiantiles en Chileexhiben una serie de rasgos del mayor interés, tantopolítico como cultural. Las nuevas generaciones hanencontrado nuevos modos de protestar en un país quehasta hace poco parecía adormecido por la seducciónde los medios y la publicidad en el seno de una“sociedad de consumidores”. De algún modo, hanacido en nuestro país una inédita cultura de laprotesta que es, al mismo tiempo, una protesta desdela cultura.Lo primero que se advierte en las últimasmanifestaciones es su marcado acento estético. Lamuchedumbre se sabe protagonista de una puesta-en-escena que espera el horario estelar de los noticierospara una puesta-en-cuadro. Este carácterperformativo y visual de las protestas es algo nuevo, 8
  9. 9. pues, más allá de los lienzos y pancartas de marcadotono ideológico, la manifestación es animada pordiversas “acciones de arte” que van desde cuerposdesnudos a escenificaciones cuasi circenses de artecallejero. Las protestas son espacios de autoexpresión.Las nuevas armas contestarías incluyen maquetas delos carros policiales, como imagen especular ydegradada de la represión, rostros pintados eimprovisados cánticos. Más parecido a un “carnaval”,en el sentido de Bajtín, que a la clásica protesta en lascalles. Las manifestaciones estudiantiles se han vueltofotogénicas y telegénicas. Los estudiantes se saben enlos medios de comunicación, hay, por decirlo así, una“consciencia mediática” arraigada en ellos. Notemosque la muchedumbre no comparece ya ante unhipotético mañana histórico sino ante las cámarasnacionales y extranjeras. Así, el éxito de laconvocatoria no solo se mide por la asistencia al actosino por el “tiempo al aire” de los diversos episodiosque la constituyen en los noticieros televisivosnocturnos de ese mismo día: La acción política y lavisualidad son, ahora, inseparables.La narrativa mediática es la que garantiza la puesta-en-cuadro de las diversas secuencias de unamanifestación, es ella la que construye y refiere lapoética de la protesta. La construcción mediáticarecoge todos los rasgos formales y los convierte en 9
  10. 10. referencias locales y globales. No olvidemos queexiste, además, toda una construcción visualalternativa en la red que compite con los medios. Losvídeos en “Youtube” son subidos por los mismosestudiantes que se registran a sí mismos,multiplicando su presencia en el espacio y en eltiempo.La figura emblemática de las manifestacionesestudiantiles en nuestro país ha sido, qué duda cabe,Camila Vallejo. Es interesante destacar que elliderazgo es marcado por una líder femenina. Escierto, no es la primera, no es la única. De hecho,como se sabe, la misma ex presidente MichelleBachelet cuenta hasta el presente con una elevadaadhesión ciudadana. Sin embargo, la lucidez y elglamour de Camila Vallejo constituyen un factor queha fortalecido la fuerza del movimiento deestudiantes. En una “sociedad de consumidores”, laprotesta estudiantil posee la fuerza de la seducción2.- El baile de máscarasLa estetización de las manifestaciones estudiantiles nosignifica, de buenas a primeras, una despolitización delas protestas. Si observamos con atención, lasprotestas estudiantiles están mostrando la conjunciónde dos aspectos que aparecían disociados: Conviccióny Seducción. De este modo, un movimiento social y 10
  11. 11. juvenil se apropia del espacio público-mediáticoconjugando sus demandas con la lógica delespectáculo. Los jóvenes estudiantes resultan ser,paradojalmente, los verdaderos maestros de una“clase política” carente de convicciones e incapaz deseducir a la ciudadanía.Las manifestaciones han dejado de ser un espaciocultural y político compacto y uniforme. Por elcontrario, se trata de actos masivos abigarrados ymulticolores en que diversos actores políticos yculturales se expresan. En toda manifestaciónencontramos un flujo de lo diverso, se trata de unmovimiento en distintas direcciones que gira en tornoa una demanda central: Educación pública gratuita yde calidad. La lista es larga: Estudiantes secundarios,estudiantes universitarios, padres y apoderados.Profesores secundarios, profesores universitarios.Artistas, intelectuales, representaciones de minoríasétnicas y sexuales, grupos de teatro, gruposecologistas, ciudadanos indignados y muchos otros. Lamarcha de lo diverso es carnavalesca y transversal.Lejos de constatar una despolitización de las protestasestudiantiles, estamos asistiendo a una nuevamodalidad de la expresión política ciudadana.Lo carnavalesco incluye en sus márgenes, laescenificación de la violencia. La estética Hard Core senos presente como la irrupción de las fuerzaspoliciales, sea bajo la forma de amenaza presente, 11
  12. 12. provocación intencionada o, lisa y llanamente, brutalrepresión. La violencia puesta-en-escena en las urbesha sido estigmatizada desde la Comuna de Parísdurante el siglo XIX hasta el presente. Términos talescomo “terrorismo”, “encapuchados”, “violentistas” o“lumpen” dan buena cuenta de ello. La violencia en lasmanifestaciones se ejerce desde el anonimato: Hayfuerzas policiales, funcionarios anónimos que seenfrentan con medios técnicos a estudiantesanónimos. Como en un baile de máscaras se habla de“infiltrados”. Contra lo que pudiera pensarse, elejercicio de la violencia no fortalece la dosis depoliticidad de una manifestación sino, más bien,proporciona un elemento de tensión dramática a lanarrativa mediática que justifica, inevitablemente, la“restitución del orden”3.- Asinus asinum fricatLa imagen de un oficial de Carabineros junto a algúnministro de estado o al mismo presidente reafirma elorden constituido frente a los “actos de violencia”:“Asinus asinum fricat”, solo un asno frota a otro asno,afirmaban los antiguos. El gobierno de turno celebra asus fuerzas represivas en nombre de la ley, la moral yla paz social. Los medios de comunicación, desdeluego, clausuran su relato con un “Happy Ending” enque las demandas estudiantiles son opacadas por el“vandalismo” o, en el mejor de los casos, minimizadaspor promesas y placebos para que todo siga igual. 12
  13. 13. No obstante, las manifestaciones persisten obstinadasy cada cierto tiempo regresan inevitables. Hay variasrazones que pueden, en principio, explicar estefenómeno. Por de pronto, el hecho notable de que elmovimiento estudiantil se ha mantenido a una ciertadistancia de los partidos políticos tradicionales. Estoindica que este movimiento social no se inscribe en la“racionalidad partitocrática” inherente al Chilerepublicano e ilustrado anterior al golpe de estado de1973 y recreado como mero “pastiche” desde 1990.Pareciera que junto a las manifestaciones estudiantilesirrumpe una racionalidad de nuevo cuño que estaríamás próxima a demandas filosófico-morales que aideologías estrictas: “El pueblo unido avanza sinpartido”Las demandas estudiantiles exceden con mucho lo“políticamente correcto”. Al igual que los surrealistas,pareciera que a los estudiantes no les basta elimperativo marxista de “Transformar el mundo”. Setrata más bien de una urgencia moral y vital, menosMarx y más Rimbaud: “Cambiar la vida” En estesentido, las manifestaciones estudiantiles ponen demanifiesto no solo una enorme “brecha generacional”sino, además, una “brecha cultural y política” Lasmanifestaciones estudiantiles están poniendo demanifiesto un hastío profundo de las nuevasgeneraciones respecto a lo que es y ha sido este país. 13
  14. 14. Las protestas de los estudiantes no admiten unalectura política tradicional. Nuestra “caja deherramientas” resulta obsoleta ante este tipo defenómenos. Apenas podemos barruntar algunosaspectos que están orientando este proceso aceleradode cambios. Sabemos que estamos ante síntomaslocales de una “mutación antropológica” de granescala asociada a una “Cultura Global” o “CulturaInternacional Popular” Las demandas de las nuevasgeneraciones a escala mundial entran en constelacióncon aquella “contra-cultura” del siglo XX, ya no como“Psicodelia” sino como aquello que se ha dado enllamar “Ciberdelia”4.- Las Redes y el fantasma de Salvador AllendeDesde un punto de vista más amplio, se haceindispensable considerar dos ejes centrales que estánsituando a los actores políticos y culturales en estetiempo: Las comunicaciones y el consumo. En la erade la “cibercultura”, el movimiento estudiantil sedesarrolla y se gestiona en el espacio virtual como unaexpansión del espacio público. Las “redes sociales”son habitadas por estos “cibernautas” que conversan,discuten y coordinan sus propias acciones. Ya noestamos ante modelos de comunicación centralizados,verticales y masivos al estilo “Broadcast” sino antemodelos horizontales, no jerarquizados ypersonalizados, el estilo “Podcast”. Esta improntacomunicacional constituye una suerte de matriz que 14
  15. 15. se proyecta en las relaciones sociales y sus modos deorganización. Los estudiantes adscritos a estructuraspartidarias estrictas y burocráticas son una minoría,su actuar IRL (in real life) sigue siendo “Podcast”: Elasambleísmo, la autonomía y la acción parecenseducir a los jóvenes de hoy.Si las nuevas tecnologías y las redes sociales amplíanla noción de espacio público, es el consumo el quesitúa a los sujetos en un nuevo imaginario histórico ysocial. La “sociedad de consumidores”, en tanto diseñosocio cultural, crea las condiciones de posibilidad paraformas inéditas de socialización, permitiendo laemergencia de un nuevo “carácter social” Es en estadimensión donde se ha acuñado el concepto de“narcisismo sociogenético”, para explicar cómo lasrelaciones de seducción redefinen el individualismo enlas sociedades democráticas del siglo XXI. Cualquierconsideración sobre los movimientos socialescontemporáneos no puede dejar de lado esta cuestión,pues, en rigor, estamos asistiendo – precisamente – ala confrontación de una cultura secularizada y una“polis” anquilosada. Las instituciones sociales, y muyespecialmente la educación, aparece extemporánea yvetusta ante una cultura “mediatizada” Lasburocracias educacionales, secundarias yuniversitarias, están muy distantes del mundorutilante que destellan las pantallas y los escaparates.Una clase magistral no puede competir con un grupode Rock. 15
  16. 16. En este nuevo mundo, empero, la historia siguepresente. Las manifestaciones estudiantiles no solo seapropian del espacio mediático sino que ocupan unespacio urbano lleno de historia, los monumentos y laarquitectura prescriben, todavía, los desplazamientosy el espacio de circulación. Sin embargo, el tiempohistórico también se hace presente como un “ahora”que se conecta con un “otrora”, otro ahora, unpresente diferido que vuelve. Entre medio de losestudiantes que se desplazan aparece la imagen, undoble, del presidente Salvador Allende que alienta alos jóvenes y repite incansable su discurso. Esta“simulación” es significativa, pues instala en elimaginario actual una figura que más de tres décadasde silencio han querido desterrar. No se trata de unavindicación circunscrita a lo político e ideológico, másbien se enarbola su estatura moral frente a la miseriadel presente. Las manifestaciones estudiantiles ennuestro país representan mucho más que unademanda sectorial, pareciera más bien que se trata,casi literalmente, de un lento despertar después deuna larga noche de pesadillas y olvidos. 16
  17. 17. Manifestaciones estudiantiles en Chile II Del liceo a las redes1.- Los estudiantes sin uniformeLos estudiantes chilenos están dando cuenta deprofundos cambios culturales, en el seno de una“sociedad de consumidores” que lejos de abolir lopolítico más bien transforman su modalidad deexpresión cuyas aristas lindan con la performatividad,la visualidad y el espectáculo mediático. Así, lacomunicación y el consumo constituyen los elementoscentrales de cualquier análisis del presente. Lasmanifestaciones estudiantiles se han convertido enespacio de expresividad, espacio de lo diverso.Es interesante tomar nota sobre la escenificación delas protestas de estudiantes. En ella comparece, desdeluego, todo el aparato policial dispuesto para ello.Destacamentos uniformados, motorizados, unaverdadera tecno burocracia cuya “expertise” no esotra que la represión. De este modo, piquetes 17
  18. 18. especializados, reconocidos como “Fuerzas Especiales”(FFEE) o como “Grupo de Operaciones PolicialesEspeciales” (GOPE), constituyen las herramientaspoliciales antidisturbios que despliegan la autoridadante los estudiantes. Los estudiantes, por su parte noreconocen ningún “Dress Code” prescrito para laocasión. La mayoría se inscribe en la lógica del“Jeans” y el “Hoodie”, ambas prendas se encuentranen cualquier escaparate y responden más bien a cierta“moda juvenil” promovida por la publicidad. Sinembargo, el “Hoodie”, un polerón con capucha, hallegado a convertirse en un símbolo global de larebeldía y la protesta.El código vestimentario que opone a la policía y losestudiantes pareciera mostrar algo mucho másprofundo que una manera de presentación. Alobservar estudiantes sin uniforme, se advierte unarenuncia a la uniformidad en todos los dominios. Enotras palabras, la muchedumbre variopinta da buenacuenta de dos fenómenos concomitantes: Unaprotesta contra la burocratización uniforme de unsistema educacional normalizado y, al mismo tiempo,el reconocimiento tácito de la individualidad comoinstancia de legitimación.La renuncia al “uniforme” es, en el caso de losestudiantes un gesto político, mientras que en elaparato policial es, apenas, una astucia cada vez quealgún “funcionario de civil” se infiltra entre los 18
  19. 19. estudiantes como parte de su trabajo de inteligencia.Los estudiantes y la policía se yuxtaponen como dosvectores culturales que apuntan en direccionesopuestas. De una parte, “Orden y Patria”, esto es:territorialidad, estado nacional, burocracia verticalista,orden dirigista, fuerza; de la otra, desterritorialización,mundo global, asambleísmo, participación ymovimiento estudiantil.Las instituciones políticas, y las policiales enparticular, hablan desde la Declaración que estatuye,impone y defiende un presunto orden o ley. Losestudiantes se instalan en plano de la Expresión, estoes, aquellas formas que privilegian la subjetividad, eldiálogo y la participación. Esta misma oposición sehace extensiva a los diversos partidos políticos que,en tanto instituciones políticas adscriben a la lógicaburocrática de la militancia y el carácter declarativoque los constituye.2.- Del liceo a las redesLa divergencia entre las instituciones sociales, la“polis”, y una cierta atmósfera cultural o “ethos” poneen evidencia, en primer lugar, la profunda asimetríaque se está produciendo en nuestra sociedad entre eldominio cultural y el orden político. La cuestión admitemuchas lecturas posibles, sin embargo, se podría 19
  20. 20. argumentar que las instituciones sociales han sidosuperadas por la dinámica cultural.En principio, las instituciones existen para ordenar yregular las prácticas sociales en determinadosperiodos históricos. Sin embargo, durante los últimosaños ha emergido un nuevo espacio en que se verificaun nuevo tipo de prácticas y relaciones sociales. Estedesplazamiento ha dejado obsoletas a las institucionesy ha instituido “prácticas inéditas” y en el límite,“nuevos modos de socialización” Nos asiste lasospecha de que en una sociedad en que la“Comunicación mediada por computador” (CMC) se vatornando hegemónica, irrumpen nuevas maneras nosolo de comunicarse-relacionarse sino, también,matrices inéditas de organización, participación ymovilización social.Si nuestra hipótesis está en lo correcto, lacomunicación centralizada y vertical de antaño, elllamado “modelo comunicacional Broadcast” propio dela Guerra Fría, alimentó una cultura del mismo jaez.En la actualidad, el “modelo comunicacional Podcast”plantea más bien la horizontalidad, la personalizacióny el diálogo de todos con todos. Esto explicaría, enparte, el hecho de que las movilizaciones estudiantilesno se fraguan ni se coordinan en los vetustos liceossino en las redes sociales digitalizadas. Podríamosaventurar que las nuevas matrices culturalesderivadas de los modos relaciones en red se plasman 20
  21. 21. en nuevas formas de organización juvenil, másproclive al asambleísmo Podcast que a la tradiciónburocrática de los partidos políticos.El liceo en Chile y en gran parte de América Latina seinscribe en la tradición napoleónica quien creó en1802 el “Lycée” con el claro propósito de formar a laélite de la nación. El liceo adquirió pertinencia ennuestro continente como parte del proyecto ilustradorepublicano, convirtiéndose en un dispositivo centralde la llamada “modernidad oligárquica”. Hasta bienentrado el siglo XX, tales instituciones de enseñanzaadministraron el sistema educacional secundario,extendiendo lentamente su cobertura desde lasfamilias aristocráticas hacia una creciente clase media.Se trataba de establecimientos públicos y laicos dedependencia estatal que regulaba la tímida movilidadsocial de aquellos años. Lo que nos interesa destacares que se trataba de instituciones sociales verticalistasy dirigistas, centralizadas en una rectoría quesustentaba un orden. Durante la primera mitad delsiglo XX y en el contexto de lo que se ha llamado unEstado Nacional Democrático Popular, la organizaciónde los estudiantes cristalizaba en los Centros deAlumnos y en una Federación de EstudiantesSecundarios. Hagamos notar que tales formas deorganización eran, por lo general, tuteladas por losdiversos partidos políticos representados a través de 21
  22. 22. su rama juvenil, al punto de que muchos dirigentespolíticos actuales se iniciaron en la FESES.Si bien en la actualidad subsisten formas deorganización estudiantil análogas a las de otrora, noes menos cierto que su quehacer ha sufrido grandesmutaciones. Se constata un debilitamiento de larelación entre la organización estudiantil y los partidospolíticos, asimismo se advierte una expansión deexpresiones radicales que afirman el carácterperformativo del movimiento. Las nuevas formas derelación – participación estudiantil se verifican en elciberespacio, es allí donde coordinan las acciones y seestablecen los nexos que luego se escenifican en elespacio urbano. Las redes sociales constituyen, dehecho, una suerte de “asamblea permanente”,garantizada por la horizontalidad y la conexiónconstante. De tal manera que la irrupción de nuevasmodalidades comunicacionales prefiguran nuevasprácticas sociales y políticas que movilizan a cientosde miles de estudiantes en el espacio público.3.- No al lucroLa resistencia a militancias duras no significa, enabsoluto, que los estudiantes no expresen con relativaclaridad sus puntos de vista políticos. Se advierte unaproliferación de movimientos a la izquierda de laizquierda tradicional. Más que una “enfermedad 22
  23. 23. infantil del izquierdismo”, como advirtiera V.I. Lenin,más bien estamos ante una modalidad de pensar yhacer política que excede los marcos normativos de unpartido más tradicional, una modalidad performativa.Si observamos el énfasis en el despliegue de lasubjetividad y el anhelo de acción sin dilaciones nimediaciones, se entiende por qué las posiciones másradicales de corte anarquista, fundamentadas en unamatriz liberal, adquieren inusitada relevancia entre losestudiantes, en clara oposición a las tesis tradicionalesde la izquierda ortodoxa.Las protestas estudiantiles han mostrado una claratendencia hacia la radicalización, alejándose de latradición partitocrática. Tanto así que el indiscutibleliderazgo de Camila Vallejo ha sufrido más de untraspié entre sus pares. No obstante, no todo estádicho y el propio desarrollo político del movimientoestudiantil decantará nuevas tendencias y líderes en elfuturo. Lo que resulta claro, y hasta indiscutible, es laestatura de la demanda. Movilizar a más de cien miljóvenes en pos de una educación pública gratuita y decalidad frente a un estado subsidiario y cautivo de lahegemonía neoliberal es, fuera de discusión, un logrohistórico.El reclamo estudiantil no puede ser resuelto en elmarco judicativo que nos rige actualmente. Es claroque mientras se mantenga vigente la constituciónsancionada por la Junta Militar en la década de los 23
  24. 24. años ochenta del siglo pasado, no existe posibilidadalguna de modificar sustancialmente el sistemaeducacional chileno. Esto no es un secreto para nadie,por lo tanto, la demanda estudiantil resulta ser el másradical desafío al orden neoliberal vigente, en cuantopone en entredicho todo el andamiaje constitucionalen que se sostiene el Chile actual. En este sentido, elmovimiento estudiantil es visto como una amenaza nosolo por el gobierno de derechas sino, también, por elresto de la clase política que se ha constituido a lasombra de la herencia dictatorial.Se ha pretendido comparar este movimientoestudiantil con aquel de Paris 1968, se sostiene quealcanzado cierto ingreso per capita surgen demandasde país “desarrollado” como en la Francia de lossesenta. La comparación resulta más que forzada yfalaz, pues a diferencia de la Europa de aquellos añosen nuestro país vivimos, apenas, una democracia demuy baja intensidad y un sistema económico queexcluye a la mayoría de la población. Chile es un paísde gente modesta en que más del 60% de supoblación sobrevive difícilmente. No hay punto decomparación entre el mundo desarrollado y lasprecarias condiciones en que se desenvuelve lamayoría de los chilenos, incluido el sistemaeducacional. Contrariamente a lo que se pretende,Chile muestra los signos de una sociedadprofundamente desigual e injusta en que un puñadode familias concentra gran parte de la riqueza, unasociedad, a diferencia de la francesa, donde el estado 24
  25. 25. ha abandonado funciones tan relevantes como lasalud, la previsión social y, ciertamente la educación.El meollo del malestar de los estudiantes, y así lo hanproclamado, es entender un derecho fundamentalcomo un “bien de consumo”, esto es, la consagracióndel lucro y la mercantilización de los derechos básicosde un pueblo.El movimiento estudiantil chileno no es un plagio ni hanacido de “torpedos”, es una experiencia históricanueva que nace de un contexto histórico muyconcreto, la perpetuación de un orden injusto creadopor una dictadura que se prolonga con la complicidadde sus herederos. De allí la tremenda importancia delreclamo juvenil, pues, en definitiva, es la más clarademanda política planteada estos últimos años y quesupera con creces el clima de corrupción y demagogiaque caracteriza a nuestra clase política: No al lucro5.- Examen finalNo es tiempo de apresurar conclusiones, losmovimientos sociales no se despliegan ni sedesarrollan de manera mecánica. Por ahora,contentémonos con caracterizar sus singularidades ycelebrar la justicia y estatura de sus demandas. Lasprotestas estudiantiles convocan a un país entero, lacuestión planteada sobre la educación, según hemos 25
  26. 26. señalado, nos lleva a la pregunta de fondo sobre quépaís queremos vivir en el porvenir.El movimiento estudiantil ha puesto sobre el tapete lacondición esquizofrénica en la que estamos sumidos;por un lado, una clase política que administra unmodelo de país por más de dos décadas en un mundocada vez más distante y ajeno a la realidad cotidianade la mayoría de la población y, por otro lado, lairrupción de un movimiento social que muchos seresisten a ver. Dos visualidades en competencia, unpaís oficial construido por los medios ad nauseam,imágenes idílicas de consumo exentas de cualquiercontenido político donde un estudiante es sinónimo dedelincuente… Un país no oficial, el país de las nuevasgeneraciones, hastiada ya de tanta demagogia. 26
  27. 27. Manifestaciones estudiantiles en Chile III La Protesta y sus Narrativas Mediáticas1.-La condición mediáticaLa “represión” en las sociedades burguesascontemporáneas corre paralela con el despliegue dela “seducción” del consumo y el “fasto mediático”del Poder. De este modo, la vigilancia policíaca, lapublicidad y los escaparates se conjugan con laimagen rutilante de la sonrisa amable de lasautoridades mostrando sus presuntos logros. Estostres fenómenos se anudan en el ámbito de locomunicacional, sea como celebración o censura.En un diagnóstico mínimo de los medios, habría quedesplazar la noción de “industria cultural”, propia dela cultura de masas del siglo XX hacia aquella de“Híper industria Cultural”. La “condición mediática”en el seno de sociedades tardocapitalistasglobalizadas no es otra que su simbiosis con el gran 27
  28. 28. capital, sincronizando los flujos simbólicos a losflujos de consciencia de millones de seres: Losmedios fabrican el presente histórico. La “condiciónmediática” es de subordinación y, al mismo tiempo,de hegemonía. Subordinación en tanto dependientede una economía-cultural en la que cualquiermedio se inscribe y hegemonía en cuanto aldespliegue de su potencial simbólico en el mundoentero.En el caso de Chile, constatamos un paisajehistórico y sociopolítico que hace del“neoliberalismo” criollo una singularidad. En efecto,la adopción de las tesis neoliberales entre nosotrosse hace desde un imaginario profundamenteoligárquico presidido por una mitología aristocráticaque nos acompaña por más de un siglo. Esto le daal capitalismo local su sello de nepotismo, exclusióny clasismo extremo. La “condición mediática”traduce esta singularidad como un duopolio que, enel límite, pone en interdicción el principio mismo delibertad de expresión. Es claro que las dosempresas periodísticas hegemónicas en nuestropaís están vinculadas a grupos económicos y aintereses políticos bien delimitados. La “condiciónmediática” en el Chile contemporáneo no podría sersino oligárquica y neoliberal. Mercado y tradiciónconstituyen las vigas maestras que se materializanen la prensa impresa, “El Mercurio” y “La Tercera”.Ambos periódicos constituyen parte de una 28
  29. 29. arquitectura continental cuya cabeza visible seencuentra en los Estados Unidos.Con todo, hay que decir que lo impreso vaperdiendo aquella fuerza incontrarrestable de la quegozaba en el auge de la “Ciudad Letrada” hasta bienentrado el siglo XX. El advenimiento de lamodernidad en nuestro país puede fecharse hacia1922 con la primera transmisión de radio y laconformación de los primeros partidos obreros.Ambos fenómenos están estrechamente ligados auna incorporación de amplias mayorías a las luchaspolíticas que culminaría con el acceso al poder delFrente Popular. Los “tiempos de radio” inauguradosla segunda década del siglo XX conocen su ocaso ytransformación con el derrumbe de nuestrademocracia representativa en 1973. No olvidemosque el presidente Salvador Allende hace un últimodiscurso a través de las ondas radiofónicas.Si bien la ley de televisión abierta se habíasancionado hacia fines de la década del cincuentaen nuestro país, “la era de la televisión” no seconsolidaría sino hasta bien entrada la década delsetenta. La idea inicial de convertir este medio eninstrumento de ilustración para las masas bajo latutela de las universidades muy pronto fuereemplazada por la idea de hacer de la televisiónuna vitrina de ofertas del mercado y un espacio deentretención, estrechamente vigilado por un 29
  30. 30. gobierno autoritario que la instrumentalizó alservicio de sus políticas. El regreso a unademocracia formal en los años noventa del siglopasado trajo la irrupción de capitales privados almundo televisivo y más tarde, la televisión cable.La “condición mediática” en la actualidad puederesumirse en un doble movimiento deconcentración/ diseminación. Por una parte, semantiene el duopolio a nivel regional que seextiende a los formatos digitales. Sin embargo, lasnuevas posibilidades tecnológicas han permitido laemergencia de un “periodismo digital alternativo”que está muy lejos de mostrar toda supotencialidad. En la actualidad, se está verificandouna ampliación de la televisión abierta y la adopciónde tecnologías que determinarán el futuro de estemedio, todo ello, por cierto, en el marco de losintereses hegemónicos que operan en el país.2.- Protestas en Televisión: El relatoLas manifestaciones estudiantiles se han vueltotelegénicas. Esto ocurre, precisamente, en elmomento en que la televisión se ha transformadoen el centro de toda consideración sobre losmedios. Los chilenos se informan, en su granmayoría, a través de los noticieros televisivos y yano a través de la prensa escrita. La cultura de la 30
  31. 31. imagen desplaza la palabra escrita; la “grafósfera”pierde su hegemonía en favor de la “videosfera”Esto instituye un nuevo “régimen de significación”,un nuevo estadio de la comunicación mediática.A primera vista se mantiene una “economíacultural” de carácter neoliberal y oligárquica quetiende a mantener los medios en pocas manos,pero al mismo tiempo las imágenes se diseminan yreplican al infinito en la red. Insistamos, lo que sellamaba la “industria cultural” ha entrado en unafase de aceleración y expansión, los medios se handigitalizado y se multiplican en la red de redes, esla era de la “Híper industria cultural” Si antaño losmedios eran dirigistas y centralizados al estilo“Broadcast”, hoy en día se trata más bien de unmundo mediático “Podcast”Todo evento puede ser transmitido “en vivo” y“puesto-en-relato” por las imágenes. Las protestasde los estudiantes se convierten así en “la-noticia-del-día” en la que confluyen diversos actoressociales. Las nuevas generaciones de estudiantesestán muy conscientes de ello. Lo visual posee, desuyo, una componente estética que es un aspectoconstitutivo del relato televisivo. Notemos que unatransmisión “en directo” impone tres operacionestelevisuales: “Describir” las circunstancias políticas,el paisaje físico y el perfil de los líderes; “Narrar”las acciones que se desarrollan ante la vista de los 31
  32. 32. espectadores y “Comentar” el alcance y lasperspectivas de las acciones.La mirada televisiva en nuestro medio va areconocer ciertos énfasis en estricta conformidadcon las pautas emanadas de la autoridad. De estemodo, la “violencia” va a constituir el centro degravedad en la construcción del relato. Por unaparte, se apela a las “víctimas” de la violenciaurbana representada por algún comerciante que veinterrumpida su rutina. Por otra parte, se“generaliza” un clima de violencia mediante laselección de los episodios más agudos de lamanifestación. Notemos que en este modo derelatar un acontecimiento se posterga, justamente,el fundamento de una demanda política y social. Ladescripción-narración de la “violencia” reafirma enel imaginario de la población dos cuestionescentrales en el pensamiento conservador:“amenaza” e “inseguridad ciudadana” El relatotelevisivo desacredita la protesta estudiantil ycualquier forma de movilización social, instalándolacomo una acción que está “fuera de la ley”A la hora de “comentar” el acontecimiento, lasvoces autorizadas para ponderar las accionesemanarán de “La Moneda” o alguno de losministerios, acaso de algún oficial de la policía. Elrelato monótono en cada ocasión se resume en ungrupo de estudiantes, con la participación de 32
  33. 33. “elementos violentistas” que se niegan a un“diálogo” con el gobierno. Como es obvio, nadiecomenta las demandas políticas y sociales queaniman al movimiento y rara vez se invita a susdirigentes a exponer sus puntos de vista ante laciudadanía. A todo esto se suman los “expertos”, ungrupo selecto de “voces esclavas” cuya tarea esdemostrar que la demanda estudiantil es inmadura,no viable, utópica y fuera de lugar.La “híper industrialización de la cultura” es lahegemonía plena del sistema tecno industrial en laproducción del imaginario, la experiencia ycualquier memoria posible. Es el hecho político ycultural central de nuestro tiempo. No obstante, estambién la posibilidad de erigir medios alternativoscapaces de poner en cuestión el discurso oficial. Losestudiantes chilenos han comenzado a aprender lalección y ya es posible encontrar en la red una seriede sitios y una infinidad de imágenes en Youtubeque constituyen el equivalente de los antiguospanfletos como portadores de la voz contestataria.3.- Protesta e ImaginarioLas manifestaciones de los estudiantes chilenos nosestán mostrando que esta era híper industrial de lacultura, cuyo lenguaje de equivalencia es digital, noes tan solo una guerra tecno económica entre 33
  34. 34. países o corporaciones sino una guerra por lasconsciencias, una empresa planetaria por colonizarel imaginario histórico y social que determine“modos de vida”, “modos de ser” yrepresentaciones del mundo. De tal manera que, encada protesta estudiantil se juega, ni más ni menos,la posibilidad de un horizonte ciudadanodemocrático.El Chile actual vive todavía bajo la sombralamentable de una dictadura que se prolonga encada una de sus instituciones, en su constitución,pero sobre todo en un clima de “miedo” y“amenaza” ante cualquier demanda democrática.Una experiencia histórica traumática ha instaladoen el seno de nuestra sociedad un imaginario del“temor”, que ha sustituido la noción de “libertad”por la de “orden” Varias generaciones de chilenoshan renunciado a toda forma de expresión vital ydemocrática a cambio del “consumo a crédito”,naturalizando un “modo de vida”, convenciéndolesmediante encuestas que la gran mayoría de ellos esfeliz, aunque la vida cotidiana lo desmienta.En nuestra sociedad se ha instalado un imaginariohistórico y social no solo construido desde el miedointernalizado como pauta de vida sino también la deun marcado “individualismo” El imaginario quehabitamos da buena cuenta de la apropiación demodelos globales, pero también de las trágicas 34
  35. 35. experiencias locales. No es casual que el Chile dehoy se haya erigido sobre olvidos y ocultamientos,verdadera negación del pasado reciente. Elresultado está a la vista, una sociedad mezquina einjusta, timorata y miedosa a la hora de plantearseun futuro político o moral, carente de grandezaespiritual. Un país mediocre que ha olvidado a susestudiantes, pero también a sus ancianos, a lospobres y a sus propios muertos, instituyendo unmodo de vida muy alejado del amor y la libertad,una “vida enferma” En los años venideros se haceimprescindible desarrollar con fuerza una cierta“conciencia moral ciudadana” en nuestro país. Unaconciencia ciudadana de nuevo cuño, anclada en elnuevo espacio global, sensible a las crecientesamenazas a la paz, el medio ambiente y la dignidadhumana. Una conciencia ciudadana global capaz devivir la diferencia como legítima y necesaria en unacomunidad de hombres libres. 35
  36. 36. Manifestaciones estudiantiles en Chile IV Una vanguardia mediática1.- De la puesta-en-escena a la puesta-en-redAl examinar la emergencia de las recientesmovilizaciones estudiantiles, se advierte cómo amedida que el movimiento se expande y se desarrollava adquiriendo, al mismo tiempo, un enormeprotagonismo mediático que lo instala al centro decualquier consideración política inmediata. Estacentralidad que adquiere el movimiento estudiantil escapaz de opacar la presencia y acción de otrossectores sociales que comparten el espacio nacional.Si llevamos nuestra línea de análisis al límite, sepuede sostener que el movimiento estudiantil hamostrado su inmenso potencial para orientar yconfigurar a la totalidad del movimiento social que,finalmente, se subordina a su agenda. En pocaspalabras, se puede afirmar que el movimientoestudiantil en nuestra sociedad se erigió en sumomento como la “vanguardia” de los movimientossociales. 36
  37. 37. En la tradición del pensamiento polemológico, políticoy estético se ha utilizado la noción de “avant – garde”o “vanguardia” para denominar al grupo de avanzadacon respecto al cuerpo principal. Este concepto, seopone por definición a los rezagados, en rigor, la“retaguardia”. Esta condición de primera línea suponetambién una desviación o alejamiento de una ciertatendencia hegemónica, toda vanguardia es lonovedoso, aquello que se opone a la tradición. Lavanguardia exige una cierta poesis o creación que nose puede expresar sino como un habla idiolectalsusceptible de devenir en el decurso histórico unhabla sociolectal canónica. Sea que se trate de ungrupo de artistas, un comando militar o unmovimiento revolucionario de avanzada, lo cierto esque, en cuanto creación, lavant-garde representa elmomento del pensamiento divergente. Por esto, todavanguardia es efímera, inestable y experimental.A partir de estas consideraciones, se puede afirmarque el movimiento estudiantil en nuestra sociedad seerigió en su momento, precisamente, como la“vanguardia” de los movimientos sociales, una“vanguardia sui generis”, o si se quiere, una“vanguardia mediática”. Al afirmar que el movimientode los estudiantes chilenos se transformó, en unmomento histórico determinado, en una “vanguardiamediática”, exige precisar en qué sentido y bajo quécondiciones se puede concebir tal noción en el senode una sociedad signada por el consumo y lacomunicación. 37
  38. 38. Una “vanguardia mediática” solo es concebible en unasociedad en camino hacia una sociedad mediatizadaen que los medios devienen el principio axial de losocial. En un mundo tal, el ágora política se desplazade las instituciones tradicionales a las pantallas detelevisión y a las redes sociales. Esto quiere decir quela puesta-en escena ya no es una mera operacióntelevisual sino una práctica social y política que setransforma en imágenes en flujo. Dicho de maneramuy sencilla, la desviación idiolectal y novedosa,aquel discurso que se opone a una cierta tradicióncristaliza, se disemina y se coordina a través de flujosaudiovisuales: la puesta-en-red. Es en esteciberespacio donde germina un pensamiento que seva a escenificar luego en el espacio urbano.2.- Liderazgo, seducción y catálisisEn una sociedad mediatizada un minuto en horarioestelar significa mucho más que miles de panfletos e,incluso, que un discurso tradicional en una plaza de laciudad. Un vídeo en Youtube garantiza cientos demiles de visitas en un breve espacio de tiempo,dentro y fuera del territorio donde acontece el evento.Los medios y redes ofrecen tales ventajas que se hanconvertido, de manera casi natural, en el espacioprivilegiado de la política. Sin embargo, hagamos unaprecisión para evitar la reificación de los dispositivoscomunicacionales: Las nuevas tecnologías soncapaces de catalizar lo político, pero no son agentes 38
  39. 39. políticos en sí mismas. Lo político radica en lastensiones, contradicciones, en el seno de unasociedad, es en ese espacio donde convergen losvectores de fuerzas e intereses capaces de subvertirun orden histórico dado.Las manifestaciones estudiantiles en Chile hanmostrado, en efecto, nuevas modalidades deexpresión de lo político, nuevos modos de coordinaracciones y han catalizado un movimiento social aniveles insospechados. No obstante, nada de elloautoriza a desconocer el hecho capital de que son losestudiantes y sus demandas por una educaciónpública gratuita y de calidad los agentes políticos quehan hecho posible estas manifestaciones. Ahora bien,en este sentido, una “vanguardia mediática” es, eneste caso, una vanguardia política en el más plenosentido del término, inscrita, al mismo tiempo, en lalógica mediática. Una posible lectura teórico-comunicacional es que un régimen de significaciónes, tout court, un régimen de politicidad.Si observamos las formas de liderazgo que haadquirido el movimiento estudiantil chileno, nopodemos soslayar su componente estético –performativa como rasgo inherente. La presencia deeste rasgo en los liderazgos estudiantiles escongruente con la lógica de la seducción propia de las“sociedades de consumidores”. Es bueno detenerse eneste punto, pues lo novedoso que plantean lasprotestas estudiantiles es, precisamente, la 39
  40. 40. posibilidad cierta de erigir una “vanguardia política”en el seno de una “sociedad de consumo”,crecientemente, “mediatizada” Asistimos, pues, a lamanifestación de la primera generación deestudiantes socializada en los nuevos parámetroshistóricos, sociales y culturales.Nada tiene de extraño, entonces, que los líderes delos estudiantes se desenvuelvan en una atmósferaque nos trae a la memoria a los “Rock Stars”. Eldiscurso contestatario es hoy, también, seductor yglamoroso. Hagamos notar, de paso, que la músicajuvenil ha sido, desde hace decenios, uno de loscódigos más deletéreos de la cultura burguesa deconsumo y portadora privilegiada de las claves contraculturales hasta el presente. No olvidemos que,finalmente, la contra cultura, desde la BeatGeneration hasta la Psicodelia y lo que hoy se hadado en llamar Ciberdelia, son feudatarios de lasvanguardias estético-políticas de comienzos del sigloXX, entre ellas, el Dadaísmo y el Surrealismo.3.- Hic et nuncA diferencia de generaciones anteriores, losestudiantes de hoy han nacido en un mundo carentede un verosímil revolucionario. Tras el ocaso de laUnión Soviética y el descrédito del “socialismo real yexistente”, el concepto mismo de “Revolución” se ha 40
  41. 41. desplazado a las fronteras de un mañana incierto. Esevidente que la caída del muro no ha hecho delcapitalismo algo deseable, por el contrario, suhegemonía mundial y su voracidad congénita haderivado en lo que algunos llaman “capitalismo deldesastre”, cubriendo el planeta entero de violencia,miseria y daño medioambiental.En este mundo postcomunista, los discursos contraculturales se han tornado más minimalistas yplurales, concentrando sus esfuerzos en el “aquí yahora” de la existencia. Toda acción de resistencia harenunciado al “Telos” y a cualquier forma de paraísodiferido, las acciones se resuelven en demandasconcretas y en plazos urgentes. En una “sociedad deconsumidores”, sometida por definición a las leyes delmercado y sumidas en insípidas democracias formalesy mercantiles, se debilita el concepto de “clase”,ahora se trata más bien de recuperar la “ciudadanía”,único modo de restituir lo político frente al ordentecno económico. Las protestas hoy son “protestasciudadanas” en una democracia débil e imperfecta.Así, los indignados del mundo entero, los estudiantesen Chile o Québec. La rebeldía frente a laslamentables consecuencias de un orden mundialneoliberal reclama acciones concretas en un presente.La nuevas movilizaciones adquieren el rostro estético(seductor y mediático) y performativo (acciónconcreta, presente y urgente) de lo político. 41
  42. 42. El aquí y ahora da buena cuenta, además, de lasnuevas coordenadas existenciales de espacio ytiempo. La cardinalidad y la calendariedad instiladaspor los medios y las redes imponen la satisfaccióninmediata, sin dilaciones, sin mediaciones. Estaverdadera mutación antropológica que se constata enlas nuevas generaciones y que ya está en cursoimprime prioridad a las demandas de los jóvenes. Nonos engañemos, cuando los arquetipos de la vidasocial se han secularizado en una CulturaInternacional Popular, ya no es posible responder atales demandas ciudadanas desde institucionespolíticas puramente normativas, burocráticas ydeliberativas. En tiempos de videopolítica, el tiempose acelera y los plazos se hacen cada vez más breves.4.- Gaudeamus igiturEl “Gaudeamus igitur” es el más reconocido himnouniversitario en el mundo entero. No se sabe concerteza su origen, aunque se sabe que irrumpe en lasuniversidades alemanas durante el siglo XVIII, lo quellamaron “Ein Studentenlied”. y se atribuye su músicaa Cristian Grüntaus (1717), más tarde reelaboradapor un teólogo evangélico de apellido Kindleben. Lointeresante de este himno universal es que en suversión original contiene una serie de versos“políticamente incorrectos” que han sido, por cierto,silenciados cada vez que en las más egregiasuniversidades del planeta los coros inundan los 42
  43. 43. áulicos y solemnes espacios de protocolosacadémicos.Los estudiantes han sido considerados, por lo general,“políticamente incorrectos”, porque se oponen a latradición. En la actualidad asistimos en Chile a lasdemandas de una nueva generación, son ellos los quenos traen noticias del mañana, son ellos losportadores de lo novedoso. Lo nuevo es, ni más nimenos, la demanda por una educación públicagratuita y de calidad. En un país mercantilizado hastalos tuétanos en que el mismo presidente afirma que laeducación es un “bien de consumo”, la demandajuvenil no podría ser sino una herejía mayúscula quepone en jaque la superstición neoliberal que haquerido naturalizar la idea de que todo se vende, todose compra.El movimiento estudiantil en nuestro país viene aponer de manifiesto el malestar profundo de ampliossectores de la sociedad chilena con un orden de cosasque atañen a lo político, lo económico y lo cultural. Noes este el lugar de exponer el Libro de Reclamos,pues bien sabemos que la lista es larga. Lo cierto esque la insatisfacción de las nuevas generaciones nodisminuye con el tiempo y, digámoslo con franqueza,los placebos ensayados hasta el presente no hanfuncionado. Año tras año, los estudiantes secundariosy universitarios vuelven a las calles a protagonizar suprotesta. 43
  44. 44. El movimiento estudiantil ha adquirido ya unprotagonismo social y mediático que lo convierte enuna suerte de “vanguardia mediática”, en la avanzadaque expresa un soterrado “malestar ciudadano” que laclase política no ha sabido ponderar adecuadamente.Chile reclama cambios sustanciales. Los problemasrelativos al sistema educacional, no son tan distintosa aquellos del sector salud ni a los que aquejan a laprevisión social. Chile reclama cambios democráticosque no son satisfechos con el actual ordenamientoque exhibe el país. Pareciera que ante el orden injustoen que estamos sumidos no cabe sino ser“políticamente incorrecto” e insistir con losestudiantes en el derecho pleno a una educaciónpública gratuita y de calidad para todos. 44
  45. 45. Manifestaciones estudiantiles en Chile V Una movilización condicional1.- Movilización condicionalDespués de las cruentas experiencias dictatoriales enAmérica Latina, y muy especialmente en Chile, haemergido una revalorización del concepto de“democracia” y “Derechos Humanos” Estavalorización corre paralela a un descrédito decualquier forma de “violencia” en el ámbito político ysocial. En su aspecto positivo, se puede alegar que setrata de una suerte de aprendizaje social ante labrutal barbarie del secuestro, la tortura y el asesinatocomo prácticas asociadas a los aparatos de seguridadpropios de los gobiernos militares. Sin embargo, en suaspecto negativo, se puede constatar que esta“dulcificación” de las pugnas políticas escamotea,precisamente, su condición agonística,confrontacional.Las protestas estudiantiles se enmarcan, desde luego,en este “ethos” almibarado y “soft” que preside 45
  46. 46. nuestra democracia pos dictatorial. Se puede decirque, desde un punto de vista meta histórico, nuestrasociedad se aleja del clima trágico de la era Pinochetpara inaugurar un tiempo de comedia o farsa. Nadahay nada de peyorativo en esta constatación, sinoque más bien nos invita a pensar el presente tal comoinsinúa Marx en aquella famosa sentencia queestampara en El 18 Brumario: “Hegel dice en algunaparte que todos los grandes hechos y personajes de lahistoria universal aparecen, como si dijéramos, dosveces. Pero se olvidó de agregar: una vez comotragedia y otra vez, como farsa.”Las movilizaciones protagonizadas por los estudianteschilenos han mostrado su enorme capacidad estético– performativa que ha erigido a este sector social enuna verdadera “vanguardia mediática”. La cuestión,empero, es si acaso esta inmensa potencia estética essusceptible de transformarse en eficacia política.Hasta el presente, los resultados concretos tendentesa una transformación de fondo del sistemaeducacional han sido magros. Las autoridades hanoptado más bien por estrategias cosméticas en elmarco de la ideología neoliberal, oponiéndose alreclamo estudiantil definido más como una práctica“democrática radical”. Notemos, no obstante, quetodos los sondeos indican la enorme simpatía quegenera el movimiento estudiantil en la ciudadanía. 46
  47. 47. La situación, entonces, se puede sintetizar como unsector social movilizado que despierta adhesión deuna amplia mayoría de conciudadanos, pero incapazde concretar, mínimamente, sus anhelos. Paraexplicar esta paradoja habría que considerar elsingular ordenamiento político chileno tras laexperiencia dictatorial. Por de pronto, digamos que sibien los militares se han alejado formalmente de lasfunciones públicas que ejercieron por diecisiete años,no es menos cierto que han dejado instalado en elpaís un ordenamiento constitucional que prescribe loslímites de la democracia entre nosotros. Así las cosas,la situación presente es que quienquiera que ostenteel poder político formal debe hacerlo según el “libretomilitar”, diseñado explícitamente para evitar una“crisis institucional” en nuestro país y garantizar el“orden” político y, sobre todo, tecno económico.Esto nos obliga a revisar el descrédito de toda formade “violencia” ya no como un imperativo político,moral o terapéutico sino como una “condiciónimpuesta” para el ejercicio de la “democracia” por unsector social determinado. Tengamos presente que elconcepto mismo de “violencia” ha sido re -semantizado por los medios, al punto que la palabra“estudiante” es utilizada sin titubeos como sinónimode “delincuente”. La “violencia” se entiende entrenosotros como cualquier conducta que amenace lapropiedad o como cualquier protesta contra latradición, esto es, el ordenamiento moral, jurídico einstitucional del país. Todo ello explica, aunque sea 47
  48. 48. parcialmente, por qué una democracia entre nosotrosno podría ser sino “una democracia de bajaintensidad”. Explica, además, la enorme presiónmediática y oficial por desterrar toda forma “violenta”del ámbito político, sea que se trate de agrupacionesmapuches, estudiantiles o de trabajadores. Eldesplazamiento de la condición agonística de lopolítico al universo simbólico estético-performativo,es, al mismo tiempo, una forma inédita de expresiónpolítica y la atenuación de su propia eficacia.2.- El año académico: Tomas y desalojosEntre las diversas formas que adquiere la protestaurbana de los estudiantes está, por cierto, la “toma”,la ocupación de los edificios de las diversasinstituciones educacionales, liceos o facultades. Adiferencia de la “barricada”, la “toma” no es,propiamente, un anacoluto en la sintaxis urbana, esdecir, no ocupa el espacio público, interrumpiendo eltránsito de vehículos y enfrentando a la policía. Setrata, por el contrario, de ocupar el espacioinstitucional que suspende su normal funcionamiento.La “toma” está circunscrita al dominio educacional y,en este sentido, se trata de un gesto políticoconfinado a la particularidad del sistema educacional.Desde una perspectiva táctica, la ocupación de localespareciera poseer un alcance más moral que material,tal y como pensaba Friedrich Engels de la “barricada”en el siglo XIX. 48
  49. 49. Lo novedoso de nuestra contemporaneidad es queuna “toma” se levanta como reclamo moral y políticoen tanto imagen mediática. Una “toma” impacta encuanto es convertida en una “noticia” en virtud de laprensa y la televisión. Al igual que la marchacallejera, la “toma” señala una suspensión del cursorutinario de acontecimientos. La dimensión política deuna “toma” se juega, precisamente, en suspender elproceso propio del sistema educacional. Así, la “toma”no es solo una subversión espacial sino unasubversión del tiempo, es la irrupción de un tiempootro. Se ocupa un local, pero, además, se interrumpeel “año académico” prescrito por la autoridad parainstituir el calendario de la protesta. En pocaspalabras, la “toma” es la emergencia de un tiempopolítico. Por el contrario, el “desalojo” no es sino larestitución de un espacio y un tiempo “normal” La“normalidad”, claro está, es la reposición tautológicade un orden naturalizado que supone la destitución delo político. El concepto mismo de “estudiante” estáconcebido como un sujeto en formación al que no sele reconoce ciudadanía, por consiguiente, a escalanacional se le considera idealmente apolítico.Esto es interesante porque cualquier “desviación” deeste supuesto adquiere el tinte de lo ilícito, lodelincuencial. El relato mediático da cuenta de ellocada vez que apela a la noción de “infiltrados” paraexplicar los abiertos desacatos frente a las fuerzas 49
  50. 50. represivas. Un “infiltrado” es alguien que nopertenece al estamento estudiantil sino un “antisocial”, un “violentista” o un “encapuchado” Convienedetenernos, sucintamente, en este punto, pues elmovimiento estudiantil es concebido como“políticamente correcto” solo en tanto despliega supotencial “estético - performativo”, pero es tratadocon extrema dureza si traspasa los límites impuestospor el Ministerio del Interior. A este respecto, el“síndrome Molotov” es elocuente, pues en este casolas fuerzas policiales actúan inmisericordes ante lamás mínima sospecha, como en tiempos de dictadura,frente a “extremistas infiltrados”Un movimiento social, como el de los estudianteschilenos, ha sido inscrito en un reticulado de “doblevínculo” en que su expresión es, por una parte“reclamo en tiempos de democracia” y, por otraparte, una clara “amenaza extremista” Desde elpunto de vista de la autoridad, se yuxtapone la lógica“policial-represiva”, herencia directa de una dictaduray legitimada constitucionalmente como “principio deautoridad”, con la lógica “demo – liberal” que intentaestablecer medidas cosméticas ante las demandasestudiantiles. Esta estrategia que constatamosrespecto de las manifestaciones de los estudiantes sehace extensiva a otros movimientos sociales en elpaís. 50
  51. 51. 3.- La pérgola de las floresLa pérgola de las flores, escrita por Isidora Aguirre ymusicalizada por Francisco Flores del Campo fueestrenada en 1960. Esta importante obra nacionalposee la virtud de poner en escena ciertos rasgos dela sociedad chilena de principios del siglo XX. Entrelos personajes está Alcibíades, el ficticio alcalde deSantiago que se ha hecho inolvidable como arquetipodel político criollo al cantar: “Cuando un radical mepide apoyo / no le digo nunca no,/ cuando un liberalme pide votos / no le digo nunca no;/ a loscandidatos pelucones / siempre les digo que sí,/perocuando quedo solo / hago lo que me conviene a mí”Al igual que este alcalde, nuestras figuras políticashan mostrado lo peor de sí ante las manifestacionesestudiantiles.El oficialismo ha oscilado entre la promesademagógica y la amenaza policial mientras que losopositores concertacionistas, apuestan aloportunismo, no sin cierto descaro, desconociendoque muchos de los actuales reclamos responden, enúltimo trámite, a la negligencia de cuatro gobiernossucesivos de este conglomerado en lo relativo a laeducación. En la lógica cupular que caracteriza sumodus operandi, los políticos de turno, de los diversospartidos, ensayan su sainete legislativo para que todosiga igual ante la indignación de los estudiantespresentes en la sala. Mientras la derecha muestra su 51
  52. 52. rostro policíaco encarnado en un personaje comoCristian Labbé, ex agente DINA y vociferantepinochetista, los más astutos prefieren la demagogiaque promete más becas y subsidios al sectoreducacional, sin atender a la demanda clara de ponerfin al lucro.La derecha insiste en su lógica neoliberal de entenderlo educacional como un “bien de consumo” y, por lotanto, transable en el mercado como cualquiermercancía. Las figuras concertacionistas, por suparte, muchas de ellas desacreditadas por corruptelasy comprometidas en el negocio, se han convertido encómplices del actual estado de cosas, guardandosilencio o, simplemente, proponiendo reformasmenores de carácter paliativo. En Chile hemos llegadoa un punto singular en que el estamento políticoformal, oficialismo y oposición, confluyen en suoposición a los movimientos sociales. Esto se explicapor la radicalidad democrática de la demandaplanteada por los estudiantes y por la enorme red deintereses en torno al negocio educacional.La educación es un negocio de varios cientos demillones de dólares como ha sido ampliamentedenunciado y que, en el límite de la legalidad, utilizadiversos resquicios para hacer que instituciones “sinfines de lucro” se conviertan en lucrativos y prósperosnegocios. El modelo neoliberal instituye unamodalidad en que un derecho, otrora garantizado por 52
  53. 53. el estado, se transforme en una mercancía tal y comoocurre con la salud, la educación y la previsión social.En una sociedad en que el ámbito político sesubordina al orden tecno económico, nada tiene deextraño que, finalmente, la clase política, se someta yparticipe de las enormes inversiones e intereses quehan hecho de la educación un interesante rubrocomercial. La clase política no solo ha olvidado la másmínima ética cívica en torno al “bien común” sino que,de paso, ha renunciado a su función fiscalizadora. Esotiene un feo nombre y se llama “corrupción” 53
  54. 54. Manifestaciones estudiantiles en Chile VI Camila, yo te amo1.- El “neoliberalismo oligárquico” en ChileCuando una nación está gobernada por unos pocos,unas cuantas familias poseedoras de gran parte de lariqueza, se puede hablar con propiedad de una formapolítica oligárquica. Advirtamos que riqueza no essinónimo de capital, por tanto ha habido en la historiaoligarquías no capitalistas. De hecho, en la historia deChile durante la segunda mitad del siglo XIX seproduce una apropiación y reinvención del imaginarioburgués “moderno” que había cristalizado en París,precisamente, por una oligarquía que podríamoscalificar de pre-capitalista, dando como resultado unhíbrido que se ha llamado “modernidad oligárquica” Lointeresante de la cuestión es que, aun cuando looligárquico es una forma política reconocida desde laantigüedad, es también un imaginario histórico socialque atraviesa toda la cultura de una sociedad. 54
  55. 55. En nuestro país se puede rastrear el “imaginariooligárquico” en la prensa periódica de la época, perotambién en la disposición espacial de barrios y en laarquitectura de la capital como una cierta “ecología declases” que separa un Santiago ilustrado, cristiano yopulento de aquellos arrabales que don BenjamínVicuña Mackenna calificó como un verdadero “potrerode la muerte” La ciudad pobre no es concebida sinocomo un “injerto”, solo sujeta a medidas de higiene,control policial y al negocio inmobiliario. Fue esteimaginario el que adquirió plena vigencia a fines delsiglo XIX, tras la derrota de Balmaceda, y hasta lasprimeras décadas del siglo XX. Entre nosotros, laoligarquía se expresó a través del llamado “mitoaristocrático”, una narrativa que limita con el “ocio”, el“buen tono”, el “dinero”, el “linaje”, el “apellido”, la“raza” y una visión muy particular del poder como unaextensión natural de sus prerrogativas.El “imaginario oligárquico”, sin embargo, nunca nos haabandonado del todo, al igual que la pátina en lasestatuas de bronce, se adhiere de modo natural acierto pensamiento conservador hasta nuestros días.De algún modo, la dictadura militar de Pinochet,alimentó e instrumentalizó este imaginario en el senode una oficialidad, tan arribista como ritualista, parainvestir la ignominia de un “aura” de imposibledecencia. En el Chile de hoy, se puede afirmar que,efectivamente, estamos sumidos en un“neoliberalismo oligárquico”, donde un puñado defamilias concentra el poder y la riqueza del país. Los 55
  56. 56. vértices de la narrativa de derechas siguen siendo, enlo fundamental, los mismos; todavía importa entrenosotros el apellido, la raza y, desde luego, el dinero.La misma “ecología de clases” que detectamos en elpaisaje urbano como ordenamiento topológico seadvierte en la distribución de los establecimientoseducacionales y en lo que podríamos llamar una“ecología educacional de clases”, una historia que estápor escribirse. La educación en nuestro país, es, hasido y sigue siendo un sistema educacionalmarcadamente clasista, subordinada a un cierto“imaginario oligárquico” que bajo nuevos rostros sigueexcluyendo a quienes no se reconocen entre losprivilegiados. Esta exclusión opera tanto a nivel dejardines infantiles, colegios básicos, secundarios yuniversidades. La educación prescribe un trayectopara los oligarcas, un trayecto para sectores medios yotro para pobres. Si bien existen prácticasfilantrópicas para tranquilizar las conciencias públicasy privadas, lo cierto es que estamos muy lejos de seruna “sociedad abierta” donde la movilización socialsea una realidad. Como en un régimen de “castas”, seestudia para gerente, se estudia para funcionario, seestudia para trabajador en el mejor de los casos.Una de las paradojas que vive el país bajo un gobiernode derechas es, justamente, la imposibilidad deavanzar hacia el despliegue de todas las fuerzasproductivas del capitalismo que, dicho en términos 56
  57. 57. marxistas, significaría una “revolución democráticaburguesa”, por sus limitaciones culturales ancladas enla mitología conservadora. El “imaginario oligárquico”no solo significa la imposición de condicionesmiserables hacia los trabajadores y el mantenimientode formas políticas arcaicas heredadas de unadictadura sino, y muy especialmente, un lastre a laposibilidad misma de dinamizar su propio proyectotecno económico, y la imposibilidad de avanzar haciadiseños políticos más democráticos. Esta contradiccióncultural del “neoliberalismo oligárquico” lo tornapolíticamente inepto e incapaz de ir más allá de suspropios límites y prejuicios. Esta parálisis congénita dela que adolece la derecha le impide concebir laeducación como un derecho de todos los chilenos.2.- La nueva percepción y participación políticaLlama la atención que mientras la noción de “clase” hasido expurgada del imaginario de la masa deconsumidores, cualquier especialista en marketingconoce de memoria la categorización de “públicos”ABC 1, C2 etc. Esto significa que subjetivamente nohay una conciencia plena del lugar social que seocupa, ese lugar ha sido reemplazado por laautoconciencia de tipo narcisista, exaltando el“individualismo”; aunque objetivamente, somossujetos de estrategias altamente estratificadas demercadeo. Este fenómeno psicosocial se traduce en laemergencia del llamado “consumidor” que desplaza 57
  58. 58. del espacio público al “ciudadano” De este modo, losnuevos públicos se comportan como “consumidores”en un mercado incluso frente a las elecciones políticas.Por ello, la propaganda política adquiere la fisonomíadel “marketing político” en el cual, como se sabe, uncandidato es un producto y un partido una marca. Lagran masa de “consumidores” sumergidos en el nuevoimaginario y despojados de una conciencia social ehistórica del lugar que ocupan, instituyen un clima deaparente de “individualismo igualitario”, el llamado“homo aequalis”Si todos somos “consumidores”, todos somos iguales.De alguna manera, el espacio público se hatransformado en un gran “supermercado”. Esto poseeconsecuencias inmediatas en el ámbito político, nosolo en relación a los procesos electorales sino en loscomportamientos relativos a los reclamos ydemandas. Los reclamos de los “consumidores” ya noobedecen a grandes relatos ideológicos y muchomenos a una regimentación partidista, se constatamás bien una fragmentación en lo diverso y un flujolaxo que adquiere densidad episódica frente a puntosconcretos. Si bien algunos signos de antaño persisten,lo hacen solo como guiño estético contestatario; así,el rostro del Ché estampado en una camiseta o ciertamúsica “contestataria rétro” que inunda algunosambientes. 58
  59. 59. Ante una realidad como la descrita es fácil confundirsey decretar sin más una desaparición de lo político y elfin de la historia. Nada más alejado de la realidad.Digamos, de partida, que la situación actual es, enprimer lugar, un momento histórico que entraña, desuyo, una dimensión política y social. La mejormuestra de ello, lo constituye, precisamente, eldesarrollo de las manifestaciones estudiantiles. Lacuestión, entonces, es establecer la “singularidad”política y social de este momento. La preguntaadecuada debiera apuntar hacia las nuevascondiciones creadas cuando el capital se hacelenguaje, cuando sus imágenes prescriben y ordenanla nueva subjetividad de los “individuos”, esculpiendoun nuevo “carácter social” en el Chile actual.Un principio de respuesta a la interrogante planteadala han entregado las movilizaciones estudiantiles. Lasnuevas generaciones de estudiantes han irrumpido enel escenario nacional “seduciendo” y “comunicando”sus demandas y con ello “lo político” hoy. Notemoscómo las cualidades inmanentes a los productos delmercado, su condición de “efímeros” o de temporadaque exigen el cambio constante, su capacidad de“seducción” y, por último, la “diferenciación marginal”o la cualidad de novedosos, todas están contenidas enlas protestas de estudiantes. Las protestasestudiantiles han “invertido” la lógica del “marketing”;las movilizaciones invierten el vector utilitarista ymercantil, “des - automatizando la percepción y laparticipación política”. Si el mercadeo “domestica” a la 59
  60. 60. muchedumbre, “automatizando” su percepción yregimentando su imaginario, la protesta procede demanera exactamente inversa. Si antaño lo político semanifestaba desde el discurso deliberativo,sintagmático, apelando a la “convicción”, en elpresente, la acción y la imagen de la acción es“seducción” Esto nos lleva a la inquietante sospechade que lo político bien puede cristalizar, ya no comoun discurso lógico-argumentativo sino como“experiencia estética radical”, “Happening”, nuevaforma de percepción y participación política.3.- Camila, yo te amoCada vez que en las movilizaciones de estudiantesescuchamos los gritos por una educación pública,gratuita y de calidad, se está impugnando una“ecología educacional de clase” que, en nuestro país,tiene ya más de dos siglos de existencia. Siestablecemos la analogía con el espacio urbano,podríamos decir que existe una ciudad opulenta,cristiana e ilustrada en que un estudiante tieneasegurada una educación de calidad desde el“Kindergarten” hasta alguna prestigiosa universidadeuropea o norteamericana, en tanto que en el “potrerode la muerte”, la deserción escolar, el embarazoprecoz y la drogadicción son el preámbulo de una vidamínima y marginal. Hasta hoy, las diversas medidasen el ámbito educacional no han hecho sino reproduciren cada nueva cohorte las mismas desigualdades, el 60
  61. 61. trágico destino de miles de niñas y niños de este paísa los que se les ha negado sistemáticamente cualquierotra posibilidad. En el límite, se trata de una decisiónpolítica postergada desde siempre y moralmenteinaceptable.La aparición de una figura emblemática como CamilaVallejo ha logrado darle un rostro tan hermoso comolúcido al reclamo estudiantil. Ella junto a suscompañeros tienen todavía un largo camino porrecorrer, un camino no exento de riesgos ydificultades. Sin embargo, las movilizacionesestudiantiles constituyen ya un primer paso en ladirección correcta. Como en todas las empresashistóricas, y esta lo es qué duda cabe, se mide laestatura política de sus líderes. Saber que detrás deestos dirigentes estudiantiles están las siluetas demiles de niños de familias pobres que esperan muchomás de su país le confiere a las protestas estudiantilesuna estatura moral que no hemos visto en el país porvarias décadas. Despertar a un pueblo para restituir lajusticia social allí donde ha sido pisoteada es una delas cotas más altas a la que puede aspirar un serhumano. Camila, yo te amo. 61
  62. 62. Manifestaciones estudiantiles en Chile VII Protesta: Educación y democracia1.- Educación pública, gratuita y de calidad.En las sociedades burguesas del siglo XIX, Francia enprimer lugar, se instituyó “l’éducation publique” detipo laica y de acceso libre para todos los ciudadanos.Tal logro se entendió, por cierto, como un “derechociudadano” garantizado por el estado. De este modo,el laicismo se opuso al verdadero monopolio clericalen la educación. Ese mismo espíritu se instaló entierras americanas donde el peso de la Iglesia eraincontrarrestable en los albores de nuestra república.Sea bajo la forma filantrópica, como las “EscuelasMatte” o como débiles políticas de gobierno, latendencia fue la misma, ampliar este derecho de laciudadanía. Los gobiernos de tipo socialista nohicieron sino profundizar esta tendenciamodernizadora. Así, el gobierno del Frente Popularencabezado por don Pedro Aguirre Cerda en Chilecuyo lema “Gobernar es educar” es elocuente, otrotanto aconteció con las revoluciones triunfantes comoes el caso de Cuba donde una de las primeras políticas 62
  63. 63. del nuevo gobierno fue establecer una radical“campaña de alfabetización”Desde otro punto de vista, se puede afirmar que la“educación pública” fue, al mismo tiempo, una“educación alfabética”. La “lecto-escritura” era eldispositivo axial que organizó no solamente la culturasino, también, todo el currículo desde el nivel primariohasta la universidad. La “grafósfera”, es decir, eluniverso escritural, organizó la cultura, tanto comomodo de producir, distribuir y consumir bienessimbólicos, así como una manera particular deentender el mundo. Esta “cultura letrada” nosproporcionó una manera de comprender y practicar lopolítico, cuyos ejes se hallan en la figura del “tribuno”,pero también en la expansión de la literatura y laprensa.Entre las muchas tensiones que atraviesa hoy lacuestión educacional se encuentra, justamente, undebilitamiento paulatino de la “educación alfabética” yel advenimiento de una “cultura virtual” que, hasta elpresente, no se traduce en una “educación virtual”.Esta nueva “cultura virtual” merece nuestra atenciónno solo en cuanto la hegemonía tecno industrial plenay de alcance planetario sino y, muy especialmente,como un estadio de la cultura humana en el presente.Las habilidades lecto-escriturales van cediendo suespacio a los signos audio visuales dispuestos en unared digital, estamos ante la emergencia de una 63
  64. 64. “videósfera”. Este nuevo “régimen cultural” entrañamutaciones en los procesos de socialización y,ciertamente, en el estatuto mismo del “saber” en lassociedades tardo capitalistas.Conviene tener presente estas consideraciones, pues,atienden a un fenómeno mundial que se relaciona conuno de los reclamos estudiantiles planteados por losestudiantes. En efecto, el reclamo estudiantil poseeuna doble dimensión: Por una parte, se quiere elreconocimiento de la educación como un “derechociudadano” elemental, esto es, una educación públicagratuita. Se trata de restituir aquel principio queestuvo al origen de la educación pública y oponerlo ala tesis neoliberal que lo asume como un “bien deconsumo” Se le reclama al estado que vuelva a ocuparsu papel protagónico frente a un mercado voraz einjusto.Sin embargo, más allá del reclamo histórico de losestudiantes por la restitución de un principiodemocrático de larga data, está contenida unademanda por la “calidad” de la educación. Contra loque pudiera pensarse, y por hereje que parezca aprimera vista, el problema de la “calidad” de laeducación es mucho más complejo y de difícilresolución que la restitución de su carácter gratuito ypúblico. Esto es así porque no existe, todavía, unapedagogía ni un modo de gestión educacional capazde hacerse cargo del nuevo “régimen cultural” Se 64
  65. 65. instala, por lo pronto, una interrogante no fácil deresponder, qué se entender por “calidad” en elpresente siglo. En pocas palabras, no hemosdesarrollado una “inteligencia pedagógica” quegarantice un proceso enseñanza-aprendizaje decalidad y a la altura de la época en que nos toca vivir.2.- De la filantropía a la licantropíaSi bien la pregunta por el concepto de “calidad” en laeducación en el siglo XXI es más que pertinente, lacruda realidad de nuestro país impone restriccionesmínimas. Lo concreto y lo cierto es que el deterioro dela educación en Chile es de tal magnitud y poseetantas aristas que exige morigerar las cuestionesteóricas. Como en muchas actividades del país,incluida la “democracia”, estamos ante una“impostura” en que miles de profesores “fingen”enseñar, miles de estudiantes “fingen” estudiar y elpaís “finge” que se ocupa de la educación de loschilenos. En una mirada panorámica al desastrosoestado en que nos encontramos debiera considerar,como mínimo, que existen colegios primarios enregiones del país con un profesor único, o que laenseñanza secundaria gasta miles de horas en idiomainglés sin que los estudiantes adquieran las másmínimas habilidades en esa lengua. La gran mayoríade los estudiantes graduados de “Educación Media” nohablan inglés, pero tampoco “hablan” matemáticas,física, biología y escasamente manejan su lengua 65
  66. 66. vernácula. Estamos certificando a generaciones deestudiantes mal preparados que no poseen, siquiera,las competencias básicas para integrarse al mercadoocupacional.A esto se agrega un contingente de profesores conuna formación universitaria débil, mal pagados,escasamente valorados socialmente, ayunos deestímulos y ajenos a políticas de perfeccionamiento ycapacitación. Todo ello en un marco jurídico yadministrativo aberrante en que la figura de un“sostenedor” convierte la educación en un negocio ysu presencia en un lastre para cualquier reforma,mientras los gobiernos locales, municipios, hanresultado incapaces de administrar mínimamente loscolegios a su cargo. Todo ello en el deprimenteescenario de edificios en mal estado, sin calefaccióndonde, muchas veces, el problema no es la enseñanzasino el almuerzo, el desayuno, la violencia o elconsumo de drogas.A nivel universitario la situación no es más alentadora,si bien la ley cualifica estas instituciones comoentidades “sin fines de lucro”, todos saben de la figuralegal de una “inmobiliaria” asociada que permiteburlar la ley. Si antaño fue la “filantropía burguesa” laque se sumó a los esfuerzos educacionales del país,hoy es más bien una suerte de “licantropía” la quepreside el mercado de la educación superior. Tal comoreza el antiguo adagio latino “Homo homini lupus”, en 66
  67. 67. Chile muchos empresarios de la educación se hanconvertido en “lobos”, cuyo objetivo central es lucrarcon el derecho de sus semejantes a la educación,endeudando a miles de familias que invierten susesfuerzos para formar y educar a sus hijos.Esta visión crítica, sin embargo, no debe llevarnos alpesimismo absoluto. Asumir el estado catastrófico enque nos encontramos es ya un primer paso. Lasmanifestaciones de los estudiantes, casiinadvertidamente, constituyen un signo alentador yponen la cuestión en una dimensión política y moral.Los cientos de miles en las calles están testimoniandola conciencia de que lo que está ocurriendo con laeducación en Chile no está bien, y mejor aún, losestudiantes nos están diciendo “esto que acontece ennuestro país no es correcto” Ha cristalizado en estemomento la conciencia histórica de que nuestrasociedad debe plantearse cambios de fondo.3.- Las encuestas y la desmovilización estudiantilEl actual gobierno de derechas, con el auxilio de lamáxima autoridad eclesiástica, busca desalentar a losjóvenes que protestan mediante llamados a la“paciencia” y esgrimiendo sondeos según los cualesnadie quiere violencia callejera ni “tomas” de colegios.Se argumenta que la movilización estudiantil se habríadesnaturalizado para convertirse en una demanda 67
  68. 68. política. Las autoridades buscan instalarse en cierto“sentido común”, insistiendo en “lugares comunes”que no atienden al fenómeno estudiantil. Lo primeroque habría que advertir es que la movilizaciónestudiantil es, por definición, un acontecimientopolítico y social. Si bien la demanda de los estudiantesse enmarca en el ámbito educacional, es claro que suhorizonte interpela el actual estado de cosas ennuestro país. De suerte que la instrumentalización desondeos o los llamados de la Iglesia constituyen,esencialmente, gestos políticos destinados a ladesmovilización estudiantil.La movilización de los estudiantes se suma a losreclamos en sordina de otros movimientos sociales. Setrata de una movilización democrática que demandacambios político institucionales en el país. Elordenamiento político e institucional de nuestro paísse basa en una “gramática” estatuida en laconstitución. En rigor, estamos sumidos en una“cultura gramatical”, un universo en que “lo legal” y“lo ilegal” está estampado en “un libro”. Ahora bien,sabemos de sobra “quién” y “con qué propósito”escribió dicho texto constitucional en la década de losochenta del siglo pasado. La movilización socialdemocrática entraña, necesariamente, un horizontepolítico que no puede ser otro que abolir “el libro”cuya “legalidad” consagra la “injusticia”, sometiendo alas mayorías a condiciones paupérrimas en todos losaspectos de la vida a favor de grandes intereseseconómicos. El reclamo democrático no podría ser otro 68
  69. 69. que poner término a una constitución antidemocrática.Todo gesto por desmovilizar y desprestigiar elmovimiento estudiantil, como hace el gobierno de lamano de dignatarios religiosos, afirma, consciente oinconsciente de ello, una legalidad profundamenteinmoral e instituida como “gramática oficial” hace tresdécadas por una dictadura militar.4.- Riesgos y perspectivasUn distinguido analista político, propone una visióncomparativa entre las movilizaciones estudiantiles dela actualidad respecto al año precedente y detecta loque él llama “El desinfle del año después”, en unalínea próxima al actual gobierno que exhibe cifrassegún la cuales la ciudadanía rechaza las “tomas” ytodas las formas de violencia. En un gesto temerariollega a plantear la pregunta: “¿Por qué fracasan oterminan diluyéndose los movimientos sociales?” quepretende reeditar entre nosotros la interrogantepropuesta por Gladwell: “Why the Revolution will notBe Tweeted?”Las revoluciones no pueden ser fruto de tales o cualestecnologías. Éstas, en efecto, “catalizan” fenómenoshistóricos y sociales pero no se constituyen como“agentes” de cambio en sí mismas. No obstante, ellono autoriza a pronosticar, en la actualidad, el fracasolos diversos movimientos sociales que se están dando 69
  70. 70. en el mundo entero. La experiencia egipcia, porejemplo, demuestra que un movimiento ciudadano hasido capaz de hacer caer un gobierno y cambiar elrumbo histórico de ese país.En el caso de Chile, es cierto que entre nosotros seafirmó una institucionalidad “partitocrática” queadministró lo político, tempranamente, durante granparte del siglo XIX y XX, debilitando el desarrollo“movimientista” como ocurrió en otras latitudes. Sinembargo, estamos lejos de aquel mundo republicano eilustrado en que los partidos políticos poseían unarraigo entre los ciudadanos. El síntoma inequívocodel presente político es la “crisis de los partidos”. Enestas circunstancias históricas, anunciar el fracasoineluctable de los movimientos sociales resulta, por lomenos, incierto.Más que a una “enfermedad infantil”, estamosasistiendo a la irrupción de diversas formas dedemandas ciudadanas en un espacio político donde lospartidos están debilitados o ausentes. Lo queadvertimos en la actualidad no es el fracaso de losmovimientos sociales sino, por el contrario, un fracasode los partidos políticos cautivos de un ordenbinominal y cooptados por una democracia de bajaintensidad diseñada por las elites durante la dictaduraque muestra cada día sus arrugas y fisuras. Todomovimiento social, como cualquier empresa histórica,tiene riesgos que son fruto de sus propias tensiones y 70
  71. 71. del asedio constante desde el poder. Como en todagenuina “experiencia histórica” nada está garantizadode antemano, en este sentido estricto, la movilizaciónestudiantil chilena es aprendizaje. No es posiblepredecir un derrotero ni, mucho menos, un resultadofinal. Solo nos cabe constatar su dinámica presente,su abigarrada presencia como demanda política ysocial. 71
  72. 72. Manifestaciones estudiantiles en Chile VIII Contra cultura: Medios y educación1.- De Woodstock a Piedra RojaUna de las dificultades para analizar las actualesmanifestaciones estudiantiles radica en que susaspectos políticos limitan y se confunden contransformaciones culturales. Para decirlo de manerasencilla, las demandas estudiantiles se instalan en elcampo político como un vector de oposición al ordenimperante y se ubican a la izquierda del espectro,pero al mismo tiempo lo hacen de un modo que les espropio. Ya no se trata de un movimiento organizado yjerarquizado en torno a un partido y ni siquierapodemos reconocer en él un discurso ideológico nítido.En términos más rigurosos podríamos decir queestamos más bien ante un “movimiento rebelde” queante un “movimiento revolucionario” propiamente tal.La “rebeldía juvenil” no es tan solo un tópico político,se trata más bien de una cuestión cultural que emerge 72
  73. 73. como un fenómeno masivo en las sociedadescapitalistas avanzadas tras la Segunda GuerraMundial. Su génesis guarda estrecha relación con loshallazgos de las vanguardias estéticas de principiosdel siglo XX. La exploración de lo inconsciente, elhedonismo y la libertad plena del individuo marcaron adadaístas y surrealistas, su sello no fue otro que elescándalo y su propósito declarado, político y moral:“espantar burgueses”. Se trató de un movimientorestringido a un grupo selecto de artistas marginales ocomo solían decir “la canalla dorada”La expansión y desarrollo de una “sociedad deconsumidores” regimentada por una “industria culturalseriada” creó las condiciones de posibilidad para elnacimiento de una “contra cultura”, un difuso “ethos”anticapitalista, libertario, hedonista e individualista,próximo a algunos existencialismos en boga en losaños cincuenta del siglo pasado. Así, grupos deartistas como los Beatniks constituyeron la punta delanza para una masificación de aquellosdescubrimientos de la vanguardia de los años veinteen París. Esto aconteció en los campus universitariosde los Estados Unidos. Ya James Dean prefiguraba elnuevo arquetipo, trágico y audaz, de la juventudestadounidense: “Vive rápido, muere joven y deja unbonito cadáver” Lo que vino luego, ya es historia. Semasificó en todo el mundo el consumo de música Rocky sus infinitas derivaciones con la misma fuerza que lamarihuana y el amor libre. El movimiento Hippie esconocido hoy por ser uno de los actoresfundamentales contra la guerra de Vietnam y por sus 73

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