El documento describe las tradiciones y rituales del Día de Expiación (Yom Kippur) en el Antiguo Testamento, incluidos los sacrificios que el sumo sacerdote ofrecía por sus propios pecados y los del pueblo. También contrasta esto con la falta de una base bíblica para la expiación de pecados en el judaísmo moderno. Finalmente, señala que los cristianos ahora pueden acercarse a Dios a través del sacrificio de Jesucristo como nuestro Sumo Sacerdote eterno.