Prueba 2 cuento

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Prueba 2 cuento

  1. 1. UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL “FRANCISCO MORAZÁN”Modelos literarios: Cuento Primer Período Lic. José Alberto DíazNombre. Zelania Portillo Caballero Fecha: 08 /05/ 2012TIPO ENSAYO Valor 25% (5% c/u)Instrucciones: conteste cada una de las interrogantes con argumentación válida, de forma coherentey con ilación temática. 1- ¿Por qué se facilitó la épica a los escritores de la Edad Media? Tres argumentos como mínimo  Porque la narración heroica en verso, era más fácil y rápida su propagación en todo el territorio.  Porque habían muchas guerras para ensanchar el territorio de dichos países o pueblos.  La necesidad de crear un héroe y lograr que la sociedad cobre espíritu patriótico. 2-¿Cuál es la diferencia entre El Mío Cid y Conde Lucanor? Cuatro argumentos como mínimo  El Mío Cid es patriótico.  Conde Lucanor es moralizante.  En el Conde Lucanor se ve el declive de la época Medieval ya que no muestra aventuras caballerescas ni la religión de forma dogmática.  En el Mío Cid se ve el clímax de la dicha época porque hace referencia a la caballería, la religión y la guerra contra los árabes. 3- ¿Cuál es la impresión dejada por La Divina Comedia? 4- Es un libro que me ha dejado con una profunda curiosidad acerca de la vida después de la muerte. Hay cosas del libro que yo sé que no son ciertas, a según he leído en la biblia, si hay cosas que se ve claramente que son inventadas, sin embargo hay otras que si concuerdan con la biblia, por ejemplo el hace referencia en los diferentes lugares de castigos que hay en el infierno y en la Biblia en ninguna parte habla de cada uno de esos lugares o que sean así como el los describe. Eso pone en debate al escritor, que no lo juzgo porque supongo que bajo su creencia católica escribió dicho libro, sin embargo, me gusta que Dante hace que los lectores reflexionen en su modus vivendi y que cambie las malos actitudes, ya que a según explica l autor la paga por ser malos es el castigo eterno. 5- Con la ayuda de los cuentos de El Decamerón, ¿qué hacen de Giovanni Boccaccio un humanista? En el libro el Decamerón se ve como las debilidades o necesidades humanas, brotan a flor de piel, se ve como Boccaccio manifiesta que el hombre por naturaleza necesita una mujer, no importa que sea un sacerdote, un burgués o un pobre todos tienen necesidades básicas así también la naturaleza malvada del ser humano capaz de engañar, ser avaro etc.., Es por esto y mucho más que podemos decir que Boccaccio es humanista. 6- Tomando en cuenta lo analizado en clase y con la ayuda de los cuentos leídos, ¿cuál es el movimiento fuerte en Guy de Maupassant?
  2. 2. El realismo porque hace énfasis en el aspecto psicológico de los personajes, no ahonda en detalles físicos. Cumple con las características del realismo como ser: Procura mostrar en las obras una reproducción fiel y exacta de la realidad Se opone al romanticismo en su rechazo de lo sentimental y lo trascendental; aspira, en cambio, a reflejar la realidad individual y social en el marco del devenir histórico. Hace un uso minucioso de la descripción, para mostrar perfiles exactos de los temas, personajes, situaciones e incluso lugares; lo cotidiano y no lo exótico es el tema central, exponiendo problemas políticos, humanos y sociales. El lenguaje utilizado en las obras abarca diversos registros y niveles de lenguaje, ya que expresa el habla común y se adapta a los usos de los distintos personajes, que son complejos, evolucionan e interactúan influyendo en otros. Las obras muestran una relación mediata entre las personas y su entorno económico y social, del cual son exponente; la historia muestra a los personajes como testimonio de una época, una clase social, un oficio, etc. El autor analiza, reproduce y denuncia los males que aquejan a su sociedad. Transmite ideas de la forma más verídica y objetiva posible. TIPO PRÁCTICO Valor 25% (6.25% c/u) Instrucciones: realice lo que se le solicita.1- A los sucesivos cuentos extraerles lo siguiente:Temática, tipo de narrador, personajes, Planteamiento, nudo, desenlace, diálogo, descripción, tiempoexterno e interno, espacio físico, psicológico y social.CUENTO DE LA OBRA “EL CONDE LUCANOR”Lo que sucedió a un rey con los burladores que hicieron el pañoOtra vez le dijo el Conde Lucanor a su consejero Patronio:-Patronio, un hombre me ha propuesto un asunto muy importante, que será muy provechoso paramí; pero me pide que no lo sepa ninguna persona, por mucha confianza que yo tenga en ella, y tantome encarece el secreto que afirma que puedo perder mi hacienda y mi vida, si se lo descubro aalguien. Como yo sé que por vuestro claro entendimiento ninguno os propondría algo que fueraengaño o burla, os ruego que me digáis vuestra opinión sobre este asunto.-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que sepáis lo que más os conviene hacer en estenegocio, me gustaría contaros lo que sucedió a un rey moro con tres pícaros granujas que llegaron apalacio.Y el conde le preguntó lo que había pasado.-Señor conde -dijo Patronio-, tres pícaros fueron a palacio y dijeron al rey que eran excelentestejedores, y le contaron cómo su mayor habilidad era hacer un paño que sólo podían ver aquellosque eran hijos de quienes todos creían su padre, pero que dicha tela nunca podría ser vista porquienes no fueran hijos de quien pasaba por padre suyo.»Esto le pareció muy bien al rey, pues por aquel medio sabría quiénes eran hijos verdaderos de suspadres y quiénes no, para, de esta manera, quedarse él con sus bienes, porque los moros noheredan a sus padres si no son verdaderamente sus hijos. Con esta intención, les mandó dar unasala grande para que hiciesen aquella tela.»Los pícaros pidieron al rey que les mandase encerrar en aquel salón hasta que terminaran su labory, de esta manera, se vería que no había engaño en cuanto proponían. Esto también agradó muchoal rey, que les dio oro, y plata, y seda, y cuanto fue necesario para tejer la tela. Y después quedaronencerrados en aquel salón.
  3. 3. »Ellos montaron sus telares y simulaban estar muchas horas tejiendo. Pasados varios días, fue unode ellos a decir al rey que ya habían empezado la tela y que era muy hermosa; también le explicócon qué figuras y labores la estaban haciendo, y le pidió que fuese a verla él solo, sin compañía deningún consejero. Al rey le agradó mucho todo esto.»El rey, para hacer la prueba antes en otra persona, envió a un criado suyo, sin pedirle que le dijerala verdad. Cuando el servidor vio a los tejedores y les oyó comentar entre ellos las virtudes de la tela,no se atrevió a decir que no la veía. Y así, cuando volvió a palacio, dijo al rey que la había visto. Elrey mandó después a otro servidor, que afamó también haber visto la tela.»Cuando todos los enviados del rey le aseguraron haber visto el paño, el rey fue a verlo. Entró en lasala y vio a los falsos tejedores hacer como si trabajasen, mientras le decían: «Mirad esta labor. ¿Osplace esta historia? Mirad el dibujo y apreciad la variedad de los colores». Y aunque los tres semostraban de acuerdo en lo que decían, la verdad es que no habían tejido tela alguna. Cuando el reylos vio tejer y decir cómo era la tela, que otros ya habían visto, se tuvo por muerto, pues pensó queél no la veía porque no era hijo del rey, su padre, y por eso no podía ver el paño, y temió que, si lodecía, perdería el reino. Obligado por ese temor, alabó mucho la tela y aprendió muy bien todos losdetalles que los tejedores le habían mostrado. Cuando volvió a palacio, comentó a sus cortesanoslas excelencias y primores de aquella tela y les explicó los dibujos e historias que había en ella, peroles ocultó todas sus sospechas.»A los pocos días, y para que viera la tela, el rey envió a su gobernador, al que le había contado lasexcelencias y maravillas que tenía el paño. Llegó el gobernador y vio a los pícaros tejer y explicar lasfiguras y labores que tenía la tela, pero, como él no las veía, y recordaba que el rey las había visto,juzgó no ser hijo de quien creía su padre y pensó que, si alguien lo supiese, perdería honra y cargos.Con este temor, alabó mucho la tela, tanto o más que el propio rey.»Cuando el gobernador le dijo al rey que había visto la tela y le alabó todos sus detalles yexcelencias, el monarca se sintió muy desdichado, pues ya no le cabía duda de que no era hijo delrey a quien había sucedido en el trono. Por este motivo, comenzó a alabar la calidad y belleza de latela y la destreza de aquellos que la habían tejido.»Al día siguiente envió el rey a su valido, y le ocurrió lo mismo. ¿Qué más os diré? De esta manera,y por temor a la deshonra, fueron engañados el rey y todos sus vasallos, pues ninguno osaba decirque no veía la tela.»Así siguió este asunto hasta que llegaron las fiestas mayores y pidieron al rey que vistiese aquellospaños para la ocasión. Los tres pícaros trajeron la tela envuelta en una sábana de lino, hicieroncomo si la desenvolviesen y, después, preguntaron al rey qué clase de vestidura deseaba. El rey lesindicó el traje que quería. Ellos le tomaron medidas y, después, hicieron como si cortasen la tela y laestuvieran cosiendo.»Cuando llegó el día de la fiesta, los tejedores le trajeron al rey la tela cortada y cosida, haciéndolecreer que lo vestían y le alisaban los pliegues. Al terminar, el rey pensó que ya estaba vestido, sinatreverse a decir que él no veía la tela.»Y vestido de esta forma, es decir, totalmente desnudo, montó a caballo para recorrer la ciudad; porsuerte, era verano y el rey no padeció el frío.»Todas las gentes lo vieron desnudo y, como sabían que el que no viera la tela era por no ser hijo desu padre, creyendo cada uno que, aunque él no la veía, los demás sí, por miedo a perder la honra,permanecieron callados y ninguno se atrevió a descubrir aquel secreto. Pero un negro, palafrenerodel rey, que no tenía honra que perder, se acercó al rey y le dijo: «Señor, a mí me da lo mismo queme tengáis por hijo de mi padre o de otro cualquiera, y por eso os digo que o yo soy ciego, o vaisdesnudo».»El rey comenzó a insultarlo, diciendo que, como él no era hijo de su padre, no podía ver la tela.»Al decir esto el negro, otro que lo oyó dijo lo mismo, y así lo fueron diciendo hasta que el rey y todoslos demás perdieron el miedo a reconocer que era la verdad; y así comprendieron el engaño que lospícaros les habían hecho. Y cuando fueron a buscarlos, no los encontraron, pues se habían ido conlo que habían estafado al rey gracias a este engaño.
  4. 4. »Así, vos, señor Conde Lucanor, como aquel hombre os pide que ninguna persona de vuestraconfianza sepa lo que os propone, estad seguro de que piensa engañaros, pues debéis comprenderque no tiene motivos para buscar vuestro provecho, ya que apenas os conoce, mientras que,quienes han vivido con vos, siempre procurarán serviros y favoreceros.El conde pensó que era un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro y compuso estos versosque dicen así: A quien te aconseja encubrir de tus amigosmás le gusta engañarte que los higos.FIN Engaño La simplicidad ( falta de inteligencia) La confianzaTemática:Tipo de narrador: Observador Patronio Conde Lucanor Tres tejedores El Rey
  5. 5. PersonajesPlanteamientoHabía un rey, quien escucho hablar de tres tejedores y quiso que le hicieran una prenda. NudoLos tres tejedores lo engañaron, harían una prenda mágica con materiales carísimos pero que el reyno la podía ver porque era un hijo bastardo.DesenlaceEl rey creyendo que solo el no podía ver su nuevo vestido salió y todo mundo lo vio desnudo, perocuando fueron a buscar los picaros ya habían huido.DiálogoEs directo, ya que el conde Lucanor le presento su dilema a Patronio para que éste le dé consejosabio.DescripciónY vestido de esta forma, es decir, totalmente desnudo, montó a caballo para recorrer la ciudad; porsuerte, era verano y el rey no padeció el frío.»Cuando el gobernador le dijo al rey que había visto la tela y le alabó todos sus detalles yexcelencias, el monarca se sintió muy desdichado, pues ya no le cabía duda de que no era hijo delrey a quien había sucedido en el trono. Por este motivo, comenzó a alabar la calidad y belleza de latela y la destreza de aquellos que la habían tejido. Tiempo externo e interno»Ellos montaron sus telares y simulaban estar muchas horas tejiendo. Pasados varios días, fue unode ellos a decir al rey que ya habían empezado la tela y que era muy hermosa; también le explicócon qué figuras y labores la estaban haciendo, y le pidió que fuese a verla él solo, sin compañía deningún consejero. Al rey le agradó mucho todo esto.»A los pocos días, y para que viera la tela, el rey envió a su gobernador, al que le había contado lasexcelencias y maravillas que tenía el paño. Llegó el gobernador y vio a los pícaros tejer y explicar lasfiguras y labores que tenía la tela, pero, como él no las veía, y recordaba que el rey las había visto,juzgó no ser hijo de quien creía su padre y pensó que, si alguien lo supiese, perdería honra y cargos.Con este temor, alabó mucho la tela, tanto o más que el propio rey.»Cuando llegó el día de la fiesta, los tejedores le trajeron al rey la tela cortada y cosida, haciéndolecreer que lo vestían y le alisaban los pliegues. Al terminar, el rey pensó que ya estaba vestido, sinatreverse a decir que él no veía la tela.Tiempo interno:En si no muestra una cantidad exacta de días solo se habla de varios, pocos, día de la fiesta.Pudieron haber sido semanas.Tiempo externo:Se escribió en el siglo XIV.Espacio físicotres pícaros fueron a palacio y dijeron al rey que eran excelentes tejedores, y le contaron cómo sumayor habilidad era hacer un paño que sólo podían ver aquellos que eran hijos de quienes todoscreían su padre, pero que dicha tela nunca podría ser vista por quienes no fueran hijos de quienpasaba por padre suyo.
  6. 6. Psicológico y social.»Todas las gentes lo vieron desnudo y, como sabían que el que no viera la tela era por no ser hijo desu padre, creyendo cada uno que, aunque él no la veía, los demás sí, por miedo a perder la honra,permanecieron callados y ninguno se atrevió a descubrir aquel secreto. Pero un negro, palafrenerodel rey, que no tenía honra que perder, se acercó al rey y le dijo: «Señor, a mí me da lo mismo queme tengáis por hijo de mi padre o de otro cualquiera, y por eso os digo que o yo soy ciego, o vaisdesnudo».El rey carecía de autoestima, por no ser un hijo legítimo.El gobernador era un hombre con temores y sin ninguna convicción.EL COCINERO CHICHIBIO DE LA OBRA EL DECAMERÓNCurrado Gianfiglazzi se distinguía en nuestra ciudad como hombre eminente, liberal y espléndido, yviviendo vida hidalga, halló siempre placer en los perros y en los pájaros, por no citar aquí otras desus empresas de mayor monta. Pues bien; habiendo un día este caballero cazado con un halcónsuyo una grulla cerca de Perétola y hallando que era tierna y bien cebada, se la mandó a su vecino,excelente cocinero, llamado Chichibio, con orden de que se la asase y aderezase bien. Chichibio,que era tan atolondrado como parecía, una vez aderezada la grulla, la puso al fuego y empezó aasarla con todo esmero.Estaba ya casi a punto y despedía el más apetitoso olor el ave, cuando se presentó en la cocina unaaldeana llamada Brunetta, de la que el marmitón estaba perdidamente enamorado; y percibiendo laintrusa el delicioso vaho y viendo la grulla, empezó a pedirle con empeño a Chichibio que le diese unmuslo de ella. Chichibio le contestó canturreando:-No la esperéis de mí, Brunetta, no; no la esperéis de mí.Con lo que Brunetta irritada, saltó, diciendo:-Pues te juro por Dios que si no me lo das, de mí no has de conseguir nunca ni tanto así.Cuanto más Chichibio se esforzaba por desagraviarla. tanto más ella se encrespaba; así es que, alfin, cediendo a su deseo de apaciguarla, separó un muslo del ave y se lo ofreció.Luego, cuando les fue servida a Currado y a ciertos invitados, advirtió aquel la falta y extrañándosede ello hizo llamar a Chichibio y le preguntó qué había sido del muslo de la grulla. A lo que eltrapacero del veneciano contestó en el acto, sin atascarse:-Las grullas, señor, no tienen más que una pata y un muslo.Amoscado entonces Currado, opuso:-¿Cómo diablos dices que no tienen más que un muslo? ¿Crees que no he visto más grullas queésta?
  7. 7. -Y, sin embargo, señor, así es, como yo os digo; y, si no, cuando gustéis os lo demostraré congrullas vivas -arguyó Chichibio.Currado no quiso enconar más la polémica, por consideración a los invitados que presentes sehallaban, pero le dijo:-Puesto que tan seguro estás de hacérmelo ver a lo vivo -cosa que yo jamás había reparado ni oídoa nadie- mañana mismo, yo dispuesto estoy. Pero por Cristo vivo te juro que si la cosa no fuesecomo dices, te haré dar tal paliza que mientras vivas hayas de acordarte de mi nombre.Terminada con esto la plática por aquel día, al amanecer de la mañana siguiente, Currado, a quien eldescanso no había despejado el enfado, se levantó cejijunto, y ordenando que le aparejasen loscaballos, hizo montar a Chichibio en un jamelgo y se encaminó a la orilla de una albufera, en la quesolían verse siempre grullas al despuntar el día.-Pronto vamos a ver quién de los dos ha mentido ayer, si tú o yo -le dijo al cocinero.Chichibio, viendo que todavía le duraba el resentimiento al caballero y que le iba mucho a él enprobar que las grullas sólo tenían una pata, no sabiendo cómo salir del aprieto, cabalgaba junto aCurrado más muerto que vivo, y de buena gana hubiera puesto pies en polvorosa si le hubiese sidoposible; mas, como no podía, no hacía sino mirar a todos lados, y cosa que divisaba, cosa que se leantojaba una grulla en dos pies.Llegado que hubieron a la albufera, su ojo vigilante divisó antes que nadie una bandada de lo menosdoce grullas, todas sobre un pié, como suelen estar cuando duermen. Contentísimo del hallazgo,asió la ocasión por los pelos y, dirigiéndose a Currado, le dijo:-Bien claro podéis ver, señor, cuán verdad era lo que ayer os dije, cuando aseguré que las grullasno tienen más que una pata: basta que miréis aquéllas.-Espera que yo te haré ver que tienen dos -repuso Currado al verlas. Y, acercándoseles algo más,gritó-: ¡Jojó!Con lo que las grullas, alarmadas, sacando el otro pie, emprendieron la fuga. Entonces Currado dijo,dirigiéndose a Chichibio:-¿Y qué dices ahora, tragón? ¿Tienen, o no, dos patas las grullas?Chichibio, despavorido, no sabiendo en dónde meterse ya, contestó:-Verdad es, señor, pero no me negaréis que a la grulla de ayer no le habéis gritado ¡Jojó!, que si lohubierais hecho, seguramente habría sacado la pata y el muslo como éstas han hecho.A Currado le hizo tanta gracia la respuesta que todo su resentimiento se le fue en risas, y dijo:-Tienes razón, Chichibio: eso es lo que debí haber hecho.Y así fue como gracias a su viva y divertida respuesta, consiguió el cocinero salvarse de la tormentay hacer las paces con su señor.FIN
  8. 8. Inteligencia emocional El resentimiento El perdónTemática:Tipo de narrador: Observador Chichibio Brunetta CurradoPersonajesPlanteamientoCurrado mando una grulla para que su vecino Chichibio la asara y éste lo hizo. Cuando la ave yaestaba lista una aldeana enamorada de Chichibio llamada Brunetta le pidió un muslo de dicha grulla,Chichibio no quiso pero de tanto y tanto rogarle se la dio y luego llevo el resto del ave a su vecino. NudoCurrado noto que faltaba un muslo y se enojo por esto y comenzó a reclamarle a Chichibio. Los dosquedaron de acuerdo de observar las aves para ver quien tenia la razón, ya que Currado decía quelas aves tienen dos patas y Chichibio decía que tienen una pata.
  9. 9. DesenlaceCuando Currado dijo jojo la ave bajo la pata escondida y le comprobó a Chichibio que las aves tienendos patas. Chichibio en vez de contestar enojado le contesto de forma divertida, ya que cuandoCurrado recibió el ave muerta el no dijo jojo y por eso solo le vio un muslo.DiálogoEs directoDescripción“Currado Gianfiglazzi se distinguía en nuestra ciudad como hombre eminente, liberal y espléndido, yviviendo vida hidalga, halló siempre placer en los perros y en los pájaros, por no citar aquí otras desus empresas de mayor monta. Pues bien; habiendo un día este caballero cazado con un halcónsuyo una grulla cerca de Perétola y hallando que era tierna y bien cebada, se la mandó a su vecino,excelente cocinero, llamado Chichibio, con orden de que se la asase y aderezase bien. Chichibio,que era tan atolondrado como parecía, una vez aderezada la grulla, la puso al fuego y empezó aasarla con todo esmero.” Tiempo externo e interno“Terminada con esto la plática por aquel día, al amanecer de la mañana siguiente, Currado, a quienel descanso no había despejado el enfado, se levantó cejijunto, y ordenando que le aparejasen loscaballos, hizo montar a Chichibio en un jamelgo y se encaminó a la orilla de una albufera, en la quesolían verse siempre grullas al despuntar el día.”“-Pronto vamos a ver quién de los dos ha mentido ayer, si tú o yo -le dijo al cocinero.”Tiempo interno: transcurrieron dos días.Tiempo externo: fue escrita dicha obra en el siglo XIV.Psicológico y social.“Currado Gianfiglazzi se distinguía en nuestra ciudad como hombre eminente, liberal y espléndido, yviviendo vida hidalga, halló siempre placer en los perros y en los pájaros, por no citar aquí otras desus empresas de mayor monta. Pues bien; habiendo un día este caballero cazado con un halcónsuyo una grulla cerca de Perétola y hallando que era tierna y bien cebada, se la mandó a su vecino,excelente cocinero, llamado Chichibio, con orden de que se la asase y aderezase bien. Chichibio,que era tan atolondrado como parecía, una vez aderezada la grulla, la puso al fuego y empezó aasarla con todo esmero.”A pesar que Chichibio era atolondrado poseía inteligencia emocional porque al ser tratado de malaforma por Currado Gianfiglazzi en vez de contestar de forma agresiva lo hizo de forma divertida.
  10. 10. LA MUERTA DE GUY DE MAUPASSANTLa había amado desesperadamente! ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en elmundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre enlos labios... un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde lasprofundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite una y otra vez, que se susurraincesantemente, en todas partes, como una plegaria.Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocíy viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan absolutamente envuelto,atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche,ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo.Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muymojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana,y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron yse marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manosestaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo lehablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ellamurió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: "¡Ah!" ¡y yo comprendí!¡Yyo comprendí!Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo elataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Diosmío!¡Dios mío!¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas... mujeresamigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y aldía siguiente emprendí un viaje.*Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación -nuestra habitación, nuestra cama,nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte-, meinvadió tal oleada de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a lacalle. No podía permanecer ya entre aquellas cosas, entre aquellas paredes que la habían encerradoy la habían cobijado, que conservaban un millar de átomos de ella, de su piel y de su aliento, en susimperceptibles grietas. Cogí mi sombrero para marcharme, y antes de llegar a la puerta pasé junto algran espejo del vestíbulo, el espejo que ella había colocado allí para poder contemplarse todos losdías de la cabeza a los pies, en el momento de salir, para ver si lo que llevaba le caía bien, y eralindo, desde sus pequeños zapatos hasta su sombrero.Me detuve delante de aquel espejo en el cual se había contemplado ella tantas veces... tantas veces,tantas veces, que el espejo tendría que haber conservado su imagen. Estaba allí de pie, temblando,con los ojos clavados en el cristal -en aquel liso, enorme, vacío cristal- que la había contenido porentero y la había poseído tanto como yo, tanto como mis apasionadas miradas. Sentí como si amaraa aquel cristal. Lo toqué; estaba frío. ¡Oh, el recuerdo! ¡Triste espejo, ardiente espejo, horribleespejo, que haces sufrir tales tormentos a los hombres! ¡Dichoso el hombre cuyo corazón olvida todolo que ha contenido, todo lo que ha pasado delante de él, todo lo que se ha mirado a sí mismo en élo ha sido reflejado en su afecto, en su amor! ¡Cuánto sufro!Me marché sin saberlo, sin desearlo, hacia el cementerio. Encontré su sencilla tumba, una cruz demármol blanco, con esta breve inscripción:«Amó, fue amada y murió.»¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, ypermanecí allí mucho tiempo, mucho tiempo. Luego vi que estaba oscureciendo, y un extraño y locodeseo, el deseo de un amante desesperado, me invadió. Deseé pasar la noche, la última noche,
  11. 11. llorando sobre su tumba. Pero podían verme y echarme del cementerio. ¿Qué hacer? Buscando unasolución, me puse en pie y empecé a vagabundear por aquella ciudad de la muerte. Anduve yanduve. Qué pequeña es esta ciudad comparada con la otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sinembargo, no son muchos más numerosos los muertos que los vivos. Nosotros necesitamos grandescasas, anchas calles y mucho espacio para las cuatro generaciones que ven la luz del día al mismotiempo, beber agua del manantial y vino de las vides, y comer pan de las llanuras.¡Y para todas estas generaciones de los muertos, para todos los muertos que nos han precedido,aquí no hay apenas nada, apenas nada! La tierra se los lleva, y el olvido los borra. ¡Adiós!Al final del cementerio, me di cuenta repentinamente de que estaba en la parte más antigua, dondelos que murieron hace tiempo están mezclados con la tierra, donde las propias cruces estánpodridas, donde posiblemente enterrarán a los que lleguen mañana. Está llena de rosales que nadiecuida, de altos y oscuros cipreses; un triste y hermoso jardín alimentado con carne humana.Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondíentre las frondosas y sombrías ramas. Esperé, agarrándome al tronco como un náufrago se agarra auna tabla.Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente,lentamente, silenciosamente, hacia aquel terreno lleno de muertos. Anduve de un lado para otro,pero no conseguí encontrar de nuevo la tumba de mi amada. Avancé con los brazos extendidos,chocando contra las tumbas con mis manos, mis pies, mis rodillas, mi pecho, incluso con mi cabeza,sin conseguir encontrarla. Anduve a tientas como un ciego buscando su camino. Toqué las lápidas,las cruces, las verjas de hierro, las coronas de metal y las coronas de flores marchitas. Leí losnombres con mis dedos pasándolos por encima de las letras. ¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Y no pudeencontrarla!No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostossenderos entre dos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo tumbas! A mi derecha, ala izquierda, delante de mí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas. Me senté en una de ellas,ya que no podía seguir andando. Mis rodillas empezaron a doblarse. ¡Pude oír los latidos de micorazón! Y oí algo más. ¿Qué? Un ruido confuso, indefinible. ¿Estaba el ruido en mi cabeza, en laimpenetrable noche, o debajo de la misteriosa tierra, la tierra sembrada de cadáveres humanos?Miré a mi alrededor, pero no puedo decir cuánto tiempo permanecí allí. Estaba paralizado de terror,helado de espanto, dispuesto a morir.Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estabamoviendo. Se estaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto queme llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente cómo se levantaba la losa sobre la cualestaba sentado. Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajocon su encorvada espalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pudeleer:«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fuebueno y honrado y murió en la gracia de Dios.»El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, unapiedra pequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente,y con las cuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación,con la punta del hueso de lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como laslíneas que los chiquillos trazan en las paredes con una piedra de fósforo:«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre adisgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó asus vecinos, robó todo lo que pudo y murió en pecado mortal.»Cuando hubo terminado de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mialrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas yque todos habían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas,sustituyéndolas por la verdad. Y vi que todos habían sido atormentadores de sus vecinos,maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros, ruines, calumniadores, envidiosos; que habían
  12. 12. robado, engañado, y habían cometido los peores delitos; aquellos buenos padres, aquellas fielesesposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquellos honrados comerciantes, aquelloshombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estaban escribiendo al mismotiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingía ignorar,mientras estaban vivos.Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre losataúdes medio abiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido de que laencontraría inmediatamente. La reconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por unvelo negro; y en la cruz de mármol donde poco antes había leído:«Amó, fue amada y murió.»Ahora leí:«Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió.»Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.FIN La verdad El amor La traición:Tipo de narrador: protagonista
  13. 13. Narrador Jacques La Olivant amadaPersonajesPlanteamientoEl narrador había perdido a su amada, la cual la extrañaba y se sentía triste por eso. NudoUn día mientras el estaba en su habitación sentado de repente sintió que la losa de mármol se moviay dio un salto y apareció en un campo fúnebre y después de tanto ver tumbas miro a JacquesOlivant era un muerto a quien en su lapida le habían escrito que murió a la edad de cincuenta y unaños. Amó a su familia, fue bueno y honrado y murió en la gracia de Dios. El muerto borro esto yescribió:«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre adisgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó asus vecinos, robó todo lo que pudo y murió en pecado mortal.»Todos los muertos habían borrado lo que les habían escrito en las lapidas y habían escrito susverdades.DesenlaceAl ver lo que los muertos hicieron, el corrió ha ver que había escrito su amada, la encontró con unvelo y su lapida decía: “Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló unapulmonía y murió.”Al amanecer lo encontraron sin conocimiento.DiálogoMonólogoDescripciónSus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes.Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvadaespalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura.Está llena de rosales que nadie cuida, de altos y oscuros cipreses; un triste y hermoso jardínalimentado con carne humana.Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondíentre las frondosas y sombrías ramas. Esperé, agarrándome al tronco como un náufrago se agarra auna tabla.
  14. 14. Tiempo externo e interno Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casamuy mojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante unasemana, y tuvo que guardar cama.Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación -nuestra habitación, nuestra cama,nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte-, meinvadió tal oleada de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a lacalle.Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente,lentamente, silenciosamente, hacia aquel terreno lleno de muertos.No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostossenderos entre dos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo tumbas! A mi derecha, ala izquierda, delante de mí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas.Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.En el tiempo interno transcurrió dos días desde la muerte de ella hasta el momento en que él sabe laverdad en el cementerio.En el tiempo externo lo escribió en el siglo XIX.Espacio físico“Qué pequeña es esta ciudad comparada con la otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sin embargo,no son muchos más numerosos los muertos que los vivos.”“Di un salto que me llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente cómo se levantaba la losasobre la cual estaba sentado.”La ciudad y el cementerio cercano.Psicológico y social.“¡La había amado desesperadamente!”El protagonista había amado a sinceramente a la mujer sin embargo saber la verdad de la infidelidadde ella lo hizo hasta desmayarse.

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