Este artículo discute una doctrina que sugiere que Dios abandonó a Jesús en la cruz debido a la gran cantidad de pecado que cargaba. El autor argumenta que no hay evidencia bíblica para esta idea y que las palabras de Jesús en la cruz en realidad se referían a su papel como sumo sacerdote que ofrece sacrificio en el día de la expiación, como se describe en Hebreos. El autor concluye que las palabras de Jesús no eran un lamento sino un grito de victoria al asumir su papel como sumo sacerdote eterno