El documento propone una defensa autocrítica de la filosofía en la enseñanza secundaria. Argumenta que defender la filosofía no es principalmente hacer filosofía, sino hacer ciencia social o política. También sostiene que al defenderla se debe evitar hacer mala filosofía o usar argumentos defectuosos. Finalmente, propone que la defensa debe cuestionar el sistema educativo actual y buscar cambios profundos, no sólo reclamar un espacio para la filosofía.