El liberalismo clásico es un sistema económico y político desarrollado en los siglos XVII y XVIII que promueve la libertad individual y limita el poder del Estado. Sus puntos fundamentales incluyen la libertad religiosa, de expresión, de mercado y propiedad privada. Fue influenciado por Adam Smith y John Locke, quienes defendieron la libertad personal, propiedad privada y un Estado con poderes limitados y obligado a proteger los derechos naturales de los individuos.