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01 torn from you nashoda rose

NOVELA FANTASTICA.

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Disclaimer
La traducción de este documente fue realizada sin fines de lucro, hecha por fans para
fans y tiene como propósito brindarles a las personas de habla hispana la posibilidad de leer
este libro que por uno u otro motivo no se encuentra en su idioma. Los personajes, las
situaciones e información encontrada aquí son obra intelectual del autor. Si tienen la
oportunidad no olviden comprar el libro y apoyar el trabajo del autor.
Índice
Sinopsis
Dedicación
Prólogo
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Tres semanas más tarde
ExtrasP.O.V.Logan
Siguiente libro
Sobre el autor
Sinopsis
El amor es como una avalancha. Golpea duro, rápido y sin piedad.
Por lo menos así me pasó a mí cuando Sculpt, el vocalista de la banda de rock Tear
Asunder me tiró a mis pies. Literalmente, porque también es un luchador, ilegalmente por
supuesto, y me enseñó a luchar. También me enseñó a amar y caí duro por él. Es decir, el
tipo podía ser dulce, cuando no estaba siendo mandón, y me gusta dulce.
Entonces todo se hizo añicos.
Secuestrada.
Muerta de hambre.
Golpeada.
Estaba sola y luchando por sobrevivir.
Cuando oí la voz de Sculpt, pensé que estaba allí para salvarme.
Me equivoqué.
*ADVERTENCIA: Este libro contiene algunas situaciones inquietantes, lenguaje
fuerte y contenido sexual. Más de 18 años.

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  • 4. Disclaimer La traducción de este documente fue realizada sin fines de lucro, hecha por fans para fans y tiene como propósito brindarles a las personas de habla hispana la posibilidad de leer este libro que por uno u otro motivo no se encuentra en su idioma. Los personajes, las situaciones e información encontrada aquí son obra intelectual del autor. Si tienen la oportunidad no olviden comprar el libro y apoyar el trabajo del autor.
  • 5. Índice Sinopsis Dedicación Prólogo Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Capítulo 22 Capítulo 23 Capítulo 24 Capítulo 25 Capítulo 26 Capítulo 27 Capítulo 28 Capítulo 29 Capítulo 30 Capítulo 31 Tres semanas más tarde ExtrasP.O.V.Logan Siguiente libro Sobre el autor
  • 6. Sinopsis El amor es como una avalancha. Golpea duro, rápido y sin piedad. Por lo menos así me pasó a mí cuando Sculpt, el vocalista de la banda de rock Tear Asunder me tiró a mis pies. Literalmente, porque también es un luchador, ilegalmente por supuesto, y me enseñó a luchar. También me enseñó a amar y caí duro por él. Es decir, el tipo podía ser dulce, cuando no estaba siendo mandón, y me gusta dulce. Entonces todo se hizo añicos. Secuestrada. Muerta de hambre. Golpeada. Estaba sola y luchando por sobrevivir. Cuando oí la voz de Sculpt, pensé que estaba allí para salvarme. Me equivoqué. *ADVERTENCIA: Este libro contiene algunas situaciones inquietantes, lenguaje fuerte y contenido sexual. Más de 18 años.
  • 7. Dedicación Bloggers, Reseñadores, amigos de Goodread y Facebook, este libro está dedicado a vosotros. Gracias por todo su apoyo y amables palabras. Mi sueño está vivo por ustedes.
  • 8. Prólogo Cuando me desperté estaba oscuro afuera, y estaba acurrucada en los brazos de Sculpt, sentada entre sus piernas, su cuerpo delgado y duro envuelto alrededor de mí. Sus dedos acariciaban lentamente la cara externa de mi muslo mientras que la otra mano se apoyaba en mi abdomen, un dedo rodeando mi ombligo. Me volví para mirarlo por encima del hombro. Él estaba mirando al otro lado del campo iluminado con la luz de la luna, observando los caballos en la distancia. —Eme. —Se inclinó más hacia mí y besó el lado de mi cuello. —Lo siento, no fue mi intención caer dormida. Debe haber sido tu sexy y ronca voz. — Me acurruqué más cerca, y su brazo se apretó—. ¿Terminaste la canción? —Su guitarra yacía junto a nosotros. —Sí, Mouse. Está bien. Me incorporé, excitada por él. Me había dicho la semana pasada que no había escrito nada para la banda en un año. Todavía tenía que verlos tocar, y estaba emocionada de oírlos, pero nerviosa también. Quiero decir, Sculpt mide un metro noventa y es todo músculo. Tiene lo que yo llamo sexy cabello de dormitorio, siempre un poco desordenado con un flojo rizo que cae sobre su rostro. Y tiene tinta corriendo por su brazo izquierdo hasta el codo, lo que hacía que lo caliente fuera escalofriantemente caliente. A eso tengo que agregarle el hecho de que está en una banda y hace un poco de peleas clandestinas e ilegales... Bueno no había ninguna duda que las chicas estaban sobre él, y yo no estaba preparada para enfrentar la realidad de lo que implica salir con Sculpt. Habíamos estado saliendo desde que le pedí que me ayudara a aprender cómo luchar hace un par de meses. Fui asaltada una semana antes de buscar a Sculpt, estaba volviendo a casa de la cafetería, de mi amiga Georgie, donde trabajo. Estaba tan sorprendida y aterrorizada que cuando mi agresor me empujó al suelo me quedé congelada. Cuando salí fuera de mi estupor, me las arreglé para morder su mano y gritar con fuerza, lo que asustó al tipo. Después de eso estaba en una misión para aprender a luchar. Sculpt, siendo un luchador clandestino fue la elección perfecta. También me enteré que necesitaba dinero para ir de gira con su banda, y yo estaba dispuesta a pagar. Nunca me dejó. Extendí la mano y corrí mi dedo sobre la ligera hendidura en su barbilla. —¿Puedo escucharla?
  • 9. Niega con la cabeza, y a pesar de su falta de sonrisa, porque rara vez sonríe, veo el destello de diversión en sus ojos. —No, Eme. Vas a escucharla con la banda en el escenario y voy a estar cantando para ti. —La diversión deja sus ojos, y lo siento ponerse rígido—. ¿Has pensado en lo que te pregunte? Sabía exactamente a lo que se refería. Tuve una guerra perpetua en mi cabeza durante los últimos tres días, no estaba preparada para conseguir que mi corazón fuera atacado con púas de puercoespín cuando Sculpt me dejara para ir de gira, pero tampoco estaba lista para ir de viaje con un grupo de chicos que ni siquiera había conocido todavía y tener a Sculpt responsabilizándose por mí. Tengo planeado comenzar la universidad en un mes. Tengo una vida aquí, con mi mejor amiga Kat y su hermano Matt, que también eran mis compañeros y mi única familia. Desde la escuela primaria cuando Kat y yo habíamos empezado a salir, Matt había estado allí para nosotras dos. Tenía dieciocho años y Kat diez años cuando sus padres murieron en un accidente de conductores borrachos. Él se había convertido instantáneamente en el guardián de Kat. Dado que yo no tenía un padre, Matt se convirtió en una especie de figura masculina en mi vida. Levanté la vista hacia él. Me metí por la ventana del dormitorio de Kat en numerosas ocasiones después de huir de mi mamá cuando traía un nuevo novio a casa. Matt nunca me echó, nunca me dijo que me fuera a casa, ni tampoco llamo a mi mamá. En cambio, él me compró un teléfono celular, programó su número en él, y me dijo que si alguna vez necesitaba salir de mi casa podía llamarlo, y que él vendría a buscarme. Los tres éramos cercanos y aunque no quería que Sculpt se fuera, no me veía a mí misma yéndome. —Eme. —Sus brazos se apretaron a mí alrededor—. Dime. —Se movió, fácilmente recogiéndome debajo de los brazos y dándome vuelta así estaba sentada frente a él, con las piernas dobladas a cada lado de él. Era tan íntimo, y Cristo, era difícil resistirse a él y no sólo joderlo y decirle como me siento y que lo acompañare—. Eme, dime. —¿Decirte qué? Me mira con atención, sus ojos inquebrantables. —Sabes lo que estoy preguntando, pero esta vez voy a complacerte. Dime que no quieres más. Mierda. Sabía que estaba loca por él. Que había estado tratando de mantener mis sentimientos... bien escondidos, algo. Es obvio que no estaba funcionando. Lamí mis labios y trate de apartar la mirada, pero él estaba preparado para eso y sostuvo mi cabeza entre sus manos. —Eme. No era tan buena en esto. La última persona a la que le expresé mis sentimientos fue mi padre cuando estaba en el hospital, muriendo de cáncer de pulmón.
  • 10. —Mouse. —Se inclinó, y mis manos fueron a sus muslos sintiendo la flexión de sus músculos bajo mis palmas—. Mírame. —Lo hice—. Te quiero conmigo. Voy a cuidar de ti. — Su voz era baja—. No estoy feliz dejándote aquí, nena. Y ese era el problema, no quiero ser alguien a quien ―cuidar‖ después que me he protegido a mí misma toda mi vida. Mi mamá... A veces me pregunto si ella siquiera recordaba que tenía una hija. —Emily. Yo no juego. Ya te dije lo que quiero, y yo sé que me quieres. No sabía si sentirme enojada o reírme de su arrogancia. Lo que sí sabía era que estaba excitada a lo grande. ¿Cómo podía hacer eso? Quiero decir, él solo me estaba mirando, y sin embargo... sus ojos me secuestraron. —Sculpt... yo... Sculpt aprieta sus piernas mí alrededor. —Eme. —Agarra mi barbilla y me mantiene estable. Espera unos segundos, y finalmente inhalo una respiración temblorosa—. Nunca voy a hacerte daño. Sé que estás preocupada acerca de las mujeres. —Abro la boca para hablar, pero sus ojos se estrechan, y la cierro de nuevo—. Soy un luchador. Estoy en una banda. Las mujeres siempre estarán ahí, pero estoy contigo. Y ese era el problema. ¿Por qué estaba conmigo? No era bonita, tenía grandes caderas, ratonil cabello castaño, y mis muslos eran mi mejor característica. La mayoría de los chicos no dirían eso, porque sólo medía un metro cincuenta y tres, y a ellos les gustaban las piernas altas y flacas como de cervatillo. A mi gustan mis muslos, porque montaba a caballo, y eran la parte más musculosa y esbelta de mi cuerpo. Se puso rígido, y reconocí el cobre en sus ojos reflejarse en la luz de la luna. Puse mis manos sobre su pecho sintiendo su corazón latir bajo mi tacto. —Jesús, Emily, tienes que enterrar esa mierda que tu madre te dijo. Juro que si ella no fuera una mujer, le patearía el culo. Doy un grito ahogado. ¿Cómo sabía de mi mamá? —Sí, Mouse, sé lo que está nadando alrededor de tu cabeza como un tiburón que se come toda tu confianza. ¿Crees que no te presto atención? Te he preguntado sobre tu madre, y veo lo que te hace. Pasaste la mayor parte de tu infancia con Matt y Kat. Una chica no hace eso si su madre es algo especial. Estoy seguro de que la tuya no lo es. Ella puso mierda tóxica en tu cabeza. —Sculpt... yo... mi... —Sí. No tenía palabras. Estaba en lo cierto. Mi mamá era tóxica, y ese era el por qué nunca la veía, no es que ella lo recordaría si lo hiciera. Metió mi pelo detrás de mí oreja. Parecía tan natural, me pregunté si él se daba cuenta que lo estaba haciendo. —Estamos explorando esto, Eme. Te quiero de gira conmigo. —Necesito más tiempo, Sculpt. No puedo decidir de repente que voy a cambiar mi vida e ir contigo. La escuela va a comenzar y Matt y Kat... —Mi voz se apaga. Silencio.
  • 11. —Quieres entrenar caballos. ¿Por qué pierdes el tiempo en ir a la universidad para tomar contabilidad? Habíamos pasado por esto. —Sculpt, es un sueño tonto. Necesito concentrarme en lo que es real y eso es encontrar una carrera y ganar dinero. —Te equivocas, Eme. Deberías estar persiguiendo tu sueño. —Suspiró—. Me voy. La semana que viene. Mi respiración se detuvo, y mi corazón se sentía como que había sido perforado con púas, y él ni siquiera se había ido todavía. —Pero pensé… —Las cosas han cambiado. Nos vamos antes de lo que habíamos planeado. Yo no podía ir. Dios, quería, pero él necesitaba vivir su sueño, y yo tenía que hacer mi propio camino. Nunca querría que él se arrepintiera de estar conmigo. Todo lo que quería en la vida tenía que conseguirlo por mi cuenta. No quería que alguien más lo hiciera por mí. Una cosa buena que había aprendido de mi madre era que si quería algo, tenía que conseguirlo yo misma, porque seguro como el inferno no iba a ser dado libremente a mí. —Sculpt. No puedo. —Emily. —Él se echó hacia atrás en la hierba frunciendo el ceño—. Estás pensando demasiado esto. —Pero Sculpt… —Nada de peros, Emily. No puedo manejar cualquier pero. Estoy enojado ahora. —Pero… Se sentó de nuevo, sus cejas bajaron. —No. —Pero te va a gustar mi pero. —Me inclino hacia él y mordisqueo su barbilla. Esto hace que se calme, y sus músculos se relajen. —Ya me gusta tu trasero1 . —Su mano se desliza por la parte baja de mi espalda a mi culo y aprieta. Fue juguetón, pero todavía podía ver la oscuridad en sus ojos, y su rostro era duro. —Sculpt. Mi pero es importante... —Sí, Eme, lo es. —Le doy una palmada en el hombro, y me alegro cuando se echa a reír. —Está bien, entonces ¿cuál es tu pero? —Yo iba a decir, pero… —Sus cejas se levantaron—. Antes de que te vayas, quiero que me hagas el amor. —Hago una pausa, mirando sus cejas levantarse por la sorpresa, y luego seguí adelante rápidamente antes de perder los nervios—. Como ahora, Sculpt. Ahora mismo. Aquí, en este lugar donde siempre estamos juntos. Nuestro lugar. Tú con tu guitarra, y yo con los caballos. 1 Juego de palabras en el original, but: pero – butt: trasero
  • 12. Sus manos que me recorrían lentamente, se detuvieron apretando mis muslos, y me miró con tal intensidad que me estaba poniendo tan caliente de verlo mirarme. —¿Ese es tu pero? Asentí con la cabeza. —Yo sabía que me iba a gustar tu trasero. —Puso las manos a ambos lados de mi cara y me miró a los ojos—. Si estás en mi cama... no lo estás en la de cualquier otra persona. ¿Lo entiendes, Mouse? Incluso si no puedo convencerte de venir la próxima semana conmigo, nadie más. —Está bien. Lo mismo va para ti. —Rodeado de mujeres, noche tras noche iba a ser mucho más difícil para él que para mí. Sculpt acarició el costado de mi cara. —Emily. Borras el mal en mi vida. No me podía imaginar a Sculpt teniendo algún mal. Él era caliente, tenía una voz increíble, tenía un cuerpo que sin duda en el diccionario era la definición de músculos, y tenía el sexy pelo de dormitorio con intensos ojos oscuros. Puede que no riera muy a menudo, pero cuando lo hacía era mágico y compensaba todas las otras veces que no lo hacía. Sentí la dureza en él, la parte más intocable que se negaba a dejarme descubrir, pero sólo nos habíamos conocido mutuamente durante un par de meses. Su pulgar acarició mis labios, y el dolor entre mis piernas se intensificó. Mi estómago no estaba más todo lleno con pequeñas mariposas, sino que había una bandada de garzas tomando vuelo en él. Me recogió y me puso en el césped a su lado, luego se puso de rodillas delante de mí. Se inclinó hacia adelante, y me eché hacia atrás hasta que estaba descansando en la hierba, y él se cernía encima. Mis nervios estaban despertando en todas las direcciones mientras que la punzada entre mis piernas se convertía en un espasmo de dolorosa necesidad. Estaba respirando tan rápido que era como si hubiera corrido una maratón. —¿Alguna vez has sido tocada, Emily? Negué con la cabeza demasiado jadeante para responder verbalmente. —Si no estás lista... dímelo ahora. Mejor que estés malditamente segura de esto, Eme. Hablaba muy en serio, y eso envió un extraño escalofrío a través de mí. No quiero esperar. Lo quería a él aquí y ahora con el viento en contra de mi piel, estando en mi lugar favorito en el mundo con Sculpt. —No quiero esperar. Su mano se extendió en mi pelo y se enredó a través de las hebras. Sus dedos se cerraron, y se echó hacia atrás, y mi respiración se detuvo. —Voy a probar tu coño. Entonces Emily, voy a follarte hasta que grites. ¿Eso te pone nerviosa? Porque estás temblando. —Sí. —Susurré. —Sí, ¿de nerviosa? ¿O si vas a gritar cuando me hunda en tu interior, por primera vez?
  • 13. —Sí, a todo. —Había deseado a Sculpt desde la noche en que lo conocí. Lo necesitaba. Era como si hubiera estado viviendo con anticipación por este momento toda mi vida. Esto me asustaba sin reparo. ¿Qué pasaba si era absorbida en ello? ¿Y si éramos incompatibles? ¿Y si yo era rara? —Quiero que grites y tiembles. Y nena, deberías estar nerviosa... porque tengo pensado cambiar tu mente y hacer que me ruegues porque te lleve de gira. —Las comisuras de sus labios se movieron, y mis entrañas se encendieron como un maldito petardo. No podía dejar de pensar en lo que él podía hacer por mí, cómo le diría adiós cuando llegara la hora que se fuera—. Estás construyendo Legos, Emily. ¿Repensando tu decisión? Me aleje y lo miré a los ojos. Allí estaba, sus ojos bailando con la risa y el deseo, una combinación sexy que me hizo apretar mi agarre en sus bíceps. No esperó mi respuesta. —Demasiado tarde, Mouse. Eres mía. Él inclinó la cabeza, como siempre lo hacía antes de darme un beso, y demandó mis labios. Y lo hizo reclamando, devorando, y alimentando el hambre que sentíamos entre nosotros. El calor fluyó sobre mi piel como si el sol de la tarde estuviera radiante sobre mí. Pequeñas chispas bailaron y enviaron escalofríos por todo mi cuerpo. No había ninguna duda en lo que estaba tomando, en lo que quería, y caí en el beso como la mantequilla derretida. Sus manos acariciaron mis lados luego hacia abajo de nuevo. —Dios, estas curvas. Él gimió, y la vibración envió mi frecuencia cardíaca en picada. Mis manos encontraron su camino en su pelo, tirando de él más cerca, más fuerte. Dios, lo necesitaba. Era como si estuviera respirando por este hombre. No era normal. ¿Era esto normal? ¿Importaba? —Sculpt. Tomó mis manos y las puso encima de mi cabeza, entrelazándolas con las suyas. —Logan. Llámame Logan, Eme. Oh Dios. Su nombre. Me dijo su nombre real. Nadie sabía su verdadero nombre. —Logan. —Le dije y le oí gemir. —Una vez más. —Logan. Sus labios arrastraron suculentos besos por mi garganta, sus dientes mordisqueando, luego su lengua lamiendo para llevarse una probada. —Quiero que me llames así cada vez que estemos solos, Emily. Llámame Logan. —Está bien. —Fue un gemido susurrado mezclado con un suspiro. Con los ojos cerrados, la cabeza echada hacia atrás, acerqué mis piernas por debajo de él a cada lado y las envolví alrededor de sus caderas. Él gruñó cuando apreté, con la esperanza de aliviar el dolor, pero lo único que hice fue hacerlo más intenso. Más consciente. —Oh Dios, Logan, por favor. Te necesito. —Podíamos probar, saborear y descubrirnos mutuamente el resto de la semana, pero en este momento quería a Logan en mi interior.
  • 14. Quería sentirlo desnudo contra mí. Era como esperar en la cima de una colina en un trineo y ser jalada hacia atrás y adelante, antes de ser empujada por el borde. —Lo sé, Mouse. —Mordisqueó el lóbulo de mi oreja y luego chupó, y luché contra las manos que me mantenían clavada en el césped. Tenía que tocarlo, sentir su piel, deshacerme de la ropa que nos separaba —Logan, por favor. La ropa. Alzó la cabeza besando mi clavícula. —Vamos a tomar esto lento. A mi manera. He esperado demasiado tiempo para tenerte justo donde estás ahora, debajo de mí, tu coño dolorido, caliente y sexy como el infierno. Nunca había sido llamada sexy en mi vida, y esto envió un estremecimiento a través de mi al escucharlo de Logan. —Me gusta jugar, Emily. Es quien soy. Y también está en ti. Sé que te excita cuando tomo control. —¿Lo hago? No tenía experiencia suficiente como para saber realmente de lo que estaba hablando—. Pero si tienes miedo de algo, necesito que digas que no. Eso es todo lo que necesitas, y nos detenemos. ¿Entiendes? Entiendo lo que estaba diciendo. Quiero decir, no era ajena a las relaciones sexuales. Sabía que ―jugar‖ podía significar un par de cosas, y eso me dejaba nerviosa y excitada al mismo tiempo. Soltó mis muñecas, y puse mis manos sobre su abdomen y levanté su camisa centímetro a centímetro. Logan se cernía sobre mí, observando mis ojos. Lo vi aspirar aire y cerrar los ojos por un segundo cuando mis manos se deslizaron por su pecho y luego lentamente acariciaron sus tetillas. Conserve mis ojos en él, amando su reacción. Amando como mi contacto lo estaba volviendo loco. Mis dedos trazando todos los músculos en su pecho y luego hacia abajo a su abdomen. Cada contorno era una nueva montaña por explorar. Yo estaba jadeando, y Logan tenía los ojos cerrados y respiraba con más fuerza que yo. —Camisa, Logan. —La levanté hacia arriba, y sucumbió a mi petición y se quitó la camisa. Mis manos fueron al botón de sus pantalones vaqueros, y él agarró mis manos y las inmovilizó. —No. Te dejé jugar, así podías relajarte. Ahora soy yo. —En cuestión de segundos había levantado mi camisa por encima de mi cabeza, y sus dedos estaban trabajando en mi sujetador. Los broches cedieron, y mis pechos cayeron de sus confines en sus manos—. Emily. —Sí. —susurré. Bajó su cuerpo, y luego su lengua rodeó mi pezón mientras sus manos acariciaban mi costado, mi cadera, luego, de regreso otra vez para burlarse de mis pechos. Mi cuerpo estaba explotando con sensaciones, dolor mientras mordía mi pezón, luego placer cuando succionaba con dulzura y lamía la sensible piel con caliente humedad.
  • 15. Agarré su pelo, con los ojos cerrados y mi cuerpo arqueándose hacia él mientras me enviaba a un horno de calor. Mantenerme lejos de él durante los últimos dos meses ni siquiera podía empezar a competir con la cosa real. Se movió más abajo, suaves besos arrastrándose por mi pecho a mi estómago. —Esto. Y esto. —Deslizó su mano hasta mi cadera—. Me encanta todo sobre tu cuerpo. —Sus besos fueron más lejos, y mi cuerpo ya estaba anticipándolo. Anhelo ya no era una palabra asociada con lo que me estaba haciendo, sino que era mucho, mucho más que eso. Mis manos se cerraron en la hierba, y gemí cuando sus dedos deshicieron mis vaqueros. El botón estalló. El lento descenso de la cremallera me volvió loca. El sonido era agonizante, porque quería que los rasgara y se sumergiera muy profundo en mí, duro y rápido. Pero Logan quería hacer esto lentamente. Disfrutando de cada momento, y sin embargo, me estaba muriendo por él. —Logan. —Mi gemido susurrado fue recibido con un ahogado, ―Cristo‖ cuando sentí sus dedos alcanzar mis pantalones y más abajo. Y bajando hasta… Me puse rígida, aspirando aire. —Estás mojada. Bueno, sí, yo había estado mojada durante dos meses y medio. Logan me excitaba con sólo mirarme. Pasé las manos por su pelo. —He estado mojada desde el día en que te conocí, Logan. Alzó la cabeza, y sus ojos se abrieron. Dios, tenía que haber sabido lo mucho que lo deseaba. —Jesús, Emily. —Me estaba besando otra vez, manos curvadas en mi cabello, y su boca dura contra la mía. No había respiración, ni pensamientos, sólo hambre pura. Levantó la cabeza, ambos respirando con dificultad, su sexy cabello de dormitorio cayendo delante de su ojo derecho mientras él me miraba con embrujada franqueza. —No voy a dejarte ir. Ahuequé su mejilla con mi temblorosa mano, el pulgar acariciando a través de su barba. —Nunca me hagas daño. —Nunca. —Se incorporó, luego se trasladó hacia abajo, agarrando los bordes de mis vaqueros y tirando. Levanté mi culo y mis bragas salieron junto con ellos. Se detuvo en la mitad del muslo. —Hermosa. Y afeitada. Eso es una… sorpresa. Tenía una pequeña, lo que ellos llaman, pista de aterrizaje, pero el resto estaba libremente encerado, una brasileña. Nunca me había gustado el pelo ahí abajo, y que a Logan le gustara, me hizo derretir por dentro. Su dedo recorrió el pequeño parche de pelo, y me quedé sin aliento cuando separó los pliegues y luego lo metió en la humedad.
  • 16. —Logan, oh Dios. —Arqueé la espalda, tratando de doblar las rodillas, pero no pude debido a que mis jeans atrapaban mis piernas—. Jeans, Logan. Jeans. —Espera. —Continuó disfrutando y acariciando mi clítoris hasta que gritaba y jadeaba, entonces, cuando sentía que me acercaba a la orilla, retrocedía e iba más allá rodeando mi apertura. Lo quería dentro de mí tan desesperadamente, que me estaba arqueando por su encuentro, hasta que puso su mano en mi estómago y me obligó a permanecer abajo. Puso dos dedos a cada lado de mis pliegues, los deslizó a través de la humedad, luego vaciló en mi apertura. —Logan. Por favor. —Ruégame. —Logan. —Emily. —Por favor, Logan. Te lo ruego. Hundió dos dedos parcialmente en mi interior, e inspire profundamente ante el repentino asalto. Me atrapó. Me sostuvo. No me dejó ir. Se retiró, y grité en decepción sólo para encontrarme con un beso rápido en la parte superior de mi clítoris. Luego halo mis vaqueros el resto del camino y se recostó entre mis piernas. —Dobla las rodillas. —Lo hice. —Abre. Lo hice también. Confiaba implícitamente y que él tomara el control parecía rellenar una necesidad en mí de entregarme a él. Tenía la oportunidad de olvidarme de todo y disfrutar de cualquier placer que me diera. Empujó suavemente sus dedos un poco más, y cerré los ojos y mordí mi labio cuando lo sentí succionar mi clítoris. Oh Dios. Las sensaciones dentro de mí estaban tan desbocadas que sabía que no iba a durar más de un par de minutos con la boca de Logan en mí. Nunca me había imaginado que sería así. Gemí arqueando la espalda mientras la lengua de Logan se deslizaba dentro de mí. Agarrando la hierba a ambos lados de mi cabeza, gemía mientras él hacía magia con su lengua a través de mis pliegues, saboreando la humedad, entonces chupando mi clítoris de nuevo. La presión en mi abdomen dolía, construyéndose, y estaba escalando. Me tensé. Tan, tan cerca de la orilla, casi impulsándome por la colina. Se detuvo. —Todavía no, nena. Oh Dios, ¿cómo podría hacerlo? —Logan, no puedo. No puedo aguantar. —Lo harás. —Su voz era áspera y exigente, y me hizo aún más caliente. Sus dedos empujaron dentro de mí, pero nunca hasta el final—. Tan apretada. Bombeó dentro y fuera de mí varias veces y luego me lamió de nuevo. —Tu coño es perfecto. Sabía que tendrías este sabor. Estás hecha para mí, Emily.
  • 17. —Logan —jadeé, cada musculo contrayéndose—. Por favor. Te necesito dentro de mí ahora. Él sacó sus dedos de mí, y luego me observó mientras los lamió uno a uno. Casi me vine sólo de observarlo. La forma en que sus ojos se clavaron en los míos, como si pudiera ver justo a través de mí. Como la curva de su boca parcialmente se elevó hasta una sonrisa mientras me probaba. Era él. Todo lo que hacía, lo adoraba. Cómo caminaba con confianza, sin alardear, pero cuando entraba en una habitación lo hacía con presencia. Cómo iba en busca de su sueño con su banda, dispuesto a tomar todo el dinero que tenía para tratar de triunfar en un negocio que estaba saturado de grandes bandas. Tomaba riesgos porque tenía fe en sí mismo. No soportaba la mierda de nadie. Cómo lo ponía todo de sí mismo en lo que estaba haciendo. Pero sobre todo, me encantaba la forma en que me miraba y veía todo lo que soy y puedo ser. —¿Estás en algo? Asentí. —La píldora. Para controlar mi dolor en la ovulación. —Estoy limpio. Me hice un chequeo dos semanas después que te conocí y no he estado con nadie desde entonces. No había estado con nadie. ¿Y había ido a hacerse un chequeo? ¿Era porque pensaba... estaba pensando en nosotros? —Sí, Emily. Quería asegurarme que estaba bien antes de tocarte, condón o no. Guau. —Te quiero dentro de mí, Logan. Quiero sentir todo de ti. Él se inclinó hacia un lado y se quitó los vaqueros. Bajé la mirada, antes que él se trasladara encima de mí y vislumbre su erección, enorme y palpitante, y me pregunté cómo demonios iba a ajustarse dentro de mí. Antes que pudiera empezar a construir Legos y asustarme, extendí la mano entre nosotros y lo toqué. —Eme —murmuró mientras mis dedos se cerraban en torno a él y luego acariciaba cada centímetro suyo. Su pene estaba palpitando y caliente, y mientras lo acariciaba, sus ojos estaban cerrados y la cabeza echada hacia atrás mientras gemía. —Para. Mierda. Me voy a venir antes de siquiera estar dentro de ti. —Agarró su pene y lo frotó entre mis piernas, la humedad aferrándose a él. —Voy a ir lento, Mouse. Mi mano se alzó y cerré mis dedos en su pelo. —No, ve rápido. Acabemos con esa parte. —No. —Su voz era dura y firme—. Vas a recordar esto y no con dolor. —Su boca descendió cuando se hundió más abajo, su polla empujando mi apertura. Envolví mis piernas alrededor de su cintura y mis brazos alrededor de su espalda, presioné hacia arriba con mis caderas, y la punta presionó contra mi barrera. No podía hacer que entrara más lejos, y mi cuerpo estaba tan adolorido que iba a gritar.
  • 18. Apartó la boca de la mía y me agarró de la barbilla. —Mírame, Emily. Quiero verte cuando te tome. Quiero mirarte mientras gritas mi nombre. —Logan. Empujó sus caderas hacia delante y entró un poco más en mí. Podía sentirlo estirando mi himen, y estaba segura que él también podía. Agarró mi barbilla para asegurarse que no me movía, luego giró sus caderas y se retiró, y yo gemí. —Lento, Eme. Se movió dentro de mí de nuevo, y esta vez siguió su camino hasta que sentí un repentino y agudo dolor como si me hubiera apuñalado. Mierda. Mierda. Dolía. Y sin embargo… con él erecto y lleno dentro de mí era... estábamos tan conectados y era tan surrealista. Como si nos convirtiéramos en uno. Se inclinó y me besó mientras se hundía profundamente en mi interior. Un beso lánguido y lento que me hacía olvidarme del dolor y en su lugar me llenaba de una nueva urgencia. Yo quería que se moviera. —Logan. —Dios, necesitaba que se moviera. Empujé hacia arriba, y se hundió aún más profundo. Sí, Dios sí. —¿Estás bien? La ternura fue anulada por la dolorosa necesidad. Asentí con la cabeza, y él comenzó a moverse. Apreté mis piernas a su alrededor, los tobillos cruzados en su espalda, los dos jadeamos, con los ojos fijos en el otro. —Eres mía, Emily. —Se movió con más fuerza, más rápido, y trate de cerrar los ojos, pero él me agarró la barbilla. —Mírame. Cada pulsación nos acercaba, estaba en el borde, lista, el dolor aumentando a un lugar que podría ir más allá. Presionó sus caderas en un movimiento hacia arriba para frotarse contra mi clítoris, y una sacudida me atravesó, luego otra y otra. La intensidad construyéndose por dentro era demasiada. Presionó con más fuerza. —Oh Dios. Logan. Logan. —Lo dejé ir, mis ojos se cerraron—. Logan. —Grité cuando todo mi cuerpo explotó en pequeñas ráfagas. —Emily. —Él bombeó con más fuerza, el golpe de la carne con carne era ruidoso. Él empujó más profundo. Luego tomó mi boca con una hambrienta locura cuando su cuerpo dejó de latir, y sus músculos se tensaron mientras su cuerpo temblaba. —Mouse. —Cayó a un lado y me llevó con él, así estaba bien acomodada en su pecho, mis piernas enredadas con las suyas—. Emily. Eres un maldito trofeo. Mi trofeo. Cerré los ojos, la cabeza apoyada en su pecho junto a mi mano. Se inclinó hacia adelante y me besó en la cabeza, mientras su mano acariciaba arriba y abajo de mi brazo. Su otra mano se enredó con mis dedos sobre su pecho. —¿Logan?
  • 19. —¿Sí, nena? —Umm, alguien nos está mirando. Logan levantó la mirada, y ambos nos echamos a reír mientras la Appaloosa2 nos observaba. 2 Una raza de caballo.
  • 20. Capítulo 1 2 días más tarde Día 1 Desperté tirada en el húmedo piso de cemento. Me senté e inmediatamente deseé no haberlo hecho cuando mi cabeza empezó a palpitarme, un impresionante caos. La habitación giró, y mi visión fue borrosa durante los primeros minutos mientras trataba de reconstruir lo que pasó. Entonces todo me inundó de nuevo como un tsunami. El bar. Logan preparándose para cantar con su banda. Kat me decía lo hermosa que me veía. Ir al baño corriendo, porque no quería perderme a Logan en el escenario durante un sólo segundo. Luego un brazo se ciñó alrededor de mi cintura justo cuando puse mi mano sobre la puerta del baño. Un trapo con olor dulce fue empujado por encima de mi nariz y boca. Entonces nada. Oh, Dios. Miedo me catapultó. Era como ser comprimida a cal y canto en un saco de dormir sin escapatoria. Me ahogaba, no podía respirar. Sentía un hormigueo en mis extremidades cuando el miedo se convirtió en la piedra angular para un ataque completo de pánico. Escalofríos atormentaron mi cuerpo y empecé a hiperventilar. Las lágrimas corrían por mis mejillas y luego goteaban sobre mi clavícula y se deslizaban en el material de mi vestido. Mi vestido. El que escogí para Logan, agonicé durante horas en la tienda con Kat. Quería lucir bella para él, y lucir hermosa era una tarea difícil teniendo en cuenta que nunca me sentía hermosa. Era algo con lo que vivía y lo acepté después de años de escuchar a mi madre decirme lo fea que era. Pero con Logan... Incluso sí no era bonita, él me hacía sentir de esa manera. Me hacía sentir protegida y cuidada, y era porque confiaba en él. Sabía lo que necesitaba, incluso si no lo hacía. Existía un deseo natural de renunciar a mi control con él, no para que pudiera usarlo en mi contra. No, era porque él podía darme lo que necesitaba. Y lo que necesitaba ahora era a Logan.
  • 21. Dándome la vuelta me arrastré de rodillas, y mi estómago se opuso al movimiento. Golpeé mi mano sobre mi boca y logré llegar a la esquina de la habitación donde vomité las dos cervezas que había tomado en el bar y luego exhalé, respiré varias veces hasta que mis lados se contrajeron. Cuando por fin me detuve, percibí el olor a orina rancia, y mi estómago se tambaleó otra vez, y me atraganté. Puse mi cabeza abajo, tomando varias respiraciones profundas por la boca mientras apoyaba mis manos contra la pared para no caer. Sabía que estaba en un sótano, y que era oscuro en el exterior. Podía ver un sólo rayo de luz de la luna entrar en raudal desde una pequeña ventana en lo alto de la pared del fondo. El sótano era húmedo y pequeño y estaba completamente vacío, excepto por una escalera de madera que tenía una barandilla que parecía se iba a desmoronar en el momento que pusieras tu mano sobre él. Las paredes eran de color verdoso con tintes en la parte inferior, como si el sótano una alguna vez se hubiese inundado. Algo se arrastró a través de la palma de mi mano y tropecé hacia atrás gritando. Mi columna golpeó la pared opuesta, y giré, envolviendo mis brazos alrededor de mí cuando retrocedí hacia el centro de la habitación. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué estaba aquí? ¿Dónde estaba Kat? ¿Estaba también aquí? Subí corriendo las escaleras y comencé a tirar de la puerta. Cuando no se movía, me estrellé y luego lancé un grito y golpeé mi cuerpo contra ella hasta que cada parte de mí estaba magullada. Mi vestido de gasa blanca que había comprado especialmente para la presentación de Logan estaba cubierto de manchas marrones. Dos ganchos arrancaron el encaje derecho de la parte frontal, dejando expuesto el material de seda debajo. Mis brazos estaban doloridos y sensibles, y mis piernas tenían varios hematomas, y estaba sangrando por una pequeña incisión justo por encima de la rodilla derecha. No tenía idea de quién me había tomado ni por qué, pero todo dentro de mí estaba gritando por salir. Me tambaleé hacia atrás por las escaleras, y luego, en mis manos y rodillas, comencé a buscar en el piso cualquier cosa para ayudarme a escapar. Recé porque mi bolso hubiese sido arrojado aquí conmigo. Aunque sabía que quien estaba haciendo esto no sería tan estúpido como para dejar mi bolso con mi teléfono en él. Pero el pánico superó la sensibilidad, y busqué en cada centímetro del suelo, con las manos barriendo el húmedo cemento, a veces escuchando algo escabullirse lejos de mis movimientos. Traté de mantener mi cordura, pero el terror era como una bandera roja en la playa que advierte de no ir a nadar debido a la fuerte corriente. Yo estaba en la corriente, y no podía salir, y seguía tirando de mí más en el mar. Estaba llorando en completo estado de pánico ahora, mi pecho agitado con cada entrecortada respiración. No. Por favor, no. Logan. Él me iba a encontrar, ¿no? Me estaba buscando en este momento. La policía... ¿Llamaron a la policía? ¿Vendrían a buscarme?
  • 22. ¿Cuánto tiempo había estado fuera? Dios, ni siquiera sabía qué día era ni cuánto tiempo había estado desmayada. Al no encontrar nada en el suelo, eché a correr por las escaleras y comencé a golpear la puerta de nuevo. —¡Ayuda! ¡Déjenme salir! ¡Ayuda! Oh Dios. ¡Por favor! Por favor, dejen que me vaya. Golpeé la puerta una y otra vez hasta que mi garganta estaba en carne viva de tanto gritar. Cuando mis puños estaban demasiado adoloridos para golpear la madera por más tiempo, golpeé la puerta con las palmas de mis manos. —Por favor —sollocé—. Por favor, déjenme salir de aquí. Caí de rodillas, incontrolables gritos rasgando mi cuerpo, mis manos contra la puerta, mi mejilla apretada contra ella. El miedo corría por mis entrañas, desgarrando mi cordura con cada respiración. No tenía idea de cuánto tiempo permanecí acurrucada en una bola en el rellano, pero debe haber sido horas cuando los rayos del sol por fin se asomaron por la ventana. Tenía la garganta tan seca que era como si hubiera estado chupando una lija toda la noche. Mis labios pegados entre sí, y cuando los separé arrancaron una delgada capa de piel de mi labio inferior. Todo lo que quería era a Logan. Necesitaba que me sostuviera, que me dijera que todo iba a estar bien. Pero las horas pasaron, y él nunca llegó. Nadie lo hizo. Terminé teniendo que orinar en un rincón de la habitación, y nunca me sentí tan sucia en mi vida. Me sentí como un animal, y lloré mientras lo hice. Era humillante, y me hizo volverme loca otra vez, y grite y tire, jale, y pateé la puerta. Nada. ¿Iba a morir de hambre? ¿Moriría olvidada sin nunca ser encontrada? Mis uñas rasguñaron la puerta de madera hasta que las astillas se clavaron en ellas. Pero nada comparado con la tortura de la sed. Mi boca sabía a vómito seco, e incluso tratar de tragar era doloroso. Después de horas de raspar en la puerta me acurruqué en una bola, mis dedos empujaron debajo del delgado espacio debajo de la puerta. La palabra aterrorizada adquirió un nuevo significado mientras yacía allí en un lío lloroso. Mi mente estaba envenenada con las posibilidades de lo que me iba a pasar. Había visto Criminal Minds, sabía de lo que las personas eran capaces. Pero creo que lo peor que cualquier otra cosa era el miedo a lo desconocido. El silencio de mi secuestrador estaba carcomiendo mi cordura mientras estaba temblando en la parte superior de las escaleras. No sé cuánto tiempo pasó antes que el pomo de la puerta girara. Tal vez un día, podrían haber sido dos. Todo lo que vi fue la salida del sol y la caída, pero cuando caía dormida nunca estaba segura de cuánto tiempo había estado inconsciente. La puerta se abrió, y una gran sombra se proyectó sobre mí. Me las arreglé para sacar una sola palabra de mis labios resecos. —Por favor. El hombre se inclinó hacia adelante, me agarró por el brazo y me arrastró hacia arriba.
  • 23. No podía gritar. Simplemente colgar como muñeca raída, mis extremidades entumecidas y débiles. Él me dio una bofetada en la mejilla, y me sacudí cuando el dolor explotó en mi cabeza. Traté de hablar, pero nada salía de mi boca, excepto un graznido. Me levantó y me tiró encima de su hombro como un saco de grano, luego me llevó por un pasillo. La luz me cegó, y durante varios minutos no pude ver nada, excepto una borrosa visión de color amarillo brillante. Quemaba mis ojos, y tuve que cerrarlos hasta que el dolor disminuyó. —Cuélgala allí arriba. Hice una mueca cuando abrí mis ojos de nuevo, mirando hacia donde había provenido la voz, pero era oscuro en el otro lado de la habitación, y todo lo que vi fue la silueta de un hombre de pie cerca de la pared. Me pusieron de pie, y al instante cedieron, y caí al frío suelo de baldosas. Logré un gemido mientras levanté la mirada al hombre. —Por favor. Agua. Su ancho rostro era como la parte delantera de un camión Mac, aplanada nariz, mejillas y frente amplia y ojos verdes redondos y brillantes. Me miró por un segundo, y luego una cruel sonrisa apareció justo antes de levantar el pie y darme una patada en las costillas. Grité, tratando de arrastrarme lejos, el dolor zambulléndose en mi pecho una y otra vez mientras él continuaba su asalto hasta que me di la vuelta en una bola y traté de proteger mi pecho y estómago de su pie. —Suficiente. No necesitamos su cara accidentalmente magullada. Las patadas se detuvieron. El tipo de cara plana me levantó por el pelo, y trate de ponerme de pie cuando él tiró con fuerza, mi cuero cabelludo en llamas. —¿Qué quieres? Dios, por favor, sólo déjame ir. Mi mente estaba rodando por el miedo que corría por encima de mi cordura. ¿Iban a violarme? ¿Me iban a golpear hasta la muerte? ¿Torturarme? No podía permitir que eso sucediera. No lo haría. No quiero morir así. Mi instinto de supervivencia era todavía fuerte, y a pesar de saber que la fuga no podía ser posible, tenía que luchar. La adrenalina bombeaba a través de mis venas cuando las palabras de Logan durante las clases de autodefensa me llenaron, y me hicieron reaccionar. Levanté mi codo hacia atrás con fuerza y rapidez. Discordante dolor pasó por mi brazo, ya que se puso en contacto con una nariz, y oí el inconfundible crujido. —Perra. —Él retrocedió tapándose la sangrante nariz. Oí un hombre gritar en otro idioma a medida que continuaba mi propósito y me fui por los ojos de cara plana. Mis dedos se enterraron en ellos, él me empujó hacia atrás con un brazo. Estaba tan débil y fuera de balance que caí sobre mi costado, y me tomó un segundo ganar mis pies otra vez. Me volví para correr junto a él y me di un golpe directo contra un duro e inamovible cuerpo. El hombre me dio la vuelta para que mi espalda estuviera contra su pecho y luego cerró su brazo alrededor de mi garganta y apretó. Moví mi cadera hacía atrás hacía su pelvis
  • 24. como Logan me había enseñado y estaba a punto de abrir su agarre cuando el frio metal presionó en mi cabeza. Me quedé helada. —Es una lástima que no tenga tiempo para probarte yo mismo. Me gusta una buena pelea. —Su voz con acento envió escalofríos hasta los dedos de mis pies—. Alfonzo. Átala. — Su brazo se aflojó, y traté de obtener una visión de él, pero me empujó hacia adelante, hacia cara plana, que sólo podía asumir era Alfonzo, y se alejó. Alfonzo tenía sangre que goteaba de la nariz y los ojos inyectados en sangre. Me agarró las muñecas, y sentí los grilletes, gruesos y pesados abrochados alrededor de ellos. —Pagarás por eso, perra —dijo Alfonzo entre dientes mientras me tiraba más cerca. Tiré mi rodilla hacia arriba, pero él estaba preparado para ello y dio un salto atrás. Sentí el dolor ardiente en mi mejilla cuando me abofeteó. —En la cara no. —Gritó el hombre con acento—. Dios. Alfonzo crudamente tiró de mis brazos por encima de mi cabeza, y sentí la presión en mis muñecas y escuché el ruido de las cadenas metálicas. Levanté la mirada, las esposas en mis muñecas estaban enganchadas en una cadena que colgaba del techo. Oh Dios. No. No lo hagas. Los sollozos comenzaron de nuevo mientras pateé, y mi cuerpo se balanceó hacia atrás y adelante, las cadenas tintineando. —Por favor. ¡No! —Lloré. Las lágrimas que pensé se habían secado ya, salieron en torrente por mis mejillas. El hombre se echó a reír y luego se alejó, y le oí hablar con el otro tipo, pero no podía entender. Estaba frente a una chimenea de ladrillo con los pies apenas capaz de tocar el suelo. Totalmente indefensa. El miedo se deslizó a través de mi piel. ¿Qué estaban haciendo? ¿Por qué estaban haciendo esto? ¿Quiénes eran? —Denle agua. Mi cabeza se sacudió ante la palabra agua, y traté de voltear, pero el hombre me agarró del pelo y tiró mi cabeza hacia atrás y luego comenzó a verter agua caliente en mi garganta. No me importaba si era el agua más sucia del mundo, sólo la dulzura de algo que se deslizaba por mi garganta era el cielo. Rocío las esquinas de mi boca, y me atraganté un par de veces mientras él vertía continuamente. Tragué lo más rápido que pude, con miedo de no conseguir nada más. Oí un crujido en la puerta abierta, entonces cerrarse de golpe. Alfonzo empujó mi cabeza lejos de él con tanta fuerza que me balanceé atrás y adelante en las cadenas. Entonces… —¿Estás jodiendo nuestro acuerdo ya, Raul? Ella es mía. Esto no era negociable. Creo que me he hecho bastante claro. Me rompí. La voz de Logan nadó en mi cuerpo temblando y me envolvió en su calor. Empecé a llorar, mi cabeza cayó hacia adelante haciendo que mis brazos y hombros gritaran de dolor mientras me sacudía. Logan había llegado por mí. Él está aquí para llevarme lejos. Para detener el dolor. —Es tuya cuando te diga que lo es. Y pierde esa actitud o nuestro trato se acaba.
  • 25. Silencio. Podía oír el silbido del viento a través de las grietas en los marcos de las ventanas. —Nuestro acuerdo es sólido. ¿Logan? ¿De qué estaban hablando? ¿Qué trato? ¿Un acuerdo para sacarme de aquí? Traté de dar la vuelta para verlo, pero no pude conseguir el suficiente punto de apoyo para hacerme balancear en torno a mí misma. Risa. Fría. Violenta. Siniestra. Era como el crepitar de fuegos artificiales mezclados con el chirrido de los neumáticos sobre el pavimento mojado. —A ella le gusta pelear. —Su tono acentuado se profundizó, y toda la diversión se fue—. Tienes suerte que estoy permitiendo esto. Ella haría una cantidad fuerte en el mercado. ¿Preferirías que probara esa teoría? —¿Logan? —llamé—. Logan. Por favor. —¿Por qué no me ayuda? —No. Tú tienes lo que querías, y yo tengo lo que quiero, ella. El resto queda solo. Su voz. Era diferente. Más frío. Logan siempre irradiaba serenidad, pero este cambio era más que eso. Como ira latente bajo la superficie. ¿Por qué no estaba corriendo hacia mí? ¿Sosteniéndome en sus brazos? ¿Cómo me había encontrado? ¿Por qué estaba hablando con el tipo como si lo conociera? ¿Acaso no me veía? ¿Tal vez no me reconoció? —¡Logan! Por favor. —Luché con las esposas de nuevo, mis muñecas en carne viva por el corte de metal en mi piel. —¡Nunca lo llames así! —Gritó el hombre—. Él es amo para ti ahora. Un latigazo ardiente se arrastró en mi espalda, y grité. Intensas, punzantes réplicas apretaron mi carne cuando mi cuerpo trató de contener el dolor. Oh Dios. No. Por favor. No. —Logan. —Grité. —Haz exactamente lo que te dicen, Emily. —Las palabras de Logan eran rígidas y controladas. Ni siquiera estaba segura que fuera Logan. ¿Estaba mi mente jugando trucos conmigo? No podía entender por qué no iba a venir a ayudarme. Oí el reptar del cuero deslizarse por el suelo y luego el zumbido en el aire. Me tensé. Cuello agarrotado, ojos cerrados. El látigo cayó duro otra vez y me sacudí, arqueando la espalda cuando golpeó. Mis brazos llevaron el peso de mi cuerpo mientras colgaba inerte de las cadenas... sollozando, con el pecho agitado, las lágrimas corrían por mis mejillas. Silencio. Respiré dentro y fuera, mi espalda en carne viva y con la sensación como si un soplete hubiese cepillado a través de ella. —Habla sólo cuando te digan que lo hagas o vas a sentir el corte de la fusta. ¿Entiendes? El látigo cayó con fuerza en mi espalda de nuevo, y me quedé sin aliento, echando la cabeza hacia atrás mientras mi cuerpo se balanceaba atrás y adelante. —Sí. Sí, lo entiendo.
  • 26. El sonido de la risa de chico hizo que mi estómago se revolviera, y el agua amenazaba con volver a subir. Empecé a respirar pesadamente a través de mi boca, desesperada por mantener la preciada agua en mi estómago. Oí el deslizamiento de cuero en las baldosas. —Por favor, no más. Mi petición fue ignorada cuando el látigo crujió y cortó en la parte posterior de mis piernas. Grité y traté de escapar, tirando de las cadenas y moviendo mi cuerpo hacia atrás y adelante. Una vez más llegó. Entonces de nuevo. Y otra vez. Perdí la cuenta de cuántas veces él me azotó una y otra vez, mi piel ardiente y palpitante de los hombros hasta los tobillos. Oscilé hacia atrás y adelante en las cadenas, floja y sin poder pelear más. Mi mente no dejaba de gritar, pero me quedé en silencio, temerosa de gritar, de llorar, de hacer cualquier cosa que pueda hacer que continúen golpeándome. Luego se detuvo. —Salimos en dos días. Llévala a la ubicación del transportador. Él la va embalar y se encontraran… —No. —dijo Logan—. Eso no será necesario. —Por dentro le estaba pidiendo que me abrazara, que me llevara en sus brazos y me dijera que todo iba a estar bien. Que él iba a llevarme lejos de aquí. —¿Crees que confió en ti? —Oí el roce de algo pesado deslizarse sobre el suelo. —Ella muere en el transporte, entonces no tienes nada. Y yo no tengo nada. La chica se queda conmigo. Silencio. —Muy bien, pero Dave y Jacob le acompañarán. Logan... no cometas errores. ¿Comprendido? De repente sentí un cuerpo detrás de mí, y me entró el pánico cuando olí el aroma a bolsa de gimnasio de Alfonzo. Una mano se deslizó lentamente por mi espalda sobre la parte superior de los verdugones y se detuvo en el escozor de mi culo. Apretó, e hice un gesto de dolor cuando sus dedos cortaron en los verdugones. Podía sentir su cuerpo contra el mío, su dura polla presionándose en mí. Gemí y me sacudí violentamente haciendo que mi cuerpo se balanceara en las cadenas. Él se rió en mi oído, su aliento flotando por mi mejilla. Su mano se deslizó más abajo, vaciló y luego me ahuecó con fuerza entre mis piernas. Grité más fuerte, tirando de mis amarres, sangre goteando de mis muñecas. —Por favor no me toques. Ayúdame... —Me detuve de decir el nombre de Logan, con miedo que me azotaran otra vez. —Él no te ayudará más. Nadie lo va a hacer. —Alfonzo susurró en mi oído. Hizo a un lado mis bragas y metió un dedo dentro de mí. Una parte de mí murió en ese momento. Era
  • 27. como si todo el llanto, la sed, el dolor no fuera nada en comparación con la violación de mi cuerpo mientras Logan estaba de pie detrás de mí y no hizo nada. —No. Por favor, no. ¿Por qué haces esto? ¿Cómo podría Logan hacer esto? ¿Cómo podía ver a otro hombre lastimarme? Lloré en silencio mientras su grueso dedo presionaba dentro y fuera, con la respiración pesada junto a mi oído. Escuché su ropa crujir como si... No podía pensar. Mi mente estaba en una nube con la incredulidad sofocando cualquier esperanza que Logan fuera a parar esto. Oí agudas voces furiosas detrás de mí. No podía entender lo que decían, y en realidad, ya no me importaba. Estaba tan dolida y humillada, y todo lo que quería hacer era acurrucarme y morir. Sentí frío. Sola. Y era incapaz de detener al depredador que estaba violando mi cuerpo. Alfonzo soltó un gemido bajo, se puso rígido, y luego retiró su dedo. Mordisqueó la parte superior de mi oreja con tanta fuerza que grité. —Va a ser dulce follarte de verdad mientras que ruegas por misericordia. Me tragué el grito en mi garganta y me mordí la lengua tan fuerte que podía probar el hierro en mi boca. Alzó la mano y soltó las esposas, y yo caí con fuerza sobre mis rodillas. Me tomó unos segundos antes que pudiera dejar atrás el dolor y levantar la cabeza. Poco a poco me di la vuelta y miré por encima de mi hombro a Logan. Cuando lo vi, mi corazón se detuvo por unos segundos y luego empezó a latir de manera irregular. Era él, pero no había nada en sus ojos del hombre que yo conocía. Estaba frío e inexpresivo mientras me observaba. Ni un atisbo de simpatía en sus ojos. No reconocí nada del hombre por el que había caído enamorada. La esperanza murió cuando la realización me golpeó. Él era parte de esto. Él me hizo esto. Vomité toda el agua antes de que todo se volviera negro.
  • 28. Capítulo 2 Día 3 La devastación sobrepone todas mis otras emociones. Desesperanza. La agonía de ser arrancada de todo lo que pensé era real. Él crudo dolor me hizo insensible a todo. Estoy tumbada en el suelo de cemento del sótano donde me tiraron con dos botellas de agua después de enfrentarme a Logan. Él me había traicionado. Me había mirado como si yo no fuera nada. Como una pieza de molde mientras era degradada y golpeada en el suelo. Mi mente luchó con lo que había presenciado, tratando de dar sentido a algo que no lo tiene. ¿Cómo había pasado por alto eso? ¿Cómo no había visto esa frialdad que vi en él ahora? ¿Era posible que estuviera tan atrapada por él que había bloqueado lo que no quería ver? No. Kat dijo que lo había visto. Él estaba enamorado de mí. Pero el hombre que vi aquí no era un hombre enamorado. Ese era un monstruo. Había mirado a través de mí, con los ojos vacíos de emoción. Ignoró mi súplica mientras que otro hombre metió un dedo dentro de mí. Observó mientras era azotada una y otra vez. Eso no era humano. Pero Logan tenía una banda. Georgie y Deck le conocían. Cantó en el bar de Matt. No tenía sentido, y sin embargo... permaneció de pie y me observo ser abusada. Habló con los hombres como si supiera quiénes eran. No sé cuánto tiempo lloré. Estaba sangrando y sola, tan herida y desolada que cuando el entumecimiento de los golpes me atravesó lo dejé. Pero no duró mucho. La ira llegó, con el odio por Logan. El temblor se detuvo, y me senté durante horas mirando por la pequeña ventana, la mayor parte del tiempo pensando en nada más que el odio ardiente por Logan, no, Sculpt. Logan ya no existía. Lo que parecieron días más tarde, pero pudieron haber sido sólo unas horas, se abrió la puerta y los pasos se detuvieron en la parte superior de las escaleras. Me levanté y caminé a ellas, hacia Alfonzo, cada paso era agonía emparejada con desesperación sangrando a través de mis venas. No tenía nada por lo que luchar por más tiempo. Logan me traicionó. Ni Matt ni la policía vendrían por mí, nadie lo haría. —Detente. —Lo hice.
  • 29. —Ponte esto. —Me pasó una camiseta limpia y pantalones, luego lanzó un par de chanclas a mis pies. Sabía que pedir privacidad era inútil, y realmente no me importaba. Mi cuerpo ya no me pertenecía. Había sido privada de comida, golpeada, y cegada por la oscuridad. Los verdugones en mi espalda y piernas todavía palpitaban, y podía sentir la sangre seca donde me habían azotado tan fuerte que rasgaron mi piel. Nunca había experimentado un dolor tan insoportable antes, lo peor era recibir una patada en las costillas por un caballo. Pero este dolor no era sólo físico, sino que era emocional. Estar encerrada durante horas, esperando lo desconocido y rezando para que alguien me salve, mientras que la fría voz de Logan, me torturaba a cada momento. Abrí la cremallera de lo que quedaba de mi vestido y salí de él. Podía sentir sus ojos vagando sobre mi piel desnuda. Era asqueroso, y me sentía sucia, y rápidamente me puse los pantalones y luego la camiseta por encima de mi cabeza al mismo tiempo que me deslizaba en las sandalias que eran un par de tallas más grandes. Me pregunté sobre la chica que las había llevado en el pasado. Estaba esperando que me tocara. Que me empujara abajo al suelo y me pateara o me usara, y el menor movimiento me tenía saltando y retrocediendo. Sin decir palabra, hizo una seña con la cabeza hacia una puerta situada al final de un estrecho pasillo. Cuando llegamos, la abrió y me empujó fuera y me encontré a dos pasos sobre una pasarela. Tan pronto como el olor del aire fresco se coló dentro de mí me detuve y respiré. Después de días de oler orina, me dieron ganas de llorar sólo de tener esta oportunidad de respirar aire fresco. Cuando miré a mi alrededor vi nada excepto campos. Nadie que ayudara. Nadie que escuchara mis gritos. Un movimiento a mi izquierda me llamó la atención, y los vi... caballos en la distancia. La emoción de la libertad me hizo una seña, y sabía que nada me podía parar. Corrí. Escuché su refriega mientras él giró hacia mí, entonces maldijo cuando me escapé de sus manos. Gritó detrás de mí cuando me quité las sandalias y corrí tan rápido como podía. Mis piernas temblaron, y trastabillé mientras corría a través del camino de grava hacia la valla de cedro. Mi mente estalló en pánico, la adrenalina evitando que caiga de bruces. Estaba justo detrás de mí, jurando y maldiciendo. Podía oír sus pasos y sabía que si me atrapaba, no sería bueno. Él era malo... cruel. Estaba en sus ojos, y sabía que me haría daño si me cogía otra vez, y ese pensamiento me empujó a correr más rápido. Si pudiese llegar a los caballos y pillar uno, lo montaría hacia donde estaba el establo... Alguien tenía que estar allí para ayudarme. Cualquier persona. De ninguna manera él podía atraparme en un caballo. Yo podría hacerlo. Sabía que podía. Sentí su respiración pesada en la parte de atrás de mi cuello cuando me lancé a la valla. Mi mano tocó la barandilla de cedro, y luego el viento salió de mí.
  • 30. Su cuerpo me atrapó contra la valla, una mano envuelta en mi pelo y tiró hacia atrás. Grité de dolor y luego disparé mi codo hacia atrás, pero esta vez estaba listo y me esquivó. Se desquito enganchando su brazo alrededor de mi garganta tan apretado que no podía respirar. —Esta vez no, perra. Empezó a caminar, arrastrándome hacia la furgoneta. Luché, pateando y retorciéndome contra su agarre, pero su brazo alrededor de mi garganta apretó con más fuerza hasta que estaba luchando por cada respiro. Estaba a punto de desmayarme o morir, cuando de repente me soltó y caí al suelo aspirando aire. Deslizó la puerta lateral abierta en sus pistas de metal y me dio una fuerte patada en el estómago. —Adentro. Resollé mientras me arrastraba a mis pies, tratando de moverme, pero sabía que si no lo hacía me daría una patada de nuevo. Él me empujó con fuerza en la parte baja de mi espalda, y caí hacia adelante, enterrando mi abdomen en el borde de metal de la camioneta. Tan pronto como estaba todo el camino dentro, cerró la puerta. No había ventanas en la furgoneta, y la puerta de atrás estaba encadenada con un pesado candado. Oí una llave en la cerradura de la puerta lateral y luego el mango fue probado. Me sentí como un animal para ser transportado. Una fuerte risa ronca salió de mi garganta, yo era un animal. En realidad menos que eso. Un cadáver, un pedazo de carne muerta que estuvo colgada, cortada, probada y tirada. Reboté en la parte posterior de la furgoneta por lo que supuse era una hora hasta que oí los neumáticos bajar la velocidad, y crujir a lo largo de un camino de grava. La camioneta se detuvo, y la puerta se abrió. —Fuera. Me acurruqué en la esquina trasera de la furgoneta. Demasiado miedosa de salir y aun así queriendo hacerlo, pero sabiendo que lo que me esperaba no podía ser bueno. —Si tengo que ir por ti, puta, no te gustará. Sabía que lo decía en serio. Era como si disfrutara verme sufrir. Poco a poco me arrastré hasta la puerta, y Alfonzo agarró mi brazo y tiró. No tuve tiempo de pararme, y aterricé duro sobre mis rodillas en la grava suelta. Levanté la mirada, lanzando el pelo fuera de mis ojos y encontrándome cara a cara con... Oh Dios, Logan. Me tomó un segundo registrar su rostro cuando se quedó mirándome. Estable. Compuesto. Casi como si hace cinco días no hubiéramos hecho el amor. Como si ni siquiera me conociera. Toda la rabia contenida se disparó desde mis pies hasta mi cráneo y exploté. —Maldito bastardo. —Grité y salí volando por él. Mi puño logró conectar con su rostro antes que fuera atrapada por detrás y arrastrada por el pelo. Me retorcí contra el agarre de Alfonzo, perdiendo el equilibrio y cayendo sobre mi culo, todo mientras Logan simplemente permanecía ahí y observaba.
  • 31. —¿Has terminado? —preguntó cuándo dejé de luchar y me tumbé en el suelo respirando con pesadez mientras que Alfonzo mantenía el asimiento de mi pelo. —Es una perra luchadora. Voy a follarla a carne viva cuando hayas terminado con ella. Logan se movió rápido, apartando su mano de mi cabello y agarrándolo por la camisa y golpeándolo contra la camioneta. —Ella es mía. Entérate. No vas a tocarla, nunca. El rostro del hombre se puso rojo remolacha, y frunció los labios juntos cuando escupió. —Ella no es tuya. Raul es su dueño, y yo entreno a todas sus chicas antes de que él las venda. El aluminio se arrugó cuando Logan lo estrelló contra la camioneta de nuevo. —Ella va a ser vendida cuando yo esté dispuesto a venderla. Si la tocas otra vez como lo hiciste en la granja... te cortaré la polla y te la meteré en la garganta. Los ojos de Alfonzo me miraron tendida en el suelo, pero finalmente levanto las manos en alto, y Logan lo deja ir. —Levántate. —Logan se paró frente a mí, con los pies a centímetros de mis manos presionadas en la grava. Me tense, y sus ojos se estrecharon—. Ahora. —Vete a la mierda —dije, y le eché un puñado de grava en su rostro. Estaba sobre mí antes de mi próximo aliento, tomando mi brazo y sin dudarlo arrastrándome hacia otro coche. Empujé hacia atrás con los pies, tratando de ganar equilibrio, pero él estaba caminando muy rápido, y no pude hacer otra cosa que sentir las piedras clavándose en mis caderas mientras me tiraba al otro lado de la calzada. —Transpórtala con el resto de ellas —gritó Alfonzo—. La perra necesita una jodida lección. Después de eso, no va a estar poniendo mucha más pelea. Tan pronto como Logan me dejó ir, salté a mis pies y me disponía a correr cuando su mano me atrapó por el cuello. —No lo hagas, Emily. Corres y tengo que perseguirte, no va a ser bonito. Estaba jadeando más allá de la presión que tenía en el cuello, mis manos en la parte superior tratando de quitar sus dedos. Un recuerdo me sobrevino, la mano de Logan en la parte de atrás de mi cuello, mientras estaba penetrándome, y mi respiración se detuvo. No, no me dejes recordar. No lo hagas. Por favor. Juro que lo oí susurrar mi nombre, pero tenía que ser mi imaginación. Mi mente estaba tratando de encontrar algún tipo de esperanza a la que aferrarse cuando no había nada y me pregunté si tal vez me estaba volviendo loca. —Dile a Raul que me pondré en contacto con él una vez que crucemos la frontera. — Logan abrió la puerta del pasajero de un Lexus y puso su mano sobre mi cabeza como hace la policía cuando está poniendo criminales en la parte trasera de un coche patrulla. Entré y observé a dos tipos sentados en el asiento trasero. Los reconocí, pero no sé de dónde, hasta que de repente me golpeó cuando Logan caminó alrededor de la parte delantera del coche. La lucha, los guardaespaldas. La noche que Kat y yo fuimos a la lucha
  • 32. de Sculpt y le pedí que me enseñara autodefensa. Estos hombres habían estado en la parte de atrás del almacén viendo a Logan. Pero eso fue hace meses. Oh Dios. ¿Habían estado observándome durante semanas? ¿Todos los días con Logan habían sido una mentira? ¿Estaba él, poniéndome a prueba para esto? Comencé a hiperventilar al pensar en todas las veces que había estado con Logan. Cómo me acunó en sus brazos mientras nos sentábamos viendo los caballos. Cómo era tan protector conmigo. ¿Por qué me había protegido si iba a dejar que me golpearan? La confusión tejió con tanta ansiedad sobre mí que tuve problemas para respirar. Logan conocía a estos tipos. Los había reconocido meses atrás. La verdad era... Logan me hizo esto. La puerta se cerró de golpe cuando Logan entró. Arrancó el coche y salió a toda velocidad. Lo noté mirar brevemente en el espejo retrovisor a los dos hombres y fruncir el ceño como si estuviera enojado. ¿Con ellos? Al menos pensé que frunció el ceño, pero tenía sed y estaba delirante y no podía estar segura de si lo que estaba viendo era real o lo que yo quería ver. —Ellos estaban en tu pelea. Logan se puso rígido, miró en el espejo retrovisor de nuevo, y sus manos se tensaron sobre el volante. —¿Por qué? ¿Por qué te molestaste siendo amable conmigo? —Emily. Silencio. —¿Por qué no me tomaste semanas atrás? ¿Cuál fue el punto de ser agradable conmigo en absoluto? ¿Por qué…? —Emily. —Su tono agudo fue suficiente para detenerme—. Vamos a pasar por esto una vez. Una vez, Emily. —Miró al frente, la voz tranquila y rodeada con frío, como una pica de hielo golpeando a cada palabra—. Nunca hables a menos que te lo pidan. Haz exactamente lo que te digo sin vacilar. La pataleta que tuviste... Eso es motivo suficiente para que te maten, y eso es si tienes suerte. Peor es entregarte por la noche a un grupo de trabajadores. Entonces desearás estar muerta. Me resultaba difícil tragar, mi mente enferma de recuerdos de dejar que este chico me besara, me sostuviera. Oh Dios, me hizo el amor. No podía creer que era el Logan que amaba los helados, que tiernamente me besó, me sostuvo en sus brazos, me cantó. Mentiras. Mentiras sumergidas en ácido. Su tono de voz sonaba como si esto fuera una conversación casual. Abrí la boca para preguntar acerca de sus otras víctimas cuando vi su mandíbula contraerse y recordé lo que había dicho. Apreté los dientes en su lugar y dejé que el sentimiento de traición me llenara. —Vas a comer, beber e incluso mear cuando yo te diga. —Sus palabras salían entre dientes, como si estuviera teniendo problemas para hablar, y su rostro era duro, con los ojos mirando la carretera—. Un error, Emily, uno. Y el tipo de la casa de campo, Raul, te romperá y te venderá al mejor postor. Si deseas permanecer conmigo… —Acentuó la palabra desear—. Tienes que hacer exactamente lo que digo. ¿Alguna pregunta?
  • 33. —Sí. ¿Cuántas mujeres has jodido? Déjame adivinar, desde que tomaste tu dulce culo haciéndome caer por ti primero, supongo que cuatro chicas al año. ¿Saben tus compañeros de banda lo que haces en tu tiempo libre? ¿Qué pasa con tu madre? ¿Aprueba tus actividades extracurriculares? —La cabeza me dio un tirón hacia atrás y el borde de una cuchilla se sostuvo en mi garganta. Logan tomó en una larga respiración. —¿Ves a Jacob allí? ¿El que fácilmente puede rajar tu garganta? Bueno, él no me escucha. Es la mano derecha de Raul y hace exactamente lo que Raul quiere. Y si Raul le ha dicho que mantenga un ojo en ti y te mate por ser una perra entonces eso es lo que va a hacer, y no lo puedo parar. —Hizo una pausa y luego dijo—, o más bien, no lo haré. Sentí la frialdad de la cuchilla deslizarse en mi piel. Un hilo de sangre corrió por mi cuello y luego se deslizó en mi camiseta y se absorbió en una gran mancha roja. El crujido del cuero sonó cuando Jacob me soltó y se echó hacia atrás. Quería pelear, gritar y rastrillar las uñas por la cara de Logan hasta hacerlo sangrar como yo. Incluso consideré saltar del coche y tomar mis posibilidades con mis lesiones, pero en cambio me senté en silencio y me quedé mirando la carretera por delante. Después de diez minutos de silencio Logan me pasó una botella de agua en la mano y dos pastillas. —Trágatelas. Consideré tirárselas durante un segundo, y creo que él lo sabía, porque su ceño se profundizó. Entonces pensé en esconderlas bajo la lengua, pero sean cuales sean las píldoras no me iban a matar, sino podrían haberlo hecho fácilmente a estas alturas. Tiré las pastillas en mi boca y luego tragué hasta la última gota de agua. Estaba tan malditamente sedienta que mi piel se sentía como si se estuviera marchitando como un animal muerto que había quedado en el sol del desierto. —Compruébala. Antes que supiera lo que estaba pasando Jacob agarró mi barbilla y apretó duro. No tenía más remedio que abrir la boca. Su dedo se deslizó dentro, y me atraganté y tosí cuando él crudamente buscó en mi boca para asegurarse que me hubiera tragado las pastillas. Sentí el sabor de cigarrillos y ojalá hubiese conservado un poco de agua para lavar mi boca después que él terminó. —Limpio. Logan asintió. —Estamos cruzando la frontera. —Sacó el pasaporte del bolsillo de su jean, y jadeé cuando lo abrió y vi mi foto. Entonces vi el círculo redondo, mis anticonceptivos. Los tiró sobre mi regazo. Dios, había pensado en todo. Me pregunté por qué le importaba si estaba tomando mis pastillas o no—. Vas a sentir sueño. Si tenemos suerte no nos van a preguntar, pero si deciden que quieren hablar contigo y despiertas, vamos a una boda en Ohio. Todos somos amigos, y la novia es tu amiga, Kat. Tenemos ropa en el maletero para demostrar todo esto, así que ni siquiera pienses en joderlo. Kat. Oh Dios, Kat. Cerré los ojos y pensé en la última vez que la había visto. Las dos habíamos estado riendo.
  • 34. Feliz. Otro sollozo escapó de mi garganta. —¿Emily? —Su voz era ronca y me cortó—. ¿La historia? ¿Lo tienes? —Asentí con la cabeza. —Las palabras, Emily. —¿Qué? —Tú siempre me responderás con palabras. —Sí. —Humillación nadó sobre mí, era como si estuviera hablando con un niño, y no podía envolver mi cabeza en torno al hecho de que había tenido relaciones sexuales con este hombre. Que había estado en sus brazos, dormido en ellos. No podía entender la idea de que Logan estaba actuando de esta manera. Iba a ser una estrella de rock. Tenía una banda. Tenía amigos. ¿Por qué abandonarlo todo para secuestrarme? ¿Todo lo que había pasado era una mentira también? Tumbé mi cabeza en el asiento y cerré los ojos mientras las lágrimas amenazaban con caer. No, no le daría esa satisfacción. Se merecía mi odio, no mis lágrimas. Lo que sea que uso para drogarme comenzó a surtir efecto, y no podía permanecer despierta por más tiempo. En un momento oí voces, y abrí los ojos por un momento, pero estaba demasiado cansada, y me acurruqué contra la ventana y me volví a dormir. Me mantuvieron drogada durante tres días. El coche se detuvo brevemente para escapadas de alimentos, gasolina, y baño. La mayoría de las veces me dormí demasiado atontada para luchar con Logan, y demasiado débil para hacer otra cosa que comer cuando me dio comida e ir al baño con Jacob que estaba de pie fuera del baño. Logan se había ofrecido a llevarme la primera vez, pero eso fue anulado cuando Jacob me agarró. Desde entonces Logan se quedó en el coche. Donde quiera que fuera, Jacob iba conmigo. El otro tipo, Dave, que parecía hispano y hablaba muy poco, se guardaba para sí mismo y nunca me había tocado, incluso cuando tropecé al salir del coche una vez y él estaba más cerca para ayudarme. Los días eran una bruma de niebla, de terror. Me sentía como si estuviera viviendo en el fondo de un pozo, frío y sola, casi sin respirar, y cuando lo hice fue para respirar aire viciado. Oí la ventana de Logan deslizarse hacia abajo y luego su voz estéril. —Estamos aquí. Abran la puerta.
  • 35. Capítulo 3 Día 6 Donde sea que estuviéramos estaba completamente rodeado por altos muros con guardias en las puertas y varios caminando el perímetro con pastores alemanes. La propiedad era masiva con varios edificios y un edificio principal que parecía una mansión. Logan condujo hacia la larga y estrecha entrada, entonces se detuvo en la casa y apagó el coche. Miré a Logan, mi cuerpo comenzó a temblar cuando me di cuenta que donde estábamos era el sitio en el que yo no quería estar. Sus manos se apoderaron del volante tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos, y podía oír el cuero crujir bajo la presión. Eso me asustó. No, me aterrorizó. Se bajó del auto como hicieron los dos hombres en la parte de atrás, y me senté con mis rodillas en mi pecho mirando mientras hablaba con ellos y cabeceaba hacia la casa. Ambos hombres desaparecieron dentro, y Logan me miró a través del parabrisas. Era como si fuera incapaz de moverse, su cuerpo rígido y luciendo cada pedazo la ferocidad de un peleador, no la suave estrella de rock que me escribió una canción que nunca tuve la oportunidad de escuchar. Avanzó hacia mí, y quería desaparecer en el asiento de cuero. No podía controlar el temblor, y me hizo enojar que Logan lo pudiese ver. Quería ser dura, que él no sintiese nada de mí excepto ira, pero el pánico que se extendió en todo mi cuerpo era demasiado abrumador. Abrió la puerta. —Fuera. —Me tomó varios intentos para desenganchar mi cinturón de seguridad, porque me temblaban las manos tremendamente. Cuando finalmente lo hice, enganchó mi antebrazo y me sacó—. Haz lo que digo. —Su voz era baja mientras hablaba—. No mires a nadie. Los ojos hacia abajo en todo momento y no hables a menos que te lo pidan. —¿Dónde estamos? ¿Logan? Por favor, ¿por qué me haces esto a mí? —No pude evitarlo. Las palabras escaparon de mi boca en rápida sucesión. La pequeña conexión que sentí con él se hizo añicos al momento cuando Logan me tomó por los hombros y me sacudió—. ¿No entiendes todavía, Emily? Raul te posee. Es despiadado, te va a romper, torturar, y cuando le pidas misericordia te va a torturar un poco más. —Sus dedos lastimados apretaron y me estremecí—. No lo arruines. Me rompí. No pude evitarlo y me odié por caer tan bajo como para dejar que él o alguien me vieran hacerlo, pero por ese segundo dejé que el miedo se apoderase de mí
  • 36. cuando dije: —Tengo miedo. —Logan me miró con ojos que eran fríos, oscuros y sin una chispa de... nada—. Deberías tenerlo. —Mi aliento quedó atrapado, y fue en ese momento que supe que tenía que enfrentar mi miedo y conquistarlo o iba a morir. Logan no iba a salvarme, sólo yo podría hacerlo. Caminamos en lo que parecía un enorme comedor, mantuve mi cabeza abajo como dijo Logan, pero mis ojos se desviaban hacia arriba. Fue una reacción incontrolable. Supervivencia tal vez, no sabía por qué, pero me enfrentaba a lo desconocido, y tenía que ver qué era lo desconocido. La sala estaba llena con más de una docena de hombres, sentados en una mesa larga de madera repleta de comida. Podía oler el aroma de la dulzura de una gran variedad de frutas, vinos y quesos. El sonido de la risa hizo eco en las paredes, junto con el tintineo de vasos, y hombres hablando y gritando. Pero eran los sutiles sonidos de gemidos y lloriqueos lo que llamó mi atención. Mi corazón empezó a golpear más duro y más rápido. Los ruidos eran equivocados. Me recordaban a animales capturados en jaulas y sus sollozos de desesperación. Levanté mi cabeza, mis ojos registrando la habitación mientras los sonidos tiraban de mí. Tirada, temblando en el suelo había una chica desnuda. Luego otra atada a una silla. Debajo de la mesa. Desde la esquina de la habitación, una chica de rodillas. Mis ojos se ampliaron, y mi aliento se detuvo en mi garganta mientras miraba horrorizada a las mujeres… Eran jóvenes, quizá un poco más jóvenes que yo. Mi estómago rodó y se sacudió, y me tambaleé hacia atrás, luchando contra el agarre de Logan cuando las arcadas me sobrevinieron con repulsión ante la escena que estaba frente a mí. Sacudí mi cabeza hacia adelante y hacia atrás una y otra vez. —No. No... —Repetí, mi mano sobre mi boca. Una chica se arrodilló a los pies de un hombre mientras la alimentaba con piezas de carne como un perro. Llevaba un collar de metal que tenía una cadena atada a la correa del hombre. Estaba desnuda, y pude ver verdugones rojos correr a lo largo de su columna vertebral. Debajo de la mesa, otra chica estaba entre las piernas de un hombre con sobrepeso. Ella estaba… su boca estaba en su polla mientras él gemía y empujaba su cara hacia adelante y hacia atrás en él. Pero era la chica de rodillas en cuatro patas más cerca de mí quien estaba llorando en silencio. Su mejilla estaba presionada en el piso con su trasero al aire mientras un hombre joven la penetraba desde atrás. También estaba desnudo y llevaba un collar y él tenía cicatrices que cruzaban a lo largo de su espalda. —Emily. Alfonzo estaba parado al lado de la muchacha, riendo y bebiendo su vino mientras observaba con un repugnante brillo en sus ojos. Otro hombre, alto y delgado, luciendo en sus treinta años estaba parado al lado de Alfonzo mirando también, pero él no estaba sonriendo. La chica. Oh Dios, los ojos de la chica miraban... a la nada. En blanco y vacíos, pero llenos de lágrimas. Su cuerpo se movía hacia adelante y hacia atrás, su pelo balanceándose con el movimiento. Fue cuando Alfonzo levantó el látigo y golpeó al chico en la espalda y dijo:
  • 37. —Más duro —que lo perdí. Estaba hiperventilando y no pude aguantar más tiempo cuando volví mi cabeza lejos y me agaché tosiendo y asfixiándome. No podía mirar cuando una chica gritó, y supe... sabía que era esa muchacha con los ojos muertos. —No. No. —Mi mente era como un tornado lleno de los sonidos e imágenes de lo que Logan me hizo presenciar. Las pesadillas no podían compararse con esto. Lo que pensé que no podría existir en este mundo... La realización de que la gente puede ser tan cruel. Que estas… esclavas... chicas... Esto estaba escondido de los ojos del mundo, pero era vivo y real. Logan me transporto su lado. Su voz baja con un acerado tono cuando susurro a mi oído. —Contrólate. Te dije que no miraras. Tienes que aprender a confiar en mí. Era una mentira. No confiaba en una sola palabra de su boca, pero de todos modos, asentí porque no podía pensar qué hacer cuando el horror me dio una patada en el estómago. Solté respiración tras respiración, mi pecho silbante, mis extremidades temblando mientras miraba las baldosas de piedra bajo mis pies y trataba de sacar las imágenes de mi cabeza. No me dejarían. Los sonidos de las chicas llorando y gritando, la mirada de la chica con su mejilla presionada al piso. Apreté los ojos cerrados, intentando desesperadamente bloquear lo que había visto, pero no se marcharía. ¿Cómo podría Logan estar ahí tan inmune al horror? ¿Era humano? No, ninguno de ellos lo era. Oí pasos lentos y casuales aproximarse y el agarre de Logan se tensó en mi brazo, y mi cuerpo se puso rígido. —Después de días en tu cuidado, creí que podría estar mejor preparada para lo que le espera. —La voz era la misma de la casa donde fui azotada. El olor a sudor y ajo flotó fuera de él. —Mírame. —Ordenó. Oh Dios. No quería, pero estaba aterrorizada de lo que sucedería si no lo hacía. Cuando levanté mi cabeza, al instante le reconocí. El hombre de la lucha de Sculpt con los dos guardaespaldas Jacob y Dave. Lo recordaba observar atentamente a Logan después que había ganado la pelea. Esa noche parecía hace mucho tiempo. El dedo del hombre tocó mi mí barbilla y me resistí a su contacto. Su puño me dio un puñetazo en el estómago tan rápido y duro que tropecé hacia atrás y hubiera caído si Logan no hubiera estado sujetando mi brazo. Intenté desesperadamente aspirar el aire que había sacado de mí. —Eso era innecesario, Raul —dijo Logan con una voz calmada y contenida. —No le has enseñado nada. —Gritó—. Nada. La voz de Logan seguía siendo controlada cuando respondió. —Estaba drogada. —Te la entregué a tu buena fe, pero si no se conforma entonces la tomaré yo mismo, y podrá ser vendida. —¿Crees que no sé lo que se espera de ella? No creas por un momento que me he olvidado, Raul. Se va a comportar. —Logan me tiró más apretada en su costado, y podía sentir cada músculo suyo flexionarse y ponerse duro—. ¿Cuándo es mi primera pelea? —En dos días. —Escuché a Raul mover sus pies hasta que estaba parado directamente frente a mí—. ¿Recuerdas lo que te dije, Sculpt?
  • 38. No me atreví a levantar la mirada, pero sentí la mano de Logan tensarse en mi brazo. —Estoy aquí para pelear, Raul. No perderé, así que jamás me cuestiones en eso. —No me gusta tu actitud. Te he enseñado mejor. —Me has enseñado nada, excepto pelear. Estoy aquí y lucharé, pero sólo si consigo lo que quiero. —Entonces entrénala y conserva la correa corta, o Alfonzo la tomará y se irá a la subasta. Estaba humillada y devastada cuando vi a Logan encogerse de hombros. —Es mía, porque quiero follarla. Una vez que me canse, puedes hacer lo que quieras con ella. Oh Dios. No. No. Estaba tan enojada y aterrorizada, tratando de comprender todo lo que no tenía sentido que sólo no podía aferrarme a mi cordura ya. Escuchar ese flujo de palabras salir fácilmente del hombre del que me había enamorado era como un ancla descansando en mi estómago con aceite vertiéndose sobre las que una vez fueron unas hermosas mariposas, oscureciendo el amor que una vez sentí por este hombre. Lo odiaba. Lo odiaba tanto en ese momento que no pude detenerme. Giré y le pegué duro en toda la cara. Entonces le escupí... me volví y le escupí a Raul. —Bastardos. Asquerosos, malditos parásitos. —Mis gritos captaron la atención de toda la habitación, y aunque sabía que lo que había hecho no podía ser bueno para mí, se sintió increíblemente asombroso. Entonces estaba en el piso con una rodilla empujada en mi espalda y una mano presionando mi cara en el suelo de piedra. Grité cuando mis brazos fueron jalados detrás de mi espalda y algo áspero y tieso fue envuelto alrededor de mis muñecas. Entonces fui arrastrada a mis pies por Jacob. Mire a Logan. —Te odio. Te voy a matar. —Fui golpeada duro en el lado de mi cabeza y sentí sangre gotear por mis mejillas—. Eres un monstruo. —La cara de Logan seguía estando impasible por mis palabras cuando su fría mirada pasó sobre mí. —Sabes qué hacer —dijo Raul, su respiración filtrándose por su nariz. Jacob asintió con la cabeza. —No —dijo Logan, su voz un profundo y oscuro murmullo—. Podré lidiar con ella. —Nos insultó a nosotros y a una habitación llena de hombres. Podrá ser tratada como cualquier otra. Tienes suerte que no la desnude y le permita a cada hombre hacer lo que quiera con ella por este insulto. Luché contra Jacob, pero era grande, y para él, yo era como un Chihuahua molesto. —Emily, detente. —La orden de Logan atravesó mi pánico e ira, y me quedé quieta. No sabía cómo lo conocía, tal vez instinto, o era la forma en que los ojos de Logan me miraban fijamente inquebrantable, pero sabía que tenía que dejar de luchar—. No puedes pelear aquí, Emily. Jamás. —Levantó la barbilla hacia Jacob, y de repente estaba siendo arrastrada lejos. Era casi como estar separada de mi red de seguridad, Logan. No era mucho, y tenía agujeros en él, pero aún había algún tipo de conexión con él y aunque ya no confiaba, no quería ser
  • 39. alejada de su lado. Miré hacia atrás sobre mi hombro. Logan estaba parado en el mismo lugar mirándome fijamente. Nunca se movió, nunca miro hacia otro lado. En algún lugar dentro de mí estaba esperando que detuviera a Jacob. Que corriera detrás de mí, gritando, haciendo algo, pero sólo me miraba. Rogué y esperé que cambiara de nuevo hacia el hombre que me había invitado a su corazón. Luego, grité en silencio porque peleara por mí mientras desaparecía de su vista. Estaba aterrada, caído tan bajo como para mendigar. —Por favor. Prometo ser buena. Llévame a Logan. Jacob me ignoró como había hecho durante los últimos tres días. Ni una sola palabra dirigida a mí. En su lugar, si quería que hiciera algo, hablaba con Logan, quién luego me lo decía a mí. Me jaló por un largo y ancho pasillo con pinturas de óleo de figuras desnudas en las paredes de estuco marrón melocotón. Algunas eran de una mujer, otras de dos mujeres, o un hombre y una mujer. Eran hermosas pinturas, y sospechaba que valían una fortuna. Donde estábamos, el lugar apestaba a dinero. Jacob deslizó una llave en una cerradura y luego abrió una puerta. La madera pesada se sacudió, y cuando me condujo por una escalera y en la oscuridad, empecé a temblar. —Por favor. —Retrocedí en su agarre y sacudí la cabeza hacia adelante y hacia atrás. Haría cualquier cosa para no ser dejada sola en la oscuridad otra vez—. No. Voy a ser buena. —Odiaba las palabras que estaba dispuesta a decir, pero no podía detenerlas. Comencé a hiperventilar cuando Jacob me tiró hacia adelante. —No. No. Por favor. Jacob ignoró mis ruegos mientras me empujaba a través de una puerta y luego por las escaleras. Empecé a llorar cuando el familiar sentimiento de desesperanza se hundió en mí. No podía ser encerrada nuevamente. El terror me agarró y peleé contra el agarre de Jacob. Mi cuerpo se movía como un pedazo de papel atrapado en el viento. Mis entrañas se estaban rasgando aparte, lagrimeando, ardiendo de miedo. Jacob continuó tranquilamente por las escaleras, entonces camino por un pasillo, me retorcí contra su control todo el tiempo, sollozando, mendigando. Seguía siendo impasible cuando pateó hasta abrir una puerta y me metió dentro. Me sacudí cuando cerró detrás de mí y giró la llave de la cerradura. Retrocedí lentamente lejos de él. Me rozó al pasar a mi lado y me tambaleé hacia atrás, pero nunca me agarró. En cambio, se acercó a un grifo en la pared y agarró un cubo. Entonces el agua comenzó a verterse en la cubeta. Giré, me moví hacia la puerta y comencé a tirar de ella. No se movió. Luego la golpeé y grité pidiendo ayuda. Sabía que era inútil, pero no podía evitarlo. Creo que tenía un poquito de esperanza que Logan escuchara mi pánico y viniera. Me equivoqué. Logan nunca llegó. Jacob me obligó sobre un colchón sucio en una oxidada base de metal y me empujó. Al instante pensé que se iba a forzar a sí mismo en mí, pero no quitó mi ropa. Me empujó
  • 40. con el peso de su rodilla en mi estómago luego tranquilamente ató mis muñecas y tobillos a la base. Tiré y tiré, tratando de escapar, aun sabiendo que era inútil. Observé a Jacob cuando arrastró una silla plegable de plástico detrás del frente de la cama cerca de mi cabeza, entonces trajo el cubo. Mis ojos se ampliaron con terror, incertidumbre. Jacob se sentó, alcanzó el cubo y sacó una toalla empapada. Fue entonces cuando lo supe. Sabía exactamente qué iba a hacer. Lo había visto en las películas. Había escuchado que era utilizado para hacer hablar a la gente. Tortura. Tortura inimaginable. Una toalla húmeda sobre la víctima, y el agua era vertida sobre su cara. Ahogándole una y otra vez. —¡No! —Me volví loca. Luchando contra los amarres cuando Jacob colocó la toalla sobre mi cara—. No. No. No. No Sostuvo mi cabeza hacia atrás y luego vino el agua, y mis palabras fueron ahogadas con mis confundidos gritos.
  • 41. Capítulo 4 Día 7 La puerta se abrió con un chirrido de las bisagras pesadas, y luego unos pasos lentos. Sentí pánico y miedo, y traté de desvanecerme en el colchón, encogiéndome. Jacob me había vendado los ojos después de la tortura. La agonía… Pánico activando todos los nervios de mi cuerpo mientras luchaba por respirar, pero aspire agua en su lugar. Traté de gritar, suplicar, liberarme de las ataduras que me retenían en la cama, pero no había escapatoria. Estaba luchando por la supervivencia, aun perdiendo con cada respiración tirados por agua. Jacob lo había hecho una y otra vez, vertiendo el agua sobre la toalla en mi cara. Pedí que parara cuando me dejó toser el agua y aliento durante unos minutos. Sollocé, y prometí hacer todo lo que quisiera. Él ignoro mis suplicas y lo hizo de nuevo, tuve nauseas, me ahogué y luché. Luego, cuando terminó, me quitó la toalla y la reemplazó con una venda en los ojos. Los pasos se acercaban. ¿Jacob había vuelto? ¿Iba a torturarme otra vez? Quería pelear pero sabía que solo hacia la tortura peor. Así que me quede quieta y en silencio mientras los pasos se acercaban. Entonces respire el olor familiar de lo que me recordó a una hierba recién cortada, a Logan. Alivio. Sí, lo sentí. Tal vez no debería haberlo hecho, pero lo hice. Mis lágrimas se habían ido, no sé a dónde. Él las había robado. ¿Él o Jacob? No estaba muy segura de nada, ya que Jacob me había roto, y Logan me había arruinado. Pensamientos contaminados de Logan me llenaron. Un odio que debía mantener oculto y controlado porque si él me abandona aquí por más tiempo iba a perder cualquier comprensión de la realidad que me quedaba. Ya nunca seré la misma chica de nuevo, por lo menos me gustaría estar cuerda. Sentí el suave roce de sus dedos en mi brazo y retrocedió. Su toque se detuvo, y le oí caminar como si vacilara. Entonces él se alejó. Me mordí el labio para no rogarle que volviera, a liberarme, a sacarme de aquí. Se acercó de nuevo, y esta vez desató las cuerdas que bloqueaban mis muñecas y los tobillos a la cama, y gentilmente me ayudó a incorporarme.
  • 42. —Emily. —Sus dedos trazaron el lado de mi cara y luego la curva de mi cuello—. No se puede luchar aquí. Su toque familiar despertó mis mariposas ahogadas en aceite, y me sentí enferma que mi cuerpo reaccionara a su toque de esa manera. Me mordí con fuerza el interior de la mejilla hasta que probé la sangre. —¿Entiendes por qué? —Sí. —No tenía otra opción. Me senté por horas, con los ojos vendados, temblando, mojada, fría y solo mientras contemplaba mi vida. Luchar contra ellos sólo lo haría más difícil para mí. Ellos no me iban a matar. No, en lugar de eso me harían sufrir cada día hasta que les diera lo que querían. Vi la prueba de ello con esas chicas. No había manera de correr y esconderme de esto en lo que Logan me había metido. No había lucha. Todo lo que me quedaba era la supervivencia y la esperanza. —Bien. —Él puso su mano debajo de mi codo, ayudó a ponerme de pie y entonces me guió fuera de la habitación. No me quito la venda de los ojos y yo no le pregunté. Caminamos por un tiempo, pasando a través de puertas y giramos hasta que sentí el brillante sol golpeando sobre mi piel desnuda. Aspiré el aroma de la carne cocinándose y el humo como si estuviera en una barbacoa. Se mezcló con el olor de las flores y... Logan Tuve la tentación de romper la venda de los ojos. Sin mí vista durante horas y horas, todos los otros sentidos fueron aumentando. La ansiedad se deslizo en mí aumentando a cada paso. No tenía idea a dónde íbamos, y si iba a ser torturada de nuevo. Dios, él podría estar llevándome a un pozo de leones y no lo sabría. El miedo se intensificó con cada paso desconocido, y empecé a temblar tanto que me tropecé. —Emily. —Su voz era firme y tranquila, y por alguna razón me calmo lo suficientemente como para seguir caminando. Escuché que una puerta se cerró detrás de nosotros. Logan puso las manos a ambos lados de mi cabeza, y me pregunte si él iba a romper mi cuello, pero cuando sus dedos juguetearon con el nudo en el pañuelo respire un suspiro de alivio. Se detuvo, y luego sus manos se desvanecieron. —Emily… Estas más segura si no puedes ver. Yo estaba temblando tanto que mis dientes comenzaron a traquetear. No estaba segura si era por la debilidad en los miembros o el miedo a lo que me iba a hacer. Le oí andar por la habitación, se detuvo, y volvió hacia mí. Su tono era... Mortal. Nunca había oído la voz de alguien vibrara con tanta furia controlada antes. Salté cuando su mano tocó mi mejilla. —Tienes que temerme, no odiarme. Yo lo hacía, le temía. Pero creo que lo odiaba más. No, sabía que lo odiaba más. Por lo que había hecho. Por lo que estaba haciendo. Por la traición. Más que nada, por empañar algo tan hermoso y convertirlo en algo feo. Confiaba en él. Me entregué, y él desprendió capas de mi alma, hasta que vio todo. Entonces me llevó. —¿Entiendes lo que debe suceder aquí? Asentí. Yo lo hice. Entendí lo que Logan quería de mí. Quería lo que esa chica con los ojos muertos se había convertido. La chica se echó hacia atrás y hacia adelante cuando un
  • 43. chico golpeaba en ella desde atrás. Quería la chica debajo de la mesa. Quería sumisión total y absoluta. Él quería que yo fuera su esclava. —Respóndeme. Salte por su tono brusco. —Sí. Sí, lo entiendo. Su dedo acaricio mi labio inferior. —Abre. —No quería. Dios, mi mente luchaba, y sin embargo, tragando mi orgullo abrí la boca. Su dedo se deslizó dentro, y quería morder duro, pero no lo hice—. Chupa. Hice eso también. —Buena, chica. —Me tranquilizo, su otra mano rodeo mi cintura y me atrajo contra él. Permanecí tranquila, usando mi respiración para liberar el pánico que recorrió a través de mi cuerpo. La ceguera mantenido el miedo vivo dentro de mí. Esto es lo que quería: el miedo. —Dejadnos. Di un grito ahogado, sin darme cuenta de que no estábamos solos. Oí pasos junto a nosotros, entonces la puerta se abrió y cerró. —Raúl te está probando. —Pasó un dedo por mi clavícula y luego bajo a la parte superior de mi pecho. —Y a mí. —Un toque de pluma se extendió por todo mi pezón haciendo que se vuelva erecto como si quisiera su toque. Oh Dios… ¿Cómo es que mi cuerpo reaccionaba a él de esta manera? ¿Por qué? ¿Cómo me iba a gustar lo que estaba haciendo? ¿Por qué hubo un latido familiar entre mis piernas? No. Para Me puse rígida y traté de no prestarle atención a sus movimientos. Bloquearlo. Mantenerlo fuera de mí. —Por favor, Sculpt, déjame. —Era natural llamarlo Sculpt como si utilizando su nombre real de alguna manera debilitaría a su poder aún más. —Eso no es posible. La ira hervía en el borde de mi cordura. —Entonces, ¿qué obtienes por traerme aquí? ¿Además de la satisfacción de ver a una mujer golpeada, torturada, y humillada? —Me aventuré por hacer la pregunta, sabiendo que no iba responder, pero con la esperanza de que me daría algo. Su mano se quedó inmóvil en mi cuello. Pensé por un segundo que iba a ahogarme, pero permanecí completamente quieta y en silencio. Estaba esperando a ser golpeada o arrastrada de nuevo al sótano, estaba ahora preocupada de haber hablado cuando no debería haberlo hecho. Quería correr y esconderme. Era un ratón tembloroso y asustado de cada chirrido o movimiento que hacía. Estaba tan insegura de todo que busqué la única tranquilidad que podría conseguir, y ese aseguramiento era de Logan. —Entiendo.
  • 44. Sentí el temblor de su dedo en mi piel. Logan era firme como una roca, él no estaba concentrado. Nunca lo hizo tambalearse. Había algo más en su respuesta. Raul podía darme a Logan pero había algo más que él no me decía. —¿Por qué? ¿Por qué haces esto? Era todo lo que… —No pude terminar la frase. No debería haber preguntado, sin embargo, estaba perdiendo el control. Quería respuestas. Para saber por qué él me atrajo a su trampa. Logan me llevó más lejos en la habitación, entonces me volvió hacia él, con las manos en ambos brazos. —¿Me temes, Emily? Porque si no lo haces Raul sabrá. Él sobresale en conocer el miedo. Le das algo más, él sabrá. Entonces nos enfrentamos a más de lo que nunca imaginas. —Te odio —grité las palabras, y su agarre se apretó. —Lo sé. —Su voz era firme y compuesta como si no se viera afectado por mis palabras— . Pero el miedo debe anular tu odio. ¿Recuerda lo que te enseñe? No se puede tener eso aquí. ¿Lo que él me enseñó? ¿La defensa propia? ¿Qué hizo?... Y entonces me golpeó, había querido mi ira cuando él me había estado enseñando a pelear. Después de que Logan accedió a regañadientes a ser mi maestro, él cogió mi miedo y lo convirtió en una furia controlada. Él me dio la confianza para luchar, y ahora... ¿Ahora quería el miedo de vuelta? —Me temerás, Emily. Y si no... Lo haré de ti. —Sus palabras eran abruptas e imperturbables. Esto envió escalofríos por mi espina dorsal. ¿Yo le temo? Sí. Tenía miedo en lo que se había convertido, de lo que él era, y de aquella cara fría, sin emociones que una vez pensé que conocía. Tenía miedo de que mi cuerpo aún reaccionara a él. Cómo me traicionó. Y sí, tenía miedo de que él me diera a Raul. Porque de Raul temía la mayoría, y no estaba segura si podía sobrevivir. —Este es su negocio. Raul secuestra a niñas, mujeres. Ellos están capacitados luego subastados. Le traen un montón de dinero. Podrías traerle un montón de dinero. —Kat y Matt… —Tienes veinte años, edad suficiente para desaparecer. Raul te hizo desaparecer. Una chica más perdida no traerá la ley a México en tu busca, sobre todo con una madre que no le importa una mierda su hija. Eso me dolió, pero lamentablemente era cierto. Mi ritmo cardiaco se aceleró, y lamí mis labios secos y agrietados. Kat y Matt no se darían por vencido. Iban a venir por mí, tenían que hacerlo. Tomó mis muñecas y ató lo que pareció una cuerda alrededor. Comencé a hiperventilar, con miedo de lo que haría, asustada de ser tan vulnerable. —Yo lo hago. —¿Haces que, Emily? —Te tengo miedo. Silencio mientras continuaba apretando las cuerdas. Todo lo que podía oír era el nylon grueso, ya que se movió de un lado a otro de lo que estaba haciendo después de que él ató a mis muñecas. De repente, me dejó ir, y escuche sus pasos a grandes zancadas de distancia como si estuviera enojado. A continuación, una puerta se cerró en la dirección opuesta de
  • 45. donde entramos en la habitación. Caí de rodillas, las muñecas atadas, y mi piel fría y pegajosa y... sucia. Me sentía tan sucia por dentro y por fuera. Había estado con la misma ropa durante días, sin ducha, poca comida. La puerta se abrió de nuevo. Pasos. Se detuvo frente a mí. —Hay reglas que hay que seguir. Arrodíllate cuando alguien entra en la habitación. Nunca hables a menos que se te pida. Mantén la cabeza baja, y si quieres vivir, entonces te someterás a mí. —Me agarró las muñecas, me puso de pie y levantó mis brazos por encima de mi cabeza. Sentí algo que se enganchaba en la cuerda. Me dejó ir. Di un tirón y me di cuenta que me había atado a algo por encima de mí. Tiré más fuerte, pero no podía liberarme. El pánico se arrastró sobre mi piel. Sus nudillos rozaron mi cuello, y luego sentí un tirón en el cuello de mi camisa. Con un tirón rasgo la camisa de mi cuerpo. Le rogué a Logan en mi mente. Supliqué y grité que me dejara ir, pero nunca emití un sonido. Tomé varias respiraciones profundas, sabiendo que luchar solamente prolongaría todo lo que me iba a hacer. Sus manos se deshicieron de mis jeans, y los arrastro lejos, siguieron mis bragas. Colgué desnuda, temblando, y cegada. La degradación fue tan poderosa que quería acurrucarme en una tumba y morir. Él me tomó la barbilla. Era suave y amable, como si estuviera tratando de darme algún tipo de consuelo. —Está en ti, vi la fuerza en ti —susurró Logan. Pasó el dedo por mi mejilla y luego a través de mis labios—. Tienes que ser el león aquí, Eme. Contuve el sollozo en la garganta al oír el sonido de su voz, la que yo había conocido y amado. La frialdad se había disipado y mi mente estaba gritando por él. Oí la puerta crujir al abrirse. —Está listo para ti. La mano de Logan se puso rígida sobre mí. —No, grites. Salté por el tono de su voz fría. Me dejó ir, y le oí dar grandes zancadas por la habitación y luego abruptamente girar y volver de nuevo. —Sigue las reglas. Si no lo haces... Te perderás de este mundo, y no puedo detenerlo. Tal vez quiero perderme. Sí. No. Dios, sólo quiero volver. Mi mente estaba tan jodida que no podía pensar con claridad. Se aferra a un hombre que ya no existía... No, eso no era cierto. El hombre que conocía había sido una mentira. Su aliento flotó en mi cara, y luego su mano estaba en mi pelo, tirando de mi cabeza hacia atrás. —Emily —respiró, diciendo mí nombre como si significara algo para él—. No me falles. —Sus palabras fueron apenas un susurro. Si pudiera haberlo visto me hubiera imaginado esos