La catedral de Chartres, construida entre 1191 y 1220, es un destacado ejemplo de arquitectura gótica con un diseño complejo que incluye una planta basilical de tres naves y elementos como bóvedas de crucería y arbotantes. La edificación fue impulsada por figuras como el obispo Maurice de Sully y refleja el poder económico y espiritual de la comunidad de Chartres, convirtiéndose en un centro de peregrinaje. A lo largo de su historia, la catedral ha sido un símbolo de rica tradición artística y se ha influenciado por estilos anteriores, siendo fundamental en la evolución del gótico en Europa.