Liberalismo clásico
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El Liberalismo clásico o primer liberalismo es un concepto usado para englobar las ideas
políticas formuladas durante los siglos XVII y XVIII, contrarias al poder absoluto del
Estado y su intervención en asuntos civiles, la autoridad excluyente de las iglesias, y
cualquier privilegio político y social, con el objetivo de que el individuo pueda desarrollar
sus capacidades individuales y su libertad en el ámbito político y religioso. Su base
fundamental se encuentra en la doctrina de la ley natural, cuyo más representativo
exponente es John Locke.

También recibe este nombre, aunque su ámbito es distinto, el liberalismo económico, teoría
económica iniciada por Adam Smith (La riqueza de las naciones, 1776), especialmente por
oposición a la escuela neoclásica de economía o marginalismo, de finales del siglo XIX.


Contenido
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       1 Características del pensamiento
       2 Inicios
       3 Representantes del liberalismo
           o 3.1 Precedentes
           o 3.2 Siglo XVII. Inglaterra
           o 3.3 Siglo XVIII. Francia
           o 3.4 Siglo XVIII. Inglaterra
           o 3.5 Siglo XVIII. Estados Unidos
           o 3.6 Siglo XIX
           o 3.7 Economistas




[editar] Características del pensamiento
Dotado de un alto grado de laicidad, ya que tanto los pensadores cristianos como aquellos
que a partir del siglo XVIII adoptaron el ateísmo como postura frente a la religión, estaban
vinculados a la Reforma Protestante de inicios del siglo XVI y a la reforma de la Iglesia
Católica, con el consecuente alejamiento de la idea de Dios de los asuntos públicos. La
religión pasa a ser un asunto privado, alejada de la moral y de la política, con la finalidad de
favorecer la convivencia.

Sus bases racionales son el realismo y el empirismo, con mucha mayor atención, por lo
tanto, a los cambios observados en los hechos, por lo que se distingue del idealismo y del
deductivismo propios del racionalismo continental europeo, más tendente a formular
verdades absolutas. Se trata de un racionalismo analítico, más que justificativo.

Su visión del hombre es realista, suponiéndole una motivación fundamentalmente egoísta
en aras de la satisfacción del propio interés.

Dicho Laicismo, Empirismo y Utilitarismo, propios del liberalismo clásico favorecen la
convención más que la convicción, mediante un programa político basado en el consenso,
por lo que considera la ley y la institución creaciones artificiales, evaluándolas por sus
resultados y omitiendo su concordancia con cualquier principio trascendente.

[editar] Inicios
Nace en Inglaterra a mediados del siglo XVII, entre la guerra civil y la revolución de 1688,
con la elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y el poder eclesial y
su pretensión de monopolio sobre la verdad religiosa.

Los primeros en manifestar estas posturas son los niveladores, pequeños propietarios
disidentes del ejército de Oliver Cromwell, constituido en partido político en 1646. Sus
ideas centrales hacían referencia a la comunidad política como un conjunto de personas
libres que comparten los mismos derechos fundamentales, por lo que el gobierno tenía que
basarse en el consentimiento de los gobernados. Como los gobernados son personas
racionales, dicho ejercicio de gobierno no podía ser ni paternalista ni intervencionista, sus
poderes, por lo tanto tenían que ser limitados, con una clara vocación de protección de los
derechos individuales como la libertad de expresión, de religión, de asociación y de
propiedad.

El factor religioso también jugó un importante papel en la formulación del liberalismo. En
línea con lo anterior, se reclamaba tolerancia y libertad religiosa por parte de los sectores
inconformistas fuera de la Iglesia de Inglaterra. Hasta ese momento, reinaba un
compromiso doctrinal entre el calvinismo y el anglicanismo que permitió la nacionalización
política, compromiso que proporcionó en la práctica una dinámica de tolerancia religiosa.
Pero en el siglo XVII surgieron importantes discrepancias en el seno de la Iglesia de
Inglaterra referentes a su tradicionalismo y autoritarismo, desembocando en el puritanismo,
cuyas reclamaciones radicaban en la independencia eclesiástica y en una organización
presbiteriana o asamblearia.

[editar] Representantes del liberalismo
[editar] Precedentes

      Juan de Mariana (miembro de la neoescolástica escuela de Salamanca, difícilmente
      puede considerársele cercano al liberalismo, aunque sí un precedente, por su teoría
      del tiranicidio, divulgada por toda Europa).
      Hugo Grocio

[editar] Siglo XVII. Inglaterra

      John Locke



[editar] Siglo XVIII. Francia

      Barón de Montesquieu

[editar] Siglo XVIII. Inglaterra

      Edmund Burke
      Jeremy Bentham
      Thomas Paine

[editar] Siglo XVIII. Estados Unidos

      Thomas Jefferson
      Benjamin Franklin

[editar] Siglo XIX

      Alexis de Tocqueville
      Benjamín Constant
      John Stuart Mill

[editar] Economistas

      Richard Cantillon
      François Quesnay
      Jacques Turgot
      Adam Smith
      David Ricardo
      Thomas Malthus
      Claude Frédéric Bastiat

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Liberalismo
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Para otros usos de este término, véase Liberalismo (desambiguación).




Figuras alegóricas del Monumento a la Constitución de 1812 en Cádiz.

El liberalismo es un sistema filosófico, económico y político, que promueve las libertades
civiles; se opone a cualquier forma de despotismo, suscitando a los principios republicanos,
siendo la corriente en la que se fundamentan la democracia representativa y la división de
poderes.

Aboga principalmente por:

       El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de la
       sociedad.
       El establecimiento de un Estado de Derecho, donde todas las personas sean iguales
       ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento con un mismo marco
       mínimo de leyes.

Contenido
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       1 Características
       2 Liberalismo social
       3 Liberalismo benthamiano
           o 3.1 Corrientes de estas concepciones
       4 Pensadores liberales
           o 4.1 Economía
           o 4.2 Política
           o 4.3 Divulgación
       5 Véase también
       6 Bibliografía
           o 6.1 Historia de las ideas liberales
           o 6.2 Principales obras
       7 Enlaces externos



[editar] Características
Sus características principales son:

       El individualismo, que considera al individuo primordial, como persona única y en
       ejercicio de su plena libertad, por encima de todo aspecto colectivo.
       La libertad como un derecho inviolable que se refiere a diversos aspectos: libertad
       de pensamiento, de expresión, de asociación, de prensa, etc., cuyo único límite
       consiste en la libertad de los demás, y que debe constituir una garantía frente a la
       intromisión del gobierno en la vida de los individuos.
       El principio de igualdad entre las personas, entendida en lo que se refiere a diversos
       campos jurídico y político. Es decir, para el liberalismo, todos los ciudadanos son
       iguales ante la ley y ante el Estado.
       El derecho a la propiedad privada como fuente de desarrollo e iniciativa individual,
       y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado y protegido por la ley.
       El establecimiento de códigos civiles, constituciones, e instituciones basadas en la
       división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y en la discusión y solución
       de los problemas por medio de asambleas y parlamentos.
       Las tolerancias religiosas

[editar] Liberalismo social
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en Málaga en 1831. Este grupo de liberales
españoles intentó sin éxito acabar con la política absolutista de Fernando VII. Óleo de
Antonio Gisbert Pérez (1834-1901).

El liberalismo social defiende la no intromisión del Estado o de los colectivos en la
conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales, existiendo plena libertad
de expresión y religiosa, así como los diferentes tipos de relaciones sociales consentidas,
morales, etc.

Esta no intromisión permitiría (siempre y cuando sea sometida a aprobacion por eleccion
popular usando figuras como referendums o consultas públicas, ya que dentro del
liberalismo siempre prevalece el estado de derecho y este en un estado democratico se lleva
a su máxima expresión con la figura del sufragio) la legalización del consumo de drogas, la
libertad de paso, la no regulación del matrimonio por parte del Estado (es decir, éste se
reduciría a un contrato privado como otro cualquiera, pudiendo ser, por tanto, contratado
por cualquier tipo de pareja), la liberalización de la enseñanza, etc.

Por supuesto, en el liberalismo hay multitud de corrientes que defienden con mayor o
menor intensidad diferentes propuestas.

El liberalismo económico defiende la no intromisión del Estado en las relaciones
mercantiles entre los ciudadanos, impulsando la reducción de impuestos a su mínima
expresión y reducción de la regulación sobre comercio, producción, etc. La no intervención
del Estado asegura la igualdad de condiciones de todos los individuos, lo que permite que
se establezca un marco de competencia perfecta, sin restricciones ni manipulaciones de
diversos tipos. Esto significa neutralizar cualquier tipo de beneficencia pública, como ser
aranceles, subsidios, etc.

El liberalismo político inspiró la organización del Estado de Derecho dentro del marco de
la democracia liberal durante el siglo XIX, vigente en gran parte de los Estado-Nación
actuales. Sus elementos principales son el Gobierno limitado a sus funciones de seguridad,
justicia y obras publicas y la elección de sus representantes de manera libre y soberana. El
Estado de Derecho como marco jurídico e institucional resguarda las libertades y los
derechos de las personas.

[editar] Liberalismo benthamiano
Una división menos famosa pero más rigurosa es la que distingue entre el liberalismo
predicado por Jeremías Bentham y el defendido por Wilfredo Pareto. Esta diferenciación
surge de las distintas concepciones que estos autores tenían respecto al cálculo de un
óptimo de satisfacción social.

En el cálculo económico se diferencian varias corrientes del liberalismo. En la clásica y
neoclásica se recurre con frecuencia a la teoría del Homo oeconomicus, un ser
perfectamente racional con tendencia a maximizar su satisfacción. Para simular este ser
ficticio, se ideó el gráfico Edgeworth-Pareto, que permitía conocer la decisión que tomaría
un individuo con un sistema de preferencias dado (representado en curvas de indiferencia)
y unas condiciones de mercado dadas. Es decir, en un equilibrio determinado.

Sin embargo, existe una gran controversia cuando el modelo de satisfacción se ha de
trasladar a una determinada sociedad. Cuando se tiene que elaborar un gráfico de
satisfacción social, el modelo benthamiano y el paretiano chocan frontalmente.

Según Wilfredo Pareto, la satisfacción que goza una persona es absolutamente
incomparable con la de otra. Para él, la satisfacción es una magnitud ordinal y personal, lo
que supone que no se puede cuantificar ni relacionar con la de otros. Por lo tanto, sólo se
puede realizar una gráfica de satisfacción social con una distribución de la renta dada. No
se podrían comparar de ninguna manera distribuciones diferentes. Por el contrario, en el
modelo de Bentham los hombres son en esencia iguales, lo cual lleva a la comparabilidad
de satisfacciones, y a la elaboración de una única gráfica de satisfacción social.

En el modelo paretiano, una sociedad alcanzaba la máxima satisfacción posible cuando ya
no se le podía dar nada a nadie sin quitarle algo a otro. Por lo tanto, no existía ninguna
distribución óptima de la renta. Un óptimo de satisfacción de una distribución
absolutamente injusta sería, a nivel social, tan válido como uno de la más absoluta igualdad
(siempre que éstos se encontrasen dentro del criterio de óptimo paretiano).

No obstante, para igualitaristas como Bentham, no valía cualquier distribución de la renta.
El que los humanos seamos en esencia iguales y la comparabilidad de las satisfacciones
llevaba necesariamente a un óptimo más afinado que el paretiano. Este nuevo óptimo, que
es necesariamente uno de los casos de óptimo paretiano, surge como conclusión lógica
necesaria de la ley de rendimientos decrecientes.

[editar] Corrientes de estas concepciones

Estas dos concepciones radicalmente diferentes dividen al liberalismo en dos corrientes:
por un lado, una corriente igualitarista y progresista, abanderada por la teoría de Bentham
y, por el otro, aquella otra corriente que no persigue la igualdad, pues considera natural que
hombres diversos actuando en función de sus propias motivaciones y empleando libremente
los medios de que disponen lleguen a fines diferentes.

Entre los seguidores de Bentham destacan las tesis del social-liberalismo, mientras que de
Pareto surgen otras como la escuela austríaca (si bien, para esta última corriente, no es
necesario en absoluto basarse en idealizaciones y estudios de equilibrios inexistentes en la
realidad. De hecho, dicha escuela considera un auténtico error epistemológico pretender
llevar a cabo el estudio de la economía como si se tratara de una ciencia natural . Por tanto,
propone un acercamiento distinto, completamente opuesto al de los clásicos y neoclásicos,
al liberalismo).

[editar] Pensadores liberales
La categoría Liberales agrupa todos los artículos sobre personalidades liberales. La que
sigue es sólo una breve relación orientativa de liberales de gran relevancia en la historia de
esta corriente intelectual, académica y política.

       Ayn Rand        [editar]                  [editar] Política         [editar]
       Murray          Economía                                            Divulgación
       Rothbard                                         Benjamin
       Israel                  Adam                     Franklin                  Frédéric
       Kirzner                 Smith                    Thomas                    Bastiat
                               David                    Jefferson                 Henry
                               Ricardo                  Jacques                   Hazlitt
                               John Stuart              Turgot                    Juan
                               Mill                     Juan                      Montalvo
                               Jean-                    Bautista                  José
                               Baptiste                 Alberdi                   Somoza
                               Say                      Francisco                 Guy
                               Max Weber                de Miranda                Sorman
                               Carl                     Jacques                   Johan
                               Menger                   Pierre                    Norberg
                               Alfred                   Brissot                   Mauricio
                               Marshall                 Nicolas de                Rojas
                               Eugen von                Condorcet                 Mullor
                               Böhm-                    Benito                    Carlos
                               Bawerk                   Juárez                    Rangel
                               Joseph                   Francisco                 Jean-
                               Schumpeter               Bilbao                    François
                               Ludwig                   Thomas                    Revel
                               von Mises                Paine                     Marcos
                               George                   James                     Aguinis
                               Stigler                  Madison
                               Friedrich                Eloy Alfaro
                               Hayek                    David
                               Milton                   Lloyd
                               Friedman                 George
                               Wilhelm                  Konrad
                               Röpke                    Adenauer
                                                        Ludwig
                                                        Erhard
Vaclav
                                                      Havel
                                                      Ron Paul




[editar] Véase también
      Democracia liberal
      Liberalismo económico
      Revoluciones burguesas
      Internacional Liberal
      Historia del liberalismo
      Escuela Austriaca
      Gobierno limitado
      Teoría de la elección pública

[editar] Bibliografía
[editar] Historia de las ideas liberales

      Historia de la teoría política, George Holland Sabine, Fondo de Cultura
      Económica, 2000. ISBN 950-557-097-X
      Historia de la teoría política (tomos 3 a 6), Fernando Vallespín Oña (ed.), Alianza
      Editorial, 2002. ISBN 978-84-206-7305-9
      El liberalismo en occidente: historia en documentos (6 tomos), E.K. Bramsted y
      K.J. Melhuish (eds.), Unión Editorial, 1982-1984. Tomo 1 ISBN 978-84-7209-151-
      1
      De Lo Político a la política. Liberalismo: El otro límite de la legitimidad. Pablo M.
      Fernández Alarcón. E-Prints Complutense, Madrid 2005 ISBN 84-669-1876-0
      Historia del pensamiento económico (2 tomos), M.N. Rothbard, Unión Editorial,
      1999. ISBN 978-84-7209-351-5

[editar] Principales obras

      Oración fúnebre, Pericles, 430 a. C.               Ética de la sociedad competitiva,
      Sobre la República, Cicerón, 50 a. C.              Frank Knight, 1946.
      Carta Magna, 1215.                                 La acción humana, Ludwig von
      Instrucción de mercaderes, Saravia de la           Mises, 1949.
      Calle, 1544.                                       La rebelión de Atlas, Ayn Rand,
      Tratados sobre el gobierno civil, John             1957.
      Locke, 1690.                                       Dos conceptos de libertad, Isaiah
      El espíritu de las leyes, Barón de                 Berlin, 1958.
      Montesquieu, 1748.                                 La libertad y la ley, Bruno
      Un ensayo sobre la naturaleza del                  Leoni, 1958.
comercio en general, Richard Cantillon,      Una economía humana, Wilhelm
1755.                                        Röpke, 1960.
Una investigación sobre la naturaleza y      El problema del costo social,
causas de la riqueza de las naciones,        Ronald Coase, 1960.
Adam Smith, 1776.                            El cálculo del consenso, James
Introducción a los principios de moral y     M. Buchanan y Gordon Tullock,
legislación, Jeremy Bentham, 1780.           1962.
El Federalista, James Madison, Alexander     Capitalismo, socialismo y
Hamilton y John Jay, 1788.                   democracia, Joseph Schumpeter,
Autobiografía, Benjamin Franklin, 1788.      1962.
Reflexiones sobre la Revolución Francesa,    Capitalismo y libertad, Milton
Edmund Burke, 1790.                          Friedman, 1962.
Los derechos del hombre, Thomas Paine,       La gran depresión americana,
1791.                                        Murray Rothbard, 1963.
Tratado de economía política: o la           La maquinaria de la libertad,
producción, distribución, y consumo de la    David Friedman, 1971.
riqueza, Jean-Baptiste Say, 1803.            Teoría de la justicia, John
De la libertad de los antiguos comparada     Rawls, 1971.
con la de los modernos, Benjamin             Anarquía, Estado y utopía,
Constant, 1819.                              Robert Nozick, 1974.
La democracia en América, Alexis de          Libertad individual: obras
Tocqueville, 1840.                           selectas, William Hutt, 1975.
Sistema económico y rentístico de la         En defensa de la corporación,
Confederación Argentina, Juan Bautista       Robert Hessen, 1979.
Alberdi, 1854.                               Libertad de elegir, Milton
Sobre la libertad, John Stuart Mill, 1859.   Friedman, 1980.
El hombre contra el Estado, Herbert          El capital humano, Gary Becker,
Spencer, 1884.                               1983.
La sociedad del futuro, Gustave de           El nacimiento del mundo
Molinari, 1899.                              occidental, Douglass North,
Capital e interés, Eugen von Böhm-           1983.
Bawerk, 1884–1909.                           Sociedad, economía y filosofía,
La ética protestante y el espíritu del       Michael Polanyi, 1997.
capitalismo, Max Weber, 1904–1905.           Propiedad y libertad, Richard
La rebelión de las masas, José Ortega y      Pipes, 1999.
Gasset, 1930.                                De la subsistencia al
Camino de servidumbre, Friedrich Hayek,      intercambio, Peter Bauer, 2000.
1944.                                        Por qué la globalización
La sociedad abierta y sus enemigos, Karl     funciona, Martin Wolf, 2004.
Popper, 1945.                                Dando cuenta de los derechos de
Sobre el poder, Bertrand de Jouvenel,        propiedad, Hernando de Soto,
1945.                                        2006.
                                             Comprendiendo la diversidad
                                             institucional, Elinor Ostrom,
                                             2006.
[editar] Enlaces externos
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       Libertad: Un sistema de fronteras móviles, ensayo sobre la doctrina liberal
       Biblioteca liberal. Fundación Hayek.
       Free to Choose — Serie de documentales de Milton Friedman (en español) que
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       HACER, Biblioteca online del liberalismo.
       Clásicos liberales
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       García Díaz, Sebastián. La lucha por la libertad y (mis amigos) los liberales. Tercer
       Concurso de Ensayo "Caminos de la libertad". Fundación Azteca. Enero de 2008

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Edad Moderna
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Adán y Eva de Alberto Durero. El antropocentrismo humanista simboliza la modernidad
en la Filosofía, la Ciencia y el Arte. No obstante, la paulatina imposición de nuevos
criterios secularizados y pragmáticos en política y relaciones sociales no impidieron -sin
duda utilizaron- los conflictos religiosos.




De un mundo cultural bien distinto al de Durero, pero compartiendo la parte más profunda
de los conceptos de belleza y humanidad (que atraviesan el espacio y el tiempo y fueron
redescubiertos por artistas de lo que hoy llamamos arte moderno, como Picasso), uno de los
Bronces de Benin del Museo del Louvre. Puede fecharse entre 1450 y 1550. No conocemos
el nombre de su autor, al contrario que el de otros broncistas contemporáneos suyos, como
Ghiberti o Benvenuto Cellini, porque la función social del artista era muy diferente en el
África subsahariana y la Italia del Renacimiento.
La Edad Moderna es el tercero de los periodos históricos en los que se divide
tradicionalmente en Occidente la Historia Universal, desde Cristóbal Celarius. En esa
perspectiva, la Edad Moderna sería el periodo en que triunfan los valores de la modernidad
(el progreso, la comunicación, la razón) frente al periodo anterior, la Edad Media, que el
tópico identifica con una Edad Oscura o paréntesis de atraso, aislamiento y oscurantismo.
El espíritu de la Edad Moderna buscaría su referente en un pasado anterior, la Edad Antigua
identificada como Época Clásica.

El paso del tiempo ha ido alejando de tal modo esta época de la presente que suele añadirse
una cuarta edad, la Edad Contemporánea, que aunque no sólo no se aparte, sino que
intensifica extraordinariamente la tendencia a la modernización, lo hace con características
sensiblemente diferentes, fundamentalmente porque significa el momento de triunfo y
desarrollo espectacular de las fuerzas económicas y sociales que durante la Edad Moderna
se iban gestando lentamente: el capitalismo y la burguesía; y las entidades políticas que lo
hacen de forma paralela: la nación y el Estado.

En la Edad Moderna se integraron los dos mundos humanos que habían permanecido
aislados desde la Prehistoria: el Nuevo Mundo (América) y el Viejo Mundo (Eurasia y
África). Cuando se descubra el continente australiano se hablará de Novísimo Mundo.

La disciplina historiográfica que la estudia se denomina Historia Moderna, y sus
historiadores, "modernistas" (aunque no deben confundirse con los seguidores del
modernismo, estilo artístico y literario, y movimiento religioso, de finales del siglo XIX y
comienzos del siglo XX).


Contenido
[ocultar]

       1 Localización en el espacio
       2 Localización en el tiempo
       3 Secuenciación
       4 Caracterización
          o 4.1 El papel de la burguesía
          o 4.2 El poder de los reyes
                   4.2.1 El Rey ha muerto, ¡viva el Rey!
          o 4.3 Revolución militar
                   4.3.1 La guerra naval
          o 4.4 La religión
          o 4.5 El derecho y el concepto de hombre en sociedad.
                   4.5.1 La mujer
          o 4.6 ¿Arte Moderno?
                   4.6.1 Un mundo "barroco"
                   4.6.2 Arte asiático y africano
                   4.6.3 Arte colonial en el Nuevo Mundo
                   4.6.4 Función del artista
o  4.7 El teatro y la música
           o  4.8 Ciencia y magia
       5 Referencias
          o 5.1 Bibliografía
          o 5.2 Ficción
          o 5.3 Filmografía
          o 5.4 Notas
       6 Véase también
       7 Enlaces externos



[editar] Localización en el espacio
En su tiempo se consideró que la Edad Moderna era una división del tiempo histórico de
alcance mundial, pero hoy en día suele acusarse a esa perspectiva de eurocéntrica (ver
Historia e Historiografía), con lo que su alcance se restringiría a la historia de la
Civilización Occidental, o incluso únicamente de Europa. No obstante, hay que tener en
cuenta que coincide con la Era de los Descubrimientos y el surgimiento de la primera
economía-mundo.1 Desde un punto de vista aún más restrictivo, únicamente en algunas
monarquías de Europa Occidental se identificaría con el periodo y la formación social
histórica que se denomina Antiguo Régimen.




[editar] Localización en el tiempo
La fecha de inicio más aceptada es la toma de Constantinopla por los turcos en el año 1453
-coincidente en el tiempo con la invención de la imprenta y el desarrollo del Humanismo y
el Renacimiento, procesos a los que contribuyó por la llegada a Italia de exiliados
bizantinos y textos clásicos griegos-, aunque también se han propuesto el Descubrimiento
de América (1492) y la Reforma Protestante (1517) como hitos de partida.

En cuanto a su final, la historiografía anglosajona asume que estamos aún en la Edad
Moderna (identificando al periodo XV al XVIII como Early Modern Times -temprana edad
moderna- y considerando los siglos XIX y XX como el objeto central de estudio de la
Modern History), mientras que las historiografías más influidas por la francesa denominan
el periodo posterior a la Revolución francesa (1789) como Edad Contemporánea. Como
hito de separación también se han propuesto otros hechos: la independencia de los Estados
Unidos (1776), la Guerra de Independencia Española (1808) o la Guerra de Independencia
Hispanoamericana (1809-1824). Como suele suceder, estas fechas o hitos son meramente
indicativos, ya que no hubo un paso brusco de las características de un período histórico a
otro, sino una transición gradual y por etapas, aunque la coincidencia de cambios bruscos,
violentos y decisivos en las décadas finales del siglo XVIII y primeras del XIX también
permite hablar de la Era de la Revolución.2 Es por eso que debe tomarse todas estas fechas
con un criterio más bien pedagógico. La edad moderna transcurre más o menos desde
mediados del siglo XV a finales del siglo XVIII.

[editar] Secuenciación
La Edad Moderna suele secuenciarse por sus siglos, lo que puede ser arbitrario (y suele ser
salvado con expeditivos siglos cortos o siglos largos, divididos según convenga), pero en
general la historiografía ha caracterizado una sucesión cíclica, que algunos han querido
identificar con ciclos económicos similares a los descritos por Clement Juglar y Nicolái
Kondratiev, pero más amplios, con fases A de expansión y B de recesión secular.

Un siglo XVI que, tras la costosa recuperación de la Crisis de la Baja Edad Media, en
economía presencia la Revolución de los Precios, coincidente con la Era de los
Descubrimientos que permite una expansión europea ligada a ventajas tecnológicas y de
organización social.3 Pocos hechos cambiaron tanto la historia del mundo como la llegada
de los españoles a América y la posterior Conquista y la apertura de las rutas oceánicas que
castellanos y portugueses lograron en los años en torno a 1500. El choque cultural supuso el
colapso de las civilizaciones precolombinas. Paulatinamente, el Atlántico gana
protagonismo frente al Mediterráneo,4 cuya cuenca presencia un reajuste de civilizaciones:
si en la Edad Media se dividió entre un norte cristiano y un sur islámico (con una frontera
que cruzaba Al Andalus, Sicilia y Tierra Santa), desde finales del siglo XV el eje se
invierte, quedando el Mediterráneo Occidental, (incluyendo las ciudades costeras clave de
África del Norte) hegemonizado por la Monarquía Hispánica (que desde 1580 incluía a
Portugal), mientras que en Europa oriental el Imperio otomano alcanza su máxima
expansión. Las milenarias civilizaciones orientales (India, China y Japón), reciben en
algunas ciudades costeras una presencia puntual portuguesa, (Goa, Ceilán, Malaca, Macao,
Nagasaki misiones de San Francisco Javier), pero tras los primeros contactos se
mantuvieron poco conectados o incluso ignoraron olímpicamente los cambios de
Occidente; por el momento se lo podían permitir. Las islas de las especias (Indonesia) y
Filipinas serán objeto de una dominación colonial europea más intensiva. Frente a la
continuidad oriental, los cambios sociales se concentran en los vértices del llamado
comercio triangular: notables en Europa (donde comienzan a diverger un noroeste burgués
y un este y sur en proceso de refeudalización), y cataclísmicos en América (colonización) y
África (esclavismo). El crecimiento de población en Europa probablemente no compensó el
descenso en esos continentes, sobre todo en América, en que alcanzó proporciones
catastróficas y ha sido considerado como el mayor desastre demográfico de la Historia
Universal5 (varios investigadores6 han estimado que más del 90% de la población
americana murió en el primer siglo posterior a la llegada de los europeos, representando
entre 40 y 112 millones de personas).7 Las convulsiones políticas y militares son asimismo
espectaculares. En la mítica Tombuctú, el Askia Mohamed I (1493-1528) produce el
apogeo del Imperio Songhay, que entra en la órbita del Islam y decaerá en el periodo
siguiente. Simultáneamente, el Renacimiento da paso a los enfrentamientos de la Reforma y
las guerras de religión. La expansión ideológica de Europa se manifiesta en la difusión del
cristianismo por todo el mundo, excepto en los Balcanes, donde retrocede frente al Islam,
con el que también entra en contacto en Extremo Oriente, tras dar la vuelta al globo.
El Taj Mahal, prueba tanto de la pervivencia de civilizaciones distintas a la europea como
de la gran comunicación que se había producido a nivel mundial: su bellísima armonía
integra elementos hindúes, islámicos, turcos e incluso europeos (aunque la intervención de
arquitectos italianos parece que se ha demostrado falsa)

Un siglo XVII que presenció posiblemente una crisis general (quizá provocada por la
Pequeña Edad del Hielo) que se conoce como crisis del siglo XVII, que aparte del descenso
de población (ciclos de hambres, guerras, epidemias) y del declive de la serie de precios o
de la llegada de metales de América, fue muy desigual en la forma de afectar a los distintos
países, incluso en Europa: catastrófica para la Monarquía Hispánica (crisis de 1640) y
Alemania (Guerra de los Treinta Años), pero impulsora para Francia e Inglaterra una vez
resueltos sus problemas internos (Fronda y Guerra Civil Inglesa). El Imperio otomano
pierde en la batalla de Viena su última oportunidad de expandirse frente a Europa, y
comienza un lento declive, en parte en beneficio de una Polonia que enseguida pasará el
relevo al gigantesco Imperio ruso. En su frente oriental, resucita el Imperio persa con la
dinastía safávida que lleva a un breve apogeo el Sah Abbas I el Grande, que convierte a
Isfahán en una de las ciudades más bellas del mundo. Al mismo tiempo, en la India, que
mantiene la presencia colonial europea en la costa, se levanta un gran imperio continental
del que es prueba el Taj Mahal de Sha Jahan y comienza a descomponerse con Aurangzeb.
Todos estos movimientos tienen que ver con el vacío geoestratégico formado en el Asia
Central, que los kanatos herederos de Horda de Oro son incapaces de ocupar. En China los
intemporales ciclos dinásticos se renuevan con el acceso de la dinastía manchú: los Qing.
Japón expulsó a los portugueses (no así a los holandeses) y se cerró en el relativo
aislamiento del periodo Tokugawa, que incluyó el exterminio de los cristianos, pero que
quizá salvó la civilización japonesa de la colonización y permitió un desarrollo endógeno
que en el siglo XIX la hará irrumpir de golpe en la modernización. Los océanos presencian
el declive del Imperio español (que había llegado a su cúspide, temporalmente unido al
portugués) en beneficio del holandés y el británico. Es la edad de oro de la piratería, que
permite el efímero florecimiento de un modo de vida violento y excesivo, pero
románticamente percibido como una utopía libre en el Caribe (isla de la Tortuga).
Los señores Andrews (1748) posan displicentemente para Thomas Gainsborough ante su
campo de trigo. La revolución agrícola ya está en marcha, y la industrial la sigue. En
Inglaterra, los comerciantes y financieros de la city londinense, la gentry rural y los
primeros industriales fabriles no tienen idénticos intereses de clase, pero son claramente
aspectos de una misma clase dominante, para la que quizá pueda valer el nombre burguesía
(categorizado por Carlos Marx como la propietaria de los medios de producción), y que
puede identificarse con más claridad si se observa a quién representa el Parlamento a través
de las sucesivas reformas electorales que perfeccionan el sistema político de la Monarquía
Parlamentaria; a excepción de la parte que no integrará: las Trece Colonias
norteamericanas. Los campesinos desposeídos y desarraigados del campo por la política de
cercamientos (enclosures) y las leyes de pobres (poor laws) están alimentando el
proletariado de las ciudades industriales. Enseguida se convertirá en el taller del mundo,
cuyos océanos gobierna (Rule, Britannia). El continente europeo seguirá sus pasos en
cuanto se deshaga de las estructuras del Antiguo Régimen.

Un siglo XVIII que comienza con lo que Paul Hazard definió como crisis de la conciencia
europea (1680-1715), que abre paso a la Revolución científica newtoniana, la Ilustración, la
Crisis del Antiguo Régimen y la que propiamente puede llamarse Era de las Revoluciones,
cuyo triple aspecto se categoriza como la Revolución industrial (en el desarrollo de las
fuerzas productivas, lo tecnológico y lo económico incluyendo el triunfo del capitalismo),
la Revolución burguesa (en lo social, con la conversión de la burguesía en nueva clase
dominante y la aparición de su nuevo antagonista: el proletariado) y la Revolución liberal
(en lo político-ideológico, de la que forman parte la Revolución francesa y las revoluciones
de independencia americanas). El desarrollo de esos procesos, que pueden considerarse
como consecuencias lógicas de los cambios desarrollados desde el fin de la Edad Media,
pondrán fin a la Edad Moderna. En Europa se encuentra de nuevo en ascenso demográfico,
que se convierte esta vez en el comienzo de la transición demográfica, superadas las
mortalidades catastróficas: la última peste negra en Europa Occidental (Marsella, 1720) se
vence con la inesperada ayuda del rattus norvegicus, que sustituye biológicamente a la
pestífera rata negra;8 y con la vacuna de Jenner se obtiene la primera herramienta científica
para el tratamiento de epidemias. En cuanto al hambre, no desaparece, de hecho el siglo
presencia numerosos motines de subsistencia (que en Inglaterra anteceden al nuevo tipo de
protesta, ligado al naciente proletariado industrial),9 pero que en las zonas que desarrollan
precozmente una agricultura capitalista y un sistema de transportes modernizado pueden
salvarse (en Inglaterra, Francia y Holanda el sistema de canales fluviales antecede en un
siglo al trazado del ferrocarril). En otras continuó habiendo hasta bien entrado el XIX,
como España (hambruna de 1812, cuando se recurrió al consumo masivo de la tóxica
almorta, que por las mismas fechas también fue detectado por los ingleses en la India)10 o
Irlanda (monocultivo de la patata que llevará al hambruna irlandesa de 1845 y a la
emigración masiva). El equilibrio europeo iniciado en el Tratado de Westfalia (1648) se
recompone en el de Utrecht (1714) y se mantiene no sin conflictos (varios de ellos llamados
Guerra de Sucesión), con hegemonía continental para Francia (vinculada a España por los
Pactos de Familia de la dinastía Borbón) y hegemonía marítima para Inglaterra, certificada
más tarde en Trafalgar (1805). Las exploraciones de James Cook y la ocupación de Oceanía
cierran la era los descubrimientos geográficos (a la espera de las expediciones polares). La
integración mundial avanza y surgen las primeras guerras mundiales en el sentido de que
los imperios coloniales europeos se reparten territorios distantes (India, Canadá) al tiempo
que se dirimen otros repartos en Europa (como el de Polonia). Las posesiones europeas
llegan a su máxima expansión en América en vísperas de la Independencia de Estados
Unidos (1776) y de la Emancipación Hispanoamericana (1808-1824), anticipada por la
Revolución de los Comuneros en 1737 y la rebelión de Túpac Amaru en 1780. Para recoger
el testigo de la sumisión colonial, África y Extremo Oriente habrán de esperar al siglo XIX,
pero en el Asia Central se asiste a una carrera por la ocupación de un espacio
geoestratégicamente vacío entre Rusia y China. Simultáneamente, en el Pacífico
norteamericano la emprenden Rusia, Inglaterra y España, mientras la colonización de
Australia es iniciada por Inglaterra sin apenas oposición.




El real de plata, o peso duro (éste acuñado en las míticas minas de Potosí en 1768) fue el
antepasado del dólar americano (cuyo símbolo deriva de la columna rodeada por la cartela
"Plus Ultra", a su vez un lema muy apropiado, por lo expansivo), y cumplía una función
similar en la economía mundial.
Escultura azteca que representa a un hombre portando el fruto del cacao. Alimento de los
dioses (se tradujo Teobroma como nombre científico), fue usado como moneda en época
precolombina. Su consumo fue rápidamente adoptado en Europa, como el del tabaco; más
lenta fue la incorporación de cultivos, como el del maíz, el tomate o la patata. Museo
Nacional de Antropología e Historia de México.




Don Quijote carga contra el rebaño de ovejas. El equilibrio de la ganadería ovina con la
agricultura cerealista y con la industria textil no fue sólo un asunto vital para una Castilla
dominada por la Mesta y para sus clientes en Flandes, verdadera metrópolis comercial de
sus materias primas (lana y metales preciosos), sino también para América, donde sin
exagerar mucho puede decirse que las ovejas se comieron a los hombres. Esta expresión se
aplicó también en Inglaterra, que desde un paisaje similar al castellano en la Baja Edad
Media optó por el desarrollo agrícola e industrial.
La pimienta, objeto de lujo en la Edad Media, provocó la codicia comercial que empujó a la
búsqueda de las rutas hacia las Islas de las Especias. Carlo Cipolla, en Allegro ma non
tropo, desarrolló en clave irónica una interpretación de la Historia moderna basada en ello.

[editar] Caracterización
El carácter más trascendental que trae la Edad Moderna es, sin duda, lo que Ruggiero
Romano y Alberto Tenenti denominan «la primera unidad del mundo»:

En 1531, al abrirse la nueva Bolsa de Amberes, una inscripción advertía que era in usum
negotiatorum cuiuscumque nationis ac linguae: para uso de los hombres de negocios de cualquier
nación y lengua. Es en un hecho como éste y en muchos otros de naturaleza semejante, más aún que
en los aspectos externos del gigantismo político o económico, donde nos parece que debe buscarse
el sentido profundo del período... Ahora se crea una primera unidad del mundo: las técnicas circulan velozmente; los productos y
los tipos de alimentación se difunden; la cocina española, el trigo, el carnero, los bovinos se introducen en América; a más o menos largo plazo, el
maíz, la patata, el chocolate, los pavos llegan a Europa. En los Balcanes, las pesadas confituras turcas van penetrando lentamente; las bebidas
turcas -o la manera turca de prepararlas- se consolidan. Por todas partes, los paisajes cambian: los templos de las religiones de la América
precolombina son sustituidos por iglesias católicas, y en las encrucijadas de los caminos de América se levantan ahora cruces; en los Balcanes, los
alminares se alzan al lado de las iglesias ortodoxas. Intercambios de técnicas, de culturas, de civilizaciones, de formas artísticas: la rueda -
desconocida en América- se introduce en el nuevo mundo; los pintores italianos llegan a las cortes de los sultanes (así, Gentile Bellini termina, en
1480, el finísimo retrato de Mohamed el Conquistador). Una vasta economía mundial extiende sus hilos alrededor del globo: el camino de las
monedas del Imperio español, los famosos «reales de a ocho», acuñadas en las casas de moneda americanas, se hace cada vez más largo y, tras el
viaje tras atlántico, llegan en pequeñas o grandes etapas hasta el Extremo Oriente, para ser cambiadas por especias, sedas, porcelanas, perlas ... El
trigo del Báltico llega hasta la región atlántica de la Península Ibérica, y hacia 1590 entrará masivamente hasta el Mediterráneo; el azúcar, de las
islas atlánticas o del Brasil, empieza a llegar en grandes cantidades a los mercados europeos; se democratizan algunos productos -como la
pimienta- considerados hasta entonces de lujo o, por lo menos, privilegiados. La modernidad de esta época, en torno a la cual generaciones enteras
de historiadores han discutido para captar su presencia en mil aspectos, en mil ideas, se afirma, precisamente, en esta primera unidad del mundo.
Pero ésta es aún demasiado frágil: si las líneas de navegación enlazan ya con gran regularidad los distintos continentes, la piratería o las
dificultades técnicas de la navegación rompen aquella regularidad; si los sueños imperiales -y unificadores- de un Carlos V parecen, por
momentos, hacerse realidad a la luz de las victorias, se desvanecen muy fácilmente en la tristeza de las derrotas… y en las grandes escisiones
                                                                                                                                          11
internas que aparecen en Europa en el plano religioso, o en los gérmenes de …la conciencia nacional que ahora empieza a desarrollarse.


Elemento consustancial a la Edad Moderna (especialmente en Europa, primer motor de los
cambios) es su carácter transformador, paulatino, dubitativo incluso, pero decisivo, de las
estructuras económicas, sociales, políticas e ideológicas propias de la Edad Media. Al
contrario de lo que ocurrirá con los cambios revolucionarios propios de la Edad
Contemporánea, en que la dinámica histórica se acelera extraordinariamente, en la Edad
Moderna la inercia del pasado y el ritmo de los cambios son lentos, propios de los
fenómenos de larga duración. Como se indica arriba, no hubo un paso brusco de la Edad
Media a la época moderna, sino una transición. Los principales fenómenos históricos
asociados a la Modernidad (capitalismo, humanismo, estados nacionales, etcétera) venían
preparándose desde mucho antes, aunque fue en el paso de los siglos XV a XVI en donde
confluyeron para crear una etapa histórica nueva.

Estos cambios se produjeron simultáneamente en varias áreas distintas que se
retroalimentaban: en lo económico con el desarrollo del capitalismo; en lo político con el
surgimiento de estados nacionales y de los primeros imperios ultramarinos; en lo bélico con
los cambios en la estrategia militar derivados del uso de la pólvora; en lo artístico con el
Renacimiento, en lo religioso con la Reforma Protestante; en lo filosófico con el
Humanismo, el surgimiento de una filosofías secular que reemplazó a la Escolástica
medieval y proporcionó un nuevo concepto del hombre y la sociedad; en lo científico con el
abandono del magister dixit y el desarrollo de la investigación empírica de la ciencia
moderna, que a la larga se interconectará con la tecnología de la Revolución industrial. Ya
para el siglo XVII, estos fuerzas disolventes habían cambiado la faz de Europa, sobre todo
en su parte noroccidental, aunque estaban aún muy lejos de relegar a los actores sociales
tradicionales de la Edad Media (el clero y la nobleza) al papel de meros comparsas de los
nuevos protagonistas: el Estado moderno, y la burguesía.

Desde una perspectiva materialista, se entiende que este proceso de transformación empezó
con el desarrollo de las fuerzas productivas, en un contexto de aumento de la población
(con altibajos, desigual en cada continente y aún sometida a la mortalidad catastrófica
propia del el Antiguo Régimen demográfico, por lo que no puede compararse a la explosión
demográfica de la Edad Contemporánea). Se produce el paso de una economía
abrumadoramente agraria y rural, base de un sistema social y político feudal, a otra que sin
dejar de serlo mayoritariamente, añadía una nueva dimensión comercial y urbana, base de
un sistema político que se va articulando en estados-nación (la monarquía en sus variantes
autoritaria, absoluta y en algunos casos parlamentaria); cambio cuyo inicio puede detectarse
desde fechas tan tempranas como las de la llamada revolución del siglo XII y que se
precipitó con la crisis del siglo XIV, cuando se abre la transición del feudalismo al
capitalismo que no se cerrará hasta el siglo XIX.12

El nuevo actor social que aparece y al que pueden asociarse los nuevos valores ideológicos
(el individualismo, el trabajo, el mercado, el progreso ...) fue la burguesía. No obstante, el
predominio social de clero y nobleza no es discutido seriamente durante la mayor parte de
la Edad, y los valores tradicionales (el honor y la fama de los nobles, la pobreza, obediencia
y castidad de los votos monásticos) son los que se imponen como ideología dominante, que
justifica la persistencia de una sociedad estamental. Hay historiadores que niegan incluso
que la categoría social de clase (definida con criterios económicos) sea aplicable a la
sociedad de la Edad Moderna, que prefieren definir como una sociedad de órdenes
(definida por el prestigio y las relaciones clientelares).13 Pero desde una perspectiva más
amplia, considerando el periodo en su conjunto, es innegable que poderosas fuerzas,
aquéllas en que se basan esos nuevos valores, estaban en conflicto y chocaron, a la
velocidad de los continentes, con las grandes estructuras históricas propias de la Edad
Media (la Iglesia Católica, el Imperio, los feudos, la servidumbre, el privilegio) y otras que
se expandieron durante la Edad Moderna, como la colonia, la esclavitud y el racismo
eurocentrista. La Era de las Revoluciones fue un cataclismo final que no se produjo sino
cuando se hubo concentrado una energía suficiente.

Mientras este conflicto secular se desarrollaba en Europa, la totalidad del mundo,
conscientemente o no, fue afectada por la expansión europea. Como se ha visto en
Secuenciación, para el mundo extraeuropeo la Edad Moderna significa la irrupción de
Europa, en mayor o menor medida según el continente y la civilización, a excepción de una
vieja conocida, la islámica, cuyo campeón, el Imperio Turco, se mantuvo durante todo el
periodo como su rival geoestratégico. Para América la Edad Moderna significa tanto la
irrupción de Europa como la gesta de la independencia que dio origen a los nuevos estados
nacionales americanos.




Fachada de la Basílica de San Pedro, Roma. La inscripción del friso es curiosa: se hizo en
honor del Príncipe de los Apóstoles, Paolo Borghese, Romano Pontífice Máximo. Año
1612, séptimo de su pontificado. Es notable vanidad la que supone enaltecer el apellido
familiar junto al nombre que adoptó como papa (Pablo V tenía como nombre Camilo
Borghese), y apropiarse de un monumento que llevaba cien años construyéndose por
iniciativa de muchos papas. Curiosamente, las tres palabras que quedan sobre la entrada
resumen (sin duda involuntariamente) las claves de la Edad Moderna: PAVLVS
BVRGHESIVS ROMANVS, la herencia clásica (greco-romana), el cristianismo
expansivo de Pablo de Tarso (el judío apóstol de los gentiles) y la enigmática presencia,
central, de la burguesía. Sin embargo, nada más antiburgués que la aristocrática familia
Borghese en el epicentro del clero católico.




Los Síndicos del Gremio de los Pañeros, Rembrandt, 1662. La burguesía holandesa, tras la
Revuelta de Flandes, se ha convertido por primera vez en la historia en la clase dominante a
cuyos intereses sirve un estado de dimensiones nacionales. Esto es excepcional no solo en
el mundo sino en Europa, donde incluso Inglaterra, en plena Restauración, aún no ha
solucionado sus conflictos sociales y políticos, mientras que en el resto triunfa el Antiguo
Régimen en mayor o menor medida.

[editar] El papel de la burguesía
Los burgueses, nombre que se dio en la edad media europea a los habitantes de los burgos
(los barrios nuevos de las ciudades en expansión), tienen una posición ambigua en la Edad
Moderna. Una visión lineal, que tome como punto de llegada la Revolución Burguesa, les
buscará emplazándose a sí mismos fuera del sistema feudal, como hombres libres que, en
Europa, se hicieron poderosos gracias a la creación de redes comerciales que la abarcaban
de norte a sur. Ciudades que habían conseguido una existencia libre entre el imperio y el
papado, como Venecia y Génova, crearon verdaderos imperios comerciales. Por su parte, la
Hansa dominó la vida económica del Mar Báltico hasta el siglo XVIII. Las ciudades eran
islas en el océano feudal, pero el que la burguesía fuera realmente un disolvente del
feudalismo, o más bien un testimonio de su dinamismo, al crecer con el excedente que los
señores extraen en sus feudos, es un tema que ha discutido extensamente la historiografía.14
El mismo papel de la ciudad europea durante la Edad Moderna puede considerarse un
proceso de larga duración dentro del milenario proceso de urbanización: la creación de una
red urbana, preparación necesaria para el cumplimiento de las funciones sociales del mundo
industrial moderno. A la línea de meta llegaron con ventaja metrópolis como Londres y
París en el siglo XVIII; por el camino quedaron rezagadas, sin capacidad de articular una
economía nacional de dimensiones suficientes para el despegue industrial, Lisboa, Sevilla,
Madrid, Nápoles, Roma, Viena... y jugando en otra división (no de tamaño, sino funcional)
Ciudad de México, Moscú o San Petesburgo, Estambul, Alejandría, El Cairo, Pekin.15

Aunque la diferencia de posición económica era enorme entre alta burguesía, baja
burguesía y plebe empobrecida, no lo estaba en muchos extremos por su condición social:
todas eran pueblo llano. La diferenciación entre burguesía y campesinado es aún más
significativa, pues fuera de las ciudades es donde vivía la inmensa mayoría de la población,
dedicándose a actividades agropecuarias de muy escasa productividad, lo que las
condenaba a la invisibilidad histórica: la producción documental, que florece de forma
extraordinaria en la Edad Moderna (no sólo con la imprenta, sino con la fiebre burocrática
del estado y de los particulares: registros económicos, protocolos notariales...) es
esencialmente urbana. Los fondos de los archivos europeos empiezan ya a competir en
densidad de fuentes documentales con enorme ventaja frente a los chinos, de milenaria
continuidad.

También puede verse a la burguesía como un aliado del absolutismo, o como un agregado
social sin verdadera conciencia de clase, cuyos individuos prefieren la "traición" que les
permite el ennoblecimiento por compra o matrimonio, sobre todo cuando la ideología
dominante persigue el lucro y santifica la renta de la tierra.16 Su papel como agente
revolucionario había ocasionado las revueltas populares urbanas de la Edad Media, y
continuará vivo pero errático en las de la Edad Moderna, algunas teñidas de ideología
religiosa, otras de revuelta antifiscal o incluso de motines de subsistencia.17

En otros continentes, la caracterización social de una clase definida por su actividad urbana,
su identificación con el capital y la condición de no privilegiada, es mucho más
problemática. No obstante, se ha aplicado el término en Japón, cuya formación económico
social ha sido asimilada al feudalismo, y con muchas más dificultades en China, aunque las
interpretaciones de su historia están muy vinculadas a posiciones ideológicas.
El mundo islámico tenía desde sus orígenes una fuerte componente comercial, con un
desarrollo impresionante de las rutas a larga distancia (navieras y caravaneras), y una
artesanía superior a la europea en muchos aspectos, pero el desarrollo de las fuerzas
productivas demostró ser menos dinámico, y con éstas la dinámica social. Los mercaderes
árabes o el zoco, sin dejar de ser bullicioso y reflejar el descontento popular en periodos de
crisis, no estuvieron nunca en condiciones de significar un desafío a las estructuras.

América fue desde el comienzo de su colonización una tierra de promisión donde hacer
experimentos de ingeniería social. Las reducciones jesuíticas o los peregrinos del
Mayflower son casos extremos, siendo el fenómeno más importante la ciudad colonial
hispánica, con su urbanismo trazado a cordel a partir de una amplia Plaza Mayor sobre
tierras vírgenes o ciudades precolombinas, a veces incluso convirtiéndose en ciudad
peregrina, cambiando su emplazamiento por terremotos o condiciones sanitarias. Es posible
encontrar la formación de una burguesía en América durante la Edad Moderna, en las
colonias británicas del norte, y en los criollos hispanoamericanos, que impulsarán los
procesos de independencia y contribuirán decisivamente al final del Antiguo Régimen y la
plasmación de los valores de la Edad Contemporánea.

Las exploraciones patrocinadas por las monarquías europeas (en Portugal, el caso precoz de
Enrique el Navegante), y protagonizadas por personajes como Cristóbal Colón, Juan
Caboto, Vasco de Gama o Hernando de Magallanes, se aventuraron en mares desconocidos
y llegaron a tierras que eran desconocidas por los europeos, aprovechando una serie de
mejoras náuticas: la brújula y la carabela. La relación que el espíritu individualista y la
búsqueda la fama pudieran tener con los valores burgueses no es tan clara: no supone
ninguna novedad desde tiempos de Marco Polo y tiene posiblemente más relación con el
espíritu caballeresco y los valores nobiliarios de la baja edad media.18 Aprovechando sus
descubrimientos, España, Portugal y Holanda primero, y Francia e Inglaterra después,
construyeron imperios coloniales, cuyas riquezas, sobre todo la extracción de oro y plata de
América, estimularon aún más la acumulación de capital y el desarrollo de la industria y el
comercio, aunque a veces más fuera del propio país que dentro, como fue el caso de la
castellana, que sufrió las consecuencias de la Revolución de los Precios y una política
económica, el mercantilismo paternalista que busca más la protección del consumidor (y de
los privilegiados) que la del productor.

Fuera de Inglaterra y Holanda, en el siglo XVII, la burguesía tenía un poder económico
relativo, y ningún poder político. No sería propio decir que llegó a sus manos ni siquiera
cuando reyes como Luis XIV empezaron a llamar a burgueses como ministros de estado, en
vez de la vieja aristocracia.
El Sultán del Imperio otomano Solimán el magnífico, vencedor de la batalla de Mohács
(1526), tras la que ocupa Hungría y sitia Viena. Los soldados que le sirven de guardia son
los temibles jenízaros. Su expansión militar y territorial le convirtieron en un monarca tan
poderoso como pudiera serlo Carlos V del Sacro Imperio romano, y con un control interno
sobre sus dominios no menor en cuanto a supremacía. No obstante, su sistema político no
es comparable con la monarquías autoritarias de la Europa Occidental, que están en una
dinámica muy diferente.




El papa Paulo III reconcilia a Francisco I de Francia con el emperador Carlos V (Tregua de
Niza, 1538), en un cuadro de Sebastiano Ricci (1688). La enemistad de los dos soberanos
resultó en el inicio de un siglo de hegemonía de la Monarquía Católica, pero también en la
imposibilidad de una restauración del Sacro Imperio romano. El poder papal, desafiado por
la Reforma, subsistirá.
La Familia de Felipe V, de Michel van Loo, nos recibe en estudiada pose en un ambiente
barroco. La imagen sirvió como comunicación familiar con los Borbón de Francia. El pacto
de familia que mantuvieron ambas ramas de la dinastía hasta la ejecución de Luis XVI
demuestra cómo los intereses nacionales (de unas naciones aún no construidas) se
postergaban ante los dinásticos. Territorios y súbditos podían intercambiarse por un tratado
sin consultar a nadie más que a su soberano. Algún rey prefería perder sus estados antes
que gobernar sobre herejes (Felipe II de España) mientras que otro compraba París por el
buen precio de una misa (Enrique IV de Francia).




El emperador chino Kangxi, cuyo reinado, de 1662 a 1722 fue comparable en duración al
de Luis XIV de Francia, aunque indiscutiblemente, China era mucho más poderosa y
extensa. La existencia de las potencias europeas ya no podía ser ignorada, y se vio forzado
a mantener un equilibrio fronterizo con Rusia en Asia Central y a frustrar las pretensiones
proselitistas del papado. La formación económico social china no podrá sostener la presión
expansiva de Europa en el siglo siguiente.

[editar] El poder de los reyes

En Europa Occidental, desde finales de la Edad Media algunas monarquías tienden a la
formación de lo que a finales de la Edad Moderna podrá identificarse como estados
nacionales, en espacios geográficamente definidos y con mercados unificados de una
dimensión adecuada para la modernización económica. Sin llegar a los extremos del
nacionalismo del siglo XIX y XX, la identificación de algunas monarquías con un carácter
nacional se hace evidente, y se buscan y exageran esos rasgos, que pueden ser las leyes y
costumbres tradicionales, la religión o la lengua. En ese sentido van la reivindicación de la
lengua vernácula para la corte de Inglaterra (que durante toda la Edad Media hablaba el
francés) o la argumentación de Nebrija a los Reyes Católicos en su Gramática Castellana
de que, deben imitar a Roma y al latín porque la lengua va con el imperio (originándose
una serie de orgullosas defensas del español en actos diplomáticos).19

Este proceso no fue ni continuo ni sin altibajos, y no estaba claro en sus comienzos si iba a
triunfar la Idea Imperial de Carlos V, el mosaico multinacional dinástico de los Habsburgo
o la expansión europea del Imperio otomano. Si en el siglo XVIII parecían fuertemente
establecidos los actuales Estados de España, Portugal, Francia, Inglaterra, Suecia, Holanda
o Dinamarca, nadie podía haber previsto el destino de Polonia, repartido entre sus vecinos.
Los intereses dinásticos de las monarquías eran cambiantes y produjeron a lo largo de la
Edad Moderna inacabables intercambios de territorios, por razones bélicas, matrimoniales,
sucesorias y diplomáticas, que hacían que las fronteras fueran cambiantes, y con ellas los
súbditos.

El aumento del poder de los reyes se centró en tres direcciones: eliminación de todo
contrapoder dentro del Estado, expansión y simplificación de las fronteras políticas (el
concepto de fronteras naturales) en competencia con los demás reyes, y eliminación de
estructuras feudales supranacionales (las dos espadas: el Papa y el Emperador).

Las monarquías autoritarias intentaron liquidar a toda posible oposición. En el siglo XVI
aprovecharon la Reforma Protestante para separarse de la Iglesia Católica (principados
alemanes y monarquías escandinavas) o bien para identificarse con ella (la monarquía del
Rey Cristianísmo de Francia o la del Rey Católico de España), aunque no sin conflictos
(como prueba las polémicas en torno al regalismo, o el galicanismo). La monarquía inglesa
del Defensor de la Fe (Enrique VIII, María Tudor e Isabel I) intentó alternativamente una u
otra opción para decantarse finalmente por una salida intermedia entre ambas (el
anglicanismo). Los reyes intentaron imponer la unidad religiosa a sus súbditos: en España
los Reyes Católicos expulsaron a los judíos y Felipe III a los moriscos, en Inglaterra el
anglicano Enrique VIII persiguió a los católicos, y en Francia Richelieu persiguió a los
protestantes. El principio cuius regio eius religio (la religión del rey ha de ser la religión del
súbdito) fue el director de las relaciones internacionales desde la Dieta de Augsburgo,
aunque no consiguió evitar las guerras de religión hasta la firma de los Tratados de
Westfalia (1648).

Otro frente de batalla fue la nobleza, que en ocasiones se resiste al aumento del poder real,
como en la Guerra de las Comunidades de Castilla (1521), la Fronda francesa de 1648, o las
conspiraciones con ocasión de la crisis de 1640 contra el Conde-Duque de Olivares en
distintos puntos de la Monarquía Hispánica. No debe interpretarse esto como una
identificación de los intereses de clase de la burguesía y la monarquía, que puede apoyarse
en ella, sabiendo que es su principal fuente de ingresos, pero, al menos en las zonas en que
puede hablarse de sociedades de Antiguo Régimen, se identifica mucho más claramente
con los intereses de la clase dominante: los privilegiados (nobleza y clero). En esas mismas
ocasiones las revueltas también mostraron un componente de particularismo regional que se
opone a la centralización, la resistencia de instituciones que pueden funcionar como
contrapeso a la corona (Parlamentos judiciales o legislativos), o un carácter antifiscal. En el
caso más favorable al poder real, el francés, resultó en una monarquía absoluta identificada
con eln estado unitario y centralizado. Mientras tanto, primero en Holanda (tras su
independencia) y luego en Inglaterra (tras la Guerra Civil Inglesa) se experimenta el
funcionamiento de la monarquía parlamentaria en respuesta a otra formación económico
social.

En lo externo, los imperios europeos buscaron ampliar sus horizontes territoriales. España
se construyó un Imperio en América. Portugal y Holanda fundaron factorías, núcleos de
futuras ciudades, en diversos puntos costeros diseminados por todo el mapa terrestre.
Francia e Inglaterra intentaron entrar en la India, al tiempo que fundaban colonias en lo que
después serán Estados Unidos y Canadá. La pugna por el complejo mapa de político
europeo fue incesante, desgastando las energías sociales extraídas a través de los impuestos
en cruentas conflagraciones cuyo fin podía ser el predominio dinástico, religioso o el
mantenimiento o la discusión de la hegemonía continental, en la que se sucedieron España
y Francia, con la irrupción local de potencias locales (Dinamarca, Suecia, Polonia...). Los
escenarios de las conflagraciones europeas fueron preferentemente los atomizados espacios
políticos de la península italiana y centroeuropa, surgiendo en ésta las potencias rivales de
Austria y Prusia, cuyo futuro no se dilucidará hasta bien entrada la Edad Contemporánea.

Frente a todo esto, las viejas estructuras supranacionales medievales hicieron crisis. La
Iglesia Católica fue incapaz de mantener unida a Europa bajo su dominio aunque los
Estados Pontificios subsistieron con una influencia incomparablemente superior a su peso
temporal, y el Sacro Imperio Romano Germánico, después del frustrado intento por
restaurarlo de Carlos V, fue prácticamente desmantelado por el Tratado de Westfalia de
1648. El Imperio siguió existiendo teóricamente hasta 1806, pero en los hechos no era más
que una presencia nominal en el mapa internacional, sin poder efectivo.




El regicidio del inca Atahualpa, tal como la dibujó Felipe Guamán Poma de Ayala, en su
Nueva Crónica y Buen Gobierno, un excepcional documento de la visión indígena de la
Conquista de América, descubierto en 1908
El rey don Sebastián I de Portugal, que a pesar de haber muerto en Alcazarquivir, junto a
otros dos reyes (estos musulmanes), "reapareció" en la figura de un pastelero de Madrigal y
permaneció siempre vivo y eternamente joven en el imaginario popular, como los héroes
homéricos o el Che Guevara en el siglo XX (sin olvidarnos de héroes populares como Elvis
Presley, Marilyn Monroe, James Dean, Jim Morrison o John Lennon).

[editar] El Rey ha muerto, ¡viva el Rey!

Esta fórmula, que garantizaba la continuidad de la monarquía hereditaria, es también un
reflejo de los límites del Estado que se pretende construir por una monarquía con
aspiraciones absolutistas.20 En todas las civilizaciones, el momento de la muerte de los
reyes (o su agonía, o su falta de sucesión) ha dado históricamente origen a problemas
sucesorios, e incluso guerras.

La posibilidad de dar muerte al rey era un hecho todavía más grave, y la lesa majestad
sancionada con la peor de las condenas (el suplicio de los regicidas como Ravaillac era
particularmente doloroso). La mera consideración de ese argumento en la ficción
garantizaba el interés de las truculentas tragedias de Shakespeare, en las que el usurpador
encuentra su merecido castigo (Hamlet o Macbeth) sobre todo en la corte de Isabel I de
Inglaterra, siempre vigilante contra reales o imaginarias conspiraciones contra su vida.

En la mayor parte de las culturas, dar muerte al rey estaba reservado como mucho a los
enfrentamientos caballerescos con otro rey en el campo de batalla (por ejemplo, a pesar de
algunos detalles ruines, el fratricidio de Enrique de Trastamara sobre Pedro I el cruel), cosa
que en la Edad Moderna raramente se producía pues no solían arriesgarse (la muerte de
Enrique II de Francia en un torneo entra dentro de los accidentes deportivos, y el
apresamiento en la batalla de Pavía de Francisco I, que se quejaba de que Carlos V no
entrara en liza personalmente con él, es algo excepcional). Por eso impactó tanto a toda
Europa la temprana muerte de Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir. Este
hecho además, estuvo en el origen de la decadencia portuguesa (el ejército quedó destruido
y su tío Felipe II se impuso como heredero incorporando el reino a la Monarquía Hispánica,
que desperdició lo mejor de la flota en la Armada Invencible y enfrentó el imperio colonial
a la rapiña de sus enemigos ingleses y holandeses). También fue el origen de un
curiosísimo movimiento social, el sebastianismo, muy popular entre los campesinos y
clases bajas, que reivindicaba su presencia oculta y su mesiánica vuelta. Un movimiento
idéntico tuvo lugar en Rusia, donde periódicamente aparecían falsos Dimitris reclamando
ser el zarevitch heredero de Iván el Terrible. Estos movimientos (similares a otros
movimientos milenaristas o mesiánicos, como los asociados al imán oculto en la religión
islámica) acogían todo tipo de reivindicaciones populares que aprovechaban la oportunidad
de expresarse en asociación con un concepto idealizado de la monarquía paternalista. Era
difícil concebir que de la sagrada figura de un rey pudiera venir algo malo. Todo mal se
atribuye a los malos consejeros, o al secuestro de la voluntad del rey (la leyenda de La
máscara de hierro). Los validos son las figuras más odiadas. En la Edad Moderna la
discrepancia más atrevida solía ser el grito Viva el rey y muera el mal gobierno. En otras
civilizaciones, se opta por separar radicalmente la figura del gobernante de derecho, que
pasa a ser una figura únicamente decorativa (el Califa en el Islam y el Emperador en Japón)
y el gobernante de hecho, que pasa también a ser hereditario y solemnizarse (el Sultán
otomano o el shōgun en Japón)

Lo que es una gran novedad de la Europa de la Edad Moderna es convertir la muerte del rey
en algo teorizable, entroncándolo con la Antigüedad clásica. El tiranicidio se justificó por el
Padre Mariana, de la Escuela de Salamanca, en un libro21 que dedicó a la instrucción del
futuro Felipe III, y que fue ampliamente divulgado más fuera que dentro de España,
utilizándose sus argumentos en la justificación de la rebelión de los Países Bajos y más
adelante incluso, en las dos grandes revoluciones del siglo XVIII (americana y francesa),
que siempre pusieron buen cuidado de legitimarse por oposición a la pérdida de legitimidad
del rey contra el que se rebelan, de una manera no tan distinta a como vasallos y señores
feudales se aplicaban recíprocamente el concepto de felonía. En el himno de Holanda,
Guillermo de Orange dice: "al rey de España siempre honré" - Den Koning van Hispanje/
Heb ik altijd geëerd, y los revolucionarios americanos dedican toda la primera parte de su
Declaración de Independencia a convencer al mundo de que no les queda otra salida.

El respeto sacral que a la figura de los reyes se guardaba en Europa no se aplicaba por los
conquistadores a los caciques, reyes o emperadores americanos, todos ellos considerados
por los europeos como «indígenas paganos», cuya soberanía podía ser discutida sólo con
que se negaran a atender el Requerimiento. Así no hubo mayor inconveniente en
extorsionar, torturar y matar a Hatuey, Atahualpa y Moctezuma (menos aún en sofocar las
revueltas posteriores a la conquista, incluso en fechas tan tardías como la de Túpac Amaru,
que enlaza ya con los gritos de la independencia americana). Pero andando el tiempo
también el viejo continente presenció algunos regicidios notables, como los de Guillermo
de Orange, Enrique III y Enrique IV de Francia, a manos de fanáticos, y los judiciales de
María Estuardo y Carlos I de Inglaterra. Cuando la guillotina caiga sobre Luis XVI, la Edad
Moderna ya habrá terminado, comprobándose que la sangre azul es igual que cualquier
otra.

En América las revoluciones independentistas que comenzaron en 1776 con la sublevación
de las trece colonias británicas que dieron origen a los Estados Unidos y se extendió con la
Guerra de Independencia Hispanoamericana (1809-1824), que dieron origen a las primeras
naciones latinoamericanas, fusionaron la idea de independencia con la oposición radical a
la monarquía y el derecho al regicidio. El resultado fue la aparición de una cantidad de
repúblicas sin precedente en la Historia Universal.
El condottiero Bartolomeo Colleoni, con gesto adusto contempla Venecia desde su caballo
en el famoso bronce de Verrocchio. Los ejércitos mercenarios, verdaderas empresas
dirigidas con criterios protocapitalistas, se alquilaban al mejor postor en la Italia del
Renacimiento. La caballería medieval quedaba para los ejercicios literarios.




Guerrero japonés fotografiado por Felice Beato en la década de 1860. Tras una primera
apertura, que incluyó la evangelización hispano-portuguesa, Japón se cerró a todo tipo de
contactos con los extranjeros en 1641 con la política sakoku (con la mínima excepción de la
importación de libros y el consentimiento de intercambios con los holandeses de la isla
artificial de Dejima), y siguió considerando las armas de fuego como bárbaras y primitivas,
prefiriendo las tradicionales del samurái hasta la restauración Meiji del siglo XIX.




La rendición de Breda o Las Lanzas, de Velázquez, 1636. Uno de los episodios gloriosos
que se celebraban en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro de Madrid.22 Los
tercios de Ambrosio de Spínola, que exhiben enhiestas sus picas, consiguieron desalojar de
la plaza fortificada que se adivina humeante al fondo, a las tropas holandesas de Justino de
Nassau, en uno de los últimos triunfos de las armas españolas, abocadas al fin de su
hegemonía.
Maqueta de la Citadelle de Lille (1667). Louis Le Grand la voulut, Vauban la dessina,
Simon Vollant l'édifia (Luis XIV la quiso, Vauban la diseñó y Simon Vollant la edificó).
Uno de los ejemplos más acabados de las fortificaciones contra la artillería, que superaban
el concepto medieval de muralla (fosos y muros almenados que rodeaban una ciudad, con
cubos o torres a intervalos regulares) por una ingeniosa geometría (que comenzó
llamándose "traza italiana") a la que se añadían baluartes avanzados y contramedidas para
las minas que excavaban los zapadores asaltantes.

[editar] Revolución militar

También el arte militar experimentó profundos cambios, que fueron correlativos a los
cambios políticos que se vivían en ese tiempo. La introducción de las armas de fuego marcó
el final de la época de los caballeros feudales, y el inicio del predominio de la infantería.
Aunque los primeros usos de la pólvora fueron en China, su empleo militar fue
fundamentalmente europeo durante la Edad Moderna. El código del honor del caballero
medieval veía las armas de fuego como un insulto a la valentía, que permitía abatir al mejor
caballero por el más ruin villano mercenario, pero su aceptación, desarrollo y sofisticación
en Europa es una de las claves de su expansión durante la Edad Moderna. Los cambios
sociales que produjo en su interior terminaron, paradójicamente, incluyendo su uso en los
duelos por honor.

Ya la Guerra de los Cien Años había supuesto una humillación de la nobleza francesa
frente a los arqueros ingleses, pero fue la artillería, que se experimentó en las últimas fases
de la Reconquista (parece ser que los defensores musulmanes la usaron en la toma de
Niebla en el siglo XIII, y los cristianos desde la época de Alfonso XI), la que demostrará
ser el arma decisiva, cuyo coste, inasumible por ningún noble particular, solo podía ser
sufragado por los crecientes recursos de las monarquías autoritarias, con lo que el ejército
moderno pasará a ser uno de sus atributos. La Guerra de Granada será decisiva para la
conformación de una unidad militar compleja y bien articulada: los tercios, que se probarán
exitosamente en Italia bajo el mando del Gran Capitán frente a los ejércitos franceses, al
tiempo que se internacionalizan con mercenarios de todas las nacionalidades. Los suizos y
los lansquenetes alemanes serán los más afamados. Por primera vez desde el Imperio
romano, las guerras europeas se libraban con una visión estratégica continental que ponía a
su servicio crecientes aparatos estatales: era mayor proeza "poner una pica en Flandes"
desde el punto de vista económico que desde el puramente táctico, y las batallas
diplomáticas no fueron menos decisivas que las reales para cerrar o mantener abierto el
llamado camino español23
Al mismo tiempo, la ingeniería dio pasos de gigante, perfeccionando una nueva fórmula de
defensa: el bastión. Estimulados por el desafío de los artilleros, ingenieros militares entre
los que se encontraba el propio Leonardo da Vinci entablan con ellos una carrera de
armamentos que no ha parado hasta hoy.

Como consecuencia, las campañas medievales, enfrentamientos de huestes reclutadas por
los lazos del vasallaje se transformaron en verdaderas guerras de asedio y desgaste del
enemigo, utilizando tropas profesionales, mercenarias, lo que en parte explica la enorme
crueldad creciente de los conflictos hasta el siglo XVII. Para el siglo XVIII, las guerras,
sometidas a método y cálculo académico, experimentaron un notable cambio,
transformándose en campañas atemperadas, voluntariamente limitadas y con prolijas
maniobras, en donde los generales arriesgaban poco y cuidaban mucho a sus tropas (famoso
fue en ello el rey sargento, Federico Guillermo I de Prusia). Los uniformes, las banderas y
la música militar se codifican de forma exquisita (el himno y la bandera de España
provienen de esta época). Este esquema regiría los campos de batalla europeos hasta la
llegada de Napoleón Bonaparte, primer general que aprovechó a gran escala el
reclutamiento masivo producto del servicio militar obligatorio o nación en armas,
ignorando los rangos aristocráticos que en los ejércitos de las monarquías absolutas
reservaban los puestos directivos a gente de no probada valía, mientras que para él cada
soldado lleva en su mochila el bastón de mariscal. Pero eso fue ya en un periodo histórico
diferente, la Edad Contemporánea, en el que, tras el intento de bloqueo continental contra la
industria inglesa y las teorizaciones de Clausewitz, se terminará hablando de la guerra total,
un concepto ajeno al periodo de la Edad Moderna, en que la vida económica y social seguía
en buena parte ajena a las batallas.




La batalla de Lepanto, vista por Veronés, es una confusión de galeras que se embisten tras
el duelo artillero, cuya suerte se decide en el plano celestial, por la intercesión ante la
Virgen de los santos patrones de cada miembro de la Santa Liga (por el Papa, con las llaves
del reino de los cielos, Pedro; por España, con equipo de peregrino, Santiago; por Génova,
con corona y espada, Catalina; y por Venecia, con su león, Marcos). El Imperio otomano no
tuvo tanta ayuda.
La Armada Invencible partiendo del puerto de Ferrol. La tecnología naval de élite europea
se batió en el Canal de la Mancha, prevaleciendo la inglesa sobre la española (que desde
1580 incluía también a la portuguesa, o sea, a las dueñas de las dos mitades del mundo
desde el Tratado de Tordesillas). Ninguna marina extraeuropea pudo competir hasta la
Guerra Ruso-Japonesa de 1905: la famosa flota china del siglo XV dirigida por Zheng He
no tuvo continuidad.

[editar] La guerra naval

La guerra naval conoce un salto cualitativo con la incorporación de la artillería y de las
mejoras técnicas de la navegación. La capacidad de maniobra rápida y abordaje de la
propulsión a remo (aún útil en 1571 en Lepanto) quedará obsoleta, en beneficio de la
planificación estratégica en un escenario planetario, donde flotas oceánicas llevan la
presencia militar a distancias enormes con una agilidad creciente. La mayor ocasión que
vieron los siglos, como la calificó Cervantes, que allí perdió su mano izquierda (para
mayor gloria de la derecha), significó de hecho el mantenimiento del statu quo en el
Mediterráneo: el oriental para los turcos y el occidental para los españoles, pero el conjunto
del Mare Nostrum había perdido ya su centralidad en beneficio del Atlántico. Hasta la
derrota de la Armada Invencible (1588) nadie desafiaba la hegemonía naval hispano-
portuguesa más allá de enfrentamientos irregulares (los holandeses mendigos del mar o los
piratas berberiscos o ingleses, poco importantes hasta el siglo XVII).

Consciente de poseer un imperio donde no se ponía el sol, Felipe II ofreció una recompensa
fabulosa a quien le ofreciera un reloj mecánico que permitiera a sus barcos calcular con
precisión la longitud cartográfica, cosa que no se consiguió hasta el siglo XIX; pero para
entonces el meridiano cero era el de Greenwich y no el de Cádiz ni el de París, a pesar del
esfuerzo científico que supuso el Sistema Métrico Decimal. La batalla de Trafalgar (1805)
vino a sancionar indiscutiblemente la hegemonía marítima que Inglaterra ya había
alcanzado, al menos desde la Guerra de Sucesión Española, que le proporcionó Gibraltar y
Menorca, además de ventajas comerciales en América (1714). Olvidado quedaba el reparto
hemisférico del mundo entre españoles y portugueses (Tratado de Tordesillas, 1494) y que
había provocado el enojo de Francisco I de Francia, que pidió que le enseñaran la cláusula
del testamento de Adán que preveía tal cosa. Entre tanto, los bosques ibéricos de la ardilla
de Estrabón (que cruzaba la península sin tocar el suelo) se habían convertido en tablones
de barco o en tallas de santos (destinos para los que se seleccionaban las piezas más
escogidas), lo que tuvo decisivas consecuencias económicas y ecológicas: se dice que
buena parte de los sedimentos depositados en el Delta del Ebro se deben a la deforestación
del Pirineo en la Edad Moderna.
Confucio presenta al niño-Buda a Lao Tse, en una singular recreación pictórica de época
Qing. Mientras Islam y Cristianismo se expanden en conflicto por la mayor parte del
mundo, el budismo había conseguido implantarse con fuerza en Extremo Oriente, en cada
caso sobre un sustrato distinto (en China y Japón, las religiones tradicionales,
confucionismo y shinto, en Indochina, el hinduismo); al mismo tiempo, en su India natal,
los mogoles musulmanes y el hinduismo justificador del sistema social de castas lo hacen
prácticamente desaparecer.




Bula Exurge Domine, Contra Errores Martine Lutheri et sequatium: contra los errores
de Martín Lutero y sus seguidores (15 de junio de 1520), por la que el papa León X le
amenazaba con la excomunión si no se retractaba de 41 puntos incluidos en sus famosas 95
tesis del 31 de octubre de 1517. Lutero quemó públicamente la bula (10 de diciembre de
1520) y la excomunión se hizo efectiva (3 de enero de 1521). Cualquiera de esas fechas son
hitos para la Edad Moderna, aunque no habrían pasado de ser una disputa teológica si no
hubieran encontrado el formidable eco que la difusión de la imprenta permitió a los
argumentos de ese "oscuro fraile", y no se hubieran acogido por una sociedad madura para
recibirlos y unos agentes políticos dispuestos y capaces de aprovechar su potencial.
La orfebrería sagrada americana, como ésta de la cultura Muisca, donde aparece la barca
ritual que sumergirá ofrendas en un lago, excitó de tal manera el ansia de oro de los
conquistadores que creó la leyenda de El Dorado. Es enormemente simbólico que el destino
de la mayor parte de la producción artística precolombina fuese el saqueo y la fundición en
monedas, que circulando de Sevilla a Génova o Amberes cambiaron para siempre la
economía mundial. En la antigüedad, una profanación semejante se atribuye a Jerjes, que
transformó el oro de Babilonia en arqueros (los numismáticos y los de verdad).




Mezquita del Sah Abbas I el grande, del imperio persa safávida en Isfahán, Irán. En este
caso, el impresionante pórtico acoge a los chiítas.




Las Misiones Jesuíticas en América del Sur establecieron un sistema teocrático-guaraní de
tipo igualitario que ha sido mencionado como antecedente de las ideas socialistas.

[editar] La religión

Como probaban las herejías urbanas medievales reprimidas por la Inquisición y la Orden
Dominicana, la Iglesia Católica se encuentra en conflicto con la nueva vida urbana, y había
mirado sus transformaciones con reticencia, aunque también demostró una gran capacidad
de asimilación de los elementos disolventes (Orden Franciscana y devotio moderna de
Tomás de Kempis). En el Siglo XIV había vivido la Cautividad de Aviñón y el Cisma de
Occidente, y en el XV vivió un proceso de acrecentamiento del poder temporal. Ejemplos
de Papas mundanos fueron, por ejemplo, Alejandro VI y Julio II, este último apodado, y no
sin razón, el «Papa guerrero». Para financiarse, recurrió de manera cada vez más
escandalosa a la venta de indulgencias, lo que excitó las protestas de John Wycliff, Jan Hus
y Martín Lutero. Este último, cuando la Iglesia lo llamó a someterse, se rehusó, señalando
que la única fuente de autoridad eran las Sagradas Escrituras. Era esta una nueva visión de
la relación entre el hombre y Dios, personalista e intimista, más acorde con los valores de la
modernidad y muy diferente a la idea social y comunitaria de la religión que tenía el
Catolicismo medieval. Entre los numerosos seguidores de Lutero no fue posible la
uniformidad (la interpretación libre de la Biblia y la negación de autoridad intermedia entre
Dios y el hombre lo hacían imposible), y así Ulrico Zwinglio, Juan Calvino o John Knox,
fundaron iglesias reformadas que se expandieron geográficamente convirtiendo a Europa en
un mosaico de creencias rivales. Se ha propuesto24 que el calvinismo y la doctrina de la
predestinación son posiblemente una contribución esencial a la conformación del espíritu
burgués capitalista, al exaltar el trabajo y el triunfo personal. No obstante, no es imposible
encontrar una versión católica del mismo espíritu, como fue el jansenismo; lo que
abundaría en la tesis materialista de que más que una determinación ideológica fueron las
diferentes condiciones de la estructura económica del norte y el sur de Europa las que
influyeron en su divergente historia a lo largo de la Edad Moderna.

La Iglesia Católica reaccionó tardíamente, a finales del siglo XVI, imponiendo una serie de
cambios internos en el Concilio de Trento (1545–1563). Estrellas de esta reforma fueron
Ignacio de Loyola y la Compañía de Jesús. Sin embargo, no pudo hacer regresar a la
obediencia católica a numerosas naciones reformadas. La Alemania del norte, Escandinavia
y Gran Bretaña ya no volverían al catolicismo, mientras que Francia se debatiría durante
años de conflictos internos por causa religiosa, hasta que en 1685 Luis XIV revocó el
Edicto de Nantes, que garantizaba la tolerancia católica hacia los hugonotes, y los expulsó.
El triunfo de la Contrarreforma se centró en la Europa danubiana, la Alemania del sur y
Polonia. Irlanda, las penínsulas ibérica e itálica, además de los recién ganados dominios
ultramarinos españoles en América, permanecieron católicos.

Todo esto sucedió en medio de un terrible periodo de guerras de religión: en Alemania, los
príncipes católicos se apoyaron en Carlos V contra los príncipes protestantes, al tiempo que
surgían movimientos sociales como la guerra de los campesinos o los anabaptistas,
perseguidos sangrientamente por ambos bandos, con la bendición expresa tanto del Papa
como de Lutero; en Francia, la no menos violenta Matanza de San Bartolomé (1572) fue
sólo un episodio de su particular y prolongada serie de guerras de religión, en las que la
distintos grupos sociales se encuadran en bandos nobiliarios con opuestas pretensiones
políticas, dinásticas y alianzas exteriores; la Guerra de los Ochenta Años que supone la
separación de los Países Bajos en un norte protestante y un sur católico; en su última fase
(tras una Tregua de los doce años) simultánea a la Guerra de los Treinta Años (1614-1648)
en el Sacro Imperio, que terminó transformándose en un conflicto europeo generalizado.

La expansión europea significa la desaparición o sumisión de muchas religiones indígenas
en los territorios ocupados por los europeos. Excepcionalmente, surge en el norte de la
India una nueva religión: el sijismo.

En América Latina el catolicismo fue impuesto como religión prácticamente exclusiva
siguiendo los lineamientos de la Contrarreforma, pero al mismo tiempo las antiguas
religiones y creencias precolombinas y africanas reprimidas, reaparecieron reformulando el
cristianismo mediante el sincretismo religioso. Un ejemplo de ello es la fusión de cultos
como el de la Pachamama y la Virgen María en la región andina y la presencia de los
orishás de la religión yoruba en la santería y el candomblé. El catolicismo latinoamericano,
especialmente en sus vertientes más ligadas a las culturas de los pueblos originarios y
afroamericanos, abrió camino a nuevos enfoques ante los derechos humanos, la naturaleza,
la igualdad social y el republicanismo, alcanzando expresiones destacadas en casos como el
de Bartolomé de las Casas y las Misiones Jesuíticas.

La otra gran religión expansiva, el Islam, no tiene una separación de autoridades civiles y
religiosas, lo que no significa necesariamente un mayor fundamentalismo, y la prueba
habían sido los periodos de tolerancia y fértil intercambio cultural de la Edad Media. Los
Imperios Turco, Safávida o Mogol no fueron menos, sino más tolerantes en lo religioso que
la Monarquía Católica o la Ginebra de Juan Calvino, y el Mediterráneo Oriental (Balcanes
incluidos) fue durante toda la Edad Moderna un mosaico étnico y religioso que acogió la
diáspora sefardí de forma equivalente a como lo hizo Ámsterdam. No obstante, en la
Europa cristiana el humanismo renacentista (en principio, la simple reivindicación de los
studia humanitatis frente a la teología) va acentuando la separación de los ámbitos religioso
y laico.

El erasmismo o conceptos como la libertad de conciencia no sólo abren el paso a otras
religiones (protestantismo), sino a nuevas actitudes del hombre ante la naturaleza, como la
duda cartesiana, el racionalismo y el empirismo. Muy diferentes entre sí, la indiferencia
religiosa, los libertinos, la masonería, el panteísmo, el agnosticismo y el ateísmo empezarán
a ser consideradas como posturas imaginables -aunque de ninguna manera toleradas- y
ganarán terreno a medida que avancen los siglos de la Edad Moderna. La trayectoria
personal e intelectual de Voltaire significará un referente que quedará fijado en el espíritu
enciclopedista. La descristianización ligada a la Revolución francesa hará posible en un
efímero episodio un culto secular a la Diosa Razón, bajo un calendario revolucionario
privado de toda huella litúrgica.
El Leviathan, de Thomas Hobbes, es una justificación del absolutismo frente a la
Revolución Inglesa, pero su argumentación es plenamente secular, al contrario de la de
Bossuet, que simultáneamente está defendiendo la teoría del derecho divino de los reyes. El
monstruo que puede ejercer sin límites su poder lo hace porque el cuerpo social (del que
cada individuo es una célula, como aparece en el grabado) le cede el poder, porque
retenerlo cada uno para sí en un estado de naturaleza sólo llevaría a la guerra de todos
contra todos. La expresión Homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre), que
parece no ser suya aunque se suele atribuir a Hobbes, lo expresa muy bien.




Sacrificio azteca, Códice Mendoza. El contacto con las culturas americanas proporcionó
argumentos para ambas partes en debates como el de la Junta de Burgos de 1512 o la Junta
de Valladolid de 1551 en que sobresalieron Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de
Sepúlveda: los indígenas ¿eran sujetos a una esclavitud natural o merecían ser tratados
como iguales, en un precoz concepto de derechos humanos? Aquí vemos costumbres que
desde un punto de vista aristotélico puden calificarse de antinaturales y una arquitectura tan
civilizada que causaba asombro a unos conquistadores que comparaban Tenochtitlan con
Venecia. La humanidad de los indios (con su correspondiente alma inmortal sujeta a
salvación y por tanto, a la mediación de la Iglesia) quedó establecida por la bula Sublimis
Deus en 1537. Las leyes de Indias fueron la respuesta por parte de una monarquía que,
además de escrúpulos morales, intentaba evitar el excesivo poder de unos encomenderos
demasiado lejanos y garantizarse jurídicamente el dominio temporal y el patronato regio
que las bulas alejandrinas le daban a cambio de la evangelización.




El cambista y su mujer, Quentin Massys, 1515. La eficaz conjunción de metales preciosos
y documentos escritos revolucionó la economía mundial y los conceptos jurídicos; terminó
disolviendo las relaciones sociales feudales. No obstante, este cuadro tiene una lectura bien
distinta: la mujer está consultando un libro religioso, y duda de la legalidad teológica de las
transacciones de su marido: el desprecio social por las actividades financieras, que incluía
la sospecha de criptojudaísmo en sociedades como la española, y la persecución legal del
lucro, significaban la pervivencia del mundo feudal, en que la renta y el privilegio son los
procedimientos socialmente aceptables de la posición social elevada. Mientras el trabajo
siga siendo un castigo divino, el interés deba camuflarse con todo tipo de excusas y el
precio justo algo a debatir con el confesor, el triunfo del capitalismo habrá de esperar. Los
navegantes holandeses y británicos desarrollarán un sistema de seguros para racionalizar
económicamente sus arriesgadas actividades; simultáneamente los españoles, con toda
lógica, prefieren la doble protección que les ofrece la monopolística y bien armada flota de
Indias y la divina providencia: el dinero que no emplean en seguros, se les extrae en
impuestos obligatorios y en "voluntarios" donativos a las instituciones religiosas (limosnas,
fundaciones piadosas, dotes para ingresar a sus hijas en conventos, mandas testamentarias).
La opinión que suscitaría un comerciante poco piadoso es fácil de imaginar.




Castigo a un esclavo en Brasil, por Jean-Baptiste Debret (circa 1800). La expansión
colonial de Europa generalizó la esclavitud en las colonias y organizó, con la
imprescindible colaboración de las élites europeas (tanto católicas como protestantes),
americanas (incluyendo a los criollos) y africanas (tanto subsaharianas como islámicas), el
tráfico de esclavos como uno de los negocios más lucrativos del período, con Liverpool
como el mayor puerto esclavista del mundo. Paradójicamente, uno de los impulsores
intelectuales de la aprehensión de negros en África para trasladarlos como esclavos a
América fue el propio fraile Bartolomé de las Casas, que de este modo pretendía liberar a
los indígenas americanos del inhumano trato que estaban sufriendo. Consideraba
inicialmente que la naturaleza del amerindio era más débil, y la del africano más fuerte,
además de las razones teológicas que confluían en la distinta exposición al evangelio del
Nuevo y del Viejo Mundo. Curiosos argumentos, más propios de sus opositores en la Junta
de Valladolid, que demuestran que realmente las Casas no estaba tan alejado del mundo
cultural neoescolástico y neoaristotélico del que provenía. Posteriormente se arrepintió de
aquella idea y desarrolló un pensamiento más amplio de los derechos elementales de todos
los seres humanos.
Reconstrucción de la propuesta de Sello de los Estados Unidos hecha por Benjamin
Franklin. La rebelión contra los tiranos es obediencia a Dios, ilustrado por el episodio
bíblico del Mar Rojo. En 1776, la población de las trece colonias británicas en
Norteamérica, inició la Revolución Americana sobre la base de conceptos políticos que
significaban un cambio radical: independencia, derechos humanos (si bien no para todos,
los esclavos negros estaban excluidos), federalismo, constitución, república, basados en los
postulados de la Ilustración llevados a sus conclusiones. Algunos autores americanos25
postulan la tesis, controvertida por otros,26 de que las prácticas políticas de la
Confederación Iroquesa (Haudenosaunee) —su Gran Ley de la Paz— fue «inspiración
directa de la constitución estadounidense».25 La embajada de Franklin en París probó la
simpatía con que los Estados Unidos fueron acogidos por la opinión ilustrada (no sólo la
francesa, también ingleses como Burke), admirada ante la demostración empírica de las
teorías rousseaunianas del "buen salvaje", que se estaba convirtiendo en una orgullosa
"nueva Roma" poblada de águilas y cincinatos (símbolos rechazados por el propio Franklin
y otros americanos pertenecientes al ala progesista de la revolución).27




Con un modelo iconográfico muy común, Elias Hille pinta en 1596 a la familia Friedrich,
un fabricante de cristal de Bohemia. Muestra el ideal social de familia nuclear: numerosa
(tanto en muertes, acechantes en la calavera del Gólgota, como en nacimientos),
jerarquizada, sumisa a los valores religiosos, sexuada y comprometida con su destino futuro
desde la infancia. En todo ello, pocas diferencias con la familia extensa, clánica, que
organizaba la sociedad entera como un conjunto de lazos familiares; pero la sociedad
moderna genera nuevas expectativas a los individuos, que cada vez más basan su posición
social en sus logros personales. Cuando no importe el origen familiar sino lo que cada uno
es por sí mismo, se habrá terminado la sociedad preindustrial. Por otro lado, la libertad de
testar, la vinculación de los patrimonios familiares (mayorazgo) o el reparto forzoso entre
los hijos (la legítima), suponen distintos sistemas de herencia que, sumados a los distintos
regímenes matrimoniales (dote o su contrario, el precio de la novia; sociedad de
gananciales, separación de bienes, todos ellos conectados con el papel social de la mujer),
constituyen una parte muy importante de las condiciones jurídicas que favorecen o
dificultan, según el caso, y en combinación con muy distintos factores económicos sociales
e ideológicos (incluyendo los religiosos) la acumulación originaria de capital necesaria para
el surgimiento del capitalismo.

[editar] El derecho y el concepto de hombre en sociedad.

Tras el Tratado de Westfalia, la religión dejó de ser invocada como la causa de las guerras
en Europa, imponiéndose el pragmatismo de las relaciones internacionales que invocan
intereses más secularizados para ellas, como había reclamado Nicolás Maquiavelo en su
famoso tratado El Príncipe. Esta obra para algunos marca el comienzo de la modernidad, y
su estela fue continuada por los fundadores del derecho de gentes, el holandés Hugo Grocio
o, desde un punto de vista opuesto, la neoescolástica Escuela de Salamanca.

La supuesta incapacidad (discutida ya en la época) de las civilizaciones no occidentales
para adecuarse a los conceptos jurídicos que conducen o se identifican con la modernidad
(propiedad, seguridad jurídica, estado de derecho) es una de las cuestiones más interesantes
de la historia comparada de las civilizaciones (véase Interpretaciones de la Historia de
China). Suele argumentarse que detrás de esa alegada predisposición occidental a la
modernidad está la herencia del Derecho Romano, el derecho consuetudinario germánico o
el humanismo cristiano; pero las mismas herencias puede reclamar el Absolutismo del
Antiguo Régimen, la Inquisición y los sistemas judiciales comunes en todos los países
durante la Edad Moderna, que incluían la tortura y las pruebas diabólicas sin respeto a la
presunción de inocencia. En sentido contrario se ha señalado el atraso causado por el
colonialismo europeo en las sociedades de América Latina y el Caribe, también
pertenecientes a Occidente, así como el desarrollo de sociedades modernas no occidentales
como Japón, China y otros países del este asiático. Cierto o no, y aunque puedan buscarse
muchos precedentes (notablemente Ibn Jaldún y otros avanzados analistas sociales del
mundo islámico desde el siglo XIV), la realidad histórica señala que fue en la
revolucionaria Inglaterra del siglo XVII, con las contradictorias concepciones de Thomas
Hobbes y John Locke, donde se abre la cuestión de la naturaleza de las relaciones sociales
que a partir de ese momento demostrarán en el mundo europeo su eficacia no únicamente
teórica, sino su implicación con el desarrollo social y el cambio político: igualmente
demuestra su capacidad de extensión y contagio, al ser retomada en Francia por
Montesquieu y Rousseau, comparada con las originales culturas políticas de las sociedades
precolombinas (Confederación Iroquesa), sintetizada y realizada por los revolucionarios
americanos en la nueva era histórica abierta en 1776. La naturaleza del hombre y su
condición de animal social, que se había iniciado en la filosofía griega, no había sido ajena
al pensamiento medieval, pero su reaparición como punto central del mismo espíritu de la
Edad Moderna es plenamente propio de esta época, y su debate intelectual se suscitó en
parte por el impacto de la diversidad cultural mostrada por los descubrimientos y su reverso
cruel (colonialismo, tráfico de esclavos) dando origen a productos intelectuales como el
mito del buen salvaje o las hispánicas polémicas de la guerra a los naturales y de los justos
títulos del dominio sobre América.
Durante la Edad Moderna Europa la esclavitud pasó a tener una función completamente
distinta de la que había tenido en otras épocas históricas. Aunque no es el modo de
producción dominante (papel que cumplió únicamente en la Grecia y Roma clásicas28 ),
pasará a ser uno de los sistemas centrales de trabajo en la periferia de la economía-mundo,29
hecho que llevó a establecer al tráfico de esclavos como uno de los negocios más lucrativos
del período. Tras su cuestionamiento intelectual por algunos de los revolucionarios
franceses (por ejemplo Robespierre), y los primeros movimientos emancipatorios
(destacadamente la revolución de Haití, liderada por Toussaint L'Ouverture), a comienzos
del siglo XIX Gran Bretaña y las naciones hispanoamericanas recién independizadas de
España (con cierta confluencia de intereses con aquélla), emprendieron la abolición de la
esclavitud que llegaría a cubrir prácticamente la totalidad del mundo en el curso de la
centuria. El movimiento distaba mucho de ser puramente altruista u obedecer a alegados
principios cristianos: responde a la nueva lógica del sistema capitalista industrial, y además
permitió a la Royal Navy (armada británica) convertirse en una suerte de policía oceánico,
con capacidad de inspeccionar los barcos a su conveniencia, función que estaba en
condiciones de cumplir una vez que se había convertido en "taller del mundo" gracias a la
Revolución industrial y ha suprimido a sus flotas competidoras en Trafalgar.

Una visión más idealista de la posibilidad de formación de una sociedad perfecta, pero no
en un paraíso escatológico, sino realmente en la tierra, fue la que proporcionó un nuevo
género literario surgido en el entorno del 1500 y también suscitado por el descubrimiento
que los europeos hicieron de América: la Utopía, título de una novela de Tomás Moro, y en
el que pueden encuadrarse autores de la talla de Erasmo de Rotterdam (Elogio de la
locura), Tomás Campanella (La ciudad del sol) y el Inca Garcilaso de la Vega
(Comentarios Reales).

Las consecuencias que de eso se derivaron no tenían por qué ir necesariamente en el
sentido de fundar la doctrina de los derechos humanos, ni siquiera en la Europa protestante,
buena parte de ella sometida a sistemas más propios del Antiguo Régimen. Incluso hay
argumentos para proponer que más cerca de ello se encontraba la oscurantista España, que
además de acoger (no sin problemas) el erasmismo, produjo en su propio solar el corpus
legislativo de las Leyes de Indias, la defensa del indígena de Bartolomé de las Casas o la
famosa justificación del tiranicidio ya citada, y mantuvo hasta el siglo XVII un equilibrio
institucional entre rey y reino, y de los distintos reinos entre sí (véase Instituciones
españolas del Antiguo Régimen), no demasiado diferente al de Inglaterra. Por otro lado, en
Francia, se pasó de la tolerancia pragmática de los politiques de la corte de Enrique IV a la
teorización del absolutismo más radical y completa, con la obra de Bossuet. En América
por el contrario el movimiento independentista se organizó desde un inicio íntimamente
relacionado con la doctrina de los derechos humanos y la democracia, aunque la práctica
política de ese concepto distaba aún mucho de ser la contemporánea. Las Revoluciones
Comuneras como la que fuera liderada en 1735 en Paraguay por José de Antequera y
Castro bajo el lema: «La voluntad del común es superior a la del propio rey»30 fueron un
temprano precedente. La interrelación entre las revoluciones liberales a uno y otro lado del
Atlántico ha sido definida como un movimiento de ida y vuelta, y tras ser influida por la
Ilustración y desarrollarse endógenamente, la Independencia de Estados Unidos acabará
convirtiéndose en modelo de libertad política para Europa y el resto de América.
Las prácticas mercantiles, desarrolladas desde la Baja Edad Media (ferias, banca,
préstamos, letra de cambio), se sofisticaron aún más con el nacimiento de las finanzas
públicas (deuda pública, como los juros españoles) acostumbraron a juristas y confesores a
enfrentarse con los conceptos teológicamente escurridizos de precio y beneficio (asociados
en un principio al lucro y al pecado de usura, garantías ideológicas del predominio social de
los privilegiados que basan su riqeza no en el trabajo sino en la renta, y paulatinamente
aceptados) y diseñaron el concepto de obligación contractual o responsabilidad limitada.
No es fácil decir cuál es la hermana mayor: la sociedad civil o la sociedad mercantil (otra
homónima es la Societas Iesus, la Compañía de Jesús).

La familia y su tratamiento jurídico también experimentan cambios. La modernidad
representa el paso de la familia extensa, patriarcal, a la familia nuclear, no necesariamente
estable. El divorcio no se convierte en una práctica extendida, y tampoco es original de la
Edad Moderna, pero la sonora separación de Enrique VIII y Catalina de Aragón dividiría
Europa tanto como la Reforma. Se ha argumentado incluso que los diferentes regímenes del
matrimonio y de la herencia, tanto como las distintas religiones conformarán distintas
estrategias económicas y mentalidades sociales de cara a la formación de la sociedad
capitalista.




La Malinche y Hernán Cortés, en el Lienzo de Tlaxcala, Diego Muñoz Camargo, 1585. La
sumisión de la mujer coincide aquí con la sumisión de un continente entero, pero también
demuestra cómo puede jugarse un papel activo, incluso determinante. En otros casos, las
mujeres podían llegar a ocupar el poder, como reinas o regentes, circunstancia poco común
fuera de Europa.
Catalina de Erauso, la monja alférez, representa una trayectoria vital radicalmente distinta,
pero no tan opuesta como podría parecer. Lo excepcional de su caso nos recuerda que la
salida de los roles esperables: madre, monja o prostituta, no era asumible socialmente.

[editar] La mujer

Todas las grandes civilizaciones de la Edad Moderna siguen el modelo patriarcal que
restringe a la mujer a un papel subordinado y la invisibliliza ante la historia; pero la mujer
no está ausente, ni de la sociedad ni de los documentos. Los llamados estudios de género o,
más propiamente, la Historia de la mujer tienen para el periodo de la Edad Moderna mucha
tarea por realizar. El papel de la mujer en la civilización occidental fue seguramente más
visible, y su visibilidad histórica mayor, cuando el azar y las leyes dinásticas le permitían el
papel de reina o regente. Aunque la Edad Media había dispuesto de mujeres en esa función
(Teodora de Bizancio, Leonor de Aquitania, Urraca de León y Castilla), la historiografía
solía tratarlas con una extraordinaria misoginia. En cambio, algunas reinas de la Edad
Moderna han sido tratadas con gran admiración (Isabel I de Castilla la católica, que ha sido
incluso propuesta para beatificación, o Isabel I de Inglaterra la reina virgen), aunque bien
es cierto que muchas otras han sufrido su inclusión en crueles estereotipos (Juana la loca,
María la sangrienta de Inglaterra, Cristina de Suecia, Catalina II de Rusia la grande)
algunos de ellos vinculados a una libertad de costumbres en lo sexual que en los reyes
varones se daba por supuesta. El estereotipo de la mujer pacificadora (tan viejo como la
humanidad, como puede verse en el mito del rapto de las sabinas) también se vio
escenificado en su papel como prenda de paz entre dinastías que las conduce al matrimonio
(Isabel de Valois a Felipe II de España, Ana de Habsburgo a Luis XIII de Francia...) o en la
llamada Paz de las Damas. Lo excepcional son las mujeres a las que se concede un papel
intelectual, a veces vinculado con su posición excéntrica, bien las monjas (en camino de ser
santa, como Teresa de Jesús o poeta, como Sor Juana Inés de la Cruz), bien las cortesanas
venecianas (como Verónica Franco). Un caso paralelo son las geishas japonesas, que a lo
largo de la edad moderna fueron suplantando a los varones que antes realizaban las
funciones no evidentemente sexuales que las caracterizan. En algún caso, la posición de
subordinación de una mujer quedaba superado por las circunstancias para adquirir un
insospechado protagonismo individual, como ocurrió con La Malinche, la esclava-
traductora-concubina azteca de Hernán Cortés.

Sin perjuicio de esa tendencia general, la Edad Moderna registra algunas civilizaciones y
situaciones en las que las mujeres ocuparon un papel protagónico, como el de la
Confederación Iroquesa, en donde existía una división del poder político entre hombres y
mujeres, de resultas del cual las cinco naciones que integraban la alianza estaban
gobernadas por las mujeres que eran cabeza de cada clan.31 Algunos antropólogos analizan
el caso como uno de los muchos y diferentes ejemplos de situaciones de lo que
tradicionalmente se llamaba matriarcado y sostienen que sólo anacrónicamente pueden
entenderse como un precoz feminismo.32 Otros autores describen una realidad más
compleja, ya que entre los iroqueses el poder político-militar estaba rigurosamente dividido
entre hombres y mujeres, ocupando aquellos los cargos militares y estas los cargos
políticos.33 Una situación favorable para el protagonismo femenino se produjo en las
revoluciones liberales, como la revolución francesa (en la que algunas mujeres pretendieron
superar el papel social que se las limitaba al poder informal de los salones de Madame
Pompadour) o la Guerra de Independencia Hispanoamericana en la que algunas mujeres
ocuparon puestos decisivos como la Coronel Juana Azurduy en el Alto Perú.




Santa Prisca, Taxco, México. Las torres y fachadas de retorcida decoración y la promiente
cúpula destacan armónicamente sobre un conjunto urbano propio de las ciudades
hispanoamericanas.




Iglesia de Paoay, isla de Luzón, Filipinas. Con similitudes y diferencias, forma parte del
mismo mundo cultural que Santa Prisca de Taxco o San Pedro de Roma. Tal cosa hubiera
sido imposible antes de la Edad Moderna.




Catedral de San Basilio, Moscú, Rusia. Construida entre 1551 y 1561, representa una
evolución del arte bizantino, al igual que el imperio zarista quería ser una Nueva Roma
después de la caída de Constantinopla. La proximidad estética con el arte occidental es más
relativa, y podría verse también con Taj Mahal.
San Carlos Borromeo, Viena, Johann Bernhard Fischer von Erlach (1716-1739)
representa un barroco más clasicista, con las columnas historiadas que remiten a la Antigua
Roma.

[editar] ¿Arte Moderno?

Artículo principal: Arte de la Edad Moderna

Lo que hoy consideramos arte moderno no es la producción artística de la Edad Moderna,
sino nuestro arte contemporáneo: las vanguardias europeas en torno a 1900, que de hecho
significan una reacción contra el arte europeo de la Edad Moderna, que se consideraba
acartonado por el academicismo y limitado por la sujeción al principio de imitación a la
naturaleza; no así contra el arte extraeuropeo, que se recibe con admiración por su exotismo
(estampas japonesas y tallas africanas). Incluso, desde otra perspectiva, hubo una escuela
pictórica inglesa (el prerrafaelismo) que pretendía volver a la pureza de los primitivos
italianos y primitivos flamencos anteriores al siglo XVI y al divino Rafael.

Por tanto, a las creaciones culturales que se produjeron entre los siglos XV y XVIII les
deberemos llamar "Arte de la Edad Moderna", con la suficiente distancia intelectual sobre
él para considerarlo, aunque esté claro que el concepto de "moderno" (también para lo que
hoy llamamos así) será siempre provisional.

Esta reflexión no es en absoluto reciente: en Europa, el Renacimiento de los siglos XV y
XVI inicia y se identifica con el concepto de modernidad,34 identificándola con la ruptura
frente al arte medieval (despreciado por los italianos mediterráneos y añorantes de la
antiguas glorias imperiales con el adjetivo de gótico, es decir, propio de godos, bárbaros del
norte de Europa) y con la imitación (mímesis) tanto de los modelos que se consideraban
clásicos (el arte grecorromano) como (sobre todo) de la naturaleza. No conviene olvidar, no
obstante, que la clave de la riqueza creativa de la época fue el intercambio entre Italia y
Flandes. Los flamencos se enamoran de las montañas italianas, de las que ellos carecen, y
las reproducen en sus tablas; los italianos aprovechan muchas de las innovaciones técnicas
que provienen de estos bárbaros del norte (el óleo). La investigación sobre la perspectiva se
hace con criterios distintos, pero casi simultáneamente.

[editar] Un mundo "barroco"

Pero el arte más representativo de la Edad Moderna quizá no es tanto el Renacimiento sino
su continuación y antítesis: el Barroco,35 si consideramos que es el que alcanzó más
extensión en el tiempo (siglos XVII y XVIII, en solapamiento con el Manierismo previo y
el Rococó posterior) y el espacio (puede encontrarse desde la protestante Europa del Norte
hasta la América colonial católica o las Filipinas). Este estilo se caracterizaba por ser
visualmente recargado, y alejado de la simplicidad y búsqueda de la armonía propias del
Renacimiento pleno. Aunque se discute su etimologías posibles, suele hacérsele sinónimo a
"extraño", "irregular". Se postula que el Barroco nació como una reacción a la crisis de la
confianza humanista y renacentista en el ser humano, lo que explica su potente carácter
religioso, así como el abandono de la simplicidad clásica para intentar expresar la grandeza
del infinito, y la predilección por motivos grotescos o «feos», realistas, que contradice la
búsqueda de la belleza ideal renacentista. Se ha hablado también de una cultura del barroco,
del equívoco y lo efímero, coincidiendo con la llamada crisis del siglo XVII, en la que se
valoraba más la apariencia que la esencia, la escenografía que la solidez.36




Palacio de Versalles, chambre du roi (cámara del rey), con su busto en mármol por
Coysevox. El arte barroco cuida tanto los exteriores como los interiores (éstos en concreto
han pasado a dar nombre a la expresión lujo versallesco). Hoy no nos parece nada
asombroso, pero fue una proeza técnica lograr espejos de un tamaño semejante. Los del
salón de los espejos reflejarán las primeras reuniones de los Estados Generales de 1789. La
vulgarización del símbolo clásico del nosce te ipsum permitió por primera vez una nueva
clase de autoconocimiento que ayudará a la consideración de la posición del hombre en el
mundo.
Gopuram del templo de Meenakshi, Madurai, Tamil Nadu, India, siglo XVII. Las
diferencias iconográficas y estilísticas son evidentes, pero no puede negarse cierta similitud
visual con el horror vacui del estilo churrigueresco, la tensión ascensional del espacio de
Bernini, o la policromía sensorial de Rubens y la imaginería española; todos ellos
simultáneos en el tiempo.




Ángel arcabucero, Maestro de Calamarca, Bolivia, siglo XVII. El sincretismo de la
producción artística andina (que puede etiquetarse como pintura virreinal) se basa en la
adopción de modelos iconográficos europeos (los ángeles eran muy venerados en la corte
de los Habsburgo) que se reinterpretan desde una sensibilidad estética indígena.

Esto no quiere decir, de todas maneras, que el Barroco haya renunciado totalmente al
Clasicismo. No en balde, uno de los más grandes monumentos de la arquitectura barroca es
el Palacio de Versalles, construido en torno a la noción del culto al dios solar Apolo, como
representación del monarca Luis XIV, el Rey Sol. La europa del siglo XVIII se llenará de
réplicas de Versalles, a veces pasados por la sensibilidad local, como los palacios vieneses.
Habría un barroco primero, el profundo y concentrado de Caravaggio y el tenebrismo, un
barroco pleno, triunfante, el de Bernini o Rubens, y un barroco final, el de mayor exceso
decorativo, de Churriguera y los interiores rococó.

El urbanismo barroco requiere la vivencia de la ciudad como un escenario artificioso, más
allá de los edificios o monumentos singulares, en el que las perspectivas glorifiquen los
espacios representativos del poder siguiendo un programa iconográfico que el entendido
sea capaz de leer (por ejemplo, la Plaza de San Pedro en el Vaticano o el Paseo del Prado
de Madrid). La integración de todos los artes y todos los sentidos se produce en algunas
ocasiones de forma sublime, en el tiempo y el espacio de la fiesta, como la Semana Santa
de Sevilla o la de Murcia, o los Carnavales de Venecia o de Oruro. El barroco protestante,
más individualista, produce los espléndidos interiores de Vermeer o la competitiva mole de
la Catedral de San Pablo de Londres, rival de la de San Pedro de Roma.

La interpretación pendular de la Historia del Arte37 se corresponde bien con la vuelta a la
disciplina academicista a mediados del siglo XVIII, cuando el redescubrimiento de las
ruinas romanas de Pompeya y Herculano puso de moda nuevamente el arte clásico. Esta
vez, quienes se inspiraron en él lo hicieron de manera aún más rigurosa que en el
Renacimiento, generando así el llamado Neoclasicismo. El Neoclasicismo es considerado
muchas veces como un arte de transición a la Edad Contemporánea, porque se lo asocia
políticamente no al Absolutismo, sino a la Revolución francesa y al Imperio Napoleónico.

[editar] Arte asiático y africano

El arte en Asia y Africa produjo durante los siglos de la Edad Moderna manifestaciones
artísticas del mismo nivel, bien siguiendo su propia dinámica, como en el arte africano, el
arte islámico, el arte de China o el arte de Japón.

En el arte islámico, el tradicional rechazo de la iconografía llevó a enfatizar los patrones
geométricos, la caligrafía islámica y la arquitectura. En la India y el Tíbet se desarrolló la
expresión artística mediante esculturas pintadas. En China continuó el desarrollo de su gran
variedad de artes y estilos completamente originales, tallas en jade, trabajos en bronce,
cerámica, poesía, caligrafía, música, pintura, teatro, etc. En Japón se prosiguió la amplia
interrelación artística entre la caligrafía y la pintura, mientras que los grabados desde
planchas de madera se volvieron importantes luego del siglo XVII.

[editar] Arte colonial en el Nuevo Mundo

Artículo principal: Arte colonial hispanoamericano
Antonio Francisco Lisboa, «el Aleijadinho», destacado escultor y arquitecto del barroco
colonial en Brasil. En la foto, un fragmento de la serie Los Profetas, ubicada en el
Santuario de Congonhas, Minas Gerais

En América se desarrolló un arte bajo el signo de la dominación colonial, que recibió tanto
influencias europeas, como africanas y de las culturas precolombinas, muchas veces
fusionadas de maneras complejas y novedosas del mismo modo que el sincretismo del culto
católico con las religiones precolombinas. Agrupando estilos muy distintos, suele utilizarse
el término de arte colonial;38 término que no debe confundirse con el de arte indígena, a
veces apreciado en su autenticidad, y otras veces objeto de verdaderos zoológicos humanos
como en las exposiciones coloniales, muestras de la antropología imperialista del siglo
XIX. El barroco colonial tuvo caracteres distintivos del europeo, como su extraordinaria
diversidad, la presencia del color, la la proliferación de formas mixtilíneas y el soporte
antropomorfo. En Brasil sobresale la figura extraordinaria del escultor y arquitecto Antonio
Francisco Lisboa, «el Aleijadinho». La escuela cusqueña de pintura se caracterizó por el
naturalismo, un fuerte colorido y la presencia de rostros y temáticas indígenas y mestizas.
Diego Quispe Tito introdujo cierta libertad en el manejo de la perspectiva y el
protagonismo del paisaje, la fauna y la flora. En las colonias inglesas, francesas u
holandesas de América del Norte, el arte colonial se mantuvo más ligado a las
características del arte de sus metrópolis, con escasas variaciones.

[editar] Función del artista

Una diferencia esencial puede señalarse a partir de la Edad Moderna entre el denominado
arte occidental y las demás denominaciones geográficas (arte africano, arte asiático, etc. -
véase Estudio de la Historia del Arte-): la función social y la consideración del artista. A
diferencia de las demás zonas del mundo, en Europa y sus colonias, desde el Renacimiento,
pintores, escultores y arquitectos no sólo salen del anonimato y empiezan a firmar su obra,
sino que se codean de igual a igual con filósofos y príncipes. Este ascenso social se
adelanta varios siglos al de otras partes de la burguesía, y conforma una nueva aristocracia
del mérito intelectual, en la que más tarde ingresarán también los literatos y científicos. Por
otro lado, la Iglesia, la nobleza y la monarquía, clientes tradicionales, dejan de serlo
exclusivos, como puede ejemplificarse en la burguesía holandesa, y nace un verdadero
mercado del arte que empieza a no funcionar por encargo y puede surgir la creación del
artista con mucha mayor libertad. Cuando en el siglo XIX el proceso se complete, y la
sociedad responda ella misma a los criterios del mercado, habrá muerto el arte de la edad
moderna y nacido el arte contemporáneo (paradójicamente junto con la figura del artista
maldito, que no triunfa en vida).




La Danza de Aldeanos, vista por Rubens (1635), es una orgiástica diversión popular, que
como en todas las épocas y lugares, cohexiona al grupo social y marca el ritmo cíclico
anual de ocio y trabajo. Es difícil ver que de estos precedentes se derivan las refinadas
músicas y ballet de las cortes europeas.




Tokubei Kabuki, grabado del siglo XVIII.
Federico Guillermo II de Prusia ameniza él mismo la velada en el palacio de Sanssouci. La
música no es una diversión vulgar, sino aceptable en las más altas esferas (al igual que Dios
hace mover los planetas con armonía celestial). El son dulce, acordado, del plectro
sabiamente meneado que anhela Fray Luis de León puede servir para serenar el alma, y
rodear de fasto el ritual de la misa católica, pero también para sacudir las mentes y aunar las
voluntades de una forma revolucionaria, como hizo Lutero con el canto litúrgico de las
comunidades protestantes, incluso antes que los movimientos románticos.




La representación balinesa del Katchak, como el Misterio de Elche o cualquier otra
dramatización sagrada, son también antecedente de las artes escénicas que se desarrollan en
la Edad Moderna.

[editar] El teatro y la música

Esas dos artes alcanzan una madurez sublime en la Edad Moderna. Mientras en muchas
culturas del mundo se habían alcanzado expresiones refinadísimas de formas teatrales y
musicales sagradas, como las danzas balinesas basadas en la mitología hindú (Katchak y
Barong), en el siglo XVII, de una forma simultánea en cada extremo del mundo, se
desarrollan paralelamente el kabuki japonés, y los teatros clásicos de las tres principales
culturas de Europa Occidental (éstas sí interrelacionadas): el español (Lope de Vega,
Calderón de la Barca, Tirso de Molina), el inglés (William Shakespeare) y el francés (Jean
Racine, Pierre Corneille y Molière). En el surgimiento del teatro clásico europeo confluyen
tradiciones medievales, tanto de escinificaciones religiosas (autos sacramentales) como
profanas (titiriteros antepasados de los cómicos de la legua, aún presentes en la Comedia
del arte, que también se dejará ver en la raíz de un teatro ilustrado como el de Carlo
Goldoni), y se ahorman a la disciplina de las normas literarias clásicas, recuperadas de la
antigüedad grecolatina en un extraordinario caso de resurrección arqueológica. Las artes
escénicas comprenden también una música que, además de la tradición coral e instrumental
eclesiástica medieval, recoge temas, aires y danzas populares e incluso, en algún caso, la
influencia de otras civilizaciones (el siglo XVIII vivió una fiebre turca en lo musical, con
incorporación de instrumentos y un peculiar sentido del ritmo de las potentes marchas
militares otomanas). La llamada música clásica, que tiene sus primeros nombres sagrados
en compositores barrocos como Johann Sebastian Bach, Vivaldi o Haendel, culmina con las
cumbres del clasicismo musical (Haydn y Mozart). Niños prodigio como éste último o
cantantes como el castrato Farinelli (que demostró tener más visión para los negocios)
recorren europa "fichados" por las casas reales como los futbolistas actuales. Los
instrumentos y las agrupaciones se van perfeccionando, quedando establecida la llamada
música de cámara, adecuada a la escenografía de los palacios rococó, mientras que los
teatros requieren mayores formaciones, pues acogen a un público más amplio, que, (a la
espera de las sinfonías de Beethoven o los valses de Strauss), celebra La flauta mágica.
Como forma musical, la ópera (nacida con el Orfeo de Monteverdi en 1607) sólo ha
empezado a recorrer un camino que la llevará en el siglo XIX a ser un vehículo de la
ideología revolucionaria (Giuseppe Verdi o Wagner), pero de momento sirve perfectamente
para adaptar libretos tan subversivos como los de Beaumarchais (Las bodas de Fígaro de
Mozart y El barbero de Sevilla, de Rossini).

Entre tanto, la música europea se difunde por el mundo, en primer lugar por las colonias
americanas, donde es recibida y reelaborada con gran éxito, incluyendo los famosos
indígenas músicos de las reducciones jesuíticas del Paraguay.




Reconstrucción del telescopio reflectante que Isaac Newton construyó en 1672, el mismo
año en que ingresó en la Royal Society. El paradigma newtoniano supuso una verdadera
Revolución científica, apoyada en las nuevas condiciones económico-sociales de la
Revolución Burguesa de Inglaterra (que no se daban en otras partes de Europa, como la
Italia de Galileo), supuso el triunfo del método que incluye de observación, cuantificación,
formulación de hipótesis, experimentación, publicación y reproducibilidad; más allá de la
mera especulación teórica y los debates filosóficos entre racionalismo y empirismo. Para el
mundo intelectual supuso la Crisis de la conciencia europea.




Matteo Ricci (a la izquierda) y Xu Guangqi (徐光啟) (a la derecha) en la edición china de
Los Elementos de Euclides (幾何原本). A comienzos del siglo XVII la distancia entre la
ciencia europea y la china comenzaba a ser apreciable, y los jesuitas fueron aceptados como
astrónomos en la corte imperial china. La posibilidad de un intercambio cultural amplio se
vio frustrada tanto por el recelo chino como por la inflexibilidad papal, que no permitió
transigir en cuestiones de culto como le proponía la misión jesuita en China (incluyendo la
canonización de Confucio).

[editar] Ciencia y magia

El nuevo espíritu inquisitivo, que puede considerarse como parte de la mentalidad
burguesa, produjo un cuestionamiento general de la sabiduría medieval, basada en el
criterio de autoridad, y expresada en aforismos como «magister dixit» («el maestro lo ha
dicho») o «Roma locuta, causa finita» («Roma ha hablado, la cuestión está terminada»).
Nació así, ya en la Baja Edad Media, la investigación empírica de la naturaleza, aunque al
menos hasta la Ilustración convivió con elementos que hoy nos sorprenden y que tendemos
a calificar de irracionales: figuras como Paracelso (el constructor de la yatroquímica) o
Nostradamus (respetadísimo por todos los reyes de Europa), que reclaman conocimientos
mistéricos, son tan representativas del Renacimiento científico como el cirujano militar
Ambroise Paré o el constructor de autómatas Juanelo Turriano. Los problemas que llevaron
a la muerte a Giordano Bruno o Miguel Servet son justamente la no separación de las
esferas de la ciencia y la religión. Casos menos trágicos, pero que hacen ver cómo no había
una evidente separación entre el mundo de la ciencia y el de conocimientos menos
metódicos son el de Johannes Kepler o John Dee, que se ganaban la vida como astrólogos,
lo que les permitió acercarse al poder además de desarrollar otra faceta más científica de su
producción intelectual, o el del propio Isaac Newton que, en este caso de forma oculta,
tenía su lado oscuro relacionado con la alquimia.

El choque cultural entre los diversos pueblos del mundo (europeos, americanos, asiáticos,
africanos) llevó a que las diferentes civilizaciones explotaran la credulidad y la condición
«poco civilizada» que indefectiblemente asignaban a los otros, a partir de la predicción de
eclipses, las técnicas antisísmicas, los hábitos higiénicos, las novedosas armas, los
conocimientos sobre especies vegetales y animales, el uso de tecnologías nunca vistas por
el otro. En algunos casos los «otros» fueron considerados dioses y en otros casos, animales.

La credulidad de los pueblos europeos adquiría formas específicas. Se seguían venerando
reliquias e imágenes de diversos seres sobrenaturales (entre los católicos) o cruzando el
mundo para fundar jerusalenes terrestres (entre los protestantes), acudiendo a los reyes para
curar la escrófula, o exorcizándolos cuando estaban "hechizados" (Carlos II de España)...
En pleno siglo XVIII Feijoo tenía que dedicarse a combatir supersticiones que al mismo
tiempo eran mantenidas desde la cátedra de matemáticas de Salamanca (el inefable Diego
de Torres Villarroel). El mundo del ocultismo y lo esotérico convivió entre los mismísimos
ilustrados (el caso del napolitano Raimondo di Sangro).
La Escuela de Atenas, fresco de Rafael, en las Estancias Vaticanas (1510). Aparece
Leonardo da Vinci como Platón, Bramante como Euclides y Miguel Ángel como Heráclito;
el mismo autor nos mira de frente. El atrevimiento era enorme, e inimaginable en cualquier
otra época anterior, o en otra civilización, no sólo por esa razón: este fresco se opone en la
Estancia de la Signatura al de La Disputa del Sacramento, de idéntico formato, pero de
contenido opuesto: si los personajes de este cuadro buscan la verdad con la razón, los del
otro lo hacen con la fe. La conciliación de ambas parecía posible en ese momento; pocos
años después, la reforma de Lutero y la contrarreforma católica parecerán desmentirlo. Los
artistas del renacimiento eran verdaderos humanistas que entendían de todas las artes y las
letras (posiblemente las siete artes liberales están aludidas iconográficamente en la
composición). Aún no se habían separado, como ocuriría en la Edad Contemporánea, las
letras y las ciencias (lo que nos origina el problema de las dos culturas).39 Como carrera
digna de la vocación de un joven, a las letras se le oponían las armas (como en el famoso
discurso de Don Quijote)40 y a las letras humanas, las letras divinas. Un refrán (también
citado por Cervantes) proporcionaba otros dos destinos diferentes, pero también
inverosímiles antes de esta época: Iglesia, mar, o Casa Real.41 Por otro lado, no olvidemos
que, al tiempo que se revaloriza la antigüedad clásica, se pone en cuestión la autoridad. El
debate de los antiguos y los modernos, resuelto finalmente en favor de éstos, supondrá el
punto de partida del pensamiento moderno.
La Historia Naturalis Brasiliae (1648) recoge los resultados de la expedición del holandés
Willem von Piso y el alemán Georg Marcgraf, en el momento en que Holanda era la
potencia colonial predominante en el área brasileña. La Era de los Descubrimientos está
dando paso paulatinamente a las expediciones con fines científicos que no excluyen, sino
que racionalizan la búsqueda de recursos y la explotación utilitaria del conocimiento.




El Chimborazo estudiado por Alexander von Humboldt (1805), el descubridor científico del
Nuevo Mundo, según Simón Bolívar y, además de un perfecto ilustrado y una figura pre-
romántica, uno de los últimos científicos humanistas: a la vez explorador, geógráfo,
oceanógrafo, geólogo, botánico, demógrafo, diplomático y amigo de los mejores poetas de
su tiempo. Su expedición a América enviado por Carlos IV (con motivo de la cual se
entrevista con José Celestino Mutis en Bogotá) pudo haber sido uno de los episodios más
decisivos de la ciencia en la Monarquía Hispánica, cada vez más implicada en proyectos
punteros que implicaban a ambos lados del Atlántico (como la expedición Balmis, que
difundió la vacuna de la viruela), pero debido a la crisis final del Antiguo Régimen (que
también lo fue de la mayor parte del régimen colonial español) la publicación de sus
hallazgos no pudo ser aprovechada por sus promotores y más bien aprovechó a una
potencia emergente: los recién nacidos Estados Unidos. Sus investigaciones, como otras
coetáneas, es muestra de que por fin una percepción científica de la Tierra estaba
esbozándose en esos últimos años de la Edad Moderna, con las expediciones de Cook, La
Pérouse, Malaspina y los trabajos de determinación del Sistema Métrico.

La presencia de lo sobrenatural en la vida cotidiana era admitida por todas las esferas
sociales, incluyendo movilizaciones colectivas de miedo, como la caza de brujas, más cruel
e irracional en el norte europeo (supuestamente más "moderno") y en las colonias
británicas, que en el sur (supuestamente más "atrasado") y en las colonias
iberoamericanas.42 La percepción popular de los complicados debates teológicos estaba
muy lejos de ser racional, en un mundo mayoritariamente iletrado (incluso con el esfuerzo
divulgador de la escritura hecho por la Reforma gracias a la imprenta), y producía casos en
los que la persecución inquisitorial se encontraba buscando herejías inexistentes, que los
acusados eran incapaces de elaborar por sí mismos.43 La comparación con otras
civilizaciones tampoco deja a la occidental en mejor lugar: la experiencia en Estambul de la
lady inglesa Mary Montagu44 en fechas tan avanzadas como la primera mitad del siglo
XVIII (que la permitió comparar a los effendi otomanos con pensadores tan secularizados
como Alexander Pope o Jonathan Swift) es lo suficientemente ilustrativa.

1543 fue un año en el que aparecieron dos obras trascendentales: Nicolás Copérnico
postuló por primera vez el Heliocentrismo cuestionando así el Geocentrismo del griego
Tolomeo, mientras que Andrés Vesalio revisó la anatomía de Galeno. La senda abierta por
ambos fue fructífera: en Física y Astronomía, los aportes acumulados de Tycho Brahe,
Galileo Galilei y Johannes Kepler cambiaron la visión del universo, mientras que lo propio
hacían en la Medicina Miguel Servet, William Harvey y Marcello Malpighi, entre otros.
Toda una escuela de matemáticos italianos, como Bonaventura Cavalieri, prepararon las
herramientas matemáticas necesarias para que Isaac Newton postulara de manera científica
la Ley de la gravedad, con la publicación de los Principios matemáticos de filosofía natural
en 1687.

Fue determinante para la construcción de la ciencia moderna la comunicación entre
científicos que permitía el intercambio epistolar (fue particularmente enriquecedora la
correspondencia de Newton con Leibniz), la publicación y la institucionalización (Royal
Academy, Academia de Ciencias Francesa). Pero sería erróneo considerar que la sucesión
de descubrimientos y el enlace de biografías de científicos conducía inevitablemente al
nuevo paradigma. La resistencia al cambio era o parecía tan fuerte como las (no tan
evidentes) pruebas de la nueva visión de la naturaleza: Tycho Brahe hizo jurar a Kepler no
pasarse al bando copernicano; éste tuvo que hacer un costosísimo ejercicio de honestidad
científica para defraudar a su maestro y a sus propias preconcepciones místicas de la
armonía celeste; la retractación de Galileo no fue tan insincera como la visión romántica
nos puede hacer creer, pues él mismo tenía un verdadero problema de conciliación de su fe
con el testimonio de su razón y sus sentidos; el mismo Giovanni Cassini, que había sido
capaz de la extraordinaria proeza de convertir en reloj a los satélites de Júpiter (lo que
permitió dar la primera estimación de la velocidad de la luz), jamás llegó a aceptar
semejante posibilidad. Para ello era necesaria una verdadera Revolución científica no muy
alejada de las revoluciones social o política que la sostuvieron.45

El siglo XVIII representó un avance de otra disciplinas fundamentales, como fueron la
química o las ciencias biológicas, con no menos trabas conceptuales. Hasta que Lavoisier
no dio el impulso definitivo a la nomenclatura sistemática y la cuantificación de la
disciplina (1789),46 no se superaron extrañas teorías como la del flogisto, que querían
conciliar los nuevos datos experimentales con las viejas concepciones alquímicas o
derivadas del concepto de elemento clásico griego. Las sistematizaciones taxonómicas de
Buffon o Linneo también fueron esenciales, pero hubo que esperar hasta mucho más tarde
para desmentir teorías como la generación espontánea o integrar la microscopía que se
venía desarrollando desde el siglo XVII (Leeuwenhoek). La secularización de la ciencia no
llegó a producirse nunca del todo (como comprobó más tarde Darwin), pero al menos
Laplace pudo atreverse a replicar a Napoleón, cuando éste le preguntó qué papel le
reservaba a Dios en el Universo, que no había tenido necesidad de tal hipótesis.

Paralelamente se desarrolló el maquinismo de la primera revolución industrial (máquina de
vapor de Thomas Newcomen 1705, de James Watt, 1774), pero sin que la ciencia tuviera
mucho que ver en ello, puesto que los principios de la termodinámica se descubrieron por el
desafío que suponía la nueva máquina, y no al contrario. Hubo de esperarse a la segunda
revolución industrial para que la ciencia y la tecnología se retroalimentaran.

Las novedades económicas que el desarrollo del capitalismo comercial trajo consigo,
provocó la aparición de la primera literatura económica, cuyos primeros testimonios fueron
los mercantilistas españoles (Tomás de Mercado, Sancho de Moncada). La definición de
una doctrina económica con pretensiones más científicas (que realmente no pasaba de ser
un sencillo aparato matemático, que no rivalizaba con el de otras ciencias) debió esperar a
la Fisiocracia de Quesnay (Tableau Economique, 1758), que, en oposición a la obsesión
intervencionista del mercantilismo, propone la libertad económica (el laissez faire) y una
simplificación fiscal, sobre la base de que es la tierra la única fuerza productiva. En 1776,
el escocés Adam Smith da el certificado de nacimiento a la moderna economía con su libro
La riqueza de las naciones, rápidamente divulgado por Jean Baptiste Say o Jovellanos, y
que aún sigue siendo considerada como la Biblia del liberalismo económico.

La resistencia a los avances científicos fueron notables, y no provinieron únicamente del
pensamiento reaccionario tradicional. China se mantuvo abierta durante un tiempo al
intercambio cultural, aunque luego prefirió mantener el aislamiento, en lo que no tuvo tanta
eficacia como Japón. Posiblemente en esa diferencia estribó la divergente trayectoria de
uno y otro país a partir de la segunda mitad del siglo XIX: evitar o no las relaciones de
dependencia parece retrospectivamente esencial para generar sociedades tecnológicamente
desarrolladas. La minoría ilustrada y los zares reformistas de Rusia anhelaban la
modernización y el acercamiento a una Europa occidental que veía idealizadamente como
una contrafigura de su atraso. Si Ámsterdam permitía una excepcional libertad de
pensamiento y prensa, también lo hacía Venecia. Las universidades protestantes no eran
menos escleróticas que las católicas frente a las innovaciones. En Europa el despotismo
ilustrado fue muy receptivo a toda clase de ciencias, mientras que en la República que él
mismo había contribuido a traer, Lavoisier fue guillotinado al grito funesto de La revolution
n'a pas besoin de savants (La revolución no necesita sabios). En América, las nuevas
repúblicas recurrieron a la ciencia y la educación popular como un mecanismo para la
construcción de sus naciones, en especial los Estados Unidos, que un siglo después
desplazaría a las europeas como potencia mundial dominante.

La alfabetización fue en todo el mundo un recurso esencial para ello: desde la imprenta de
Gutemberg hasta los medios de comunicación de masas, si un objeto puede simbolizar la
Edad Moderna, es la terrible potencia transformadora de un trozo de papel con un mensaje
escrito. No obstante, incluso bien entrada la Edad Contemporánea, en la mayor parte del
mundo la capacidad de descifrar su significado seguía estando reservado a las capas
sociales superiores, más numerosas que en la Edad Media, pero que condenaban a los
menos favorecidos a la ignorancia de la cultura escrita y a las limitaciones de la (por otra
parte riquísima) cultura tradicional oral.

[editar] Referencias
[editar] Bibliografía

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[editar] Filmografía

      El motín del Bounty o Rebelión a bordo, tres versiones, de Frank Lloyd, 1935 (con
      Charles Laughton), de Aaron Rosenberg, 1962 (con Marlon Brando) y de Roger
      Donaldson, 1984 (con Mel Gibson); (Inglaterra, Pacífico, siglo XVIII)
      Iván el Terrible, Serguéi Eisenstein, 1944-1946 (Rusia, siglo XVI)
      Los siete samuráis, Akira Kurosawa, 1954 (Japón, siglo XVI)
      Taras Bulba, J. Lee Thompson, 1962 (Ucrania-Rusia, siglo XVI)
      El tormento y el éxtasis, Carol Reed, 1965 (Miguel Ángel y Julio II, Italia, siglo XVI)
      Un hombre para la eternidad, Fred Zinnemann, 1966 (Tomás Moro, Inglaterra, siglo
      XVI)
      El último valle, James Clavell, 1970 (Guerra de los Treinta Años, Centroeuropa, siglo
      XVII)
Cromwell, Ken Hughes, 1970 (Inglaterra, siglo XVII)
       Aguirre o la cólera de Dios, Werner Herzog, 1972 (adaptación de la novela de Ramón
       J. Sender)
       El Dorado, Carlos Saura, 1988. Sobre el viaje de Lope de Aguirre.
       Barry Lyndon, Stanley Kubrick, 1975 (Irlanda, Inglaterra, Alemania, siglo XVIII)
       El retorno de Martin Guerre, Daniel Vigne, 1982 (Francia, siglo XVI)
       La balada de Narayama, Shoei Imamura, 1983 (Japón, intemporal)
       Amadeus, Miloš Forman, 1984 (Mozart, Austria, siglo XVIII)
       La misión Roland Joffé, 1986 (Misiones jesuíticas en Suramérica, siglo XVIII)
       Las amistades peligrosas, Stephen Frears, 1988 (Francia, siglo XVIII)
       Esquilache, Josefina Molina, 1989 (España, siglo XVIII, adaptación de la obra de teatro
       de Antonio Buero Vallejo)
       1492: La Conquista del Paraíso, Ridley Scott, 1991 (Llegada de Colón a América,
       siglo XV)
       El rey pasmado, Imanol Uribe, 1991 (adaptación de la novela de Gonzalo Torrente
       Ballester)
       Restauración, Michael Hoffman, 1995 (Inglaterra, siglo XVII)
       Ridicule, Patrice Leconte, 1996 (Francia, siglo XVIII)
       Shakespeare in love, John Madden, 1998 (Inglaterra, siglo XVII)
       Más fuerte que su destino Marshall Herskovitz, 1998 (Verónica Franco, Venecia, siglo
       XVI)
       Xica da Silva Carlos Diegues, 1998 (Brasil, siglo XVIII)
       El puente de San Luis Rey, Mary McGukian, 2004 (Perú, siglo XVIII)
       Alatriste, Agustín Díaz Yanes, 2006 (adaptación de las novelas de Arturo Pérez-
       Reverte)
       El perfume, Tom Tykwer, 2006 (adaptación de la novela de Patrick Süskind)

[editar] Notas
   1. ↑ Concepto de Fernand Braudel desarrollado por Immanuel Wallerstein El moderno sistema
      mundial
   2. ↑ El concepto se acuñó por Eric J. Hobsbawm Las revoluciones burguesas, Barcelona, Labor
      ISBN 84-335-2987-1 (título original The Age of Revolution. Europe 1789-1848, Londres, 1964)
   3. ↑ Carlo Cipolla (1967) Cañones y Velas, Barcelona (Ed. original Guns and sails in early phase
      of european expansión, 1400-1700 Londres 1965).
   4. ↑ Fernand Braudel (1999) El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la época de Felipe II,
      FCE, ISBN 84-375-0095-8
   5. ↑ ; Katz, S. T. (1994-2003). The Holocaust in Historical Context, (2 vols.), Nueva York, Oxford
      Universtity Press
   6. ↑ Cook, S. F. y W. W. Borah (1963), The indian population of Central Mexico, Berkeley (Cal.),
      University of California Press; Dobyns, H. F. (1983). Their number become thined: Native
      American population dynamics in Eastern North America, Knoxville (Tenn.), University of
      Tennesee Press
   7. ↑ Mann, Charles (2006). 1941: Una nueva historia de las Américas antes de Colón, Taurus,
      Madrid, pag. 136,185
   8. ↑ Apuntes universitarios sobre demografía del siglo XVIII
   9. ↑ E. P. Thompson es el autor que trata más extensamente esos conceptos, desde una perspectiva
      materialista no ortodoxa en Economía moral de la multitud (un artículo de gran repercusión, en
      que pide que se estudie no de forma mecanicista, sino con la misma sutileza el comportamiento
      de las masas preindustriales que el de los pueblos primitivos sometidos a la ciencia
antropológica), La formación histórica de la clase obrera (extraña traducción del título que
      falsea el original The making of the english working class, un voluminoso tratado), y Tradición,
      revuelta y conciencia de clase.
10.   ↑ Artículo de Carlos Azcoytia sobre la almorta y el latirismo, que reproduce uno de los grabados
      de la serie Los desastres de la guerra de Goya (Gracias a la almorta) y otros datos hasta la
      epidemia de latirismo en la posguerra española de los años ¡1940!
11.   ↑ Romano y Tenenti, op. cit. pg. 294
12.   ↑ El término quedó acuñado en el célebre debate que a mediados del siglo XX mantuvieron
      personalidades de la historiografía y la economía más o menos cercanas al paradigma del
      materialismo histórico, en su versión inglesa o francesa (revistas Past and Present y Annales),
      como Maurice Dobb, Karl Polanyi, R. H. Tawney, Paul Sweezy, Kohachiro Takahashi,
      Christopher Hill, Georges Lefebvre, Giuliano Procacci, Eric Hobsbawm y John Merrington
      entre otros. Una recopilación de los artículos con sus respuestas se hizo en HILTON, Rodney
      (ed.) (1976, 1977 en español) La transición del feudalismo al capitalismo, Barcelona, Crítica,
      ISBN 84-7423-017-9.
13.   ↑ Roland Mousnier, en polémica con los historiadores materialistas, de la Escuela de Annales, o
      el soviético Boris Porschnev.
14.   ↑ Henri Pirenne, La ciudad medieval : del Occidente cristiano al Oriente musulmán (siglos V-
      XV) Madrid. ISBN 84-206-1401-7; Rodney Hilton (ed.) La transición del Feudalismo al
      Capitalismo
15.   ↑ Jan de Vries (1984-1987): La urbanización de Europa, 1500-1800, Barcelona, Crítica. ISBN
      84-7423-330-5; David Ringrose (1985) Madrid y la economía española, 1560-1850. Ciudad,
      Corte y País en el Antiguo Régimen, Madrid, Alianza Universidad. ISBN 84-206-2443-8
16.   ↑ Anderson, Perry El estado absolutista
17.   ↑ Christopher Hill (1983) El mundo trastornado. El ideario popular extremista en la Revolución
      inglesa del siglo XVII, Madrid, Siglo XXI, ISBN 84-323-0471-9 Charles Tilly (1993) Las
      revoluciones europeas, 1492-1992 Barcelona, Crítica, ISBN 84-7423-685-1
18.   ↑ Johan Huizinga El Otoño de la Edad Media; Homo Ludens.
19.   ↑ Algunos historiadores, como Henry Kamen, polemizan negando la hispanidad del Imperio de
      los Habsburgo, afirmando que el español era una lengua minoritaria. La idea de Kamen de que
      España fue creada por el Imperio y no el imperio por España es bastante defendible: también
      Józef Piłsudski dijo que es el estado quien crea a la nación y no la nación al Estado.
20.   ↑ Ernst Kantorowicz Los dos cuerpos del rey; Bartolomé Clavero Tantas personas como
      estados
21.   ↑ De rege et regendis institutione, escrito a petición del preceptor, el obispo García Loaysa y
      Girón.
22.   ↑ John ElliottUn palacio para un Rey junto con Jonathan Brown, historiador del arte (título
      original A Palace for a King, 1980)
23.   ↑ Geoffry Parker (2000) El ejército de Flandes y el camino español, 1567-1659, Madrid,
      Alianza, ISBN 84-206-2933-2; del mismo autor: (1998) La gran estrategia de Felipe II,
      Madrid, Alianza, ISBN 84-206-2902-2
24.   ↑ Max Weber (1905) La ética protestante y el espíritu del capitalismo
25.   ↑ a b Charles C. Mann (2006). 1491: una nueva historia de las Américas antes de Colón,
      Madrid, Taurus, pag. 437
26.   ↑ Iroquois Confederacy and the Influence Thesis; Did the Founding Fathers Really Get Many of
      Their Ideas of Liberty from the Iroquois?
27.   ↑ Olson, Lester C. Benjamin Franklin's Vision of American Community: A Study in Rhetorical
      Iconology. University of South Carolina Press, 2004; Arsenio Ginzo Fernández (Universidad de
      Alcalá): Diderot preceptor de la Europa ilustrada [1]
28.   ↑ Perry Anderson (1986) Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo, Madrid, Siglo XXI
      ISBN 84-323-0355-0
29.   ↑ Immanuel Wallerstein, op cit
30.   ↑ José de Antequera y Castro
31. ↑ Charles C. Mann op. cit.
  32. ↑ Ahora se denomina más propiamente matrilocalidad y matrilinealidad), que tienen
      interpretaciones muy diversas Marvin Harris, (1991) Nuestra especie, Madrid, Alianza, ISBN
      84-206-9633-1 pgs. 312-313
  33. ↑ Wissler, C. D. (1917), The American Indian; Zinn, Howard (1999), La otra historia de los
      Estados Unidos (desde 1492 hasta hoy), Siglo XXI; La Vere, David. [Review: The Native
      Americans, 1994] Journal of American History 83:3(Diciembre de 1996), pp. 1113-1114;
      Wagner, Sally Roesch. The Untold Story of the Iroquois Influence on Early Feminists: Essays
      by Sally Roesch Wagner. Aberdeen, S.D.: Sky Carrier Press, 1996.
  34. ↑ Jacob Burckhardt, fue el historiador del arte que sentó definitivamente el concepto en La
      cultura del Renacimiento en Italia.
  35. ↑ Heinrich Wölfflin, discípulo de Burkhardt, fue el historiador del arte que definió el Barroco
      como oposición al Renacimiento desde un punto de vista artístico, en su clásico de 1888
      Renacimiento y Barroco 1977, Madrid, Comunicación. ISBN 84-7053-181-6 y su enfoque más
      amplio de 1915: Conceptos fundamentales en la historia del arte
  36. ↑ José Antonio Maravall (1975) La cultura del Barroco. Análisis de una estructura histórica,
      Barcelona.
  37. ↑ Eugenio D'Ors, que trató el tema, por ejemplo en Tres horas en el Museo del Prado. Itinerario
      estético. (1922) También, en la época lo hizo Winckelmann Historia del arte en la Antigüedad,
      donde diferencia cuatro periodos: el antiguo de la Grecia arcaica, el sublime del siglo V a. C., el
      hermoso del siglo IV a. C., y la decadencia, que incluye al helenismo y a Roma.
  38. ↑ Véase como, por ejemplo, el Museo de Arte Colonial de Colombia.
  39. ↑ C. P. Snow, Las dos culturas y un segundo enfoque, Alianza Editorial, Madrid, 1987
  40. ↑ Capítulo XXXVIII ("Que trata del curioso discurso que hizo Don Quijote de las armas y las
      letras"). Texto en cvc.
  41. ↑ Capítulo XXXIX de El Quijote, el relato del capitán cautivo, que había partido como sus otros
      dos hermanos de las montañas de León al mandarles su padre ganarse la vida por un camino
      distinto cada uno de ellos. Texto en cvc.
  42. ↑ Julio Caro Baroja (1961) Las brujas y su mundo, Madrid, Revista de Occidente.
  43. ↑ El estudio microhistórico de Carlo Ginzburg (1981), El queso y los gusanos, Barcelona,
      Muchnik. ISBN 84-7669-281-1 (Il Formaggio e i Vermi, 1976) trata de forma particular la
      extraña cosmología desarrollada por un inquieto molinero italiano del siglo XVI que había sido
      capaz de leer ¡varios libros!, incluyendo el Corán. Hay muchos otros casos similares tratados
      por la disciplina de la microhistoria.
  44. ↑ Fernando Savater: La civilización y Lady Mary, El País, 20 de octubre de 2001.[2]
  45. ↑ Thomas Kuhn La estructura de las revoluciones científicas
  46. ↑ Traité élémentaire de chimie, Tratado elemental de química, el mismo año de la Revolución
      francesa


[editar] Véase también
      Historia
      Historiografía
      Antiguo Régimen
      Historia moderna de España
      Filosofía Natural en la Edad Moderna

[editar] Enlaces externos
      Bibliografía recomendada en la UNED
Predecesor:                Edad Moderna                    Sucesor:
     Edad Media                    1492-1789            Edad Contemporánea
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Edad Media
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Santa Sofía de Constantinopla (532-537). Los cuatro minaretes son una adición
correspondiente a su transformación en mezquita, a raíz de la conquista turca (1453). El
Imperio bizantino fue la única institución política (aparte del papado) que mantuvo su
existencia por la totalidad del periodo medieval.
La ciudad medieval de Carcasona. Ciudades amuralladas, puentes bien guarnecidos y
castillos son parte de la imagen bélica de la Edad Media. El aspecto actual es fruto de una
recreación historicista del siglo XIX, cuando las murallas ya no eran funcionales, y la
mayor parte de las ciudades europeas las derribaba. El deseo de recuperarlas es una muestra
de medievalismo.




Ermita del Cristo de la Luz en Toledo, anteriormente mezquita. La convivencia entre
civilizaciones alternó entre el enfrentamiento y la tolerancia, el aislamiento y la influencia
mutua.

La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental
comprendido entre el siglo V y el XV. Su comienzo se sitúa convencionalmente en el año
476 con la caída del Imperio romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento
de América,1 o en 1453 con la caída del Imperio bizantino, fecha que tiene la ventaja de
coincidir con la invención de la imprenta (Biblia de Gutenberg) y con el fin de la Guerra de
los Cien Años.

Actualmente los historiadores del periodo prefieren matizar esta ruptura entre Antigüedad y
Edad Media de manera que entre los siglos III y VIII se suele hablar de Antigüedad Tardía,
que habría sido una gran etapa de transición en todos los ámbitos: en lo económico, para la
sustitución del modo de producción esclavista por el modo de producción feudal; en lo
social, para la desaparición del concepto de ciudadanía romana y la definición de los
estamentos medievales, en lo político para la descomposición de las estructuras
centralizadas del Imperio romano que dio paso a una dispersión del poder; y en lo
ideológico y cultural para la absorción y sustitución de la cultura clásica por las teocéntricas
culturas cristiana o islámica (cada una en su espacio).2

Suele dividirse en dos grandes períodos: Temprana o Alta Edad Media (siglo V a siglo X,
sin una clara diferenciación con la Antigüedad Tardía); y Baja Edad Media (siglo XI a siglo
XV), que a su vez puede dividirse en un periodo de plenitud, la Plena Edad Media (siglo XI
al siglo XIII), y los dos últimos siglos que presenciaron la Crisis de la Edad Media o del
siglo XIV.

Aunque hay algunos ejemplos de utilización previa,3 el concepto de Edad Media nació
como la segunda edad de la división tradicional del tiempo histórico debida a Cristóbal
Cellarius (Historia Medii Aevi a temporibus Constantini Magni ad Constaninopolim a
Turcis captam deducta (Jena, 1688),4 quien la consideraba un tiempo intermedio, sin
apenas valor por sí mismo, entre la Edad Antigua identificada con el arte y la cultura de la
civilización grecorromana de la Antigüedad clásica y la renovación cultural de la Edad
Moderna -en la que él se sitúa- que comienza con el Renacimiento y el Humanismo. La
popularización de este esquema, según historiadores medievalistas como Le Goff o Eco, ha
perpetuado un preconcepto erróneo: el de considerar a la Edad Media como una época
oscura, sumida en el retroceso intelectual y cultural, y un aletargamiento social y
económico secular (que a su vez se asocia con el feudalismo en sus rasgos más
oscurantistas, tal como se definió por los revolucionarios que combatieron el Antiguo
Régimen). Sería un periodo dominado por el aislamiento, la ignorancia, la teocracia, la
superstición y el miedo milenarista alimentado por la inseguridad endémica, la violencia y
la brutalidad de guerras e invasiones constantes y epidemias apocalípticas.5

Sin embargo, en este largo periodo de mil años hubo todo tipo de hechos y procesos muy
diferentes entre sí, diferenciados temporal y geográficamente, respondiendo tanto a
influencias mutuas con otras civilizaciones y espacios como a dinámicas internas. Muchos
de ellos tuvieron una gran proyección hacia el futuro, entre otros los que sentaron las bases
del desarrollo de la posterior expansión europea, y el desarrollo de los agentes sociales que
desarrollaron una sociedad estamental de base predominantemente rural pero que presenció
el nacimiento de una incipiente vida urbana y una burguesía que con el tiempo
desarrollarán el capitalismo.6 Lejos de ser una época inmovilista, la Edad Media, que había
comenzado con migraciones de pueblos enteros, y continuado con grandes procesos
repobladores (Repoblación en la Península Ibérica, Ostsiedlung en Europa Oriental) vio
cómo en sus últimos siglos los antiguos caminos (muchos de ellos vías romanas decaídas)
se reparaban y modernizaban con airosos puentes, y se llenaban de toda clase de viajeros
(guerreros, peregrinos, mercaderes, estudiantes, goliardos) encarnando la metáfora
espiritual de la vida como un viaje (homo viator).7

También surgieron en la Edad Media formas políticas nuevas, que van desde el califato
islámico a los poderes universales de la cristiandad latina (Pontificado e Imperio) o el
Imperio bizantino y los reinos eslavos integrados en la cristiandad oriental (aculturación y
evangelización de Cirilo y Metodio); y en menor escala, todo tipo de ciudades estado, desde
las pequeñas ciudades episcopales alemanas hasta repúblicas que mantuvieron imperios
marítimos como Venecia; dejando en la mitad de la escala a la que tuvo mayor proyección
futura: las monarquías feudales, que transformadas en monarquías autoritarias prefiguran el
estado moderno.

De hecho, todos los conceptos asociados a lo que se ha venido en llamar modernidad
aparecen en la Edad Media, en sus aspectos intelectuales con la misma crisis de la
escolástica.8 Ninguno de ellos sería entendible sin el propio feudalismo, se entienda éste
como modo de producción (basado en las relaciones sociales de producción en torno a la
tierra del feudo) o como sistema político (basado en las relaciones personales de poder en
torno a la institución del vasallaje), según las distintas interpretaciones historiográficas.9

El choque de civilizaciones entre Cristiandad e Islam, manifestado en la ruptura de la
unidad del Mediterráneo (hito fundamental de la época, según Henri Pirenne, en su clásico
Mahoma y Carlomagno10 ), la Reconquista española y las Cruzadas; tuvo también su parte
de fértil intercambio cultural (escuela de Traductores de Toledo, Escuela Médica
Salernitana) que amplió los horizontes intelectuales de Europa, hasta entonces limitada a
los restos de la cultura clásica salvados por el monacato altomedieval y adaptados al
cristianismo.

La Edad Media realizó una curiosa combinación entre la diversidad y la unidad. La diversidad fue
el nacimiento de las incipientes naciones... La unidad, o una determinada unidad, procedía de la
religión cristiana, que se impuso en todas partes... esta religión reconocía la distinción entre clérigos
y laicos, de manera que se puede decir que... señaló el nacimiento de una sociedad laica. ... Todo
esto significa que la Edad Media fue el período en que apareció y se construyó Europa.11

Esa misma Europa Occidental produjo una impresionante sucesión de estilos artísticos
(prerrománico, románico y gótico), que en las zonas fronterizas se mestizaron también con
el arte islámico (mudéjar, arte andalusí, arte árabe-normando) o con el arte bizantino.

Artículo principal: Arte medieval

La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco lo había
hecho la de los autores clásicos, que se ocuparon de la naturaleza desde su propia
perspectiva; y en ambas edades sin conexión con el mundo de las técnicas, que estaba
relegado al trabajo manual de artesanos y campesinos, responsables de un lento pero
constante progreso en las herramientas y procesos productivos. La diferenciación entre
oficios viles y mecánicos y profesiones liberales vinculadas al estudio intelectual convivió
con una teórica puesta en valor espiritual del trabajo en el entorno de los monasterios
benedictinos, cuestión que no pasó de ser un ejercicio piadoso, sobrepasado por la mucho
más trascendente valoración de la pobreza, determinada por la estructura económica y
social y que se expresó en el pensamiento económico medieval.

Artículo principal: Medievalismo

Medievalismo es tanto la cualidad o carácter de medieval,12 como el interés por la época y
los temas medievales y su estudio; y medievalista el especialista en estas materias.13 El
descrédito de la Edad Media fue una constante durante la Edad Moderna, en la que
Humanismo, Renacimiento, Racionalismo, Clasicismo e Ilustración se afirman como
reacciones contra ella, o más bien contra lo que entienden que significaba, o contra los
rasgos de su propio presente que intentan descalificar como pervivencias medievales. No
obstante desde fines del siglo XVI se producen interesantes recopilaciones de fuentes
documentales medievales que buscan un método crítico para la ciencia histórica. El
Romanticismo y el Nacionalismo del siglo XIX revalorizaron la Edad Media como parte de
su programa estético y como reacción anti-académica (poesía y drama románticos, novela
histórica, nacionalismo musical, ópera), además de como única posibilidad de encontrar
base histórica a las emergentes naciones (pintura de historia, arquitectura historicista, sobre
todo el neogótico -labor restauradora y recreadora de Eugène Viollet-le-Duc- y el
neomudéjar). Los abusos románticos de la ambientación medieval (exotismo), produjeron
ya a mediados del siglo XIX la reacción del realismo.14 Otro tipo de abusos son los que dan
lugar a una abundante literatura pseudohistórica que llega hasta el presente, y que ha
encontrado la fórmula del éxito mediático entremezclando temas esotéricos sacados de
partes más o menos oscuras de la Edad Media (Archivo Secreto Vaticano, templarios,
rosacruces, masones y el mismísimo Santo Grial).15 Algunos de ellos se vincularon al
nazismo, como el alemán Otto Rahn. Por otro lado, hay abundancia de otros tipos de
producciones artísticas de ficción de diversa calidad y orientación inspiradas en la Edad
Media (literatura, cine, cómic). También se han desarrollado en el siglo XX otros
movimientos medievalistas: un medievalismo historiográfico serio, centrado en la
renovación metodológica (fundamentalmente por la incorporación de la perspectiva
económica y social aportada por el materialismo histórico y la Escuela de los Annales) y un
medievalismo popular (espectáculos medievales, más o menos genuinos, como
actualización del pasado en el que la comunidad se identifica, lo que se ha venido en llamar
memoria histórica).


Contenido
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       1 Es impropio hablar de Edad Media en otras civilizaciones
       2 El inicio de la Edad Media
       3 Alta Edad Media (siglos V al X)
           o 3.1 Los reinos germanorromanos (siglos V al VIII)
                    3.1.1 ¿Bárbaros?
                    3.1.2 Las transformaciones del mundo romano
  3.1.3 Los distintos reinos
            3.1.4 Las instituciones
            3.1.5 La cristiandad latina y los bárbaros
                  3.1.5.1 Otras cristianizaciones medievales
                  3.1.5.2 Los jázaros, un caso peculiar
   o 3.2 El Imperio bizantino (siglos IV al XV)
           3.2.1 La restauración imperial de Justiniano
           3.2.2 Crisis, supervivencia y helenización del Imperio
   o 3.3 La expansión del Islam (desde el siglo VII)
           3.3.1 Al-Andalus (siglo VIII al XV)
   o 3.4 Imperio carolingio (siglos VIII y IX)
           3.4.1 Surgimiento y ascenso
           3.4.2 División y hundimiento
   o 3.5 El sistema feudal
           3.5.1 Uso del término "feudalismo"
           3.5.2 El vasallaje y el feudo
           3.5.3 Los órdenes feudales
   o 3.6 El año mil
           3.6.1 La coyuntura del año mil
   o 3.7 La persistencia del miedo y la función de la risa
4 Baja Edad Media (siglos XI al XV)
   o 4.1 La Plena Edad Media (siglos XI al XIII)
           4.1.1 La expansión del sistema feudal
                  4.1.1.1 Dinamismo interno: económico, social, tecnológico e
                     intelectual
                  4.1.1.2 La universidad
                  4.1.1.3 La escolástica
                  4.1.1.4 El surgimiento de la burguesía
           4.1.2 Nuevas entidades políticas
                  4.1.2.1 Poderes Universales, Monarquías Feudales y
                     Ciudades-Estado
                  4.1.2.2 Parlamentarismo
           4.1.3 La Reforma Gregoriana y las reformas monásticas
           4.1.4 Innovaciones dogmáticas y devocionales
                  4.1.4.1 Mariolatría
                  4.1.4.2 Sacramentos y cohesión social. Minorías religiosas
                  4.1.4.3 Delito y pecado. El sexo
           4.1.5 Expansión geográfica de la Europa feudal
                  4.1.5.1 Las Cruzadas
                  4.1.5.2 Balance de la expansión geográfica
           4.1.6 Cristianos, musulmanes y judíos en la Península Ibérica
   o 4.2 El ocaso de la Edad Media (siglos XIV y XV)
           4.2.1 La crisis del siglo XIV
           4.2.2 Consecuencias de la crisis
           4.2.3 Nuevas ideas
           4.2.4 El fin de la Edad Media en la Península Ibérica
5 Véase también
       6 Referencias
       7 Bibliografía
       8 Enlaces externos



Es impropio hablar de Edad Media en otras civilizaciones




Mapa TO, con Jerusalén en el centro, y las tres partes simplificadas del mundo recordado,
más que conocido en la Edad Media.

Las grandes migraciones de la época de las invasiones significaron paradójicamente un
cierre al contacto de Occidente con el resto del mundo. Muy pocas noticias tenían los
europeos del milenio medieval (tanto los de la cristiandad latina como los de la cristiandad
oriental) de que, aparte de la civilización islámica, que ejerció de puente pero también de
obstáculo entre Europa y el resto del Viejo Mundo,10 se desarrollaban otras civilizaciones.
Incluso un vasto reino cristiano como el de Etiopía, al quedar aislado, se convirtió en el
imaginario cultural en el mítico reino del Preste Juan, apenas distinguible de las islas
atlánticas de San Borondón y del resto de las maravillas dibujadas en los bestiarios y los
escasos, rudimentarios e imaginativos mapas. El desarrollo marcadamente autónomo de
China, la más desarrollada civilización de la época (aunque volcada hacia su propio interior
y ensimismada en sus ciclos dinásticos: Sui, Tang, Song, Yuan y Ming), y la escasez de
contactos con ella (el viaje de Marco Polo, o la mucho más importante expedición de Zheng
He), que destacan justamente por lo inusuales y por su ausencia de continuidad, no
permiten denominar a los siglos V al XV de su historia como historia medieval, aunque a
veces se haga, incluso en publicaciones especializadas, más o menos impropiamente.16

La Historia de Japón (que durante este periodo estaba en formación como civilización,
adaptando las influencias chinas a la cultura autóctona y expandiéndose desde las islas
meridionales a las septentrionales), a pesar de su mayor lejanía y aislamiento, suele ser
paradójicamente más asociada al término medieval; aunque tal denominación es acotada
por la historiografía, significativamente, a un periodo medieval que se localiza entre los
años 1000 y 1868, para adecuarse al denominado feudalismo japonés anterior a la era Meiji
(véase también shogunato, han y castillo japonés).17
La Historia de la India o la del África negra a partir del siglo VII contaron con una mayor o
menor influencia musulmana, pero se atuvieron a dinámicas propias bien diferentes
(Sultanato de Delhi, Sultanato de Bahmani, Imperio Vijayanagara –en la India– Imperio de
Malí, Imperio Songhay –en África negra–). Incluso llegó a producirse una destacada
intervención sahariana en el mundo mediterráneo occidental: el Imperio Almorávide.

De un modo todavía más claro, la Historia de América (que atravesaba sus periodos clásico
y postclásico) no tuvo ningún tipo de contacto con el Viejo Mundo, más allá de la llegada
de la denominada Colonización vikinga en América que se limitó a una reducida y efímera
presencia en Groenlandia y la enigmática Vinland, o la posibles posteriores expediciones de
balleneros vascos en parecidas zonas del Atlántico Norte, aunque este hecho ha de
entenderse en el contexto del gran desarrollo de la navegación de los últimos siglos de la
Baja Edad media, ya encaminada a la Era de los Descubrimientos.

Lo que sí ocurrió, y puede considerarse como una constante del periodo medieval, fue la
periódica repetición de puntuales interferencias centroasiáticas en Europa y el Próximo
Oriente en forma de invasiones de pueblos del Asia Central, destacadamente los turcos
(köktürks, jázaros, otomanos) y los mongoles (unificados por Gengis Kan) y cuya Horda de
Oro estuvo presente en Europa Oriental y conformó la personalidad de los estados
cristianos que se crearon, a veces vasallos y a veces resistentes, en las estepas rusas y
ucranianas. Incluso en una rara ocasión, la primitiva diplomacia de los reinos europeos
bajomedievales vio la posibilidad de utilizar a los segundos como contrapeso a los
primeros: la frustrada embajada de Ruy González de Clavijo a la corte de Tamerlán en
Samarcanda, en el contexto del asedio mongol de Damasco, un momento muy delicado
(1401-1406) en el que también intervino como diplomático Ibn Jaldún. Los mongoles ya
habían saqueado Bagdad en una incursión de 1258.18




Sueño de Constantino antes de la batalla del Puente Milvio. In hoc signo vinces (Con este
signo vencerás). Ilustración de las Homilías de san Gregorio Nacianceno, siglo IX.
El papa Silvestre I bendice a Constantino, del que recibe con la tiara (símbolo del
pontificado romano clásico, similar a otros tocados político-religiosos, como la doble
corona de los faraones) el poder temporal sobre Roma. Fresco del siglo XIII, capilla de San
Silvestre, monasterio de los Cuatro Santos Coronados.




Encuentro de León Magno con Atila, fresco de Rafael Sanzio en las estancias del Vaticano
(1514).

El inicio de la Edad Media
Artículo principal: Antigüedad tardía

Aunque se han propuesto varias fechas para el inicio de la Edad Media, de las cuales la más
extendida es la del año 476, lo cierto es que no podemos ubicar el inicio de una manera tan
exacta ya que la Edad Media no nace, sino que "se hace" a consecuencia de todo un largo y
lento proceso que se extiende por espacio de cinco siglos y que provoca cambios enormes a
todos los niveles de una forma muy profunda que incluso repercutirán hasta nuestros días.
Podemos considerar que ese proceso empieza con la crisis del siglo III, vinculada a los
problemas de reproducción inherentes al modo de producción esclavista, que necesitaba
una expansión imperial continua que ya no se producía tras la fijación del limes romano.
Posiblemente también confluyeran factores climáticos para la sucesión de malas cosechas y
epidemias; y de un modo mucho más evidente las primeras invasiones germánicas y
sublevaciones campesinas (bagaudas), en un periodo en que se suceden muchos breves y
trágicos mandatos imperiales. Desde Caracalla la ciudadanía romana estaba extendida a
todos los hombres libres del Imperio, muestra de que tal condición, antes tan codiciada,
había dejado de ser atractiva. El Bajo Imperio adquiere un aspecto cada vez más medieval
desde principios del siglo IV con las reformas de Diocleciano: difuminación de las
diferencias entre los esclavos, cada vez más escasos, y los colonos, campesinos libres, pero
sujetos a condiciones cada vez mayores de servidumbre, que pierden la libertad de cambiar
de domicilio, teniendo que trabajar siempre la misma tierra; herencia obligatoria de cargos
públicos -antes disputados en reñidas elecciones- y oficios artesanales, sometidos a
colegiación -precedente de los gremios-, todo para evitar la evasión fiscal y la despoblación
de las ciudades, cuyo papel de centro de consumo y de comercio y de articulación de las
zonas rurales cada vez es menos importante. Al menos, las reformas consiguen mantener el
edificio institucional romano, aunque no sin intensificar la ruralización y aristocratización
(pasos claros hacia el feudalismo), sobre todo en Occidente, que queda desvinculado de
Oriente con la partición del Imperio. Otro cambio decisivo fue la implantación del
cristianismo como nueva religión oficial por el Edicto de Tesalónica de Teodosio I el
Grande (380) precedido por el Edicto de Milán (313) con el que Constantino I el Grande
recompensó a los hasta entonces subversivos por su providencialista ayuda en la Batalla del
Puente Milvio (312), junto con otras presuntas cesiones más temporales cuya fraudulenta
reclamación (Pseudo-donación de Constantino) fue una constante de los Estados Pontificios
durante toda la Edad Media, incluso tras la evidencia de su refutación por el humanista
Lorenzo Valla (1440).

Ningún evento concreto -a pesar de la abundancia y concatenación de hechos catastróficos-
determinó por sí mismo el fin de la Edad Antigua y el inicio de la Edad Media: ni los
sucesivos saqueos de Roma (por los godos de Alarico I en el 410, por los vándalos en el
455, por las propias tropas imperiales de Ricimero en 472, por los ostrogodos en 546), ni la
pavorosa irrupción de los hunos de Atila (450-452, con la Batalla de los Campos
Cataláunicos y la extraña entrevista con el papa León I el Magno), ni el derrocamiento de
Rómulo Augústulo (último emperador romano de Occidente, por Odoacro el jefe de los
hérulos -476-); fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de una
nueva época. La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga
duración, entre ellos la grave dislocación económica, las invasiones y el asentamiento de
los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los
siguientes 300 años, la Europa Occidental mantuvo un período de unidad cultural, inusual
para este continente, instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano,
que nunca llegó a perderse por completo, y el asentamiento del cristianismo. Nunca llegó a
olvidarse la herencia clásica grecorromana, y la lengua latina, sometida a transformación
(latín medieval), continuó siendo la lengua de cultura en toda Europa occidental, incluso
más allá de la Edad Media. El derecho romano y múltiples instituciones continuaron vivas,
adaptándose de uno u otro modo. Lo que se operó durante ese amplio periodo de transición
(que puede darse por culminado para el año 800, con la coronación de Carlomagno) fue una
suerte de fusión con las aportaciones de otras civilizaciones y formaciones sociales, en
especial la germánica y la religión cristiana. En los siglos siguientes, aún en la Alta Edad
Media, serán otras aportaciones las que se añadan, destacadamente el Islam.

Véanse también: Decadencia del Imperio romano, Invasiones bárbaras y Pueblos
germánicos
División del Imperio romano, año 395.Reinos germánicos e Imperio bizantino hacia 526.

Alta Edad Media (siglos V al X)
Artículo principal: Alta Edad Media

Los reinos germanorromanos (siglos V al VIII)

Artículo principal: Reinos germánicos

¿Bárbaros?

Los bárbaros se desparraman furiosos... y el azote de la peste no causa menos estragos, el tiránico
exactor roba y el soldado saquea las riquezas y las vituallas escondidas en las ciudades; reina un
hambre tan espantosa, que obligado por ella, el género humano devora carne humana, y hasta las
madres matan a sus hijos y cuecen sus cuerpos para alimentarse con ellos. Las fieras aficionadas a
los cadáveres de los muertos por la espada, por el hambre y por la peste, destrozan hasta a los
hombres más fuertes, y cebándose en sus miembros, se encarnizan cada vez más para destrucción
del género humano. De esta suerte, exacerbadas en todo el orbe las cuatro plagas: el hierro, el
hambre, la peste y las fieras, cúmplense las predicciones que hizo el Señor por boca de sus Profetas.
Asoladas las provincias... por el referido encruelecimiento de las plagas, los bárbaros, resueltos por
la misericordia del Señor a hacer la paz, se reparten a suertes las regiones de las provincias para
establecerse en ellas.
                                                                      Hidacio, Chronicon (hacia 468).19

El texto se refiere concretamente a Hispania y sus provincias, y los bárbaros citados son
específicamente los suevos, vándalos y alanos, que en el 406 habían cruzado el limes del
Rin (inhabitualmente helado) a la altura de Maguncia y en torno al 409 habían llegado a la
Península Ibérica; pero la imagen es equivalente en otros momentos y lugares que el mismo
autor narra, del periodo entre 379 y 468.

Los pueblos germánicos procedentes de la Europa del Norte y del Este, se encontraban en
un estadio de desarrollo económico, social y cultural obviamente inferior al del Imperio
romano, al que ellos mismos percibían admirativamente. A su vez eran percibidos con una
mezcla de desprecio, temor y esperanza (retrospectivamente plasmados en el influyente
poema Esperando a los bárbaros de Constantino Cavafis),20 e incluso se les atribuyó un
papel justiciero (aunque involuntario) desde un punto de vista providencialista por parte de
los autores cristianos romanos (Orosio, Salviano de Marsella y San Agustín de Hipona).21
La denominación de bárbaros (βάρβαρος) proviene de la onomatopeya bar-bar con la que
los griegos se burlaban de los extranjeros no helénicos, y que los romanos -bárbaros ellos
mismos, aunque helenizados- utilizaron desde su propia perspectiva. La denominación
invasiones bárbaras fue rechazada por los historiadores alemanes del siglo XIX, momento
en el que el término barbarie designaba para las nacientes ciencias sociales un estadio de
desarrollo cultural inferior a la civilización y superior al salvajismo. Prefirieron acuñar un
nuevo término: Völkerwanderung ("Migración de Pueblos"),22 menos violento que
invasiones, al sugerir el desplazamiento completo de un pueblo con sus instituciones y
cultura, y más general incluso que invasiones germánicas, al incluir a hunos, eslavos y
otros.

Los germanos, que disponían de instituciones políticas peculiares, en concreto la asamblea
de guerreros libres (thing) y la figura del rey, recibieron la influencia de las tradiciones
institucionales del Imperio y la civilización grecorromana, así como la del cristianismo
(aunque no siempre del cristianismo católico o atanasiano, sino del arriano); y se fueron
adaptando a las circunstancias de su asentamiento en los nuevos territorios, sobre todo a la
alternativa entre imponerse como minoría dirigente sobre una mayoría de población local o
fusionarse con ella.

Los nuevos reinos germánicos conformaron la personalidad de Europa Occidental durante
la Edad Media, evolucionaron en monarquías feudales y monarquías autoritarias, y con el
tiempo, dieron origen a los estados-nación que se fueron construyendo en torno a ellas.
Socialmente, en algunos de estos países (España o Francia), el origen germánico (godo o
franco) pasó a ser un rasgo de honor u orgullo de casta ostentado por la nobleza como
distinción sobre el conjunto de la población.

Las transformaciones del mundo romano




Gala Placidia y sus hijos, Valentiniano III y Justa Grata Honoria.
Véase también: Decadencia del Imperio romano

El Imperio romano había pasado por invasiones externas y guerras civiles terribles en el
pasado, pero a finales del siglo IV, aparentemente, la situación estaba bajo control. Hacía
escaso tiempo que Teodosio había logrado nuevamente unificar bajo un solo centro ambas
mitades del Imperio (392) y establecido una nueva religión de Estado, el Cristianismo
niceno (Edicto de Tesalónica -380), con la consiguiente persecución de los tradicionales
cultos paganos y las heterodoxias cristianas. El clero cristiano, convertido en una jerarquía
de poder, justificaba ideológicamente a un Imperium Romanum Christianum y a la dinastía
Teodosiana como había comenzado a hacer ya con la Constantiniana desde el Edicto de
Milán (313).

Se habían encauzado los afanes de protagonismo político de los más ricos e influyentes
senadores romanos y de las provincias occidentales. Además, la dinastía había sabido
encauzar acuerdos con la poderosa aristocracia militar, en la que se enrolaban nobles
germanos que acudían al servicio del Imperio al frente de soldados unidos por lazos de
fidelidad hacia ellos. Al morir en 395, Teodosio confió el gobierno de Occidente y la
protección de su joven heredero Honorio al general Estilicón, primogénito de un noble
oficial vándalo que había contraído matrimonio con Flavia Serena, sobrina del propio
Teodosio. Sin embargo, cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, nieto de
Teodosio, una buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales
(nobilissimus, clarissimus) que tanto habían confiado en los destinos del Imperio
parecieron ya desconfiar del mismo, sobre todo cuando en el curso de dos decenios se
habían podido dar cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena era cada vez más
presa de los exclusivos intereses e intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales del
ejército itálico. Muchos de éstos eran de origen germánico y cada vez confiaban más en las
fuerzas de sus séquitos armados de soldados convencionales y en los pactos y alianzas
familiares que pudieran tener con otros jefes germánicos instalados en suelo imperial junto
con sus propios pueblos, que desarrollaban cada vez más una política autónoma. La
necesidad de acomodarse a la nueva situación quedó evidenciada con el destino de Gala
Placidia, princesa imperial rehén de los propios saqueadores de Roma (el visigodo Alarico I
y su primo Ataúlfo, con quien finalmente se casó); o con el de Honoria, hija de la anterior
(en segundas nupcias con el emperador Constancio III) que optó por ofrecerse como esposa
al propio Atila enfrentándose a su propio hermano Valentiniano.




Alaricus rex gothorum, sello de Alarico II, rey visigodo.
Necesitados de mantener una posición de predominio social y económico en sus regiones
de origen, reducidos sus patrimonios fundiarios a dimensiones provinciales, y
ambicionando un protagonismo político propio de su linaje y de su cultura, los honestiores
(los más honestos u honrados, los que tienen honor), representantes de las aristocracias
tardorromanas occidentales habrían acabado por aceptar las ventajas de admitir la
legitimidad del gobierno de dichos reyes germánicos, ya muy romanizados, asentados en
sus provincias. Al fin y al cabo, éstos, al frente de sus soldados, podían ofrecerles bastante
mayor seguridad que el ejército de los emperadores de Rávena. Además, el avituallamiento
de dichas tropas resultaba bastante menos gravoso que el de las imperiales, por basarse en
buena medida en séquitos armados dependientes de la nobleza germánica y alimentados
con cargo al patrimonio fundiario provincial de la que ésta ya hacía tiempo se había
apropiado. Menos gravoso tanto para los aristócratas provinciales como también para los
grupos de humiliores (los más humildes, los rebajados en tierra -humus-) que se agrupaban
jerárquicamente en torno a dichos aristócratas, y que, en definitiva, eran los que habían
venido soportando el máximo peso de la dura fiscalidad tardorromana. Las nuevas
monarquías, más débiles y descentralizadas que el viejo poder imperial, estaban también
más dispuestas a compartir el poder con las aristocracias provinciales, máxime cuando el
poder de estos monarcas estaba muy limitado en el seno mismo de sus gentes por una
nobleza basada en sus séquitos armados, desde su no muy lejano origen en las asambleas de
guerreros libres, de los que no dejaban de ser primun inter pares.

Pero esta metamorfosis del Occidente romano en romano-germano, no había sido
consecuencia de una inevitabilidad claramente evidenciada desde un principio; por el
contrario, el camino había sido duro, zigzagueante, con ensayos de otras soluciones, y con
momentos en que parecía que todo podía volver a ser como antes. Así ocurrió durante todo
el siglo V, y en algunas regiones también en el siglo VI como consecuencia, entre otras
cosas, de la llamada Recuperatio Imperii o Reconquista de Justiniano.

Los distintos reinos




Batalla de Vouillé (507), entre francos y visigodos, representada en un manuscrito del siglo
XIV.

Las invasiones bárbaras desde el siglo III habían demostrado la permeabilidad del limes
romano en Europa, fijado en el Rin y el Danubio. La división del Imperio en Oriente y
Occidente, y la mayor fortaleza del imperio oriental o bizantino, determinó que fuera
únicamente en la mitad occidental donde se produjo el asentamiento de estos pueblos y su
institucionalización política como reinos.

Fueron los visigodos, primero como Reino de Tolosa y luego como Reino de Toledo, los
primeros en efectuar esa institucionalización, valiéndose de su condición de federados, con
la obtención de un foedus con el Imperio, que les encargó la pacificación de las provincias
de Galia e Hispania, cuyo control estaba perdido en la práctica tras las invasiones del 410
por suevos, vándalos y alanos. De éstos, sólo los suevos lograron el asentamiento definitivo
en una zona: el Reino de Braga, mientras que los vándalos se establecieron en el norte de
África y las islas del Mediterráneo Occidental, pero fueron al siglo siguiente eliminados por
los bizantinos durante la gran expansión territorial de Justiniano I (campañas de los
generales Belisario, del 533 al 544, y Narsés, hasta el 554). Simultáneamente los
ostrogodos consiguieron instalarse en Italia expulsando a los hérulos, que habían expulsado
a su vez de Roma al último emperador de Occidente. El Reino Ostrogodo desapareció
también frente a la presión bizantina de Justiniano I.

Un segundo grupo de pueblos germánicos se instala en Europa Occidental en el siglo VI, de
entre los que destaca el Reino franco de Clodoveo y sus sucesores merovingios, que
desplaza a los visigodos de las Galias, forzándolos a trasladar su capital de Tolosa
(Toulouse) a Toledo. También derrotaron a burgundios y alamanes, absorbiendo sus reinos.
Algo más tarde los lombardos se establecen en Italia (568-9), pero serán derrotados a
finales del siglo VIII por los mismos francos, que reinstaurarán el Imperio con Carlomagno
(año 800).

En Gran Bretaña se instalarán los anglos, sajones y jutos, que crearán una serie de reinos
rivales que serán unificados por los daneses (un pueblo nórdico) en lo que terminará por ser
el reino de Inglaterra.

Las instituciones




Breviario de Alarico, en un manuscrito del siglo X.

La monarquía germánica era en origen una institución estrictamente temporal, vinculada
estrechamente al prestigio personal del rey, que no pasaba de ser un primus inter pares
(primero entre iguales), que la asamblea de guerreros libres elegía (monarquía electiva),
normalmente para una expedición militar concreta o para una misión específica. Las
migraciones a que se vieron sometidos los pueblos germánicos desde el siglo III hasta el
siglo V (encajonados entre la presión de los hunos al este y la resistencia del limes romano
al sur y oeste) fue fortaleciendo la figura del rey, al tiempo que se entraba en contacto cada
vez mayor con las instituciones políticas romanas, que acostumbraban a la idea de un poder
político mucho más centralizado y concentrado en la persona del Emperador romano. La
monarquía se vinculó a las personas de los reyes de forma vitalicia, y la tendencia era a
hacerse monarquía hereditaria, dado que los reyes (al igual que habían hecho los
emperadores romanos) procuraban asegurarse la elección de su sucesor, la mayor parte de
las veces aún en vida y asociándolos al trono. El que el candidato fuera el primogénito
varón no era una necesidad, pero se terminó imponiendo como una consecuencia obvia, lo
que también era imitado por las demás familias de guerreros, enriquecidos por la posesión
de tierras y convertidos en linajes nobiliarios que se emparentaban con la antigua nobleza
romana, en un proceso que puede denominarse feudalización. Con el tiempo, la monarquía
se patrimonializó, permitiendo incluso la división del reino entre los hijos del rey.

El respeto a la figura del rey se reforzó mediante la sacralización de su toma de posesión
(unción con los sagrados óleos por parte de las autoridades religiosas y uso de elementos
distintivos como orbe, cetro y corona, en el transcurso de una elaborada ceremonia: la
coronación) y la adición de funciones religiosas (presidencia de concilios nacionales, como
los Concilios de Toledo) y taumatúrgicas (toque real de los reyes de Francia para la cura de
la escrófula). El problema se suscitaba cuando llegaba el momento de justificar la
deposición de un rey y su sustitución por otro que no fuera su sucesor natural. Los últimos
merovingios no gobernaban por sí mismos, sino mediante los cargos de su corte, entre los
que destacaba el mayordomo de palacio. Únicamente tras la victoria contra los invasores
musulmanes en la batalla de Poitiers el mayordomo Carlos Martel se vio justificado para
argumentar que la legitimidad de ejercicio le daba méritos suficientes para fundar él mismo
su propia dinastía: la carolingia. En otras ocasiones se recurría a soluciones más
imaginativas (como forzar la tonsura -corte eclesiástico del pelo- del rey visigodo Wamba
para incapacitarle).

Los problemas de convivencia entre las minorías germanas y las mayorías locales (hispano-
romanas, galo-romanas, etc.) fueron solucionados con más eficacia por los reinos con más
proyección en el tiempo (visigodos y francos) a través de la fusión, permitiendo los
matrimonios mixtos, unificando la legislación y realizando la conversión al catolicismo
frente a la religión originaria, que en muchos casos ya no era el paganismo tradicional
germánico, sino el cristianismo arriano adquirido en su paso por el Imperio Oriental.

Algunas características propias de las instituciones germanas se conservaron: una de ellas el
predominio del derecho consuetudinario sobre el derecho escrito propio del Derecho
romano. No obstante los reinos germánicos realizaron algunas codificaciones legislativas,
con mayor o menor influencia del derecho romano o de las tradiciones germánicas,
redactadas en latín a partir del siglo V (leyes teodoricianas, edicto de Teodorico, Código de
Eurico, Breviario de Alarico). El primer código escrito en lengua germánica fue el del rey
Ethelberto de Kent, el primero de los anglosajones en convertirse al cristianismo
(comienzos del siglo VI). El visigótico Liber Iudicorum (Recesvinto, 654) y la franca Ley
Sálica (Clodoveo, 507-511) mantuvieron una vigencia muy prolongada por su
consideración como fuentes del derecho en las monarquías medievales y del Antiguo
Régimen.23

Véanse también: Derecho germánico y Derecho visigodo

La cristiandad latina y los bárbaros




Libro de Kells o Evangeliario de San Columba, arte hiberno-sajón o irlando-sajón.

La expansión del cristianismo entre los bárbaros, el asentamiento de la autoridad episcopal
en las ciudades y del monacato en los ámbitos rurales (sobre todo desde la regla de San
Benito de Nursia -monasterio de Montecassino, 529-), constituyeron una poderosa fuerza
fusionadora de culturas y ayudó a asegurar que muchos rasgos de la civilización clásica,
como el derecho romano y el latín, pervivieran en la mitad occidental del Imperio, e incluso
se expandiera por Europa Central y septentrional. Los francos se convirtieron al catolicismo
durante el reinado de Clodoveo I (496 ó 499) y, a partir de entonces, expandieron el
cristianismo entre los germanos del otro lado del Rin. Los suevos, que se habían hecho
cristianos arrianos con Remismundo (459-469), se convirtieron al catolicismo con
Teodomiro (559-570) por las predicaciones de San Martín de Dumio. En ese proceso se
habían adelantado a los propios visigodos, que habían sido cristianizados previamente en
Oriente en la versión arriana (en el siglo IV), y mantuvieron durante siglo y medio la
diferencia religiosa con los católicos hispano-romanos incluso con luchas internas dentro de
la clase dominante goda, como demostró la rebelión y muerte de San Hermenegildo (581-
585), hijo del rey Leovigildo). La conversión al catolicismo de Recaredo (589) marcó el
comienzo de la fusión de ambas sociedades, y de la protección regia al clero católico,
visualizada en los Concilios de Toledo (presididos por el propio rey). Los años siguientes
vieron un verdadero renacimiento visigodo24 con figuras de la influencia de san Isidoro de
Sevilla (y sus hermanos Leandro, Fulgencio y Florentina, los cuatro santos de Cartagena),
Braulio de Zaragoza o Ildefonso de Toledo, de gran repercusión en el resto de Europa y en
los futuros reinos cristianos de la Reconquista (véase cristianismo en España, monasterio
en España, monasterio hispano y liturgia hispánica). Los ostrogodos, en cambio, no
dispusieron de tiempo suficiente para realizar la misma evolución en Italia. No obstante, del
grado de convivencia con el papado y los intelectuales católicos fue muestra que los reyes
ostrogodos los elevaban a los cargos de mayor confianza (Boecio y Casiodoro, ambos
magister officiorum con Teodorico el Grande), aunque también de lo vulnerable de su
situación (ejecutado el primero -523- y apartado por los bizantinos el segundo -538-). Sus
sucesores en el dominio de Italia, los también arrianos lombardos, tampoco llegaron a
experimentar la integración con la población católica sometida, y su divisiones internas
hicieron que la conversión al catolicismo del rey Agilulfo (603) no llegara a tener mayores
consecuencias.

El cristianismo fue llevado a Irlanda por San Patricio a principios del siglo V, y desde allí
se extendió a Escocia, desde donde un siglo más tarde regresó por la zona norte a una
Inglaterra abandonada por los cristianos britones a los paganos pictos y escotos
(procedentes del norte de Gran Bretaña) y a los también paganos germanos procedentes del
continente (anglos, sajones y jutos). A finales del siglo VI, con el Papa Gregorio Magno,
también Roma envió misioneros a Inglaterra desde el sur, con lo que se consiguió que en el
transcurso de un siglo Inglaterra volviera a ser cristiana.

A su vez, los britones habían iniciado una emigración por vía marítima hacia la península
de Bretaña, llegando incluso hasta lugares tan lejanos como la costa cantábrica entre
Galicia y Asturias, donde fundaron la diócesis de Britonia. Esta tradición cristiana se
distinguía por el uso de la tonsura céltica o escocesa, que rapaba la parte frontal del pelo en
vez de la coronilla.

La supervivencia en Irlanda de una comunidad cristiana aislada de Europa por la barrera
pagana de los anglosajones, provocó una evolución diferente al cristianismo continental, lo
que se ha denominado cristianismo celta. Conservaron mucho de la antigua tradición latina,
que estuvieron en condiciones de compartir con Europa continental apenas la oleada
invasora se hubo calmado temporalmente. Tras su extensión a Inglaterra en el siglo VI, los
irlandeses fundaron en el siglo VII monasterios en Francia, en Suiza (Saint Gall), e incluso
en Italia, destacándose particularmente los nombres de Columba y Columbano. Las Islas
Británicas fueron durante unos tres siglos el vivero de importantes nombres para la cultura:
el historiador Beda el Venerable, el misionero Bonifacio de Alemania, el educador Alcuino
de York, o el teólogo Juan Escoto Erígena, entre otros. Tal influencia llega hasta la
atribución de leyendas como la de Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes, bretona que
habría efectuado un extraordinario viaje entre Britania y Roma para acabar martirizada en
Colonia.25

Otras cristianizaciones medievales
Cirilo y Metodio, los apóstoles de los eslavos, con el alfabeto cirílico en un icono ruso del
siglo XVIII o XIX.

Por su parte, la extensión del cristianismo entre los búlgaros y la mayor parte de los pueblos
eslavos (serbios, moravos y los pueblos de Crimea y estepas ucranianas y rusas) fue muy
posterior, y a cargo del Imperio bizantino, con lo que se hizo con el credo ortodoxo
(predicaciones de Cirilo y Metodio, siglo IX); mientras que la evangelización de otros
pueblos de Europa Oriental (el resto de los eslavos -polacos, eslovenos y croatas-, bálticos
y húngaros) y de los pueblos nórdicos (vikingos escandinavos) se hizo por el cristianismo
latino partiendo de Europa Central, en un periodo todavía más tardío (hasta los siglos XI y
XII).




Rey San Esteban I de Hungría, cristianizador de los húngaros. Imagen del Chronicon
Pictum del Siglo XIV.
Es una locura creer en los dioses.
 Saga de Hrafnkell, sacerdote de Frey (Islandia, compuesta a finales del siglo XIII, pero ambientada
                                                                             en época precristiana).26

La mayoría de estas cristianizaciones se llevaron a cabo entre finales del Siglo IX y
comienzos del Siglo XI. A finales del Siglo X, los sacerdotes ortodoxos de bizancio
mantenían una intensa actividad cristianizadora en los pueblos eslavos, sin tener gran éxtito
hasta la aparición de la figura del Gran Príncipe Vladimiro I de Kiev quien se convirtió en
el 988 al cristianismo bajo el rito de Constantinopla, y con él gran parte de sus súbditos. De
esta manera fue tomando forma el Estado medieval conocido como el Gran Principado de
Kiev, a partir del cual surgieron posteriormente los demás Estados eslavos rusos.

Por otra parte, el papado mantuvo gran influencia en Europa Central y Oriental,
extendiendose desde su vecino el Reino de Croacia, hasta el lejano Ducado de Polonia. Sin
embargo, el mosaico europeo no se completó finalmente sino hasta el año 1000, cuando los
húngaros se convirtieron al cristianismo bajo la figura del rey San Esteban I de Hungría. De
esta manera, el pacto surgido entre el Papa Silvestre II y el monarca húngaro, por
intervención del jóven emperador germánico Otón III acabaron con la incertidubre que
envolvía a ese basto terreno pagano en la Cuenca de los Cárpatos. De esta manera, pronto
Hungría ahora convertida en un reino cristiano se volvió uno de los aliados más cercanos
del papado durante varios siglos, sirviendo de Estado fronterizo y mediador entre el mundo
Oriental Ortodoxo eslavo, y la Europa católica. Igualmente la cristianización del Gran
Principado de Hungría y la fundación del Estado húngaro medieval permitió el surgimiento
de incontables vías comerciales y de peregrinación que rápidamente interconectaron a
Europa. Precisamente éste fue el caso de la peregrinación a Tierra Santa, que hasta 1018 se
hacía en barco, pues San Esteban I permitió el paso de los fieles por territorios húngaros en
este año, concretándose la primera ruta terrestre de peregrinaje.27

Los jázaros, un caso peculiar

Artículo principal: Jázaros

Los jázaros eran un pueblo turco procedente del Asia central (donde se había formado
desde el siglo VI el imperio de los Köktürks) que en su parte occidental había dado origen a
un importante estado que dominaba el Cáucaso y las estepas rusas y ucranianas hasta
Crimea en el siglo VII. Su clase dirigente se convirtió mayoritariamente al judaísmo,
peculiaridad religiosa que le convertía en un vecino excepcional entre el Califato islámico
de Damasco y el Imperio cristiano de Bizancio.

El Imperio bizantino (siglos IV al XV)




Corte del emperador bizantino Justiniano I, mosaico de San Vital de Rávena.
Artículo principal: Imperio bizantino
La división entre Oriente y Occidente fue, además de una estrategia política (inicialmente
de Diocleciano -286- y hecha definitiva con Teodosio -395-), un reconocimiento de la
diferencia esencial entre ambas mitades del Imperio. Oriente, en sí mismo muy diverso
(Tracia -Península Balcánica-, Asia -Anatolia, Cáucaso, Siria, Palestina y la frontera
mesopotámica con los persas- y Egipto), era la parte más urbanizada y con economía más
dinámica y comercial, frente a un Occidente en vías de feudalización, ruralizado, con una
vida urbana en decadencia, mano de obra esclava cada vez más escasa y la aristocracia cada
vez más ajena a las estructuras del poder imperial y recluida en sus lujosas villae
autosuficientes, cultivadas por colonos en régimen similar a la servidumbre. La lingua
franca en Oriente era el griego, frente al latín de Occidente. En la implantación de la
jerarquía cristiana, Oriente disponía de todos los patriarcados de la Pentarquía menos el de
Roma (Alejandría, Antioquía y Constantinopla, a los que se añadió Jerusalén tras el
concilio de Calcedonia de 451); incluso la primacía romana (sede pontificia o cátedra de
San Pedro) era un hecho discutido.




Mosaico bizantino con el tema de la Theotokos (María como Madre de Dios). Los nimbos
representan la santidad (el del Niño Jesús, cruciforme, la divinidad y el sacrificio de la
Cruz). El fondo dorado representa la eternidad celeste, además de cumplir con el horror
vacui propio del estilo. Todos sus rasgos: el cromatismo, la frontalidad y la linealidad
(bordes nítidos, marcado de los pliegues), además de influir grandemente en el románico de
Europa Occidental, se reprodujeron y continuaron, estereotipados, en los iconos religiosos
de épocas posteriores en toda Europa Oriental.

La supervivencia de Roma en Oriente no dependía de la suerte de Occidente, mientras que
lo contrario sí: de hecho, los emperadores orientales optaron por sacrificar la ciudad de
Rómulo y Remo -que ya ni siquiera era la capital occidental- cuando lo consideraron
conveniente, abandonándola a su suerte o incluso desplazando hacia ella a los bárbaros más
agresivos, lo que precipitó su caída.
Véase también: Constantinopla

La restauración imperial de Justiniano

Artículo principal: Recuperatio Imperii

Justiniano I consolidó la frontera del Danubio y, desde 532 logró un equilibrio en la
frontera con la Persia sasánida, lo que le permitió desplazar los esfuerzos bizantinos hacia
el Mediterráneo, reconstruyendo la unidad del Mare Nostrum: En 533, una expedición del
general Belisario aniquila a los vándalos (batalla de Ad Decimum y batalla de Tricamarum)
incorporando la provincia de África y las islas del Mediterráneo Occidental (Cerdeña,
Córcega y las Baleares). En 535 Mundus ocupó Dalmacia y Belisario Sicilia. Narsés
elimina a los ostrogodos de Italia en 554-555. Rávena volvió a ser una ciudad imperial,
donde se conservarán los fastuosos mosaicos de San Vital. Liberio sólo consiguió desplazar
a los visigodos de la costa sureste de la Península Ibérica y de la provincia Bética.

En Constantinopla se iniciaron dos programas ambiciosos y de prestigio con el fin de
asentar la autoridad imperial: uno de recopilación legislativa: el Digesto, dirigido por
Triboniano (publicado en 533), y otro constructivo: la Iglesia de Santa Sofía, de los
arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto (levantada entre el 532 y el 537). Un
símbolo de la civilización clásica fue clausurado: la Academia de Atenas (529).28 Otro, las
carreras de cuadrigas siguieron siendo una diversión popular que levantaba pasiones. De
hecho, eran utilizadas políticamente, expresando el color de cada equipo divergencias
religiosas (un precoz ejemplo de movilizaciones populares utilizando colores políticos). La
revuelta de Niká (534) estuvo a punto de provocar la huida del emperador, que evitó la
emperatriz Teodora con su famosa frase la púrpura es un glorioso sudario.29

Crisis, supervivencia y helenización del Imperio
Psalterio Chludov, uno de los tres únicos manuscritos ilustrados iconódulos que
sobrevivieron al siglo IX. Esta página ilustra un pasaje evangélico en que un soldado ofrece
a Cristo vinagre en una esponja atada a una lanza. En el plano inferior se caricaturiza al
último Patriarca de Constantinopla iconoclasta, Juan el Gramático, borrando un icono de
Cristo con una esponja similar.

Los siglos VII y VIII representaron para Bizancio una edad oscura similar a la de
occidente, que incluyó también una fuerte ruralización y feudalización en lo social y
económico y una pérdida de prestigio y control efectivo del poder central. A las causas
internas se sumó la renovación de la guerra con los persas, nada decisiva pero
especialmente extenuante, a la que siguió la invasión musulmana, que privó al Imperio de
las provincias más ricas: Egipto y Siria. No obstante, en el caso bizantino, la disminución
de la producción intelectual y artística respondía además a los efectos particulares de la
querella iconoclasta, que no fue un simple debate teológico entre iconoclastas e iconódulos,
sino un enfrentamiento interno desatado por el patriarcado de Constantinopla, apoyado por
el emperador León III, que pretendía acabar con la concentración de poder e influencia
política y religiosa de los poderosos monasterios y sus apoyos territoriales (puede
imaginarse su importancia viendo cómo ha sobrevivido hasta la actualidad el Monte Athos,
fundado más de un siglo después, en 963).




Basilio II Bulgaróctono Βασίλειος Β΄ Βοσλγαροκτόνος, que quiere decir: «matador de
búlgaros»; el nombre Basilio, Basileus significa rey en griego, y era el título que se daba al
emperador.

La recuperación de la autoridad imperial y la mayor estabilidad de los siglos siguientes
trajo consigo también un proceso de helenización, es decir, de recuperación de la identidad
griega frente a la oficial entidad romana de las instituciones, cosa más posible entonces,
dada la limitación y homogeneización geográfica producida por la pérdida de las
provincias, y que permitía una organización territorial militarizada y más fácilmente
gestionable: los temas (themata) con la adscripción a la tierra de los militares en ellos
establecidos, lo que produjo formas similares al feudalismo occidental.
El periodo entre 867 y 1056, bajo la dinastía macedonia, se conoce con el nombre de
Renacimiento Macedónico, en que Bizancio vuelve a ser una potencia mediterránea y se
proyecta hacia los pueblos eslavos de los Balcanes y hacia el norte del Mar Negro. Basilio
II Bulgaróctono que ocupó el trono en el período 976-1025 llevó al Imperio a su máxima
extensión territorial desde la invasión musulmana, ocupando parte de Siria, Crimea y los
Balcanes hasta el Danubio. La evangelización de Cirilo y Metodio obtendrá una esfera de
influencia bizantina en Europa Oriental que cultural y religiosamente tendrá una gran
proyección futura mediante la difusión del alfabeto cirílico (adaptación del alfabeto griego
para la representación de los fonemas eslavos, que se sigue utilizando en la actualidad); así
como la del cristianismo ortodoxo (predominante desde Serbia hasta Rusia).

Sin embargo, la segunda mitad del siglo XI presenciará un nuevo desafío islámico, esta vez
protagonizado por los turcos selyúcidas y la intervención del Papado y de los europeos
occidentales, mediante la intervención militar de las Cruzadas, la actividad comercial de los
mercaderes italianos (genoveses, amalfitanos, pisanos y sobre todo venecianos)30 y las
polémicas teológicas del denominado Cisma de Oriente o Gran Cisma de Oriente y
Occidente, con lo que la teórica ayuda cristiana se demostró tan negativa o más para el
Imperio Oriental que la amenaza musulmana. El proceso de feudalización se acentuó al
verse forzados los emperadores Comneno a realizar cesiones territoriales (denominadas
pronoia) a la aristocracia y a miembros su propia familia.31

La expansión del Islam (desde el siglo VII)




Expansión árabe en el siglo VII: califa Abu Bakr en la zona I, Omar en la II, Uthman en la
III y Ali en la IV.
Artículo principal: Expansión musulmana

En el siglo VII, tras las predicaciones de Mahoma y las conquistas de los primeros califas
(a la vez líderes políticos y religiosos, en una religión -el Islam- que no reconoce
distinciones entre laicos y clérigos), se había producido la unificación de Arabia y la
conquista del Imperio persa y de buena parte del Imperio bizantino. En el siglo VIII se
llegó a la Península Ibérica, la India y el Asia Central (batalla del Talas -751- victoria
islámica ante China tras la que no se profundizó en ese Imperio, pero que permitió un
mayor contacto con su civilización, aprovechando los conocimientos de los prisioneros). En
el occidente la expansión musulmana se frenó desde la batalla de Poitiers (732) ante los
francos y la mitificada batalla de Covadonga ante los asturianos (722). La presencia de los
musulmanes como una civilización rival alternativa asentada en la mitad sur de la cuenca
del Mediterráneo, cuyo tráfico marítimo pasan a controlar, obligó al cierre en sí misma de
Europa Occidental por varios siglos, y para algunos historiadores significó el verdadero
comienzo de la Edad Media.32




Manuscrito árabe ilustrado del siglo XIII. La representación de figuras sólo se consiente en
algunas interpretaciones del Islam, pero se prohíbe mayoritariamente. Esta prohibición
incentivó otras artes, como la caligrafía. Esta ilustración representa a Sócrates (Sughrat). La
recuperación y difusión de la cultura clásica grecorromana fue una de las principales
aportaciones del Islam medieval a la civilización.

Desde el siglo VIII se produjo una difusión más lenta de la civilización islámica por sitios
tan lejanos como Indonesia y el continente africano, y desde el siglo XIV por Anatolia y los
Balcanes. Las relaciones con la India fueron también muy estrechas durante el resto de la
Edad Media (aunque la imposición del imperio mogol no se produjo hasta el siglo XVI),
mientras que el Océano Índico se convirtió casi en un Mare Nostrum árabe, donde se
ambientaron las aventuras de Simbad el marino (uno de los cuentos de Las mil y una
noches de la época de Harún al-Rashid).33 El tráfico comercial de las rutas marítimas y
caravaneras unían el Índico con el Mediterráneo a través del Mar Rojo o el Golfo Pérsico y
las caravanas del desierto. Esa llamada ruta de las especias (prefigurada por la ruta del
incienso en la Edad Antigua) fue esencial para que llegaran a occidente retazos de la
ciencia y la cultura de Extremo Oriente. Por el norte, la ruta de la seda cumplió la misma
función atravesando los desiertos y las cordilleras del Turquestán. El ajedrez, la numeración
indo-arábiga y el concepto de cero, así como algunas obras literarias (Calila e Dimna)
estuvieron entre los aportes hindúes y persas. El papel, el grabado o la pólvora, entre las
chinas. La función de los árabes, y de los persas, sirios, egipcios y españoles arabizados (no
sólo islámicos, pues hubo muchos que mantuvieron su religión cristiana o judía -no tanto la
zoroastriana-) distó mucho de ser mera transmisión, como testimonia la influencia de la
reinterpretación de la filosofía clásica que llegó a través de los textos árabes a Europa
Occidental a partir de las traducciones latinas desde el siglo XII, y la difusión de cultivos y
técnicas agrícolas por la región mediterránea. En un momento en que estaban prácticamente
ausentes de la economía europea, destacaron las prácticas comerciales y la circulación
monetaria en el mundo islámico, animadas por la explotación de minas de oro tan lejanas
como las del África subsahariana, junto con otro tipo de actividades, como el tráfico de
esclavos.




La Kaaba en la Mezquita de la Meca o mezquita sagrada (Masjid al-Haram).

La unidad inicial del mundo islámico, que se había cuestionado ya en el aspecto religioso
con la separación de suníes y chiíes, se rompió también en lo político con la sustitución de
los Omeyas por los Abbasíes al frente del califato en el 749, que además sustituyeron
Damasco por Bagdad como capital. Abderramán I, el último superviviente Omeya,
consiguió fundar en Córdoba un emirato independiente para Al-Ándalus (nombre árabe de
la Península Ibérica), que su descendiente Abderramán III convirtió en un califato
alternativo en el 929. Poco antes, en el 909 los Fatimíes habían hecho lo propio en Egipto.
A partir del siglo XI se producen cambios muy importantes: el desafío a la hegemonía
árabe como etnia dominante dentro del Islam a cargo de los islamizados turcos, que pasarán
a controlar distintas zonas del Medio Oriente (mamelucos, otomanos), o de kurdos como
Saladino; la irrupción de los cristianos latinos en tres puntos clave del Mediterráneo (reinos
cristianos de la Reconquista en Al Ándalus, normandos en el sur de Italia y cruzados en
Siria y Palestina); y la de los mongoles desde el centro de Asia.

Los eruditos como al-Biruni, al-Jahiz, al-Kindi, Abu Bakr Muhammad al-Razi, Ibn Sina, al-Idrisi,
Ibn Bajja, Omar Khayyam, Ibn Zuhr, Ibn Tufail, Ibn Rushd, al-Suyuti, y miles de otros académicos
no fueron una excepción, sino la norma general en la civilización musulmana. La civilización
musulmana del periodo clásico fue destacable por el elevado número de eruditos polifacéticos que
produjo. Es una muestra de la homogeneidad de la filosofía islámica sobre la ciencia, y su énfasis
sobre la síntesis, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de métodos.34
                                                                                       Ziauddin Sardar

Véanse también: Mahoma, Islam, Corán, Umma, Califa, Califato perfecto, Dinastía de los
Omeyas, Califato Abasí y Califato Fatimí
Véanse también: Historia del Islam, Edad de Oro del Islam, Cultura musulmana, Filosofía
islámica, Filosofía islámica antigua, Sufismo, Averroísmo, Ciencia islámica, Matemática
en el Islam medieval, Literatura árabe y Poesía árabe
Véanse también: Al Juarismi, Avicena, Averroes, Maimónides, Ibn Jaldún, Omar Jayyam,
Alhacén y Algazel

Al-Andalus (siglo VIII al XV)
Interior de la Mezquita de Córdoba. Durante algo más de un siglo Córdoba fue la capital de
un califato
Artículo principal: Historia de Al-Andalus
Véanse también: Invasión musulmana de la Península Ibérica, Emirato de Córdoba y
Califato de Córdoba
Véanse también: Abderramán I, Abderramán II, Abderramán III, Alhakén II, Hisham II y
Almanzor
Véanse también: Tudmir, Banu Qasi y Omar ibn Hafsún
Véanse también: Ziryab, Moaxaja, Jarchas, Eulogio de Córdoba, Ciencia en Al-Ándalus,
Arte de Al-Andalus, Arte emiral y califal y Gastronomía del Al-Ándalus
Véanse también: Muladí, Maulas, Dhimmi, Mozárabe, Yizya, Azaque, Aceifa y Parias
Véanse también: Medina, Arrabal, Zoco y Alcazaba

Imperio carolingio (siglos VIII y IX)

Artículo principal: Imperio carolingio

Surgimiento y ascenso




Coronación de Carlomagno por el papa León III, el día de Navidad del año 800.

Hacia el siglo VIII, la situación política europea se había estabilizado. En oriente, el
Imperio bizantino era fuerte otra vez, gracias a una serie de emperadores competentes. En
occidente, algunos reinos aseguraban relativa estabilidad a varias regiones: Northumbria a
Inglaterra, Visigotia a España, Lombardía a Italia, y el Reino Franco a la Galia. En realidad,
el "reino franco" era un compuesto de tres reinos: Austrasia, Neustria y Aquitania.

El Imperio carolingio surge de las bases creadas por los predecesores de Carlomagno desde
principios del siglo VIII (Carlos Martel y Pipino el Breve). La proyección de sus fronteras a
través de una gran parte de la Europa Occidental permitió a Carlos la aspiración de
reconstruir la extensión del antiguo Imperio romano Occidental, siendo la primera entidad
política de la Edad Media que estuvo en condiciones de convertirse en una potencia
continental. Aquisgrán (Aachen en alemán, Aix-la Chapelle en francés) fue elegida como
capital, en una situación central y suficientemente alejada de Italia, que a pesar de ser
liberada del dominio de los longobardos y de las teóricas reivindicaciones bizantinas,
conservó una gran autonomía que llegaba a la soberanía temporal con la cesión de unos
incipientes estados papales (el Patrimonium Petri o Patrimonio de San Pedro, que incluía
Roma y buena parte del centro de Italia). Como resultado de la estrecha vinculación entre el
pontificado y la dinastía carolingia, que se legitimaban y defendían mutuamente ya por tres
generaciones, el papa León III reconoció las pretensiones imperiales de Carlomagno con
una coronación en extrañas circunstancias, el día de Navidad del año 800.




K-A-R-L-O-S. Monograma de Carlomagno, que éste utilizaba como firma. Carlomagno, a
pesar de sus esfuerzos, nunca aprendió a escribir con soltura

Se crearon las marcas para fijar las fronteras ante los enemigos exteriores (árabes en la
Marca Hispánica, sajones en la Marca Sajona, bretones en la Marca Bretona, lombardos -
hasta su derrota- en la Marca Lombarda y ávaros en la Marca Ávara; posteriormente
también se creó una para los magiares: la Marca del Friuli). El territorio interior fue
organizado en condados y ducados (unión de varios condados o marcas). Los funcionarios
que los dirigían (condes, marqueses y duques) eran vigilados por inspectores temporales
(los missi dominici -enviados del señor-), y se procuraba que no se heredaran para evitar
que quedaran patrimonializados en una familia (cosa, que con el tiempo, no pudo evitarse).
La consignación de tierras junto con los cargos, pretendía sobre todo el mantenimiento de
la costosa caballería pesada y los nuevos caballos de batalla (destreros, introducidos desde
Asia en el siglo VII, que se empleaban de una manera completamente distinta a la
caballería antigua, con estribos, aparatosas sillas y que podían sostener armaduras).35 Tal
proceso estuvo en el origen del nacimiento de los feudos que había que ceder a cada militar
de acuerdo con su rango, hasta la unidad básica: el caballero que ejercía de señor sobre un
territorio, se quedaba para su mantenimiento con una reserva señorial y dejaba los mansos
para sus siervos, que estaban obligados a cultivar la reserva con prestaciones gratuitas de
trabajo a cambio de la protección militar y el mantenimiento del orden y la justicia, que
eran las funciones del señor. Lógicamente, los feudos en sus distintos niveles sufrieron la
misma transformación patrimonial que marcas y condados, estableciendo una red piramidal
de fidelidades que es el origen del vasallaje feudal.
Carlomagno negoció de igual a igual con otras grandes potencias de la época, como el
Imperio bizantino, el Emirato de Córdoba, y el Califato Abasida. Aunque él mismo, ya en
edad adulta, no sabía escribir (cosa habitual en la época, en que únicamente algunos
clérigos lo hacían), Carlomagno siguió una política de prestigio cultural y un notable
programa artístico. Pretendió rodearse de una corte de sabios e iniciar un programa
educativo basado en el trivium y el quadrivium, para lo que mandó llamar a la
intelectualidad de su tiempo a sus dominios impulsando, con la colaboración de Alcuino de
York, el llamado Renacimiento carolingio. Dentro de este empeño educativo ordenó a sus
nobles aprender a escribir, cosa que él mismo intentó, aunque nunca consiguió hacerlo con
soltura.36

División y hundimiento




Ludovico Pío, hijo y heredero de Carlomagno.

Muerto Carlomagno en 814, toma el poder su hijo Ludovico Pío. Los hijos de éste: Carlos
el Calvo (Francia occidental), Luis el Germánico (Francia oriental) y Lotario I
(primogénito y heredero del título imperial), se enfrentaron militarmente disputándose los
diferentes territorios del imperio, que, más allá de las alianzas aristocráticas, manifestaban
distintas personalidades, interpretables desde una perspectiva protonacional (idiomas
diferentes -hacia el sur y oeste se imponían las lenguas romances que se comenzaban a
diferenciar del latín vulgar, hacia el norte y este las lenguas germánicas, como
testimoniaban los previos Juramentos de Estrasburgo-, costumbres, tradiciones e
instituciones propias -romanas hacia el sur, germanas hacia el norte-). Esta situación no
concluyó ni siquiera en el 843 tras el Tratado de Verdún, puesto que la posterior división
del reino de Lotario entre sus hijos (la Lotaringia, franja central desde los Países Bajos
hasta Italia, pasando por la región del Rin, Borgoña y Provenza) llevó a los tíos de éstos -
Carlos y Luis-, a otro reparto (el Tratado de Mersen -870) que simplificaba las fronteras
(dejando únicamente Italia y Provenza en manos de su sobrino el emperador Luis II el
Joven -cuyo cargo no suponía más primacía que la honorífica-), pero no condujo a una
mayor concentración de poder en manos de esos monarcas, débiles y en manos de la
nobleza territorial. En algunas regiones, el pacto no era más que una entelequia, puesto que
la costa del Mar del Norte estaba ocupada por los vikingos. Incluso en las zonas
teóricamente controladas, las posteriores herencias y luchas internas entre los sucesivos
reyes y emperadores carolingios subdividieron y reunificaron los territorios de manera casi
aleatoria.

La división, sumada al proceso institucional de descentralización inherente al sistema
feudal, en ausencia de fuertes poderes centrales, y al debilitamiento preexistente de las
estructuras sociales y económicas, hizo que la siguiente oleada de invasiones bárbaras,
sobre todo las protagonizadas por magiares y vikingos, sumieran de nuevo a Europa
Occidental en el caos de una nueva edad oscura.




                                             Divisiones del Imperio en Europa en torno al
Carlos el Calvo, rey Apogeo del Imperio
                     carolingio hacia 814.   los tratados de Verdún y 998.
de Francia
                                             Meersen.
Occidental.

El sistema feudal

Artículo principal: Feudalismo

Uso del término "feudalismo"

El fracaso del proyecto político centralizador de Carlomagno llevó, en ausencia de ese
contrapeso, a la formación de de un sistema político, económico y social que los
historiadores han convenido en llamar feudalismo, aunque en realidad el nombre nació
como un peyorativo para designar del Antiguo Régimen por parte de sus críticos ilustrados.
La Revolución francesa suprimió solemnemente "todos los derechos feudales" en la noche
del 4 de agosto de 1789 y "definitivamente el régimen feudal", con el decreto del 11 de
agosto.

La generalización del término permite a muchos historiadores aplicarlo a las formaciones
sociales de todo el territorio europeo occidental, pertenecieran o no al Imperio carolingio.
Los partidarios de un uso restringido, argumentando la necesidad de no confundir
conceptos como feudo, villae, tenure, o señorío lo limitan tanto en espacio (Francia, Oeste
de Alemania y Norte de Italia) como en el tiempo: un "primer feudalismo" o "feudalismo
carolingio" desde el siglo VIII hasta el año 1000 y un "feudalismo clásico" desde el año
1000 hasta el 1240, a su vez dividido en dos épocas, la primera, hasta el 1160 (la más
descentralizada, en que cada señor de castillo podía considerarse independiente, y se
produce el proceso denominado incastellamento); y la segunda, la propia de la "monarquía
feudal"). Habría incluso "feudalismos de importación": la Inglaterra normanda desde 1066
y los estados latinos de oriente creados durante las Cruzadas (siglos XII y XIII).37

Otros prefieren hablar de "régimen" o "sistema feudal", para diferenciarlo sutilmente del
feudalismo estricto, o de síntesis feudal, para marcar el hecho de que sobreviven en ella
rasgos de la antigüedad clásica mezclados con contribuciones germánicas, implicando tanto
a instituciones como a elementos productivos, y significó la especificidad del feudalismo
europeo occidental como formación económico social frente a otras también feudales, con
consecuencias trascendentales en el futuro devenir histórico.38 Más dificultades hay para el
uso del término cuando nos alejamos más: Europa Oriental experimenta un proceso de
"feudalización" desde finales de la Edad Media, justo cuando en muchas zonas de Europa
Occidental los campesinos se liberan de las formas jurídicas de la servidumbre, de modo
que suele hablarse del feudalismo polaco o ruso. El Antiguo Régimen en Europa, el Islam
medieval o el Imperio bizantino fueron sociedades urbanas y comerciales, y con un grado
de centralización política variable, aunque la explotación del campo se realizaba con
relaciones sociales de producción muy similares al feudalismo medieval. Los historiadores
que aplican la metodología del materialismo histórico (Marx definió el modo de producción
feudal como el estadio intermedio entre el esclavista y el capitalista) no dudan en hablar de
"economía feudal" para referirse a ella, aunque también reconocen la necesidad de no
aplicar el término a cualquier formación social preindustrial no esclavista, puesto que a lo
largo de la historia y de la geografía han existido otros modos de producción también
previstos en la modelización marxista, como el modo de producción primitivo de las
sociedades poco evolucionadas, homogéneas y con escasa división social -como las de los
mismos pueblos germánicos previamente a las invasiones- y el modo de producción
asiático o despotismo hidráulico -Egipto faraónico, reinos de la India o Imperio chino-
caracterizado por la tributación de las aldeas campesinas a un estado muy centralizado.39 En
lugares aún más lejanos se ha llegado a utilizar el término feudalismo para describir una
época. Es el caso de Japón y el denominado feudalismo japonés, dadas las innegables
similitudes y paralelismos que la nobleza feudal europea y su mundo tiene con los samuráis
y el suyo. También se ha llegado a aplicarlo a la situación histórica de los periodos
intermedios de la historia de Egipto, en los que, siguiendo un ritmo cíclico milenario, decae
el poder central y la vida en las ciudades, la anarquía militar rompe la unidad de las tierras
del Nilo, y los templos y señores locales que alcanzan a controlar un espacio de poder
gobiernan en él de manera independiente sobre los campesinos obligados al trabajo.

El vasallaje y el feudo
Un vasallo arrodillado realiza la inmixtio manum durante el homenaje a su señor, sentado.
Un escribiente toma nota. Todos están sonrientes.

Dos instituciones eran claves para el feudalismo: por un lado el vasallaje como relación
jurídico-política entre señor y vasallo, un contrato sinalagmático (es decir, entre iguales,
con requisitos por ambas partes) entre señores y vasallos (ambos hombres libres, ambos
guerreros, ambos nobles), consistente en el intercambio de apoyos y fidelidades mutuas
(dotación de cargos, honores y tierras -el feudo- por el señor al vasallo y compromiso de
auxilium et consilium -auxilio o apoyo militar y consejo o apoyo político-), que si no se
cumplía o se rompía por cualquiera de las dos partes daba lugar a la felonía, y cuya
jerarquía se complicaba de forma piramidal (el vasallo era a su vez señor de vasallos); y por
otro lado el feudo como unidad económica y de relaciones sociales de producción, entre el
señor del feudo y sus siervos, no un contrato igualitario, sino una imposición violenta
justificada ideológicamente como un do ut des de protección a cambio de trabajo y
sumisión.

Por tanto, la realidad que se enuncia como relaciones feudo-vasalláticas es realmente un
término que incluye dos tipos de relación social de naturaleza completamente distinta,
aunque los términos que las designan se empleaban en la época (y se siguen empleando) de
manera equívoca y con gran confusión terminológica entre ellos:

El vasallaje era un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El
caballero de menor rango se convertía en vasallo (vassus) del noble más poderoso, que se
convertía en su señor (dominus) por medio del Homenaje e Investidura, en una ceremonia
ritualizada que tenía lugar en la torre del homenaje del castillo del señor. El homenaje
(homage) -del vasallo al señor- consistía en la postración o humillación -habitualmente de
rodillas-, el osculum (beso), la inmixtio manum -las manos del vasallo, unidas en posición
orante, eran acogidas entre las del señor-, y alguna frase que reconociera haberse
convertido en su hombre. Tras el homenaje se producía la investidura -del señor al vasallo-,
que representaba la entrega de un feudo (dependiendo de la categoría de vasallo y señor,
podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo, una población, o un simple
sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del
territorio o de la alimentación que el señor debe al vasallo -un poco de tierra, de hierba o de
grano- y del espaldarazo, en el que el vasallo recibe una espada (y unos golpes con ella en
los hombros), o bien un báculo si era religioso.
La encomienda, encomendación o patrocinio (patrocinium, commendatio, aunque era
habitual utilizar el término commendatio para el acto del homenaje o incluso para toda la
institución del vasallaje) eran pactos teóricos entre los campesinos y el señor feudal, que
podían también ritualizarse en una ceremonia o -más raramente- dar lugar a un documento.
El señor acogía a los campesinos en su feudo, que se organizaba en una reserva señorial
que los siervos debían trabajar obligatoriamente (sernas o corveas) y en el conjunto de las
pequeñas explotaciones familiares (mansos) que se atribuían a los campesinos para que
pudieran subsistir. Obligación del señor era protegerles si eran atacados, y mantener el
orden y la justicia en el feudo. A cambio, el campesino se convertía en su siervo y pasaba a
la doble jurisdicción del señor feudal: en los términos utilizados en la península Ibérica en
la Baja Edad Media, el señorío territorial, que obligaba al campesino a pagar rentas al noble
por el uso de la tierra; y el señorío jurisdiccional, que convertía al señor feudal en
gobernante y juez del territorio en el que vivía el campesino, por lo que obtenía rentas
feudales de muy distinto origen (impuestos, multas, monopolios, etc.). La distinción entre
propiedad y jurisdicción no era en el feudalismo algo claro, pues de hecho el mismo
concepto de propiedad era confuso, y la jurisdicción, otorgada por el rey como merced,
ponía al señor en disposición de obtener sus rentas. No existieron señoríos jurisdiccionales
en los que la totalidad de las parcelas pertenecieran como propiedad al señor, siendo muy
generalizadas distintas formas de alodio en los campesinos. En momentos posteriores de
despoblamiento y refeudalización, como la crisis del siglo XVII, algunos nobles intentaban
que se considerase despoblado completamente de campesinos un señorío para liberarse de
todo tipo de cortapisas y convertirlo en coto redondo reconvertible para otro uso, como el
ganadero.40

Junto con el feudo, el vasallo recibe los siervos que hay en él, no como propiedad
esclavista, pero tampoco en régimen de libertad; puesto que su condición servil les impide
abandonarlo y les obliga a trabajar. Las obligaciones del señor del feudo incluyen el
mantenimiento del orden, o sea, la jurisdicción civil y criminal (mero e mixto imperio en la
terminología jurídica reintroducida con el Derecho Romano en la Baja Edad Media), lo que
daba aún mayores oportunidades para obtener el excedente productivo que los campesinos
pudieran obtener después de las obligaciones de trabajo -corveas o sernas en la reserva
señorial- o del pago de renta -en especie o en dinero, de circulación muy escasa en la Alta
Edad Media, pero más generalizada en los últimos siglos medievales, según fue
dinamizándose la economía-. Como monopolio señorial solían quedar la explotación de los
bosques y la caza, los caminos y puentes, los molinos, las tabernas y tiendas. Todo ello eran
más oportunidades de obtener más renta feudal, incluidos derechos tradicionales, como el
ius prime noctis o derecho de pernada, que se convirtió en un impuesto por matrimonios,
buena muestra de que es en el excedente de donde se extrae la renta feudal de manera
extraeconómica (en este caso en la demostración de que una comunidad campesina crece y
prospera).

Los órdenes feudales

Artículo principal: Estamento
Orator, bellator et laborator (clérigo, guerrero y labrador); o sea, los tres órdenes
medievales. Letra capitular de un manuscrito.

Con el tiempo, siguiendo la tendencia marcada desde el Bajo Imperio romano, que se
consolidó en la época clásica del feudalismo y que pervivió durante todo el Antiguo
Régimen, se fue conformando una sociedad organizada de manera estamental, en los
llamados estamentos u ordines (órdenes): nobleza, clero y pueblo llano (o tercer estado):
bellatores, oratores y laboratores los hombres que guerrean, los que rezan y los que
trabajan, según el vocabulario de la época. Los dos primeros son privilegiados, es decir, no
se les aplica la ley común, sino un fuero propio (por ejemplo, tienen distintas penas para el
mismo delito, y su forma de ejecución es diferente) y no pueden trabajar (les están
prohibidos los oficios viles y mecánicos), puesto que esa es la condición de no
privilegiados. En época medieval, los órdenes feudales no eran estamentos cerrados y
bloqueados, sino que mantenían una permeabilidad que permitía en casos extraordinarios el
ascenso social debido al mérito (por ejemplo, a la demostración de un excepcional valor),
que eran tan escasos que no se vivían como una amenaza, cosa que sí ocurrió a partir de las
grandes convulsiones sociales de los siglos finales de la Baja Edad Media, en que los
privilegiados se vieron obligados a institucionalizar su posición procurando cerrar el acceso
a sus estamentos de los no privilegiados (en lo que tampoco tuvieron una eficacia total).
Completamente impropia sería la comparación con la sociedad de castas de la India, en que
guerreros, sacerdotes, comerciantes, campesinos y parias pertenecían a castas diferentes
entendidas como linajes desconectados cuya mezcla se prohibía.

Las funciones de los órdenes feudales estaban fijadas ideológicamente por el agustinismo
político (Civitate Dei -426-), en búsqueda de una sociedad que, aunque como terrena no
podía dejar de ser corrupta e imperfecta, podía aspirar a ser al menos una sombra de la
imagen de una "Ciudad de Dios" perfecta de raíces platónicas41 en que todos tuvieran un
papel en su protección, su salvación y su mantenimiento. Esta idea fue reformulada y
perfilada a lo largo de la Edad Media, sucesivamente por autores como Isidoro de Sevilla
(630), la escuela de Auxerre (Haimón de Auxerre -865- en la abadía borgoñona en la que
trabajaban Erico de Auxerre y su discípulo Remigio de Auxerre, que seguían la tradición de
Escoto Eriúgena), Boecio (892), Wulfstan de York (1010), Gerardo de Cambrai (1024) o
Adalberón de Laon; y utilizada en textos legislativos como la llamada Compilación de
Huesca de los Fueros de Aragón (Jaime I), y el Código de las Siete Partidas (Alfonso X el
Sabio, 1265).42

Los bellatores o guerreros eran la nobleza, cuya función era la protección física, la defensa
de todos ante las agresiones e injusticias. Estaba organizada piramidalmente desde el
emperador, pasando por los reyes y descendiendo sin solución de continuidad hasta el
último escudero, aunque atendiendo a su rango, poder y riqueza puede clasificarse en dos
partes diferenciadas: alta nobleza (marqueses, condes y duques) cuyos feudos tienen el
tamaño de regiones y provincias (aunque la mayor parte de las veces no en continuidad
territorial, sino repartido y difuso, lleno de enclaves y exclaves); y la baja nobleza o
caballeros (barones, infanzones), cuyos feudos son del tamaño de pequeñas comarcas (a
escala municipal o inferior a la municipal), o directamente no poseen feudos territoriales,
viviendo en los castillos de señores más importantes, o en ciudades o poblaciones en las
que no ejercen jurisdicción (aunque sí pueden ejercer su regimiento, es decir, participar en
su gobierno municipal en representación del estado noble). A finales de la Edad Media y en
la Edad Moderna, cuando la nobleza ya no ejercía su función militar, como era el caso de
los hidalgos españoles, que aducían sus privilegios estamentales para evitar el pago de
impuestos y obtener alguna ventaja social, alardeando de ejecutoria o de blasón y casa
solariega, pero que al no disponer de rentas feudales suficientes para mantener la manera de
vida nobiliaria, corrían el peligro de perder su condición por contraer un matrimonio
desigual o ganarse la vida trabajando:

Pues la sangre de los godos,

y el linaje e la nobleza
tan crescida,
¡por cuántas vías e modos
se pierde su grand alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
por cuán baxos e abatidos
que los tienen;
otros que, por non tener,

con oficios non debidos se mantienen.43

Además de la legitimación religiosa, a través de la cultura y el arte laicos (la épica de los
cantares de gesta y la lírica del amor cortés de los trovadores provenzales) se difundía
socialmente la legitimación ideológica de la forma de vida, la función social y los valores
de la nobleza.44
Asesinato de Santo Tomás Becket (1170), provocado por el rey de Inglaterra, anteriormente
su aliado. Vidriera de la catedral de Canterbury (siglo XIII).




Excomunión de Roberto II de Francia (998), en una recreación de pintura histórica por
Jean-Paul Laurens (1875).

Los oratores o clérigos eran el clero, cuya función era facilitar la salvación espiritual de las
almas inmortales: algunos formaban una élite poderosa llamada alto clero (abades,
obispos), y otros más humildes, el bajo clero (curas de pueblo o los hermanos legos de un
monasterio). La extensión y organización del monacato benedictino a través de la Orden de
Cluny, estrechamente vinculado a la organización de la red episcopal centralizada y
jerarquizada, con cúspide en el Papa de Roma, estableció la doble pirámide feudal del clero
secular, destinado a la administración los de sacramentos (que controlaban toda la
trayectoria vital de la población, desde el nacimiento hasta muerte); y el clero regular,
apartado del mundo y sometido a una regla monástica (habitualmente la regla benedictina).
Los tres votos monásticos del clero regular: pobreza, obediencia y castidad; así como el
celibato eclesiástico que se fue imponiendo al clero secular, funcionaron como un eficaz
mecanismo de vinculación de los dos estamentos privilegiados: los hijos segundones de la
nobleza ingresaban en el clero, donde eran mantenidos sin estrecheces gracias a las
numerosas fundaciones, donaciones, dotes y mandas testamentarias; pero no disputaban las
herencias a sus hermanos, que podían mantener concentrado el patrimonio familiar. Las
tierras de la Iglesia quedaban como manos muertas, cuya función era la de garantizar las
misas y oraciones previstas por los donadores, de modo que los hijos rezaban por las almas
de los padres. Todo el sistema garantizaba el mantenimiento del prestigio social de los
privilegiados, asistiendo a misa en lugares destacados mientras vivían y enterrados en
lugares preeminentes de iglesias y catedrales cuando morían.45 No faltaron los
enfrentamientos: la evidencia de simonía y nicolaísmo (nombramientos de cargos
eclesiásticos interferidos por las autoridades civiles o su pura compraventa) y la utilización
de la principal amenaza religiosa al poder temporal, equivalente a una muerte civil: la
excomunión. El Papa se atribuía incluso la autoridad de eximir al vasallo de la fidelidad
debida a su señor y reivindicarla para sí mismo, lo que fue utilizado en varias ocasiones
para la fundación de reinos que pasaban a ser vasallos del Papa (por ejemplo, la
independencia que Afonso Henriques obtuvo para el condado convertido en reino de
Portugal frente al reino de León).

Los laboratores o trabajadores, eran el pueblo llano, cuya función era el mantenimiento de
los cuerpos, la función ideológicamente más baja y humilde -humiliores eran los cercanos
al humus, la tierra, mientras que sus superiores eran honestiores, los que podían mantener la
honra u honor-.46 Necesariamente los más numerosos, y la inmensa mayoría de ellos
dedicados a tareas agrícolas, dado la bajísima productividad y rendimiento agrícola, propios
de la época preindustrial y del muy escaso nivel técnico (de ahí la identificación en
castellano de laborator con labrador). Por lo común estaban sometidos a los otros
estamentos. El pueblo llano estaba compuesto en su gran mayoría por campesinos, siervos
de los señores feudales o campesinos libres (villanos), y por artesanos, que eran escasos y
vivían, bien en las aldeas (aquellos de menor especialización, que solían compartir las
tareas agrícolas: herreros, talabarteros, alfareros, sastres) o en las pocas y pequeñas
ciudades (los de mayor especialización y de productos de necesidad menos apremiante o de
demandada de las clases altas: joyeros, orfebres, cereros, toneleros, tejedores, tintoreros).
La autosuficiencia de los feudos y los monasterios limitaba su mercado y capacidad de
crecer. Los oficios de la construcción (cantería, albañilería, carpintería) y la misma
profesión de maestro de obras o arquitecto son una notable excepción: obligados por la
naturaleza de su trabajo al desplazamiento al lugar donde se construye el edificio, se
transformaron en un gremio nómada que se desplazaba por los caminos europeos
comunicándose novedades técnicas u ornamentales transformadas en secretos de oficio, lo
que está en el origen de su lejana y mitificada vinculación con la sociedad secreta de la
masonería, que desde su origen los consideró como los primitivos masones.47

Las zonas sin dependencia intermedia de señores nobles o eclesiásticos se denominaban
realengo y solían prosperar más, o al menos solían considerar como una desgracia el pasar a
depender de un señor, hasta el punto de que en algunas ocasiones conseguían evitarlo con
pagos al rey, o se incentivaba la repoblación de zonas fronterizas o despobladas (como
ocurrió en el reino astur-leonés con la despoblada Meseta del Duero) donde podían
aparecer figuras mixtas, como el caballero villano (que podía mantener con su propia
explotación al menos un caballo de guerra y armarse y defenderse a sí mismo) o las
behetrías, que elegían a su propio señor y podían cambiar de uno u a otro si les convenía, o
con la oferta de un fuero o carta puebla que otorgaba a un población su propio señorío
colectivo. Los privilegios iniciales no fueron suficientes para impedir que con el tiempo la
mayor parte de ellos cayeran en la feudalización.

Los tres órdenes feudales no eran en la Edad Media aún unos estamentos cerrados: eran
consecuencia básica de la estructura social que se había ido creando lenta pero
inexorablemente con la transición del esclavismo al feudalismo desde la crisis del siglo III
(ruralización y formación de latifundios y villae, reformas de Diocleciano, descomposición
del Imperio romano, las invasiones, el establecimiento de los reinos germánicos,
instituciones del Imperio carolingio, descomposición de éste y nueva oleada de invasiones).
Los señores feudales eran continuación de las líneas clientelares de los condes carolingios,
y algunos pueden remontarse a los latifundistas romanos o los séquitos germanos, mientras
que el campesinado provenía de los antiguos esclavos o colonos, o de campesinos libres
que se vieron forzados a encomendarse, recibiendo a veces una parte de sus antiguas tierras
propias en forma de manso "concedido" por el señor. El campesino heredaba su condición
servil y su sujeción a la tierra, y rara vez tenía oportunidad de ascender de nivel como no
fuera por su fuga a una ciudad o por un hecho todavía más extraordinario: su
ennoblecimiento por un destacado hecho de armas o servicio al rey, que en condiciones
normales le estaban completamente vedados. Lo mismo puede decirse del artesano o el
mercader (que en algunos casos podía acumular fortuna, pero no alterar su origen humilde).
El noble lo era generalmente por herencia, aunque en ocasiones podía alguien ennoblecerse
como soldado de fortuna, después de una victoriosa carrera de armas (como fue el caso, por
ejemplo, de Roberto Guiscardo). El clero, por su parte, era reclutado por cooptación, con un
acceso distinto según el origen social: asegurado para los segundones de las casas nobles y
restringido a los niveles inferiores del bajo clero para los del pueblo llano; pero en casos
particulares o destacados, el ascenso en la jerarquía eclesiástica estaba abierto al mérito
intelectual. Todo esto le daba al sistema feudal una extraordinaria estabilidad, en donde
había "un lugar para cada hombre, y cada hombre en su lugar", al tiempo que una
extraordinaria flexibilidad, porque permitía al poder político y económico atomizarse a
través de toda Europa, desde España hasta Polonia.

El año mil

El legendario año mil, final del primer milenio, que se utiliza convencionalmente para el
paso de la Alta a la Baja Edad Media, en realidad tan solo es una cifra redonda para el
cómputo de la era cristiana, que no era de universal utilización: los musulmanes utilizaban
su propio calendario islámico lunar que comienza en la Hégira (622); en algunas partes de
la Cristiandad se utilizaban eras locales (como la era hispánica, que cuenta desde el
38 a. C.). Pero ciertamente, el milenarismo y los pronósticos del final de los tiempos
estaban presentes; incluso el propio papa durante el cambio de milenio Silvestre II, el
francés Gerberto de Aurillac, interesado en todo tipo de conocimientos, se ganó una
reputación esotérica.48 La astrología siempre pudo encontrar fenómenos celestes
extraordinarios en los que apoyar su prestigio (como los eclipses), pero ciertamente otros
eventos de la época estuvieron entre los más espectaculares de la historia: el cometa Halley,
que se acerca a la Tierra periódicamente cada ocho décadas, alcanzó su brillo máximo en la
visita de 837,49 despidió el primer milenio en 989 y llegó a tiempo de la batalla de Hastings
en 1066; mucho más visibles aún, las supernovas SN 1006 y SN 1054, que reciben el
número del año en que se registraron, fueron más detalladamente reflejadas en fuentes
chinas, árabes e incluso indoamericanas que en las escasas europeas (a pesar de que la de
1054 coincidió con la batalla de Atapuerca).
Todo el siglo X, más bien por las condiciones reales que por las imaginarias, puede
considerarse parte de una época oscura, pesimista, insegura y presidida por el miedo a todo
tipo de peligros, reales e imaginarios, naturales y sobrenaturales: miedo al mar, miedo al
bosque, miedo a las brujas y los demonios y a todo lo que, sin entrar dentro de lo
sobrenatural cristiano, quedaba relegado a lo inexplicable y al concepto de lo maravilloso,
atribuido a seres de dudosa o quizá posible existencia (dragones, duendes, hadas,
unicornios). El hecho no tenía nada de único: mil años más tarde, el siglo XX hizo nacer
miedos comparables: al holocausto nuclear, al cambio climático (versiones contemporáneas
del fin del mundo); al comunismo (la caza de brujas con la que se identificó al
macarthismo), a la libertad (Miedo a la Libertad es la base del fascismo en la interpretación
de Erich Fromm), comparación que ha sido puesta de manifiesto por los historiadores50 e
interpretada por los sociólogos (Sociedad del riesgo de Ulrich Beck).

La Edad Media cree firmemente que todas las cosas en el universo tienen un significado
sobrenatural, y que el mundo es como un libro escrito por la mano de Dios. Todos los animales
tienen un significado moral o místico, al igual que todas las piedras y todas las hierbas (y esto es lo
que explican los bestiarios, los lapidarios y los herbarios). Se llega así a atribuir significados
positivos o negativos también a los colores... Para el simbolismo medieval una cosa puede tener
incluso dos significados opuestos según el contexto en el que se contempla (de ahí que el león a
veces simbolice a Jesucristo y a veces al demonio).51

La coyuntura del año mil

En la coyuntura histórica del año mil, las estructuras políticas más fuertes del periodo
anterior se estaban demostrando muy débiles: el Islam se descompuso en califatos (Bagdad,
El Cairo y Córdoba), que para el año 1000 se estaban demostrando incapaces de contener a
los reinos cristianos en la península Ibérica (fracaso final de Almanzor) y al Imperio
bizantino en el Mediterráneo Oriental. También sufre la expansión bizantina el Imperio
Búlgaro, que queda destruido. Los particularismos nacionales francés, polaco y húngaro
dibujan fronteras protonacionales que, curiosamente, son muy similares a las del año 2000.
En cambio, el Imperio carolingio se había disuelto en principados feudales ingobernables,
que los Otónidas se proponían incluir en una segunda Restauratio Imperii (Otón I, en el
962), esta vez sobre bases germanas.52

La persistencia del miedo y la función de la risa

Nel mezzo del cammin di nostra vita         En el medio del camino de nuestra vida
mi ritrovai per una selva oscura            me encontraba en un bosque oscuro
chè la diritta via era smarrita.            porque el recto camino había extraviado.
                                                                               Dante, Divina Comedia
Disciplinantes o flagelantes en un grabado del siglo XV. Penitenciagite (haced penitencia)
Hay que castigar el cuerpo para salvar el alma. El ascetismo ve en la mortificación un
camino para superar las tentaciones de la carne y obtener méritos en vida para la redención
de la culpa por los pecados.

Los miedos y la inseguridad no acabaron con el año mil, ni tampoco hubo que esperar para
volver a encontrarlos a la terrible Peste Negra y a los flagelantes del siglo XIV. Incluso en
el óptimo medieval del expansivo siglo XIII lo más habitual era encontrar textos como el de
Dante, o como éstos:

Este himno de autor desconocido, atribuido a muy diversos personajes (el papa Gregorio -
que pudiera ser Gregorio Magno, a quien también se atribuye el canto gregoriano, u otro de
los de ese nombre-, al fundador del Cister San Bernardo de Claraval, a los monjes
dominicos Umbertus y Frangipani y al franciscano Tomás de Celano) e incorporado a la
liturgia de la misa:


       Dies iræ, dies illa,                   Día de la ira; día aquel
       Solvet sæclum in favilla,              en que los siglos se reduzcan a cenizas;
       Teste David cum Sibylla !              como testigos el rey David y la Sibila.
       Quantus tremor est futurus,            ¡Cuánto terror habrá en el futuro
       quando judex est venturus,             cuando el juez haya de venir
       cuncta stricte discussurus !           a juzgar todo estrictamente!
       ...                                    ...
       Confutatis maledictis,                 Tras confundir a los malditos
       flammis acribus addictis,              arrojados a las llamas voraces
       voca me cum benedictis.                hazme llamar entre los benditos
       Oro supplex et acclinis,               Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
       cor contritum quasi cinis,             el corazón acongojado, casi hecho cenizas:
       gere curam mei finis.                  hazte cargo de mi destino.
       Lacrimosa dies illa,                   Día de lágrimas será aquel día
       qua resurget ex favilla                en que resucitará, del polvo
       judicandus homo reus.                  para el juicio, el hombre culpable.
       Huic ergo parce, Deus.                 A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Un monstruoso demonio arranca la lengua con una tenaza a un condenado (posiblemente
un castigo por haber pecado de palabra), mientras otro demonio le arrastra tirándole del
pelo. Capitel románico de la iglesia de Bois-Sainte-Marie, Brionnais, Francia.

Pero también participa de la misma concepción pesimista del mundo este otro, proveniente
de un ambiente totalmente opuesto, recogido en una colección de poemas goliardos
(monjes y estudiantes de vida desordenada):53

                 O Fortuna: Oh Fortuna,
                 velut luna: como la Luna
                 statu variabilis,: variable
                 semper crescis: creces sin cesar
                 aut decrescis;: o desapareces.
                 vita detestabilis: ¡Vida detestable!
                 nunc obdurat: primero embota
                 et tunc curat: y después estimula,
                 ludo mentis aciem: como juego, la agudeza de la mente.
                 egestatem,: la pobreza
                 potestatem: y el poder
                 dissolvit ut glaciem.: se derriten como el hielo.
                 Sors immanis: Destino monstruoso
                 et inanis,: y vacío,
                 rota tu volubilis,: una rueda girando es lo que eres,
                 status malus,: si está mal colocada
                 vana salus: la salud es vana,
                 semper dissolubilis,: siempre puede ser disuelta,
                 obumbrata: eclipsada
                 et velata: y velada
                      Fortuna imperatrix mundi: Fortuna emperatriz del mundo (Carmina Burana)
Lo sobrenatural estaba presente en la vida cotidiana de todos como un constante
recordatorio de la brevedad de la vida y la inminencia de la muerte, cuyo radical
igualitarismo se aplicaba, en contrapunto con la desigualdad de las condiciones, como un
cohesionador social, al igual que la promesa de la vida eterna. La imaginación se excitaba
con las imágenes más morbosas de lo que ocurriría en el juicio final, los tormentos del
infierno y de los méritos que los santos habían obtenido con su vida ascética y sus martirios
(que bien administrados por la Iglesia podían ahorrar las penas temporales del purgatorio).
Esto no sólo operaba en los amedrentados iletrados que únicamente disponían del evangelio
en piedra de las iglesias; la mayor parte de los lectores cultos daban todo crédito a las
escenas truculentas que llenaban los martirologios y a las inverosímiles historias de la
Leyenda Áurea de Jacopo da Vorágine.

El miedo era inherente a la violencia estructural permanente del feudalismo, que aunque se
encauzara por mecanismos aceptables socialmente y estableciera un orden estamental
teóricamente perfecto, era un permanente recuerdo de la posibilidad de subversión del
orden, periódicamente renovado con guerras, invasiones y sublevaciones internas. En
particular, las sátiras contra el rústico eran manifestaciones de la mezcla de desprecio y
desconfianza con que clérigos y nobles veían al siervo, reducido a un monstruo deforme,
ignorante y violento, capaz de las mayores atrocidades, sobre todo cuando se agrupaba.54

A furia rusticorum libera nos, Domine     De la furia de los campesinos, líbranos Señor.
                                    Adición a la liturgia eclesiástica de la Letanía de los Santos.55

Pero al mismo tiempo, se sostenía, como parte esencial del edificio ideológico (era la
justificación de la elección papal) que la voz del pueblo era la voz de Dios (Vox populi, vox
Dei). El espíritu medieval debía asumir la contradicción de impulsar manifestaciones
públicas de piedad y devoción y al tiempo permitir generosas concesiones al pecado. Los
carnavales y otras parodias grotescas (la fiesta del asno o el charivari) permitían todo tipo
de licencias, incluso la blasfemia y la burla a lo sagrado, invirtiendo las jerarquías (se
elegían reyes de los tontos niños obispos u obispos de la fiesta) haciendo triunfar todo lo
que el resto del año estaba prohibido, era considerado feo, desagradable o daba miedo,
como reacción saludable al terror cotidiano al más allá y garantía de que, pasados los
excesos de la fiesta, se volvería dócilmente al trabajo y la obediencia. Seriedad y tristeza
eran prerrogativas de quien practicaba un sagrado optimismo (hay que sufrir pues luego
nos aguarda la vida eterna), mientras que la risa era la medicina del que vivía con
pesimismo una vida miserable y difícil.56 Frente al mayor rigorismo del cristianismo
primitivo, los teólogos medievales especulaban sobre si Cristo rió o no (la Epístola de
Léntulo, uno de los evangelios apócrifos sostenía que no; mientras que algunos padres de la
iglesia defendían el derecho a una santa alegría), lo que justificaba textos cómicos
eclesiásticos, como la Coena Cypriani y la Joca monachorum.57

Baja Edad Media (siglos XI al XV)
Faenas agrícolas del mes de junio, ilustración de Las muy ricas horas del Duque de Berry
(1411-1416). Fenómenos tradicionales y de larga duración, como la necesidad de murallas,
lo rudimentario de las técnicas y la explotación de los campesinos se contraponen a
fenómenos nuevos y dinámicos, como el crecimiento de la ciudad y su atrevida
arquitectura, que no obstante se siguen basando en la extracción y distribución del
excedente productivo del campo. Aún queda mucho para culminar la transición del
feudalismo al capitalismo.

La Baja Edad Media es un término que a veces produce confusión, pues procede de un
equívoco etimológico entre alemán y castellano: baja no significa decadente, sino reciente;
por oposición al alta de la Alta Edad Media, que significa antigua (en alemán alt: viejo,
antiguo). No obstante, es cierto que desde alguna perspectiva historiográfica puede verse al
conjunto del periodo medieval como el ciclo de nacimiento, desarrollo, auge e inevitable
caída de una civilización, modelo interpretativo que inició Gibbon para el Imperio romano
(donde es más obvia la oposición entre Alto Imperio y Bajo Imperio) y que se ha aplicado
con mayor o menor fortuna a otros contextos históricos y artísticos.58 Así se entiende que se
asigne el nombre de Plenitud de la Edad Media al periodo de la Historia de Europa que
ocupa los siglos XI al XIII. Esa Plena Edad Media terminaría en la crisis del siglo XIV o
crisis de la Edad Media, en la que sí se pueden apreciar procesos decadentes, y es habitual
calificarla de ocaso u otoño. No obstante, los últimos siglos medievales están llenos de
hechos y procesos dinámicos, con enormes repercusiones y proyecciones en el futuro,
aunque lógicamente son los hechos y procesos que pueden entenderse como "nuevos", que
prefiguran los nuevos tiempos de la modernidad. Al mismo tiempo, los hechos, procesos,
agentes sociales, instituciones y valores caracterizados como medievales han entrado
claramente en decadencia; sobreviven, y sobrevivirán por siglos, en buena medida gracias a
su institucionalización (por ejemplo, el cierre de los estamentos privilegiados o la adopción
del mayorazgo), lo que no deja de ser un síntoma de que es entonces, y no antes, que se
consideró necesario defenderlos tanto.

La Plena Edad Media (siglos XI al XIII)

Artículo principal: Plena Edad Media

La justificación de esa denominación es lo excepcional del desarrollo demográfico,
económico, social y cultural de Europa que tiene lugar en ese período, coincidente con un
clima muy favorable (se ha hablado del "óptimo medieval") que permitía cultivar vides en
Inglaterra.

El simbólico año mil (cuyos terrores milenaristas son un mito historiográfico
frecuentemente exagerado) no significa nada por sí mismo, pero a partir de entonces se da
por terminada la Edad Oscura de las invasiones de la Alta Edad Media: húngaros y
normandos están ya asentados e integrados en la cristiandad latina. La Europa de la Plena
Edad Media es expansiva también en el terreno militar: las cruzadas en el Próximo
Oriente, la dominación angevina de Sicilia y el avance de los reinos cristianos en la
península Ibérica (desaparecido el Califato de Córdoba) amenazan con reducir el espacio
islámico a la ribera sur de la cuenca del Mediterráneo y el interior de Asia.

El modo de producción feudal se desarrolla sin encontrar de momento límites a su
extensión (como ocurrirá con la crisis del siglo XIV). La renta feudal se distribuye por los
señores fuera del campo, donde se origina: las ciudades y la burguesía crecen con el
aumento de la demanda de productos artesanales y del comercio a larga distancia, nacen y
se desarrollan las ferias, las rutas comerciales terrestres y marítimas e instituciones como la
Hansa. Europa Central y Septentrional entran en el corazón de la civilización Occidental. El
Imperio bizantino se mantiene entre el islam y los cruzados, extendida su influencia cultural
por los Balcanes y las estepas rusas donde se resiste el empuje mongol.

El arte románico y el primer gótico son protegidos por las órdenes religiosas y el clero
secular. Cluny y el Císter llenan Europa de monasterios. El camino de Santiago articula la
península Ibérica con Europa. Nacen las Universidades (Bolonia, Sorbona, Oxford,
Cambridge, Salamanca, Coímbra). La escolástica llega a su cumbre con Tomás de Aquino,
tras recibir la influencia de las traducciones del árabe (averroísmo). El derecho romano
empieza a influir en los reyes que se ven a sí mismos como emperadores en su reino.

Los conflictos crecen a la par que la sociedad: herejías, revueltas campesinas y urbanas, la
salvaje represión de todas ellas y las no menos salvajes guerras feudales son constantes.

La expansión del sistema feudal

Dinamismo interno: económico, social, tecnológico e intelectual
Un campesino ordeña una oveja, mientras en la cabaña un niño come ante una mesa (los
muebles no eran muy habituales en las casas de los pobres). Ilustración del siglo XIV de
Tacuinum sanitatis, un tratado médico árabe de Ibn Butlan que se tradujo al latín y tuvo una
gran difusión por Europa Occidental en la Baja Edad Media, como otras obras de origen
similar.

Lejos de ser un sistema social anquilosado (el cierre del acceso a los estamentos es un
proceso que se produce como reacción conservadora de los privilegiados, tras la crisis final
de la Edad Media, ya en el Antiguo Régimen), el feudalismo medieval demostró suficiente
flexibilidad como para permitir el desarrollo de dos procesos, que se retroalimentaron
mutuamente favoreciendo una rápida expansión. Por una parte, el asignar un lugar a cada
persona dentro del sistema, permitió la expulsión de todos aquellos para quienes no había
lugar, enviándolos como colonos y aventureros militares a tierras no ganadas para la
Cristiandad Occidental, expandiendo así brutalmente sus límites. Por la otra, el asegurar un
cierto orden y estabilidad social para el mundo agrario tras el fin del periodo de las
invasiones; aunque ni mucho menos se acabaron las guerras -consustanciales al sistema
feudal- el nivel habitual de violencia en periodos bélicos tendía a controlarse por las propias
instituciones -código de honor, tregua de Dios, acogimiento a sagrado- y en periodos
normales tendía a ritualizarse -desafíos, duelos, rieptos, justas, torneos, paso honroso-,
aunque no desaparecía ni en las relaciones internacionales ni dentro de los reinos, con unas
ciudades que basaban su seguridad y pax urbana en sus fuertes murallas, sus toques de
queda y su expeditiva justicia, y unos inseguros campos en los que señores de horca y
cuchillo imponían sus prerrogativas e incluso abusaban de ellas (malhechores feudales), no
sin encontrar la resistencia antiseñorial de los siervos,59 a veces mitificada (Robin Hood). A
diferencia del modo de producción esclavista (y del modo de producción capitalista), el
modo de producción feudal ponía en el productor -campesino- el interés en el aumento de
la producción, puesto que se beneficiaba directamente de él: si la cosecha es mala, no por
ello no paga renta, si la cosecha es buena, se beneficia de esa ventaja. Es por ello que el
sistema por sí sólo estimula el trabajo y la incorporación de lo que la experiencia demuestre
como buenas prácticas agrícolas, incluso la incorporación de nuevas técnicas que mejoren
el rendimiento de la tierra. Si el aumento de la producción es permanente y no coyuntural
(una sola buena cosecha por causas climáticas), quien empezará a recibir estímulos será el
señor feudal, que detectará ese aumento de los excedentes cuya extracción es la base de su
renta feudal (mayor uso del molino, mayor circulación por los caminos y puentes, mayor
consumo en tiendas y tabernas; de todos los cuales cobra impuestos o aspirará a hacerlo),
incluso se verá impulsado a subir la renta. Cuando lo que ocurre es que los campesinos,
empujados por el aumento de sus familias, presionan los límites de los mansos roturando
tierras antes incultas (eriales, pastos, bosques, humedales desecables), el señor podrá
imponer nuevas condiciones, e incluso impedirlo, porque forman parte de su reserva o de
sus usos monopolísticos (caza, alimento de sus caballos).




Caballos de tiro equipados con colleras para permitir el aprovechamiento eficaz de su
fuerza. La fotografía es actual, pero la tecnología empleada es similar a la mejorada en la
Edad Media.

Esa dinámica lucha de clases entre siervos y señores dinamizaba la economía y hacía
posible el inicio de una concentración de riquezas acumuladas a partir de las rentas
agrícolas; pero nunca de manera comparable a la acumulación de capital propia del
capitalismo, pues no se hacía con ellas inversión productiva (como hubiera ocurrido de
disponer los campesinos del uso del excedente), sino atesoramiento en manos de nobleza y
clero. Tal cosa, en última instancia, a través de los programas de construcción (castillos,
monasterios, iglesias, catedrales, palacios) y el gasto suntuario en productos de lujo -
caballos, armas sofisticadas, joyas, obras de arte, telas de calidad, tintes, sedas, tapices,
especias- no pudo dejar de estimular el rudimentario comercio a larga distancia, la
circulación monetaria y la vida urbana; en definitiva, el resurgimiento económico de
Europa Occidental. Irónicamente, ambos procesos terminarían por minar las bases del
feudalismo, y llevarlo hacia su destrucción.60 No obstante, no hay que imaginar que se
produjo nada parecido a la revolución agrícola previa a la revolución industrial: el hecho de
que ni campesinos ni señores pudieran convertir en capital el excedente (unos porque se lo
extraían y otros porque su posición social era incompatible con las actividades económicas)
hacía lenta y costosa cualquier innovación, además del hecho de que cualquier innovación
chocaba con prejuicios ideológicos y una mentalidad fuertemente tradicionalista, ambas
cosas propias de la sociedad preindustrial. Sólo en el transcurso de siglos, y debido al
ensayo y error del buen hacer artesanal de anónimos herreros y talabarteros sin ningún tipo
de conexión con la investigación científica, se produjo la incorporación de escasas pero
decisivas mejoras técnicas como la collera (que posibilita el aprovechamiento eficaz de la
fuerza de los caballos de tiro, que empiezan a sustituir a los bueyes) o el arado de vertedera
(que sustituye al arado romano en las tierras húmedas y pesadas del norte de Europa, no así
en las secas y ligeras del sur). El barbecho de año y vez siguió siendo el método de cultivo
más utilizado; la rotación de cultivos era desconocida, el abonado era un recurso
excepcional, dada la escasez de animales, cuyo estiércol era el único abono disponible; el
regadío estaba limitado a algunas de las zonas mediterráneas de cultura islámica; se
escatimaba la utilización de hierro en herramientas y aperos de labranza, dado su coste
inasumible por los campesinos; el nivel técnico, en general, era precario. El molino de
viento fue una transferencia tecnológica que, como tantas otras en otros campos (pólvora,
papel, brújula, grabado), provenía de Asia. Aun con su alcance limitado, el conjunto de
innovaciones y cambios se concentró especialmente en un periodo que algunos
historiadores han venido en llamar el "Renacimiento" del siglo XII o la Revolución del
siglo XII, momento en el que el dinamismo económico y social, a partir del motor
principal, que es el campo, produce el despertar de un mundo urbano hasta entonces
marginal en Europa Occidental, y el surgimiento de fenómenos intelectuales como la
universidad medieval y la escolástica.

Artículo principal: Revolución del siglo XII

La universidad

Artículo principal: Universidad medieval




Aula universitaria. Laurentius de Voltolina, segunda mitad del siglo XIV.

Siguiendo el precedente de la organización carolingia de las escuelas palatinas,
catedralicias y monásticas (debida a Alcuino de York -787-), más que el de otras
instituciones semejantes existentes en el mundo islámico,61 las primeras universidades de la
Europa cristiana fueron fundadas para el estudio del derecho, la medicina y la teología. La
parte central de la enseñanza envolvía el estudio de las artes preparatorias (denominadas
artes liberales por cuanto eran mentales o espirituales y liberaban del trabajo manual propio
de las artesanías, consideradas oficios viles y mecánicos); estas artes liberales eran el
trivium (gramática, retórica y lógica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y
astronomía). Después, el alumno entraba en contacto con estudios más específicos. Además
de centros de enseñanza, eran también el lugar de investigación y producción del saber, y
foco de vigorosos debates y polémicas, lo que a veces requirió incluso las intervenciones
del poder civil y eclesiástico, a pesar de los fueros de los que estaban dotadas y que las
convertían en instituciones independientes, bien dotadas económicamente con una base
patrimonial de tierras y edificios. La transformación cultural generada por las universidades
ha sido resumida de este modo: En 1100, la escuela seguía al maestro; en 1200, el maestro
seguía a la escuela.62 Las más prestigiosas recibían el nombre de Studium Generale, y su
fama se extendía por toda Europa, requiriendo la presencia de sus maestros, o al menos la
comunicación epistolar, lo que inició un fecundo intercambio intelectual facilitado por el
uso común de la lengua culta, el latín.

Entre 1200 y 1400 fueron fundadas en Europa 52 universidades; 29 de ellas de fundación
papal, las demás de fundación imperial o real. La primera fue posiblemente Bolonia
(especializada en Derecho, 1088), a la que siguió Oxford (antes de 1096), de la que se
escindió su rival Cambridge (1209), París, de mediados del siglo XII (uno de cuyos
colegios fue la Sorbona, 1275), Salamanca (1218, precedida por el Estudio General de
Palencia de 1208), Padua (1222), Nápoles (1224), Coímbra (1308, trasladada desde el
Estudio General de Lisboa de 1290), Alcalá de Henares (1293, refundada por el Cardenal
Cisneros en 1499), la Sapienza (Roma, 1303), Valladolid (1346), la Universidad Carolina
(Praga, 1348), la Universidad Jagellónica (Cracovia, 1363), Viena (1365), Heidelberg
(1386), Colonia (1368) y, ya al final del periodo medieval, Lovaina (1425), Barcelona
(1450), Basilea (1460) y Uppsala (1477). En medicina gozaba de un gran prestigio la
Escuela Médica Salernitana, con raíces árabes, que provenía del siglo IX; y en 1220
empezó a rivalizar con ella la Facultad de Medicina de Montpellier.

Véase también: Universidad

La escolástica

Artículo principal: Escolástica

La escolástica fue la corriente teológico-filosófica dominante del pensamiento medieval,
tras la patrística de la Antigüedad tardía, y se basó en la coordinación de fe y razón (en
principio la identificación de ambas), que en cualquier caso siempre suponía la clara
sumisión de la razón a la fe (Philosophia ancilla theologiae -la filosofía es esclava de la
teología-). Pero también es un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debía
someterse al principio de autoridad (Magister dixit -lo dijo el Maestro-), y la enseñanza se
podía limitar en principio a la repetición o glosa de los textos antiguos, y sobre todo de la
Biblia, la principal fuente de conocimiento, pues representa la Revelación divina; a pesar de
todo ello, la escolástica incentivó la especulación y el razonamiento, pues suponía
someterse a un rígido armazón lógico y una estructura esquemática del discurso que debía
exponerse a refutaciones y preparar defensas. Desde el comienzo del siglo IX al fin del XII
los debates se centraron en la cuestión de los universales, que opone a los realistas
encabezados por Guillermo de Champeaux, a los nominalistas representados por Roscelino
y a los conceptualistas (Pedro Abelardo). En el siglo XII tiene lugar la recepción de textos
de Aristóteles antes desconocidos en Occidente, primero indirectamente a través de los
filósofos judíos y árabes, especialmente Avicena y Averroes, pero en seguida directamente
traducido del griego al latín por san Alberto Magno y por Guillermo de Moerbeke,
secretario de santo Tomás de Aquino, verdadera cumbre del pensamiento medieval y
elevado al rango de Doctor de la Iglesia. El apogeo de la escolástica coincide con el siglo
XIII, en que se fundan las universidades y surgen las órdenes mendicantes: dominicos (que
siguieron una tendencia aristotélica -los anteriormente citados-) y franciscanos
(caracterizados por el platonismo y la tradición patrística -Alejandro de Hales o san
Buenaventura-). Ambas órdenes coparán las cátedras y la vida de los colegios
universitarios, y de ellas procederán la mayoría de los teólogos y filósofos de la época.

El siglo XIV representará la crisis de la escolástica a través de dos franciscanos británicos:
el doctor subtilis Duns Scoto y Guillermo de Occam. Precedente de ambos sería la Escuela
de Oxford (Robert Grosseteste y Roger Bacon) centrada en el estudio de la naturaleza,
defendiendo la posibilidad de una ciencia experimental apoyada en la matemática, contra el
tomismo dominante. La polémica de los universales se terminó decantando por los
nominalistas, lo que dejaba un espacio a la filosofía más allá de la teología.




Los intelectuales medievales buscaban entender los principios geométricos y armónicos con
los que Dios habría creado el Universo. El compás en esta ilustración de un manuscrito del
siglo XIII es un símbolo del acto de creación de Dios.63
Ergo Domine, qui das fidei intellectum,      Luego Señor, tú que das el entendimiento a la
da mihi, ut, quantum scis expedire,          fe, dame de entender, tanto como consideres
intelligam, quia es sicut credimus, et hoc   bueno, que tú eres como creemos y lo que
es quod credimus. Et quidem credimus te creemos. Y bien, creemos que tú eres algo
esse aliquid quo nihil maius cogitari        mayor que lo cual no puede pensarse cosa
possit. An ergo non est aliqua talis         alguna. Ahora, ¿acaso no existe esta
natura, quia "dixit insipiens in corde suo: naturaleza, porque "dijo el necio en su
non est Deus" ?                                 corazón: no hay Dios" ?
         Anselmo de Canterbury, inicio del argumento ontológico para probar la existencia de Dios.
          Proslogio, capítulo II (1078). La frase entrecomillada es una cita bíblica (Salmos 13:1).64

Dicitur Exodi III, ex persona Dei, ego           Se dice en Éxodo 3,14 de la persona de Dios:
sum qui sum.                                     "Yo soy el que es."

Deum esse quinque viis probari potest...         La existencia de Dios puede ser probada de
Quinta via sumitur ex gubernatione               cinco maneras distintas... La quinta se deduce
rerum. Videmus enim quod aliqua quae             a partir del ordenamiento de las cosas. Pues
cognitione carent, scilicet corpora              vemos que hay cosas que no tienen
naturalia, operantur propter finem, quod         conocimiento, como son los cuerpos naturales,
apparet ex hoc quod semper aut                   y que obran por un fin. Esto se puede
frequentius eodem modo operantur, ut             comprobar observando cómo siempre o a
consequantur id quod est optimum; unde           menudo obran igual para conseguir lo mejor.
patet quod non a casu, sed ex intentione         De donde se deduce que, para alcanzar su
perveniunt ad finem. Ea autem quae non           objetivo, no obran al azar, sino
habent cognitionem, non tendunt in finem         intencionadamente. Las cosas que no tienen
nisi directa ab aliquo cognoscente et            conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas
intelligente, sicut sagitta a sagittante.        por alguien con conocimiento e inteligencia,
Ergo est aliquid intelligens, a quo omnes        como la flecha por el arquero. Por lo tanto,
res naturales ordinantur ad finem, et hoc        hay alguien inteligente por el que todas las
dicimus Deum.                                    cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios.
     Tomás de Aquino, quinta de las Cinco Vías (Quinquae viae) para probar la existencia de Dios.
                          Summa Theologiae (Suma Teológica, 1274), Quaestio 2, Articulus 3.65
                              Compárese con los argumentos actuales sobre el diseño inteligente.

El surgimiento de la burguesía
Signoria de Florencia, una institución municipal que ejerce el poder soberano en esta
ciudad estado italiana, dominada por una potente burguesía artesanal y comercial que se va
ennobleciendo y convirtiendo en patriciado urbano.

La burguesía es el nuevo agente social formado por los artesanos y mercaderes que surgen
en el entorno de las ciudades, bien en las antiguas ciudades romanas que habían decaído,
bien en nuevos núcleos creados en torno a castillos o cruces de caminos -los propiamente
llamados burgos-. Muchas de estas ciudades incorporaron ese nombre -Friburgo,
Estrasburgo; en España Burgo de Osma o Burgos-.

La burguesía estaba interesada en presionar al poder político (imperio, papado, las
diferentes monarquías, la nobleza feudal local o instituciones eclesiásticas -diócesis o
monasterios- de las que dependieran sus ciudades) para que se facilitara la apertura
económica de los espacios cerrados de las urbes, se redujeran los tributos de portazgo y se
garantizaran formas de comercio seguro y una centralización de la administración de
justicia e igualdad de las normas en amplios territorios que les permitieran desarrollar su
trabajo, al tiempo que garantías de que los que vulnerasen dichas normas serían castigados
con igual dureza en los distintos territorios.

Aquellas ciudades que abrían las puertas al comercio y a una mayor libertad de circulación,
veían incrementar la riqueza y prosperidad de sus habitantes y las del señor, por lo que con
reticencias pero de manera firme se fue difundiendo el modelo. Las alianzas entre señores
eran más comunes, no ya tanto para la guerra, como para permitir el desarrollo económico
de sus respectivos territorios, y el rey fue el elemento aglutinador de esas alianzas.

Los burgueses pueden considerarse como hombres libres en cuanto estaban parcialmente
fuera del sistema feudal, que literalmente los asediaba -se ha comparado a las ciudades con
islas en un océano feudal-,66 porque no participaban directamente de las relaciones feudo-
vasalláticas: ni eran señores feudales, ni campesinos sometidos a servidumbre, ni hombres
de iglesia. La sujeción como súbdito del poder político era semejante a un lazo de vasallaje,
pero más bien como señorío colectivo que hacía que la ciudad respondiera como un todo a
las demandas de apoyo militar y político del rey o del gobernante a la que estuviera
vinculada, y que a su vez participara en la explotación feudal del campo circundante (alfoz
en España).

La expresión alemana Stadtluft macht frei "Los aires de la ciudad dan libertad", o "te hacen
libre"67 (paráfrasis de la frase evangélica "la verdad os hará libres"),68 indicaba que quienes
podían radicarse en las ciudades, a veces huyendo literalmente de la sujeción de la
servidumbre,69 tenían todo un nuevo mundo de oportunidades que explotar, aunque no en
régimen de libertad, entendida ésta en su forma contemporánea. La sujeción a las normas
gremiales y a las leyes urbanas podía ser más dura incluso que las del campo: la pax urbana
significaba la rigidez en la aplicación de la justicia, que mantenía los caminos y las puertas
de entrada flanqueados con cadáveres de ajusticiados y un severo toque de queda, con
cierre de puertas al anochecer y rondas de vigilancia. Eso sí: concedía a los burgueses la
oportunidad de ejercer parcela de poder, incluyendo el uso de las armas en la milicia urbana
(como las Hermandades castellanas que se unificaron en la Santa Hermandad ya en el siglo
XV), que en no pocas ocasiones se utilizaron en contra de las huestes feudales, con el
beneplácito de las emergentes monarquías autoritarias. En el caso más precoz y
espectacular fueron las comunas italianas, que se independizaron de hecho del Sacro
Imperio Romano Germánico a partir de la batalla de Legnano (1176).




Eva hilando ante la cuna de uno de sus hijos. Ilustración del folio 8 del Psalterio Hunter.
La introducción de la rueca para hilar fue una de las innovaciones introducidas desde Asia
en la Plena Edad Media. La de la ilustración es una hilandera primitiva, sin rueda. Ambas
eran utilizadas tanto en la artesanía urbana como en las labores domésticas de las mujeres
en campo y ciudad. Como todos los trabajos, dio origen a tensiones sociales: When Adam
delved, and Eve span / Who was then a gentleman? ("Cuando Adán cavaba y Eva hilaba,
¿quién era entonces caballero?") era una rima popular con la que el clérigo John Ball
movilizó a los campesinos ingleses de la revuelta de 1381.

En los burgos surgieron muchas instituciones sociales nuevas. El desarrollo del comercio
llevó aparejado consigo el del sistema financiero y la contabilidad. Los artesanos se unieron
en asociaciones llamadas gremios, ligas, corporaciones, cofradías, o artes, según el lugar
geográfico. El funcionamiento interno de los talleres gremiales implicaba un aprendizaje de
varios años del aprendiz a cargo de un maestro (el dueño del taller), que implicaba el paso
de aquél a la condición de oficial cuando demostrara conocer el oficio, lo que implicaba su
consideración como trabajador asalariado, una condición de por sí ajena al mundo feudal
que incluso se trasladó al campo (en principio de manera marginal) con los jornaleros que
no disponían de tierras propias ni concedidas por el señor. La asociación de los talleres en
los gremios, funcionaba de manera completamente contraria al mercado libre capitalista: se
procuraba evitar todo rasgo posible de competencia fijando los precios, las calidades, los
horarios y condiciones de trabajo, e incluso las calles donde podían radicarse. La apertura
de nuevos talleres y el paso del rango de oficial al de maestro estaban muy restringidos, de
modo que en la práctica se incentivaban las herencias y los enlaces matrimoniales
endogámicos dentro del gremio. El objetivo era conseguir la supervivencia de todos, no el
éxito del mejor.
Más apertura demostró el comercio. Los buhoneros que iban de aldea en aldea, y los
escasos aventureros que se atrevían a hacer viajes más largos eran los mercaderes más
habituales de la Alta Edad Media, antes del año 1000. En tres siglos, para comienzos del
siglo XIV, las ferias de Champaña y de Medina habían creado rutas terrestres estables y
más o menos seguras que (a lomos de mulas o con carretas en el mejor de los casos)
recorrían Europa de norte a sur (en el caso castellano siguiendo las cañadas trashumantes de
la Mesta, en el caso francés enlazando los emporios flamenco y norte-italiano a través de
las prósperas regiones borgoñonas y renanas, todas ellas salpicadas de ciudades). La Hansa
o liga hanseática estableció a su vez rutas marítimas de una estabilidad y seguridad similar
(con mayor capacidad de carga, en barcos de tecnología innovadora) que unían el Báltico y
el Mar del Norte a través de los estrechos escandinavos, conectando territorios tan lejanos
como Rusia y Flandes y rutas fluviales que conectaban todo el norte de Europa (ríos como
el Rin y el Vístula), permitiendo el desarrollo de ciudades como Hamburgo, Lübeck y
Danzing, y estableciendo consulados comerciales denominados kontor.70 En el
Mediterráneo se llamaron Consulado del Mar: el primero en Trani en 1063 y luego Pisa,
Mesina, Chipre, Constantinopla, Venecia, Montpellier, Valencia (1283), Mallorca (1343) y
Barcelona (1347).71 Cuando el estrecho de Gibraltar fue seguro, se pudieron conectar
marítimamente ambas Europas, con rutas entre las ciudades italianas (sobre todo Génova),
Marsella, Barcelona, Valencia, Sevilla, Lisboa, los puertos del Cantábrico (Santander,
Laredo, Bilbao), los del Atlántico francés y los del Canal de la Mancha (ingleses y
flamencos, sobre todo Brujas y Amberes). El contacto cada vez más fluido de gentes de
distintas naciones (como comenzaron a llamarse a las agrupaciones de comerciantes de
cercano origen geográfico que se entendían en la misma lengua vulgar, al igual que ocurría
en las secciones de las órdenes militares) terminó produciendo que ambas instituciones
funcionaran de hecho, como primitivas organizaciones internacionales.

Todo ello desarrolló un incipiente capitalismo comercial (véase también Historia del
capitalismo) con el incremento o surgimiento ex novo de la economía monetaria, la banca
(crédito, préstamos, seguros, letras de cambio), actividades que mantuvieron siempre
recelos morales (pecado de usura para todas las que significara lucro indebido, y en que
únicamente podían incurrir los judíos cuando prestaban a otros que no fueran de su religión,
oficio prohibido tanto a los cristianos como a los musulmanes). La aparición de burgueses
ricos y de una plebe urbana pobre originó un nuevo tipo de tensiones sociales, que
produjeron revueltas urbanas.72 En cuanto a los aspectos ideológicos, la expresión del
inconformismo burgués con su puesto marginal en la sociedad feudal está en el origen de
las herejías a lo largo de toda la Baja Edad Media (cátaros, valdenses, albigenses,
dulcinianos, hussitas, wycliffianos). Los intentos de responder a esas demandas del mundo
urbano por parte de la Iglesia, así como de controlarlas y en su caso reprimirlas, produjeron
la aparición de las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos) y de la Inquisición. A
veces, la imposibilidad de conseguir el control hizo optar por el exterminio, como ocurrió
en Beziers en 1209, siguiendo la respuesta del legado pontificio Arnaud Amaury:73

- ¿Cómo distinguiremos a los herejes de los católicos? - Matadlos a todos, que Dios reconocerá a
los suyos

                            Las catedrales y la búsqueda de la altura
En la Edad Media, la oposición entre lo alto y lo bajo "se proyecta en el espacio": se construyen torres y murallas muy elevadas, muy visibles,
para manifestar que se quiere escapar de lo "bajo"... lo alto y la altura designan lo que es grande y hermoso... se expresa en la construcción de los
castillos y las catedrales... Esa oposición es el correlato de la que existe entre el cielo y la tierra.

(...)

Luego, se buscó la luz, e incluso se acabó por identificar a Dios con la luz. Los progresos técnicos, la búsqueda de espacios abiertos y el uso cada
vez más sofisticado del hierro y los diversos metales dieron nacimiento, entre los siglos XI y XIII a las grandes catedrales. 74

La rivalidad entre castillos señoriales tuvo su correlato urbano en la rivalidad entre casas fortificadas, con torres desafiantes, que han
sobrevivido en los espectaculares conjuntos de San Gimignano o de Cáceres. Mucho más extendida estuvo la rivalidad de las
catedrales, cuya construcción se demoraba por siglos, desarrollándose de un modo orgánico, sin que los planes originarios se
terminaran, haciendo que el resultado final fuera habitualmente la suma de estilos muy diferentes. Se llegaron a producir verdaderas
carreras de prestigio, como la que se prolongó por cientos de años entre las de Siena y Florencia. Las dimensiones extraordinarias de
ambas hicieron imposible que se terminaran antes de la crisis bajomedieval, lo que determinó que los sieneses (izquierda: Catedral de
Siena Duomo di Santa María) optaran por conformarse con lo construido hasta entonces (para que pudiera utilizarse desde sus
inicios, siempre se comenzaban las obras por el ábside, permitiendo consagrar el altar y dar culto mientras continuaban las obras). Lo
que se pretendía era convertir el actual brazo mayor en el menor, y construir un brazo mayor verdaderamente descomunal (proyecto
de 1339 que tuvo que abandonarse; el diseño inicial era de 1215-1263). Mientras tanto, los florentinos (derecha: Catedral de
Florencia Duomo di Santa María dei Fiori), humillados por no ser capaces de cubrir el gigantesco espacio central del crucero (un
desproporcionado tambor octogonal sobreelevado), tuvieron que esperar a que Filippo Brunelleschi consiguiera resolver el desafío
técnico con una impresionante cúpula que abre la época del Renacimiento (concurso de 1419 y construcción entre 1420 y 1436).
Véase también catedrales de España.
Nuevas entidades políticas

Poderes Universales, Monarquías Feudales y Ciudades-Estado

En la Plena Edad Media se observó una gran disparidad en la escala a que se ejercía el
poder político: los poderes universales (Pontificado e Imperio) seguían reivindicando su
primacía frente a las Monarquías feudales, que en la práctica funcionaban como estados
independientes. Al mismo tiempo, entidades mucho más pequeñas en extensión
demostraban ser muy dinámicas en las relaciones internacionales (las ciudades-estado
italianas y las ciudades libres del Imperio Germánico), y el municipalismo demostró ser una
fuerza muy a tener en cuenta en todos los territorios de Europa.75

El redescubrimiento del Digesto justinianeo (Digestum Vetus) permitió el estudio autónomo
del Derecho (Pepo e Irnerio) y el surgimiento de la Escuela de los Glosadores y de la
Universidad de Bolonia (1088). Ese suceso, que permitirá el redescubrimiento paulatino del
Derecho romano, llevará a la formación del llamado Corpus Iuris Civilis y a la posibilidad
de plantear un Ius commune (Derecho común), y justificar la concentración de poder y
capacidad reglamentaria en la institución imperial, o en los monarcas, cada uno de los
cuales empezará a considerarse como imperator in regno suo (emperador en su reino).

Rex superiorem non recognoscens in regno suo est Imperator: El rey no reconoce superiores, en su
reino es emperador.
                                              Decretal Per Venerabilem de Inocencio III, 1202.76

La difícil convivencia de Pontificado e Imperio (regnum et sacerdocium) a lo largo de los
siglos dio origen entre 1073 y 1122 a la querella de las investiduras. Distintas
formulaciones ideológicas (teoría de las dos espadas, Plenitudo potestatis, Dictatus papae,
condenas de la simonía y el nicolaísmo) constituían un edificio levantado durante siglos por
el que el Papa pretendía marcar la supremacía de la autoridad religiosa sobre el poder civil
(lo que se ha venido denominando agustinismo político), mientras que el Emperador
pretendía hacer valer la legitimidad de su cargo, que pretendía derivar del antiguo Imperio
romano (Translatio imperii), así como el hecho material de su capacidad militar para
imponer su poder territorial e incluso tutelar la vida religiosa (tanto en los aspectos
institucionales como los dogmáticos), a semejanza de su equivalente en Oriente. El acceso
de distintas dinastías a la dignidad imperial debilitó el poder de los emperadores, sujetos a
un sistema de elección que les hacía dependientes de un delicado juego de alianzas entre los
dignatarios que alcanzaron el título de príncipe elector, unos laicos (príncipes territoriales,
independientes en la práctica) y otros eclesiásticos (obispos de ciudades libres). No
obstante, periódicamente se asistía a intentos de recuperar el poder imperial (Otón III y
Enrique II entre los últimos otónidas), que en ocasiones llegaban a enfrentamientos
espectaculares (Enrique IV, de la dinastía Salia, o Federico I Barbarroja y Federico II de la
dinastía Hohenstaufen). La oposición entre güelfos y gibelinos, cada uno asociado a uno de
los poderes en liza (papa y emperador), presidió la vida política de Alemania e Italia desde
el siglo XII hasta bien entrada la Baja Edad Media.
Ambas pretensiones distaron mucho de hacerse efectivas, agotadas en su propio debate y
superadas por la mayor eficacia política de las entidades urbanas y los reinos del resto de
Europa.77

Artículo principal: Dominium mundi
Véase también: Derecho penal#Edad Media

Parlamentarismo

Apareció el parlamentarismo, una forma de representación política que con el tiempo se
convirtió en el precedente de la división de poderes consustancial a la democracia de la
Edad Contemporánea. La primacía en el tiempo la tiene el Alþingi islandés (930), que
seguía el modelo de los thing o asambleas de guerreros germanos; pero desde finales del
siglo XI se fue gestando un nuevo modelo institucional, derivado de la obligación feudal de
consilium, que implicaba a los tres órdenes feudales, y se generalizó por Europa occidental:
las Cortes de León (1188), el Parlamento inglés (1258) -previamente las relaciones de
poder entre rey y nobleza habían sido reguladas en la Carta Magna, 1215, o las Provisiones
de Oxford, 1258- y los Estados Generales franceses (1302).

La Reforma Gregoriana y las reformas monásticas




Torre de la Abadía de Cluny.
Artículo principal: Reforma gregoriana

Hildebrando de Toscana, ya desde su posición bajo los pontificados de León IX y Nicolás
II, y más tarde como papa Gregorio VII (con lo que cubre toda la segunda mitad del siglo
XI), emprendió un programa de centralización de la Iglesia, con la ayuda de los
benedictinos de Cluny, que se extendieron por toda Europa Occidental implicando a las
monarquías feudales (destacadamente en los reinos cristianos peninsulares, a través del
Camino de Santiago).

Las siguientes reformas monásticas, como la cartuja (San Bruno) y sobre todo la
cisterciense (San Bernardo de Claraval) significarán nuevos fortalecimientos de la jerarquía
eclesiástica y su implantación dispersa en todo el territorio europeo como una
impresionante fuerza social y económica ligada a las estructuras feudales, vinculada a las
familias nobles y a las dinastías regias y con una base de riqueza territorial e inmobiliaria, a
la que se añadía el cobro de los derechos propios de la Iglesia (diezmos, primicias, derechos
de estola, y otras cargas locales, como el voto de Santiago en el noroeste de España).

El fortalecimiento del poder papal intensificó las tensiones políticas e ideológicas con el
Imperio Germánico y con la Iglesia oriental, que en este caso terminarán llevando al Cisma
de Oriente.

Las Cruzadas trajeron como consecuencia la creación de un tipo especial de órdenes
religiosas, que, además de someterse a una regla monástica (habitualmente la cisterciense,
incluyendo el cumplimiento teórico de los votos monásticos) exigían a sus componentes
una vida castrense más que ascética: fueron las órdenes militares, fundadas tras la toma de
Jerusalén en 1099 (caballeros del Santo Sepulcro, templarios -1104- y hospitalarios -1118-
). También se constituyeron en otros contextos geográficos (órdenes militares españolas y
caballeros teutónicos).

La adaptación a la pujante vida urbana de los siglos XII y XIII será misión de un nuevo
ciclo de fundaciones en el clero regular: las órdenes mendicantes, cuyos miembros no eran
monjes, sino frailes (franciscanos de San Francisco de Asís y dominicos de Santo Domingo
de Guzmán, a las que siguieron otras, como los agustinos); y de nuevas instituciones: las
Universidades y la Inquisición.




Anunciación por Conrad von Soest, 1403. La Virgen, modelo de virtudes femeninas, cuya
inocencia es simbolizada por el lirio, escucha el mensaje divino traído por el arcángel San
Gabriel y acepta su destino (concebir a Cristo por obra y gracia del Espíritu Santo -la
paloma-) con humildad y obediencia: Ecce ancilla Domini; fiat mihi secundum verbum
tuum: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra (Lucas 1:38).78
Innovaciones dogmáticas y devocionales

A partir del siglo XI y el siglo XII, se introdujeron en el cristianismo latino innovaciones
dogmáticas y devocionales de gran trascendencia:

La imposición del rito romano frente a la anterior multiplicidad de liturgias (rito hispánico,
rito bracarense, rito ambrosiano, etc.)

La imposición del celibato sacerdotal en el Concilio de Letrán (1123).

El hallazgo del papel del purgatorio como estadio intermedio de las almas entre cielo e
infierno, que intensificará la función intermediadora de la Iglesia a través de las oraciones y
misas y los méritos de la Comunión de los Santos por ella administrados.

Mariolatría

La intensificación del papel de la Virgen María, que pasa a ser una corredentora con
atributos investigados por la mariología y aún no dogmatizados (Inmaculada Concepción,
Asunción de la Virgen), con nuevas devociones y oraciones (Avemaría -yuxtaposición de
textos evangélicos que se introduce en occidente en el siglo XI-, Salve -adoptada por Cluny
en 1135-, Rosario -introducido por Santo Domingo contra los albigenses-), una fiebre de
fundaciones de iglesias en su nombre, y con un amplísimo tratamiento artístico. En la época
del amor cortés la devoción a la Virgen apenas podía distinguirse, al menos en las formas,
de la que el caballero sentía por su dama.79

La mariología había nacido en la Antigüedad tardía con la patrística, y el culto popular de
la virgen fue uno de los factores clave de la suave transición del paganismo al cristianismo,
que suele interpretarse como una adaptación del patriarcal monoteísmo del judaísmo al
matriarcal panteón de las diosas-vírgenes-madre del Mediterráneo clásico: la cananea
Astarté, la babilonia Istar, las griegas Rea y Gaia, la frigia Cibeles, la Artemisa de Éfeso,
la Deméter de Eleusis, la egipcia Isis, etc.80 La controversia Cristotokos-Theotokos (María
como "Madre de Cristo" o "Madre de Dios"), y el amplio tratamiento de ésta en el arte
bizantino habían caracterizado a la iglesia oriental. El protagonismo de la Virgen quedaba
ampliamente compensado con la misoginia del tratamiento de otras figuras femeninas,
destacadamente Eva, la Magdalena y Santa María Egipcíaca. La renuncia al cuerpo (la
carne enemiga del alma) y a las riquezas, que da oportunidad al arrepentimiento y la
redención (y confía su gestión a la Madre Iglesia) solía ser el aspecto más destacable
también en las vidas de otras santas y mártires.81

Sacramentos y cohesión social. Minorías religiosas
El pecado original, por Bertram von Minden, 1375. El tema de Adán y Eva daba la ocasión
más habitual de representación de desnudos durante la Edad Media.

Por último, la institucionalización de los sacramentos, especialmente la penitencia y la
comunión pascual que se plantean como trámites anuales que el fiel ha de cumplir ante su
párroco y confesor. La vivencia comunitaria de los sacramentos, sobre todo los que
significan cambios vitales (bautismo, matrimonio, extrema unción), y los rituales
funerarios, cohesionaban fuertemente a las sociedades locales tanto aldeanas como urbanas,
sobre todo cuando se enfrentaban a la convivencia con otras comunidades religiosas -judíos
en toda Europa y musulmanes en España-.

La celebración de las festividades en días distintos (viernes los musulmanes, sábados los
judíos, domingos los cristianos), los distintos tabúes alimentarios (cerdo, alcohol, rituales
de matanza que obligan a separar las carnicerías) y la separación física de las comunidades
-guetos, aljamas o juderías y morerías- planteaban una situación que, incluso con tolerancia
religiosa, distaba mucho de ser un trato igualitario. Los judíos cumplieron una función
social de chivo expiatorio que dio salida a las tensiones sociales en determinados
momentos, con el estallido de pogromos (revueltas antijudías, que tras la conversiones
masivas dieron paso a revueltas anticonversas) o con las políticas de expulsión (Inglaterra -
1290-, Francia -1394- y España -1492- y Portugal en 1496). La existencia de minorías
religiosas dentro del cristianismo, en cambio, no podía ser aceptada, puesto que la
comunidad política se identificaba con la unidad en la fe. Los definidos como herejes, por
tanto, eran perseguidos por todos los medios.

Delito y pecado. El sexo
En cuanto a las desviaciones del comportamiento que no supusieran desafíos de opinión
sino delitos o pecados (conceptos identificables y de imposible deslindamiento), su
tratamiento era objeto de las jurisdicciones civil (que aplicaba el fuero correspondiente, la
legislación del reino o el derecho común) y religiosa (que aplicaba el Derecho Canónico en
cuestiones ordinarias, o el procedimiento inquisitorial en caso necesario), cuya
coordinación era a veces compleja, como ocurría con las desviaciones de la conducta sexual
considerada correcta (masturbación, homosexualidad, incesto, estupro, amancebamiento,
adulterio y otros asuntos matrimoniales).82 En cualquier caso, la vivencia de la sexualidad y
la desnudez del cuerpo tuvo tratamientos muy distintos en cada época y lugar; y diferentes
expectativas para cada nivel social (se consideraba que era propio de los campesinos un
comportamiento animal, es decir, natural, y se pretendía que los nobles y clérigos tuvieran
más voluntad para controlar sus instintos).

También costumbres como los baños (conocidos desde las termas romanas y reintroducidos
por los árabes) y prácticas como la prostitución fueron objeto de críticas morales y
reglamentaciones más o menos permisivas, llegando en el caso de los baños
progresivamente hasta la prohibición (se les acusaba de inmorales y de producir el
afeminamiento de los guerreros), y en el de la prostitución al confinamiento en
determinados barrios, la obligación de llevar determinadas prendas y la detención de sus
actividades en determinadas fechas (Semana Santa). La erradicación de la prostitución no
se concebía posible, dado lo inevitable del pecado, y su papel de mal menor que evitaba que
el deseo irrefrenable de los varones fuera en contra del honor de las doncellas y las mujeres
respetables. Por lo general, los historiadores suelen coincidir que el periodo de la Plena
Edad Media fue una etapa de mayor libertad de costumbres que no tuvo que esperar a El
Decamerón (1348), y que en algunas cuestiones, como la condición femenina, significó una
verdadera promoción, tanto frente a la Alta Edad Media como frente a la Edad Moderna;83
aunque el extendido mito de que se llegara a dudar si la mujer tenía alma es un error
filológico.84

Expansión geográfica de la Europa feudal
Willelm Dux, el Duque Guillermo de Normandía dirige sus tropas a la batalla de Hastings
que le convertirá en rey de Inglaterra (1066). Tapiz de Bayeux, bordado pocos años
después.

La expansión geográfica se llevó a cabo, o se intentó llevar a cabo, al menos, en varias
direcciones, siguiendo no tanto un propósito determinado por concepciones nacionalistas
inexistentes en la época, sino la dinámica propia de las casas feudales. Los normandos,
vikingos asentados en Normandía, dieron origen a una de las casas feudales más expansivas
de Europa, que se extendió por Francia, Inglaterra e Italia, enlazada con las de Anjou-
Plantagenet y Aquitania. Las casas de Navarra y Castilla (dinastía Jimena), Francia,
Borgoña y Flandes (Capetos, Casa de Borgoña -extendida por la Península Ibérica-, Valois)
y Austria (casa de Habsburgo) son otros buenos ejemplos, y todas ellas se vieron
vinculadas por alianzas, enlaces matrimoniales y enfrentamientos sucesorios o territoriales,
consustanciales a las relaciones feudo-vasalláticas y expresión de la violencia inherente al
feudalismo.85 En el contexto espacial de la Europa Nórdica y Centro-Oriental tuvieron un
desarrollo similar la Casa de Sweyn Estridsson danesa, la Bjälbo noruega y los Sverker y
Erik suecos; y más tarde la Dinastía Jogalia o Jagellón (Hungría, Bohemia, Polonia y
Lituania).

En España, simultáneamente a la disolución del Califato de Córdoba (en guerra civil desde
el 1010 y extinguido el 1031), se creó un vacío de poder que los reinos feudales
cristianohispánicos de Castilla, León, Navarra, Portugal y Aragón (fusionado
dinásticamente con el condado de Barcelona) intentaron aprovechar, expandiéndose frente
a los reinos de taifas musulmanes en la llamada Reconquista. En las Islas Británicas, el
reino de Inglaterra intentó repetidas veces invadir a Gales, Escocia e Irlanda, con mayor o
menor éxito.




Reconstrucción de un drakkar, embarcación usada habitualmente por los vikingos.

En Europa del Norte, acabadas las invasiones de los vikingos, las riquezas saqueadas por
éstos sirvieron para adquirir productos y servicios occidentales, creando en el Mar Báltico
una próspera red comercial que atrajo a los escandinavos a la civilización occidental,
mientras su expansión hacia el oeste por el Atlántico (Islandia y Groenlandia) no pasó de la
mítica Vinlandia (asentamiento fracasado en América del Norte, en torno al año 1000). Los
vikingos orientales (varegos), llegaron hasta Constantinopla, y fundaron los reinos de
Ucrania y Rusia. Los vikingos meridionales (normandos) se instalaron en Normandía,
Inglaterra, Sicilia y el sur de Italia, creando reinos centralizados y eficientes (Rolón,
Guillermo el Conquistador y Rogerio I de Sicilia). En el este, en el año 955, Otón el Grande
batió a los magiares en la Batalla del Río Lech y reincorporó Hungría a Occidente, al
tiempo que comenzaba la "germanización" de Polonia, hasta entonces pagana.
Posteriormente, desde tiempos de Enrique el León (siglo XII), los alemanes se fueron
abriendo paso a través de las tierras de los vendos, hasta el Mar Báltico, en un proceso de
colonización conocido como Ostsiedlung (que será mitificado posteriormente con el
romántico nombre de Drang nach Osten, o Afán de ir hacia el Este, lo que sirvió para
justificar la teoría nazi del espacio vital alemán Lebensraum). Pero sin lugar a dudas, el
movimiento de expansión más espectacular, aunque finalmente fallido, fueron las
Cruzadas, en donde selectos miembros de la nobleza guerrera occidental cruzaron el Mar
Mediterráneo e invadieron el Medio Oriente, creando reinos de efímera duración.




Luis IX de Francia (San Luis) dirigió a sus caballeros a un desembarco naval contra el
fuerte egipcio de Damietta en la Quinta Cruzada (1217-1221).

Las Cruzadas

Artículo principal: Cruzadas

Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas, en cumplimiento de un solemne voto, para
liberar Tierra Santa de la dominación musulmana. El origen de la palabra remonta a la cruz
hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en esas
iniciativas, a partir de la petición del Papa Urbano II y las predicaciones de Pedro el
Ermitaño. Las sucesivas cruzadas tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII. Fueron
motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con
Asia y el afán hegemónico del papado sobre las iglesias de Oriente.

Balance de la expansión geográfica
Espada, cetro, orbe y corona (con su característica cruz inclinada) de San Esteban de
Hungría, rey magiar convertido al cristianismo y coronado en diciembre del año 1000 por
el papa Silvestre II, en un acto similar al que protagonizó Carlomagno exactamente
doscientos años antes, significando en este caso la expansión del cristianismo occidental y
las instituciones feudales por la Europa centro-oriental.

El balance de esta expansión fue espectacular, por comparación a la vulnerabilidad de la
oscura época anterior: Tras medio siglo de instituciones carolingias, hacia 843 (Tratado de
Verdún), los territorios que podían identificarse más o menos próximamente con ellas (lo
que podría denominarse una formación social cristiano occidental) se extendían por
Francia, el oeste y sur de Alemania, el sur de Gran Bretaña, las montañas septentrionales de
España y el norte de Italia. Un siglo después, en la época de Batalla del Río Lech (955), no
había región de Europa Occidental a salvo de las nuevas oleadas de invasores bárbaros, que
parecían conducir a una nueva crisis de civilización.86

Sin embargo, en los dos siglos siguientes al fatídico año mil el panorama había cambiado
completamente: para la época de la Batalla de Navas de Tolosa (1212), habían sido
incorporadas a la civilización europea toda Italia hasta Sicilia, la Gran Bretaña no inglesa
(Escocia y Gales), Escandinavia (que se expandía por el Atlántico Norte hasta
Groenlandia), buena parte de Europa Oriental (Polonia, Bohemia, Moravia y Hungría,
quedando los pueblos eslavos de los Balcanes y Rusia en la órbita del cristianismo oriental
e institucionalizando sus propios reinos) y media Península Ibérica (en el transcurso del
siglo XIII lo sería toda excepto el tributario reino nazarí de Granada, quedando marcado
definitivamente el predominio cristiano sobre el estrecho de Gibraltar con la batalla del
Salado -1340-). Otros territorios periféricos (como Lituania o Irlanda) estaban sometidos a
una presión militar cada vez mayor por parte de los reinos centrales de la cristiandad latina.
Más allá de los límites de Europa Occidental, las incursiones militares de huestes latinas de
muy variada composición habían puesto en sus manos lugares tan lejanos como
Constantinopla y los ducados de Atenas y Neopatria o Jerusalén y los Estados Cruzados.

Cristianos, musulmanes y judíos en la Península Ibérica

Artículo principal: Baja Edad Media en España
Véanse también: Reconquista, Reinos de Taifas, Almorávides, Almohades, Reino de Portugal,
Reino de Navarra, Corona de Castilla y Corona de Aragón
Véanse también: Sancho III el Mayor, Alfonso VI de Castilla, Alfonso I el Batallador, Jaime I
el Conquistador, Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio
Véanse también: Ibn Hazm, Avempace, Averroes, Maimónides, Yehudah Ben Samuel Halevi,
Maslama de Madrid, Gonzalo de Berceo, Arcipreste de Hita, Ramon Llull, Bernal de
Bonaval y Martín Codax
Véanse también: Escuela de traductores de Toledo, Literatura medieval española, Mester de
juglaría, Mester de clerecía, Lírica galaicoportuguesa, Literatura hispanohebrea, Teatro
medieval español, Literatura sapiencial medieval en España y Literatura oral y tradicional
medieval en euskera
Véanse también: El Cid, Roger de Lauria y Al-Azraq
Véanse también: Órdenes militares españolas, El monasterio en España, Historia del
cristianismo en España, Instituciones españolas del Antiguo Régimen y Concejo de la
Mesta
Véanse también: Conquista de Navarra, Taifa de Toledo#Fin del dominio musulmán, Batalla
de Zalaca, Batalla de Uclés, Taifa de Zaragoza#El gobierno almorávide y la conquista
cristiana, Historia de Zaragoza#Çaragoça, Historia de Valencia#La Reconquista,
Conquista de Mallorca, Batalla de las Navas de Tolosa, Historia de Córdoba
(España)#Época cristiana, Historia de Sevilla#Reconquista, Historia de la Región de
Murcia#Reconquista cristiana y Revuelta mudéjar




       Europa en 1328. Europa en la década de 1430.Europa en la década de 1470.

El ocaso de la Edad Media (siglos XIV y XV)




Muerte de Wat Tyler, líder de la revuelta campesina de 1381 en Inglaterra.

El símil astronómico de ocaso, que Johan Huizinga convierte en otoño, es utilizado con
mucha frecuencia en la historiografía, con un valor analógico que más que una decadencia
en lo económico o lo intelectual refleja un claro agotamiento de los rasgos específicamente
medievales frente a sus sustitutos modernos.87

La crisis del siglo XIV

Artículo principal: Crisis del siglo XIV

El final de la Edad Media llega con el comienzo de la transición del feudalismo al
capitalismo, otro periodo secular de transición entre modos de producción que no finalizará
hasta el final del Antiguo Régimen y el comienzo de la Edad Contemporánea, con lo que
tanto este último periodo medieval como la Edad Moderna entera cumplen un papel similar
y cubren una similar extensión temporal (500 años) a lo que significó la Antigüedad Tardía
para el comienzo de la Edad Media.

La ley de rendimientos decrecientes empezó a mostrar sus efectos a medida que el
dinamismo de los campesinos forzó la roturación de tierras marginales y las lentas mejoras
técnicas no podían sucederse a un ritmo semejante. La coyuntura climática cambió,
acabando con el denominado óptimo medieval que permitió la colonización de Groenlandia
y el cultivo de vides en Inglaterra. Las malas cosechas condujeron a hambrunas que
debilitaron físicamente a las poblaciones, preparando el terreno para que la Peste negra de
1348 fuera una catástrofe demográfica en Europa. La repetición sucesiva de epidemias
caracterizó un ciclo secular.

Consecuencias de la crisis




El matrimonio Arnolfini, por Jan van Eyck (1430), representa el interior de una acomodada
casa burguesa, que ambientan bien algunos de los nuevos valores de esa emergente clase
social: la propiedad privada ganada con el trabajo, la familia nuclear, la moderación, la
discreción y la privacidad. La escena transcurre en Flandes, un emporio comercial y
artesanal, que suscitó el florecimiento de una nueva forma de pintura, la de los primitivos
flamencos que entre otras innovaciones, iniciaron la pintura al óleo, lo que permitía detalles
sutilísimos para hacer cada vez más fieles los retratos, un género que siglos antes no tenía
ninguna demanda social.

Las consecuencias no fueron negativas para todos. Los supervivientes acumularon
inesperadamente capital en forma de herencias, que pudo en algunos casos invertirse en
empresas comerciales, o acumularon inesperadamente patrimonios nobiliarios. Las
alteraciones de los precios de mercado de los productos, sometidos a tensiones nunca vistas
de oferta y demanda cambió la forma de percibir las relaciones económicas: los salarios (un
concepto, como el de circulación monetaria ya de por sí disolvente de la economía
tradicional) crecían al tiempo que las rentas feudales pasaron a ser inseguras, obligando a
los señores a decisiones difíciles. Alternativamente primero tendieron a ser más
comprensivos con sus siervos, que a veces estuvieron en situación de imponer una nueva
relación, liberados de la servidumbre; mientras que en un segundo momento, sobre todo
tras algunas rebeliones campesinas fracasadas y duramente reprimidas, impusieron en
algunas zonas una nueva refeudalización, o cambios de estrategia productiva como el paso
de la agricultura a la ganadería (expansión de la Mesta).6

El negocio lanero produjo curiosas alianzas internacionales e interestamentales (señores
ganaderos, mercaderes de la lana, artesanos de paños) que suscitaron verdaderas guerras
comerciales (en ese sentido se ha podido interpretar las cambiantes alianzas y divisiones
internas Inglaterra-Francia-Flandes durante la Guerra de los Cien Años, en la que Castilla
se implicó en su propia guerra civil).88 Únicamente los nobles con más capacidad
(demostrada la mayor parte de las veces por el despojo de nobles con menos capacidad)
pudieron convertirse en una gran nobleza o aristocracia de grandes casas nobiliarias,
mientras que la pequeña nobleza se empobrecía, reducida a la mera supervivencia o a la
búsqueda de nuevos tipos de ingresos en la creciente administración de las monarquías, o a
los tradicionales de la Iglesia.

En las instituciones del clero también se va abriendo un abismo entre el alto clero de
obispos, canónigos y abades y los curas de parroquias pobres; y el bajo clero de frailes o
clérigos vagabundos, de opiniones teológicas difusas, o bien supervivientes materialistas en
la práctica, goliardos o estudiantes sin oficio ni beneficio.

En las ciudades, la alta burguesía y la baja burguesía viven un similar proceso de
separación de fortunas, que hace imposible mantener que un aprendiz o incluso un oficial o
un maestro de taller pobre tenga algo que ver con un mercader enriquecido por el comercio
a larga distancia de la Hansa o las ferias de Champaña y de Medina, o un médico o un
letrado salidos de la universidad para entrar en la alta sociedad. Se va abriendo paso la
posibilidad (antes inaudita) de que la condición social dependa más de la capacidad
económica (no necesariamente ligada siempre a la tierra) que del origen familiar.

Frente al mundo medieval de los tres órdenes, basado en una economía agraria y
firmemente ligada a la posesión de la tierra, emerge un mundo de ciudades basado en una
economía comercial. Los centros de poder se desplazan hacia los nuevos burgos. Estos
reequilibrios se vieron reflejados en los campos de batalla, ya que los caballeros feudales
empezaron a ser superados por el desarrollo de técnicas militares como el arco de tiro
largo,89 arma que los ingleses usaron para barrer a los franceses en la Batalla de Agincourt,
en 1415, o la pica, usada por la infantería de mercenarios suizos. Es en esta época cuando
aparecen los primeros ejércitos profesionales, compuestos por soldados a los que no les une
un pacto de vasallaje con su señor sino la paga. A partir del siglo XIII se registran en
Occidente los primeros usos de la de pólvora, invención china extendida desde la India por
los árabes, pero de forma muy discontinua. Roger Bacon la describe en 1216) y hay relatos
del uso de armas de fuego en la defensa musulmana de Sevilla (1248) y Niebla (1262,
véase El cañón en la Edad Media). Con el tiempo, el oficio militar se envilece, devaluando
las funciones de la nobleza con las de la caballería y los castillos, que quedan obsoletos. El
aumento de los costes y las tácticas de batallas y asedios traerá como consecuencia el
aumento del poder del rey frente a la aristocracia. La guerra pasa a depender no de las
huestes feudales, sino de los crecientes impuestos, pagados por los no privilegiados.




Díptico de Melun, de Jean Fouquet (1450). Panel izquierdo: Étienne Chevalier, el donante,
con San Esteban, su santo patronímico. En otra época, la perspectiva jerárquica hubiera
distanciado a un simple mortal, por muy poderoso que fuera, de personajes celestiales.
Mismo díptico, Panel derecho: La Virgen con el Niño. La modelo fue Agnès Sorel, amante
del rey Carlos VII de Francia, lo que aumenta el atrevimiento de la representación, que aun
así resultaba asumible por la sensibilidad de la época.

Nuevas ideas

Las nuevas ideas religiosas -que se adaptan mejor a la forma de vida de la burguesía que a
la de los privilegiados- ya estuvieron en el fermento de las herejías que se habían producido
previamente, a partir del siglo XII (cátaros, valdenses), y que habían encontrado eficaz
respuesta en las nuevas órdenes religiosas mendicantes, insertas en el entorno urbano; pero
en los últimos siglos medievales el husismo o el wycliffismo tienen una mayor proyección
hacia lo que será la Reforma protestante del siglo XVI. El milenarismo de los flagelantes
convivía con el misticismo de un Tomás de Kempis y con los desórdenes y corrupción de
costumbres en la Iglesia que culminaron en el Cisma de Occidente. Fue devastador el
impacto que tuvo en la cristiandad occidental el espectáculo de dos (y hasta tres) papas
excomulgándose mutuamente (y a emperadores, reyes y obispos, y con ellos a todos sus
sacerdotes y fieles), uno en la llamada cautividad de Aviñón a la que le sometía el rey de
Francia (fille ainée de l'Eglise -hija mayor de la Iglesia-), otro en Roma y un tercero elegido
por el Concilio de Pisa (1409). La situación no se recondujo totalmente ni siquiera con el
Concilio de Constanza (1413), que si hubieran prosperado las tesis conciliaristas se habría
convertido en una especie de parlamento europeo supranacional, cuasi-soberano y
competente en toda clase de temas. Hasta la humilde Peñíscola se llegó a convertir por
algún tiempo en el centro del mundo cristiano -para los escasos seguidores del Papa Luna-.

Los intentos de imprimir mayor racionalidad al catolicismo ya venían estando presentes
desde la cumbre de la escolástica de los siglos XII y XIII con Pedro Abelardo, Tomás de
Aquino o Roger Bacon; pero ahora esa escolástica se enfrenta a su propia crisis y
cuestionamiento interno, con Guillermo de Ockham o Duns Scoto. La mentalidad
teocéntrica iba lentamente dando paso a una nueva antropocéntrica, en un proceso que
culminará con el humanismo del siglo XV, en lo que ya puede denominarse Edad Moderna.
Ese cambio no se limitó únicamente a las élites intelectuales: personalidades extravagantes,
como Juana de Arco, se convierten en héroes populares (con el contrapunto de otras
terribles, como Gilles de Rais -Barba Azul-);90 la mentalidad social va alejándose del
conformismo temeroso para acoger otras concepciones que implican una nueva forma de
afrontar el futuro y las novedades:

Hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos.
                                                             Villancico de Juan del Encina

El anonimato conscientemente buscado en el que vivieron silenciosamente generaciones
durante siglos

Non nobis, Domine, non nobis,      ¡No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sed nomini tuo da gloriam          sino a tu nombre da la gloria!
    Salmos 115:1, musicalizado y utilizado muy frecuentemente para uso litúrgico. Se adoptó como
                          lema de los templarios y aparece en la obra Enrique V de Shakespeare.91
y que seguirá siendo la situación de los humildes durante los siglos siguientes, da paso a la
búsqueda de la fama y de la gloria personal, no sólo entre los nobles, sino en todos los
ámbitos sociales: los artesanos comienzan a firmar sus productos (desde las obras de arte a
las marcas artesanas), y cada vez es menos excepcional que cualquier acto de la vida deje
su huella documental (libros parroquiales, registros mercantiles, escribanos, protocolos
notariales, actos jurídicos).

El desafío al monopolio económico, social, político e intelectual de los privilegiados,
creaba lentamente nuevos espacios de poder en beneficio de los reyes, así como un lugar
cada vez más amplio para la burguesía. Aunque la mayor parte de la población siguió
siendo campesina, lo cierto es que el impulso y las novedades ya no provenían del castillo o
el monasterio, sino de la Corte y la ciudad. Entre tanto, el amor cortés (procedente de la
Provenza del siglo XI) y el ideal caballeresco se revitalizaron y pasaron a convertirse en
una ideología justificativa del modo de vida nobiliario justo cuando este empezaba a estar
en cuestión,92 viviendo una época dorada, obviamente decadente, localizada en el período
de esplendor del ducado de Borgoña, que reflejó Johan Huizinga en su magistral El otoño
de la Edad Media.

Véanse también: Gótico tardío, Gótico flamígero, Gótico internacional, Primitivos
flamencos, Trecento, Quattrocento, Dante, Petrarca, Bocaccio, Chaucer y Jean Froissart

El fin de la Edad Media en la Península Ibérica

Artículo principal: Crisis de la Edad Media en España

Mientras que para el Mediterráneo Oriental el fin de la Edad Media supuso el avance
imparable del islámico Imperio otomano, en el extremo occidental, los expansivos reinos
cristianos de la Península Ibérica, tras un periodo de crisis y ralentización del avance
secular hacia el sur, simplificaron el mapa político con la unión matrimonial de los Reyes
Católicos (Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla), los acuerdos de estos con el de
Portugal (Tratado de Alcáçovas, que suponían el reparto de influencias sobre el Atlántico) y
la conquista de Granada. Navarra, dividida en una guerra civil entre bandos orientados e
intervenidos por franceses y aragoneses, sería anexionada en su mayor parte a la creciente
Monarquía Católica en 1512.

Véanse también: Reino nazarí de Granada, Guerra Civil Castellana, Casa de Trastámara,
Almogávar, Compromiso de Caspe, Guerra de Sucesión Castellana, Conquista de las Islas
Canarias, Guerra Civil de Navarra y Guerra civil catalana
Véanse también: La Biga y la Busca, Guerra de los Remensas, Sentencia arbitral de
Guadalupe, Revuelta Irmandiña, Revuelta antijudía de 1391, Revuelta de Pedro Sarmiento,
Cristiano nuevo, Inquisición española y Expulsión de los judíos de España
Véanse también: Gótico isabelino, plateresco y manuelino
Decreto de la Alhambra
                                                               por el que se expulsa a los
                                                               judíos de España, el
                                      Portada manuelina de la mismo año que se
                                      iglesia de Golega. El conquista Granada, se
Capilla del                           retorcimiento de las     descubre América y
                     Los Reyes
Condestable en la                     columnas imita el de las Nebrija publica su
                     Católicos, por
Catedral de Burgos,                   gruesas maromas de los Gramática Castellana:
                     Fernando Gallego
gótico final (1482).                  barcos, en una nación 1492. Es el final de la
                     (hacia 1490).
                                      marinera volcada en la Edad Media y el comienzo
                                      Era de los               de la Edad Moderna, con
                                      descubrimientos.         una unidad religiosa que
                                                               acompañó a la unión de los
                                                               reinos de la Monarquía
                                                               Católica.

Véase también
       Cronología de la Edad Media
       Medievalismo
       Arqueología medieval
       Filosofía medieval
       Ciencia medieval
       Pensamiento económico medieval
       Estrategia militar medieval
       Arte medieval
       Literatura medieval
       Teatro medieval
       Cantar de gesta
       Saga
       Épica medieval
       Música medieval
       Danza medieval
       Gastronomía de la Edad Media
       Indumentaria (Edad Media)

Referencias
1. ↑ Edad media 476-1492 [1]
2. ↑ Perry Anderson, op. cit.
3. ↑

             Aunque el primero que señaló la existencia de unidad en el periodo comprendido
             entre el siglo V y el XV fue el humanista Flavio Biondo, la gloria de haber
             utilizado antes que nadie el término Edad Media le corresponde al obispo de
             Alesia, Giovanni Andrea dei Bussi. En una carta suya del año 1469 se dice
             expresamente lo siguiente: «sed mediae tempestatis tum veteris, tum recentiores
             usque ad nostra tempora». Esa media tempestas era el esbozo de unos «tiempos
             medios», que servían de puente entre la gloriosa antigüedad clásica, a la que se
             mitificaba, y los nuevos tiempos, que habían vuelto sus ojos hacia aquel período
             de esplendor. Expresiones como medium aevum, media tempestas, media aetas,
             etc., aparecen en historiadores o filólogos desde comienzos del siglo XVI. Así,
             por ejemplo, las utilizaron Joaquin de Wat, en 1501, o Juan de Heerwagen, en
             1532. Más avanzado el siglo, en 1575, las encontramos en Marco Welser y
             Adriano Junius. El uso de dichas expresiones puede, asimismo, rastrearse en el
             transcurso del siglo XVII: Conisius, en 1601; Goldats, en 1604; Vossius, en
             1662; etc. Du Cange, en su célebre Glosario, aparecido en 1678, habló de la
             «mediae et infimae latinitatis». Puede decirse que el término Edad Media había
             sido plenamente admitido, por más que su origen no fuera propiamente obra de
             los historiadores, sino de los filólogos. No obstante, en el mismo siglo XVII se
             produjeron algunas precisiones de gran transcendencia acerca de los «tiempos
             medios». En 1665, Jorge Horn, en una obra titulada Arca Noé, llamaba «medium
             aevum» al período comprendido entre los años 300 y 1500. Poco tiempo
             después, en 1688, apareció un libro que iba a desempeñar un papel destacado en
             la fijación del concepto de Edad Media. Se trata de la Historia medii aevi a
             temporibus Constantini Magni ad Constantinopolim a Turcis captam, del que
             era autor Cristóbal Keller, profesor de la universidad alemana de Halle. Fue
             Keller, cuyas precisiones cronológicas sobre el Medievo son bien significativas,
             el punto de partida de la difusión y generalización de la expresión Edad Media.

                                                              Valdeón, op. cit., vol 11 pg. 11.

4. ↑ Riu, Manuel (1978): Prólogo a la edición española en La historia del mundo en
   la Edad Media (The Shorter Cambridge Medieval History, The Later Roman
   Empire To The Twelfth Century). Madrid, Sopena, tomo I pg. XXIV.
5. ↑

             Incluso en la actualidad se juzga a la Edad Media como una época mala o "fea",
             a la vez violenta, oscura e ignorante. Ahora sabemos que esta imagen es falsa,
             aunque hubo una Edad Media de la violencia, y no únicamente la de los
             conflictos y las guerras entre grupos y entre países, sino también las violencias
             contra los judíos, con el comienzo del antisemitismo, y la represión de los
             rebeldes a la doctrina de la Iglesia... Evidentemente, las Cruzadas también
             forman parte del balance negativo. Pero la Edad Media fue igualmente, y pienso
             que incluso ante todo, un gran peródo creador. Se puede apreciar en el terreno el
             arte, de las instituciones, por supuesto primordialmente en las ciudades (por
             ejemplo con las universidades), o incluso del pensamiento, en el que la filosofía
             que se ha llamado "escolástica" alcanzó altas cumbres del saber... la Edad Media
creó "lugares de encuentro" comerciales y festivos (las ferias, los mercados y las
               fiestas), en los que seguimos inspirándonos.

                                                                  Le Goff, op. cit., pgs. 115-116

               En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas
               alumbradas a lo sumo por el fuego del hogar, en las estancias amplísimas de
               castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de un
               candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las
               ciudades. No obstante, ésta es una característica propia también del
               Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al
               menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre
               medieval se le ve -o, al menos, se le representa en poesía y en pintura- en un
               ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas medievales
               es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes ocscuros apenas
               iluminados por una única ventana, están llenas de luz, incluso de una
               luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros: rojo, azul,
               oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros.

                                                Umberto Eco, Historia de la Belleza, pg. 99-100

6.   ↑ a b Rodney Hilton, op. cit.
7.   ↑ Le Goff, op. cit., pg. 63-64
8.   ↑ Romano y Tenenti, op. cit.
9.   ↑ El debate entre las distintas concepciones del feudalismo es uno de las clásicas
     discrepancias entre las escuelas institucionalista o restrictiva (François-Louis
     Ganshof Qu'est-ce que la féodalité? -Qué es el feudalismo-, 1947); y la materialista
     (Georges Duby Señores y Campesinos). Para el caso español es muy ilustrativo este
     texto de Salustiano Moreta (1978) Señores contra labradores: el malhechor feudal
     en la literatura:

               Respecto al feudalismo castellano, dado que la historiografía oficial y
               academicista partió de los presupuestos teórico-metodológicos positivistas y de
               una idea jurídico-política del feudalismo, no se dudó en asegurar «sin riesgo de
               error, que el sistema feudal no alcanzó en los Estados de la Reconquista su
               completo desarrollo y que la estructura social y política de la mayor parte de la
               España cristiana nunca llegó a constituirse según las formas políticas de los
               Estados feudales» (Luis García de Valdeavellano, Las instituciones feudales en
               España, pág. 231). En esta misma línea, a partir de la consideración del
               feudalismo como un fenómeno esencialmente político y superestructural, se
               formularía una distinción mixtificante entre régimen feudal y régimen señorial
               como categorías excluyentes y contrapuestas (Luis García de Valdeavellano, op.
               cit; Grassotti, Las instituciones feudo-vasalláticas en León y Castilla. Partiendo
               desde presupuestos positivistas, Salvador de Moxó ha puesto de manifiesto
               algunas de las limitaciones de las causas y razones aducidas por los dos autores
               anteriores para mantener la no feudalización castellana. Sociedad, estado y
               feudalismo, págs. 193-202.). Por fortuna la visión académico-oficial del
               feudalismo en general y del feudalismo castellano en particular resulta cada vez
               menos inapelable y su cuestionamiento crítico se halla en marcha, precisamente
               desde las perspectivas teórico-metodológicas derivadas -en unos casos
simplemente invocadas y en otros asumidas directa y conscientemente, aunque
             con desigual acierto y rigor de la otra concepción del feudalismo: el feudalismo
             entendido como modo de producción (Pese a no contar todavía con una sola
             monografía rigurosa sobre el feudalismo en Castilla analizado desde las
             categorías y métodos derivados de su consideración como «modo de
             producción» se han publicado ya algunos trabajos y se van ensayando, poco a
             poco, ciertas observaciones y problemas que apuntan hacia esa dirección:
             Bartolomé Clavero, Mayorazgo: propiedad feudal en Castilla (1369-1836),
             págs. 60 y ss.; Señorio y hacienda a finales del antiguo régimen en Castilla;
             Julio Valdeón Baruque, Prólogo en El modo de producción feudal, Akal, págs.
             7-14; Sebastiá Domingo, Crisis de los factores mediatizantes del regimen feudal;
             Reyna Pastor de Togneri, Del Islam al Cristianismo, págs. 12 y ss.)

10. ↑ a b Pirenne, op. cit.
11. ↑ Le Goff, op. cit., pgs. 116-117
12. ↑ DRAE
13. ↑ Persona versada en el conocimiento de lo medieval. DRAE
14. ↑ Honoré de Balzac El público está harto de España, del Oriente y de la historia de
    Francia al modo de Walter Scott.
15. ↑ Véase todo lo referente a El código da Vinci.
16. ↑ Wolfram Eberhard (1952) Conquerors and Rulers. Social Forces in Medieval
    China ISBN 978-90-04-00515-0; Early Medieval China, revista historiográfica
    dedicada a la dinastía Han y el comienzo de la Tang; Bao Gan, Gabriel García-
    Noblejas Sánchez-Cendal, Ning Yao (2000) Cuentos Extraordinarios De La China
    Medieval, Madrid : Lengua de Trapo, ISBN 84-89618-47-X
17. ↑ Sociedad en el Japón medieval, en Artehistoria.
18. ↑ Literatura granadina (referencia a la embajada de Ibn Jaldún en la corte de
    Castilla en 1363 y en la de Tamerlán en 1401). Ibn Jaldún: Auge y decadencia de
    los Imperios (sobre Ibn Jaldún y su paralelismo con Ruy González de Clavijo). Vida
    y hazañas del Gran Tamorlán, con la descripción de las tierras de su imperio y
    señorío, de Ruy González de Clavijo (español moderno) en Cervantesvirtual.
19. ↑ Texto seleccionado por Claudio Sánchez Albornoz y Aurelio Viñas (1929)
    Lecturas de Historia de España, Madrid, p. 24, citado en Cervantesvirtual.
20. ↑ Texto del poema. El tema fue convertido en novela por John Maxwell Coetzee.
    Esperando a los bárbaros (Traducción de Concha Manella y Luis Martínez
    Victorio), Debolsillo: Barcelona, 2004 Comentario de la novela.
21. ↑ José Marín Riveros El problema bárbaro.
22. ↑ Marco Bussagli Comprender la arquitectura Madrid: Susaeta, ISBN 84-305-
    4483-6 pg. 116
23. ↑ Anderson, Perry (1986) Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo, Madrid:
    Alianza ISBN 84-323-0355-0; Fernández, Llorens, Ortega y Roig (1986) Occidente,
    Barcelona: Vicéns Vives ISBN 84-316-2407-8
24. ↑ Jean Daniélou y otros (1982) Nueva historia de la Iglesia Ediciones Cristiandad,
    ISBN 84-7057-038-2 pg. 542. En el ámbito hispánico resultan ya clásicos los
    estudios de Manuel Díaz y Díaz referidos a las transformaciones en la educación de
    las élites y al renacimiento visigodo (en Gerardo Rodríguez, reseña de Rosamond
    McKitterick (ed.) (2002) La alta Edad Media. Europa 400-1000, Barcelona,
    Crítica; en Temas Mediev. v.13 n.1 Buenos Aires ene./dic. 2005.
25. ↑ Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes
26. ↑ Pálsson, Hermann (1971). Pinguin Classics (ed.). Hrafnkel's Saga and Other
    Icelandic Stories. ISBN 0-14-044238-3.
27. ↑ Hóman, B. y Szekfű, Gy. (1935). Magyar Történet. Budapest, Hungría: Király
    Magyar Egyetemi Nyomda.
28. ↑ No así la de Alejandría, que sobrevivió incluso al asesinato de Hipatia (415). El
    museo de Alejadría y la biblioteca de Alejandría habían sufrido muchas vicisitudes,
    como incendios y terremotos, y el Serapeum fue mandado derribar por el patriarca
    Teófilo en 391, aunque sus fondos, saqueados y desperdigados, sobrevivieron hasta
    la invasión musulmana (634), en que el califa Omar protagonizó otra célebre
    ofensa: Los libros de la Biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son
    peligrosos, o bien coinciden con el Corán, y entonces son redundantes, citado en
    Curiosidades de la Ciencia de Leonardo Moledo [2].
29. ↑ O bello sudario, o buen sudario. Procopio, en su Historia secreta reproduce así
    las palabras de Teodora:

             Quien ha recibido el poder soberano no debe vivir si se lo deja quitar. Tú César,
             si quieres huir, nada es más fácil... en cuanto a mí, Dios no permita que
             abandone la púrpura y aparezca en público sin ser saludada como emperatriz.
             Aprecio mucho esta antigua sentencia: "La púrpura es un glorioso sudario".

   (Citado por Pilar Benejam, Horizonte, pg. 106)

30. ↑ Arnold J. Toynbee (1971) Ciudades en marcha, Madid: Alianza pg. 64 ISBN 84-
    206-9253-0
31. ↑ La Pronoia, en Imperio bizantino. Historia de Bizancio enfocada principalmente
    en el período de los Comnenos.
32. ↑ Pirene, op. cit.
33. ↑ Cf. Las mil y una noches en Wikisource
34. ↑ Ziauddin Sardar, Science in Islamic philosophy
35. ↑ Le Goff op. cit., pgs. 25-27
36. ↑ Berta Raposo Fernández (1999) Textos alemanes primitivos: La edad media
    temprana alemana en sus testimonios literarios, pg. 12 Universitat de València.
    ISBN 978-84-370-4049-3
37. ↑ Guy Fourquin (1977), Señorío y feudalismo en la edad media, Madrid: EDAF.
    ISBN 84-7166-347-3
38. ↑ Es la tesis principal de Perry Anderson op. cit.. Es comentada y criticada por
    Gregory Elliott (2004) Perry Anderson: El laboratorio implacable de la historia
    Universitat de València, ISBN 84-370-5935-6 pg. 144. La expresión síntesis feudal
    es utilizada habitualmente en ese sentido: Bisso y otros Occidente y su legado. Una
    historia. Volumen I. Desde las primeras civilizaciones a la crisis del mundo
    medieval ISBN 987-9164-80-6 reseña
39. ↑ Witold Kula Teoría económica del sistema feudal; Perry Anderson, op. cit.
40. ↑ Voces coto redondo, señorío y serna, en Diccionario Temático de la Enciclopedia
    de historia de España, Miguel Artola (dir.), pgs. 370-371 y 1086-1089
41. ↑ Platón, siguiendo un esquema triádico de tradición indoeuropea, plantea en sus
    diálogos (por ejemplo en Fedro y en República) una sociedad en la que los
trabajadores (representantes de la virtud cardinal de la templanza) sostienen a los
    guerreros que les defienden(fortaleza) y a los filósofos que les gobiernan
    (prudencia), y su conjunto en armonía produce la obtención final de la justicia.
42. ↑ Véanse los textos citados en Estamento. Fuentes: De consolatione Philosophiae,
    citado por CONSTABLE, G.,The orders of society. Three Studies in Medieval
    Religious and Social Thought. Cambridge, 1995, pp 267 y sigs. Institutes of Polity
    (1008-1010), citado por NICCOLI, O.. I sacerdoti, i guerrieri, i contadini. Storia di
    un'immagine della società. Milán, 1979, pg 13. GELABERT GONZÁLEZ, Juan
    Eloy. El control de la economía, pg. 591, cap. 7 de Historia de Europa, dir
    ARTOLA, Miguel, Espasa-Calpe, Madrid, 2007. ISBN 978-84-670-2630-6. Sobre
    el origen de la división entre oratores, bellatores y laboratores (en francés)
    leforumcatholique. Gesta episcoporum cameracensium (1024). Carmine ad
    Robertum regem (1027-1031). SERVERAT, Vincent: La Pourpre et la glèbe.
    Rhétorique des états de la société dans l'Espagne médiévale (ELLUG : Grenoble,
    1997), sobre todo p. 75-124.; mismo autor: Sobre algunas tríadas sociales en la
    Hispania medieval : de Isidoro de Sevilla a Rodrigo Sánchez de Arévalo, Revista de
    Literatura Medieval 19 (2007), sobre todo p. 208-218. ALVARADO PLANAS,
    Javier: De la ideología trifuncional a la separación de poderes (UNED : Madrid,
    1993). Partida 2, título XXI, introducción.
43. ↑ Copla X de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique
44. ↑ Arnold Hauser Historia social de la literatura y el arte
45. ↑ La identificación entre clero y nobleza como privilegiados, y el papel clave de los
    votos, era evidente en el momento de su supresión durante la Revolución francesa, y
    se explicitó en los debates de la Asamblea (decreto del 13 de febrero de 1790),
    comentados en De la convocación a la revolución. La Constitución francesa de
    1791 de Chantal López y Omar Cortés. Lo mismo ocurrió en el caso español:
    Secularización: Estado e iglesia en tiempos de Gómez Farias, de Anne Staples,
    Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, Álvaro Matute (editor),
    México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones
    Históricas, v. 10, 1986, p. 109-123
46. ↑ Etimológicamente humilior significa los más humildes, los más pobres. Humilis, -
    e Adjetivo. Humilde; pobre. Breve vocabulario latín-castellano: H. El humilior es el
    que se encuentra rebajado en tierra (ad humun). Humillarse es rebajarse porque se
    supone que la tierra es lo más bajo (infima) que hay en el mundo. El mismo origen
    tiene humor (humildad), según Marcus Terentius Varro, De Lingua Latina,
    traducción de Manuel Antonio Marcos Casquero, Anthropos 1990 ISBN 84-7658-
    238-2 Pg.19. Honestior significa los más honestos, los más honrados: Honestior, -
    ius Adjetivo en grado comparativo de “honestus”. Honestus, -a, -um Adjetivo.
    Honesto, honrado. Breve vocabulario latín-castellano: H
47. ↑ La novela de Ken Follett Los pilares de la tierra refleja ese ambiente.
48. ↑ Pierre Riché, Gerbert d'Aurillac, le pape de l'an mil, Paris, 1987. Riché, Pierre
    (1990). Gerberto, el Papa del año mil, Editorial Nerea. ISBN 978-84-86763-45-9.
49. ↑ Donald K. Yeomans (1998). «Great Comets in History». Jet Propulsion
    Laboratory. Consultado el 15-03-2007.
50. ↑ Le Goff, op. cit., especialmente pg. 20 y capítulo 7 El imaginario religioso de la
    Edad Media. Ángeles y demonios, santas y santos, lo maravilloso, dragones y
    hadas, pgs. 95-105
51. ↑ Umberto Eco (2004) Historia de la Belleza, Barcelona:Lumen, ISBN 84-264-
    1468-0, pg. 121
52. ↑ Georges Duby (1987) Atlas histórico mundial, Madrid: Debate, ISBN 84-7444-
    349-0
53. ↑ Dos traducciones al castellano: [3] [4]
54. ↑ Sátiras contra el rústico y fiestas carnavalescas, en Umberto Eco (2007) Historia
    de la Fealdad, Barcelona: Lumen ISBN 978-84-264-1634-6, pgs. 137.
55. ↑ Citado por E. Pablo Molina El latido impetuoso de la letra. Violencia y Literatura
    en algunos textos hispanoamericanos
56. ↑ Umberto Eco, op. cit. pg. 137 y 140.
57. ↑ Umberto Eco op. cit., pg. 135. El tema de la risa en la Edad Media ha sido tratado
    también por Eco en su novela El nombre de la rosa.
58. ↑ Basándose en una teoría de Eugenio D'Ors se ha aplicado esta idea a los periodos
    del Arte griego: constructivo=arcaico, pleno=clásico y decadentes=helenístico; y
    veía paralelismos en el Renacimiento: Quattrocento-Cinquecento-Manierismo; o en
    otros periodos: Barroco tenebrista-Barroco triunfante-Rococó; Neoclasicismo-
    Romanticismo.
59. ↑ Salustiano Moreta (1978) Malhechores feudales. Violencia, antagonismos y
    alianzas de clases en Castilla, siglos XIII-XIV Madrid : Catedra, ISBN 84-376-
    0129-0. Una selección del texto en Señores contra labradores: el malhechor-feudal
    en la literatura. El ascenso de la nobleza. Resistencia antiseñorial. en Artehistoria.
    También desarrolla la idea Duby, op. cit.
60. ↑ Si las ciudades y la burguesía son una contradicción inherente al sistema feudal en
    su dinamismo, o algo extraño y externo al modo de producción feudal, es un debate
    clásico de la historiografía materialista, expuesto en Rodney Hilton, op. cit.. Una
    visión irónica de esta dinámica se encuentra en la parodia de estudio de economía
    histórica El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo
    económico de la Edad Media, en Allegro ma non troppo, de Carlo Cipolla (1988,
    ed. española de 1991), Barcelona:Crítica Drakontos ISBN 84-7423-509-X
61. ↑ A partir del siglo IX las Bimaristan entregaban diplomaturas de medicina a
    estudiantes que realizaban prácticas hospitalarias para ejercer profesionalmente
    como médicos. John Bagot Glubb Quotations on Islamic Civilization:

              En tiempos de Mamun, las escuelas de medicina fueron extremadamente activas
              en Bagdad. El primer hospital público gratuito fue abierto en Bagdad durante el
              califato de Harun Al-Rashid. Al desarrollarse este sistema, médicos y cirujanos
              fueron requeridos para impartir lecciones en la escuela de médicos, y entregaban
              diplomas a aquellos a los que consideraban cualificados para practicar la
              medicina. El primer hospital en Egipto fue abierto en 872, y a partir de entonces
              saltaron a todo lo largo y ancho del Imperio, desde Al-Andalus hasta Persia.

   La Universidad de Al Karaouine (Fez, Marruecos, 859) es considerada la más
   antigua del mundo (The Guinness Book Of Records, Published 1998, ISBN 0-553-
   57895-2, P.242). La primera universidad completa sería la Universidad Al-Azhar
   (El Cairo, Egipto, siglo X), que ofrecía una amplia variedad de graduaciones
   académicas, incluyendo estudios de post-grado.
62. ↑ HASKINS, Charles H., Rennaisance of the twelfth Century, 1927, p. 358
63. ↑
    *Thomas Woods, How the Catholic Church Built Western Civilization
    (Washington, DC: Regenery, 2005), ISBN 0-89526-038-7
64. ↑ Texto latino
65. ↑ Texto latino. Texto castellano.
66. ↑ island in the sea of feudalism cita -sin indicar la fuente- R. J. A. White (1967) A
    Short History of England Cambridge University Press, ISBN 0-521-09439-9, pg. 53
67. ↑

             Un ejemplo de esta utilización nos lo ofrecen quienes citan (descontextualizando
             sus circunstancias históricas) el conocido refrán alemán, «El aire de la ciudad os
             hará libres», como corroboración de la tesis ideológica que atribuye a la ciudad,
             en general, la capacidad de conseguir que un sujeto de la especie humana pueda
             alcanzar la libertad, es decir, sin tener en cuenta que el refrán citado se formula
             en el proceso de transformación del sistema feudal en el sistema constituido por
             las ciudades burguesas de la baja edad media.

   Gustavo Bueno, Sobre la educación para la ciudadanía democrática, en catobeplás.

68. ↑ Jn 8,32
69. ↑ El siervo huido se consideraba libre de retornar con su señor si conseguía
    domiciliarse en una corporación urbana por un año y un día. R. J. A. White, op. cit.,
    pg 54
70. ↑ La liga hanseática en Proa a la mar, nº 135.
71. ↑ Otros consulados, como Perpiñán y Malta, se abren ya en el siglo XVII.
    Enciclopedia General del Mar. Ediciones Garriga Barcelona (1957)
72. ↑ Michel Mollat y Philippe Wolff (1970) Edición española de 1979 Uñas azules,
    Jacques y Ciompi. Las revoluciones populares en Europa en los siglos XIV y XV,
    Madrid: Siglo XXI ISBN 84-323-0232-5
73. ↑ Eugenia Rico La tierra de los cátaros, El Mundo, especial viajes, diciembre de
    2002. La escena novelada por Sophy Burnham (2003) El Tesoro de Montsegur
    México: Ediciones B ISBN 84-666-1096-0 pg. 43
74. ↑ Le Goff, op. cit., pgs. 40-41 y pg. 50
75. ↑ Toynbee op. cit.
76. ↑ Francisco Tomás y Valiente y otros (1996) Autonomía y soberanía. Una
    consideración histórica, Madrid: Marcial Pons; citado en Revista de estudios
    histórico-jurídicos nº 21, Valparaíso 1999 ISSN 0716-5455
77. ↑ Valdeón, op. cit, especialmente La época de las ideas universales. El pontificado
    y el imperio. Las Cruzadas. Capetos y Angevinos, pg. 131-157.
78. ↑ Texto en latín en la Nova Vulgata.
79. ↑ Para toda la sección Le Goff, op. cit., pgs. 80-87; la cita en cursiva, de Agustín
    Rico Mansilla En torno a Gonzalo de Berceo: Los "milagros de Nuestra Señora" y
    el culto a la Virgen, de donde también es esta cita:

             Casi todos los historiadores que han estudiado el tema están de acuerdo en un
             punto: En Europa, los siglos XII y XIII marcaron el auge de uno de los
fenómenos más interesantes del cristianismo, el culto a la Virgen María
             (Gerli,1988). Hasta ese momento, la devoción a la Virgen, aun existiendo, había
             sido algo de importancia menor en la Iglesia. Hilda Graef (1967), desde la más
             estricta ortodoxia católica, considera al siglo XII como la edad de oro de la
             mariología. Y Atienza (1991) estima que el culto a María en el occidente
             cristiano estalló masivamente a finales del siglo XI, se expandió a lo largo de los
             siglos XII y XIII y se estabilizó, pero con una implantación popular cada vez
             más amplia, a partir del siglo XIV.

   Véase también una perspectiva más tradicionalista en el artículo Devoción a la
   Santísima Virgen María de la Enciclopedia Católica.

80. ↑ Juan Martín Velasco Diccionario de Mariología Págs. 580-582: Paganismo y
    devoción a María; también Agustín Rico Mansilla op. cit.

             parece casi seguro que la consideración y aceptación por la Iglesia del
             protagonismo mariano en el misterio de la Encarnación fue evolucionando
             progresivamente desde el siglo II hasta el V (Concilio de Efeso), pero no puede
             afirmarse con seguridad que se difundiera entre la gran masa de fieles y, menos
             aún, que fuese objeto de un culto generalizado. Por otra parte, conviene recordar
             que la liturgia católica fue sustituyendo muy lentamente a los primitivos cultos
             precristianos, los cuales tardaron varios siglos en olvidarse; aún se pueden
             rastrear en muchas fiestas actuales de base pagana. Hemos visto que el estudio
             de las festividades dedicadas a María aporta algunos datos: En la Iglesia oriental
             solo se tiene noticia de una fiesta anterior al siglo V: la "Conmemoración de
             Santa María": y, a principios del siglo VI, la del "Tránsito de la Virgen".
             Sorprendentemente, en la Iglesia romana no se conocen fiestas marianas hasta el
             siglo VII, lo qué induce a pensar que la evolución fue bastante más lenta.

81. ↑ Georges Duby (1996) Damas del siglo XII, Madrid, Alianza; especialmente María
    Magdalena (editado como separata: ISBN 84-206-4699-7)
82. ↑ Martine Charageat y Miguel Ángel Motis Dolader Sexo. Edad Media y
    Renacimiento. Diferentes maneras de vivir el matrimonio y la sexualidad en las
    comunidades cristianas y en las hebreas, en Florilegio medieval, Biblioteca
    Gonzalo de Berceo.
83. ↑ Adeline Rucqoi La mujer en la Edad Media. El renacimiento terminó con las
    conquistas femeninas de los siglos XI al XIII en Florilegio Medieval, Biblioteca
    Gonzalo de Berceo.
84. ↑ Uta Ranke-Heinemann La mujer según Tomás de Aquino, en Florilegio Medieval,
    Biblioteca Gonzalo de Berceo.
85. ↑ Duby, op. cit.
86. ↑ Es la tesis que defiende el historiador Kenneth Clark en Civilization, un
    prestigioso documental televisivo de la BBC, de la que se publicó también un libro.
87. ↑ Huizinga op. cit.. Aragonés y castellano en el ocaso de la Edad Media ISSN
    0213-2486, Nº 10-11, 1993, pags. 51-84 Promotores, arquitectos y talleres en el
    ocaso de la Edad Media María Victoria Herráez Ortega, Gerardo Boto Varela,
    2004, ISBN 84-9773-161-1). En la Historia De Las Ideas Políticas de Jean
    Touchard se le da a esta periodización un valor comparativo con las demás:
Capítulo III: La Alta Edad Media: un empirismo hierocrático (siglos V a X).
       Capítulo IV: La Edad Media: el poder pontificio entre los antiguos (siglos XI a
       XIII). Capítulo V: El ocaso de la Edad Media (siglos XIV y XV). Reseña de la 6ª
       edición (2006) ISBN: 8430943552.
   88. ↑ Santos Madrazo Madrazo (1969) Las dos Españas. Burguesía y nobleza, los
       orígenes del precapitalismo español Editorial Z Y X.
   89. ↑ Arqueros en la Edad Media
   90. ↑ Ernesto Ferrero Barbablú. Gilles de Rais y el ocaso de la Edad Media. La historia
       verdadera que anticipó en cuatrocientos años las fantasias más perversas del
       marqués de Sade.
   91. ↑ Liber Psalmorum 115:1 en Vatican.va. Fragmento de la película Enrique V de
       Kenneth Branagh (subtítulos en francés).
   92. ↑ Arnold Hauser Historia social de la literatura y el arte.

Bibliografía
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       ISBN 84-323-0355-0.
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       347-3.
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       Gredos. ISBN 978-84-249-2861-2.
       Le Goff, Jacques (2007). La Edad Media explicada a los jóvenes, Barcelona: Paidos. ISBN
       978-943-1988-4.
       Heers, Jacques (2000). La invención de la Edad Media, Trotta. ISBN 978-84-8432-032-6.
       Hilton, Rodney (ed., artículos de Maurice Dobb, Karl Polanyi, R. H. Tawney, Paul Sweezy,
       Kohachiro Takahashi, Christopher Hill, Georges Lefebvre, Giuliano Procacci, Eric
       Hobsbawm y John Merrington) (1976, 1977 en español). La transición del feudalismo al
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       Huizinga, Johan (2006). El otoño de la Edad Media, Torre de Goyanes. ISBN 978-84-95101-36-5.
       Pernoud, Régine (1986). ¿Qué es la Edad Media?, Magisterio Español. ISBN 978-84-265-2512-3.
       Pirenne, Henri. Mahoma Y Carlomagno, Madrid: Alianza. ISBN 978-84-206-2214-9.

       Romano, Ruggiero y Tenenti, Alberto (1971). Los fundamentos del mundo moderno. Edad
       Media tardía, Renacimiento, Reforma, Madrid, Siglo XXI. Depósito Legal M. 23.301-1970.
       Valdeón Baruque, Julio y García de Cortázar, José Ángel, en Fernández Álvarez, Manuel;
       Avilés Fernández, Miguel y Espadas Burgos, Manuel (dirs.) (1986). Gran Historia
       Universal (volúmenes 11, 12 y 13), Barcelona: Club Internacional del Libro. ISBN 84-7461-654-9.


Enlaces externos
          Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Edad Media.

Centros de investigación
Departament d'Història Medieval, Paleografia i Diplomàtica. Universitat de
       Barcelona. (en catalán)
       Cuadernos de Historia Medieval. Universidad Autónoma de Madrid. Área de
       Historia Medieval.
       Enlaces a webs de interés. Departamento de Historia Medieval. Universidad
       Complutense de Madrid.
       Seminario de Estudios Medievales y Renacentistas. Universidad de Salamanca.
       Departamento de Historia Medieval. Universidad de Sevilla
       Revista d'Història Medieval, Departamento de Historia Medieval. Universidad de
       Valencia.
       Departamento de Estudios Medievales. CSIC.
       Instituto de Historia Antigua y Medieval "Prof. José Luis Romero", Facultad de
       Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

Artehistoria

       Alta Edad Media.
       Plena y Baja Edad Media.
       Vida cotidiana en la Alta Edad Media.
       Vida cotidiana en la Plena y Baja Edad Media.

Biblioteca Gonzalo de Berceo

       Página principal
       Florilegio medieval
       VIDA COTIDIANA EN LA EDAD MEDIA (Actas VIII Semana de Estudios
       Medievales, Nájera 1997)




Historia Antigua
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_Antigua
De Wikipedia, la enciclopedia libre
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Piedra de Rosetta, singularísimo objeto descubierto en 1799 y cuyo estudio permitió el
comienzo del desciframiento de los jeroglíficos egipcios, lo que abrió el camino a una
Historia Antigua desde nuevos supuestos metodológicos.

La Edad Antigua es la época histórica que coincide con el surgimiento y desarrollo de las
primeras civilizaciones o civilizaciones antiguas.

El concepto más tradicional de historia antigua presta atención al descubrimiento de la
escritura, que convencionalmente la historiografía ha considerado el hito que permite
marcar el final de la Prehistoria y el comienzo de la Historia, dada la primacía que otorga a
las fuentes escritas frente a la cultura material, que estudia con su propio método la
arqueología. Otras orientaciones procuran atender al sistema social o el nivel técnico.
Recientemente, los estudios de genética de poblaciones basados en distintas técnicas de
análisis comparativo de ADN y los estudios de antropología lingüística están llegando a
reconstruir de un modo cada vez más preciso las migraciones antiguas y su herencia en las
poblaciones actuales.1

Sea cual fuere el criterio empleado, coincide que en tiempo y lugar unos y otros procesos
cristalizaron en el inicio de la vida urbana (ciudades muy superiores en tamaño y diferentes
en función a las aldeas neolíticas), la aparición del poder político (palacios, reyes), de las
religiones organizadas (templos, sacerdotes), una compleja estratificación social, esfuerzos
colectivos de gran envergadura que exigen prestaciones de trabajo obligatorio e impuestos,
y el comercio de larga distancia (todo lo que se ha venido en llamar «revolución urbana»);2
nivel de desarrollo social que por primera vez se alcanzó en la Sumeria del
IV milenio a. C., espacio propicio para la constitución de las primeras ciudades-estado
competitivas a partir del sustrato neolítico que llevaba ya cuatro milenios desarrollándose
en el «Creciente fértil».3 A partir de ellas, y de sucesivos contactos (tanto pacíficos como
invasiones) de pueblos vecinos (culturas sedentario-agrícolas o nómada-ganaderas que se
nombran tradicionalmente con términos de validez cuestionada, más propios de familias
lingüísticas que de razas humanas: semitas, camitas, indoeuropeos, etc.), se fueron
conformando los primeros estados de gran extensión territorial, hasta alcanzar el tamaño de
imperios multinacionales.
Procesos similares tuvieron lugar en diversos momentos según el área geográfica
(sucesivamente Mesopotamia, el valle del Nilo, el subcontinente indio, China, la cuenca del
Mediterráneo, la América precolombina y el resto de Europa, Asia y África); en algunas
zonas especialmente aisladas, algunos pueblos cazadores-recolectores actuales aún no
habrían abandonado la prehistoria mientras que otros entraron violentamente en la edad
moderna o contemporánea de la mano de las colonizaciones del siglo XVI al XIX.

Los pueblos cronológicamente contemporáneos a la Historia escrita del Mediterráneo
Oriental pueden ser objeto de la Protohistoria, pues las fuentes escritas por romanos,
griegos, fenicios, hebreos o egipcios, además de las fuentes arqueológicas, permiten
hacerlo.

La Antigüedad clásica se localiza en el momento de plenitud de la civilización
grecorromana (siglo V a. C. al II d. C.) o en sentido amplio, en toda su duración
(siglo VIII a. C. al V d. C.). Se caracterizó por la definición de innovadores conceptos
sociopolíticos: los de ciudadanía y de libertad personal, no para todos, sino para una
minoría sostenida por el trabajo esclavo; a diferencia de los imperios fluviales del antiguo
Egipto, Babilonia, India o China, para los que se definió el impreciso categoría de «modo
de producción asiático», caracterizados por la existencia de un poder omnímodo en la
cúspide del imperio y el pago de tributos por las comunidades campesinas sujetas a él, pero
de condición social libre (pues aunque exista la esclavitud, no representa la fuerza de
trabajo principal).4

El final de la Edad Antigua en la civilización occidental coincide con la caída del Imperio
romano de Occidente (en el año 476; el Imperio romano de Oriente sobrevivió toda la Edad
Media hasta 1453 como Imperio bizantino), aunque tal discontinuidad no se observa en
otras civilizaciones. Por tanto, las divisiones posteriores (Edad Media y Edad Moderna)
pueden considerarse válidos sólo para aquélla; mientras que la mayor parte de Asia y
África, y con mucha más claridad América, son objeto en su historia de una periodización
propia.

Algunos autores culturalistas hacen llegar la Antigüedad tardía europea hasta los siglos VI
y VII, mientras que, la escuela "mutacionista" francesa la extiende hasta algún momento
entre los siglos IX y XI. Distintas interpretaciones de la historia ponen el acento en
cuestiones económicas (transición del modo de producción esclavista al modo de
producción feudal, desde la crisis del siglo III); políticas (desaparición del imperio e
instalación de los reinos germánicos desde el siglo V); o ideológicas, religiosas (sustitución
del paganismo politeísta por los monoteísmos teocéntricos: el cristianismo —siglo IV— y
posteriormente el islam —siglo VII—), filosóficas (filosofía antigua por la medieval) y
artísticas (evolución desde el arte antiguo —clásico— hacia el arte medieval —
paleocristiano y prerrománico—).5

Las civilizaciones de la Antigüedad son agrupadas geográficamente por la historiografía y
la arqueología en zonas en que distintos pueblos y culturas estuvieron especialmente
vinculados entre sí; aunque las áreas de influencia de cada una de ellas llegaron en muchas
ocasiones a interpenetrarse e ir mucho más lejos, formando imperios de dimensiones
multicontinentales (el Imperio persa, el de Alejandro Magno y el Imperio romano),
talasocracias (‗gobierno de los mares‘) o rutas comerciales y de intercambio de productos e
ideas a larga distancia; aunque siempre limitadas por el relativo aislamiento entre ellas
(obstáculos de los desiertos y océanos), que llega a ser radical en algunos casos (entre el
Viejo Mundo y el Nuevo Mundo). La navegación antigua, especialmente la naturaleza y
extensión de las expediciones que necesariamente tuvieron que realizar las culturas
primitivas de Polinesia (al menos hasta la Isla de Pascua), es un asunto aún polémico. En
algunas ocasiones se ha recurrido a la arqueología experimental para probar la posibilidad
de contactos con América desde el Pacífico. Otros conceptos de aplicación discutida son la
prioridad del difusionismo o del desarrollo endógeno para determinados fenómenos
culturales (agricultura, metalurgia, escritura, alfabeto, moneda, etc.) y la aplicación del
evolucionismo en contextos arqueológicos y antropológicos.


Contenido
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       1 Pueblos, culturas y civilizaciones en la Edad Antigua
           o 1.1 Próximo Oriente antiguo
                   1.1.1 Mesopotamia antigua
                   1.1.2 Persia antigua
                   1.1.3 Anatolia y Armenia antiguas
                   1.1.4 Levante mediterráneo antiguo
                   1.1.5 Siria, Jordania y Arabia antiguas
                   1.1.6 Valle del Nilo antiguo
           o 1.2 Mediterráneo y Europa antiguos
                   1.2.1 Grecia antigua
                   1.2.2 Islas del Mediterráneo antiguo
                           1.2.2.1 Chipre antiguo
                           1.2.2.2 Islas del Mediterráneo Occidental antiguo
                   1.2.3 África Noroccidental antigua
                   1.2.4 Europa Occidental antigua
                   1.2.5 Italia y Roma antiguas
                   1.2.6 Balcanes y Europa Oriental antiguos
           o 1.3 Eurasia Septentrional antigua
           o 1.4 Asia Central y Meridional antiguas
           o 1.5 Extremo Oriente antiguo
           o 1.6 África Subsahariana antigua
           o 1.7 América antigua
                   1.7.1 Norteamérica y Mesoamérica antiguas
                   1.7.2 Caribe antiguo
                   1.7.3 Sudamérica antigua
           o 1.8 Oceanía antigua
       2 Mapas y cronología de la Edad Antigua
           o 2.1 Formaciones históricas en torno al espacio mediterráneo
           o 2.2 Tabla cronológica por continentes
       3 Ficción
o   3.1 Literatura
           o   3.2 Cine
           o   3.3 Televisión
           o   3.4 Historieta
       4 Véase también
       5 Notas
       6 Bibliografía
       7 Enlaces externos



[editar] Pueblos, culturas y civilizaciones en la Edad
Antigua




Tableta de arcilla sumeria con escritura cuneiforme de finales del III milenio a. C. La
innovación de la escritura es de tal magnitud para el desarrollo de la civilización que se
identifica con la historia misma.

[editar] Próximo Oriente antiguo

[editar] Mesopotamia antigua

Artículo principal: Historia de Mesopotamia

La desembocadura del Tigris y el Éufrates (los dos ríos —pótamos— en medio —meso—
de los cuales se desarrolló este espacio de civilización) en la Baja Mesopotamia dio origen
a la acumulación de depósitos aluviales en la zona de marismas que va ganando
paulatinamente terreno al mar frente a la costa en retroceso del Golfo Pérsico (actualmente
a más de cien kilómetros del lugar que ocupaba en el IV milenio a. C., y con los dos ríos
confluyentes —Shatt al-Arab—). La zona fue propicia (con la condición de mantener una
gran capacidad de organización social para el trabajo colectivo en la construcción de obras
hidráulicas como canalizaciones), regadío y drenajes, para el desarrollo de las ciudades-
estado sumerias (Ur, Uruk, Eridú, Lagash). Éstas, en competencia entre sí y con los pueblos
nómadas de estepas y desiertos circundantes (los del sur y oeste englobados por la
historiografía en el amplio concepto étnico de semitas y los del este en la zona irania donde
se fue formando la civilización elamita), así como con los núcleos que se fueron formando
más al norte (Babilonia) y más al norte aún en la Alta Mesopotamia (Nínive); fueron
desarrollando las características constitutivas de la civilización (sociedad compleja) y el
estado (superestructura político-ideológica): templo, clase sacerdotal y religión organizada,
frontera, guerra territorial, ejército, propaganda, impuestos, burocracia, monarquía,
construcciones como murallas y zigurats; y el rasgo que marca el inicio de la historia: el
registro de la memoria en la escritura.

La dinámica del crecimiento territorial llevó a la formación de imperios, que en su
pretensión de monopolizar el poder, se describían a sí mismos como un continuo espacial
"entre el mar pequeño y el mar grande" (el Golfo Pérsico y el Mediterráneo), en
enumeraciones más o menos fiables de pueblos anexionados, destruidos, dispersados,
rechazados, sometidos, tributarios, o simplemente socios comerciales, aliados o contactos
diplomáticos.

       Renacimiento sumerio
       Imperio acadio
       Imperio babilónico
       Imperio asirio
       Mitanni
       Imperio medio asirio
       Imperio neobabilónico o Imperio caldeo
       Imperio nuevo asirio o Imperio neoasirio6




                     Los jardines colgantes de Babilonia, fueron
                     alguna vez una de las siete maravillas del mundo
Estatua sedente del antiguo, símbolo del poder del Imperio
príncipe Gudea,      neobabilónico, hoy apenas existe evidencia de su Tiglatpileser III, rey
patesi de la ciudad- existencia. Cuadro del siglo XIV de Martin van de Asiria del siglo
estado sumeria de Heemskerck; al fondo se ve la legendaria Torre VIII a. C.
Lagash.              de Babel.
[editar] Persia antigua




Escultura de un animal fantástico. Persépolis.
Artículo principal: Historia de Irán

Cordilleras, mesetas, estepas y desiertos caraterizan un difícil medio físico entre el Éufrates
al este, el Golfo Pérsico al sur, el Indo al este y los Montes Elburz, el Mar Negro y el río
Oxus al norte. No obstante, también son la vía terrestre que conecta el Próximo Oriente con
el Asia Central y el Asia Meridional (más difícilmente, siendo más usada la conexión
marítima); y a través de esas zonas, en última instancia, con el Extremo Oriente. La extensa
región persa o irania cumpliría un papel clave en la teoría indoeuropea, de debatida validez,
que suponía la existencia de un grupo ancestral de pueblos de las estepas portadores de
rasgos comunes (lingüísticos, étnicos, culturales e incluso de estructura de pensamiento),
esencialmente ganaderos (otorgaban un gran valor a vacas, caballos y perros), de estructura
social patriarcal, jerarquizada y triádica (visible incluso en su panteón de dioses7 ), que
protagonizaron una gigantesca expansión que incluiría la conquista de India por los arios; la
de Europa por los predecesores de griegos, latinos, celtas, germanos y eslavos; y la de
Mesopotamia, Anatolia, Levante y Egipto por medos y persas.

       Imperio elamita
       Imperio aqueménida
       Zoroastrismo
       Yazidismo
       Pueblos iranios
       Lenguas iranias
       Medos
       Persas
       Partos
       Kurdos
Investidura de Ardacher I (fundador de la dinastía
Friso de los                              sasánida —siglo III—) por el dios Ahura Mazda.
                    Capitel de la apadana Sus caballos pisotean al anterior rey, Artabán IV,
inmortales.         del palacio de Darío y a la deidad negativa Ahriman. Naqsh i Rustam.
                    en Susa.

[editar] Anatolia y Armenia antiguas




Creseida de plata. Moneda emitida por el rey Creso de Lidia siglo VI a. C.

La península de Anatolia, vía terrestre entre Asia y Europa, de la que la separa el estrecho
del Bósforo y las numerosas islas del Egeo, con las que siempre mantuvo un continuo
cultural (del que son muestra los aqueos y troyanos del mito homérico), estuvo en el
corazón de las innovaciones de la Revolución Neolítica y la Revolución Urbana,
desarrollando estados poderosos que entraron en relación y competencia con los
mesopotámicos e incluso con Egipto. Hacia el norte, la costa del Mar Negro (el Ponto para
griegos y romanos), acogía mitos como el del vellocino de oro que se hallaba en la
Cólquide. La cordillera del Cáucaso la pone en contacto con las lejanas llanuras
eurasiáticas.

Artículo principal: Lenguas anatolias
Artículo principal: Historia de Armenia
Artículo principal: Historia de Anatolia
Véanse también: Turquía#Historia pre-turca de Anatolia y :en:History of Anatolia

       Troya
       Hititas
       Lidios
       Frigios
       Capadocios
Urartu
       Nairi
       Hayasa-Azzi
       Reino de Armenia




                                                        Relieve con guerreros hititas, en
El llamado tesoro de Príamo, descubierto por Schliemann Hattusa.
en su excavación de Troya.

[editar] Levante mediterráneo antiguo




Ánforas fenicias halladas en el puerto de Mazarrón (sureste de España).

La zona costera más oriental del Mediterráneo, por su ubicación entre África y Asia y sus
favorables condiciones físicas, actuó como un "pasillo" entre el mar y el desierto, muy
compartimentado, aunque con valles fluviales de dirección norte-sur (los del Jordán y el
Orontes), que posibilitó las comunicaciones terrestres entre África, Asia y Europa. Ese
papel se había cumplido desde el Paleolítico y el Neolítico (Jericó), y se acentuó con las
primeras civilizaciones. Los grandes imperios de Egipto, Mesopotamia y Anatolia tuvieron
en esta zona su zona de contacto geoestratégico. El contexto crítico de finales del
II milenio a. C. permitió que se desarrollaran potentes civilizaciones locales de fuerte
personalidad e influencia en el desarrollo histórico posterior (rasgos como el alfabeto o el
monoteísmo), con una proyección muy superior a su extensión geográfica o población.

Artículo principal: Levante mediterráneo
Artículo principal: Fenicia
Artículo principal: Historia de Palestina
Artículo principal: Historia del antiguo Israel
Artículo principal: Arqueología bíblica
Artículo principal: Tierra Santa

        Cananeos
        Amorreos
        Filisteos
        Moabitas
        Amonitas
        Hebreos
        Reino de Israel
        Reino de Judá
        Samaritanos
        Judaísmo




Reconstrucción teórica del     Fortaleza de Masada, donde las
templo de Salomón en           legiones romanas asediaron a una Pesa con el símbolo de la
Jerusalén.                     guarnición judía.                diosa fenicia Tanit.
                                                                Arados.

[editar] Siria, Jordania y Arabia antiguas
Vista de El Tesoro desde el desfiladero. Petra.

Entre el Tigris y la cordillera del Líbano comienza una vasta zona desértica que se extiende
hacia el sur hasta la península Arábiga. Supone un obstáculo insalvable para el desarrollo
de la agricultura más allá de pequeñas zonas de oasis muy dispersos, excepto en la zona del
Yemen (Arabia Felix -Arabia Feliz-). Las actividades económicas que se desarrollaron y
permitieron la formación de una peculiar civilización fueron, por tanto, la ganadería
nómada y las lucrativas rutas caravaneras del comercio a larga distancia que conectaban
todas las partes del mundo antiguo a través de los puertos del Mar Rojo, el golfo de Adén y
el Golfo Pérsico (abiertos al Océano Índico -navegación hasta la India e Indonesia-, al este
de África -donde la relación con Eritrea y Etiopía fue muy estrecha- y a la costa oriental de
Egipto -Berenice-), y ciudades del interior como Damasco, Petra o Palmira (que conectaban
con el Levante mediterráneo).

       Arabia pre-islámica
       Imperio seleúcida
       Siria (provincia romana)
       Historia de Siria
       Historia de Jordania
       Historia de Yemen
       Qataban
       Reino de Saba
       Himyar
       Awsan
       Dilmun
       Nabateos
       Lihyan
       Magan
       Petra
Palmira
       Ruta del incienso

[editar] Valle del Nilo antiguo




La Esfinge y las Pirámides de Guiza (en el antiguo Egipto, III milenio a. C.).

Egipto es un don del Nilo (Heródoto), pues pocas civilizaciones tuvieron una relación tan
determinante con un río. Su crecida anual permite la fertilidad y altísima densidad de
población de una estrecha franja que recorre el despoblado desierto norteafricano
(desertizado en el periodo postglacial) desde las cataratas del sur hasta el delta del norte. La
dualidad entre el Alto Egipto y el Bajo Egipto forjó, sobre una sociedad campesina
extraordinariamente estable y vinculada por el trabajo colectivo en las obras hidráulicas,
unas instituciones y una cultura caracterizadas por la sacralización de la figura del faraón,
la fortaleza de los templos, una eficaz burocracia y una compleja religión del más allá.
Dentro de una gran continuidad a lo largo de milenios (que a veces se ha interpretado como
homogeneidad o incluso estereotipación, con escasísimas excepciones —el periodo de Tell
el-Amarna—), se mantuvo una repetida dialéctica entre la unidad y la disgregación en el
devenir cíclico de las fases de la historia egipcia, con periodos de esplendor y de crisis.

       Antiguo Egipto
       Hicsos
       Pueblos del Mar
       Nubios
       Reino de Kush
       Reino de Aksum
       Reino de Napata
       Reino de Meroe
       Camitas
       Expansión afroasiática
       Lenguas cusitas
       Lenguas egipcias
Ramsés II, el más
                                                   activo de los
                                                   faraones del Imperio
                                                   nuevo, en un relieve
                                                   de Abu Simbel. La
                                                   expansión exterior
                                                   llevó hasta el norte
                                                   de Palestina,
                                                   enfrentándose con
                        La apertura del            los hititas en la
                                                   famosa batalla de
Amenofis IV realizó sarcófago de
                                                   Qadesh (1274), cuyo
una reforma religiosa Tutankamón por Howard
tendente al             Carter en 1923, uno de incierto resultado
                                                   permitió presentarla Pirámides de Gebel
monoteísmo de Atón, los momentos más
                        espectaculares de la       como una victoria Barkal, en el reino de
redenominándose                                                            Napata (o de los
                                                   por ambas partes,
Ajenatón; sus cambios arqueología. Era una                                 «faraones negros» o
                                                   obligó al
implicaron incluso una tumba intacta, y
                        precisamente la del        mantenimiento de un khusitas),
alteración de las
                        faraón cuyo breve          precoz concepto de fuertemente
convenciones de                                                            influenciado por la
                        reinado (1336-             «equilibrio
representación
                                                   internacional» con cultura egipcia.
artística, en lo que se 1327 a. C.) significó la                           Actual Sudán.
                                                   sofisticadas
ha denominado «estilo vuelta a la ortodoxia
de Tell el Amarna»      tradicional de la religión negociaciones
                                                   diplomáticas, y
(mediados del siglo egipcia tras el paréntesis
                        herético de Ajenatón.      suscitó un interesante
XIV a. C.).
                                                   programa
                                                   justificativo en textos
                                                   y monumentos
                                                   artísticos que la
                                                   convierten en la
                                                   primera batalla de la
                                                   historia militar con
                                                   suficiente
                                                   información como
                                                   para ser objeto de un
                                                   estudio detallado.

[editar] Mediterráneo y Europa antiguos
Véanse también: Cuenca del Mediterráneo, Mediterráneo occidental y Mediterráneo oriental

       Pueblos prerromanos
       Pueblos colonizadores
       Orientalizante
       Helenismo
       Romanización

[editar] Grecia antigua




El Partenón, Atenas, siglo V a. C. Es el edificio más representativo de la cultura helena, su
construcción fue ordenada por el político griego Pericles, costó aproximadamente treinta
millones de dracmas, lo equivalente a una cifra astronómica de dinero, aún para los
estándares modernos. Consiste en una obra maestra de arte y arquitectura, como también de
ingeniería: su estructura resistente; los recursos de la perspectiva y su decoración, utilizados
(as) en su estética, lo hacen merecedor de tal título.
Artículo principal: Antigua Grecia

Hélade es el concepto geográfico y cultural que abarcaba en la Antigüedad clásica el
territorio habitado por los griegos o helenos, más amplio que la actual Grecia, y que
comprendería el territorio continental europeo que va desde el Peloponeso al sur hasta una
difusa separación con Macedonia, Tracia y Epiro al norte; además de las islas del mar Egeo
y del Mar Jónico y la costa occidental de la actual Turquía (Jonia) hasta el Helesponto.
También se asimilaban al concepto de Hélade las colonias griegas establecidas por todo el
Mediterráneo; y también podían entenderse próximos a él los extensos territorios de las
monarquías helenísticas de Egipto y el Próximo Oriente, que en mayor o menor medida
habían sido helenizados.

       Civilización cicládica
       Civilización minoica
       Civilización micénica
       Aqueos
       Jonios
       Dorios
       Eolios
       Época Oscura
       Colonización griega
       Orientalizante
Siglo de Pericles
         Antigüedad clásica
         Civilización clásica
         Helenismo

Véanse también: Atenas, Esparta, Corinto, Megara, Mitilene, Samos, Rodas, Focea, Mileto y
Halicarnaso
Véanse también: Guerras Médicas, Guerra del Peloponeso, Anábasis y Guerra en la antigua
Grecia
Véanse también: Aristocracia, Oligarquía, Tiranía y Democracia griega
Véanse también: Licurgo, Clístenes, Solón, Pisístrato, Polícrates, Leónidas, Temístocles,
Pericles, Alcibíades y Demóstenes
Véanse también: Homero, Hesiodo, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Safo, Píndaro,
Anacreonte y Esopo
Véanse también: Fidias, Mirón, Policleto, Praxíteles, Scopas, Lisipo, Ictinos, Calícrates,
Mnesicles, Hipodamo de Mileto, Exequias y Apeles
Véanse también: Logógrafos, Heródoto y Tucídides
Véanse también: Sofista, Filosofía griega, Tales de Mileto, Heráclito, Demócrito,
Parménides, Sócrates, Platón, Aristóteles, Diógenes, Zenón de Elea y Epicuro
Véanse también: Hipócrates, Pitágoras, Euclides, Plotino y Pseudo Dionisio Areopagita




                                                El Imperio macedonio
                                                fue el más vasto del
Maqueta de la                                   mundo antiguo, y
estructura del palacio Zeus, padre de los       también el más        El estadio de
de Cnosos. Fue una dioses y armado con el efímero: no sobrevivió
                        rayo, como                                    Afrodisias, uno de los
asombrosa ciudad                                a su fundador,
                        corresponde a la                              pocos vestigios que
palatina ubicada en                             Alejandro Magno. En nos quedan de esa
Creta, de               mitología griega,       plena juventud, tras ciudad grecorromana,
características nunca preside el Santuario de suceder a su padre
antes vistas (red de    Olimpia donde en su Filipo de Macedonia conocida en su tiempo
                        honor se celebraban (que previamente          por sus bellos edificios
tuberías, posición
                                                                      de mármol. El estadio
compleja en las gradas desde el siglo           había unificado las
del interior,           VIII a. C. los juegos poleis griegas), aplicó es, de hecho, una
dimensiones muy         olímpicos, hitos que la eficaz maquinaria mezcla entre un
                        marcaban el                                   coliseo y una pista
superiores a otros                              de guerra formada por griega. La razón de
palacios                calendario y uno de este a la derrota del
                                                                      ello se debe a que
contemporáneos, etc.), los legados más          Imperio persa, el     celebraban batallas
por lo que se cree que importantes de la        enemigo de los
                        civilización clásica. Lagriegos desde las     sangrientas y al mismo
de la civilización
                                                                      tiempo juegos como
minoica, los egipcios - colosal estatua de oro guerras médicas. Su
                        y marfil, de 12 metros gesta expandió la      lazamiento de discos.
no los griegos-, se
inspiraron en el mito de altura, se debía a cultura griega por
de la Atlántida. Las Fidias (siglo V a. C., y Próximo Oriente y
teorías arqueológicas se contaba entre las hasta el Asia Central y
sobre el catastrófico siete maravillas del la India, iniciando el
final de la cultura    mundo antiguo.         periodo denominado
minoica, asociado a la Destruida en el siglo Helenismo.
llamada «erupción      V d. C., este grabado
minoica» del volcán es una recreación de
que produjo la caldera época moderna.
actual de la isla
Santorini (siglo
XVII a. C.), también
permiten su asociación
con ese mito.

[editar] Islas del Mediterráneo antiguo

Muchos mitos griegos se situaban en costas o islas situadas en un indefinido «extremo
Occidente» (Vulcano —Hefaistos—, Trabajos de Hércules —Heracles, Columnas de
Hércules, Gerión, Atlas—, Atlántida, Jardín de las Hespérides, Odisea —Cíclopes,
Lestrigones, Sirenas, Escila y Caribdis, Ogigia, Lotófagos—); otros se situaban en
dirección menos clara, o más bien en el Mediterráneo oriental (hacia el Mar Negro —la
Cólquide de los viajes de Jasón, los Argonautas y el Vellocino de Oro—, el sur del Egeo —
la Creta de Minos, Dédalo, Ícaro, y el Minotauro vencido por el ateniense Teseo; o del
rapto de Europa— o el Chipre del nacimiento de Afrodita).
[editar] Chipre antiguo


           Historia de Chipre
[editar] Islas del Mediterráneo Occidental antiguo




Templo élimo de Segesta, en Sicilia.

           Megalitismo
           Historia de Córcega

                      Corsos (corso)
Historia de Cerdeña

               Sardos

       Historia de Sicilia (Sicilia)

               Sículos
               Sicanos
               Élimos

       Islas Eolias
       Historia de las Baleares (Islas Baleares —baleáricos, honderos baleares, Quinto
       Cecilio Metelo Baleárico—)
       Historia de Malta
       Gozo
       Djerba
       Batalla de Alalia
       Magna Grecia
       Expedición a Sicilia
       Guerras púnicas

Véanse también: Tiranos de Siracusa, Agatocles, Hermócrates, Filisto y Arquímedes

[editar] África Noroccidental antigua




Aníbal, líder cartaginés de la familia bárcida juramentado contra la República romana,
protagonizó durante la Segunda Guerra Púnica una espectacular campaña militar que rodeó
todo el Mediterráneo Occidental, incluyendo el cruce de los Alpes con elefantes de guerra.
La historiografía romana escogió su figura para la representación idealizada y prototípica
del adversario temible.

       Libiofenicios
       Cartago
       Reino de Mauritania
       Reino de Numidia
       Guanches
       Lenguas bereberes

Véanse también: Himilcón, Hannón, Amílcar, Asdrúbal, Aníbal, Masinisa, Juba I, Juba II y
Yugurta
Capitolio de Sbeitla.

[editar] Europa Occidental antigua




Vallum Hadriani (Muro de Adriano), en Britania.

       Germanos
       Britanos
       Pictos
       Hibernios
       Celtas
       Pueblos galos
       Historia antigua de la Península Ibérica
       Pueblos prerromanos de la Península Ibérica

               Tartessos
               Pueblos contemporáneos a la conquista romana de Hispania:

               Pueblos de la zona oriental y meridional (franja mediterránea, Pirineos, valle
               del Ebro, Cordilleras Béticas y valle del Guadalquivir), genéricamente
               denominados iberos: layetanos, ausetanos, lacetanos, indigetes, ilergetes,
               iacetanos —relacionados más bien con los aquitanos-, suessetanos,
               sedetanos, edetanos, ilercavones, turdetanos, túrdulos, contestanos, oretanos,
               bastetanos, etc.
               Pueblos de la zona occidental (actual Portugal) y central (Meseta central y el
               Sistema Ibérico): célticos, lusitanos, vetones, carpetanos, celtíberos,
               vacceos, etc.
               Pueblos de la zona norte o franja cantábrica: galaicos, astures, cántabros,
               autrigones, várdulos, turmogos, berones, caristios, vascones, etc.
Véanse también: Britania romana, Galia, Germania, Hispania romana, Provincias
romanas y Lenguas paleohispánicas




                                                 El Acueducto de Segovia es una de las
                       Toros de Guisando,        muestras de la profunda romanización de
Tesoro del Carambolo, esculturas prerromanas     Hispania. Conduce el agua una distancia
atribuido a la cultura en Carpetania (centro     superior a 15 km, salvando una profunda
tartésica (suroeste de de España).               vaguada, hasta llegar al altozano ocupado
España).                                         por la ciudad, lo que le convierte en el
                                                 acueducto romano más largo conservado.

[editar] Italia y Roma antiguas




Molde de cadáver humano y objetos diversos de Pompeya.
Artículo principal: Pueblos antiguos de Italia

       Hirpinos
       Taurinos
       Ligures
       Samnitas
       Ecuos
       Volscos
       Etruscos
       Sabinos
       Latinos

Artículo principal: Antigua Roma

El Imperio romano tuvo un impacto muy superior a su propia extensión espacial (casi 6
millones de kilómetros cuadrados, ya de por sí una de las mayores entre los imperios de
todos los tiempos)8 y a su duración temporal (del 27 a. C. al 476 d. C. en Occidente y al
1453 en Oriente); por ser la institución política y la formación económico social decisiva
para la conformación de la civilización occidental, que en buena medida puede considerarse
una pervivencia suya. A través de ella pervivieron sus conceptos jurídicos e institucionales
(derecho romano, municipio romano, provincia romana, senado romano...), artísticos y
culturales (arte y cultura clásica, urbanismo romano, vía romana, teatro romano, termas,
acueductos...) y el propio idioma (el latín). La romanización fue un proceso que tuvo
mucho de sincrético, puesto que incorporaba rasgos culturales de los pueblos conquistados.
Muy especialmente se identificó con la civilización griega, a la que Roma reconocía como
superior a la suya propia, excepto en cuestiones políticas y militares (Ex Oriente Lux, Ex
Occidente Dux).9 En su periodo final, la aportación judeocristiana fue decisiva.

Véanse también: Monarquía romana, República romana, Imperio romano, Alto Imperio
romano y Bajo imperio romano
Véanse también: Crisis del siglo III, Anarquía militar, Decadencia del Imperio romano,
Invasiones bárbaras, Saqueo de Roma y Caída del Imperio romano
Véanse también: Historia de las instituciones en la Antigua Roma, Senado romano,
Asambleas romanas, SPQR, Magistratura romana, Tribuno de la plebe y Dictador romano
Véanse también: Triunvirato, Emperador romano, Anexo:Emperadores romanos, Principado
(Roma), Dominado (Roma) y Tetrarquía
Véanse también: Patricios, Plebeyos, Secessio plebis, Cliente (Roma antigua), Equites,
Nobiles, Optimates, Populares, Honestiores, Humiliores, Esclavo romano y Liberto
Véanse también: Ciudadanía romana, Ciudadanía latina, Ius romanum, Ius latii, Ius
gentium, Ius civile, Edicto de Latinidad de Vespasiano, Edicto de Caracalla, Provincia
romana, Colonia romana, Veterano romano y Foederati
Véanse también: Reformas de los Gracos, Reformas de Mario, Reformas de Sila, Reformas
de César, Reformas de Augusto, Reformas de Claudio, Reformas de Vespasiano, Reformas
de Trajano, Reformas de Adriano, Reformas de Diocleciano, Reformas de Constantino,
Reformas de Juliano y Reformas de Teodosio
Véanse también: Guerras de Veyes, Guerras Samnitas, Guerras sociales, Guerras Púnicas,
Guerras Pírricas, Guerras Ilíricas, Guerras Celtíberas, Guerras Mitridáticas, Guerra
Romano-Siria, Guerra Cimbria, Guerras Serviles, Guerras Civiles de la República de
Roma y Guerra de las Galias
Véanse también: Guerras Cántabras, Conquista de Germania, Guerras judeo-romanas,
Guerras Párticas, Conquista romana de Britania, Guerra de Yugurta, Guerras Dacias,
Guerras Romano-Sasánidas, Historia de las campañas militares romanas y Ejército de la
Roma antigua
Véanse también: Esclavitud en la Roma Antigua, Latifundios en la antigua Roma,
Agricultura y ganadería en la antigua Roma, Industria en la antigua Roma, Comercio en la
Antigua Roma, Medidas y pesos en la Antigua Roma, Moneda en la Antigua Roma,
Collegia, Navicularii y Publicano
Véanse también: Cultura de la Antigua Roma, Derecho romano, Ciudad romana, Tecnología
romana, Ciencia romana, Filosofía romana, Filosofía helenística, Costumbres de la
Antigua Roma y Arte de la Antigua Roma
Véanse también: Religión en la Roma antigua, Cristianismo primitivo, Religión mistérica,
Persecuciones y Patrística
Véanse también: Latín, Literatura romana, Virgilio, Ovidio, Horacio, Marcial, Quintiliano,
Petronio, Apuleyo, Terencio y Plauto
Véanse también: Catón el Viejo, Cicerón, Séneca, Marco Aurelio, Lucrecio, Plinio el Viejo,
Plinio el Joven y Vitrubio
Véanse también: Historiografía romana, Tito Livio, Suetonio y Tácito

10




                             Busto de Julio
                             César, el último
                             «hombre fuerte»
Frescos etruscos de la de la República
«tumba de los                (otros fueron
leopardos» (Tarquinia), Mario, Sila o su Planta del Coliseo de
donde se representa un principal rival,          Roma o Anfiteatro
simposion, costumbre Pompeyo), y                 Flavio, donde se
social de clara influencia antecesor             sentaban 5000
griega, representado                             espectadores a observar
                             inmediato del
aquí con el colorido y la Imperio romano, espectáculos sangrientos
concepción festiva                               como batallas entre
                             que diseñó su
propios de la pintura                            gladiadores o con fieras Fases de la expansión
                             heredero Octavio
etrusca. Los etruscos                            salvajes, e inclusive     territorial de Roma,
                             Augusto bajo la
desarrollaron una                                batallas navales          desde el Lacio inicial
                             forma de
civilización con                                 (naumaquias). La          hasta la máxima
                             principado (finales
características                                  expresión panem et        extensión en tiempos
                             del siglo I a. C.).
orientalizantes dentro La expansión              circensis (‗pan y circo‘) de Trajano (siglo II),
del contexto itálico, del territorial de Roma declaraba la intención y la posterior división
que fueron la potencia y las guerras             demagógica de halagar y del imperio y caída de
dominante hasta que                              embrutecer a las masas Occidente.
                             civiles
Roma, la capital latina republicanas             populares al tiempo que
que estuvo sometida a significaron               se garantizaba su apoyo
reyes etruscos                                   a la figura imperial; de
                             socialmente la
(Monarquía romana), se superación de la modo similar a como lo
terminó imponiendo en oposición inicial habían hecho los
los primeros tiempos de entre patricios y dirigentes de la fase final
la República (del siglo plebeyos y la            de la República romana.
V a. C. al siglo III a. C.). constitución de un
                             modo de
                             producción
                             esclavista que
                             encumbró a una
poderosísima
                          aristocracia.

[editar] Balcanes y Europa Oriental antiguos




Base del Obelisco de Teodosio en Constantinopla, la Nueva Roma creada en la antigua
colonia griega de Bizancio, en una localización de excepcional valor estratégico. Aparece
su corte imperial presidida por un crismón. Tras la crisis del siglo III que inicia una secular
transición del esclavismo al feudalismo, el Bajo Imperio romano desarrolló la nueva
estructura política del Dominado con las reformas de Diocleciano, se cristianizó a partir del
edicto de Milán de Constantino (313) y se dividió entre un Occidente ruralizado y sometido
a las invasiones germánicas del siglo V y un Oriente que resistió y se prolongó durante toda
la Edad Media convertido en Imperio bizantino.

       Primeras civilizaciones metalúrgicas del sureste de Europa
       Ilirios
       Peonios
       Dacios
       Macedonios
       Tracios
       Escitas
       Sármatas
       Wendos (venedi o proto eslavos)
       Reino de Epiro
       Guerras Pírricas
       Guerras Ilíricas
       Panonia
       Iliria
       Ilírico
       Dalmacia
       Tracia
       Dacia
       Escitia
       Ponto
Tumba tracia de Kazanlak (en Bulgaria).
                                          Acinaces de hierro escita (siglo VII al V a. C.).

[editar] Eurasia Septentrional antigua

       Lenguas urálicas
       Lenguas uralo-altaicas
       Lenguas altaicas
       Lenguas ugrofinesas
       Lenguas samoyedas

[editar] Asia Central y Meridional antiguas




Representación moderna de un pasaje del Mahábharata (la batalla de Kurukshetra), junto al
texto en sánscrito.

Las estepas del Asia Central tuvieron históricamente una estrecha relación (dialéctica de
pueblos nómadas y sedentarios) con la llanura del Indostán, y ésta con la Península del
Decán. La conexión por tierra con el Oriente Medio a través de los desiertos de Irán fue, en
cambio, más comprometida, mientras que la navegación por el Mar Arábigo permitió rutas
más fluidas. No obstante, todas ellas fueron experimentadas, a veces en el transcurso de la
misma expedición, como fue el caso de la de Alejandro Magno (326).

       Asia Central
       Asia Meridional
       Cultura del valle del Indo
       Arios
       Magadha
       Imperio maurya
       Lenguas indoeuropeas
       Sánscrito
Lenguas elamo-drávidas
       Pueblos túrquicos
       Hunos
       Escitas
       Civilización del Oxus (complejo arqueológico Bactria-Margiana)
       Cultura de Andronovo
       Corasmia
       Bactriana
       Sogdiana
       Margiana
       Beluchistán
       Gedrosia
       Tocarios
       Imperio kushān




                                 Fragmento del sexto decreto del Pilar de Asoka, hacia el
                                 238 a. C. Procede probablemente del Pilar Meerut, en
Mujer sentada, terracota pintada Uttar Pradesh (India). Hoy se encuentra en el Museo
de la Civilización del Oxus,     Británico.
hacia el 2000 a. C.




Buda de estilo Gandhara (siglo I).
Historia de Afganistán
       Historia de Uzbekistán
       Historia de Turkmenistán
       Historia de Tayikistán
       Historia de Pakistán
       Historia de la India
       Ruta de la seda
       Hinduismo
       Vedas
       Mahábharata
       Ramayana
       Budismo
       Jainismo
       Grecobudismo
       Nestorianismo




                                    Ladera que contenía los Budas de Bamiyan (Afganistán,
Moneda de Azes I, rey               hacia el siglo V), destruidos por los talibanes en 2005.
indogriego-escita del siglo I a. C.

[editar] Extremo Oriente antiguo
Inscripción antigua en caracteres chinos sobre caparazón de tortuga.

El aislamiento geográfico de esta zona está marcado por las más altas cordilleras del
mundo: el Himalaya, el Altai, el Hindu Kush, el Tian Shan, el Pamir y el Karakorum; y
algunos de los más extensos y secos desiertos: el Taklamakán y el Gobi. Incluso las
comunicaciones marítimas entre India y China son dificultosas (exposición a los monzones,
prolongada navegación por la interposición de la península de Indochina y la península de
Malaca que obliga a cruzar por zonas como el estrecho de la Sonda o el estrecho de
Malaca). Aun así, existieron contactos, como testimonia la la continuidad de rutas
comerciales y la difusión de tecnologías, alfabetos y religiones (el hinduismo al Sureste
asiático y el budismo a Tibet, China y Japón). No obstante, la dificultad de ese contacto se
percibía como resultado de un viaje de dimensiones míticas (Viaje a Occidente).

       Historia de China
       Historia de Japón
       Historia de Corea
       Historia de Vietnam
       Historia de Tailandia
       Historia de Camboya
       Historia de Laos
       Historia de Indonesia
       Historia de Birmania
       Historia del Tíbet
       Historia de Mongolia
       Lenguas sino-tibetanas
       Lenguas túrquicas
       Lenguas mongolas
       Lenguas altaicas
       Lenguas tunguses
       Lenguas austronesias
       Lenguas malayo-polinesias




Carro de guerra del ejército dePiezas de bronce en       Fresco chino del siglo IX
terracota, que custodiaba la forma de espada usadas      representando a monjes budistas; el
impresionante tumba del Qin como moneda. Estado          de la izquierda con rasgos tocarios.
Shi Huang, primer Emperador Yan, Reinos                  Grutas Bezeklik o Grutas de los Mil
de China (siglo III a. C.      Combatientes, China,      Budas, ubicadas en Qian Fo Dong,
                               siglo IV a. C. al siglo   cuenca del Tarim, Xinjiang, en la
                               II a. C.                  región autónoma de los uigures
(China).




Figura de finales del periodo Jomon (Japón, del X milenio a. C. al siglo III a. C.).

       Tocarios
       Mongoles
       Ordos
       Oriatos
       Pueblos túrquicos
       Pueblos tunguses
       Hunos
       Uigures
       Xiongnu
       Etnia han
       Ainu
       Japoneses
       Coreanos
       Cingaleses
       Javaneses
       Malayos
       Tagalos
       Siameses
       Camboyanos
       Vietnamitas
       Religión tradicional china
       Mitología china
       Confucionismo
       Taoísmo
       Budismo
       Mahāyāna
       Mitología japonesa
       Shinto
Zen
       Hinduización de la Península Indochina11




Prasasti (piedra con Caballo de plata de la Yumbulagang, fortaleza
inscripciones) de la cultura de los Ordos, un que se considera la
                                                                            Linga del
era de Purnawarman, pueblo del Desierto de primera construcción
                                                                            santuario de Cát
rey de Tarumanagara Ordos (Mongolia              edificada en Tibet, y que Tiên (Vietnam),
(Tugu, Jakarta, isla de Interior, actual China), habría sido fundada por su
                                                                            enigmático
Java, Indonesia, siglo siglo IV a. C. al siglo mitológico primer rey,
                                                                            yacimiento con
V a. C.), una           I a. C.                  Nyatri Tsenpo (hacia el dataciones desde
civilización altamente                           siglo II a. C.).13         el siglo IV.14
influida por la
hindú.12

[editar] África Subsahariana antigua




Jinete de terracota. Cultura Nok (actual Nigeria).

El desierto del Sahara y las dificultades del curso superior del Nilo supusieron dos
formidables barreras geográficas que provocaron una discontinuidad cultural muy
importante entre el Norte de África y el África Subsahariana. No obstante, fueron lo
suficientemente permeables como para permitir el contacto mediante rutas caravaneras con
la zona del río Níger y el Golfo de Guinea, y el contacto a través del Mar Rojo con Eritrea y
Etiopía, zonas fuertemente vinculadas a la Península Arábiga. El caso especial de
Madagascar es consecuencia de la procedencia de la población malagache, relacionada a
través del Océano Índico con otras poblaciones malayo-polinesias.

       África Subsahariana
       Historia de África
       Cultura Nok
       Pueblos bantúes
       Expansión bantú
       Khoisan
       Expansión afroasiática
       Lenguas chádicas
       Lenguas cusitas
       Lenguas omóticas

[editar] América antigua

Véanse también: Historia de América, Prehistoria de América, América precolombina,
Llegada del hombre a América, Teoría del poblamiento temprano, Teoría del poblamiento
tardío, Periodo Formativo de América, Periodo clásico de América, América
precolombina y Lenguas indígenas de América

[editar] Norteamérica y Mesoamérica antiguas

Artículo principal: Historia de América del Norte
Artículo principal: Cronologías de Mesoamérica
Véanse también: Norteamérica, Mesoamérica, Aridoamérica y Oasisamérica

       Cultura olmeca
       Bloque de Cascajal
       Mitología olmeca
       Mixtecos
       Zapotecos
       Cultura Adena
       Cultura maya
       Cuicuilco




                                     Pirámide del Tigre en la ciudad maya de El
thumb|Inscripción    Cabeza colosal Mirador (Petén, Guatemala, preclásico tardío,
maya, en Tikal       olmeca (Xalapa, hacia el 600 a. C.). También incluía la pirámide La
(Guatemala).           México).           Danta, actualmente oculta por la selva, un
                                          complejo religioso más grande que la Gran
                                          Pirámide de Guiza.

[editar] Caribe antiguo

Artículo principal: Historia del Caribe

       Banwari Trace15
       Pueblo Ortoiroide16
       Cultura Saladoide17
       Etnia caribe
       Taíno
       Etnia Galibi o Kali'na18

[editar] Sudamérica antigua

Artículo principal: Historia de Sudamérica

       Antiguo Perú
       Épocas preincaicas
       Cultura de Paracas
       Chavín
       Caral




Puerta del Sol                                Tumba del Señor de
                      Calle de Piquillacta
(Tiahuanaco,                                  Sipán (cultura
                      ([[cultura Huari, Perú,
Bolivia).                                     Lambayeque, Perú, siglo Machu Pichu (cultura
                      siglo                                           Inca, Perú, siglo XV).
                                              III).

[editar] Oceanía antigua

       Oceanía
       Océano Pacífico
       Historia de Oceanía
       Melanesia
       Polinesia
       Micronesia
       Lapita
       Historia de Tonga
Aborígenes australianos
       Maoríes
       Mitología samoana
       Religión hawaiana
       Tangaloa
       Lenguas austronesias
       Lenguas malayo-polinesias
       Lenguas oceánicas




                                 La expedición de Thor
                                 Heyerdahl en la Kon-tiki
                                 fue un intento imaginativo
                                 de arqueología o             Símbolos de los dioses maoríes.
                                 antropología experimental Tangaroa sería un héroe
La extraordinaria extensión de
                                 que pretendía comprobar la divinizado cuya genealogía se
la colonización polinesia en el
                                 posibilidad de viajes entre conserva en los mitos
Pacífico, en un triángulo cuyos                               polinesios, mantenidos por la
                                 América del Sur y el
vértices están en Nueva
                                 Pacífico, basándose en la tradición oral, y que permiten
Zelanda, Hawái y la Isla de
                                 capacidad de navegación describir e incluso datar
Pascua, y cuyo centro es Tahití.                              sucesivas migraciones que
                                 de balsas similares a los
La unidad etnográfica de esta
                                 «caballitos de totora» del comenzarían desde algún punto
cultura se observa en
                                 lago Titicaca. No obstante, de Indonesia (posiblemente la
características antropológicas
                                 la interpretación más usual Isla de Java, se ha calculado en
físicas, lingüísticas,                                        el siglo III a. C.) y continuarían
                                 de las evidencias
ideológicas, sociales y                                       por radiación de isla en isla
                                 arqueológicas y
económicas (determinados
                                 antropológicas mantiene hasta alcanzar la máxima 19
cultivos y ganados —cerdos y                                  expansión en el siglo XII.
                                 que el asentamiento
aves—).
                                 original de la población de
                                 América se realizó vía
                                 terrestre, y de norte a sur,
                                 mientras que la de Oceanía
                                 se realizó de oeste a este.

[editar] Mapas y cronología de la Edad Antigua
El Viejo Mundo hacia el 500 a. C.
Extensión de las distintas civilizaciones hacia el año 300.

[editar] Formaciones históricas en torno al espacio mediterráneo


  Siglo
                                   Noroest                      Levante              Irán y
    o          Península Península                                      Mesopot
        Grecia                      e de             Egipto      y Asia               Asia
  Mile          Itálica   Ibérica                                        amia
                                   África                       Menor                Central
   nio


                                Neolítico
  V                             (prehistóri         Periodo
                                                                          Período
  mile                          co)                 predinást
                                                                          de El
  nio                                               ico de
                                                                          Obeid
  a. C.                                             Egipto
                                Cerámica
                                cardial
                                Neolítico
                                                                Período Período
                                (prehistóri
  IV                                                Periodo     de Uruk de Uruk
                                co)                                                 Civilizació
  mile                                              protodiná
                                                                                    n proto-
  nio                                               stico de Período      Período
                                Cultura de                                          elamita
  a. C.                                             Egipto    Yemdet      Yemdet
                                los
                                                              Nasr        Nasr
                                sepulcros
                                de fosa
                                Calcolític
                                o                                         Período
                                (prehistóri         Periodo               Dinástico
                                                                                    Civilizació
                                co)                 arcaico               Arcaico
                                                                                    n proto-
        Civiliza Cultura                            de Egipto
                                                                                    elamita
        ción      del vaso      Cultura                                   Ciudades
  III
        cicládica campanifo     del vaso            Imperio               sumerias
  mile                                                          Imperio             Imperio
                  rme           campanifo           Antiguo
  nio                                                           acadio              acadio
        Civiliza                rme                                       Imperio
  a. C.
        ción      (prehistóri                       Primer                acadio
                                                                                    Renacimie
        minoica ca)             Megalitis           periodo
                                                                                    nto
                                mo                  intermedi             Renacimi
                                                                                    sumerio
                                                    o                     ento
                                Los                                       sumerio
                                Millares
    II
                                   Noroest                  Levante                  Irán y
  mile         Península Península                                   Mesopot
        Grecia                      e de             Egipto    y                      Asia
   nio          Itálica   Ibérica                                     amia
                                   África                   Anatolia                 Central
  a. C.
Edad del
siglo Civiliza
                             Bronce        Imperio             Imperio
XX ción                                              Hititas              Elam
                             (prehistóri   Medio               asirio
a. C. minoica
                             ca)
                             El Argar
siglo Civiliza
                                           Imperio   Imperio   Imperio
XIX ción                     (prehistóri                                  Elam
                                           Medio     asirio    asirio
a. C. minoica                ca,
                             Sureste)
                             Cultura de    Imperio
                             las           Medio     Hititas
siglo
      Civiliza               Motillas                       Imperio
XVII
      ción                                 Segundo Hurritas babilónic Elam
I a.
      minoica                (prehistóri   Periodo          o
C.
                             ca, Meseta    Intermed Alepo
                             Sur)          io
                                           Segundo
                             Cogotas I              Hititas
                                           Periodo
siglo Civiliza                                               Imperio
                                           Intermed
XVII ción                    (prehistóri            Hurritas babilónic Elam
                                           io
a. C. minoica                ca, Meseta                      o
                             Norte)                 Alepo
                                           Hicsos
                                           Segundo
                             Vila Nova
                                           Periodo
                             (prehistóri
siglo Civiliza                             Intermed Hititas    Mitanni
                             ca,
XVI ción                                   io                             Elam
                             Desemboc
a. C. minoica                                       Mitanni    Kassitas
                             adura del
                                           Imperio
                             Tajo)
                                           Nuevo
               Cultura de
      Civiliza                                       Hititas
               las
      ción                   Atalaia
siglo          Terramara                                       Mitanni
      minoica                (prehistóri   Imperio   Mitanni
XV             s                                                          Elam
                             ca,           Nuevo
a. C.                                                          Kassitas
      Micénic                Suroeste)               Imperio
               (prehistóri
      os                                             nuevo
               ca)
               Cultura de
      Civiliza               Cultura
               las
      ción                   pretalayóti             Hititas
siglo          Terramara                                       Imperio
      minoica                ca            Imperio
XIV            s                                               medio      Elam
                             (prehistóri   Nuevo     Imperio
a. C.                                                          asirio
      Micénic                ca,                     nuevo
               (prehistóri
      os                     Baleares)
               ca)
siglo Micénic Cultura de Cultura           Imperio             Imperio
                                                     Hititas              Elam
XIII os       los        talayótica        Nuevo               medio
a. C.           Campos       (Baleares)                          asirio
        Pueblos de Urnas                   Pueblos   Imperio
        del Mar              (prehistóri   del Mar   Nuevo
                Pueblos      ca)
                itálicos                             Pueblos
                                                     del Mar
                (osco-
                umbros,                              Batalla
                latino-                              de
                faletos,                             Qadesh

                vénetos,
                etc.;

                prehistóri
                cos)
                                                     Frigia
                             Cultura de              Lidia
                             los
                Pueblos                                          Imperio   Elam
      Época                  campos de
siglo           itálicos                             Hititas     medio
      oscura                 urnas         Imperio
XII                                                              asirio  Imperio
                                           Nuevo
a. C.           (prehistóri                          Fenicios            medio
      Dorios                (prehistóri
                cos)                                             Arameos asirio
                            ca,
                                                     Filisteos
                            Noreste)
                                                     Arameos
                                                     Frigia
                                           Imperio
                                           Nuevo     Lidia
                Pueblos      Fundación
      Época
siglo           itálicos     de Cádiz
      oscura                               Tercer    Fenicios
XI a.                                                         Arameos Elam
                                           periodo
C.              (prehistóri (protohist
      Jonios                               intermedi Reino de
                cos)        oria)
                                           o de      Israel
                                           Egipto
                                                     Arameos
  I
                                 Noroest           Levante                  Irán y
mile         Península Península                            Mesopot
      Grecia                      e de      Egipto    y                      Asia
 nio          Itálica   Ibérica                              amia
                                 África            Anatolia                 Central
a. C.
                Pueblos     Edad de        Tercer
                                                     Frigia
siglo           itálicos    Hierro         periodo
      Época
X a.                        (prehistóri    intermedi             Arameos Elam
      oscura                                         Lidia
C.              (prehistóri ca y           o de
                cos)        protohistó     Egipto
rica)                          Fenicios

                                                          Reino de
                                                          Israel

                                                          Reino de
                                                          Judá
                Galos                                     Frigia

                Etruscos              Coloniz             Lidia
                                      ación   Tercer
siglo           Pueblos     Preiberos fenicia periodo     Fenicios Imperio      Imperio
      Época
IX a.           itálicos                      intermedi            nuevo        nuevo
      oscura
C.                          Celtas    Fundaci o de        Reino de asirio       asirio
                (prehistóri           ón de   Egipto      Israel
                cos y                 Cartago
                protohistó                                Reino de
                ricos)                                    Judá
      Época
      arcaica                                             Frigia
                           Celtas
      Primera Galos                           Tercer      Lidia
      Olimpia              Colonias           periodo
      da      Etruscos     griegas    Coloniz intermedi   Cautivid
                                                                                Elam
siglo                                 ación   o de        ad de    Imperio
VIII Homero Fundación Colonias        fenicia Egipto      Nínive   nuevo
                                                                                Imperio
a. C.         de Roma fenicias                                     asirio
                                                                                medo
      Coloniz                    Cartago Imperio          Imperio
      ación   Colonias Iberos            nuevo            nuevo
      griega  griegas                    asirio           asirio
                       Tartessos
      Liga                                                Urartu
      jonia
                                           Tercer    Frigia
                           Celtas          periodo
                                                                                Imperio
               Etruscos                    intermedi
      Época                                          Lidia                      nuevo
                        Colonias           o de                      Imperio
      arcaica                                                                   asirio
               Monarquí griegas            Egipto                    nuevo
                                  Colonias           Imperio
siglo          a romana                                              asirio
      Tiranías                    fenicias           asirio                     Imperio
VII                     Colonias           Imperio
                                                                                neobabiló
a. C.          Samnitas fenicias           nuevo                     Imperio
      Legislad                    Cartago            Imperio                    nico
                                           asirio                    neobabil
      ores                                           neobabil
               Magna    Iberos                                       ónico
      griegos                                        ónico                      Imperio
               Grecia                      Periodo
                                                                                medo
                        Tartessos          tardío de
                                                     Fenicios
                                           Egipto
(Saíta)
     Época
                Etruscos                              Cautivid
     arcaica               Celtas
                                                      ad de
               Samnitas                     Periodo Babiloni
      Tiranías           Colonizaci Batalla                    Imperio
                                            tardío de a
                         ón griega de                          neobabil
               Monarquí                     Egipto
siglo Democr                        Alalia                     ónico    Imperio
               a romana                     (Saíta)   Imperio
VI a. acia               Iberos                                         aqueménid
                                                      neobabil
C.    ateniens                      Imperio                    Imperio a
               República                    Imperio ónico
      e                  Tartessos cartagin                    aqueméni
               romana                       aquemén
                                    és                         da
                                            ida       Imperio
      Imperio            Imperio
               Magna                                  aquemén
      aquemé             cartaginés
               Grecia                                 ida
      nida
     Imperio
     aquemé
     nida

     Revuelta
     de Jonia

     Guerras
             Etruscos      Celtas
     Médicas
               Samnitas Colonias
      Siglo de
siglo                    griegas    Imperio Imperio Imperio Imperio Imperio
      Pericles
V a.           República            cartagin aquemén aquemén aqueméni aqueménid
C.             romana    Imperio    és       ida     ida     da       a
      Liga de
                         cartaginés
      Delos
               Magna
               Grecia    Iberos
      Liga del
      Pelopon
      eso

     Guerra
     del
     Pelopon
     eso
      Batalla Etruscos     Celtas                         Batalla   Batalla
                                               Sitio de
      de                                                  del       de      Sitio de la
                                               Gaza
      Querone Sitio de     Colonias                       Gránico   Gaugame Roca
siglo                                 Imperio
      a        Veyes       griegas                                  la      Sogdiana
IV a.                                 cartagin Imperio
                                                        Batalla
C.                                    és       de
      Imperio Guerras      Imperio                      de Issos    Imperio Imperio de
                                               Alejandr
      de       samnitas    cartaginés                               de       Aljandro
                                               o
      Alejandr                                          Sitio de    Alejandr
o          República Iberos                            Tiro       o
                 Romana
                                                             Imperio
                 Magna                                       de
                 Grecia                                      Alejandr
                                                             o
                           Pueblos
                           prerroman
      Reino de
               Guerras     os
      Macedo                            Imperio                                Imperio
               Pírricas
      nia                               cartagin                               seléucida
                           Colonias
                                        és
                Imperio    griegas                       Imperio
       Reino de                                                                Partos
siglo           cartaginés                      Dinastía seléucida
       Epiro                            Guerras                    Imperio
III a.                     Imperio              Ptolemai
                                        Púnicas                    seléucida   Grecobact
C.              Guerras    cartaginés           ca       Reino de
       Liga                                                                    rianos
                Púnicas                                  Pérgamo
       Aquea                            Repúbli
                           Guerras
                                        ca                                     Indogriego
                República Púnicas
       Liga                             romana                                 s
                romana
       Etolia
                           República
                           Romana
      Reino de
      Macedo
      nia
                                                     Reino de
      Reino de          Celtíberos
                                                     Pérgamo
      Epiro             y          Repúbli
                        Lusitanos ca
                                                     Reino de                  Partos
      Liga                         romana
                                                     Armenia
      Aquea             Sitio de                               Imperio
siglo                                       Dinastía                           Grecobact
              República Numancia Reino de                      seléucida
II a.                                       Ptolemai Reino                     rianos
      Liga    romana               Numidia
C.                                          ca       del Ponto
      Etolia            República                              Partos
                                                                               Indogriego
                        romana     Reino de
                                                     Macabeo                   s
      Guerras                      Maurita
                                                     s
      Macedó            Cántabros nia
      nicas             y Astures
                                                     Nabateos
      Repúbli
      ca
      romana
      Repúbli República           Repúbli          Dinastía Guerras            Partos
                        República
siglo ca      romana              ca               Ptolemai Mitridáti
                        romana
I a. romana                       romana           ca       cas       Partos   Tocarios
C.            Alto
                        Cántabros
      Alto    Imperio             Alto             Batalla   Repúblic          Indogriego
Imperio Romano     y Astures Imperio    de        a romana              s
     Romano                       Romano     Actium
                        Guerras                        Alto
                        cántabras Reino de   Alto      Imperio
                                  Numidia    Imperio   Romano
                        Alto                 Romano
                        Imperio   Reino de             Nabateos
                        Romano Maurita
                                  nia
 I                              Noroest              Levante                     Irán y
            Península Península                               Mesopot
mile Grecia                      e de         Egipto    y                         Asia
             Itálica   Ibérica                                 amia
nio                             África               Anatolia                    Central
                                  Alto
                                                       Alto
                                  Imperio
                                                       Imperio
                                  romano                                     Partos
                                                       romano
      Alto    Alto      Alto               Alto
siglo                             Reino de                                   Tocarios
      Imperio Imperio   Imperio            Imperio     Gran     Partos
I                                 Numidia
      romano romano     romano             romano      Revuelta
                                                       Judía                 Indogriego
                                  Reino de                                   s
                                  Maurita
                                                       Nabateos
                                  nia
                                                                  Partos
                                                                             Partos
      Alto    Alto      Alto      Alto    Alto         Alto
siglo
      Imperio Imperio   Imperio   Imperio Imperio      Imperio    Alto
II                                                                           Imperio
      romano romano     romano    romano romano        romano     Imperio
                                                                             kushán
                                                                  romano
                                                                  Imperio
                                                                  sasánida
                                             Bajo      Bajo
                                             Imperio   Imperio               Imperio
                                                                  Bajo
      Bajo    Bajo      Bajo      Bajo       romano    romano                sasánida
siglo                                                             Imperio
      Imperio Imperio   Imperio   Imperio
III                                                               romano
      romano romano     romano    romano Imperio       Imperio               Imperio
                                          de           de                    kushán
                                                                  Imperio
                                          Palmira      Palmira
                                                                  de
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                                                                  Imperio
                                  Imperio                         sasánida Imperio
      Imperio                             Imperio      Imperio
              Imperio   Imperio   romano                                   sasánida
siglo romano                              romano       romano
              romano de romano de de                              Imperio
IV    de                                  de           de
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      Oriente                             Oriente      Oriente
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                                                                  Oriente
siglo Imperio Caída del Invasiones Reino     Imperio   Imperio    Imperio    Imperio
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           de      Romano s            de      de                  de
           Oriente de                  África Oriente              Oriente    Imperio    Hunos
                   Occidente Reino                                            romano     blancos
                             suevo                                            de
                   Reino                                                      Oriente
                   ostrogodo Reino
                             visigodo
                             de Tolosa




Estados en torno al Mediterráneo hacia el año 180 antes de Cristo.

Mediterráneo Occidental (sometido a Roma tras las Guerras Púnicas):                República Romana,
con la ciudad de Roma, los territorios de la península itálica sometidos a diferentes consideraciones
jurídicas y de ciudadanía, y sus provincias en Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania y
Dalmacia Reino de Mauritania Reino de Numidia República Cartaginesa Mediterráneo
Oriental:

-Egipto:     Imperio ptolemaico -Grecia: Reino de Epiro     Reino de Macedonia    Liga
Etolia    Liga Aquea -Asia menor y Mar Negro:     Rodas     Reino del Bósforo   Reino de
Capadocia     Galatia Reino de Bitinia   Reino de Pérgamo     Reino de Armenia    Reino
del Ponto -Levante, Mesopotamia y Asia Central:     Imperio Seléucida    Partos  Reino
Grecobactriano     Imperio Maurya
Estados en torno al Mediterráneo hacia el año 40 antes de Cristo, tras la Segunda Guerra
Civil de la República de Roma (entre César y Pompeyo).

[editar] Tabla cronológica por continentes

                                                                                    Oceaní
         Europa          África                   Asia                   América
Cro                                                                                   a
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ogí a      Europa                                                       Nort Sud
                   Norte de Oriente                                                str cíf
a          Orienta                                  Extremo Oriente     eam amé
    Occide         África   Próximo                                                ali ic
           l                                                            érica rica
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[editar] Ficción
[editar] Literatura

William Shakespeare compuso varias obras teatrales con ambientación en la Antigüedad:
Julio César (Shakespeare), Antonio y Cleopatra, Coriolano, Titus Andrónicus, etc.
Cervantes hizo lo propio en El cerco de Numancia; pero fue más usual en el teatro clásico
francés: Pierre Corneille (Horacio, Cinna, etc.) y Jean Racine (La Tebaida, Andrómaca,
Fedra, etc.), a partir del cual —y basándose en modelos clásicos y en textos antiguos de
Terencio y Plauto— se fijaron las convenciones académicas que fijaron el modelo del
teatro neoclásico del siglo XVIII.

La novela histórica surgida en el romanticismo tuvo en la Edad Media su principal
escenario (véase medievalismo), pero también se buscó la ambientación en distintas
civilizaciones de la Edad Antigua.

Muchas de las novelas se adaptaron al cine o la televisión:

       Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari
       Creación (novela), de Gore Vidal
       Alexandros, de Valerio Massimo Manfredi
       Los últimos días de Pompeya, de Edward Bulwer Lytton
       Ben-Hur, de Lewis Wallace
       ¿Quo vadis?, de Henryk Sienkiewicz
       Yo, Claudio y Claudio, el dios, y su esposa Mesalina, de Robert Graves
       Juliano el Apóstata, de Gore Vidal

El éxito editorial de los temas históricos ha multiplicado la aparición de best sellers del
género, sobre todo los relacionados con la historia militar de Roma.20

[editar] Cine

       Intolerancia (película)
       Tierra de faraones de Howard Hawks (Land of the pharaohs, 1955). La popularidad
       de la egiptomanía ha producido muchas películas cuya relación con el antiguo
Egipto es más bien lateral (como las numerosas versiones de La momia, desde la de
       Karl Freund —1932—).
       300 (película). Existe una versión anterior del mismo suceso (El León de Esparta o
       The 300 Spartans, 1962)
       Alejandro Magno (película)
       Cabiria de Giovanni Pastrone (1914)
       Espartaco (película) de Stanley Kubrick (1960)
       Golfus de Roma (A Funny Thing Happened on the Way to the Forum)
       Cleopatra (película)
       Calígula (película)
       Satiricón (película)
       La caída del Imperio romano de Anthony Mann (1964)
       Gladiator
       La última legión (película)

La adaptación de mitos de la edad antigua ha dado origen a un género cinematográfico
especial: Troya, Furia de titanes, Jasón y los argonautas, etc., así como el cine bíblico: Los
diez mandamientos (de Cecil B. DeMille, 1923 y 1956), Salomón y la reina de Saba,
Sansón y Dalila, etc. Véase Categoría:Películas de la Biblia. También distintas
adaptaciones de los evangelios: (La historia más grande jamás contada, La túnica sagrada,
La Pasión según san Mateo, La Pasión de Cristo, etc. Véase Categoría:Películas sobre
Jesús.

Con el nombre de peplum (por la vestidura denominada en castellano peplo) se designa a
un subgénero cinematográfico en que la ambientación en la Antigüedad es una simple
excusa para una película de aventuras de bajo presupuesto en la que los anacronismos y
otras inadecuaciones a la historia son abundantes (Hércules, de 1958, y Hércules, Sansón,
Maciste y Ursus, de 1964). Las características del género ha propiciado la realización de
numerosas secuelas y parodias.

Artículo principal: Peplum

Tanto estas como las de mayor nivel popularmente recibieron el nombre de «películas de
romanos» (aunque fueran ambientadas en la época griega o cualquier otra época antigua), y
su visionado en los «cines de barrio» de sesión continua y doble programa, o en los cines de
verano tuvo un notable papel en la educación sentimental de la juventud desde finales de
los años cincuenta hasta los setenta, reflejado en obras como las de Terenci Moix
(egiptómano y mitómano en concreto de Elizabeth Taylor, actriz que representó a
Cleopatra). Joaquín Sabina tiene una canción titulada Una de romanos, caracterizada por la
nostalgia de la juventud pasada.

[editar] Televisión

       Yo, Claudio (miniserie)
       Roma (serie de televisión)
[editar] Historieta

      300 (1998, cómic de Frank Miller), en el que está basada la película.
      Asterix (también adaptado al cine)
      El Jabato
      Ficción ambientada en la antigua Roma (en inglés)
      Ficción ambientada en la antigua Grecia (en inglés)




 Predecesor:    Historia antigua       Sucesor:
 Prehistoria   IV milenio a. C. — 476 Edad Media


[editar] Véase también
      Portal:Edad Antigua
      Arte antiguo
      Historia de las instituciones en la antigüedad
      Historia de la vida cotidiana
      Ciencia en civilizaciones antiguas
      Historia de la ciencia
      Historia de la tecnología

[editar] Notas
   1. ↑ Uno de los principales autores es Luigi Luca Cavalli-Sforza. La divulgación de las
      conclusiones de cada uno de los estudios suele dar problemas, al presentarse con
      titulares periodísticos sensacionalistas: «La patria se lleva en los genes. Un grupo de
      investigadores descubre la asombrosa coincidencia del mapa de mutaciones y el
      geográfico de Europa», El País, 26/11/2008; abusos contra los que suelen advertir
      los propios genetistas: «No hay razas. Desde el punto de vista de la genética, sólo
      vemos gradientes geográficos» (Lluis Quintana-Murci, del Instituto Pasteur de
      París, citado por Gary Stix «Huellas de un pasado lejano», en Investigación y
      Ciencia, septiembre 2008, ISSN 0210136X pg. 19).
   2. ↑ Término acuñado por Gordon Childe, op. cit.
   3. ↑ Término acuñado por James Henry Breasted. Albert Clay: «The so-called Fertile
      Crescent and Desert Bay».
   4. ↑ Perry Anderson, op. cit.
   5. ↑ Edward Gibbon, Fustel de Coulanges y Perry Anderson (op. cit.); Henri Pirenne
      Mahoma y Carlomagno.
   6. ↑ en:Neo-Assyrian Empire y en:Military history of the Neo-Assyrian Empire
   7. ↑ Véase Deidades triples o Tríadas indoeuropeas (en:Triple deities) e Hipótesis
      trifuncional (en:Trifunctional hypothesis).
   8. ↑ Bruce Gordon (2005), véase en:List of largest empires.
9. ↑ Sven-Tage Teodorsson:EX ORIENTE LUX, EX OCCIDENTE DUX: GRIEGOS,
     CARTAGINESES Y ROMANOS EN CONTACTO Y CONFLICTO

               ―¡Ex oriente lux!‖ Se dice que con esta exclamación saludaban los romanos al
               sol cuando se elevaba sobre las montañas samnitas. La expresión se ha hecho
               una frase célebre universal, usada a lo mejor por casualidad en sentido original,
               pero casi siempre simbólicamente para sugerir que nuestra cultura occidental
               proviene en el fondo de Oriente.

  10. ↑ en:Latin right; en:Nobiles; en:History of the Constitution of the Roman Empire;
      en:Constitutional Reforms of Lucius Cornelius Sulla; en:Constitutional Reforms of
      Julius Caesar; en:Collegium (ancient Rome); en:Roman technology ; en:History of
      science in Classical Antiquity
  11. ↑ fr:Indianisation de la péninsule Indochinoise; en:Indianized kingdom. Véase
      también Escuela francesa de Extremo Oriente (fr:École française d'Extrême-Orient
  12. ↑ en:Tarumanagara
  13. ↑ en:Yumbulagang
  14. ↑ en:Cat Tien archaeological site
  15. ↑ en:Banwari Trace
  16. ↑ en:Ortoiroid people
  17. ↑ en:Saladoid
  18. ↑ en:Kali'na people
  19. ↑ Historia universal Salvat-El País (tomo 3: «Emigraciones en el Océano
      Pacífico»), pág. 142, ISBN 84-345-6232-4.
  20. ↑ Artículo sobre el asunto en El País, 17 de enero de 2009. Cita tres ejemplos de
      reciente aparición: Centurión (de Simon Scarrow. Barcelona: Edhasa, 2008), El
      águila de la Novena Legión (de Rosemary Sutcliff. Barcelona: Plataforma, 2008) y
      César, las cenizas de la República (de Gisbert Haefs. Barcelona: Edhasa, 2008).

[editar] Bibliografía
     Edward Gibbon: Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, 1776.
     Fustel de Coulanges: La ciudad antigua, 1864.
     Vere Gordon Childe: Los orígenes de la civilización, 1936.
     Georges Duby: Atlas histórico mundial [Larouse, 1987]. Barcelona: Debate, 1989.
     ISBN 84-7444-349-0.
     Henri Frankfort y otros: El pensamiento prefilosófico, 1946.
     C. W. Ceram: Dioses, tumbas y sabios, 1949.
     Ángel Montenegro (coord.): Egipto y los grandes imperios y Antiguos imperios
     orientales, vols. 4 y 5 de Gran Historia Universal, 1986. Madrid: Nájera ISBN: 84-
     761-654-9.
     Samuel Noah Kramer: La historia empieza en Sumer, 1965.
     Chester Starr: Historia del mundo antiguo [1965]. Madrid: Akal, 1974. ISBN 84-
     7333-032-6.
     Perry Anderson: Transiciones de la Antigüedad al feudalismo [1974]. Madrid: Siglo
     XXI, 1986. ISBN 84-323-0355-0.
[editar] Enlaces externos
         Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Historia Antigua.
       ArteHistoria.jcyl.es
       HistoriaDeLasCivilizaciones.com (mapas históricos de civilizaciones antiguas).

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Libewralismo

  • 1.
    Liberalismo clásico De Wikipedia,la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda El Liberalismo clásico o primer liberalismo es un concepto usado para englobar las ideas políticas formuladas durante los siglos XVII y XVIII, contrarias al poder absoluto del Estado y su intervención en asuntos civiles, la autoridad excluyente de las iglesias, y cualquier privilegio político y social, con el objetivo de que el individuo pueda desarrollar sus capacidades individuales y su libertad en el ámbito político y religioso. Su base fundamental se encuentra en la doctrina de la ley natural, cuyo más representativo exponente es John Locke. También recibe este nombre, aunque su ámbito es distinto, el liberalismo económico, teoría económica iniciada por Adam Smith (La riqueza de las naciones, 1776), especialmente por oposición a la escuela neoclásica de economía o marginalismo, de finales del siglo XIX. Contenido [ocultar] 1 Características del pensamiento 2 Inicios 3 Representantes del liberalismo o 3.1 Precedentes o 3.2 Siglo XVII. Inglaterra o 3.3 Siglo XVIII. Francia o 3.4 Siglo XVIII. Inglaterra o 3.5 Siglo XVIII. Estados Unidos o 3.6 Siglo XIX o 3.7 Economistas [editar] Características del pensamiento Dotado de un alto grado de laicidad, ya que tanto los pensadores cristianos como aquellos que a partir del siglo XVIII adoptaron el ateísmo como postura frente a la religión, estaban
  • 2.
    vinculados a laReforma Protestante de inicios del siglo XVI y a la reforma de la Iglesia Católica, con el consecuente alejamiento de la idea de Dios de los asuntos públicos. La religión pasa a ser un asunto privado, alejada de la moral y de la política, con la finalidad de favorecer la convivencia. Sus bases racionales son el realismo y el empirismo, con mucha mayor atención, por lo tanto, a los cambios observados en los hechos, por lo que se distingue del idealismo y del deductivismo propios del racionalismo continental europeo, más tendente a formular verdades absolutas. Se trata de un racionalismo analítico, más que justificativo. Su visión del hombre es realista, suponiéndole una motivación fundamentalmente egoísta en aras de la satisfacción del propio interés. Dicho Laicismo, Empirismo y Utilitarismo, propios del liberalismo clásico favorecen la convención más que la convicción, mediante un programa político basado en el consenso, por lo que considera la ley y la institución creaciones artificiales, evaluándolas por sus resultados y omitiendo su concordancia con cualquier principio trascendente. [editar] Inicios Nace en Inglaterra a mediados del siglo XVII, entre la guerra civil y la revolución de 1688, con la elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y el poder eclesial y su pretensión de monopolio sobre la verdad religiosa. Los primeros en manifestar estas posturas son los niveladores, pequeños propietarios disidentes del ejército de Oliver Cromwell, constituido en partido político en 1646. Sus ideas centrales hacían referencia a la comunidad política como un conjunto de personas libres que comparten los mismos derechos fundamentales, por lo que el gobierno tenía que basarse en el consentimiento de los gobernados. Como los gobernados son personas racionales, dicho ejercicio de gobierno no podía ser ni paternalista ni intervencionista, sus poderes, por lo tanto tenían que ser limitados, con una clara vocación de protección de los derechos individuales como la libertad de expresión, de religión, de asociación y de propiedad. El factor religioso también jugó un importante papel en la formulación del liberalismo. En línea con lo anterior, se reclamaba tolerancia y libertad religiosa por parte de los sectores inconformistas fuera de la Iglesia de Inglaterra. Hasta ese momento, reinaba un compromiso doctrinal entre el calvinismo y el anglicanismo que permitió la nacionalización política, compromiso que proporcionó en la práctica una dinámica de tolerancia religiosa. Pero en el siglo XVII surgieron importantes discrepancias en el seno de la Iglesia de Inglaterra referentes a su tradicionalismo y autoritarismo, desembocando en el puritanismo, cuyas reclamaciones radicaban en la independencia eclesiástica y en una organización presbiteriana o asamblearia. [editar] Representantes del liberalismo
  • 3.
    [editar] Precedentes Juan de Mariana (miembro de la neoescolástica escuela de Salamanca, difícilmente puede considerársele cercano al liberalismo, aunque sí un precedente, por su teoría del tiranicidio, divulgada por toda Europa). Hugo Grocio [editar] Siglo XVII. Inglaterra John Locke [editar] Siglo XVIII. Francia Barón de Montesquieu [editar] Siglo XVIII. Inglaterra Edmund Burke Jeremy Bentham Thomas Paine [editar] Siglo XVIII. Estados Unidos Thomas Jefferson Benjamin Franklin [editar] Siglo XIX Alexis de Tocqueville Benjamín Constant John Stuart Mill [editar] Economistas Richard Cantillon François Quesnay Jacques Turgot Adam Smith David Ricardo Thomas Malthus Claude Frédéric Bastiat Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Liberalismo_cl%C3%A1sico" Categoría: Formas de liberalismo
  • 4.
    Categoría oculta: Wikipedia:Artículosbuenos en w:zh Herramientas personales Nuevas características Liberalismo De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda Para otros usos de este término, véase Liberalismo (desambiguación). Figuras alegóricas del Monumento a la Constitución de 1812 en Cádiz. El liberalismo es un sistema filosófico, económico y político, que promueve las libertades civiles; se opone a cualquier forma de despotismo, suscitando a los principios republicanos, siendo la corriente en la que se fundamentan la democracia representativa y la división de poderes. Aboga principalmente por: El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de la sociedad. El establecimiento de un Estado de Derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento con un mismo marco mínimo de leyes. Contenido
  • 5.
    [ocultar] 1 Características 2 Liberalismo social 3 Liberalismo benthamiano o 3.1 Corrientes de estas concepciones 4 Pensadores liberales o 4.1 Economía o 4.2 Política o 4.3 Divulgación 5 Véase también 6 Bibliografía o 6.1 Historia de las ideas liberales o 6.2 Principales obras 7 Enlaces externos [editar] Características Sus características principales son: El individualismo, que considera al individuo primordial, como persona única y en ejercicio de su plena libertad, por encima de todo aspecto colectivo. La libertad como un derecho inviolable que se refiere a diversos aspectos: libertad de pensamiento, de expresión, de asociación, de prensa, etc., cuyo único límite consiste en la libertad de los demás, y que debe constituir una garantía frente a la intromisión del gobierno en la vida de los individuos. El principio de igualdad entre las personas, entendida en lo que se refiere a diversos campos jurídico y político. Es decir, para el liberalismo, todos los ciudadanos son iguales ante la ley y ante el Estado. El derecho a la propiedad privada como fuente de desarrollo e iniciativa individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado y protegido por la ley. El establecimiento de códigos civiles, constituciones, e instituciones basadas en la división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y en la discusión y solución de los problemas por medio de asambleas y parlamentos. Las tolerancias religiosas [editar] Liberalismo social
  • 6.
    Fusilamiento de Torrijosy sus compañeros en Málaga en 1831. Este grupo de liberales españoles intentó sin éxito acabar con la política absolutista de Fernando VII. Óleo de Antonio Gisbert Pérez (1834-1901). El liberalismo social defiende la no intromisión del Estado o de los colectivos en la conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales, existiendo plena libertad de expresión y religiosa, así como los diferentes tipos de relaciones sociales consentidas, morales, etc. Esta no intromisión permitiría (siempre y cuando sea sometida a aprobacion por eleccion popular usando figuras como referendums o consultas públicas, ya que dentro del liberalismo siempre prevalece el estado de derecho y este en un estado democratico se lleva a su máxima expresión con la figura del sufragio) la legalización del consumo de drogas, la libertad de paso, la no regulación del matrimonio por parte del Estado (es decir, éste se reduciría a un contrato privado como otro cualquiera, pudiendo ser, por tanto, contratado por cualquier tipo de pareja), la liberalización de la enseñanza, etc. Por supuesto, en el liberalismo hay multitud de corrientes que defienden con mayor o menor intensidad diferentes propuestas. El liberalismo económico defiende la no intromisión del Estado en las relaciones mercantiles entre los ciudadanos, impulsando la reducción de impuestos a su mínima expresión y reducción de la regulación sobre comercio, producción, etc. La no intervención del Estado asegura la igualdad de condiciones de todos los individuos, lo que permite que se establezca un marco de competencia perfecta, sin restricciones ni manipulaciones de diversos tipos. Esto significa neutralizar cualquier tipo de beneficencia pública, como ser aranceles, subsidios, etc. El liberalismo político inspiró la organización del Estado de Derecho dentro del marco de la democracia liberal durante el siglo XIX, vigente en gran parte de los Estado-Nación actuales. Sus elementos principales son el Gobierno limitado a sus funciones de seguridad, justicia y obras publicas y la elección de sus representantes de manera libre y soberana. El Estado de Derecho como marco jurídico e institucional resguarda las libertades y los derechos de las personas. [editar] Liberalismo benthamiano
  • 7.
    Una división menosfamosa pero más rigurosa es la que distingue entre el liberalismo predicado por Jeremías Bentham y el defendido por Wilfredo Pareto. Esta diferenciación surge de las distintas concepciones que estos autores tenían respecto al cálculo de un óptimo de satisfacción social. En el cálculo económico se diferencian varias corrientes del liberalismo. En la clásica y neoclásica se recurre con frecuencia a la teoría del Homo oeconomicus, un ser perfectamente racional con tendencia a maximizar su satisfacción. Para simular este ser ficticio, se ideó el gráfico Edgeworth-Pareto, que permitía conocer la decisión que tomaría un individuo con un sistema de preferencias dado (representado en curvas de indiferencia) y unas condiciones de mercado dadas. Es decir, en un equilibrio determinado. Sin embargo, existe una gran controversia cuando el modelo de satisfacción se ha de trasladar a una determinada sociedad. Cuando se tiene que elaborar un gráfico de satisfacción social, el modelo benthamiano y el paretiano chocan frontalmente. Según Wilfredo Pareto, la satisfacción que goza una persona es absolutamente incomparable con la de otra. Para él, la satisfacción es una magnitud ordinal y personal, lo que supone que no se puede cuantificar ni relacionar con la de otros. Por lo tanto, sólo se puede realizar una gráfica de satisfacción social con una distribución de la renta dada. No se podrían comparar de ninguna manera distribuciones diferentes. Por el contrario, en el modelo de Bentham los hombres son en esencia iguales, lo cual lleva a la comparabilidad de satisfacciones, y a la elaboración de una única gráfica de satisfacción social. En el modelo paretiano, una sociedad alcanzaba la máxima satisfacción posible cuando ya no se le podía dar nada a nadie sin quitarle algo a otro. Por lo tanto, no existía ninguna distribución óptima de la renta. Un óptimo de satisfacción de una distribución absolutamente injusta sería, a nivel social, tan válido como uno de la más absoluta igualdad (siempre que éstos se encontrasen dentro del criterio de óptimo paretiano). No obstante, para igualitaristas como Bentham, no valía cualquier distribución de la renta. El que los humanos seamos en esencia iguales y la comparabilidad de las satisfacciones llevaba necesariamente a un óptimo más afinado que el paretiano. Este nuevo óptimo, que es necesariamente uno de los casos de óptimo paretiano, surge como conclusión lógica necesaria de la ley de rendimientos decrecientes. [editar] Corrientes de estas concepciones Estas dos concepciones radicalmente diferentes dividen al liberalismo en dos corrientes: por un lado, una corriente igualitarista y progresista, abanderada por la teoría de Bentham y, por el otro, aquella otra corriente que no persigue la igualdad, pues considera natural que hombres diversos actuando en función de sus propias motivaciones y empleando libremente los medios de que disponen lleguen a fines diferentes. Entre los seguidores de Bentham destacan las tesis del social-liberalismo, mientras que de Pareto surgen otras como la escuela austríaca (si bien, para esta última corriente, no es
  • 8.
    necesario en absolutobasarse en idealizaciones y estudios de equilibrios inexistentes en la realidad. De hecho, dicha escuela considera un auténtico error epistemológico pretender llevar a cabo el estudio de la economía como si se tratara de una ciencia natural . Por tanto, propone un acercamiento distinto, completamente opuesto al de los clásicos y neoclásicos, al liberalismo). [editar] Pensadores liberales La categoría Liberales agrupa todos los artículos sobre personalidades liberales. La que sigue es sólo una breve relación orientativa de liberales de gran relevancia en la historia de esta corriente intelectual, académica y política. Ayn Rand [editar] [editar] Política [editar] Murray Economía Divulgación Rothbard Benjamin Israel Adam Franklin Frédéric Kirzner Smith Thomas Bastiat David Jefferson Henry Ricardo Jacques Hazlitt John Stuart Turgot Juan Mill Juan Montalvo Jean- Bautista José Baptiste Alberdi Somoza Say Francisco Guy Max Weber de Miranda Sorman Carl Jacques Johan Menger Pierre Norberg Alfred Brissot Mauricio Marshall Nicolas de Rojas Eugen von Condorcet Mullor Böhm- Benito Carlos Bawerk Juárez Rangel Joseph Francisco Jean- Schumpeter Bilbao François Ludwig Thomas Revel von Mises Paine Marcos George James Aguinis Stigler Madison Friedrich Eloy Alfaro Hayek David Milton Lloyd Friedman George Wilhelm Konrad Röpke Adenauer Ludwig Erhard
  • 9.
    Vaclav Havel Ron Paul [editar] Véase también Democracia liberal Liberalismo económico Revoluciones burguesas Internacional Liberal Historia del liberalismo Escuela Austriaca Gobierno limitado Teoría de la elección pública [editar] Bibliografía [editar] Historia de las ideas liberales Historia de la teoría política, George Holland Sabine, Fondo de Cultura Económica, 2000. ISBN 950-557-097-X Historia de la teoría política (tomos 3 a 6), Fernando Vallespín Oña (ed.), Alianza Editorial, 2002. ISBN 978-84-206-7305-9 El liberalismo en occidente: historia en documentos (6 tomos), E.K. Bramsted y K.J. Melhuish (eds.), Unión Editorial, 1982-1984. Tomo 1 ISBN 978-84-7209-151- 1 De Lo Político a la política. Liberalismo: El otro límite de la legitimidad. Pablo M. Fernández Alarcón. E-Prints Complutense, Madrid 2005 ISBN 84-669-1876-0 Historia del pensamiento económico (2 tomos), M.N. Rothbard, Unión Editorial, 1999. ISBN 978-84-7209-351-5 [editar] Principales obras Oración fúnebre, Pericles, 430 a. C. Ética de la sociedad competitiva, Sobre la República, Cicerón, 50 a. C. Frank Knight, 1946. Carta Magna, 1215. La acción humana, Ludwig von Instrucción de mercaderes, Saravia de la Mises, 1949. Calle, 1544. La rebelión de Atlas, Ayn Rand, Tratados sobre el gobierno civil, John 1957. Locke, 1690. Dos conceptos de libertad, Isaiah El espíritu de las leyes, Barón de Berlin, 1958. Montesquieu, 1748. La libertad y la ley, Bruno Un ensayo sobre la naturaleza del Leoni, 1958.
  • 10.
    comercio en general,Richard Cantillon, Una economía humana, Wilhelm 1755. Röpke, 1960. Una investigación sobre la naturaleza y El problema del costo social, causas de la riqueza de las naciones, Ronald Coase, 1960. Adam Smith, 1776. El cálculo del consenso, James Introducción a los principios de moral y M. Buchanan y Gordon Tullock, legislación, Jeremy Bentham, 1780. 1962. El Federalista, James Madison, Alexander Capitalismo, socialismo y Hamilton y John Jay, 1788. democracia, Joseph Schumpeter, Autobiografía, Benjamin Franklin, 1788. 1962. Reflexiones sobre la Revolución Francesa, Capitalismo y libertad, Milton Edmund Burke, 1790. Friedman, 1962. Los derechos del hombre, Thomas Paine, La gran depresión americana, 1791. Murray Rothbard, 1963. Tratado de economía política: o la La maquinaria de la libertad, producción, distribución, y consumo de la David Friedman, 1971. riqueza, Jean-Baptiste Say, 1803. Teoría de la justicia, John De la libertad de los antiguos comparada Rawls, 1971. con la de los modernos, Benjamin Anarquía, Estado y utopía, Constant, 1819. Robert Nozick, 1974. La democracia en América, Alexis de Libertad individual: obras Tocqueville, 1840. selectas, William Hutt, 1975. Sistema económico y rentístico de la En defensa de la corporación, Confederación Argentina, Juan Bautista Robert Hessen, 1979. Alberdi, 1854. Libertad de elegir, Milton Sobre la libertad, John Stuart Mill, 1859. Friedman, 1980. El hombre contra el Estado, Herbert El capital humano, Gary Becker, Spencer, 1884. 1983. La sociedad del futuro, Gustave de El nacimiento del mundo Molinari, 1899. occidental, Douglass North, Capital e interés, Eugen von Böhm- 1983. Bawerk, 1884–1909. Sociedad, economía y filosofía, La ética protestante y el espíritu del Michael Polanyi, 1997. capitalismo, Max Weber, 1904–1905. Propiedad y libertad, Richard La rebelión de las masas, José Ortega y Pipes, 1999. Gasset, 1930. De la subsistencia al Camino de servidumbre, Friedrich Hayek, intercambio, Peter Bauer, 2000. 1944. Por qué la globalización La sociedad abierta y sus enemigos, Karl funciona, Martin Wolf, 2004. Popper, 1945. Dando cuenta de los derechos de Sobre el poder, Bertrand de Jouvenel, propiedad, Hernando de Soto, 1945. 2006. Comprendiendo la diversidad institucional, Elinor Ostrom, 2006.
  • 11.
    [editar] Enlaces externos Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Liberalismo. Libertad: Un sistema de fronteras móviles, ensayo sobre la doctrina liberal Biblioteca liberal. Fundación Hayek. Free to Choose — Serie de documentales de Milton Friedman (en español) que intentan exponer los valores del liberalismo para la aplicación de reformas institucionales Wikibéral — Enciclopedia gratuita dedicada al liberalismo (en francés) HACER, Biblioteca online del liberalismo. Clásicos liberales Liberalismo.org — Punto de encuentro para liberales hispanoparlantes García Díaz, Sebastián. La lucha por la libertad y (mis amigos) los liberales. Tercer Concurso de Ensayo "Caminos de la libertad". Fundación Azteca. Enero de 2008 Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Liberalismo" Categoría: Liberalismo Categorías ocultas: Wikipedia:Artículos destacados en w:vi | Wikipedia:Artículos buenos en w:zh | Wikipedia:Artículos destacados en w:ru | Wikipedia:Artículos destacados en w:sr Herramientas personales Nuevas características Registrarse/Entrar Edad Moderna http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Moderna De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda
  • 12.
    Adán y Evade Alberto Durero. El antropocentrismo humanista simboliza la modernidad en la Filosofía, la Ciencia y el Arte. No obstante, la paulatina imposición de nuevos criterios secularizados y pragmáticos en política y relaciones sociales no impidieron -sin duda utilizaron- los conflictos religiosos. De un mundo cultural bien distinto al de Durero, pero compartiendo la parte más profunda de los conceptos de belleza y humanidad (que atraviesan el espacio y el tiempo y fueron redescubiertos por artistas de lo que hoy llamamos arte moderno, como Picasso), uno de los Bronces de Benin del Museo del Louvre. Puede fecharse entre 1450 y 1550. No conocemos el nombre de su autor, al contrario que el de otros broncistas contemporáneos suyos, como Ghiberti o Benvenuto Cellini, porque la función social del artista era muy diferente en el África subsahariana y la Italia del Renacimiento.
  • 13.
    La Edad Modernaes el tercero de los periodos históricos en los que se divide tradicionalmente en Occidente la Historia Universal, desde Cristóbal Celarius. En esa perspectiva, la Edad Moderna sería el periodo en que triunfan los valores de la modernidad (el progreso, la comunicación, la razón) frente al periodo anterior, la Edad Media, que el tópico identifica con una Edad Oscura o paréntesis de atraso, aislamiento y oscurantismo. El espíritu de la Edad Moderna buscaría su referente en un pasado anterior, la Edad Antigua identificada como Época Clásica. El paso del tiempo ha ido alejando de tal modo esta época de la presente que suele añadirse una cuarta edad, la Edad Contemporánea, que aunque no sólo no se aparte, sino que intensifica extraordinariamente la tendencia a la modernización, lo hace con características sensiblemente diferentes, fundamentalmente porque significa el momento de triunfo y desarrollo espectacular de las fuerzas económicas y sociales que durante la Edad Moderna se iban gestando lentamente: el capitalismo y la burguesía; y las entidades políticas que lo hacen de forma paralela: la nación y el Estado. En la Edad Moderna se integraron los dos mundos humanos que habían permanecido aislados desde la Prehistoria: el Nuevo Mundo (América) y el Viejo Mundo (Eurasia y África). Cuando se descubra el continente australiano se hablará de Novísimo Mundo. La disciplina historiográfica que la estudia se denomina Historia Moderna, y sus historiadores, "modernistas" (aunque no deben confundirse con los seguidores del modernismo, estilo artístico y literario, y movimiento religioso, de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX). Contenido [ocultar] 1 Localización en el espacio 2 Localización en el tiempo 3 Secuenciación 4 Caracterización o 4.1 El papel de la burguesía o 4.2 El poder de los reyes  4.2.1 El Rey ha muerto, ¡viva el Rey! o 4.3 Revolución militar  4.3.1 La guerra naval o 4.4 La religión o 4.5 El derecho y el concepto de hombre en sociedad.  4.5.1 La mujer o 4.6 ¿Arte Moderno?  4.6.1 Un mundo "barroco"  4.6.2 Arte asiático y africano  4.6.3 Arte colonial en el Nuevo Mundo  4.6.4 Función del artista
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    o 4.7El teatro y la música o 4.8 Ciencia y magia 5 Referencias o 5.1 Bibliografía o 5.2 Ficción o 5.3 Filmografía o 5.4 Notas 6 Véase también 7 Enlaces externos [editar] Localización en el espacio En su tiempo se consideró que la Edad Moderna era una división del tiempo histórico de alcance mundial, pero hoy en día suele acusarse a esa perspectiva de eurocéntrica (ver Historia e Historiografía), con lo que su alcance se restringiría a la historia de la Civilización Occidental, o incluso únicamente de Europa. No obstante, hay que tener en cuenta que coincide con la Era de los Descubrimientos y el surgimiento de la primera economía-mundo.1 Desde un punto de vista aún más restrictivo, únicamente en algunas monarquías de Europa Occidental se identificaría con el periodo y la formación social histórica que se denomina Antiguo Régimen. [editar] Localización en el tiempo La fecha de inicio más aceptada es la toma de Constantinopla por los turcos en el año 1453 -coincidente en el tiempo con la invención de la imprenta y el desarrollo del Humanismo y el Renacimiento, procesos a los que contribuyó por la llegada a Italia de exiliados bizantinos y textos clásicos griegos-, aunque también se han propuesto el Descubrimiento de América (1492) y la Reforma Protestante (1517) como hitos de partida. En cuanto a su final, la historiografía anglosajona asume que estamos aún en la Edad Moderna (identificando al periodo XV al XVIII como Early Modern Times -temprana edad moderna- y considerando los siglos XIX y XX como el objeto central de estudio de la Modern History), mientras que las historiografías más influidas por la francesa denominan el periodo posterior a la Revolución francesa (1789) como Edad Contemporánea. Como hito de separación también se han propuesto otros hechos: la independencia de los Estados Unidos (1776), la Guerra de Independencia Española (1808) o la Guerra de Independencia Hispanoamericana (1809-1824). Como suele suceder, estas fechas o hitos son meramente indicativos, ya que no hubo un paso brusco de las características de un período histórico a otro, sino una transición gradual y por etapas, aunque la coincidencia de cambios bruscos, violentos y decisivos en las décadas finales del siglo XVIII y primeras del XIX también permite hablar de la Era de la Revolución.2 Es por eso que debe tomarse todas estas fechas
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    con un criteriomás bien pedagógico. La edad moderna transcurre más o menos desde mediados del siglo XV a finales del siglo XVIII. [editar] Secuenciación La Edad Moderna suele secuenciarse por sus siglos, lo que puede ser arbitrario (y suele ser salvado con expeditivos siglos cortos o siglos largos, divididos según convenga), pero en general la historiografía ha caracterizado una sucesión cíclica, que algunos han querido identificar con ciclos económicos similares a los descritos por Clement Juglar y Nicolái Kondratiev, pero más amplios, con fases A de expansión y B de recesión secular. Un siglo XVI que, tras la costosa recuperación de la Crisis de la Baja Edad Media, en economía presencia la Revolución de los Precios, coincidente con la Era de los Descubrimientos que permite una expansión europea ligada a ventajas tecnológicas y de organización social.3 Pocos hechos cambiaron tanto la historia del mundo como la llegada de los españoles a América y la posterior Conquista y la apertura de las rutas oceánicas que castellanos y portugueses lograron en los años en torno a 1500. El choque cultural supuso el colapso de las civilizaciones precolombinas. Paulatinamente, el Atlántico gana protagonismo frente al Mediterráneo,4 cuya cuenca presencia un reajuste de civilizaciones: si en la Edad Media se dividió entre un norte cristiano y un sur islámico (con una frontera que cruzaba Al Andalus, Sicilia y Tierra Santa), desde finales del siglo XV el eje se invierte, quedando el Mediterráneo Occidental, (incluyendo las ciudades costeras clave de África del Norte) hegemonizado por la Monarquía Hispánica (que desde 1580 incluía a Portugal), mientras que en Europa oriental el Imperio otomano alcanza su máxima expansión. Las milenarias civilizaciones orientales (India, China y Japón), reciben en algunas ciudades costeras una presencia puntual portuguesa, (Goa, Ceilán, Malaca, Macao, Nagasaki misiones de San Francisco Javier), pero tras los primeros contactos se mantuvieron poco conectados o incluso ignoraron olímpicamente los cambios de Occidente; por el momento se lo podían permitir. Las islas de las especias (Indonesia) y Filipinas serán objeto de una dominación colonial europea más intensiva. Frente a la continuidad oriental, los cambios sociales se concentran en los vértices del llamado comercio triangular: notables en Europa (donde comienzan a diverger un noroeste burgués y un este y sur en proceso de refeudalización), y cataclísmicos en América (colonización) y África (esclavismo). El crecimiento de población en Europa probablemente no compensó el descenso en esos continentes, sobre todo en América, en que alcanzó proporciones catastróficas y ha sido considerado como el mayor desastre demográfico de la Historia Universal5 (varios investigadores6 han estimado que más del 90% de la población americana murió en el primer siglo posterior a la llegada de los europeos, representando entre 40 y 112 millones de personas).7 Las convulsiones políticas y militares son asimismo espectaculares. En la mítica Tombuctú, el Askia Mohamed I (1493-1528) produce el apogeo del Imperio Songhay, que entra en la órbita del Islam y decaerá en el periodo siguiente. Simultáneamente, el Renacimiento da paso a los enfrentamientos de la Reforma y las guerras de religión. La expansión ideológica de Europa se manifiesta en la difusión del cristianismo por todo el mundo, excepto en los Balcanes, donde retrocede frente al Islam, con el que también entra en contacto en Extremo Oriente, tras dar la vuelta al globo.
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    El Taj Mahal,prueba tanto de la pervivencia de civilizaciones distintas a la europea como de la gran comunicación que se había producido a nivel mundial: su bellísima armonía integra elementos hindúes, islámicos, turcos e incluso europeos (aunque la intervención de arquitectos italianos parece que se ha demostrado falsa) Un siglo XVII que presenció posiblemente una crisis general (quizá provocada por la Pequeña Edad del Hielo) que se conoce como crisis del siglo XVII, que aparte del descenso de población (ciclos de hambres, guerras, epidemias) y del declive de la serie de precios o de la llegada de metales de América, fue muy desigual en la forma de afectar a los distintos países, incluso en Europa: catastrófica para la Monarquía Hispánica (crisis de 1640) y Alemania (Guerra de los Treinta Años), pero impulsora para Francia e Inglaterra una vez resueltos sus problemas internos (Fronda y Guerra Civil Inglesa). El Imperio otomano pierde en la batalla de Viena su última oportunidad de expandirse frente a Europa, y comienza un lento declive, en parte en beneficio de una Polonia que enseguida pasará el relevo al gigantesco Imperio ruso. En su frente oriental, resucita el Imperio persa con la dinastía safávida que lleva a un breve apogeo el Sah Abbas I el Grande, que convierte a Isfahán en una de las ciudades más bellas del mundo. Al mismo tiempo, en la India, que mantiene la presencia colonial europea en la costa, se levanta un gran imperio continental del que es prueba el Taj Mahal de Sha Jahan y comienza a descomponerse con Aurangzeb. Todos estos movimientos tienen que ver con el vacío geoestratégico formado en el Asia Central, que los kanatos herederos de Horda de Oro son incapaces de ocupar. En China los intemporales ciclos dinásticos se renuevan con el acceso de la dinastía manchú: los Qing. Japón expulsó a los portugueses (no así a los holandeses) y se cerró en el relativo aislamiento del periodo Tokugawa, que incluyó el exterminio de los cristianos, pero que quizá salvó la civilización japonesa de la colonización y permitió un desarrollo endógeno que en el siglo XIX la hará irrumpir de golpe en la modernización. Los océanos presencian el declive del Imperio español (que había llegado a su cúspide, temporalmente unido al portugués) en beneficio del holandés y el británico. Es la edad de oro de la piratería, que permite el efímero florecimiento de un modo de vida violento y excesivo, pero románticamente percibido como una utopía libre en el Caribe (isla de la Tortuga).
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    Los señores Andrews(1748) posan displicentemente para Thomas Gainsborough ante su campo de trigo. La revolución agrícola ya está en marcha, y la industrial la sigue. En Inglaterra, los comerciantes y financieros de la city londinense, la gentry rural y los primeros industriales fabriles no tienen idénticos intereses de clase, pero son claramente aspectos de una misma clase dominante, para la que quizá pueda valer el nombre burguesía (categorizado por Carlos Marx como la propietaria de los medios de producción), y que puede identificarse con más claridad si se observa a quién representa el Parlamento a través de las sucesivas reformas electorales que perfeccionan el sistema político de la Monarquía Parlamentaria; a excepción de la parte que no integrará: las Trece Colonias norteamericanas. Los campesinos desposeídos y desarraigados del campo por la política de cercamientos (enclosures) y las leyes de pobres (poor laws) están alimentando el proletariado de las ciudades industriales. Enseguida se convertirá en el taller del mundo, cuyos océanos gobierna (Rule, Britannia). El continente europeo seguirá sus pasos en cuanto se deshaga de las estructuras del Antiguo Régimen. Un siglo XVIII que comienza con lo que Paul Hazard definió como crisis de la conciencia europea (1680-1715), que abre paso a la Revolución científica newtoniana, la Ilustración, la Crisis del Antiguo Régimen y la que propiamente puede llamarse Era de las Revoluciones, cuyo triple aspecto se categoriza como la Revolución industrial (en el desarrollo de las fuerzas productivas, lo tecnológico y lo económico incluyendo el triunfo del capitalismo), la Revolución burguesa (en lo social, con la conversión de la burguesía en nueva clase dominante y la aparición de su nuevo antagonista: el proletariado) y la Revolución liberal (en lo político-ideológico, de la que forman parte la Revolución francesa y las revoluciones de independencia americanas). El desarrollo de esos procesos, que pueden considerarse como consecuencias lógicas de los cambios desarrollados desde el fin de la Edad Media, pondrán fin a la Edad Moderna. En Europa se encuentra de nuevo en ascenso demográfico, que se convierte esta vez en el comienzo de la transición demográfica, superadas las mortalidades catastróficas: la última peste negra en Europa Occidental (Marsella, 1720) se vence con la inesperada ayuda del rattus norvegicus, que sustituye biológicamente a la pestífera rata negra;8 y con la vacuna de Jenner se obtiene la primera herramienta científica para el tratamiento de epidemias. En cuanto al hambre, no desaparece, de hecho el siglo presencia numerosos motines de subsistencia (que en Inglaterra anteceden al nuevo tipo de protesta, ligado al naciente proletariado industrial),9 pero que en las zonas que desarrollan precozmente una agricultura capitalista y un sistema de transportes modernizado pueden salvarse (en Inglaterra, Francia y Holanda el sistema de canales fluviales antecede en un siglo al trazado del ferrocarril). En otras continuó habiendo hasta bien entrado el XIX,
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    como España (hambrunade 1812, cuando se recurrió al consumo masivo de la tóxica almorta, que por las mismas fechas también fue detectado por los ingleses en la India)10 o Irlanda (monocultivo de la patata que llevará al hambruna irlandesa de 1845 y a la emigración masiva). El equilibrio europeo iniciado en el Tratado de Westfalia (1648) se recompone en el de Utrecht (1714) y se mantiene no sin conflictos (varios de ellos llamados Guerra de Sucesión), con hegemonía continental para Francia (vinculada a España por los Pactos de Familia de la dinastía Borbón) y hegemonía marítima para Inglaterra, certificada más tarde en Trafalgar (1805). Las exploraciones de James Cook y la ocupación de Oceanía cierran la era los descubrimientos geográficos (a la espera de las expediciones polares). La integración mundial avanza y surgen las primeras guerras mundiales en el sentido de que los imperios coloniales europeos se reparten territorios distantes (India, Canadá) al tiempo que se dirimen otros repartos en Europa (como el de Polonia). Las posesiones europeas llegan a su máxima expansión en América en vísperas de la Independencia de Estados Unidos (1776) y de la Emancipación Hispanoamericana (1808-1824), anticipada por la Revolución de los Comuneros en 1737 y la rebelión de Túpac Amaru en 1780. Para recoger el testigo de la sumisión colonial, África y Extremo Oriente habrán de esperar al siglo XIX, pero en el Asia Central se asiste a una carrera por la ocupación de un espacio geoestratégicamente vacío entre Rusia y China. Simultáneamente, en el Pacífico norteamericano la emprenden Rusia, Inglaterra y España, mientras la colonización de Australia es iniciada por Inglaterra sin apenas oposición. El real de plata, o peso duro (éste acuñado en las míticas minas de Potosí en 1768) fue el antepasado del dólar americano (cuyo símbolo deriva de la columna rodeada por la cartela "Plus Ultra", a su vez un lema muy apropiado, por lo expansivo), y cumplía una función similar en la economía mundial.
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    Escultura azteca querepresenta a un hombre portando el fruto del cacao. Alimento de los dioses (se tradujo Teobroma como nombre científico), fue usado como moneda en época precolombina. Su consumo fue rápidamente adoptado en Europa, como el del tabaco; más lenta fue la incorporación de cultivos, como el del maíz, el tomate o la patata. Museo Nacional de Antropología e Historia de México. Don Quijote carga contra el rebaño de ovejas. El equilibrio de la ganadería ovina con la agricultura cerealista y con la industria textil no fue sólo un asunto vital para una Castilla dominada por la Mesta y para sus clientes en Flandes, verdadera metrópolis comercial de sus materias primas (lana y metales preciosos), sino también para América, donde sin exagerar mucho puede decirse que las ovejas se comieron a los hombres. Esta expresión se aplicó también en Inglaterra, que desde un paisaje similar al castellano en la Baja Edad Media optó por el desarrollo agrícola e industrial.
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    La pimienta, objetode lujo en la Edad Media, provocó la codicia comercial que empujó a la búsqueda de las rutas hacia las Islas de las Especias. Carlo Cipolla, en Allegro ma non tropo, desarrolló en clave irónica una interpretación de la Historia moderna basada en ello. [editar] Caracterización El carácter más trascendental que trae la Edad Moderna es, sin duda, lo que Ruggiero Romano y Alberto Tenenti denominan «la primera unidad del mundo»: En 1531, al abrirse la nueva Bolsa de Amberes, una inscripción advertía que era in usum negotiatorum cuiuscumque nationis ac linguae: para uso de los hombres de negocios de cualquier nación y lengua. Es en un hecho como éste y en muchos otros de naturaleza semejante, más aún que en los aspectos externos del gigantismo político o económico, donde nos parece que debe buscarse el sentido profundo del período... Ahora se crea una primera unidad del mundo: las técnicas circulan velozmente; los productos y los tipos de alimentación se difunden; la cocina española, el trigo, el carnero, los bovinos se introducen en América; a más o menos largo plazo, el maíz, la patata, el chocolate, los pavos llegan a Europa. En los Balcanes, las pesadas confituras turcas van penetrando lentamente; las bebidas turcas -o la manera turca de prepararlas- se consolidan. Por todas partes, los paisajes cambian: los templos de las religiones de la América precolombina son sustituidos por iglesias católicas, y en las encrucijadas de los caminos de América se levantan ahora cruces; en los Balcanes, los alminares se alzan al lado de las iglesias ortodoxas. Intercambios de técnicas, de culturas, de civilizaciones, de formas artísticas: la rueda - desconocida en América- se introduce en el nuevo mundo; los pintores italianos llegan a las cortes de los sultanes (así, Gentile Bellini termina, en 1480, el finísimo retrato de Mohamed el Conquistador). Una vasta economía mundial extiende sus hilos alrededor del globo: el camino de las monedas del Imperio español, los famosos «reales de a ocho», acuñadas en las casas de moneda americanas, se hace cada vez más largo y, tras el viaje tras atlántico, llegan en pequeñas o grandes etapas hasta el Extremo Oriente, para ser cambiadas por especias, sedas, porcelanas, perlas ... El trigo del Báltico llega hasta la región atlántica de la Península Ibérica, y hacia 1590 entrará masivamente hasta el Mediterráneo; el azúcar, de las islas atlánticas o del Brasil, empieza a llegar en grandes cantidades a los mercados europeos; se democratizan algunos productos -como la pimienta- considerados hasta entonces de lujo o, por lo menos, privilegiados. La modernidad de esta época, en torno a la cual generaciones enteras de historiadores han discutido para captar su presencia en mil aspectos, en mil ideas, se afirma, precisamente, en esta primera unidad del mundo. Pero ésta es aún demasiado frágil: si las líneas de navegación enlazan ya con gran regularidad los distintos continentes, la piratería o las dificultades técnicas de la navegación rompen aquella regularidad; si los sueños imperiales -y unificadores- de un Carlos V parecen, por momentos, hacerse realidad a la luz de las victorias, se desvanecen muy fácilmente en la tristeza de las derrotas… y en las grandes escisiones 11 internas que aparecen en Europa en el plano religioso, o en los gérmenes de …la conciencia nacional que ahora empieza a desarrollarse. Elemento consustancial a la Edad Moderna (especialmente en Europa, primer motor de los cambios) es su carácter transformador, paulatino, dubitativo incluso, pero decisivo, de las estructuras económicas, sociales, políticas e ideológicas propias de la Edad Media. Al contrario de lo que ocurrirá con los cambios revolucionarios propios de la Edad Contemporánea, en que la dinámica histórica se acelera extraordinariamente, en la Edad Moderna la inercia del pasado y el ritmo de los cambios son lentos, propios de los fenómenos de larga duración. Como se indica arriba, no hubo un paso brusco de la Edad
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    Media a laépoca moderna, sino una transición. Los principales fenómenos históricos asociados a la Modernidad (capitalismo, humanismo, estados nacionales, etcétera) venían preparándose desde mucho antes, aunque fue en el paso de los siglos XV a XVI en donde confluyeron para crear una etapa histórica nueva. Estos cambios se produjeron simultáneamente en varias áreas distintas que se retroalimentaban: en lo económico con el desarrollo del capitalismo; en lo político con el surgimiento de estados nacionales y de los primeros imperios ultramarinos; en lo bélico con los cambios en la estrategia militar derivados del uso de la pólvora; en lo artístico con el Renacimiento, en lo religioso con la Reforma Protestante; en lo filosófico con el Humanismo, el surgimiento de una filosofías secular que reemplazó a la Escolástica medieval y proporcionó un nuevo concepto del hombre y la sociedad; en lo científico con el abandono del magister dixit y el desarrollo de la investigación empírica de la ciencia moderna, que a la larga se interconectará con la tecnología de la Revolución industrial. Ya para el siglo XVII, estos fuerzas disolventes habían cambiado la faz de Europa, sobre todo en su parte noroccidental, aunque estaban aún muy lejos de relegar a los actores sociales tradicionales de la Edad Media (el clero y la nobleza) al papel de meros comparsas de los nuevos protagonistas: el Estado moderno, y la burguesía. Desde una perspectiva materialista, se entiende que este proceso de transformación empezó con el desarrollo de las fuerzas productivas, en un contexto de aumento de la población (con altibajos, desigual en cada continente y aún sometida a la mortalidad catastrófica propia del el Antiguo Régimen demográfico, por lo que no puede compararse a la explosión demográfica de la Edad Contemporánea). Se produce el paso de una economía abrumadoramente agraria y rural, base de un sistema social y político feudal, a otra que sin dejar de serlo mayoritariamente, añadía una nueva dimensión comercial y urbana, base de un sistema político que se va articulando en estados-nación (la monarquía en sus variantes autoritaria, absoluta y en algunos casos parlamentaria); cambio cuyo inicio puede detectarse desde fechas tan tempranas como las de la llamada revolución del siglo XII y que se precipitó con la crisis del siglo XIV, cuando se abre la transición del feudalismo al capitalismo que no se cerrará hasta el siglo XIX.12 El nuevo actor social que aparece y al que pueden asociarse los nuevos valores ideológicos (el individualismo, el trabajo, el mercado, el progreso ...) fue la burguesía. No obstante, el predominio social de clero y nobleza no es discutido seriamente durante la mayor parte de la Edad, y los valores tradicionales (el honor y la fama de los nobles, la pobreza, obediencia y castidad de los votos monásticos) son los que se imponen como ideología dominante, que justifica la persistencia de una sociedad estamental. Hay historiadores que niegan incluso que la categoría social de clase (definida con criterios económicos) sea aplicable a la sociedad de la Edad Moderna, que prefieren definir como una sociedad de órdenes (definida por el prestigio y las relaciones clientelares).13 Pero desde una perspectiva más amplia, considerando el periodo en su conjunto, es innegable que poderosas fuerzas, aquéllas en que se basan esos nuevos valores, estaban en conflicto y chocaron, a la velocidad de los continentes, con las grandes estructuras históricas propias de la Edad Media (la Iglesia Católica, el Imperio, los feudos, la servidumbre, el privilegio) y otras que se expandieron durante la Edad Moderna, como la colonia, la esclavitud y el racismo
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    eurocentrista. La Erade las Revoluciones fue un cataclismo final que no se produjo sino cuando se hubo concentrado una energía suficiente. Mientras este conflicto secular se desarrollaba en Europa, la totalidad del mundo, conscientemente o no, fue afectada por la expansión europea. Como se ha visto en Secuenciación, para el mundo extraeuropeo la Edad Moderna significa la irrupción de Europa, en mayor o menor medida según el continente y la civilización, a excepción de una vieja conocida, la islámica, cuyo campeón, el Imperio Turco, se mantuvo durante todo el periodo como su rival geoestratégico. Para América la Edad Moderna significa tanto la irrupción de Europa como la gesta de la independencia que dio origen a los nuevos estados nacionales americanos. Fachada de la Basílica de San Pedro, Roma. La inscripción del friso es curiosa: se hizo en honor del Príncipe de los Apóstoles, Paolo Borghese, Romano Pontífice Máximo. Año 1612, séptimo de su pontificado. Es notable vanidad la que supone enaltecer el apellido familiar junto al nombre que adoptó como papa (Pablo V tenía como nombre Camilo Borghese), y apropiarse de un monumento que llevaba cien años construyéndose por iniciativa de muchos papas. Curiosamente, las tres palabras que quedan sobre la entrada resumen (sin duda involuntariamente) las claves de la Edad Moderna: PAVLVS BVRGHESIVS ROMANVS, la herencia clásica (greco-romana), el cristianismo expansivo de Pablo de Tarso (el judío apóstol de los gentiles) y la enigmática presencia, central, de la burguesía. Sin embargo, nada más antiburgués que la aristocrática familia Borghese en el epicentro del clero católico. Los Síndicos del Gremio de los Pañeros, Rembrandt, 1662. La burguesía holandesa, tras la Revuelta de Flandes, se ha convertido por primera vez en la historia en la clase dominante a cuyos intereses sirve un estado de dimensiones nacionales. Esto es excepcional no solo en el mundo sino en Europa, donde incluso Inglaterra, en plena Restauración, aún no ha solucionado sus conflictos sociales y políticos, mientras que en el resto triunfa el Antiguo Régimen en mayor o menor medida. [editar] El papel de la burguesía
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    Los burgueses, nombreque se dio en la edad media europea a los habitantes de los burgos (los barrios nuevos de las ciudades en expansión), tienen una posición ambigua en la Edad Moderna. Una visión lineal, que tome como punto de llegada la Revolución Burguesa, les buscará emplazándose a sí mismos fuera del sistema feudal, como hombres libres que, en Europa, se hicieron poderosos gracias a la creación de redes comerciales que la abarcaban de norte a sur. Ciudades que habían conseguido una existencia libre entre el imperio y el papado, como Venecia y Génova, crearon verdaderos imperios comerciales. Por su parte, la Hansa dominó la vida económica del Mar Báltico hasta el siglo XVIII. Las ciudades eran islas en el océano feudal, pero el que la burguesía fuera realmente un disolvente del feudalismo, o más bien un testimonio de su dinamismo, al crecer con el excedente que los señores extraen en sus feudos, es un tema que ha discutido extensamente la historiografía.14 El mismo papel de la ciudad europea durante la Edad Moderna puede considerarse un proceso de larga duración dentro del milenario proceso de urbanización: la creación de una red urbana, preparación necesaria para el cumplimiento de las funciones sociales del mundo industrial moderno. A la línea de meta llegaron con ventaja metrópolis como Londres y París en el siglo XVIII; por el camino quedaron rezagadas, sin capacidad de articular una economía nacional de dimensiones suficientes para el despegue industrial, Lisboa, Sevilla, Madrid, Nápoles, Roma, Viena... y jugando en otra división (no de tamaño, sino funcional) Ciudad de México, Moscú o San Petesburgo, Estambul, Alejandría, El Cairo, Pekin.15 Aunque la diferencia de posición económica era enorme entre alta burguesía, baja burguesía y plebe empobrecida, no lo estaba en muchos extremos por su condición social: todas eran pueblo llano. La diferenciación entre burguesía y campesinado es aún más significativa, pues fuera de las ciudades es donde vivía la inmensa mayoría de la población, dedicándose a actividades agropecuarias de muy escasa productividad, lo que las condenaba a la invisibilidad histórica: la producción documental, que florece de forma extraordinaria en la Edad Moderna (no sólo con la imprenta, sino con la fiebre burocrática del estado y de los particulares: registros económicos, protocolos notariales...) es esencialmente urbana. Los fondos de los archivos europeos empiezan ya a competir en densidad de fuentes documentales con enorme ventaja frente a los chinos, de milenaria continuidad. También puede verse a la burguesía como un aliado del absolutismo, o como un agregado social sin verdadera conciencia de clase, cuyos individuos prefieren la "traición" que les permite el ennoblecimiento por compra o matrimonio, sobre todo cuando la ideología dominante persigue el lucro y santifica la renta de la tierra.16 Su papel como agente revolucionario había ocasionado las revueltas populares urbanas de la Edad Media, y continuará vivo pero errático en las de la Edad Moderna, algunas teñidas de ideología religiosa, otras de revuelta antifiscal o incluso de motines de subsistencia.17 En otros continentes, la caracterización social de una clase definida por su actividad urbana, su identificación con el capital y la condición de no privilegiada, es mucho más problemática. No obstante, se ha aplicado el término en Japón, cuya formación económico social ha sido asimilada al feudalismo, y con muchas más dificultades en China, aunque las interpretaciones de su historia están muy vinculadas a posiciones ideológicas.
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    El mundo islámicotenía desde sus orígenes una fuerte componente comercial, con un desarrollo impresionante de las rutas a larga distancia (navieras y caravaneras), y una artesanía superior a la europea en muchos aspectos, pero el desarrollo de las fuerzas productivas demostró ser menos dinámico, y con éstas la dinámica social. Los mercaderes árabes o el zoco, sin dejar de ser bullicioso y reflejar el descontento popular en periodos de crisis, no estuvieron nunca en condiciones de significar un desafío a las estructuras. América fue desde el comienzo de su colonización una tierra de promisión donde hacer experimentos de ingeniería social. Las reducciones jesuíticas o los peregrinos del Mayflower son casos extremos, siendo el fenómeno más importante la ciudad colonial hispánica, con su urbanismo trazado a cordel a partir de una amplia Plaza Mayor sobre tierras vírgenes o ciudades precolombinas, a veces incluso convirtiéndose en ciudad peregrina, cambiando su emplazamiento por terremotos o condiciones sanitarias. Es posible encontrar la formación de una burguesía en América durante la Edad Moderna, en las colonias británicas del norte, y en los criollos hispanoamericanos, que impulsarán los procesos de independencia y contribuirán decisivamente al final del Antiguo Régimen y la plasmación de los valores de la Edad Contemporánea. Las exploraciones patrocinadas por las monarquías europeas (en Portugal, el caso precoz de Enrique el Navegante), y protagonizadas por personajes como Cristóbal Colón, Juan Caboto, Vasco de Gama o Hernando de Magallanes, se aventuraron en mares desconocidos y llegaron a tierras que eran desconocidas por los europeos, aprovechando una serie de mejoras náuticas: la brújula y la carabela. La relación que el espíritu individualista y la búsqueda la fama pudieran tener con los valores burgueses no es tan clara: no supone ninguna novedad desde tiempos de Marco Polo y tiene posiblemente más relación con el espíritu caballeresco y los valores nobiliarios de la baja edad media.18 Aprovechando sus descubrimientos, España, Portugal y Holanda primero, y Francia e Inglaterra después, construyeron imperios coloniales, cuyas riquezas, sobre todo la extracción de oro y plata de América, estimularon aún más la acumulación de capital y el desarrollo de la industria y el comercio, aunque a veces más fuera del propio país que dentro, como fue el caso de la castellana, que sufrió las consecuencias de la Revolución de los Precios y una política económica, el mercantilismo paternalista que busca más la protección del consumidor (y de los privilegiados) que la del productor. Fuera de Inglaterra y Holanda, en el siglo XVII, la burguesía tenía un poder económico relativo, y ningún poder político. No sería propio decir que llegó a sus manos ni siquiera cuando reyes como Luis XIV empezaron a llamar a burgueses como ministros de estado, en vez de la vieja aristocracia.
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    El Sultán delImperio otomano Solimán el magnífico, vencedor de la batalla de Mohács (1526), tras la que ocupa Hungría y sitia Viena. Los soldados que le sirven de guardia son los temibles jenízaros. Su expansión militar y territorial le convirtieron en un monarca tan poderoso como pudiera serlo Carlos V del Sacro Imperio romano, y con un control interno sobre sus dominios no menor en cuanto a supremacía. No obstante, su sistema político no es comparable con la monarquías autoritarias de la Europa Occidental, que están en una dinámica muy diferente. El papa Paulo III reconcilia a Francisco I de Francia con el emperador Carlos V (Tregua de Niza, 1538), en un cuadro de Sebastiano Ricci (1688). La enemistad de los dos soberanos resultó en el inicio de un siglo de hegemonía de la Monarquía Católica, pero también en la imposibilidad de una restauración del Sacro Imperio romano. El poder papal, desafiado por la Reforma, subsistirá.
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    La Familia deFelipe V, de Michel van Loo, nos recibe en estudiada pose en un ambiente barroco. La imagen sirvió como comunicación familiar con los Borbón de Francia. El pacto de familia que mantuvieron ambas ramas de la dinastía hasta la ejecución de Luis XVI demuestra cómo los intereses nacionales (de unas naciones aún no construidas) se postergaban ante los dinásticos. Territorios y súbditos podían intercambiarse por un tratado sin consultar a nadie más que a su soberano. Algún rey prefería perder sus estados antes que gobernar sobre herejes (Felipe II de España) mientras que otro compraba París por el buen precio de una misa (Enrique IV de Francia). El emperador chino Kangxi, cuyo reinado, de 1662 a 1722 fue comparable en duración al de Luis XIV de Francia, aunque indiscutiblemente, China era mucho más poderosa y extensa. La existencia de las potencias europeas ya no podía ser ignorada, y se vio forzado a mantener un equilibrio fronterizo con Rusia en Asia Central y a frustrar las pretensiones proselitistas del papado. La formación económico social china no podrá sostener la presión expansiva de Europa en el siglo siguiente. [editar] El poder de los reyes En Europa Occidental, desde finales de la Edad Media algunas monarquías tienden a la formación de lo que a finales de la Edad Moderna podrá identificarse como estados nacionales, en espacios geográficamente definidos y con mercados unificados de una dimensión adecuada para la modernización económica. Sin llegar a los extremos del nacionalismo del siglo XIX y XX, la identificación de algunas monarquías con un carácter nacional se hace evidente, y se buscan y exageran esos rasgos, que pueden ser las leyes y costumbres tradicionales, la religión o la lengua. En ese sentido van la reivindicación de la lengua vernácula para la corte de Inglaterra (que durante toda la Edad Media hablaba el francés) o la argumentación de Nebrija a los Reyes Católicos en su Gramática Castellana
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    de que, debenimitar a Roma y al latín porque la lengua va con el imperio (originándose una serie de orgullosas defensas del español en actos diplomáticos).19 Este proceso no fue ni continuo ni sin altibajos, y no estaba claro en sus comienzos si iba a triunfar la Idea Imperial de Carlos V, el mosaico multinacional dinástico de los Habsburgo o la expansión europea del Imperio otomano. Si en el siglo XVIII parecían fuertemente establecidos los actuales Estados de España, Portugal, Francia, Inglaterra, Suecia, Holanda o Dinamarca, nadie podía haber previsto el destino de Polonia, repartido entre sus vecinos. Los intereses dinásticos de las monarquías eran cambiantes y produjeron a lo largo de la Edad Moderna inacabables intercambios de territorios, por razones bélicas, matrimoniales, sucesorias y diplomáticas, que hacían que las fronteras fueran cambiantes, y con ellas los súbditos. El aumento del poder de los reyes se centró en tres direcciones: eliminación de todo contrapoder dentro del Estado, expansión y simplificación de las fronteras políticas (el concepto de fronteras naturales) en competencia con los demás reyes, y eliminación de estructuras feudales supranacionales (las dos espadas: el Papa y el Emperador). Las monarquías autoritarias intentaron liquidar a toda posible oposición. En el siglo XVI aprovecharon la Reforma Protestante para separarse de la Iglesia Católica (principados alemanes y monarquías escandinavas) o bien para identificarse con ella (la monarquía del Rey Cristianísmo de Francia o la del Rey Católico de España), aunque no sin conflictos (como prueba las polémicas en torno al regalismo, o el galicanismo). La monarquía inglesa del Defensor de la Fe (Enrique VIII, María Tudor e Isabel I) intentó alternativamente una u otra opción para decantarse finalmente por una salida intermedia entre ambas (el anglicanismo). Los reyes intentaron imponer la unidad religiosa a sus súbditos: en España los Reyes Católicos expulsaron a los judíos y Felipe III a los moriscos, en Inglaterra el anglicano Enrique VIII persiguió a los católicos, y en Francia Richelieu persiguió a los protestantes. El principio cuius regio eius religio (la religión del rey ha de ser la religión del súbdito) fue el director de las relaciones internacionales desde la Dieta de Augsburgo, aunque no consiguió evitar las guerras de religión hasta la firma de los Tratados de Westfalia (1648). Otro frente de batalla fue la nobleza, que en ocasiones se resiste al aumento del poder real, como en la Guerra de las Comunidades de Castilla (1521), la Fronda francesa de 1648, o las conspiraciones con ocasión de la crisis de 1640 contra el Conde-Duque de Olivares en distintos puntos de la Monarquía Hispánica. No debe interpretarse esto como una identificación de los intereses de clase de la burguesía y la monarquía, que puede apoyarse en ella, sabiendo que es su principal fuente de ingresos, pero, al menos en las zonas en que puede hablarse de sociedades de Antiguo Régimen, se identifica mucho más claramente con los intereses de la clase dominante: los privilegiados (nobleza y clero). En esas mismas ocasiones las revueltas también mostraron un componente de particularismo regional que se opone a la centralización, la resistencia de instituciones que pueden funcionar como contrapeso a la corona (Parlamentos judiciales o legislativos), o un carácter antifiscal. En el caso más favorable al poder real, el francés, resultó en una monarquía absoluta identificada con eln estado unitario y centralizado. Mientras tanto, primero en Holanda (tras su independencia) y luego en Inglaterra (tras la Guerra Civil Inglesa) se experimenta el
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    funcionamiento de lamonarquía parlamentaria en respuesta a otra formación económico social. En lo externo, los imperios europeos buscaron ampliar sus horizontes territoriales. España se construyó un Imperio en América. Portugal y Holanda fundaron factorías, núcleos de futuras ciudades, en diversos puntos costeros diseminados por todo el mapa terrestre. Francia e Inglaterra intentaron entrar en la India, al tiempo que fundaban colonias en lo que después serán Estados Unidos y Canadá. La pugna por el complejo mapa de político europeo fue incesante, desgastando las energías sociales extraídas a través de los impuestos en cruentas conflagraciones cuyo fin podía ser el predominio dinástico, religioso o el mantenimiento o la discusión de la hegemonía continental, en la que se sucedieron España y Francia, con la irrupción local de potencias locales (Dinamarca, Suecia, Polonia...). Los escenarios de las conflagraciones europeas fueron preferentemente los atomizados espacios políticos de la península italiana y centroeuropa, surgiendo en ésta las potencias rivales de Austria y Prusia, cuyo futuro no se dilucidará hasta bien entrada la Edad Contemporánea. Frente a todo esto, las viejas estructuras supranacionales medievales hicieron crisis. La Iglesia Católica fue incapaz de mantener unida a Europa bajo su dominio aunque los Estados Pontificios subsistieron con una influencia incomparablemente superior a su peso temporal, y el Sacro Imperio Romano Germánico, después del frustrado intento por restaurarlo de Carlos V, fue prácticamente desmantelado por el Tratado de Westfalia de 1648. El Imperio siguió existiendo teóricamente hasta 1806, pero en los hechos no era más que una presencia nominal en el mapa internacional, sin poder efectivo. El regicidio del inca Atahualpa, tal como la dibujó Felipe Guamán Poma de Ayala, en su Nueva Crónica y Buen Gobierno, un excepcional documento de la visión indígena de la Conquista de América, descubierto en 1908
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    El rey donSebastián I de Portugal, que a pesar de haber muerto en Alcazarquivir, junto a otros dos reyes (estos musulmanes), "reapareció" en la figura de un pastelero de Madrigal y permaneció siempre vivo y eternamente joven en el imaginario popular, como los héroes homéricos o el Che Guevara en el siglo XX (sin olvidarnos de héroes populares como Elvis Presley, Marilyn Monroe, James Dean, Jim Morrison o John Lennon). [editar] El Rey ha muerto, ¡viva el Rey! Esta fórmula, que garantizaba la continuidad de la monarquía hereditaria, es también un reflejo de los límites del Estado que se pretende construir por una monarquía con aspiraciones absolutistas.20 En todas las civilizaciones, el momento de la muerte de los reyes (o su agonía, o su falta de sucesión) ha dado históricamente origen a problemas sucesorios, e incluso guerras. La posibilidad de dar muerte al rey era un hecho todavía más grave, y la lesa majestad sancionada con la peor de las condenas (el suplicio de los regicidas como Ravaillac era particularmente doloroso). La mera consideración de ese argumento en la ficción garantizaba el interés de las truculentas tragedias de Shakespeare, en las que el usurpador encuentra su merecido castigo (Hamlet o Macbeth) sobre todo en la corte de Isabel I de Inglaterra, siempre vigilante contra reales o imaginarias conspiraciones contra su vida. En la mayor parte de las culturas, dar muerte al rey estaba reservado como mucho a los enfrentamientos caballerescos con otro rey en el campo de batalla (por ejemplo, a pesar de algunos detalles ruines, el fratricidio de Enrique de Trastamara sobre Pedro I el cruel), cosa que en la Edad Moderna raramente se producía pues no solían arriesgarse (la muerte de Enrique II de Francia en un torneo entra dentro de los accidentes deportivos, y el apresamiento en la batalla de Pavía de Francisco I, que se quejaba de que Carlos V no entrara en liza personalmente con él, es algo excepcional). Por eso impactó tanto a toda Europa la temprana muerte de Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir. Este hecho además, estuvo en el origen de la decadencia portuguesa (el ejército quedó destruido y su tío Felipe II se impuso como heredero incorporando el reino a la Monarquía Hispánica, que desperdició lo mejor de la flota en la Armada Invencible y enfrentó el imperio colonial a la rapiña de sus enemigos ingleses y holandeses). También fue el origen de un curiosísimo movimiento social, el sebastianismo, muy popular entre los campesinos y
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    clases bajas, quereivindicaba su presencia oculta y su mesiánica vuelta. Un movimiento idéntico tuvo lugar en Rusia, donde periódicamente aparecían falsos Dimitris reclamando ser el zarevitch heredero de Iván el Terrible. Estos movimientos (similares a otros movimientos milenaristas o mesiánicos, como los asociados al imán oculto en la religión islámica) acogían todo tipo de reivindicaciones populares que aprovechaban la oportunidad de expresarse en asociación con un concepto idealizado de la monarquía paternalista. Era difícil concebir que de la sagrada figura de un rey pudiera venir algo malo. Todo mal se atribuye a los malos consejeros, o al secuestro de la voluntad del rey (la leyenda de La máscara de hierro). Los validos son las figuras más odiadas. En la Edad Moderna la discrepancia más atrevida solía ser el grito Viva el rey y muera el mal gobierno. En otras civilizaciones, se opta por separar radicalmente la figura del gobernante de derecho, que pasa a ser una figura únicamente decorativa (el Califa en el Islam y el Emperador en Japón) y el gobernante de hecho, que pasa también a ser hereditario y solemnizarse (el Sultán otomano o el shōgun en Japón) Lo que es una gran novedad de la Europa de la Edad Moderna es convertir la muerte del rey en algo teorizable, entroncándolo con la Antigüedad clásica. El tiranicidio se justificó por el Padre Mariana, de la Escuela de Salamanca, en un libro21 que dedicó a la instrucción del futuro Felipe III, y que fue ampliamente divulgado más fuera que dentro de España, utilizándose sus argumentos en la justificación de la rebelión de los Países Bajos y más adelante incluso, en las dos grandes revoluciones del siglo XVIII (americana y francesa), que siempre pusieron buen cuidado de legitimarse por oposición a la pérdida de legitimidad del rey contra el que se rebelan, de una manera no tan distinta a como vasallos y señores feudales se aplicaban recíprocamente el concepto de felonía. En el himno de Holanda, Guillermo de Orange dice: "al rey de España siempre honré" - Den Koning van Hispanje/ Heb ik altijd geëerd, y los revolucionarios americanos dedican toda la primera parte de su Declaración de Independencia a convencer al mundo de que no les queda otra salida. El respeto sacral que a la figura de los reyes se guardaba en Europa no se aplicaba por los conquistadores a los caciques, reyes o emperadores americanos, todos ellos considerados por los europeos como «indígenas paganos», cuya soberanía podía ser discutida sólo con que se negaran a atender el Requerimiento. Así no hubo mayor inconveniente en extorsionar, torturar y matar a Hatuey, Atahualpa y Moctezuma (menos aún en sofocar las revueltas posteriores a la conquista, incluso en fechas tan tardías como la de Túpac Amaru, que enlaza ya con los gritos de la independencia americana). Pero andando el tiempo también el viejo continente presenció algunos regicidios notables, como los de Guillermo de Orange, Enrique III y Enrique IV de Francia, a manos de fanáticos, y los judiciales de María Estuardo y Carlos I de Inglaterra. Cuando la guillotina caiga sobre Luis XVI, la Edad Moderna ya habrá terminado, comprobándose que la sangre azul es igual que cualquier otra. En América las revoluciones independentistas que comenzaron en 1776 con la sublevación de las trece colonias británicas que dieron origen a los Estados Unidos y se extendió con la Guerra de Independencia Hispanoamericana (1809-1824), que dieron origen a las primeras naciones latinoamericanas, fusionaron la idea de independencia con la oposición radical a la monarquía y el derecho al regicidio. El resultado fue la aparición de una cantidad de repúblicas sin precedente en la Historia Universal.
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    El condottiero BartolomeoColleoni, con gesto adusto contempla Venecia desde su caballo en el famoso bronce de Verrocchio. Los ejércitos mercenarios, verdaderas empresas dirigidas con criterios protocapitalistas, se alquilaban al mejor postor en la Italia del Renacimiento. La caballería medieval quedaba para los ejercicios literarios. Guerrero japonés fotografiado por Felice Beato en la década de 1860. Tras una primera apertura, que incluyó la evangelización hispano-portuguesa, Japón se cerró a todo tipo de contactos con los extranjeros en 1641 con la política sakoku (con la mínima excepción de la importación de libros y el consentimiento de intercambios con los holandeses de la isla artificial de Dejima), y siguió considerando las armas de fuego como bárbaras y primitivas, prefiriendo las tradicionales del samurái hasta la restauración Meiji del siglo XIX. La rendición de Breda o Las Lanzas, de Velázquez, 1636. Uno de los episodios gloriosos que se celebraban en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro de Madrid.22 Los tercios de Ambrosio de Spínola, que exhiben enhiestas sus picas, consiguieron desalojar de la plaza fortificada que se adivina humeante al fondo, a las tropas holandesas de Justino de Nassau, en uno de los últimos triunfos de las armas españolas, abocadas al fin de su hegemonía.
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    Maqueta de laCitadelle de Lille (1667). Louis Le Grand la voulut, Vauban la dessina, Simon Vollant l'édifia (Luis XIV la quiso, Vauban la diseñó y Simon Vollant la edificó). Uno de los ejemplos más acabados de las fortificaciones contra la artillería, que superaban el concepto medieval de muralla (fosos y muros almenados que rodeaban una ciudad, con cubos o torres a intervalos regulares) por una ingeniosa geometría (que comenzó llamándose "traza italiana") a la que se añadían baluartes avanzados y contramedidas para las minas que excavaban los zapadores asaltantes. [editar] Revolución militar También el arte militar experimentó profundos cambios, que fueron correlativos a los cambios políticos que se vivían en ese tiempo. La introducción de las armas de fuego marcó el final de la época de los caballeros feudales, y el inicio del predominio de la infantería. Aunque los primeros usos de la pólvora fueron en China, su empleo militar fue fundamentalmente europeo durante la Edad Moderna. El código del honor del caballero medieval veía las armas de fuego como un insulto a la valentía, que permitía abatir al mejor caballero por el más ruin villano mercenario, pero su aceptación, desarrollo y sofisticación en Europa es una de las claves de su expansión durante la Edad Moderna. Los cambios sociales que produjo en su interior terminaron, paradójicamente, incluyendo su uso en los duelos por honor. Ya la Guerra de los Cien Años había supuesto una humillación de la nobleza francesa frente a los arqueros ingleses, pero fue la artillería, que se experimentó en las últimas fases de la Reconquista (parece ser que los defensores musulmanes la usaron en la toma de Niebla en el siglo XIII, y los cristianos desde la época de Alfonso XI), la que demostrará ser el arma decisiva, cuyo coste, inasumible por ningún noble particular, solo podía ser sufragado por los crecientes recursos de las monarquías autoritarias, con lo que el ejército moderno pasará a ser uno de sus atributos. La Guerra de Granada será decisiva para la conformación de una unidad militar compleja y bien articulada: los tercios, que se probarán exitosamente en Italia bajo el mando del Gran Capitán frente a los ejércitos franceses, al tiempo que se internacionalizan con mercenarios de todas las nacionalidades. Los suizos y los lansquenetes alemanes serán los más afamados. Por primera vez desde el Imperio romano, las guerras europeas se libraban con una visión estratégica continental que ponía a su servicio crecientes aparatos estatales: era mayor proeza "poner una pica en Flandes" desde el punto de vista económico que desde el puramente táctico, y las batallas diplomáticas no fueron menos decisivas que las reales para cerrar o mantener abierto el llamado camino español23
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    Al mismo tiempo,la ingeniería dio pasos de gigante, perfeccionando una nueva fórmula de defensa: el bastión. Estimulados por el desafío de los artilleros, ingenieros militares entre los que se encontraba el propio Leonardo da Vinci entablan con ellos una carrera de armamentos que no ha parado hasta hoy. Como consecuencia, las campañas medievales, enfrentamientos de huestes reclutadas por los lazos del vasallaje se transformaron en verdaderas guerras de asedio y desgaste del enemigo, utilizando tropas profesionales, mercenarias, lo que en parte explica la enorme crueldad creciente de los conflictos hasta el siglo XVII. Para el siglo XVIII, las guerras, sometidas a método y cálculo académico, experimentaron un notable cambio, transformándose en campañas atemperadas, voluntariamente limitadas y con prolijas maniobras, en donde los generales arriesgaban poco y cuidaban mucho a sus tropas (famoso fue en ello el rey sargento, Federico Guillermo I de Prusia). Los uniformes, las banderas y la música militar se codifican de forma exquisita (el himno y la bandera de España provienen de esta época). Este esquema regiría los campos de batalla europeos hasta la llegada de Napoleón Bonaparte, primer general que aprovechó a gran escala el reclutamiento masivo producto del servicio militar obligatorio o nación en armas, ignorando los rangos aristocráticos que en los ejércitos de las monarquías absolutas reservaban los puestos directivos a gente de no probada valía, mientras que para él cada soldado lleva en su mochila el bastón de mariscal. Pero eso fue ya en un periodo histórico diferente, la Edad Contemporánea, en el que, tras el intento de bloqueo continental contra la industria inglesa y las teorizaciones de Clausewitz, se terminará hablando de la guerra total, un concepto ajeno al periodo de la Edad Moderna, en que la vida económica y social seguía en buena parte ajena a las batallas. La batalla de Lepanto, vista por Veronés, es una confusión de galeras que se embisten tras el duelo artillero, cuya suerte se decide en el plano celestial, por la intercesión ante la Virgen de los santos patrones de cada miembro de la Santa Liga (por el Papa, con las llaves del reino de los cielos, Pedro; por España, con equipo de peregrino, Santiago; por Génova, con corona y espada, Catalina; y por Venecia, con su león, Marcos). El Imperio otomano no tuvo tanta ayuda.
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    La Armada Invenciblepartiendo del puerto de Ferrol. La tecnología naval de élite europea se batió en el Canal de la Mancha, prevaleciendo la inglesa sobre la española (que desde 1580 incluía también a la portuguesa, o sea, a las dueñas de las dos mitades del mundo desde el Tratado de Tordesillas). Ninguna marina extraeuropea pudo competir hasta la Guerra Ruso-Japonesa de 1905: la famosa flota china del siglo XV dirigida por Zheng He no tuvo continuidad. [editar] La guerra naval La guerra naval conoce un salto cualitativo con la incorporación de la artillería y de las mejoras técnicas de la navegación. La capacidad de maniobra rápida y abordaje de la propulsión a remo (aún útil en 1571 en Lepanto) quedará obsoleta, en beneficio de la planificación estratégica en un escenario planetario, donde flotas oceánicas llevan la presencia militar a distancias enormes con una agilidad creciente. La mayor ocasión que vieron los siglos, como la calificó Cervantes, que allí perdió su mano izquierda (para mayor gloria de la derecha), significó de hecho el mantenimiento del statu quo en el Mediterráneo: el oriental para los turcos y el occidental para los españoles, pero el conjunto del Mare Nostrum había perdido ya su centralidad en beneficio del Atlántico. Hasta la derrota de la Armada Invencible (1588) nadie desafiaba la hegemonía naval hispano- portuguesa más allá de enfrentamientos irregulares (los holandeses mendigos del mar o los piratas berberiscos o ingleses, poco importantes hasta el siglo XVII). Consciente de poseer un imperio donde no se ponía el sol, Felipe II ofreció una recompensa fabulosa a quien le ofreciera un reloj mecánico que permitiera a sus barcos calcular con precisión la longitud cartográfica, cosa que no se consiguió hasta el siglo XIX; pero para entonces el meridiano cero era el de Greenwich y no el de Cádiz ni el de París, a pesar del esfuerzo científico que supuso el Sistema Métrico Decimal. La batalla de Trafalgar (1805) vino a sancionar indiscutiblemente la hegemonía marítima que Inglaterra ya había alcanzado, al menos desde la Guerra de Sucesión Española, que le proporcionó Gibraltar y Menorca, además de ventajas comerciales en América (1714). Olvidado quedaba el reparto hemisférico del mundo entre españoles y portugueses (Tratado de Tordesillas, 1494) y que había provocado el enojo de Francisco I de Francia, que pidió que le enseñaran la cláusula del testamento de Adán que preveía tal cosa. Entre tanto, los bosques ibéricos de la ardilla de Estrabón (que cruzaba la península sin tocar el suelo) se habían convertido en tablones de barco o en tallas de santos (destinos para los que se seleccionaban las piezas más escogidas), lo que tuvo decisivas consecuencias económicas y ecológicas: se dice que buena parte de los sedimentos depositados en el Delta del Ebro se deben a la deforestación del Pirineo en la Edad Moderna.
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    Confucio presenta alniño-Buda a Lao Tse, en una singular recreación pictórica de época Qing. Mientras Islam y Cristianismo se expanden en conflicto por la mayor parte del mundo, el budismo había conseguido implantarse con fuerza en Extremo Oriente, en cada caso sobre un sustrato distinto (en China y Japón, las religiones tradicionales, confucionismo y shinto, en Indochina, el hinduismo); al mismo tiempo, en su India natal, los mogoles musulmanes y el hinduismo justificador del sistema social de castas lo hacen prácticamente desaparecer. Bula Exurge Domine, Contra Errores Martine Lutheri et sequatium: contra los errores de Martín Lutero y sus seguidores (15 de junio de 1520), por la que el papa León X le amenazaba con la excomunión si no se retractaba de 41 puntos incluidos en sus famosas 95 tesis del 31 de octubre de 1517. Lutero quemó públicamente la bula (10 de diciembre de 1520) y la excomunión se hizo efectiva (3 de enero de 1521). Cualquiera de esas fechas son hitos para la Edad Moderna, aunque no habrían pasado de ser una disputa teológica si no hubieran encontrado el formidable eco que la difusión de la imprenta permitió a los argumentos de ese "oscuro fraile", y no se hubieran acogido por una sociedad madura para recibirlos y unos agentes políticos dispuestos y capaces de aprovechar su potencial.
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    La orfebrería sagradaamericana, como ésta de la cultura Muisca, donde aparece la barca ritual que sumergirá ofrendas en un lago, excitó de tal manera el ansia de oro de los conquistadores que creó la leyenda de El Dorado. Es enormemente simbólico que el destino de la mayor parte de la producción artística precolombina fuese el saqueo y la fundición en monedas, que circulando de Sevilla a Génova o Amberes cambiaron para siempre la economía mundial. En la antigüedad, una profanación semejante se atribuye a Jerjes, que transformó el oro de Babilonia en arqueros (los numismáticos y los de verdad). Mezquita del Sah Abbas I el grande, del imperio persa safávida en Isfahán, Irán. En este caso, el impresionante pórtico acoge a los chiítas. Las Misiones Jesuíticas en América del Sur establecieron un sistema teocrático-guaraní de tipo igualitario que ha sido mencionado como antecedente de las ideas socialistas. [editar] La religión Como probaban las herejías urbanas medievales reprimidas por la Inquisición y la Orden Dominicana, la Iglesia Católica se encuentra en conflicto con la nueva vida urbana, y había mirado sus transformaciones con reticencia, aunque también demostró una gran capacidad de asimilación de los elementos disolventes (Orden Franciscana y devotio moderna de Tomás de Kempis). En el Siglo XIV había vivido la Cautividad de Aviñón y el Cisma de Occidente, y en el XV vivió un proceso de acrecentamiento del poder temporal. Ejemplos de Papas mundanos fueron, por ejemplo, Alejandro VI y Julio II, este último apodado, y no
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    sin razón, el«Papa guerrero». Para financiarse, recurrió de manera cada vez más escandalosa a la venta de indulgencias, lo que excitó las protestas de John Wycliff, Jan Hus y Martín Lutero. Este último, cuando la Iglesia lo llamó a someterse, se rehusó, señalando que la única fuente de autoridad eran las Sagradas Escrituras. Era esta una nueva visión de la relación entre el hombre y Dios, personalista e intimista, más acorde con los valores de la modernidad y muy diferente a la idea social y comunitaria de la religión que tenía el Catolicismo medieval. Entre los numerosos seguidores de Lutero no fue posible la uniformidad (la interpretación libre de la Biblia y la negación de autoridad intermedia entre Dios y el hombre lo hacían imposible), y así Ulrico Zwinglio, Juan Calvino o John Knox, fundaron iglesias reformadas que se expandieron geográficamente convirtiendo a Europa en un mosaico de creencias rivales. Se ha propuesto24 que el calvinismo y la doctrina de la predestinación son posiblemente una contribución esencial a la conformación del espíritu burgués capitalista, al exaltar el trabajo y el triunfo personal. No obstante, no es imposible encontrar una versión católica del mismo espíritu, como fue el jansenismo; lo que abundaría en la tesis materialista de que más que una determinación ideológica fueron las diferentes condiciones de la estructura económica del norte y el sur de Europa las que influyeron en su divergente historia a lo largo de la Edad Moderna. La Iglesia Católica reaccionó tardíamente, a finales del siglo XVI, imponiendo una serie de cambios internos en el Concilio de Trento (1545–1563). Estrellas de esta reforma fueron Ignacio de Loyola y la Compañía de Jesús. Sin embargo, no pudo hacer regresar a la obediencia católica a numerosas naciones reformadas. La Alemania del norte, Escandinavia y Gran Bretaña ya no volverían al catolicismo, mientras que Francia se debatiría durante años de conflictos internos por causa religiosa, hasta que en 1685 Luis XIV revocó el Edicto de Nantes, que garantizaba la tolerancia católica hacia los hugonotes, y los expulsó. El triunfo de la Contrarreforma se centró en la Europa danubiana, la Alemania del sur y Polonia. Irlanda, las penínsulas ibérica e itálica, además de los recién ganados dominios ultramarinos españoles en América, permanecieron católicos. Todo esto sucedió en medio de un terrible periodo de guerras de religión: en Alemania, los príncipes católicos se apoyaron en Carlos V contra los príncipes protestantes, al tiempo que surgían movimientos sociales como la guerra de los campesinos o los anabaptistas, perseguidos sangrientamente por ambos bandos, con la bendición expresa tanto del Papa como de Lutero; en Francia, la no menos violenta Matanza de San Bartolomé (1572) fue sólo un episodio de su particular y prolongada serie de guerras de religión, en las que la distintos grupos sociales se encuadran en bandos nobiliarios con opuestas pretensiones políticas, dinásticas y alianzas exteriores; la Guerra de los Ochenta Años que supone la separación de los Países Bajos en un norte protestante y un sur católico; en su última fase (tras una Tregua de los doce años) simultánea a la Guerra de los Treinta Años (1614-1648) en el Sacro Imperio, que terminó transformándose en un conflicto europeo generalizado. La expansión europea significa la desaparición o sumisión de muchas religiones indígenas en los territorios ocupados por los europeos. Excepcionalmente, surge en el norte de la India una nueva religión: el sijismo. En América Latina el catolicismo fue impuesto como religión prácticamente exclusiva siguiendo los lineamientos de la Contrarreforma, pero al mismo tiempo las antiguas
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    religiones y creenciasprecolombinas y africanas reprimidas, reaparecieron reformulando el cristianismo mediante el sincretismo religioso. Un ejemplo de ello es la fusión de cultos como el de la Pachamama y la Virgen María en la región andina y la presencia de los orishás de la religión yoruba en la santería y el candomblé. El catolicismo latinoamericano, especialmente en sus vertientes más ligadas a las culturas de los pueblos originarios y afroamericanos, abrió camino a nuevos enfoques ante los derechos humanos, la naturaleza, la igualdad social y el republicanismo, alcanzando expresiones destacadas en casos como el de Bartolomé de las Casas y las Misiones Jesuíticas. La otra gran religión expansiva, el Islam, no tiene una separación de autoridades civiles y religiosas, lo que no significa necesariamente un mayor fundamentalismo, y la prueba habían sido los periodos de tolerancia y fértil intercambio cultural de la Edad Media. Los Imperios Turco, Safávida o Mogol no fueron menos, sino más tolerantes en lo religioso que la Monarquía Católica o la Ginebra de Juan Calvino, y el Mediterráneo Oriental (Balcanes incluidos) fue durante toda la Edad Moderna un mosaico étnico y religioso que acogió la diáspora sefardí de forma equivalente a como lo hizo Ámsterdam. No obstante, en la Europa cristiana el humanismo renacentista (en principio, la simple reivindicación de los studia humanitatis frente a la teología) va acentuando la separación de los ámbitos religioso y laico. El erasmismo o conceptos como la libertad de conciencia no sólo abren el paso a otras religiones (protestantismo), sino a nuevas actitudes del hombre ante la naturaleza, como la duda cartesiana, el racionalismo y el empirismo. Muy diferentes entre sí, la indiferencia religiosa, los libertinos, la masonería, el panteísmo, el agnosticismo y el ateísmo empezarán a ser consideradas como posturas imaginables -aunque de ninguna manera toleradas- y ganarán terreno a medida que avancen los siglos de la Edad Moderna. La trayectoria personal e intelectual de Voltaire significará un referente que quedará fijado en el espíritu enciclopedista. La descristianización ligada a la Revolución francesa hará posible en un efímero episodio un culto secular a la Diosa Razón, bajo un calendario revolucionario privado de toda huella litúrgica.
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    El Leviathan, deThomas Hobbes, es una justificación del absolutismo frente a la Revolución Inglesa, pero su argumentación es plenamente secular, al contrario de la de Bossuet, que simultáneamente está defendiendo la teoría del derecho divino de los reyes. El monstruo que puede ejercer sin límites su poder lo hace porque el cuerpo social (del que cada individuo es una célula, como aparece en el grabado) le cede el poder, porque retenerlo cada uno para sí en un estado de naturaleza sólo llevaría a la guerra de todos contra todos. La expresión Homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre), que parece no ser suya aunque se suele atribuir a Hobbes, lo expresa muy bien. Sacrificio azteca, Códice Mendoza. El contacto con las culturas americanas proporcionó argumentos para ambas partes en debates como el de la Junta de Burgos de 1512 o la Junta de Valladolid de 1551 en que sobresalieron Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda: los indígenas ¿eran sujetos a una esclavitud natural o merecían ser tratados como iguales, en un precoz concepto de derechos humanos? Aquí vemos costumbres que desde un punto de vista aristotélico puden calificarse de antinaturales y una arquitectura tan civilizada que causaba asombro a unos conquistadores que comparaban Tenochtitlan con Venecia. La humanidad de los indios (con su correspondiente alma inmortal sujeta a salvación y por tanto, a la mediación de la Iglesia) quedó establecida por la bula Sublimis Deus en 1537. Las leyes de Indias fueron la respuesta por parte de una monarquía que, además de escrúpulos morales, intentaba evitar el excesivo poder de unos encomenderos demasiado lejanos y garantizarse jurídicamente el dominio temporal y el patronato regio que las bulas alejandrinas le daban a cambio de la evangelización. El cambista y su mujer, Quentin Massys, 1515. La eficaz conjunción de metales preciosos y documentos escritos revolucionó la economía mundial y los conceptos jurídicos; terminó disolviendo las relaciones sociales feudales. No obstante, este cuadro tiene una lectura bien
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    distinta: la mujerestá consultando un libro religioso, y duda de la legalidad teológica de las transacciones de su marido: el desprecio social por las actividades financieras, que incluía la sospecha de criptojudaísmo en sociedades como la española, y la persecución legal del lucro, significaban la pervivencia del mundo feudal, en que la renta y el privilegio son los procedimientos socialmente aceptables de la posición social elevada. Mientras el trabajo siga siendo un castigo divino, el interés deba camuflarse con todo tipo de excusas y el precio justo algo a debatir con el confesor, el triunfo del capitalismo habrá de esperar. Los navegantes holandeses y británicos desarrollarán un sistema de seguros para racionalizar económicamente sus arriesgadas actividades; simultáneamente los españoles, con toda lógica, prefieren la doble protección que les ofrece la monopolística y bien armada flota de Indias y la divina providencia: el dinero que no emplean en seguros, se les extrae en impuestos obligatorios y en "voluntarios" donativos a las instituciones religiosas (limosnas, fundaciones piadosas, dotes para ingresar a sus hijas en conventos, mandas testamentarias). La opinión que suscitaría un comerciante poco piadoso es fácil de imaginar. Castigo a un esclavo en Brasil, por Jean-Baptiste Debret (circa 1800). La expansión colonial de Europa generalizó la esclavitud en las colonias y organizó, con la imprescindible colaboración de las élites europeas (tanto católicas como protestantes), americanas (incluyendo a los criollos) y africanas (tanto subsaharianas como islámicas), el tráfico de esclavos como uno de los negocios más lucrativos del período, con Liverpool como el mayor puerto esclavista del mundo. Paradójicamente, uno de los impulsores intelectuales de la aprehensión de negros en África para trasladarlos como esclavos a América fue el propio fraile Bartolomé de las Casas, que de este modo pretendía liberar a los indígenas americanos del inhumano trato que estaban sufriendo. Consideraba inicialmente que la naturaleza del amerindio era más débil, y la del africano más fuerte, además de las razones teológicas que confluían en la distinta exposición al evangelio del Nuevo y del Viejo Mundo. Curiosos argumentos, más propios de sus opositores en la Junta de Valladolid, que demuestran que realmente las Casas no estaba tan alejado del mundo cultural neoescolástico y neoaristotélico del que provenía. Posteriormente se arrepintió de aquella idea y desarrolló un pensamiento más amplio de los derechos elementales de todos los seres humanos.
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    Reconstrucción de lapropuesta de Sello de los Estados Unidos hecha por Benjamin Franklin. La rebelión contra los tiranos es obediencia a Dios, ilustrado por el episodio bíblico del Mar Rojo. En 1776, la población de las trece colonias británicas en Norteamérica, inició la Revolución Americana sobre la base de conceptos políticos que significaban un cambio radical: independencia, derechos humanos (si bien no para todos, los esclavos negros estaban excluidos), federalismo, constitución, república, basados en los postulados de la Ilustración llevados a sus conclusiones. Algunos autores americanos25 postulan la tesis, controvertida por otros,26 de que las prácticas políticas de la Confederación Iroquesa (Haudenosaunee) —su Gran Ley de la Paz— fue «inspiración directa de la constitución estadounidense».25 La embajada de Franklin en París probó la simpatía con que los Estados Unidos fueron acogidos por la opinión ilustrada (no sólo la francesa, también ingleses como Burke), admirada ante la demostración empírica de las teorías rousseaunianas del "buen salvaje", que se estaba convirtiendo en una orgullosa "nueva Roma" poblada de águilas y cincinatos (símbolos rechazados por el propio Franklin y otros americanos pertenecientes al ala progesista de la revolución).27 Con un modelo iconográfico muy común, Elias Hille pinta en 1596 a la familia Friedrich, un fabricante de cristal de Bohemia. Muestra el ideal social de familia nuclear: numerosa (tanto en muertes, acechantes en la calavera del Gólgota, como en nacimientos), jerarquizada, sumisa a los valores religiosos, sexuada y comprometida con su destino futuro desde la infancia. En todo ello, pocas diferencias con la familia extensa, clánica, que organizaba la sociedad entera como un conjunto de lazos familiares; pero la sociedad moderna genera nuevas expectativas a los individuos, que cada vez más basan su posición social en sus logros personales. Cuando no importe el origen familiar sino lo que cada uno es por sí mismo, se habrá terminado la sociedad preindustrial. Por otro lado, la libertad de testar, la vinculación de los patrimonios familiares (mayorazgo) o el reparto forzoso entre los hijos (la legítima), suponen distintos sistemas de herencia que, sumados a los distintos
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    regímenes matrimoniales (doteo su contrario, el precio de la novia; sociedad de gananciales, separación de bienes, todos ellos conectados con el papel social de la mujer), constituyen una parte muy importante de las condiciones jurídicas que favorecen o dificultan, según el caso, y en combinación con muy distintos factores económicos sociales e ideológicos (incluyendo los religiosos) la acumulación originaria de capital necesaria para el surgimiento del capitalismo. [editar] El derecho y el concepto de hombre en sociedad. Tras el Tratado de Westfalia, la religión dejó de ser invocada como la causa de las guerras en Europa, imponiéndose el pragmatismo de las relaciones internacionales que invocan intereses más secularizados para ellas, como había reclamado Nicolás Maquiavelo en su famoso tratado El Príncipe. Esta obra para algunos marca el comienzo de la modernidad, y su estela fue continuada por los fundadores del derecho de gentes, el holandés Hugo Grocio o, desde un punto de vista opuesto, la neoescolástica Escuela de Salamanca. La supuesta incapacidad (discutida ya en la época) de las civilizaciones no occidentales para adecuarse a los conceptos jurídicos que conducen o se identifican con la modernidad (propiedad, seguridad jurídica, estado de derecho) es una de las cuestiones más interesantes de la historia comparada de las civilizaciones (véase Interpretaciones de la Historia de China). Suele argumentarse que detrás de esa alegada predisposición occidental a la modernidad está la herencia del Derecho Romano, el derecho consuetudinario germánico o el humanismo cristiano; pero las mismas herencias puede reclamar el Absolutismo del Antiguo Régimen, la Inquisición y los sistemas judiciales comunes en todos los países durante la Edad Moderna, que incluían la tortura y las pruebas diabólicas sin respeto a la presunción de inocencia. En sentido contrario se ha señalado el atraso causado por el colonialismo europeo en las sociedades de América Latina y el Caribe, también pertenecientes a Occidente, así como el desarrollo de sociedades modernas no occidentales como Japón, China y otros países del este asiático. Cierto o no, y aunque puedan buscarse muchos precedentes (notablemente Ibn Jaldún y otros avanzados analistas sociales del mundo islámico desde el siglo XIV), la realidad histórica señala que fue en la revolucionaria Inglaterra del siglo XVII, con las contradictorias concepciones de Thomas Hobbes y John Locke, donde se abre la cuestión de la naturaleza de las relaciones sociales que a partir de ese momento demostrarán en el mundo europeo su eficacia no únicamente teórica, sino su implicación con el desarrollo social y el cambio político: igualmente demuestra su capacidad de extensión y contagio, al ser retomada en Francia por Montesquieu y Rousseau, comparada con las originales culturas políticas de las sociedades precolombinas (Confederación Iroquesa), sintetizada y realizada por los revolucionarios americanos en la nueva era histórica abierta en 1776. La naturaleza del hombre y su condición de animal social, que se había iniciado en la filosofía griega, no había sido ajena al pensamiento medieval, pero su reaparición como punto central del mismo espíritu de la Edad Moderna es plenamente propio de esta época, y su debate intelectual se suscitó en parte por el impacto de la diversidad cultural mostrada por los descubrimientos y su reverso cruel (colonialismo, tráfico de esclavos) dando origen a productos intelectuales como el mito del buen salvaje o las hispánicas polémicas de la guerra a los naturales y de los justos títulos del dominio sobre América.
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    Durante la EdadModerna Europa la esclavitud pasó a tener una función completamente distinta de la que había tenido en otras épocas históricas. Aunque no es el modo de producción dominante (papel que cumplió únicamente en la Grecia y Roma clásicas28 ), pasará a ser uno de los sistemas centrales de trabajo en la periferia de la economía-mundo,29 hecho que llevó a establecer al tráfico de esclavos como uno de los negocios más lucrativos del período. Tras su cuestionamiento intelectual por algunos de los revolucionarios franceses (por ejemplo Robespierre), y los primeros movimientos emancipatorios (destacadamente la revolución de Haití, liderada por Toussaint L'Ouverture), a comienzos del siglo XIX Gran Bretaña y las naciones hispanoamericanas recién independizadas de España (con cierta confluencia de intereses con aquélla), emprendieron la abolición de la esclavitud que llegaría a cubrir prácticamente la totalidad del mundo en el curso de la centuria. El movimiento distaba mucho de ser puramente altruista u obedecer a alegados principios cristianos: responde a la nueva lógica del sistema capitalista industrial, y además permitió a la Royal Navy (armada británica) convertirse en una suerte de policía oceánico, con capacidad de inspeccionar los barcos a su conveniencia, función que estaba en condiciones de cumplir una vez que se había convertido en "taller del mundo" gracias a la Revolución industrial y ha suprimido a sus flotas competidoras en Trafalgar. Una visión más idealista de la posibilidad de formación de una sociedad perfecta, pero no en un paraíso escatológico, sino realmente en la tierra, fue la que proporcionó un nuevo género literario surgido en el entorno del 1500 y también suscitado por el descubrimiento que los europeos hicieron de América: la Utopía, título de una novela de Tomás Moro, y en el que pueden encuadrarse autores de la talla de Erasmo de Rotterdam (Elogio de la locura), Tomás Campanella (La ciudad del sol) y el Inca Garcilaso de la Vega (Comentarios Reales). Las consecuencias que de eso se derivaron no tenían por qué ir necesariamente en el sentido de fundar la doctrina de los derechos humanos, ni siquiera en la Europa protestante, buena parte de ella sometida a sistemas más propios del Antiguo Régimen. Incluso hay argumentos para proponer que más cerca de ello se encontraba la oscurantista España, que además de acoger (no sin problemas) el erasmismo, produjo en su propio solar el corpus legislativo de las Leyes de Indias, la defensa del indígena de Bartolomé de las Casas o la famosa justificación del tiranicidio ya citada, y mantuvo hasta el siglo XVII un equilibrio institucional entre rey y reino, y de los distintos reinos entre sí (véase Instituciones españolas del Antiguo Régimen), no demasiado diferente al de Inglaterra. Por otro lado, en Francia, se pasó de la tolerancia pragmática de los politiques de la corte de Enrique IV a la teorización del absolutismo más radical y completa, con la obra de Bossuet. En América por el contrario el movimiento independentista se organizó desde un inicio íntimamente relacionado con la doctrina de los derechos humanos y la democracia, aunque la práctica política de ese concepto distaba aún mucho de ser la contemporánea. Las Revoluciones Comuneras como la que fuera liderada en 1735 en Paraguay por José de Antequera y Castro bajo el lema: «La voluntad del común es superior a la del propio rey»30 fueron un temprano precedente. La interrelación entre las revoluciones liberales a uno y otro lado del Atlántico ha sido definida como un movimiento de ida y vuelta, y tras ser influida por la Ilustración y desarrollarse endógenamente, la Independencia de Estados Unidos acabará convirtiéndose en modelo de libertad política para Europa y el resto de América.
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    Las prácticas mercantiles,desarrolladas desde la Baja Edad Media (ferias, banca, préstamos, letra de cambio), se sofisticaron aún más con el nacimiento de las finanzas públicas (deuda pública, como los juros españoles) acostumbraron a juristas y confesores a enfrentarse con los conceptos teológicamente escurridizos de precio y beneficio (asociados en un principio al lucro y al pecado de usura, garantías ideológicas del predominio social de los privilegiados que basan su riqeza no en el trabajo sino en la renta, y paulatinamente aceptados) y diseñaron el concepto de obligación contractual o responsabilidad limitada. No es fácil decir cuál es la hermana mayor: la sociedad civil o la sociedad mercantil (otra homónima es la Societas Iesus, la Compañía de Jesús). La familia y su tratamiento jurídico también experimentan cambios. La modernidad representa el paso de la familia extensa, patriarcal, a la familia nuclear, no necesariamente estable. El divorcio no se convierte en una práctica extendida, y tampoco es original de la Edad Moderna, pero la sonora separación de Enrique VIII y Catalina de Aragón dividiría Europa tanto como la Reforma. Se ha argumentado incluso que los diferentes regímenes del matrimonio y de la herencia, tanto como las distintas religiones conformarán distintas estrategias económicas y mentalidades sociales de cara a la formación de la sociedad capitalista. La Malinche y Hernán Cortés, en el Lienzo de Tlaxcala, Diego Muñoz Camargo, 1585. La sumisión de la mujer coincide aquí con la sumisión de un continente entero, pero también demuestra cómo puede jugarse un papel activo, incluso determinante. En otros casos, las mujeres podían llegar a ocupar el poder, como reinas o regentes, circunstancia poco común fuera de Europa.
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    Catalina de Erauso,la monja alférez, representa una trayectoria vital radicalmente distinta, pero no tan opuesta como podría parecer. Lo excepcional de su caso nos recuerda que la salida de los roles esperables: madre, monja o prostituta, no era asumible socialmente. [editar] La mujer Todas las grandes civilizaciones de la Edad Moderna siguen el modelo patriarcal que restringe a la mujer a un papel subordinado y la invisibliliza ante la historia; pero la mujer no está ausente, ni de la sociedad ni de los documentos. Los llamados estudios de género o, más propiamente, la Historia de la mujer tienen para el periodo de la Edad Moderna mucha tarea por realizar. El papel de la mujer en la civilización occidental fue seguramente más visible, y su visibilidad histórica mayor, cuando el azar y las leyes dinásticas le permitían el papel de reina o regente. Aunque la Edad Media había dispuesto de mujeres en esa función (Teodora de Bizancio, Leonor de Aquitania, Urraca de León y Castilla), la historiografía solía tratarlas con una extraordinaria misoginia. En cambio, algunas reinas de la Edad Moderna han sido tratadas con gran admiración (Isabel I de Castilla la católica, que ha sido incluso propuesta para beatificación, o Isabel I de Inglaterra la reina virgen), aunque bien es cierto que muchas otras han sufrido su inclusión en crueles estereotipos (Juana la loca, María la sangrienta de Inglaterra, Cristina de Suecia, Catalina II de Rusia la grande) algunos de ellos vinculados a una libertad de costumbres en lo sexual que en los reyes varones se daba por supuesta. El estereotipo de la mujer pacificadora (tan viejo como la humanidad, como puede verse en el mito del rapto de las sabinas) también se vio escenificado en su papel como prenda de paz entre dinastías que las conduce al matrimonio (Isabel de Valois a Felipe II de España, Ana de Habsburgo a Luis XIII de Francia...) o en la llamada Paz de las Damas. Lo excepcional son las mujeres a las que se concede un papel intelectual, a veces vinculado con su posición excéntrica, bien las monjas (en camino de ser santa, como Teresa de Jesús o poeta, como Sor Juana Inés de la Cruz), bien las cortesanas venecianas (como Verónica Franco). Un caso paralelo son las geishas japonesas, que a lo largo de la edad moderna fueron suplantando a los varones que antes realizaban las funciones no evidentemente sexuales que las caracterizan. En algún caso, la posición de subordinación de una mujer quedaba superado por las circunstancias para adquirir un insospechado protagonismo individual, como ocurrió con La Malinche, la esclava- traductora-concubina azteca de Hernán Cortés. Sin perjuicio de esa tendencia general, la Edad Moderna registra algunas civilizaciones y situaciones en las que las mujeres ocuparon un papel protagónico, como el de la Confederación Iroquesa, en donde existía una división del poder político entre hombres y mujeres, de resultas del cual las cinco naciones que integraban la alianza estaban gobernadas por las mujeres que eran cabeza de cada clan.31 Algunos antropólogos analizan el caso como uno de los muchos y diferentes ejemplos de situaciones de lo que tradicionalmente se llamaba matriarcado y sostienen que sólo anacrónicamente pueden entenderse como un precoz feminismo.32 Otros autores describen una realidad más compleja, ya que entre los iroqueses el poder político-militar estaba rigurosamente dividido entre hombres y mujeres, ocupando aquellos los cargos militares y estas los cargos políticos.33 Una situación favorable para el protagonismo femenino se produjo en las revoluciones liberales, como la revolución francesa (en la que algunas mujeres pretendieron superar el papel social que se las limitaba al poder informal de los salones de Madame
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    Pompadour) o laGuerra de Independencia Hispanoamericana en la que algunas mujeres ocuparon puestos decisivos como la Coronel Juana Azurduy en el Alto Perú. Santa Prisca, Taxco, México. Las torres y fachadas de retorcida decoración y la promiente cúpula destacan armónicamente sobre un conjunto urbano propio de las ciudades hispanoamericanas. Iglesia de Paoay, isla de Luzón, Filipinas. Con similitudes y diferencias, forma parte del mismo mundo cultural que Santa Prisca de Taxco o San Pedro de Roma. Tal cosa hubiera sido imposible antes de la Edad Moderna. Catedral de San Basilio, Moscú, Rusia. Construida entre 1551 y 1561, representa una evolución del arte bizantino, al igual que el imperio zarista quería ser una Nueva Roma después de la caída de Constantinopla. La proximidad estética con el arte occidental es más relativa, y podría verse también con Taj Mahal.
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    San Carlos Borromeo,Viena, Johann Bernhard Fischer von Erlach (1716-1739) representa un barroco más clasicista, con las columnas historiadas que remiten a la Antigua Roma. [editar] ¿Arte Moderno? Artículo principal: Arte de la Edad Moderna Lo que hoy consideramos arte moderno no es la producción artística de la Edad Moderna, sino nuestro arte contemporáneo: las vanguardias europeas en torno a 1900, que de hecho significan una reacción contra el arte europeo de la Edad Moderna, que se consideraba acartonado por el academicismo y limitado por la sujeción al principio de imitación a la naturaleza; no así contra el arte extraeuropeo, que se recibe con admiración por su exotismo (estampas japonesas y tallas africanas). Incluso, desde otra perspectiva, hubo una escuela pictórica inglesa (el prerrafaelismo) que pretendía volver a la pureza de los primitivos italianos y primitivos flamencos anteriores al siglo XVI y al divino Rafael. Por tanto, a las creaciones culturales que se produjeron entre los siglos XV y XVIII les deberemos llamar "Arte de la Edad Moderna", con la suficiente distancia intelectual sobre él para considerarlo, aunque esté claro que el concepto de "moderno" (también para lo que hoy llamamos así) será siempre provisional. Esta reflexión no es en absoluto reciente: en Europa, el Renacimiento de los siglos XV y XVI inicia y se identifica con el concepto de modernidad,34 identificándola con la ruptura frente al arte medieval (despreciado por los italianos mediterráneos y añorantes de la antiguas glorias imperiales con el adjetivo de gótico, es decir, propio de godos, bárbaros del norte de Europa) y con la imitación (mímesis) tanto de los modelos que se consideraban clásicos (el arte grecorromano) como (sobre todo) de la naturaleza. No conviene olvidar, no obstante, que la clave de la riqueza creativa de la época fue el intercambio entre Italia y Flandes. Los flamencos se enamoran de las montañas italianas, de las que ellos carecen, y las reproducen en sus tablas; los italianos aprovechan muchas de las innovaciones técnicas
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    que provienen deestos bárbaros del norte (el óleo). La investigación sobre la perspectiva se hace con criterios distintos, pero casi simultáneamente. [editar] Un mundo "barroco" Pero el arte más representativo de la Edad Moderna quizá no es tanto el Renacimiento sino su continuación y antítesis: el Barroco,35 si consideramos que es el que alcanzó más extensión en el tiempo (siglos XVII y XVIII, en solapamiento con el Manierismo previo y el Rococó posterior) y el espacio (puede encontrarse desde la protestante Europa del Norte hasta la América colonial católica o las Filipinas). Este estilo se caracterizaba por ser visualmente recargado, y alejado de la simplicidad y búsqueda de la armonía propias del Renacimiento pleno. Aunque se discute su etimologías posibles, suele hacérsele sinónimo a "extraño", "irregular". Se postula que el Barroco nació como una reacción a la crisis de la confianza humanista y renacentista en el ser humano, lo que explica su potente carácter religioso, así como el abandono de la simplicidad clásica para intentar expresar la grandeza del infinito, y la predilección por motivos grotescos o «feos», realistas, que contradice la búsqueda de la belleza ideal renacentista. Se ha hablado también de una cultura del barroco, del equívoco y lo efímero, coincidiendo con la llamada crisis del siglo XVII, en la que se valoraba más la apariencia que la esencia, la escenografía que la solidez.36 Palacio de Versalles, chambre du roi (cámara del rey), con su busto en mármol por Coysevox. El arte barroco cuida tanto los exteriores como los interiores (éstos en concreto han pasado a dar nombre a la expresión lujo versallesco). Hoy no nos parece nada asombroso, pero fue una proeza técnica lograr espejos de un tamaño semejante. Los del salón de los espejos reflejarán las primeras reuniones de los Estados Generales de 1789. La vulgarización del símbolo clásico del nosce te ipsum permitió por primera vez una nueva clase de autoconocimiento que ayudará a la consideración de la posición del hombre en el mundo.
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    Gopuram del templode Meenakshi, Madurai, Tamil Nadu, India, siglo XVII. Las diferencias iconográficas y estilísticas son evidentes, pero no puede negarse cierta similitud visual con el horror vacui del estilo churrigueresco, la tensión ascensional del espacio de Bernini, o la policromía sensorial de Rubens y la imaginería española; todos ellos simultáneos en el tiempo. Ángel arcabucero, Maestro de Calamarca, Bolivia, siglo XVII. El sincretismo de la producción artística andina (que puede etiquetarse como pintura virreinal) se basa en la adopción de modelos iconográficos europeos (los ángeles eran muy venerados en la corte de los Habsburgo) que se reinterpretan desde una sensibilidad estética indígena. Esto no quiere decir, de todas maneras, que el Barroco haya renunciado totalmente al Clasicismo. No en balde, uno de los más grandes monumentos de la arquitectura barroca es el Palacio de Versalles, construido en torno a la noción del culto al dios solar Apolo, como representación del monarca Luis XIV, el Rey Sol. La europa del siglo XVIII se llenará de réplicas de Versalles, a veces pasados por la sensibilidad local, como los palacios vieneses. Habría un barroco primero, el profundo y concentrado de Caravaggio y el tenebrismo, un
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    barroco pleno, triunfante,el de Bernini o Rubens, y un barroco final, el de mayor exceso decorativo, de Churriguera y los interiores rococó. El urbanismo barroco requiere la vivencia de la ciudad como un escenario artificioso, más allá de los edificios o monumentos singulares, en el que las perspectivas glorifiquen los espacios representativos del poder siguiendo un programa iconográfico que el entendido sea capaz de leer (por ejemplo, la Plaza de San Pedro en el Vaticano o el Paseo del Prado de Madrid). La integración de todos los artes y todos los sentidos se produce en algunas ocasiones de forma sublime, en el tiempo y el espacio de la fiesta, como la Semana Santa de Sevilla o la de Murcia, o los Carnavales de Venecia o de Oruro. El barroco protestante, más individualista, produce los espléndidos interiores de Vermeer o la competitiva mole de la Catedral de San Pablo de Londres, rival de la de San Pedro de Roma. La interpretación pendular de la Historia del Arte37 se corresponde bien con la vuelta a la disciplina academicista a mediados del siglo XVIII, cuando el redescubrimiento de las ruinas romanas de Pompeya y Herculano puso de moda nuevamente el arte clásico. Esta vez, quienes se inspiraron en él lo hicieron de manera aún más rigurosa que en el Renacimiento, generando así el llamado Neoclasicismo. El Neoclasicismo es considerado muchas veces como un arte de transición a la Edad Contemporánea, porque se lo asocia políticamente no al Absolutismo, sino a la Revolución francesa y al Imperio Napoleónico. [editar] Arte asiático y africano El arte en Asia y Africa produjo durante los siglos de la Edad Moderna manifestaciones artísticas del mismo nivel, bien siguiendo su propia dinámica, como en el arte africano, el arte islámico, el arte de China o el arte de Japón. En el arte islámico, el tradicional rechazo de la iconografía llevó a enfatizar los patrones geométricos, la caligrafía islámica y la arquitectura. En la India y el Tíbet se desarrolló la expresión artística mediante esculturas pintadas. En China continuó el desarrollo de su gran variedad de artes y estilos completamente originales, tallas en jade, trabajos en bronce, cerámica, poesía, caligrafía, música, pintura, teatro, etc. En Japón se prosiguió la amplia interrelación artística entre la caligrafía y la pintura, mientras que los grabados desde planchas de madera se volvieron importantes luego del siglo XVII. [editar] Arte colonial en el Nuevo Mundo Artículo principal: Arte colonial hispanoamericano
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    Antonio Francisco Lisboa,«el Aleijadinho», destacado escultor y arquitecto del barroco colonial en Brasil. En la foto, un fragmento de la serie Los Profetas, ubicada en el Santuario de Congonhas, Minas Gerais En América se desarrolló un arte bajo el signo de la dominación colonial, que recibió tanto influencias europeas, como africanas y de las culturas precolombinas, muchas veces fusionadas de maneras complejas y novedosas del mismo modo que el sincretismo del culto católico con las religiones precolombinas. Agrupando estilos muy distintos, suele utilizarse el término de arte colonial;38 término que no debe confundirse con el de arte indígena, a veces apreciado en su autenticidad, y otras veces objeto de verdaderos zoológicos humanos como en las exposiciones coloniales, muestras de la antropología imperialista del siglo XIX. El barroco colonial tuvo caracteres distintivos del europeo, como su extraordinaria diversidad, la presencia del color, la la proliferación de formas mixtilíneas y el soporte antropomorfo. En Brasil sobresale la figura extraordinaria del escultor y arquitecto Antonio Francisco Lisboa, «el Aleijadinho». La escuela cusqueña de pintura se caracterizó por el naturalismo, un fuerte colorido y la presencia de rostros y temáticas indígenas y mestizas. Diego Quispe Tito introdujo cierta libertad en el manejo de la perspectiva y el protagonismo del paisaje, la fauna y la flora. En las colonias inglesas, francesas u holandesas de América del Norte, el arte colonial se mantuvo más ligado a las características del arte de sus metrópolis, con escasas variaciones. [editar] Función del artista Una diferencia esencial puede señalarse a partir de la Edad Moderna entre el denominado arte occidental y las demás denominaciones geográficas (arte africano, arte asiático, etc. - véase Estudio de la Historia del Arte-): la función social y la consideración del artista. A diferencia de las demás zonas del mundo, en Europa y sus colonias, desde el Renacimiento, pintores, escultores y arquitectos no sólo salen del anonimato y empiezan a firmar su obra, sino que se codean de igual a igual con filósofos y príncipes. Este ascenso social se adelanta varios siglos al de otras partes de la burguesía, y conforma una nueva aristocracia del mérito intelectual, en la que más tarde ingresarán también los literatos y científicos. Por
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    otro lado, laIglesia, la nobleza y la monarquía, clientes tradicionales, dejan de serlo exclusivos, como puede ejemplificarse en la burguesía holandesa, y nace un verdadero mercado del arte que empieza a no funcionar por encargo y puede surgir la creación del artista con mucha mayor libertad. Cuando en el siglo XIX el proceso se complete, y la sociedad responda ella misma a los criterios del mercado, habrá muerto el arte de la edad moderna y nacido el arte contemporáneo (paradójicamente junto con la figura del artista maldito, que no triunfa en vida). La Danza de Aldeanos, vista por Rubens (1635), es una orgiástica diversión popular, que como en todas las épocas y lugares, cohexiona al grupo social y marca el ritmo cíclico anual de ocio y trabajo. Es difícil ver que de estos precedentes se derivan las refinadas músicas y ballet de las cortes europeas. Tokubei Kabuki, grabado del siglo XVIII.
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    Federico Guillermo IIde Prusia ameniza él mismo la velada en el palacio de Sanssouci. La música no es una diversión vulgar, sino aceptable en las más altas esferas (al igual que Dios hace mover los planetas con armonía celestial). El son dulce, acordado, del plectro sabiamente meneado que anhela Fray Luis de León puede servir para serenar el alma, y rodear de fasto el ritual de la misa católica, pero también para sacudir las mentes y aunar las voluntades de una forma revolucionaria, como hizo Lutero con el canto litúrgico de las comunidades protestantes, incluso antes que los movimientos románticos. La representación balinesa del Katchak, como el Misterio de Elche o cualquier otra dramatización sagrada, son también antecedente de las artes escénicas que se desarrollan en la Edad Moderna. [editar] El teatro y la música Esas dos artes alcanzan una madurez sublime en la Edad Moderna. Mientras en muchas culturas del mundo se habían alcanzado expresiones refinadísimas de formas teatrales y musicales sagradas, como las danzas balinesas basadas en la mitología hindú (Katchak y Barong), en el siglo XVII, de una forma simultánea en cada extremo del mundo, se desarrollan paralelamente el kabuki japonés, y los teatros clásicos de las tres principales culturas de Europa Occidental (éstas sí interrelacionadas): el español (Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina), el inglés (William Shakespeare) y el francés (Jean Racine, Pierre Corneille y Molière). En el surgimiento del teatro clásico europeo confluyen tradiciones medievales, tanto de escinificaciones religiosas (autos sacramentales) como profanas (titiriteros antepasados de los cómicos de la legua, aún presentes en la Comedia del arte, que también se dejará ver en la raíz de un teatro ilustrado como el de Carlo Goldoni), y se ahorman a la disciplina de las normas literarias clásicas, recuperadas de la antigüedad grecolatina en un extraordinario caso de resurrección arqueológica. Las artes escénicas comprenden también una música que, además de la tradición coral e instrumental eclesiástica medieval, recoge temas, aires y danzas populares e incluso, en algún caso, la influencia de otras civilizaciones (el siglo XVIII vivió una fiebre turca en lo musical, con incorporación de instrumentos y un peculiar sentido del ritmo de las potentes marchas militares otomanas). La llamada música clásica, que tiene sus primeros nombres sagrados en compositores barrocos como Johann Sebastian Bach, Vivaldi o Haendel, culmina con las cumbres del clasicismo musical (Haydn y Mozart). Niños prodigio como éste último o cantantes como el castrato Farinelli (que demostró tener más visión para los negocios) recorren europa "fichados" por las casas reales como los futbolistas actuales. Los instrumentos y las agrupaciones se van perfeccionando, quedando establecida la llamada música de cámara, adecuada a la escenografía de los palacios rococó, mientras que los teatros requieren mayores formaciones, pues acogen a un público más amplio, que, (a la
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    espera de lassinfonías de Beethoven o los valses de Strauss), celebra La flauta mágica. Como forma musical, la ópera (nacida con el Orfeo de Monteverdi en 1607) sólo ha empezado a recorrer un camino que la llevará en el siglo XIX a ser un vehículo de la ideología revolucionaria (Giuseppe Verdi o Wagner), pero de momento sirve perfectamente para adaptar libretos tan subversivos como los de Beaumarchais (Las bodas de Fígaro de Mozart y El barbero de Sevilla, de Rossini). Entre tanto, la música europea se difunde por el mundo, en primer lugar por las colonias americanas, donde es recibida y reelaborada con gran éxito, incluyendo los famosos indígenas músicos de las reducciones jesuíticas del Paraguay. Reconstrucción del telescopio reflectante que Isaac Newton construyó en 1672, el mismo año en que ingresó en la Royal Society. El paradigma newtoniano supuso una verdadera Revolución científica, apoyada en las nuevas condiciones económico-sociales de la Revolución Burguesa de Inglaterra (que no se daban en otras partes de Europa, como la Italia de Galileo), supuso el triunfo del método que incluye de observación, cuantificación, formulación de hipótesis, experimentación, publicación y reproducibilidad; más allá de la mera especulación teórica y los debates filosóficos entre racionalismo y empirismo. Para el mundo intelectual supuso la Crisis de la conciencia europea. Matteo Ricci (a la izquierda) y Xu Guangqi (徐光啟) (a la derecha) en la edición china de Los Elementos de Euclides (幾何原本). A comienzos del siglo XVII la distancia entre la ciencia europea y la china comenzaba a ser apreciable, y los jesuitas fueron aceptados como
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    astrónomos en lacorte imperial china. La posibilidad de un intercambio cultural amplio se vio frustrada tanto por el recelo chino como por la inflexibilidad papal, que no permitió transigir en cuestiones de culto como le proponía la misión jesuita en China (incluyendo la canonización de Confucio). [editar] Ciencia y magia El nuevo espíritu inquisitivo, que puede considerarse como parte de la mentalidad burguesa, produjo un cuestionamiento general de la sabiduría medieval, basada en el criterio de autoridad, y expresada en aforismos como «magister dixit» («el maestro lo ha dicho») o «Roma locuta, causa finita» («Roma ha hablado, la cuestión está terminada»). Nació así, ya en la Baja Edad Media, la investigación empírica de la naturaleza, aunque al menos hasta la Ilustración convivió con elementos que hoy nos sorprenden y que tendemos a calificar de irracionales: figuras como Paracelso (el constructor de la yatroquímica) o Nostradamus (respetadísimo por todos los reyes de Europa), que reclaman conocimientos mistéricos, son tan representativas del Renacimiento científico como el cirujano militar Ambroise Paré o el constructor de autómatas Juanelo Turriano. Los problemas que llevaron a la muerte a Giordano Bruno o Miguel Servet son justamente la no separación de las esferas de la ciencia y la religión. Casos menos trágicos, pero que hacen ver cómo no había una evidente separación entre el mundo de la ciencia y el de conocimientos menos metódicos son el de Johannes Kepler o John Dee, que se ganaban la vida como astrólogos, lo que les permitió acercarse al poder además de desarrollar otra faceta más científica de su producción intelectual, o el del propio Isaac Newton que, en este caso de forma oculta, tenía su lado oscuro relacionado con la alquimia. El choque cultural entre los diversos pueblos del mundo (europeos, americanos, asiáticos, africanos) llevó a que las diferentes civilizaciones explotaran la credulidad y la condición «poco civilizada» que indefectiblemente asignaban a los otros, a partir de la predicción de eclipses, las técnicas antisísmicas, los hábitos higiénicos, las novedosas armas, los conocimientos sobre especies vegetales y animales, el uso de tecnologías nunca vistas por el otro. En algunos casos los «otros» fueron considerados dioses y en otros casos, animales. La credulidad de los pueblos europeos adquiría formas específicas. Se seguían venerando reliquias e imágenes de diversos seres sobrenaturales (entre los católicos) o cruzando el mundo para fundar jerusalenes terrestres (entre los protestantes), acudiendo a los reyes para curar la escrófula, o exorcizándolos cuando estaban "hechizados" (Carlos II de España)... En pleno siglo XVIII Feijoo tenía que dedicarse a combatir supersticiones que al mismo tiempo eran mantenidas desde la cátedra de matemáticas de Salamanca (el inefable Diego de Torres Villarroel). El mundo del ocultismo y lo esotérico convivió entre los mismísimos ilustrados (el caso del napolitano Raimondo di Sangro).
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    La Escuela deAtenas, fresco de Rafael, en las Estancias Vaticanas (1510). Aparece Leonardo da Vinci como Platón, Bramante como Euclides y Miguel Ángel como Heráclito; el mismo autor nos mira de frente. El atrevimiento era enorme, e inimaginable en cualquier otra época anterior, o en otra civilización, no sólo por esa razón: este fresco se opone en la Estancia de la Signatura al de La Disputa del Sacramento, de idéntico formato, pero de contenido opuesto: si los personajes de este cuadro buscan la verdad con la razón, los del otro lo hacen con la fe. La conciliación de ambas parecía posible en ese momento; pocos años después, la reforma de Lutero y la contrarreforma católica parecerán desmentirlo. Los artistas del renacimiento eran verdaderos humanistas que entendían de todas las artes y las letras (posiblemente las siete artes liberales están aludidas iconográficamente en la composición). Aún no se habían separado, como ocuriría en la Edad Contemporánea, las letras y las ciencias (lo que nos origina el problema de las dos culturas).39 Como carrera digna de la vocación de un joven, a las letras se le oponían las armas (como en el famoso discurso de Don Quijote)40 y a las letras humanas, las letras divinas. Un refrán (también citado por Cervantes) proporcionaba otros dos destinos diferentes, pero también inverosímiles antes de esta época: Iglesia, mar, o Casa Real.41 Por otro lado, no olvidemos que, al tiempo que se revaloriza la antigüedad clásica, se pone en cuestión la autoridad. El debate de los antiguos y los modernos, resuelto finalmente en favor de éstos, supondrá el punto de partida del pensamiento moderno.
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    La Historia NaturalisBrasiliae (1648) recoge los resultados de la expedición del holandés Willem von Piso y el alemán Georg Marcgraf, en el momento en que Holanda era la potencia colonial predominante en el área brasileña. La Era de los Descubrimientos está dando paso paulatinamente a las expediciones con fines científicos que no excluyen, sino que racionalizan la búsqueda de recursos y la explotación utilitaria del conocimiento. El Chimborazo estudiado por Alexander von Humboldt (1805), el descubridor científico del Nuevo Mundo, según Simón Bolívar y, además de un perfecto ilustrado y una figura pre- romántica, uno de los últimos científicos humanistas: a la vez explorador, geógráfo, oceanógrafo, geólogo, botánico, demógrafo, diplomático y amigo de los mejores poetas de su tiempo. Su expedición a América enviado por Carlos IV (con motivo de la cual se entrevista con José Celestino Mutis en Bogotá) pudo haber sido uno de los episodios más decisivos de la ciencia en la Monarquía Hispánica, cada vez más implicada en proyectos punteros que implicaban a ambos lados del Atlántico (como la expedición Balmis, que
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    difundió la vacunade la viruela), pero debido a la crisis final del Antiguo Régimen (que también lo fue de la mayor parte del régimen colonial español) la publicación de sus hallazgos no pudo ser aprovechada por sus promotores y más bien aprovechó a una potencia emergente: los recién nacidos Estados Unidos. Sus investigaciones, como otras coetáneas, es muestra de que por fin una percepción científica de la Tierra estaba esbozándose en esos últimos años de la Edad Moderna, con las expediciones de Cook, La Pérouse, Malaspina y los trabajos de determinación del Sistema Métrico. La presencia de lo sobrenatural en la vida cotidiana era admitida por todas las esferas sociales, incluyendo movilizaciones colectivas de miedo, como la caza de brujas, más cruel e irracional en el norte europeo (supuestamente más "moderno") y en las colonias británicas, que en el sur (supuestamente más "atrasado") y en las colonias iberoamericanas.42 La percepción popular de los complicados debates teológicos estaba muy lejos de ser racional, en un mundo mayoritariamente iletrado (incluso con el esfuerzo divulgador de la escritura hecho por la Reforma gracias a la imprenta), y producía casos en los que la persecución inquisitorial se encontraba buscando herejías inexistentes, que los acusados eran incapaces de elaborar por sí mismos.43 La comparación con otras civilizaciones tampoco deja a la occidental en mejor lugar: la experiencia en Estambul de la lady inglesa Mary Montagu44 en fechas tan avanzadas como la primera mitad del siglo XVIII (que la permitió comparar a los effendi otomanos con pensadores tan secularizados como Alexander Pope o Jonathan Swift) es lo suficientemente ilustrativa. 1543 fue un año en el que aparecieron dos obras trascendentales: Nicolás Copérnico postuló por primera vez el Heliocentrismo cuestionando así el Geocentrismo del griego Tolomeo, mientras que Andrés Vesalio revisó la anatomía de Galeno. La senda abierta por ambos fue fructífera: en Física y Astronomía, los aportes acumulados de Tycho Brahe, Galileo Galilei y Johannes Kepler cambiaron la visión del universo, mientras que lo propio hacían en la Medicina Miguel Servet, William Harvey y Marcello Malpighi, entre otros. Toda una escuela de matemáticos italianos, como Bonaventura Cavalieri, prepararon las herramientas matemáticas necesarias para que Isaac Newton postulara de manera científica la Ley de la gravedad, con la publicación de los Principios matemáticos de filosofía natural en 1687. Fue determinante para la construcción de la ciencia moderna la comunicación entre científicos que permitía el intercambio epistolar (fue particularmente enriquecedora la correspondencia de Newton con Leibniz), la publicación y la institucionalización (Royal Academy, Academia de Ciencias Francesa). Pero sería erróneo considerar que la sucesión de descubrimientos y el enlace de biografías de científicos conducía inevitablemente al nuevo paradigma. La resistencia al cambio era o parecía tan fuerte como las (no tan evidentes) pruebas de la nueva visión de la naturaleza: Tycho Brahe hizo jurar a Kepler no pasarse al bando copernicano; éste tuvo que hacer un costosísimo ejercicio de honestidad científica para defraudar a su maestro y a sus propias preconcepciones místicas de la armonía celeste; la retractación de Galileo no fue tan insincera como la visión romántica nos puede hacer creer, pues él mismo tenía un verdadero problema de conciliación de su fe con el testimonio de su razón y sus sentidos; el mismo Giovanni Cassini, que había sido capaz de la extraordinaria proeza de convertir en reloj a los satélites de Júpiter (lo que permitió dar la primera estimación de la velocidad de la luz), jamás llegó a aceptar
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    semejante posibilidad. Paraello era necesaria una verdadera Revolución científica no muy alejada de las revoluciones social o política que la sostuvieron.45 El siglo XVIII representó un avance de otra disciplinas fundamentales, como fueron la química o las ciencias biológicas, con no menos trabas conceptuales. Hasta que Lavoisier no dio el impulso definitivo a la nomenclatura sistemática y la cuantificación de la disciplina (1789),46 no se superaron extrañas teorías como la del flogisto, que querían conciliar los nuevos datos experimentales con las viejas concepciones alquímicas o derivadas del concepto de elemento clásico griego. Las sistematizaciones taxonómicas de Buffon o Linneo también fueron esenciales, pero hubo que esperar hasta mucho más tarde para desmentir teorías como la generación espontánea o integrar la microscopía que se venía desarrollando desde el siglo XVII (Leeuwenhoek). La secularización de la ciencia no llegó a producirse nunca del todo (como comprobó más tarde Darwin), pero al menos Laplace pudo atreverse a replicar a Napoleón, cuando éste le preguntó qué papel le reservaba a Dios en el Universo, que no había tenido necesidad de tal hipótesis. Paralelamente se desarrolló el maquinismo de la primera revolución industrial (máquina de vapor de Thomas Newcomen 1705, de James Watt, 1774), pero sin que la ciencia tuviera mucho que ver en ello, puesto que los principios de la termodinámica se descubrieron por el desafío que suponía la nueva máquina, y no al contrario. Hubo de esperarse a la segunda revolución industrial para que la ciencia y la tecnología se retroalimentaran. Las novedades económicas que el desarrollo del capitalismo comercial trajo consigo, provocó la aparición de la primera literatura económica, cuyos primeros testimonios fueron los mercantilistas españoles (Tomás de Mercado, Sancho de Moncada). La definición de una doctrina económica con pretensiones más científicas (que realmente no pasaba de ser un sencillo aparato matemático, que no rivalizaba con el de otras ciencias) debió esperar a la Fisiocracia de Quesnay (Tableau Economique, 1758), que, en oposición a la obsesión intervencionista del mercantilismo, propone la libertad económica (el laissez faire) y una simplificación fiscal, sobre la base de que es la tierra la única fuerza productiva. En 1776, el escocés Adam Smith da el certificado de nacimiento a la moderna economía con su libro La riqueza de las naciones, rápidamente divulgado por Jean Baptiste Say o Jovellanos, y que aún sigue siendo considerada como la Biblia del liberalismo económico. La resistencia a los avances científicos fueron notables, y no provinieron únicamente del pensamiento reaccionario tradicional. China se mantuvo abierta durante un tiempo al intercambio cultural, aunque luego prefirió mantener el aislamiento, en lo que no tuvo tanta eficacia como Japón. Posiblemente en esa diferencia estribó la divergente trayectoria de uno y otro país a partir de la segunda mitad del siglo XIX: evitar o no las relaciones de dependencia parece retrospectivamente esencial para generar sociedades tecnológicamente desarrolladas. La minoría ilustrada y los zares reformistas de Rusia anhelaban la modernización y el acercamiento a una Europa occidental que veía idealizadamente como una contrafigura de su atraso. Si Ámsterdam permitía una excepcional libertad de pensamiento y prensa, también lo hacía Venecia. Las universidades protestantes no eran menos escleróticas que las católicas frente a las innovaciones. En Europa el despotismo ilustrado fue muy receptivo a toda clase de ciencias, mientras que en la República que él mismo había contribuido a traer, Lavoisier fue guillotinado al grito funesto de La revolution
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    n'a pas besoinde savants (La revolución no necesita sabios). En América, las nuevas repúblicas recurrieron a la ciencia y la educación popular como un mecanismo para la construcción de sus naciones, en especial los Estados Unidos, que un siglo después desplazaría a las europeas como potencia mundial dominante. La alfabetización fue en todo el mundo un recurso esencial para ello: desde la imprenta de Gutemberg hasta los medios de comunicación de masas, si un objeto puede simbolizar la Edad Moderna, es la terrible potencia transformadora de un trozo de papel con un mensaje escrito. No obstante, incluso bien entrada la Edad Contemporánea, en la mayor parte del mundo la capacidad de descifrar su significado seguía estando reservado a las capas sociales superiores, más numerosas que en la Edad Media, pero que condenaban a los menos favorecidos a la ignorancia de la cultura escrita y a las limitaciones de la (por otra parte riquísima) cultura tradicional oral. [editar] Referencias [editar] Bibliografía ANDERSON, Perry (1979). El Estado absolutista, Madrid, Siglo XXI. ISBN 84-323- 0362-3. ARCINIEGAS, Germán (1989). América en Europa, Bogotá, Planeta. ISBN 958-614- 307-4. ARIES, Philippe y DUBY, Georges (1992). Historia de la vida privada, Madrid, Taurus. ISBN 84-306-0406-5. BAGÚ, Sergio (1952). Estructura social de la colonia, Buenos Aires, Ateneo. BRAUDEL, Fernand (1984). Civilización material, economía y capitalismo, siglos XV- XVIII, Madrid, Alianza. ISBN 84-206-9024-4. CÉSPEDES DEL CASTILLO, Guillermo. América hispánica : (1492-1898) en la serie Historia de España (dirigida por Manuel Tuñón de Lara). Editorial Labor, Barcelona 1988. CORVISIER, André (1982). Historia Moderna, Barcelona, Labor. ISBN 84-335-1715-5. DUBY, Georges (1995). Atlas Histórico,, Madrid, Debate. ISBN 84-7444-586-8. FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel; AVILÉS FERNÁNDEZ, Miguel y ESPADAS BURGOS, Manuel (dirs.) (1986). Gran Historia Universal (volúmenes XIV al XVIII), Barcelona, Club Internacional del Libro. ISBN 84-7461-654-9. ROMANO, Ruggiero y TENENTI, Alberto (1971). Los fundamentos del mundo moderno. Edad Media tardía, Renacimiento, Reforma, Madrid, Siglo XXI. Depósito Legal M. 23.301-1970. WALLERSTEIN, Immanuel (1979). El moderno sistema mundial La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI, Madrid, Siglo XXI. ISBN 84-323-0342-9. WALLERSTEIN, Immanuel (1984). El moderno sistema mundial II El mercantilismo y la consolidación de la economía-mundo europea, 1600-1750, Madrid, Siglo XXI. ISBN 84-323-0481-6. MOUSNIER, Roland (1974). Los siglos XVI y XVII. El progreso de la civilización europea y la decadencia de Oriente (1492-1715), Barcelona, Destino. ISBN.
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    Cromwell, Ken Hughes,1970 (Inglaterra, siglo XVII) Aguirre o la cólera de Dios, Werner Herzog, 1972 (adaptación de la novela de Ramón J. Sender) El Dorado, Carlos Saura, 1988. Sobre el viaje de Lope de Aguirre. Barry Lyndon, Stanley Kubrick, 1975 (Irlanda, Inglaterra, Alemania, siglo XVIII) El retorno de Martin Guerre, Daniel Vigne, 1982 (Francia, siglo XVI) La balada de Narayama, Shoei Imamura, 1983 (Japón, intemporal) Amadeus, Miloš Forman, 1984 (Mozart, Austria, siglo XVIII) La misión Roland Joffé, 1986 (Misiones jesuíticas en Suramérica, siglo XVIII) Las amistades peligrosas, Stephen Frears, 1988 (Francia, siglo XVIII) Esquilache, Josefina Molina, 1989 (España, siglo XVIII, adaptación de la obra de teatro de Antonio Buero Vallejo) 1492: La Conquista del Paraíso, Ridley Scott, 1991 (Llegada de Colón a América, siglo XV) El rey pasmado, Imanol Uribe, 1991 (adaptación de la novela de Gonzalo Torrente Ballester) Restauración, Michael Hoffman, 1995 (Inglaterra, siglo XVII) Ridicule, Patrice Leconte, 1996 (Francia, siglo XVIII) Shakespeare in love, John Madden, 1998 (Inglaterra, siglo XVII) Más fuerte que su destino Marshall Herskovitz, 1998 (Verónica Franco, Venecia, siglo XVI) Xica da Silva Carlos Diegues, 1998 (Brasil, siglo XVIII) El puente de San Luis Rey, Mary McGukian, 2004 (Perú, siglo XVIII) Alatriste, Agustín Díaz Yanes, 2006 (adaptación de las novelas de Arturo Pérez- Reverte) El perfume, Tom Tykwer, 2006 (adaptación de la novela de Patrick Süskind) [editar] Notas 1. ↑ Concepto de Fernand Braudel desarrollado por Immanuel Wallerstein El moderno sistema mundial 2. ↑ El concepto se acuñó por Eric J. Hobsbawm Las revoluciones burguesas, Barcelona, Labor ISBN 84-335-2987-1 (título original The Age of Revolution. Europe 1789-1848, Londres, 1964) 3. ↑ Carlo Cipolla (1967) Cañones y Velas, Barcelona (Ed. original Guns and sails in early phase of european expansión, 1400-1700 Londres 1965). 4. ↑ Fernand Braudel (1999) El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la época de Felipe II, FCE, ISBN 84-375-0095-8 5. ↑ ; Katz, S. T. (1994-2003). The Holocaust in Historical Context, (2 vols.), Nueva York, Oxford Universtity Press 6. ↑ Cook, S. F. y W. W. Borah (1963), The indian population of Central Mexico, Berkeley (Cal.), University of California Press; Dobyns, H. F. (1983). Their number become thined: Native American population dynamics in Eastern North America, Knoxville (Tenn.), University of Tennesee Press 7. ↑ Mann, Charles (2006). 1941: Una nueva historia de las Américas antes de Colón, Taurus, Madrid, pag. 136,185 8. ↑ Apuntes universitarios sobre demografía del siglo XVIII 9. ↑ E. P. Thompson es el autor que trata más extensamente esos conceptos, desde una perspectiva materialista no ortodoxa en Economía moral de la multitud (un artículo de gran repercusión, en que pide que se estudie no de forma mecanicista, sino con la misma sutileza el comportamiento de las masas preindustriales que el de los pueblos primitivos sometidos a la ciencia
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    antropológica), La formaciónhistórica de la clase obrera (extraña traducción del título que falsea el original The making of the english working class, un voluminoso tratado), y Tradición, revuelta y conciencia de clase. 10. ↑ Artículo de Carlos Azcoytia sobre la almorta y el latirismo, que reproduce uno de los grabados de la serie Los desastres de la guerra de Goya (Gracias a la almorta) y otros datos hasta la epidemia de latirismo en la posguerra española de los años ¡1940! 11. ↑ Romano y Tenenti, op. cit. pg. 294 12. ↑ El término quedó acuñado en el célebre debate que a mediados del siglo XX mantuvieron personalidades de la historiografía y la economía más o menos cercanas al paradigma del materialismo histórico, en su versión inglesa o francesa (revistas Past and Present y Annales), como Maurice Dobb, Karl Polanyi, R. H. Tawney, Paul Sweezy, Kohachiro Takahashi, Christopher Hill, Georges Lefebvre, Giuliano Procacci, Eric Hobsbawm y John Merrington entre otros. Una recopilación de los artículos con sus respuestas se hizo en HILTON, Rodney (ed.) (1976, 1977 en español) La transición del feudalismo al capitalismo, Barcelona, Crítica, ISBN 84-7423-017-9. 13. ↑ Roland Mousnier, en polémica con los historiadores materialistas, de la Escuela de Annales, o el soviético Boris Porschnev. 14. ↑ Henri Pirenne, La ciudad medieval : del Occidente cristiano al Oriente musulmán (siglos V- XV) Madrid. ISBN 84-206-1401-7; Rodney Hilton (ed.) La transición del Feudalismo al Capitalismo 15. ↑ Jan de Vries (1984-1987): La urbanización de Europa, 1500-1800, Barcelona, Crítica. ISBN 84-7423-330-5; David Ringrose (1985) Madrid y la economía española, 1560-1850. Ciudad, Corte y País en el Antiguo Régimen, Madrid, Alianza Universidad. ISBN 84-206-2443-8 16. ↑ Anderson, Perry El estado absolutista 17. ↑ Christopher Hill (1983) El mundo trastornado. El ideario popular extremista en la Revolución inglesa del siglo XVII, Madrid, Siglo XXI, ISBN 84-323-0471-9 Charles Tilly (1993) Las revoluciones europeas, 1492-1992 Barcelona, Crítica, ISBN 84-7423-685-1 18. ↑ Johan Huizinga El Otoño de la Edad Media; Homo Ludens. 19. ↑ Algunos historiadores, como Henry Kamen, polemizan negando la hispanidad del Imperio de los Habsburgo, afirmando que el español era una lengua minoritaria. La idea de Kamen de que España fue creada por el Imperio y no el imperio por España es bastante defendible: también Józef Piłsudski dijo que es el estado quien crea a la nación y no la nación al Estado. 20. ↑ Ernst Kantorowicz Los dos cuerpos del rey; Bartolomé Clavero Tantas personas como estados 21. ↑ De rege et regendis institutione, escrito a petición del preceptor, el obispo García Loaysa y Girón. 22. ↑ John ElliottUn palacio para un Rey junto con Jonathan Brown, historiador del arte (título original A Palace for a King, 1980) 23. ↑ Geoffry Parker (2000) El ejército de Flandes y el camino español, 1567-1659, Madrid, Alianza, ISBN 84-206-2933-2; del mismo autor: (1998) La gran estrategia de Felipe II, Madrid, Alianza, ISBN 84-206-2902-2 24. ↑ Max Weber (1905) La ética protestante y el espíritu del capitalismo 25. ↑ a b Charles C. Mann (2006). 1491: una nueva historia de las Américas antes de Colón, Madrid, Taurus, pag. 437 26. ↑ Iroquois Confederacy and the Influence Thesis; Did the Founding Fathers Really Get Many of Their Ideas of Liberty from the Iroquois? 27. ↑ Olson, Lester C. Benjamin Franklin's Vision of American Community: A Study in Rhetorical Iconology. University of South Carolina Press, 2004; Arsenio Ginzo Fernández (Universidad de Alcalá): Diderot preceptor de la Europa ilustrada [1] 28. ↑ Perry Anderson (1986) Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo, Madrid, Siglo XXI ISBN 84-323-0355-0 29. ↑ Immanuel Wallerstein, op cit 30. ↑ José de Antequera y Castro
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    31. ↑ CharlesC. Mann op. cit. 32. ↑ Ahora se denomina más propiamente matrilocalidad y matrilinealidad), que tienen interpretaciones muy diversas Marvin Harris, (1991) Nuestra especie, Madrid, Alianza, ISBN 84-206-9633-1 pgs. 312-313 33. ↑ Wissler, C. D. (1917), The American Indian; Zinn, Howard (1999), La otra historia de los Estados Unidos (desde 1492 hasta hoy), Siglo XXI; La Vere, David. [Review: The Native Americans, 1994] Journal of American History 83:3(Diciembre de 1996), pp. 1113-1114; Wagner, Sally Roesch. The Untold Story of the Iroquois Influence on Early Feminists: Essays by Sally Roesch Wagner. Aberdeen, S.D.: Sky Carrier Press, 1996. 34. ↑ Jacob Burckhardt, fue el historiador del arte que sentó definitivamente el concepto en La cultura del Renacimiento en Italia. 35. ↑ Heinrich Wölfflin, discípulo de Burkhardt, fue el historiador del arte que definió el Barroco como oposición al Renacimiento desde un punto de vista artístico, en su clásico de 1888 Renacimiento y Barroco 1977, Madrid, Comunicación. ISBN 84-7053-181-6 y su enfoque más amplio de 1915: Conceptos fundamentales en la historia del arte 36. ↑ José Antonio Maravall (1975) La cultura del Barroco. Análisis de una estructura histórica, Barcelona. 37. ↑ Eugenio D'Ors, que trató el tema, por ejemplo en Tres horas en el Museo del Prado. Itinerario estético. (1922) También, en la época lo hizo Winckelmann Historia del arte en la Antigüedad, donde diferencia cuatro periodos: el antiguo de la Grecia arcaica, el sublime del siglo V a. C., el hermoso del siglo IV a. C., y la decadencia, que incluye al helenismo y a Roma. 38. ↑ Véase como, por ejemplo, el Museo de Arte Colonial de Colombia. 39. ↑ C. P. Snow, Las dos culturas y un segundo enfoque, Alianza Editorial, Madrid, 1987 40. ↑ Capítulo XXXVIII ("Que trata del curioso discurso que hizo Don Quijote de las armas y las letras"). Texto en cvc. 41. ↑ Capítulo XXXIX de El Quijote, el relato del capitán cautivo, que había partido como sus otros dos hermanos de las montañas de León al mandarles su padre ganarse la vida por un camino distinto cada uno de ellos. Texto en cvc. 42. ↑ Julio Caro Baroja (1961) Las brujas y su mundo, Madrid, Revista de Occidente. 43. ↑ El estudio microhistórico de Carlo Ginzburg (1981), El queso y los gusanos, Barcelona, Muchnik. ISBN 84-7669-281-1 (Il Formaggio e i Vermi, 1976) trata de forma particular la extraña cosmología desarrollada por un inquieto molinero italiano del siglo XVI que había sido capaz de leer ¡varios libros!, incluyendo el Corán. Hay muchos otros casos similares tratados por la disciplina de la microhistoria. 44. ↑ Fernando Savater: La civilización y Lady Mary, El País, 20 de octubre de 2001.[2] 45. ↑ Thomas Kuhn La estructura de las revoluciones científicas 46. ↑ Traité élémentaire de chimie, Tratado elemental de química, el mismo año de la Revolución francesa [editar] Véase también Historia Historiografía Antiguo Régimen Historia moderna de España Filosofía Natural en la Edad Moderna [editar] Enlaces externos Bibliografía recomendada en la UNED
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    Predecesor: Edad Moderna Sucesor: Edad Media 1492-1789 Edad Contemporánea Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Moderna" Categoría: Edad Moderna Categorías ocultas: Wikipedia:Artículos destacados | Wikipedia:Artículos destacados en w:ca Herramientas personales Edad Media http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Media De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda Santa Sofía de Constantinopla (532-537). Los cuatro minaretes son una adición correspondiente a su transformación en mezquita, a raíz de la conquista turca (1453). El Imperio bizantino fue la única institución política (aparte del papado) que mantuvo su existencia por la totalidad del periodo medieval.
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    La ciudad medievalde Carcasona. Ciudades amuralladas, puentes bien guarnecidos y castillos son parte de la imagen bélica de la Edad Media. El aspecto actual es fruto de una recreación historicista del siglo XIX, cuando las murallas ya no eran funcionales, y la mayor parte de las ciudades europeas las derribaba. El deseo de recuperarlas es una muestra de medievalismo. Ermita del Cristo de la Luz en Toledo, anteriormente mezquita. La convivencia entre civilizaciones alternó entre el enfrentamiento y la tolerancia, el aislamiento y la influencia mutua. La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su comienzo se sitúa convencionalmente en el año
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    476 con lacaída del Imperio romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América,1 o en 1453 con la caída del Imperio bizantino, fecha que tiene la ventaja de coincidir con la invención de la imprenta (Biblia de Gutenberg) y con el fin de la Guerra de los Cien Años. Actualmente los historiadores del periodo prefieren matizar esta ruptura entre Antigüedad y Edad Media de manera que entre los siglos III y VIII se suele hablar de Antigüedad Tardía, que habría sido una gran etapa de transición en todos los ámbitos: en lo económico, para la sustitución del modo de producción esclavista por el modo de producción feudal; en lo social, para la desaparición del concepto de ciudadanía romana y la definición de los estamentos medievales, en lo político para la descomposición de las estructuras centralizadas del Imperio romano que dio paso a una dispersión del poder; y en lo ideológico y cultural para la absorción y sustitución de la cultura clásica por las teocéntricas culturas cristiana o islámica (cada una en su espacio).2 Suele dividirse en dos grandes períodos: Temprana o Alta Edad Media (siglo V a siglo X, sin una clara diferenciación con la Antigüedad Tardía); y Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV), que a su vez puede dividirse en un periodo de plenitud, la Plena Edad Media (siglo XI al siglo XIII), y los dos últimos siglos que presenciaron la Crisis de la Edad Media o del siglo XIV. Aunque hay algunos ejemplos de utilización previa,3 el concepto de Edad Media nació como la segunda edad de la división tradicional del tiempo histórico debida a Cristóbal Cellarius (Historia Medii Aevi a temporibus Constantini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam deducta (Jena, 1688),4 quien la consideraba un tiempo intermedio, sin apenas valor por sí mismo, entre la Edad Antigua identificada con el arte y la cultura de la civilización grecorromana de la Antigüedad clásica y la renovación cultural de la Edad Moderna -en la que él se sitúa- que comienza con el Renacimiento y el Humanismo. La popularización de este esquema, según historiadores medievalistas como Le Goff o Eco, ha perpetuado un preconcepto erróneo: el de considerar a la Edad Media como una época oscura, sumida en el retroceso intelectual y cultural, y un aletargamiento social y económico secular (que a su vez se asocia con el feudalismo en sus rasgos más oscurantistas, tal como se definió por los revolucionarios que combatieron el Antiguo Régimen). Sería un periodo dominado por el aislamiento, la ignorancia, la teocracia, la superstición y el miedo milenarista alimentado por la inseguridad endémica, la violencia y la brutalidad de guerras e invasiones constantes y epidemias apocalípticas.5 Sin embargo, en este largo periodo de mil años hubo todo tipo de hechos y procesos muy diferentes entre sí, diferenciados temporal y geográficamente, respondiendo tanto a influencias mutuas con otras civilizaciones y espacios como a dinámicas internas. Muchos de ellos tuvieron una gran proyección hacia el futuro, entre otros los que sentaron las bases del desarrollo de la posterior expansión europea, y el desarrollo de los agentes sociales que desarrollaron una sociedad estamental de base predominantemente rural pero que presenció el nacimiento de una incipiente vida urbana y una burguesía que con el tiempo desarrollarán el capitalismo.6 Lejos de ser una época inmovilista, la Edad Media, que había comenzado con migraciones de pueblos enteros, y continuado con grandes procesos repobladores (Repoblación en la Península Ibérica, Ostsiedlung en Europa Oriental) vio
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    cómo en susúltimos siglos los antiguos caminos (muchos de ellos vías romanas decaídas) se reparaban y modernizaban con airosos puentes, y se llenaban de toda clase de viajeros (guerreros, peregrinos, mercaderes, estudiantes, goliardos) encarnando la metáfora espiritual de la vida como un viaje (homo viator).7 También surgieron en la Edad Media formas políticas nuevas, que van desde el califato islámico a los poderes universales de la cristiandad latina (Pontificado e Imperio) o el Imperio bizantino y los reinos eslavos integrados en la cristiandad oriental (aculturación y evangelización de Cirilo y Metodio); y en menor escala, todo tipo de ciudades estado, desde las pequeñas ciudades episcopales alemanas hasta repúblicas que mantuvieron imperios marítimos como Venecia; dejando en la mitad de la escala a la que tuvo mayor proyección futura: las monarquías feudales, que transformadas en monarquías autoritarias prefiguran el estado moderno. De hecho, todos los conceptos asociados a lo que se ha venido en llamar modernidad aparecen en la Edad Media, en sus aspectos intelectuales con la misma crisis de la escolástica.8 Ninguno de ellos sería entendible sin el propio feudalismo, se entienda éste como modo de producción (basado en las relaciones sociales de producción en torno a la tierra del feudo) o como sistema político (basado en las relaciones personales de poder en torno a la institución del vasallaje), según las distintas interpretaciones historiográficas.9 El choque de civilizaciones entre Cristiandad e Islam, manifestado en la ruptura de la unidad del Mediterráneo (hito fundamental de la época, según Henri Pirenne, en su clásico Mahoma y Carlomagno10 ), la Reconquista española y las Cruzadas; tuvo también su parte de fértil intercambio cultural (escuela de Traductores de Toledo, Escuela Médica Salernitana) que amplió los horizontes intelectuales de Europa, hasta entonces limitada a los restos de la cultura clásica salvados por el monacato altomedieval y adaptados al cristianismo. La Edad Media realizó una curiosa combinación entre la diversidad y la unidad. La diversidad fue el nacimiento de las incipientes naciones... La unidad, o una determinada unidad, procedía de la religión cristiana, que se impuso en todas partes... esta religión reconocía la distinción entre clérigos y laicos, de manera que se puede decir que... señaló el nacimiento de una sociedad laica. ... Todo esto significa que la Edad Media fue el período en que apareció y se construyó Europa.11 Esa misma Europa Occidental produjo una impresionante sucesión de estilos artísticos (prerrománico, románico y gótico), que en las zonas fronterizas se mestizaron también con el arte islámico (mudéjar, arte andalusí, arte árabe-normando) o con el arte bizantino. Artículo principal: Arte medieval La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco lo había hecho la de los autores clásicos, que se ocuparon de la naturaleza desde su propia perspectiva; y en ambas edades sin conexión con el mundo de las técnicas, que estaba relegado al trabajo manual de artesanos y campesinos, responsables de un lento pero constante progreso en las herramientas y procesos productivos. La diferenciación entre oficios viles y mecánicos y profesiones liberales vinculadas al estudio intelectual convivió
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    con una teóricapuesta en valor espiritual del trabajo en el entorno de los monasterios benedictinos, cuestión que no pasó de ser un ejercicio piadoso, sobrepasado por la mucho más trascendente valoración de la pobreza, determinada por la estructura económica y social y que se expresó en el pensamiento económico medieval. Artículo principal: Medievalismo Medievalismo es tanto la cualidad o carácter de medieval,12 como el interés por la época y los temas medievales y su estudio; y medievalista el especialista en estas materias.13 El descrédito de la Edad Media fue una constante durante la Edad Moderna, en la que Humanismo, Renacimiento, Racionalismo, Clasicismo e Ilustración se afirman como reacciones contra ella, o más bien contra lo que entienden que significaba, o contra los rasgos de su propio presente que intentan descalificar como pervivencias medievales. No obstante desde fines del siglo XVI se producen interesantes recopilaciones de fuentes documentales medievales que buscan un método crítico para la ciencia histórica. El Romanticismo y el Nacionalismo del siglo XIX revalorizaron la Edad Media como parte de su programa estético y como reacción anti-académica (poesía y drama románticos, novela histórica, nacionalismo musical, ópera), además de como única posibilidad de encontrar base histórica a las emergentes naciones (pintura de historia, arquitectura historicista, sobre todo el neogótico -labor restauradora y recreadora de Eugène Viollet-le-Duc- y el neomudéjar). Los abusos románticos de la ambientación medieval (exotismo), produjeron ya a mediados del siglo XIX la reacción del realismo.14 Otro tipo de abusos son los que dan lugar a una abundante literatura pseudohistórica que llega hasta el presente, y que ha encontrado la fórmula del éxito mediático entremezclando temas esotéricos sacados de partes más o menos oscuras de la Edad Media (Archivo Secreto Vaticano, templarios, rosacruces, masones y el mismísimo Santo Grial).15 Algunos de ellos se vincularon al nazismo, como el alemán Otto Rahn. Por otro lado, hay abundancia de otros tipos de producciones artísticas de ficción de diversa calidad y orientación inspiradas en la Edad Media (literatura, cine, cómic). También se han desarrollado en el siglo XX otros movimientos medievalistas: un medievalismo historiográfico serio, centrado en la renovación metodológica (fundamentalmente por la incorporación de la perspectiva económica y social aportada por el materialismo histórico y la Escuela de los Annales) y un medievalismo popular (espectáculos medievales, más o menos genuinos, como actualización del pasado en el que la comunidad se identifica, lo que se ha venido en llamar memoria histórica). Contenido [ocultar] 1 Es impropio hablar de Edad Media en otras civilizaciones 2 El inicio de la Edad Media 3 Alta Edad Media (siglos V al X) o 3.1 Los reinos germanorromanos (siglos V al VIII)  3.1.1 ¿Bárbaros?  3.1.2 Las transformaciones del mundo romano
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     3.1.3Los distintos reinos  3.1.4 Las instituciones  3.1.5 La cristiandad latina y los bárbaros  3.1.5.1 Otras cristianizaciones medievales  3.1.5.2 Los jázaros, un caso peculiar o 3.2 El Imperio bizantino (siglos IV al XV)  3.2.1 La restauración imperial de Justiniano  3.2.2 Crisis, supervivencia y helenización del Imperio o 3.3 La expansión del Islam (desde el siglo VII)  3.3.1 Al-Andalus (siglo VIII al XV) o 3.4 Imperio carolingio (siglos VIII y IX)  3.4.1 Surgimiento y ascenso  3.4.2 División y hundimiento o 3.5 El sistema feudal  3.5.1 Uso del término "feudalismo"  3.5.2 El vasallaje y el feudo  3.5.3 Los órdenes feudales o 3.6 El año mil  3.6.1 La coyuntura del año mil o 3.7 La persistencia del miedo y la función de la risa 4 Baja Edad Media (siglos XI al XV) o 4.1 La Plena Edad Media (siglos XI al XIII)  4.1.1 La expansión del sistema feudal  4.1.1.1 Dinamismo interno: económico, social, tecnológico e intelectual  4.1.1.2 La universidad  4.1.1.3 La escolástica  4.1.1.4 El surgimiento de la burguesía  4.1.2 Nuevas entidades políticas  4.1.2.1 Poderes Universales, Monarquías Feudales y Ciudades-Estado  4.1.2.2 Parlamentarismo  4.1.3 La Reforma Gregoriana y las reformas monásticas  4.1.4 Innovaciones dogmáticas y devocionales  4.1.4.1 Mariolatría  4.1.4.2 Sacramentos y cohesión social. Minorías religiosas  4.1.4.3 Delito y pecado. El sexo  4.1.5 Expansión geográfica de la Europa feudal  4.1.5.1 Las Cruzadas  4.1.5.2 Balance de la expansión geográfica  4.1.6 Cristianos, musulmanes y judíos en la Península Ibérica o 4.2 El ocaso de la Edad Media (siglos XIV y XV)  4.2.1 La crisis del siglo XIV  4.2.2 Consecuencias de la crisis  4.2.3 Nuevas ideas  4.2.4 El fin de la Edad Media en la Península Ibérica
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    5 Véase también 6 Referencias 7 Bibliografía 8 Enlaces externos Es impropio hablar de Edad Media en otras civilizaciones Mapa TO, con Jerusalén en el centro, y las tres partes simplificadas del mundo recordado, más que conocido en la Edad Media. Las grandes migraciones de la época de las invasiones significaron paradójicamente un cierre al contacto de Occidente con el resto del mundo. Muy pocas noticias tenían los europeos del milenio medieval (tanto los de la cristiandad latina como los de la cristiandad oriental) de que, aparte de la civilización islámica, que ejerció de puente pero también de obstáculo entre Europa y el resto del Viejo Mundo,10 se desarrollaban otras civilizaciones. Incluso un vasto reino cristiano como el de Etiopía, al quedar aislado, se convirtió en el imaginario cultural en el mítico reino del Preste Juan, apenas distinguible de las islas atlánticas de San Borondón y del resto de las maravillas dibujadas en los bestiarios y los escasos, rudimentarios e imaginativos mapas. El desarrollo marcadamente autónomo de China, la más desarrollada civilización de la época (aunque volcada hacia su propio interior y ensimismada en sus ciclos dinásticos: Sui, Tang, Song, Yuan y Ming), y la escasez de contactos con ella (el viaje de Marco Polo, o la mucho más importante expedición de Zheng He), que destacan justamente por lo inusuales y por su ausencia de continuidad, no permiten denominar a los siglos V al XV de su historia como historia medieval, aunque a veces se haga, incluso en publicaciones especializadas, más o menos impropiamente.16 La Historia de Japón (que durante este periodo estaba en formación como civilización, adaptando las influencias chinas a la cultura autóctona y expandiéndose desde las islas meridionales a las septentrionales), a pesar de su mayor lejanía y aislamiento, suele ser paradójicamente más asociada al término medieval; aunque tal denominación es acotada por la historiografía, significativamente, a un periodo medieval que se localiza entre los años 1000 y 1868, para adecuarse al denominado feudalismo japonés anterior a la era Meiji (véase también shogunato, han y castillo japonés).17
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    La Historia dela India o la del África negra a partir del siglo VII contaron con una mayor o menor influencia musulmana, pero se atuvieron a dinámicas propias bien diferentes (Sultanato de Delhi, Sultanato de Bahmani, Imperio Vijayanagara –en la India– Imperio de Malí, Imperio Songhay –en África negra–). Incluso llegó a producirse una destacada intervención sahariana en el mundo mediterráneo occidental: el Imperio Almorávide. De un modo todavía más claro, la Historia de América (que atravesaba sus periodos clásico y postclásico) no tuvo ningún tipo de contacto con el Viejo Mundo, más allá de la llegada de la denominada Colonización vikinga en América que se limitó a una reducida y efímera presencia en Groenlandia y la enigmática Vinland, o la posibles posteriores expediciones de balleneros vascos en parecidas zonas del Atlántico Norte, aunque este hecho ha de entenderse en el contexto del gran desarrollo de la navegación de los últimos siglos de la Baja Edad media, ya encaminada a la Era de los Descubrimientos. Lo que sí ocurrió, y puede considerarse como una constante del periodo medieval, fue la periódica repetición de puntuales interferencias centroasiáticas en Europa y el Próximo Oriente en forma de invasiones de pueblos del Asia Central, destacadamente los turcos (köktürks, jázaros, otomanos) y los mongoles (unificados por Gengis Kan) y cuya Horda de Oro estuvo presente en Europa Oriental y conformó la personalidad de los estados cristianos que se crearon, a veces vasallos y a veces resistentes, en las estepas rusas y ucranianas. Incluso en una rara ocasión, la primitiva diplomacia de los reinos europeos bajomedievales vio la posibilidad de utilizar a los segundos como contrapeso a los primeros: la frustrada embajada de Ruy González de Clavijo a la corte de Tamerlán en Samarcanda, en el contexto del asedio mongol de Damasco, un momento muy delicado (1401-1406) en el que también intervino como diplomático Ibn Jaldún. Los mongoles ya habían saqueado Bagdad en una incursión de 1258.18 Sueño de Constantino antes de la batalla del Puente Milvio. In hoc signo vinces (Con este signo vencerás). Ilustración de las Homilías de san Gregorio Nacianceno, siglo IX.
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    El papa SilvestreI bendice a Constantino, del que recibe con la tiara (símbolo del pontificado romano clásico, similar a otros tocados político-religiosos, como la doble corona de los faraones) el poder temporal sobre Roma. Fresco del siglo XIII, capilla de San Silvestre, monasterio de los Cuatro Santos Coronados. Encuentro de León Magno con Atila, fresco de Rafael Sanzio en las estancias del Vaticano (1514). El inicio de la Edad Media Artículo principal: Antigüedad tardía Aunque se han propuesto varias fechas para el inicio de la Edad Media, de las cuales la más extendida es la del año 476, lo cierto es que no podemos ubicar el inicio de una manera tan exacta ya que la Edad Media no nace, sino que "se hace" a consecuencia de todo un largo y lento proceso que se extiende por espacio de cinco siglos y que provoca cambios enormes a todos los niveles de una forma muy profunda que incluso repercutirán hasta nuestros días. Podemos considerar que ese proceso empieza con la crisis del siglo III, vinculada a los problemas de reproducción inherentes al modo de producción esclavista, que necesitaba una expansión imperial continua que ya no se producía tras la fijación del limes romano. Posiblemente también confluyeran factores climáticos para la sucesión de malas cosechas y epidemias; y de un modo mucho más evidente las primeras invasiones germánicas y sublevaciones campesinas (bagaudas), en un periodo en que se suceden muchos breves y trágicos mandatos imperiales. Desde Caracalla la ciudadanía romana estaba extendida a todos los hombres libres del Imperio, muestra de que tal condición, antes tan codiciada,
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    había dejado deser atractiva. El Bajo Imperio adquiere un aspecto cada vez más medieval desde principios del siglo IV con las reformas de Diocleciano: difuminación de las diferencias entre los esclavos, cada vez más escasos, y los colonos, campesinos libres, pero sujetos a condiciones cada vez mayores de servidumbre, que pierden la libertad de cambiar de domicilio, teniendo que trabajar siempre la misma tierra; herencia obligatoria de cargos públicos -antes disputados en reñidas elecciones- y oficios artesanales, sometidos a colegiación -precedente de los gremios-, todo para evitar la evasión fiscal y la despoblación de las ciudades, cuyo papel de centro de consumo y de comercio y de articulación de las zonas rurales cada vez es menos importante. Al menos, las reformas consiguen mantener el edificio institucional romano, aunque no sin intensificar la ruralización y aristocratización (pasos claros hacia el feudalismo), sobre todo en Occidente, que queda desvinculado de Oriente con la partición del Imperio. Otro cambio decisivo fue la implantación del cristianismo como nueva religión oficial por el Edicto de Tesalónica de Teodosio I el Grande (380) precedido por el Edicto de Milán (313) con el que Constantino I el Grande recompensó a los hasta entonces subversivos por su providencialista ayuda en la Batalla del Puente Milvio (312), junto con otras presuntas cesiones más temporales cuya fraudulenta reclamación (Pseudo-donación de Constantino) fue una constante de los Estados Pontificios durante toda la Edad Media, incluso tras la evidencia de su refutación por el humanista Lorenzo Valla (1440). Ningún evento concreto -a pesar de la abundancia y concatenación de hechos catastróficos- determinó por sí mismo el fin de la Edad Antigua y el inicio de la Edad Media: ni los sucesivos saqueos de Roma (por los godos de Alarico I en el 410, por los vándalos en el 455, por las propias tropas imperiales de Ricimero en 472, por los ostrogodos en 546), ni la pavorosa irrupción de los hunos de Atila (450-452, con la Batalla de los Campos Cataláunicos y la extraña entrevista con el papa León I el Magno), ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo (último emperador romano de Occidente, por Odoacro el jefe de los hérulos -476-); fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de una nueva época. La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave dislocación económica, las invasiones y el asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los siguientes 300 años, la Europa Occidental mantuvo un período de unidad cultural, inusual para este continente, instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano, que nunca llegó a perderse por completo, y el asentamiento del cristianismo. Nunca llegó a olvidarse la herencia clásica grecorromana, y la lengua latina, sometida a transformación (latín medieval), continuó siendo la lengua de cultura en toda Europa occidental, incluso más allá de la Edad Media. El derecho romano y múltiples instituciones continuaron vivas, adaptándose de uno u otro modo. Lo que se operó durante ese amplio periodo de transición (que puede darse por culminado para el año 800, con la coronación de Carlomagno) fue una suerte de fusión con las aportaciones de otras civilizaciones y formaciones sociales, en especial la germánica y la religión cristiana. En los siglos siguientes, aún en la Alta Edad Media, serán otras aportaciones las que se añadan, destacadamente el Islam. Véanse también: Decadencia del Imperio romano, Invasiones bárbaras y Pueblos germánicos
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    División del Imperioromano, año 395.Reinos germánicos e Imperio bizantino hacia 526. Alta Edad Media (siglos V al X) Artículo principal: Alta Edad Media Los reinos germanorromanos (siglos V al VIII) Artículo principal: Reinos germánicos ¿Bárbaros? Los bárbaros se desparraman furiosos... y el azote de la peste no causa menos estragos, el tiránico exactor roba y el soldado saquea las riquezas y las vituallas escondidas en las ciudades; reina un hambre tan espantosa, que obligado por ella, el género humano devora carne humana, y hasta las madres matan a sus hijos y cuecen sus cuerpos para alimentarse con ellos. Las fieras aficionadas a los cadáveres de los muertos por la espada, por el hambre y por la peste, destrozan hasta a los hombres más fuertes, y cebándose en sus miembros, se encarnizan cada vez más para destrucción del género humano. De esta suerte, exacerbadas en todo el orbe las cuatro plagas: el hierro, el hambre, la peste y las fieras, cúmplense las predicciones que hizo el Señor por boca de sus Profetas. Asoladas las provincias... por el referido encruelecimiento de las plagas, los bárbaros, resueltos por la misericordia del Señor a hacer la paz, se reparten a suertes las regiones de las provincias para establecerse en ellas. Hidacio, Chronicon (hacia 468).19 El texto se refiere concretamente a Hispania y sus provincias, y los bárbaros citados son específicamente los suevos, vándalos y alanos, que en el 406 habían cruzado el limes del Rin (inhabitualmente helado) a la altura de Maguncia y en torno al 409 habían llegado a la Península Ibérica; pero la imagen es equivalente en otros momentos y lugares que el mismo autor narra, del periodo entre 379 y 468. Los pueblos germánicos procedentes de la Europa del Norte y del Este, se encontraban en un estadio de desarrollo económico, social y cultural obviamente inferior al del Imperio romano, al que ellos mismos percibían admirativamente. A su vez eran percibidos con una mezcla de desprecio, temor y esperanza (retrospectivamente plasmados en el influyente poema Esperando a los bárbaros de Constantino Cavafis),20 e incluso se les atribuyó un papel justiciero (aunque involuntario) desde un punto de vista providencialista por parte de los autores cristianos romanos (Orosio, Salviano de Marsella y San Agustín de Hipona).21 La denominación de bárbaros (βάρβαρος) proviene de la onomatopeya bar-bar con la que los griegos se burlaban de los extranjeros no helénicos, y que los romanos -bárbaros ellos mismos, aunque helenizados- utilizaron desde su propia perspectiva. La denominación
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    invasiones bárbaras fuerechazada por los historiadores alemanes del siglo XIX, momento en el que el término barbarie designaba para las nacientes ciencias sociales un estadio de desarrollo cultural inferior a la civilización y superior al salvajismo. Prefirieron acuñar un nuevo término: Völkerwanderung ("Migración de Pueblos"),22 menos violento que invasiones, al sugerir el desplazamiento completo de un pueblo con sus instituciones y cultura, y más general incluso que invasiones germánicas, al incluir a hunos, eslavos y otros. Los germanos, que disponían de instituciones políticas peculiares, en concreto la asamblea de guerreros libres (thing) y la figura del rey, recibieron la influencia de las tradiciones institucionales del Imperio y la civilización grecorromana, así como la del cristianismo (aunque no siempre del cristianismo católico o atanasiano, sino del arriano); y se fueron adaptando a las circunstancias de su asentamiento en los nuevos territorios, sobre todo a la alternativa entre imponerse como minoría dirigente sobre una mayoría de población local o fusionarse con ella. Los nuevos reinos germánicos conformaron la personalidad de Europa Occidental durante la Edad Media, evolucionaron en monarquías feudales y monarquías autoritarias, y con el tiempo, dieron origen a los estados-nación que se fueron construyendo en torno a ellas. Socialmente, en algunos de estos países (España o Francia), el origen germánico (godo o franco) pasó a ser un rasgo de honor u orgullo de casta ostentado por la nobleza como distinción sobre el conjunto de la población. Las transformaciones del mundo romano Gala Placidia y sus hijos, Valentiniano III y Justa Grata Honoria. Véase también: Decadencia del Imperio romano El Imperio romano había pasado por invasiones externas y guerras civiles terribles en el pasado, pero a finales del siglo IV, aparentemente, la situación estaba bajo control. Hacía escaso tiempo que Teodosio había logrado nuevamente unificar bajo un solo centro ambas mitades del Imperio (392) y establecido una nueva religión de Estado, el Cristianismo niceno (Edicto de Tesalónica -380), con la consiguiente persecución de los tradicionales cultos paganos y las heterodoxias cristianas. El clero cristiano, convertido en una jerarquía de poder, justificaba ideológicamente a un Imperium Romanum Christianum y a la dinastía
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    Teodosiana como habíacomenzado a hacer ya con la Constantiniana desde el Edicto de Milán (313). Se habían encauzado los afanes de protagonismo político de los más ricos e influyentes senadores romanos y de las provincias occidentales. Además, la dinastía había sabido encauzar acuerdos con la poderosa aristocracia militar, en la que se enrolaban nobles germanos que acudían al servicio del Imperio al frente de soldados unidos por lazos de fidelidad hacia ellos. Al morir en 395, Teodosio confió el gobierno de Occidente y la protección de su joven heredero Honorio al general Estilicón, primogénito de un noble oficial vándalo que había contraído matrimonio con Flavia Serena, sobrina del propio Teodosio. Sin embargo, cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, nieto de Teodosio, una buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales (nobilissimus, clarissimus) que tanto habían confiado en los destinos del Imperio parecieron ya desconfiar del mismo, sobre todo cuando en el curso de dos decenios se habían podido dar cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena era cada vez más presa de los exclusivos intereses e intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales del ejército itálico. Muchos de éstos eran de origen germánico y cada vez confiaban más en las fuerzas de sus séquitos armados de soldados convencionales y en los pactos y alianzas familiares que pudieran tener con otros jefes germánicos instalados en suelo imperial junto con sus propios pueblos, que desarrollaban cada vez más una política autónoma. La necesidad de acomodarse a la nueva situación quedó evidenciada con el destino de Gala Placidia, princesa imperial rehén de los propios saqueadores de Roma (el visigodo Alarico I y su primo Ataúlfo, con quien finalmente se casó); o con el de Honoria, hija de la anterior (en segundas nupcias con el emperador Constancio III) que optó por ofrecerse como esposa al propio Atila enfrentándose a su propio hermano Valentiniano. Alaricus rex gothorum, sello de Alarico II, rey visigodo.
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    Necesitados de manteneruna posición de predominio social y económico en sus regiones de origen, reducidos sus patrimonios fundiarios a dimensiones provinciales, y ambicionando un protagonismo político propio de su linaje y de su cultura, los honestiores (los más honestos u honrados, los que tienen honor), representantes de las aristocracias tardorromanas occidentales habrían acabado por aceptar las ventajas de admitir la legitimidad del gobierno de dichos reyes germánicos, ya muy romanizados, asentados en sus provincias. Al fin y al cabo, éstos, al frente de sus soldados, podían ofrecerles bastante mayor seguridad que el ejército de los emperadores de Rávena. Además, el avituallamiento de dichas tropas resultaba bastante menos gravoso que el de las imperiales, por basarse en buena medida en séquitos armados dependientes de la nobleza germánica y alimentados con cargo al patrimonio fundiario provincial de la que ésta ya hacía tiempo se había apropiado. Menos gravoso tanto para los aristócratas provinciales como también para los grupos de humiliores (los más humildes, los rebajados en tierra -humus-) que se agrupaban jerárquicamente en torno a dichos aristócratas, y que, en definitiva, eran los que habían venido soportando el máximo peso de la dura fiscalidad tardorromana. Las nuevas monarquías, más débiles y descentralizadas que el viejo poder imperial, estaban también más dispuestas a compartir el poder con las aristocracias provinciales, máxime cuando el poder de estos monarcas estaba muy limitado en el seno mismo de sus gentes por una nobleza basada en sus séquitos armados, desde su no muy lejano origen en las asambleas de guerreros libres, de los que no dejaban de ser primun inter pares. Pero esta metamorfosis del Occidente romano en romano-germano, no había sido consecuencia de una inevitabilidad claramente evidenciada desde un principio; por el contrario, el camino había sido duro, zigzagueante, con ensayos de otras soluciones, y con momentos en que parecía que todo podía volver a ser como antes. Así ocurrió durante todo el siglo V, y en algunas regiones también en el siglo VI como consecuencia, entre otras cosas, de la llamada Recuperatio Imperii o Reconquista de Justiniano. Los distintos reinos Batalla de Vouillé (507), entre francos y visigodos, representada en un manuscrito del siglo XIV. Las invasiones bárbaras desde el siglo III habían demostrado la permeabilidad del limes romano en Europa, fijado en el Rin y el Danubio. La división del Imperio en Oriente y
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    Occidente, y lamayor fortaleza del imperio oriental o bizantino, determinó que fuera únicamente en la mitad occidental donde se produjo el asentamiento de estos pueblos y su institucionalización política como reinos. Fueron los visigodos, primero como Reino de Tolosa y luego como Reino de Toledo, los primeros en efectuar esa institucionalización, valiéndose de su condición de federados, con la obtención de un foedus con el Imperio, que les encargó la pacificación de las provincias de Galia e Hispania, cuyo control estaba perdido en la práctica tras las invasiones del 410 por suevos, vándalos y alanos. De éstos, sólo los suevos lograron el asentamiento definitivo en una zona: el Reino de Braga, mientras que los vándalos se establecieron en el norte de África y las islas del Mediterráneo Occidental, pero fueron al siglo siguiente eliminados por los bizantinos durante la gran expansión territorial de Justiniano I (campañas de los generales Belisario, del 533 al 544, y Narsés, hasta el 554). Simultáneamente los ostrogodos consiguieron instalarse en Italia expulsando a los hérulos, que habían expulsado a su vez de Roma al último emperador de Occidente. El Reino Ostrogodo desapareció también frente a la presión bizantina de Justiniano I. Un segundo grupo de pueblos germánicos se instala en Europa Occidental en el siglo VI, de entre los que destaca el Reino franco de Clodoveo y sus sucesores merovingios, que desplaza a los visigodos de las Galias, forzándolos a trasladar su capital de Tolosa (Toulouse) a Toledo. También derrotaron a burgundios y alamanes, absorbiendo sus reinos. Algo más tarde los lombardos se establecen en Italia (568-9), pero serán derrotados a finales del siglo VIII por los mismos francos, que reinstaurarán el Imperio con Carlomagno (año 800). En Gran Bretaña se instalarán los anglos, sajones y jutos, que crearán una serie de reinos rivales que serán unificados por los daneses (un pueblo nórdico) en lo que terminará por ser el reino de Inglaterra. Las instituciones Breviario de Alarico, en un manuscrito del siglo X. La monarquía germánica era en origen una institución estrictamente temporal, vinculada estrechamente al prestigio personal del rey, que no pasaba de ser un primus inter pares
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    (primero entre iguales),que la asamblea de guerreros libres elegía (monarquía electiva), normalmente para una expedición militar concreta o para una misión específica. Las migraciones a que se vieron sometidos los pueblos germánicos desde el siglo III hasta el siglo V (encajonados entre la presión de los hunos al este y la resistencia del limes romano al sur y oeste) fue fortaleciendo la figura del rey, al tiempo que se entraba en contacto cada vez mayor con las instituciones políticas romanas, que acostumbraban a la idea de un poder político mucho más centralizado y concentrado en la persona del Emperador romano. La monarquía se vinculó a las personas de los reyes de forma vitalicia, y la tendencia era a hacerse monarquía hereditaria, dado que los reyes (al igual que habían hecho los emperadores romanos) procuraban asegurarse la elección de su sucesor, la mayor parte de las veces aún en vida y asociándolos al trono. El que el candidato fuera el primogénito varón no era una necesidad, pero se terminó imponiendo como una consecuencia obvia, lo que también era imitado por las demás familias de guerreros, enriquecidos por la posesión de tierras y convertidos en linajes nobiliarios que se emparentaban con la antigua nobleza romana, en un proceso que puede denominarse feudalización. Con el tiempo, la monarquía se patrimonializó, permitiendo incluso la división del reino entre los hijos del rey. El respeto a la figura del rey se reforzó mediante la sacralización de su toma de posesión (unción con los sagrados óleos por parte de las autoridades religiosas y uso de elementos distintivos como orbe, cetro y corona, en el transcurso de una elaborada ceremonia: la coronación) y la adición de funciones religiosas (presidencia de concilios nacionales, como los Concilios de Toledo) y taumatúrgicas (toque real de los reyes de Francia para la cura de la escrófula). El problema se suscitaba cuando llegaba el momento de justificar la deposición de un rey y su sustitución por otro que no fuera su sucesor natural. Los últimos merovingios no gobernaban por sí mismos, sino mediante los cargos de su corte, entre los que destacaba el mayordomo de palacio. Únicamente tras la victoria contra los invasores musulmanes en la batalla de Poitiers el mayordomo Carlos Martel se vio justificado para argumentar que la legitimidad de ejercicio le daba méritos suficientes para fundar él mismo su propia dinastía: la carolingia. En otras ocasiones se recurría a soluciones más imaginativas (como forzar la tonsura -corte eclesiástico del pelo- del rey visigodo Wamba para incapacitarle). Los problemas de convivencia entre las minorías germanas y las mayorías locales (hispano- romanas, galo-romanas, etc.) fueron solucionados con más eficacia por los reinos con más proyección en el tiempo (visigodos y francos) a través de la fusión, permitiendo los matrimonios mixtos, unificando la legislación y realizando la conversión al catolicismo frente a la religión originaria, que en muchos casos ya no era el paganismo tradicional germánico, sino el cristianismo arriano adquirido en su paso por el Imperio Oriental. Algunas características propias de las instituciones germanas se conservaron: una de ellas el predominio del derecho consuetudinario sobre el derecho escrito propio del Derecho romano. No obstante los reinos germánicos realizaron algunas codificaciones legislativas, con mayor o menor influencia del derecho romano o de las tradiciones germánicas, redactadas en latín a partir del siglo V (leyes teodoricianas, edicto de Teodorico, Código de Eurico, Breviario de Alarico). El primer código escrito en lengua germánica fue el del rey Ethelberto de Kent, el primero de los anglosajones en convertirse al cristianismo (comienzos del siglo VI). El visigótico Liber Iudicorum (Recesvinto, 654) y la franca Ley
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    Sálica (Clodoveo, 507-511)mantuvieron una vigencia muy prolongada por su consideración como fuentes del derecho en las monarquías medievales y del Antiguo Régimen.23 Véanse también: Derecho germánico y Derecho visigodo La cristiandad latina y los bárbaros Libro de Kells o Evangeliario de San Columba, arte hiberno-sajón o irlando-sajón. La expansión del cristianismo entre los bárbaros, el asentamiento de la autoridad episcopal en las ciudades y del monacato en los ámbitos rurales (sobre todo desde la regla de San Benito de Nursia -monasterio de Montecassino, 529-), constituyeron una poderosa fuerza fusionadora de culturas y ayudó a asegurar que muchos rasgos de la civilización clásica, como el derecho romano y el latín, pervivieran en la mitad occidental del Imperio, e incluso se expandiera por Europa Central y septentrional. Los francos se convirtieron al catolicismo durante el reinado de Clodoveo I (496 ó 499) y, a partir de entonces, expandieron el cristianismo entre los germanos del otro lado del Rin. Los suevos, que se habían hecho cristianos arrianos con Remismundo (459-469), se convirtieron al catolicismo con Teodomiro (559-570) por las predicaciones de San Martín de Dumio. En ese proceso se habían adelantado a los propios visigodos, que habían sido cristianizados previamente en Oriente en la versión arriana (en el siglo IV), y mantuvieron durante siglo y medio la diferencia religiosa con los católicos hispano-romanos incluso con luchas internas dentro de la clase dominante goda, como demostró la rebelión y muerte de San Hermenegildo (581- 585), hijo del rey Leovigildo). La conversión al catolicismo de Recaredo (589) marcó el comienzo de la fusión de ambas sociedades, y de la protección regia al clero católico, visualizada en los Concilios de Toledo (presididos por el propio rey). Los años siguientes
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    vieron un verdaderorenacimiento visigodo24 con figuras de la influencia de san Isidoro de Sevilla (y sus hermanos Leandro, Fulgencio y Florentina, los cuatro santos de Cartagena), Braulio de Zaragoza o Ildefonso de Toledo, de gran repercusión en el resto de Europa y en los futuros reinos cristianos de la Reconquista (véase cristianismo en España, monasterio en España, monasterio hispano y liturgia hispánica). Los ostrogodos, en cambio, no dispusieron de tiempo suficiente para realizar la misma evolución en Italia. No obstante, del grado de convivencia con el papado y los intelectuales católicos fue muestra que los reyes ostrogodos los elevaban a los cargos de mayor confianza (Boecio y Casiodoro, ambos magister officiorum con Teodorico el Grande), aunque también de lo vulnerable de su situación (ejecutado el primero -523- y apartado por los bizantinos el segundo -538-). Sus sucesores en el dominio de Italia, los también arrianos lombardos, tampoco llegaron a experimentar la integración con la población católica sometida, y su divisiones internas hicieron que la conversión al catolicismo del rey Agilulfo (603) no llegara a tener mayores consecuencias. El cristianismo fue llevado a Irlanda por San Patricio a principios del siglo V, y desde allí se extendió a Escocia, desde donde un siglo más tarde regresó por la zona norte a una Inglaterra abandonada por los cristianos britones a los paganos pictos y escotos (procedentes del norte de Gran Bretaña) y a los también paganos germanos procedentes del continente (anglos, sajones y jutos). A finales del siglo VI, con el Papa Gregorio Magno, también Roma envió misioneros a Inglaterra desde el sur, con lo que se consiguió que en el transcurso de un siglo Inglaterra volviera a ser cristiana. A su vez, los britones habían iniciado una emigración por vía marítima hacia la península de Bretaña, llegando incluso hasta lugares tan lejanos como la costa cantábrica entre Galicia y Asturias, donde fundaron la diócesis de Britonia. Esta tradición cristiana se distinguía por el uso de la tonsura céltica o escocesa, que rapaba la parte frontal del pelo en vez de la coronilla. La supervivencia en Irlanda de una comunidad cristiana aislada de Europa por la barrera pagana de los anglosajones, provocó una evolución diferente al cristianismo continental, lo que se ha denominado cristianismo celta. Conservaron mucho de la antigua tradición latina, que estuvieron en condiciones de compartir con Europa continental apenas la oleada invasora se hubo calmado temporalmente. Tras su extensión a Inglaterra en el siglo VI, los irlandeses fundaron en el siglo VII monasterios en Francia, en Suiza (Saint Gall), e incluso en Italia, destacándose particularmente los nombres de Columba y Columbano. Las Islas Británicas fueron durante unos tres siglos el vivero de importantes nombres para la cultura: el historiador Beda el Venerable, el misionero Bonifacio de Alemania, el educador Alcuino de York, o el teólogo Juan Escoto Erígena, entre otros. Tal influencia llega hasta la atribución de leyendas como la de Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes, bretona que habría efectuado un extraordinario viaje entre Britania y Roma para acabar martirizada en Colonia.25 Otras cristianizaciones medievales
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    Cirilo y Metodio,los apóstoles de los eslavos, con el alfabeto cirílico en un icono ruso del siglo XVIII o XIX. Por su parte, la extensión del cristianismo entre los búlgaros y la mayor parte de los pueblos eslavos (serbios, moravos y los pueblos de Crimea y estepas ucranianas y rusas) fue muy posterior, y a cargo del Imperio bizantino, con lo que se hizo con el credo ortodoxo (predicaciones de Cirilo y Metodio, siglo IX); mientras que la evangelización de otros pueblos de Europa Oriental (el resto de los eslavos -polacos, eslovenos y croatas-, bálticos y húngaros) y de los pueblos nórdicos (vikingos escandinavos) se hizo por el cristianismo latino partiendo de Europa Central, en un periodo todavía más tardío (hasta los siglos XI y XII). Rey San Esteban I de Hungría, cristianizador de los húngaros. Imagen del Chronicon Pictum del Siglo XIV. Es una locura creer en los dioses. Saga de Hrafnkell, sacerdote de Frey (Islandia, compuesta a finales del siglo XIII, pero ambientada en época precristiana).26 La mayoría de estas cristianizaciones se llevaron a cabo entre finales del Siglo IX y comienzos del Siglo XI. A finales del Siglo X, los sacerdotes ortodoxos de bizancio
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    mantenían una intensaactividad cristianizadora en los pueblos eslavos, sin tener gran éxtito hasta la aparición de la figura del Gran Príncipe Vladimiro I de Kiev quien se convirtió en el 988 al cristianismo bajo el rito de Constantinopla, y con él gran parte de sus súbditos. De esta manera fue tomando forma el Estado medieval conocido como el Gran Principado de Kiev, a partir del cual surgieron posteriormente los demás Estados eslavos rusos. Por otra parte, el papado mantuvo gran influencia en Europa Central y Oriental, extendiendose desde su vecino el Reino de Croacia, hasta el lejano Ducado de Polonia. Sin embargo, el mosaico europeo no se completó finalmente sino hasta el año 1000, cuando los húngaros se convirtieron al cristianismo bajo la figura del rey San Esteban I de Hungría. De esta manera, el pacto surgido entre el Papa Silvestre II y el monarca húngaro, por intervención del jóven emperador germánico Otón III acabaron con la incertidubre que envolvía a ese basto terreno pagano en la Cuenca de los Cárpatos. De esta manera, pronto Hungría ahora convertida en un reino cristiano se volvió uno de los aliados más cercanos del papado durante varios siglos, sirviendo de Estado fronterizo y mediador entre el mundo Oriental Ortodoxo eslavo, y la Europa católica. Igualmente la cristianización del Gran Principado de Hungría y la fundación del Estado húngaro medieval permitió el surgimiento de incontables vías comerciales y de peregrinación que rápidamente interconectaron a Europa. Precisamente éste fue el caso de la peregrinación a Tierra Santa, que hasta 1018 se hacía en barco, pues San Esteban I permitió el paso de los fieles por territorios húngaros en este año, concretándose la primera ruta terrestre de peregrinaje.27 Los jázaros, un caso peculiar Artículo principal: Jázaros Los jázaros eran un pueblo turco procedente del Asia central (donde se había formado desde el siglo VI el imperio de los Köktürks) que en su parte occidental había dado origen a un importante estado que dominaba el Cáucaso y las estepas rusas y ucranianas hasta Crimea en el siglo VII. Su clase dirigente se convirtió mayoritariamente al judaísmo, peculiaridad religiosa que le convertía en un vecino excepcional entre el Califato islámico de Damasco y el Imperio cristiano de Bizancio. El Imperio bizantino (siglos IV al XV) Corte del emperador bizantino Justiniano I, mosaico de San Vital de Rávena. Artículo principal: Imperio bizantino
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    La división entreOriente y Occidente fue, además de una estrategia política (inicialmente de Diocleciano -286- y hecha definitiva con Teodosio -395-), un reconocimiento de la diferencia esencial entre ambas mitades del Imperio. Oriente, en sí mismo muy diverso (Tracia -Península Balcánica-, Asia -Anatolia, Cáucaso, Siria, Palestina y la frontera mesopotámica con los persas- y Egipto), era la parte más urbanizada y con economía más dinámica y comercial, frente a un Occidente en vías de feudalización, ruralizado, con una vida urbana en decadencia, mano de obra esclava cada vez más escasa y la aristocracia cada vez más ajena a las estructuras del poder imperial y recluida en sus lujosas villae autosuficientes, cultivadas por colonos en régimen similar a la servidumbre. La lingua franca en Oriente era el griego, frente al latín de Occidente. En la implantación de la jerarquía cristiana, Oriente disponía de todos los patriarcados de la Pentarquía menos el de Roma (Alejandría, Antioquía y Constantinopla, a los que se añadió Jerusalén tras el concilio de Calcedonia de 451); incluso la primacía romana (sede pontificia o cátedra de San Pedro) era un hecho discutido. Mosaico bizantino con el tema de la Theotokos (María como Madre de Dios). Los nimbos representan la santidad (el del Niño Jesús, cruciforme, la divinidad y el sacrificio de la Cruz). El fondo dorado representa la eternidad celeste, además de cumplir con el horror vacui propio del estilo. Todos sus rasgos: el cromatismo, la frontalidad y la linealidad (bordes nítidos, marcado de los pliegues), además de influir grandemente en el románico de Europa Occidental, se reprodujeron y continuaron, estereotipados, en los iconos religiosos de épocas posteriores en toda Europa Oriental. La supervivencia de Roma en Oriente no dependía de la suerte de Occidente, mientras que lo contrario sí: de hecho, los emperadores orientales optaron por sacrificar la ciudad de Rómulo y Remo -que ya ni siquiera era la capital occidental- cuando lo consideraron conveniente, abandonándola a su suerte o incluso desplazando hacia ella a los bárbaros más agresivos, lo que precipitó su caída.
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    Véase también: Constantinopla Larestauración imperial de Justiniano Artículo principal: Recuperatio Imperii Justiniano I consolidó la frontera del Danubio y, desde 532 logró un equilibrio en la frontera con la Persia sasánida, lo que le permitió desplazar los esfuerzos bizantinos hacia el Mediterráneo, reconstruyendo la unidad del Mare Nostrum: En 533, una expedición del general Belisario aniquila a los vándalos (batalla de Ad Decimum y batalla de Tricamarum) incorporando la provincia de África y las islas del Mediterráneo Occidental (Cerdeña, Córcega y las Baleares). En 535 Mundus ocupó Dalmacia y Belisario Sicilia. Narsés elimina a los ostrogodos de Italia en 554-555. Rávena volvió a ser una ciudad imperial, donde se conservarán los fastuosos mosaicos de San Vital. Liberio sólo consiguió desplazar a los visigodos de la costa sureste de la Península Ibérica y de la provincia Bética. En Constantinopla se iniciaron dos programas ambiciosos y de prestigio con el fin de asentar la autoridad imperial: uno de recopilación legislativa: el Digesto, dirigido por Triboniano (publicado en 533), y otro constructivo: la Iglesia de Santa Sofía, de los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto (levantada entre el 532 y el 537). Un símbolo de la civilización clásica fue clausurado: la Academia de Atenas (529).28 Otro, las carreras de cuadrigas siguieron siendo una diversión popular que levantaba pasiones. De hecho, eran utilizadas políticamente, expresando el color de cada equipo divergencias religiosas (un precoz ejemplo de movilizaciones populares utilizando colores políticos). La revuelta de Niká (534) estuvo a punto de provocar la huida del emperador, que evitó la emperatriz Teodora con su famosa frase la púrpura es un glorioso sudario.29 Crisis, supervivencia y helenización del Imperio
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    Psalterio Chludov, unode los tres únicos manuscritos ilustrados iconódulos que sobrevivieron al siglo IX. Esta página ilustra un pasaje evangélico en que un soldado ofrece a Cristo vinagre en una esponja atada a una lanza. En el plano inferior se caricaturiza al último Patriarca de Constantinopla iconoclasta, Juan el Gramático, borrando un icono de Cristo con una esponja similar. Los siglos VII y VIII representaron para Bizancio una edad oscura similar a la de occidente, que incluyó también una fuerte ruralización y feudalización en lo social y económico y una pérdida de prestigio y control efectivo del poder central. A las causas internas se sumó la renovación de la guerra con los persas, nada decisiva pero especialmente extenuante, a la que siguió la invasión musulmana, que privó al Imperio de las provincias más ricas: Egipto y Siria. No obstante, en el caso bizantino, la disminución de la producción intelectual y artística respondía además a los efectos particulares de la querella iconoclasta, que no fue un simple debate teológico entre iconoclastas e iconódulos, sino un enfrentamiento interno desatado por el patriarcado de Constantinopla, apoyado por el emperador León III, que pretendía acabar con la concentración de poder e influencia política y religiosa de los poderosos monasterios y sus apoyos territoriales (puede imaginarse su importancia viendo cómo ha sobrevivido hasta la actualidad el Monte Athos, fundado más de un siglo después, en 963). Basilio II Bulgaróctono Βασίλειος Β΄ Βοσλγαροκτόνος, que quiere decir: «matador de búlgaros»; el nombre Basilio, Basileus significa rey en griego, y era el título que se daba al emperador. La recuperación de la autoridad imperial y la mayor estabilidad de los siglos siguientes trajo consigo también un proceso de helenización, es decir, de recuperación de la identidad griega frente a la oficial entidad romana de las instituciones, cosa más posible entonces, dada la limitación y homogeneización geográfica producida por la pérdida de las provincias, y que permitía una organización territorial militarizada y más fácilmente gestionable: los temas (themata) con la adscripción a la tierra de los militares en ellos establecidos, lo que produjo formas similares al feudalismo occidental.
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    El periodo entre867 y 1056, bajo la dinastía macedonia, se conoce con el nombre de Renacimiento Macedónico, en que Bizancio vuelve a ser una potencia mediterránea y se proyecta hacia los pueblos eslavos de los Balcanes y hacia el norte del Mar Negro. Basilio II Bulgaróctono que ocupó el trono en el período 976-1025 llevó al Imperio a su máxima extensión territorial desde la invasión musulmana, ocupando parte de Siria, Crimea y los Balcanes hasta el Danubio. La evangelización de Cirilo y Metodio obtendrá una esfera de influencia bizantina en Europa Oriental que cultural y religiosamente tendrá una gran proyección futura mediante la difusión del alfabeto cirílico (adaptación del alfabeto griego para la representación de los fonemas eslavos, que se sigue utilizando en la actualidad); así como la del cristianismo ortodoxo (predominante desde Serbia hasta Rusia). Sin embargo, la segunda mitad del siglo XI presenciará un nuevo desafío islámico, esta vez protagonizado por los turcos selyúcidas y la intervención del Papado y de los europeos occidentales, mediante la intervención militar de las Cruzadas, la actividad comercial de los mercaderes italianos (genoveses, amalfitanos, pisanos y sobre todo venecianos)30 y las polémicas teológicas del denominado Cisma de Oriente o Gran Cisma de Oriente y Occidente, con lo que la teórica ayuda cristiana se demostró tan negativa o más para el Imperio Oriental que la amenaza musulmana. El proceso de feudalización se acentuó al verse forzados los emperadores Comneno a realizar cesiones territoriales (denominadas pronoia) a la aristocracia y a miembros su propia familia.31 La expansión del Islam (desde el siglo VII) Expansión árabe en el siglo VII: califa Abu Bakr en la zona I, Omar en la II, Uthman en la III y Ali en la IV. Artículo principal: Expansión musulmana En el siglo VII, tras las predicaciones de Mahoma y las conquistas de los primeros califas (a la vez líderes políticos y religiosos, en una religión -el Islam- que no reconoce distinciones entre laicos y clérigos), se había producido la unificación de Arabia y la conquista del Imperio persa y de buena parte del Imperio bizantino. En el siglo VIII se llegó a la Península Ibérica, la India y el Asia Central (batalla del Talas -751- victoria islámica ante China tras la que no se profundizó en ese Imperio, pero que permitió un mayor contacto con su civilización, aprovechando los conocimientos de los prisioneros). En el occidente la expansión musulmana se frenó desde la batalla de Poitiers (732) ante los francos y la mitificada batalla de Covadonga ante los asturianos (722). La presencia de los musulmanes como una civilización rival alternativa asentada en la mitad sur de la cuenca del Mediterráneo, cuyo tráfico marítimo pasan a controlar, obligó al cierre en sí misma de
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    Europa Occidental porvarios siglos, y para algunos historiadores significó el verdadero comienzo de la Edad Media.32 Manuscrito árabe ilustrado del siglo XIII. La representación de figuras sólo se consiente en algunas interpretaciones del Islam, pero se prohíbe mayoritariamente. Esta prohibición incentivó otras artes, como la caligrafía. Esta ilustración representa a Sócrates (Sughrat). La recuperación y difusión de la cultura clásica grecorromana fue una de las principales aportaciones del Islam medieval a la civilización. Desde el siglo VIII se produjo una difusión más lenta de la civilización islámica por sitios tan lejanos como Indonesia y el continente africano, y desde el siglo XIV por Anatolia y los Balcanes. Las relaciones con la India fueron también muy estrechas durante el resto de la Edad Media (aunque la imposición del imperio mogol no se produjo hasta el siglo XVI), mientras que el Océano Índico se convirtió casi en un Mare Nostrum árabe, donde se ambientaron las aventuras de Simbad el marino (uno de los cuentos de Las mil y una noches de la época de Harún al-Rashid).33 El tráfico comercial de las rutas marítimas y caravaneras unían el Índico con el Mediterráneo a través del Mar Rojo o el Golfo Pérsico y las caravanas del desierto. Esa llamada ruta de las especias (prefigurada por la ruta del incienso en la Edad Antigua) fue esencial para que llegaran a occidente retazos de la ciencia y la cultura de Extremo Oriente. Por el norte, la ruta de la seda cumplió la misma función atravesando los desiertos y las cordilleras del Turquestán. El ajedrez, la numeración indo-arábiga y el concepto de cero, así como algunas obras literarias (Calila e Dimna) estuvieron entre los aportes hindúes y persas. El papel, el grabado o la pólvora, entre las chinas. La función de los árabes, y de los persas, sirios, egipcios y españoles arabizados (no sólo islámicos, pues hubo muchos que mantuvieron su religión cristiana o judía -no tanto la zoroastriana-) distó mucho de ser mera transmisión, como testimonia la influencia de la reinterpretación de la filosofía clásica que llegó a través de los textos árabes a Europa Occidental a partir de las traducciones latinas desde el siglo XII, y la difusión de cultivos y técnicas agrícolas por la región mediterránea. En un momento en que estaban prácticamente ausentes de la economía europea, destacaron las prácticas comerciales y la circulación monetaria en el mundo islámico, animadas por la explotación de minas de oro tan lejanas
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    como las delÁfrica subsahariana, junto con otro tipo de actividades, como el tráfico de esclavos. La Kaaba en la Mezquita de la Meca o mezquita sagrada (Masjid al-Haram). La unidad inicial del mundo islámico, que se había cuestionado ya en el aspecto religioso con la separación de suníes y chiíes, se rompió también en lo político con la sustitución de los Omeyas por los Abbasíes al frente del califato en el 749, que además sustituyeron Damasco por Bagdad como capital. Abderramán I, el último superviviente Omeya, consiguió fundar en Córdoba un emirato independiente para Al-Ándalus (nombre árabe de la Península Ibérica), que su descendiente Abderramán III convirtió en un califato alternativo en el 929. Poco antes, en el 909 los Fatimíes habían hecho lo propio en Egipto. A partir del siglo XI se producen cambios muy importantes: el desafío a la hegemonía árabe como etnia dominante dentro del Islam a cargo de los islamizados turcos, que pasarán a controlar distintas zonas del Medio Oriente (mamelucos, otomanos), o de kurdos como Saladino; la irrupción de los cristianos latinos en tres puntos clave del Mediterráneo (reinos cristianos de la Reconquista en Al Ándalus, normandos en el sur de Italia y cruzados en Siria y Palestina); y la de los mongoles desde el centro de Asia. Los eruditos como al-Biruni, al-Jahiz, al-Kindi, Abu Bakr Muhammad al-Razi, Ibn Sina, al-Idrisi, Ibn Bajja, Omar Khayyam, Ibn Zuhr, Ibn Tufail, Ibn Rushd, al-Suyuti, y miles de otros académicos no fueron una excepción, sino la norma general en la civilización musulmana. La civilización musulmana del periodo clásico fue destacable por el elevado número de eruditos polifacéticos que produjo. Es una muestra de la homogeneidad de la filosofía islámica sobre la ciencia, y su énfasis sobre la síntesis, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de métodos.34 Ziauddin Sardar Véanse también: Mahoma, Islam, Corán, Umma, Califa, Califato perfecto, Dinastía de los Omeyas, Califato Abasí y Califato Fatimí Véanse también: Historia del Islam, Edad de Oro del Islam, Cultura musulmana, Filosofía islámica, Filosofía islámica antigua, Sufismo, Averroísmo, Ciencia islámica, Matemática en el Islam medieval, Literatura árabe y Poesía árabe Véanse también: Al Juarismi, Avicena, Averroes, Maimónides, Ibn Jaldún, Omar Jayyam, Alhacén y Algazel Al-Andalus (siglo VIII al XV)
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    Interior de laMezquita de Córdoba. Durante algo más de un siglo Córdoba fue la capital de un califato Artículo principal: Historia de Al-Andalus Véanse también: Invasión musulmana de la Península Ibérica, Emirato de Córdoba y Califato de Córdoba Véanse también: Abderramán I, Abderramán II, Abderramán III, Alhakén II, Hisham II y Almanzor Véanse también: Tudmir, Banu Qasi y Omar ibn Hafsún Véanse también: Ziryab, Moaxaja, Jarchas, Eulogio de Córdoba, Ciencia en Al-Ándalus, Arte de Al-Andalus, Arte emiral y califal y Gastronomía del Al-Ándalus Véanse también: Muladí, Maulas, Dhimmi, Mozárabe, Yizya, Azaque, Aceifa y Parias Véanse también: Medina, Arrabal, Zoco y Alcazaba Imperio carolingio (siglos VIII y IX) Artículo principal: Imperio carolingio Surgimiento y ascenso Coronación de Carlomagno por el papa León III, el día de Navidad del año 800. Hacia el siglo VIII, la situación política europea se había estabilizado. En oriente, el Imperio bizantino era fuerte otra vez, gracias a una serie de emperadores competentes. En occidente, algunos reinos aseguraban relativa estabilidad a varias regiones: Northumbria a
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    Inglaterra, Visigotia aEspaña, Lombardía a Italia, y el Reino Franco a la Galia. En realidad, el "reino franco" era un compuesto de tres reinos: Austrasia, Neustria y Aquitania. El Imperio carolingio surge de las bases creadas por los predecesores de Carlomagno desde principios del siglo VIII (Carlos Martel y Pipino el Breve). La proyección de sus fronteras a través de una gran parte de la Europa Occidental permitió a Carlos la aspiración de reconstruir la extensión del antiguo Imperio romano Occidental, siendo la primera entidad política de la Edad Media que estuvo en condiciones de convertirse en una potencia continental. Aquisgrán (Aachen en alemán, Aix-la Chapelle en francés) fue elegida como capital, en una situación central y suficientemente alejada de Italia, que a pesar de ser liberada del dominio de los longobardos y de las teóricas reivindicaciones bizantinas, conservó una gran autonomía que llegaba a la soberanía temporal con la cesión de unos incipientes estados papales (el Patrimonium Petri o Patrimonio de San Pedro, que incluía Roma y buena parte del centro de Italia). Como resultado de la estrecha vinculación entre el pontificado y la dinastía carolingia, que se legitimaban y defendían mutuamente ya por tres generaciones, el papa León III reconoció las pretensiones imperiales de Carlomagno con una coronación en extrañas circunstancias, el día de Navidad del año 800. K-A-R-L-O-S. Monograma de Carlomagno, que éste utilizaba como firma. Carlomagno, a pesar de sus esfuerzos, nunca aprendió a escribir con soltura Se crearon las marcas para fijar las fronteras ante los enemigos exteriores (árabes en la Marca Hispánica, sajones en la Marca Sajona, bretones en la Marca Bretona, lombardos - hasta su derrota- en la Marca Lombarda y ávaros en la Marca Ávara; posteriormente también se creó una para los magiares: la Marca del Friuli). El territorio interior fue organizado en condados y ducados (unión de varios condados o marcas). Los funcionarios que los dirigían (condes, marqueses y duques) eran vigilados por inspectores temporales (los missi dominici -enviados del señor-), y se procuraba que no se heredaran para evitar que quedaran patrimonializados en una familia (cosa, que con el tiempo, no pudo evitarse). La consignación de tierras junto con los cargos, pretendía sobre todo el mantenimiento de la costosa caballería pesada y los nuevos caballos de batalla (destreros, introducidos desde Asia en el siglo VII, que se empleaban de una manera completamente distinta a la caballería antigua, con estribos, aparatosas sillas y que podían sostener armaduras).35 Tal proceso estuvo en el origen del nacimiento de los feudos que había que ceder a cada militar de acuerdo con su rango, hasta la unidad básica: el caballero que ejercía de señor sobre un territorio, se quedaba para su mantenimiento con una reserva señorial y dejaba los mansos para sus siervos, que estaban obligados a cultivar la reserva con prestaciones gratuitas de trabajo a cambio de la protección militar y el mantenimiento del orden y la justicia, que eran las funciones del señor. Lógicamente, los feudos en sus distintos niveles sufrieron la misma transformación patrimonial que marcas y condados, estableciendo una red piramidal de fidelidades que es el origen del vasallaje feudal.
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    Carlomagno negoció deigual a igual con otras grandes potencias de la época, como el Imperio bizantino, el Emirato de Córdoba, y el Califato Abasida. Aunque él mismo, ya en edad adulta, no sabía escribir (cosa habitual en la época, en que únicamente algunos clérigos lo hacían), Carlomagno siguió una política de prestigio cultural y un notable programa artístico. Pretendió rodearse de una corte de sabios e iniciar un programa educativo basado en el trivium y el quadrivium, para lo que mandó llamar a la intelectualidad de su tiempo a sus dominios impulsando, con la colaboración de Alcuino de York, el llamado Renacimiento carolingio. Dentro de este empeño educativo ordenó a sus nobles aprender a escribir, cosa que él mismo intentó, aunque nunca consiguió hacerlo con soltura.36 División y hundimiento Ludovico Pío, hijo y heredero de Carlomagno. Muerto Carlomagno en 814, toma el poder su hijo Ludovico Pío. Los hijos de éste: Carlos el Calvo (Francia occidental), Luis el Germánico (Francia oriental) y Lotario I (primogénito y heredero del título imperial), se enfrentaron militarmente disputándose los diferentes territorios del imperio, que, más allá de las alianzas aristocráticas, manifestaban distintas personalidades, interpretables desde una perspectiva protonacional (idiomas diferentes -hacia el sur y oeste se imponían las lenguas romances que se comenzaban a diferenciar del latín vulgar, hacia el norte y este las lenguas germánicas, como testimoniaban los previos Juramentos de Estrasburgo-, costumbres, tradiciones e instituciones propias -romanas hacia el sur, germanas hacia el norte-). Esta situación no concluyó ni siquiera en el 843 tras el Tratado de Verdún, puesto que la posterior división del reino de Lotario entre sus hijos (la Lotaringia, franja central desde los Países Bajos hasta Italia, pasando por la región del Rin, Borgoña y Provenza) llevó a los tíos de éstos - Carlos y Luis-, a otro reparto (el Tratado de Mersen -870) que simplificaba las fronteras (dejando únicamente Italia y Provenza en manos de su sobrino el emperador Luis II el Joven -cuyo cargo no suponía más primacía que la honorífica-), pero no condujo a una
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    mayor concentración depoder en manos de esos monarcas, débiles y en manos de la nobleza territorial. En algunas regiones, el pacto no era más que una entelequia, puesto que la costa del Mar del Norte estaba ocupada por los vikingos. Incluso en las zonas teóricamente controladas, las posteriores herencias y luchas internas entre los sucesivos reyes y emperadores carolingios subdividieron y reunificaron los territorios de manera casi aleatoria. La división, sumada al proceso institucional de descentralización inherente al sistema feudal, en ausencia de fuertes poderes centrales, y al debilitamiento preexistente de las estructuras sociales y económicas, hizo que la siguiente oleada de invasiones bárbaras, sobre todo las protagonizadas por magiares y vikingos, sumieran de nuevo a Europa Occidental en el caos de una nueva edad oscura. Divisiones del Imperio en Europa en torno al Carlos el Calvo, rey Apogeo del Imperio carolingio hacia 814. los tratados de Verdún y 998. de Francia Meersen. Occidental. El sistema feudal Artículo principal: Feudalismo Uso del término "feudalismo" El fracaso del proyecto político centralizador de Carlomagno llevó, en ausencia de ese contrapeso, a la formación de de un sistema político, económico y social que los historiadores han convenido en llamar feudalismo, aunque en realidad el nombre nació como un peyorativo para designar del Antiguo Régimen por parte de sus críticos ilustrados. La Revolución francesa suprimió solemnemente "todos los derechos feudales" en la noche del 4 de agosto de 1789 y "definitivamente el régimen feudal", con el decreto del 11 de agosto. La generalización del término permite a muchos historiadores aplicarlo a las formaciones sociales de todo el territorio europeo occidental, pertenecieran o no al Imperio carolingio. Los partidarios de un uso restringido, argumentando la necesidad de no confundir conceptos como feudo, villae, tenure, o señorío lo limitan tanto en espacio (Francia, Oeste de Alemania y Norte de Italia) como en el tiempo: un "primer feudalismo" o "feudalismo carolingio" desde el siglo VIII hasta el año 1000 y un "feudalismo clásico" desde el año 1000 hasta el 1240, a su vez dividido en dos épocas, la primera, hasta el 1160 (la más descentralizada, en que cada señor de castillo podía considerarse independiente, y se
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    produce el procesodenominado incastellamento); y la segunda, la propia de la "monarquía feudal"). Habría incluso "feudalismos de importación": la Inglaterra normanda desde 1066 y los estados latinos de oriente creados durante las Cruzadas (siglos XII y XIII).37 Otros prefieren hablar de "régimen" o "sistema feudal", para diferenciarlo sutilmente del feudalismo estricto, o de síntesis feudal, para marcar el hecho de que sobreviven en ella rasgos de la antigüedad clásica mezclados con contribuciones germánicas, implicando tanto a instituciones como a elementos productivos, y significó la especificidad del feudalismo europeo occidental como formación económico social frente a otras también feudales, con consecuencias trascendentales en el futuro devenir histórico.38 Más dificultades hay para el uso del término cuando nos alejamos más: Europa Oriental experimenta un proceso de "feudalización" desde finales de la Edad Media, justo cuando en muchas zonas de Europa Occidental los campesinos se liberan de las formas jurídicas de la servidumbre, de modo que suele hablarse del feudalismo polaco o ruso. El Antiguo Régimen en Europa, el Islam medieval o el Imperio bizantino fueron sociedades urbanas y comerciales, y con un grado de centralización política variable, aunque la explotación del campo se realizaba con relaciones sociales de producción muy similares al feudalismo medieval. Los historiadores que aplican la metodología del materialismo histórico (Marx definió el modo de producción feudal como el estadio intermedio entre el esclavista y el capitalista) no dudan en hablar de "economía feudal" para referirse a ella, aunque también reconocen la necesidad de no aplicar el término a cualquier formación social preindustrial no esclavista, puesto que a lo largo de la historia y de la geografía han existido otros modos de producción también previstos en la modelización marxista, como el modo de producción primitivo de las sociedades poco evolucionadas, homogéneas y con escasa división social -como las de los mismos pueblos germánicos previamente a las invasiones- y el modo de producción asiático o despotismo hidráulico -Egipto faraónico, reinos de la India o Imperio chino- caracterizado por la tributación de las aldeas campesinas a un estado muy centralizado.39 En lugares aún más lejanos se ha llegado a utilizar el término feudalismo para describir una época. Es el caso de Japón y el denominado feudalismo japonés, dadas las innegables similitudes y paralelismos que la nobleza feudal europea y su mundo tiene con los samuráis y el suyo. También se ha llegado a aplicarlo a la situación histórica de los periodos intermedios de la historia de Egipto, en los que, siguiendo un ritmo cíclico milenario, decae el poder central y la vida en las ciudades, la anarquía militar rompe la unidad de las tierras del Nilo, y los templos y señores locales que alcanzan a controlar un espacio de poder gobiernan en él de manera independiente sobre los campesinos obligados al trabajo. El vasallaje y el feudo
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    Un vasallo arrodilladorealiza la inmixtio manum durante el homenaje a su señor, sentado. Un escribiente toma nota. Todos están sonrientes. Dos instituciones eran claves para el feudalismo: por un lado el vasallaje como relación jurídico-política entre señor y vasallo, un contrato sinalagmático (es decir, entre iguales, con requisitos por ambas partes) entre señores y vasallos (ambos hombres libres, ambos guerreros, ambos nobles), consistente en el intercambio de apoyos y fidelidades mutuas (dotación de cargos, honores y tierras -el feudo- por el señor al vasallo y compromiso de auxilium et consilium -auxilio o apoyo militar y consejo o apoyo político-), que si no se cumplía o se rompía por cualquiera de las dos partes daba lugar a la felonía, y cuya jerarquía se complicaba de forma piramidal (el vasallo era a su vez señor de vasallos); y por otro lado el feudo como unidad económica y de relaciones sociales de producción, entre el señor del feudo y sus siervos, no un contrato igualitario, sino una imposición violenta justificada ideológicamente como un do ut des de protección a cambio de trabajo y sumisión. Por tanto, la realidad que se enuncia como relaciones feudo-vasalláticas es realmente un término que incluye dos tipos de relación social de naturaleza completamente distinta, aunque los términos que las designan se empleaban en la época (y se siguen empleando) de manera equívoca y con gran confusión terminológica entre ellos: El vasallaje era un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en vasallo (vassus) del noble más poderoso, que se convertía en su señor (dominus) por medio del Homenaje e Investidura, en una ceremonia ritualizada que tenía lugar en la torre del homenaje del castillo del señor. El homenaje (homage) -del vasallo al señor- consistía en la postración o humillación -habitualmente de rodillas-, el osculum (beso), la inmixtio manum -las manos del vasallo, unidas en posición orante, eran acogidas entre las del señor-, y alguna frase que reconociera haberse convertido en su hombre. Tras el homenaje se producía la investidura -del señor al vasallo-, que representaba la entrega de un feudo (dependiendo de la categoría de vasallo y señor, podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo, una población, o un simple sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del territorio o de la alimentación que el señor debe al vasallo -un poco de tierra, de hierba o de grano- y del espaldarazo, en el que el vasallo recibe una espada (y unos golpes con ella en los hombros), o bien un báculo si era religioso.
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    La encomienda, encomendacióno patrocinio (patrocinium, commendatio, aunque era habitual utilizar el término commendatio para el acto del homenaje o incluso para toda la institución del vasallaje) eran pactos teóricos entre los campesinos y el señor feudal, que podían también ritualizarse en una ceremonia o -más raramente- dar lugar a un documento. El señor acogía a los campesinos en su feudo, que se organizaba en una reserva señorial que los siervos debían trabajar obligatoriamente (sernas o corveas) y en el conjunto de las pequeñas explotaciones familiares (mansos) que se atribuían a los campesinos para que pudieran subsistir. Obligación del señor era protegerles si eran atacados, y mantener el orden y la justicia en el feudo. A cambio, el campesino se convertía en su siervo y pasaba a la doble jurisdicción del señor feudal: en los términos utilizados en la península Ibérica en la Baja Edad Media, el señorío territorial, que obligaba al campesino a pagar rentas al noble por el uso de la tierra; y el señorío jurisdiccional, que convertía al señor feudal en gobernante y juez del territorio en el que vivía el campesino, por lo que obtenía rentas feudales de muy distinto origen (impuestos, multas, monopolios, etc.). La distinción entre propiedad y jurisdicción no era en el feudalismo algo claro, pues de hecho el mismo concepto de propiedad era confuso, y la jurisdicción, otorgada por el rey como merced, ponía al señor en disposición de obtener sus rentas. No existieron señoríos jurisdiccionales en los que la totalidad de las parcelas pertenecieran como propiedad al señor, siendo muy generalizadas distintas formas de alodio en los campesinos. En momentos posteriores de despoblamiento y refeudalización, como la crisis del siglo XVII, algunos nobles intentaban que se considerase despoblado completamente de campesinos un señorío para liberarse de todo tipo de cortapisas y convertirlo en coto redondo reconvertible para otro uso, como el ganadero.40 Junto con el feudo, el vasallo recibe los siervos que hay en él, no como propiedad esclavista, pero tampoco en régimen de libertad; puesto que su condición servil les impide abandonarlo y les obliga a trabajar. Las obligaciones del señor del feudo incluyen el mantenimiento del orden, o sea, la jurisdicción civil y criminal (mero e mixto imperio en la terminología jurídica reintroducida con el Derecho Romano en la Baja Edad Media), lo que daba aún mayores oportunidades para obtener el excedente productivo que los campesinos pudieran obtener después de las obligaciones de trabajo -corveas o sernas en la reserva señorial- o del pago de renta -en especie o en dinero, de circulación muy escasa en la Alta Edad Media, pero más generalizada en los últimos siglos medievales, según fue dinamizándose la economía-. Como monopolio señorial solían quedar la explotación de los bosques y la caza, los caminos y puentes, los molinos, las tabernas y tiendas. Todo ello eran más oportunidades de obtener más renta feudal, incluidos derechos tradicionales, como el ius prime noctis o derecho de pernada, que se convirtió en un impuesto por matrimonios, buena muestra de que es en el excedente de donde se extrae la renta feudal de manera extraeconómica (en este caso en la demostración de que una comunidad campesina crece y prospera). Los órdenes feudales Artículo principal: Estamento
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    Orator, bellator etlaborator (clérigo, guerrero y labrador); o sea, los tres órdenes medievales. Letra capitular de un manuscrito. Con el tiempo, siguiendo la tendencia marcada desde el Bajo Imperio romano, que se consolidó en la época clásica del feudalismo y que pervivió durante todo el Antiguo Régimen, se fue conformando una sociedad organizada de manera estamental, en los llamados estamentos u ordines (órdenes): nobleza, clero y pueblo llano (o tercer estado): bellatores, oratores y laboratores los hombres que guerrean, los que rezan y los que trabajan, según el vocabulario de la época. Los dos primeros son privilegiados, es decir, no se les aplica la ley común, sino un fuero propio (por ejemplo, tienen distintas penas para el mismo delito, y su forma de ejecución es diferente) y no pueden trabajar (les están prohibidos los oficios viles y mecánicos), puesto que esa es la condición de no privilegiados. En época medieval, los órdenes feudales no eran estamentos cerrados y bloqueados, sino que mantenían una permeabilidad que permitía en casos extraordinarios el ascenso social debido al mérito (por ejemplo, a la demostración de un excepcional valor), que eran tan escasos que no se vivían como una amenaza, cosa que sí ocurrió a partir de las grandes convulsiones sociales de los siglos finales de la Baja Edad Media, en que los privilegiados se vieron obligados a institucionalizar su posición procurando cerrar el acceso a sus estamentos de los no privilegiados (en lo que tampoco tuvieron una eficacia total). Completamente impropia sería la comparación con la sociedad de castas de la India, en que guerreros, sacerdotes, comerciantes, campesinos y parias pertenecían a castas diferentes entendidas como linajes desconectados cuya mezcla se prohibía. Las funciones de los órdenes feudales estaban fijadas ideológicamente por el agustinismo político (Civitate Dei -426-), en búsqueda de una sociedad que, aunque como terrena no podía dejar de ser corrupta e imperfecta, podía aspirar a ser al menos una sombra de la imagen de una "Ciudad de Dios" perfecta de raíces platónicas41 en que todos tuvieran un papel en su protección, su salvación y su mantenimiento. Esta idea fue reformulada y perfilada a lo largo de la Edad Media, sucesivamente por autores como Isidoro de Sevilla (630), la escuela de Auxerre (Haimón de Auxerre -865- en la abadía borgoñona en la que trabajaban Erico de Auxerre y su discípulo Remigio de Auxerre, que seguían la tradición de Escoto Eriúgena), Boecio (892), Wulfstan de York (1010), Gerardo de Cambrai (1024) o
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    Adalberón de Laon;y utilizada en textos legislativos como la llamada Compilación de Huesca de los Fueros de Aragón (Jaime I), y el Código de las Siete Partidas (Alfonso X el Sabio, 1265).42 Los bellatores o guerreros eran la nobleza, cuya función era la protección física, la defensa de todos ante las agresiones e injusticias. Estaba organizada piramidalmente desde el emperador, pasando por los reyes y descendiendo sin solución de continuidad hasta el último escudero, aunque atendiendo a su rango, poder y riqueza puede clasificarse en dos partes diferenciadas: alta nobleza (marqueses, condes y duques) cuyos feudos tienen el tamaño de regiones y provincias (aunque la mayor parte de las veces no en continuidad territorial, sino repartido y difuso, lleno de enclaves y exclaves); y la baja nobleza o caballeros (barones, infanzones), cuyos feudos son del tamaño de pequeñas comarcas (a escala municipal o inferior a la municipal), o directamente no poseen feudos territoriales, viviendo en los castillos de señores más importantes, o en ciudades o poblaciones en las que no ejercen jurisdicción (aunque sí pueden ejercer su regimiento, es decir, participar en su gobierno municipal en representación del estado noble). A finales de la Edad Media y en la Edad Moderna, cuando la nobleza ya no ejercía su función militar, como era el caso de los hidalgos españoles, que aducían sus privilegios estamentales para evitar el pago de impuestos y obtener alguna ventaja social, alardeando de ejecutoria o de blasón y casa solariega, pero que al no disponer de rentas feudales suficientes para mantener la manera de vida nobiliaria, corrían el peligro de perder su condición por contraer un matrimonio desigual o ganarse la vida trabajando: Pues la sangre de los godos, y el linaje e la nobleza tan crescida, ¡por cuántas vías e modos se pierde su grand alteza en esta vida! Unos, por poco valer, por cuán baxos e abatidos que los tienen; otros que, por non tener, con oficios non debidos se mantienen.43 Además de la legitimación religiosa, a través de la cultura y el arte laicos (la épica de los cantares de gesta y la lírica del amor cortés de los trovadores provenzales) se difundía socialmente la legitimación ideológica de la forma de vida, la función social y los valores de la nobleza.44
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    Asesinato de SantoTomás Becket (1170), provocado por el rey de Inglaterra, anteriormente su aliado. Vidriera de la catedral de Canterbury (siglo XIII). Excomunión de Roberto II de Francia (998), en una recreación de pintura histórica por Jean-Paul Laurens (1875). Los oratores o clérigos eran el clero, cuya función era facilitar la salvación espiritual de las almas inmortales: algunos formaban una élite poderosa llamada alto clero (abades, obispos), y otros más humildes, el bajo clero (curas de pueblo o los hermanos legos de un monasterio). La extensión y organización del monacato benedictino a través de la Orden de Cluny, estrechamente vinculado a la organización de la red episcopal centralizada y jerarquizada, con cúspide en el Papa de Roma, estableció la doble pirámide feudal del clero secular, destinado a la administración los de sacramentos (que controlaban toda la trayectoria vital de la población, desde el nacimiento hasta muerte); y el clero regular, apartado del mundo y sometido a una regla monástica (habitualmente la regla benedictina). Los tres votos monásticos del clero regular: pobreza, obediencia y castidad; así como el celibato eclesiástico que se fue imponiendo al clero secular, funcionaron como un eficaz mecanismo de vinculación de los dos estamentos privilegiados: los hijos segundones de la nobleza ingresaban en el clero, donde eran mantenidos sin estrecheces gracias a las numerosas fundaciones, donaciones, dotes y mandas testamentarias; pero no disputaban las herencias a sus hermanos, que podían mantener concentrado el patrimonio familiar. Las tierras de la Iglesia quedaban como manos muertas, cuya función era la de garantizar las misas y oraciones previstas por los donadores, de modo que los hijos rezaban por las almas de los padres. Todo el sistema garantizaba el mantenimiento del prestigio social de los
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    privilegiados, asistiendo amisa en lugares destacados mientras vivían y enterrados en lugares preeminentes de iglesias y catedrales cuando morían.45 No faltaron los enfrentamientos: la evidencia de simonía y nicolaísmo (nombramientos de cargos eclesiásticos interferidos por las autoridades civiles o su pura compraventa) y la utilización de la principal amenaza religiosa al poder temporal, equivalente a una muerte civil: la excomunión. El Papa se atribuía incluso la autoridad de eximir al vasallo de la fidelidad debida a su señor y reivindicarla para sí mismo, lo que fue utilizado en varias ocasiones para la fundación de reinos que pasaban a ser vasallos del Papa (por ejemplo, la independencia que Afonso Henriques obtuvo para el condado convertido en reino de Portugal frente al reino de León). Los laboratores o trabajadores, eran el pueblo llano, cuya función era el mantenimiento de los cuerpos, la función ideológicamente más baja y humilde -humiliores eran los cercanos al humus, la tierra, mientras que sus superiores eran honestiores, los que podían mantener la honra u honor-.46 Necesariamente los más numerosos, y la inmensa mayoría de ellos dedicados a tareas agrícolas, dado la bajísima productividad y rendimiento agrícola, propios de la época preindustrial y del muy escaso nivel técnico (de ahí la identificación en castellano de laborator con labrador). Por lo común estaban sometidos a los otros estamentos. El pueblo llano estaba compuesto en su gran mayoría por campesinos, siervos de los señores feudales o campesinos libres (villanos), y por artesanos, que eran escasos y vivían, bien en las aldeas (aquellos de menor especialización, que solían compartir las tareas agrícolas: herreros, talabarteros, alfareros, sastres) o en las pocas y pequeñas ciudades (los de mayor especialización y de productos de necesidad menos apremiante o de demandada de las clases altas: joyeros, orfebres, cereros, toneleros, tejedores, tintoreros). La autosuficiencia de los feudos y los monasterios limitaba su mercado y capacidad de crecer. Los oficios de la construcción (cantería, albañilería, carpintería) y la misma profesión de maestro de obras o arquitecto son una notable excepción: obligados por la naturaleza de su trabajo al desplazamiento al lugar donde se construye el edificio, se transformaron en un gremio nómada que se desplazaba por los caminos europeos comunicándose novedades técnicas u ornamentales transformadas en secretos de oficio, lo que está en el origen de su lejana y mitificada vinculación con la sociedad secreta de la masonería, que desde su origen los consideró como los primitivos masones.47 Las zonas sin dependencia intermedia de señores nobles o eclesiásticos se denominaban realengo y solían prosperar más, o al menos solían considerar como una desgracia el pasar a depender de un señor, hasta el punto de que en algunas ocasiones conseguían evitarlo con pagos al rey, o se incentivaba la repoblación de zonas fronterizas o despobladas (como ocurrió en el reino astur-leonés con la despoblada Meseta del Duero) donde podían aparecer figuras mixtas, como el caballero villano (que podía mantener con su propia explotación al menos un caballo de guerra y armarse y defenderse a sí mismo) o las behetrías, que elegían a su propio señor y podían cambiar de uno u a otro si les convenía, o con la oferta de un fuero o carta puebla que otorgaba a un población su propio señorío colectivo. Los privilegios iniciales no fueron suficientes para impedir que con el tiempo la mayor parte de ellos cayeran en la feudalización. Los tres órdenes feudales no eran en la Edad Media aún unos estamentos cerrados: eran consecuencia básica de la estructura social que se había ido creando lenta pero
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    inexorablemente con latransición del esclavismo al feudalismo desde la crisis del siglo III (ruralización y formación de latifundios y villae, reformas de Diocleciano, descomposición del Imperio romano, las invasiones, el establecimiento de los reinos germánicos, instituciones del Imperio carolingio, descomposición de éste y nueva oleada de invasiones). Los señores feudales eran continuación de las líneas clientelares de los condes carolingios, y algunos pueden remontarse a los latifundistas romanos o los séquitos germanos, mientras que el campesinado provenía de los antiguos esclavos o colonos, o de campesinos libres que se vieron forzados a encomendarse, recibiendo a veces una parte de sus antiguas tierras propias en forma de manso "concedido" por el señor. El campesino heredaba su condición servil y su sujeción a la tierra, y rara vez tenía oportunidad de ascender de nivel como no fuera por su fuga a una ciudad o por un hecho todavía más extraordinario: su ennoblecimiento por un destacado hecho de armas o servicio al rey, que en condiciones normales le estaban completamente vedados. Lo mismo puede decirse del artesano o el mercader (que en algunos casos podía acumular fortuna, pero no alterar su origen humilde). El noble lo era generalmente por herencia, aunque en ocasiones podía alguien ennoblecerse como soldado de fortuna, después de una victoriosa carrera de armas (como fue el caso, por ejemplo, de Roberto Guiscardo). El clero, por su parte, era reclutado por cooptación, con un acceso distinto según el origen social: asegurado para los segundones de las casas nobles y restringido a los niveles inferiores del bajo clero para los del pueblo llano; pero en casos particulares o destacados, el ascenso en la jerarquía eclesiástica estaba abierto al mérito intelectual. Todo esto le daba al sistema feudal una extraordinaria estabilidad, en donde había "un lugar para cada hombre, y cada hombre en su lugar", al tiempo que una extraordinaria flexibilidad, porque permitía al poder político y económico atomizarse a través de toda Europa, desde España hasta Polonia. El año mil El legendario año mil, final del primer milenio, que se utiliza convencionalmente para el paso de la Alta a la Baja Edad Media, en realidad tan solo es una cifra redonda para el cómputo de la era cristiana, que no era de universal utilización: los musulmanes utilizaban su propio calendario islámico lunar que comienza en la Hégira (622); en algunas partes de la Cristiandad se utilizaban eras locales (como la era hispánica, que cuenta desde el 38 a. C.). Pero ciertamente, el milenarismo y los pronósticos del final de los tiempos estaban presentes; incluso el propio papa durante el cambio de milenio Silvestre II, el francés Gerberto de Aurillac, interesado en todo tipo de conocimientos, se ganó una reputación esotérica.48 La astrología siempre pudo encontrar fenómenos celestes extraordinarios en los que apoyar su prestigio (como los eclipses), pero ciertamente otros eventos de la época estuvieron entre los más espectaculares de la historia: el cometa Halley, que se acerca a la Tierra periódicamente cada ocho décadas, alcanzó su brillo máximo en la visita de 837,49 despidió el primer milenio en 989 y llegó a tiempo de la batalla de Hastings en 1066; mucho más visibles aún, las supernovas SN 1006 y SN 1054, que reciben el número del año en que se registraron, fueron más detalladamente reflejadas en fuentes chinas, árabes e incluso indoamericanas que en las escasas europeas (a pesar de que la de 1054 coincidió con la batalla de Atapuerca).
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    Todo el sigloX, más bien por las condiciones reales que por las imaginarias, puede considerarse parte de una época oscura, pesimista, insegura y presidida por el miedo a todo tipo de peligros, reales e imaginarios, naturales y sobrenaturales: miedo al mar, miedo al bosque, miedo a las brujas y los demonios y a todo lo que, sin entrar dentro de lo sobrenatural cristiano, quedaba relegado a lo inexplicable y al concepto de lo maravilloso, atribuido a seres de dudosa o quizá posible existencia (dragones, duendes, hadas, unicornios). El hecho no tenía nada de único: mil años más tarde, el siglo XX hizo nacer miedos comparables: al holocausto nuclear, al cambio climático (versiones contemporáneas del fin del mundo); al comunismo (la caza de brujas con la que se identificó al macarthismo), a la libertad (Miedo a la Libertad es la base del fascismo en la interpretación de Erich Fromm), comparación que ha sido puesta de manifiesto por los historiadores50 e interpretada por los sociólogos (Sociedad del riesgo de Ulrich Beck). La Edad Media cree firmemente que todas las cosas en el universo tienen un significado sobrenatural, y que el mundo es como un libro escrito por la mano de Dios. Todos los animales tienen un significado moral o místico, al igual que todas las piedras y todas las hierbas (y esto es lo que explican los bestiarios, los lapidarios y los herbarios). Se llega así a atribuir significados positivos o negativos también a los colores... Para el simbolismo medieval una cosa puede tener incluso dos significados opuestos según el contexto en el que se contempla (de ahí que el león a veces simbolice a Jesucristo y a veces al demonio).51 La coyuntura del año mil En la coyuntura histórica del año mil, las estructuras políticas más fuertes del periodo anterior se estaban demostrando muy débiles: el Islam se descompuso en califatos (Bagdad, El Cairo y Córdoba), que para el año 1000 se estaban demostrando incapaces de contener a los reinos cristianos en la península Ibérica (fracaso final de Almanzor) y al Imperio bizantino en el Mediterráneo Oriental. También sufre la expansión bizantina el Imperio Búlgaro, que queda destruido. Los particularismos nacionales francés, polaco y húngaro dibujan fronteras protonacionales que, curiosamente, son muy similares a las del año 2000. En cambio, el Imperio carolingio se había disuelto en principados feudales ingobernables, que los Otónidas se proponían incluir en una segunda Restauratio Imperii (Otón I, en el 962), esta vez sobre bases germanas.52 La persistencia del miedo y la función de la risa Nel mezzo del cammin di nostra vita En el medio del camino de nuestra vida mi ritrovai per una selva oscura me encontraba en un bosque oscuro chè la diritta via era smarrita. porque el recto camino había extraviado. Dante, Divina Comedia
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    Disciplinantes o flagelantesen un grabado del siglo XV. Penitenciagite (haced penitencia) Hay que castigar el cuerpo para salvar el alma. El ascetismo ve en la mortificación un camino para superar las tentaciones de la carne y obtener méritos en vida para la redención de la culpa por los pecados. Los miedos y la inseguridad no acabaron con el año mil, ni tampoco hubo que esperar para volver a encontrarlos a la terrible Peste Negra y a los flagelantes del siglo XIV. Incluso en el óptimo medieval del expansivo siglo XIII lo más habitual era encontrar textos como el de Dante, o como éstos: Este himno de autor desconocido, atribuido a muy diversos personajes (el papa Gregorio - que pudiera ser Gregorio Magno, a quien también se atribuye el canto gregoriano, u otro de los de ese nombre-, al fundador del Cister San Bernardo de Claraval, a los monjes dominicos Umbertus y Frangipani y al franciscano Tomás de Celano) e incorporado a la liturgia de la misa: Dies iræ, dies illa, Día de la ira; día aquel Solvet sæclum in favilla, en que los siglos se reduzcan a cenizas; Teste David cum Sibylla ! como testigos el rey David y la Sibila. Quantus tremor est futurus, ¡Cuánto terror habrá en el futuro quando judex est venturus, cuando el juez haya de venir cuncta stricte discussurus ! a juzgar todo estrictamente! ... ... Confutatis maledictis, Tras confundir a los malditos flammis acribus addictis, arrojados a las llamas voraces voca me cum benedictis. hazme llamar entre los benditos Oro supplex et acclinis, Te lo ruego, suplicante y de rodillas, cor contritum quasi cinis, el corazón acongojado, casi hecho cenizas: gere curam mei finis. hazte cargo de mi destino. Lacrimosa dies illa, Día de lágrimas será aquel día qua resurget ex favilla en que resucitará, del polvo judicandus homo reus. para el juicio, el hombre culpable. Huic ergo parce, Deus. A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
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    Un monstruoso demonioarranca la lengua con una tenaza a un condenado (posiblemente un castigo por haber pecado de palabra), mientras otro demonio le arrastra tirándole del pelo. Capitel románico de la iglesia de Bois-Sainte-Marie, Brionnais, Francia. Pero también participa de la misma concepción pesimista del mundo este otro, proveniente de un ambiente totalmente opuesto, recogido en una colección de poemas goliardos (monjes y estudiantes de vida desordenada):53 O Fortuna: Oh Fortuna, velut luna: como la Luna statu variabilis,: variable semper crescis: creces sin cesar aut decrescis;: o desapareces. vita detestabilis: ¡Vida detestable! nunc obdurat: primero embota et tunc curat: y después estimula, ludo mentis aciem: como juego, la agudeza de la mente. egestatem,: la pobreza potestatem: y el poder dissolvit ut glaciem.: se derriten como el hielo. Sors immanis: Destino monstruoso et inanis,: y vacío, rota tu volubilis,: una rueda girando es lo que eres, status malus,: si está mal colocada vana salus: la salud es vana, semper dissolubilis,: siempre puede ser disuelta, obumbrata: eclipsada et velata: y velada Fortuna imperatrix mundi: Fortuna emperatriz del mundo (Carmina Burana)
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    Lo sobrenatural estabapresente en la vida cotidiana de todos como un constante recordatorio de la brevedad de la vida y la inminencia de la muerte, cuyo radical igualitarismo se aplicaba, en contrapunto con la desigualdad de las condiciones, como un cohesionador social, al igual que la promesa de la vida eterna. La imaginación se excitaba con las imágenes más morbosas de lo que ocurriría en el juicio final, los tormentos del infierno y de los méritos que los santos habían obtenido con su vida ascética y sus martirios (que bien administrados por la Iglesia podían ahorrar las penas temporales del purgatorio). Esto no sólo operaba en los amedrentados iletrados que únicamente disponían del evangelio en piedra de las iglesias; la mayor parte de los lectores cultos daban todo crédito a las escenas truculentas que llenaban los martirologios y a las inverosímiles historias de la Leyenda Áurea de Jacopo da Vorágine. El miedo era inherente a la violencia estructural permanente del feudalismo, que aunque se encauzara por mecanismos aceptables socialmente y estableciera un orden estamental teóricamente perfecto, era un permanente recuerdo de la posibilidad de subversión del orden, periódicamente renovado con guerras, invasiones y sublevaciones internas. En particular, las sátiras contra el rústico eran manifestaciones de la mezcla de desprecio y desconfianza con que clérigos y nobles veían al siervo, reducido a un monstruo deforme, ignorante y violento, capaz de las mayores atrocidades, sobre todo cuando se agrupaba.54 A furia rusticorum libera nos, Domine De la furia de los campesinos, líbranos Señor. Adición a la liturgia eclesiástica de la Letanía de los Santos.55 Pero al mismo tiempo, se sostenía, como parte esencial del edificio ideológico (era la justificación de la elección papal) que la voz del pueblo era la voz de Dios (Vox populi, vox Dei). El espíritu medieval debía asumir la contradicción de impulsar manifestaciones públicas de piedad y devoción y al tiempo permitir generosas concesiones al pecado. Los carnavales y otras parodias grotescas (la fiesta del asno o el charivari) permitían todo tipo de licencias, incluso la blasfemia y la burla a lo sagrado, invirtiendo las jerarquías (se elegían reyes de los tontos niños obispos u obispos de la fiesta) haciendo triunfar todo lo que el resto del año estaba prohibido, era considerado feo, desagradable o daba miedo, como reacción saludable al terror cotidiano al más allá y garantía de que, pasados los excesos de la fiesta, se volvería dócilmente al trabajo y la obediencia. Seriedad y tristeza eran prerrogativas de quien practicaba un sagrado optimismo (hay que sufrir pues luego nos aguarda la vida eterna), mientras que la risa era la medicina del que vivía con pesimismo una vida miserable y difícil.56 Frente al mayor rigorismo del cristianismo primitivo, los teólogos medievales especulaban sobre si Cristo rió o no (la Epístola de Léntulo, uno de los evangelios apócrifos sostenía que no; mientras que algunos padres de la iglesia defendían el derecho a una santa alegría), lo que justificaba textos cómicos eclesiásticos, como la Coena Cypriani y la Joca monachorum.57 Baja Edad Media (siglos XI al XV)
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    Faenas agrícolas delmes de junio, ilustración de Las muy ricas horas del Duque de Berry (1411-1416). Fenómenos tradicionales y de larga duración, como la necesidad de murallas, lo rudimentario de las técnicas y la explotación de los campesinos se contraponen a fenómenos nuevos y dinámicos, como el crecimiento de la ciudad y su atrevida arquitectura, que no obstante se siguen basando en la extracción y distribución del excedente productivo del campo. Aún queda mucho para culminar la transición del feudalismo al capitalismo. La Baja Edad Media es un término que a veces produce confusión, pues procede de un equívoco etimológico entre alemán y castellano: baja no significa decadente, sino reciente; por oposición al alta de la Alta Edad Media, que significa antigua (en alemán alt: viejo, antiguo). No obstante, es cierto que desde alguna perspectiva historiográfica puede verse al conjunto del periodo medieval como el ciclo de nacimiento, desarrollo, auge e inevitable caída de una civilización, modelo interpretativo que inició Gibbon para el Imperio romano (donde es más obvia la oposición entre Alto Imperio y Bajo Imperio) y que se ha aplicado con mayor o menor fortuna a otros contextos históricos y artísticos.58 Así se entiende que se asigne el nombre de Plenitud de la Edad Media al periodo de la Historia de Europa que ocupa los siglos XI al XIII. Esa Plena Edad Media terminaría en la crisis del siglo XIV o crisis de la Edad Media, en la que sí se pueden apreciar procesos decadentes, y es habitual calificarla de ocaso u otoño. No obstante, los últimos siglos medievales están llenos de hechos y procesos dinámicos, con enormes repercusiones y proyecciones en el futuro, aunque lógicamente son los hechos y procesos que pueden entenderse como "nuevos", que prefiguran los nuevos tiempos de la modernidad. Al mismo tiempo, los hechos, procesos, agentes sociales, instituciones y valores caracterizados como medievales han entrado
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    claramente en decadencia;sobreviven, y sobrevivirán por siglos, en buena medida gracias a su institucionalización (por ejemplo, el cierre de los estamentos privilegiados o la adopción del mayorazgo), lo que no deja de ser un síntoma de que es entonces, y no antes, que se consideró necesario defenderlos tanto. La Plena Edad Media (siglos XI al XIII) Artículo principal: Plena Edad Media La justificación de esa denominación es lo excepcional del desarrollo demográfico, económico, social y cultural de Europa que tiene lugar en ese período, coincidente con un clima muy favorable (se ha hablado del "óptimo medieval") que permitía cultivar vides en Inglaterra. El simbólico año mil (cuyos terrores milenaristas son un mito historiográfico frecuentemente exagerado) no significa nada por sí mismo, pero a partir de entonces se da por terminada la Edad Oscura de las invasiones de la Alta Edad Media: húngaros y normandos están ya asentados e integrados en la cristiandad latina. La Europa de la Plena Edad Media es expansiva también en el terreno militar: las cruzadas en el Próximo Oriente, la dominación angevina de Sicilia y el avance de los reinos cristianos en la península Ibérica (desaparecido el Califato de Córdoba) amenazan con reducir el espacio islámico a la ribera sur de la cuenca del Mediterráneo y el interior de Asia. El modo de producción feudal se desarrolla sin encontrar de momento límites a su extensión (como ocurrirá con la crisis del siglo XIV). La renta feudal se distribuye por los señores fuera del campo, donde se origina: las ciudades y la burguesía crecen con el aumento de la demanda de productos artesanales y del comercio a larga distancia, nacen y se desarrollan las ferias, las rutas comerciales terrestres y marítimas e instituciones como la Hansa. Europa Central y Septentrional entran en el corazón de la civilización Occidental. El Imperio bizantino se mantiene entre el islam y los cruzados, extendida su influencia cultural por los Balcanes y las estepas rusas donde se resiste el empuje mongol. El arte románico y el primer gótico son protegidos por las órdenes religiosas y el clero secular. Cluny y el Císter llenan Europa de monasterios. El camino de Santiago articula la península Ibérica con Europa. Nacen las Universidades (Bolonia, Sorbona, Oxford, Cambridge, Salamanca, Coímbra). La escolástica llega a su cumbre con Tomás de Aquino, tras recibir la influencia de las traducciones del árabe (averroísmo). El derecho romano empieza a influir en los reyes que se ven a sí mismos como emperadores en su reino. Los conflictos crecen a la par que la sociedad: herejías, revueltas campesinas y urbanas, la salvaje represión de todas ellas y las no menos salvajes guerras feudales son constantes. La expansión del sistema feudal Dinamismo interno: económico, social, tecnológico e intelectual
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    Un campesino ordeñauna oveja, mientras en la cabaña un niño come ante una mesa (los muebles no eran muy habituales en las casas de los pobres). Ilustración del siglo XIV de Tacuinum sanitatis, un tratado médico árabe de Ibn Butlan que se tradujo al latín y tuvo una gran difusión por Europa Occidental en la Baja Edad Media, como otras obras de origen similar. Lejos de ser un sistema social anquilosado (el cierre del acceso a los estamentos es un proceso que se produce como reacción conservadora de los privilegiados, tras la crisis final de la Edad Media, ya en el Antiguo Régimen), el feudalismo medieval demostró suficiente flexibilidad como para permitir el desarrollo de dos procesos, que se retroalimentaron mutuamente favoreciendo una rápida expansión. Por una parte, el asignar un lugar a cada persona dentro del sistema, permitió la expulsión de todos aquellos para quienes no había lugar, enviándolos como colonos y aventureros militares a tierras no ganadas para la Cristiandad Occidental, expandiendo así brutalmente sus límites. Por la otra, el asegurar un cierto orden y estabilidad social para el mundo agrario tras el fin del periodo de las invasiones; aunque ni mucho menos se acabaron las guerras -consustanciales al sistema feudal- el nivel habitual de violencia en periodos bélicos tendía a controlarse por las propias instituciones -código de honor, tregua de Dios, acogimiento a sagrado- y en periodos normales tendía a ritualizarse -desafíos, duelos, rieptos, justas, torneos, paso honroso-, aunque no desaparecía ni en las relaciones internacionales ni dentro de los reinos, con unas ciudades que basaban su seguridad y pax urbana en sus fuertes murallas, sus toques de queda y su expeditiva justicia, y unos inseguros campos en los que señores de horca y cuchillo imponían sus prerrogativas e incluso abusaban de ellas (malhechores feudales), no sin encontrar la resistencia antiseñorial de los siervos,59 a veces mitificada (Robin Hood). A diferencia del modo de producción esclavista (y del modo de producción capitalista), el modo de producción feudal ponía en el productor -campesino- el interés en el aumento de la producción, puesto que se beneficiaba directamente de él: si la cosecha es mala, no por ello no paga renta, si la cosecha es buena, se beneficia de esa ventaja. Es por ello que el
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    sistema por sísólo estimula el trabajo y la incorporación de lo que la experiencia demuestre como buenas prácticas agrícolas, incluso la incorporación de nuevas técnicas que mejoren el rendimiento de la tierra. Si el aumento de la producción es permanente y no coyuntural (una sola buena cosecha por causas climáticas), quien empezará a recibir estímulos será el señor feudal, que detectará ese aumento de los excedentes cuya extracción es la base de su renta feudal (mayor uso del molino, mayor circulación por los caminos y puentes, mayor consumo en tiendas y tabernas; de todos los cuales cobra impuestos o aspirará a hacerlo), incluso se verá impulsado a subir la renta. Cuando lo que ocurre es que los campesinos, empujados por el aumento de sus familias, presionan los límites de los mansos roturando tierras antes incultas (eriales, pastos, bosques, humedales desecables), el señor podrá imponer nuevas condiciones, e incluso impedirlo, porque forman parte de su reserva o de sus usos monopolísticos (caza, alimento de sus caballos). Caballos de tiro equipados con colleras para permitir el aprovechamiento eficaz de su fuerza. La fotografía es actual, pero la tecnología empleada es similar a la mejorada en la Edad Media. Esa dinámica lucha de clases entre siervos y señores dinamizaba la economía y hacía posible el inicio de una concentración de riquezas acumuladas a partir de las rentas agrícolas; pero nunca de manera comparable a la acumulación de capital propia del capitalismo, pues no se hacía con ellas inversión productiva (como hubiera ocurrido de disponer los campesinos del uso del excedente), sino atesoramiento en manos de nobleza y clero. Tal cosa, en última instancia, a través de los programas de construcción (castillos, monasterios, iglesias, catedrales, palacios) y el gasto suntuario en productos de lujo - caballos, armas sofisticadas, joyas, obras de arte, telas de calidad, tintes, sedas, tapices, especias- no pudo dejar de estimular el rudimentario comercio a larga distancia, la circulación monetaria y la vida urbana; en definitiva, el resurgimiento económico de Europa Occidental. Irónicamente, ambos procesos terminarían por minar las bases del feudalismo, y llevarlo hacia su destrucción.60 No obstante, no hay que imaginar que se produjo nada parecido a la revolución agrícola previa a la revolución industrial: el hecho de que ni campesinos ni señores pudieran convertir en capital el excedente (unos porque se lo extraían y otros porque su posición social era incompatible con las actividades económicas) hacía lenta y costosa cualquier innovación, además del hecho de que cualquier innovación chocaba con prejuicios ideológicos y una mentalidad fuertemente tradicionalista, ambas cosas propias de la sociedad preindustrial. Sólo en el transcurso de siglos, y debido al
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    ensayo y errordel buen hacer artesanal de anónimos herreros y talabarteros sin ningún tipo de conexión con la investigación científica, se produjo la incorporación de escasas pero decisivas mejoras técnicas como la collera (que posibilita el aprovechamiento eficaz de la fuerza de los caballos de tiro, que empiezan a sustituir a los bueyes) o el arado de vertedera (que sustituye al arado romano en las tierras húmedas y pesadas del norte de Europa, no así en las secas y ligeras del sur). El barbecho de año y vez siguió siendo el método de cultivo más utilizado; la rotación de cultivos era desconocida, el abonado era un recurso excepcional, dada la escasez de animales, cuyo estiércol era el único abono disponible; el regadío estaba limitado a algunas de las zonas mediterráneas de cultura islámica; se escatimaba la utilización de hierro en herramientas y aperos de labranza, dado su coste inasumible por los campesinos; el nivel técnico, en general, era precario. El molino de viento fue una transferencia tecnológica que, como tantas otras en otros campos (pólvora, papel, brújula, grabado), provenía de Asia. Aun con su alcance limitado, el conjunto de innovaciones y cambios se concentró especialmente en un periodo que algunos historiadores han venido en llamar el "Renacimiento" del siglo XII o la Revolución del siglo XII, momento en el que el dinamismo económico y social, a partir del motor principal, que es el campo, produce el despertar de un mundo urbano hasta entonces marginal en Europa Occidental, y el surgimiento de fenómenos intelectuales como la universidad medieval y la escolástica. Artículo principal: Revolución del siglo XII La universidad Artículo principal: Universidad medieval Aula universitaria. Laurentius de Voltolina, segunda mitad del siglo XIV. Siguiendo el precedente de la organización carolingia de las escuelas palatinas, catedralicias y monásticas (debida a Alcuino de York -787-), más que el de otras instituciones semejantes existentes en el mundo islámico,61 las primeras universidades de la Europa cristiana fueron fundadas para el estudio del derecho, la medicina y la teología. La parte central de la enseñanza envolvía el estudio de las artes preparatorias (denominadas
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    artes liberales porcuanto eran mentales o espirituales y liberaban del trabajo manual propio de las artesanías, consideradas oficios viles y mecánicos); estas artes liberales eran el trivium (gramática, retórica y lógica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía). Después, el alumno entraba en contacto con estudios más específicos. Además de centros de enseñanza, eran también el lugar de investigación y producción del saber, y foco de vigorosos debates y polémicas, lo que a veces requirió incluso las intervenciones del poder civil y eclesiástico, a pesar de los fueros de los que estaban dotadas y que las convertían en instituciones independientes, bien dotadas económicamente con una base patrimonial de tierras y edificios. La transformación cultural generada por las universidades ha sido resumida de este modo: En 1100, la escuela seguía al maestro; en 1200, el maestro seguía a la escuela.62 Las más prestigiosas recibían el nombre de Studium Generale, y su fama se extendía por toda Europa, requiriendo la presencia de sus maestros, o al menos la comunicación epistolar, lo que inició un fecundo intercambio intelectual facilitado por el uso común de la lengua culta, el latín. Entre 1200 y 1400 fueron fundadas en Europa 52 universidades; 29 de ellas de fundación papal, las demás de fundación imperial o real. La primera fue posiblemente Bolonia (especializada en Derecho, 1088), a la que siguió Oxford (antes de 1096), de la que se escindió su rival Cambridge (1209), París, de mediados del siglo XII (uno de cuyos colegios fue la Sorbona, 1275), Salamanca (1218, precedida por el Estudio General de Palencia de 1208), Padua (1222), Nápoles (1224), Coímbra (1308, trasladada desde el Estudio General de Lisboa de 1290), Alcalá de Henares (1293, refundada por el Cardenal Cisneros en 1499), la Sapienza (Roma, 1303), Valladolid (1346), la Universidad Carolina (Praga, 1348), la Universidad Jagellónica (Cracovia, 1363), Viena (1365), Heidelberg (1386), Colonia (1368) y, ya al final del periodo medieval, Lovaina (1425), Barcelona (1450), Basilea (1460) y Uppsala (1477). En medicina gozaba de un gran prestigio la Escuela Médica Salernitana, con raíces árabes, que provenía del siglo IX; y en 1220 empezó a rivalizar con ella la Facultad de Medicina de Montpellier. Véase también: Universidad La escolástica Artículo principal: Escolástica La escolástica fue la corriente teológico-filosófica dominante del pensamiento medieval, tras la patrística de la Antigüedad tardía, y se basó en la coordinación de fe y razón (en principio la identificación de ambas), que en cualquier caso siempre suponía la clara sumisión de la razón a la fe (Philosophia ancilla theologiae -la filosofía es esclava de la teología-). Pero también es un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debía someterse al principio de autoridad (Magister dixit -lo dijo el Maestro-), y la enseñanza se podía limitar en principio a la repetición o glosa de los textos antiguos, y sobre todo de la Biblia, la principal fuente de conocimiento, pues representa la Revelación divina; a pesar de todo ello, la escolástica incentivó la especulación y el razonamiento, pues suponía someterse a un rígido armazón lógico y una estructura esquemática del discurso que debía exponerse a refutaciones y preparar defensas. Desde el comienzo del siglo IX al fin del XII los debates se centraron en la cuestión de los universales, que opone a los realistas
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    encabezados por Guillermode Champeaux, a los nominalistas representados por Roscelino y a los conceptualistas (Pedro Abelardo). En el siglo XII tiene lugar la recepción de textos de Aristóteles antes desconocidos en Occidente, primero indirectamente a través de los filósofos judíos y árabes, especialmente Avicena y Averroes, pero en seguida directamente traducido del griego al latín por san Alberto Magno y por Guillermo de Moerbeke, secretario de santo Tomás de Aquino, verdadera cumbre del pensamiento medieval y elevado al rango de Doctor de la Iglesia. El apogeo de la escolástica coincide con el siglo XIII, en que se fundan las universidades y surgen las órdenes mendicantes: dominicos (que siguieron una tendencia aristotélica -los anteriormente citados-) y franciscanos (caracterizados por el platonismo y la tradición patrística -Alejandro de Hales o san Buenaventura-). Ambas órdenes coparán las cátedras y la vida de los colegios universitarios, y de ellas procederán la mayoría de los teólogos y filósofos de la época. El siglo XIV representará la crisis de la escolástica a través de dos franciscanos británicos: el doctor subtilis Duns Scoto y Guillermo de Occam. Precedente de ambos sería la Escuela de Oxford (Robert Grosseteste y Roger Bacon) centrada en el estudio de la naturaleza, defendiendo la posibilidad de una ciencia experimental apoyada en la matemática, contra el tomismo dominante. La polémica de los universales se terminó decantando por los nominalistas, lo que dejaba un espacio a la filosofía más allá de la teología. Los intelectuales medievales buscaban entender los principios geométricos y armónicos con los que Dios habría creado el Universo. El compás en esta ilustración de un manuscrito del siglo XIII es un símbolo del acto de creación de Dios.63 Ergo Domine, qui das fidei intellectum, Luego Señor, tú que das el entendimiento a la da mihi, ut, quantum scis expedire, fe, dame de entender, tanto como consideres intelligam, quia es sicut credimus, et hoc bueno, que tú eres como creemos y lo que es quod credimus. Et quidem credimus te creemos. Y bien, creemos que tú eres algo esse aliquid quo nihil maius cogitari mayor que lo cual no puede pensarse cosa possit. An ergo non est aliqua talis alguna. Ahora, ¿acaso no existe esta natura, quia "dixit insipiens in corde suo: naturaleza, porque "dijo el necio en su
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    non est Deus"? corazón: no hay Dios" ? Anselmo de Canterbury, inicio del argumento ontológico para probar la existencia de Dios. Proslogio, capítulo II (1078). La frase entrecomillada es una cita bíblica (Salmos 13:1).64 Dicitur Exodi III, ex persona Dei, ego Se dice en Éxodo 3,14 de la persona de Dios: sum qui sum. "Yo soy el que es." Deum esse quinque viis probari potest... La existencia de Dios puede ser probada de Quinta via sumitur ex gubernatione cinco maneras distintas... La quinta se deduce rerum. Videmus enim quod aliqua quae a partir del ordenamiento de las cosas. Pues cognitione carent, scilicet corpora vemos que hay cosas que no tienen naturalia, operantur propter finem, quod conocimiento, como son los cuerpos naturales, apparet ex hoc quod semper aut y que obran por un fin. Esto se puede frequentius eodem modo operantur, ut comprobar observando cómo siempre o a consequantur id quod est optimum; unde menudo obran igual para conseguir lo mejor. patet quod non a casu, sed ex intentione De donde se deduce que, para alcanzar su perveniunt ad finem. Ea autem quae non objetivo, no obran al azar, sino habent cognitionem, non tendunt in finem intencionadamente. Las cosas que no tienen nisi directa ab aliquo cognoscente et conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas intelligente, sicut sagitta a sagittante. por alguien con conocimiento e inteligencia, Ergo est aliquid intelligens, a quo omnes como la flecha por el arquero. Por lo tanto, res naturales ordinantur ad finem, et hoc hay alguien inteligente por el que todas las dicimus Deum. cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios. Tomás de Aquino, quinta de las Cinco Vías (Quinquae viae) para probar la existencia de Dios. Summa Theologiae (Suma Teológica, 1274), Quaestio 2, Articulus 3.65 Compárese con los argumentos actuales sobre el diseño inteligente. El surgimiento de la burguesía
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    Signoria de Florencia,una institución municipal que ejerce el poder soberano en esta ciudad estado italiana, dominada por una potente burguesía artesanal y comercial que se va ennobleciendo y convirtiendo en patriciado urbano. La burguesía es el nuevo agente social formado por los artesanos y mercaderes que surgen en el entorno de las ciudades, bien en las antiguas ciudades romanas que habían decaído, bien en nuevos núcleos creados en torno a castillos o cruces de caminos -los propiamente llamados burgos-. Muchas de estas ciudades incorporaron ese nombre -Friburgo, Estrasburgo; en España Burgo de Osma o Burgos-. La burguesía estaba interesada en presionar al poder político (imperio, papado, las diferentes monarquías, la nobleza feudal local o instituciones eclesiásticas -diócesis o monasterios- de las que dependieran sus ciudades) para que se facilitara la apertura económica de los espacios cerrados de las urbes, se redujeran los tributos de portazgo y se garantizaran formas de comercio seguro y una centralización de la administración de justicia e igualdad de las normas en amplios territorios que les permitieran desarrollar su trabajo, al tiempo que garantías de que los que vulnerasen dichas normas serían castigados con igual dureza en los distintos territorios. Aquellas ciudades que abrían las puertas al comercio y a una mayor libertad de circulación, veían incrementar la riqueza y prosperidad de sus habitantes y las del señor, por lo que con reticencias pero de manera firme se fue difundiendo el modelo. Las alianzas entre señores eran más comunes, no ya tanto para la guerra, como para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios, y el rey fue el elemento aglutinador de esas alianzas. Los burgueses pueden considerarse como hombres libres en cuanto estaban parcialmente fuera del sistema feudal, que literalmente los asediaba -se ha comparado a las ciudades con islas en un océano feudal-,66 porque no participaban directamente de las relaciones feudo- vasalláticas: ni eran señores feudales, ni campesinos sometidos a servidumbre, ni hombres de iglesia. La sujeción como súbdito del poder político era semejante a un lazo de vasallaje, pero más bien como señorío colectivo que hacía que la ciudad respondiera como un todo a las demandas de apoyo militar y político del rey o del gobernante a la que estuviera vinculada, y que a su vez participara en la explotación feudal del campo circundante (alfoz en España). La expresión alemana Stadtluft macht frei "Los aires de la ciudad dan libertad", o "te hacen libre"67 (paráfrasis de la frase evangélica "la verdad os hará libres"),68 indicaba que quienes podían radicarse en las ciudades, a veces huyendo literalmente de la sujeción de la servidumbre,69 tenían todo un nuevo mundo de oportunidades que explotar, aunque no en régimen de libertad, entendida ésta en su forma contemporánea. La sujeción a las normas gremiales y a las leyes urbanas podía ser más dura incluso que las del campo: la pax urbana significaba la rigidez en la aplicación de la justicia, que mantenía los caminos y las puertas de entrada flanqueados con cadáveres de ajusticiados y un severo toque de queda, con cierre de puertas al anochecer y rondas de vigilancia. Eso sí: concedía a los burgueses la oportunidad de ejercer parcela de poder, incluyendo el uso de las armas en la milicia urbana (como las Hermandades castellanas que se unificaron en la Santa Hermandad ya en el siglo XV), que en no pocas ocasiones se utilizaron en contra de las huestes feudales, con el
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    beneplácito de lasemergentes monarquías autoritarias. En el caso más precoz y espectacular fueron las comunas italianas, que se independizaron de hecho del Sacro Imperio Romano Germánico a partir de la batalla de Legnano (1176). Eva hilando ante la cuna de uno de sus hijos. Ilustración del folio 8 del Psalterio Hunter. La introducción de la rueca para hilar fue una de las innovaciones introducidas desde Asia en la Plena Edad Media. La de la ilustración es una hilandera primitiva, sin rueda. Ambas eran utilizadas tanto en la artesanía urbana como en las labores domésticas de las mujeres en campo y ciudad. Como todos los trabajos, dio origen a tensiones sociales: When Adam delved, and Eve span / Who was then a gentleman? ("Cuando Adán cavaba y Eva hilaba, ¿quién era entonces caballero?") era una rima popular con la que el clérigo John Ball movilizó a los campesinos ingleses de la revuelta de 1381. En los burgos surgieron muchas instituciones sociales nuevas. El desarrollo del comercio llevó aparejado consigo el del sistema financiero y la contabilidad. Los artesanos se unieron en asociaciones llamadas gremios, ligas, corporaciones, cofradías, o artes, según el lugar geográfico. El funcionamiento interno de los talleres gremiales implicaba un aprendizaje de varios años del aprendiz a cargo de un maestro (el dueño del taller), que implicaba el paso de aquél a la condición de oficial cuando demostrara conocer el oficio, lo que implicaba su consideración como trabajador asalariado, una condición de por sí ajena al mundo feudal que incluso se trasladó al campo (en principio de manera marginal) con los jornaleros que no disponían de tierras propias ni concedidas por el señor. La asociación de los talleres en los gremios, funcionaba de manera completamente contraria al mercado libre capitalista: se procuraba evitar todo rasgo posible de competencia fijando los precios, las calidades, los horarios y condiciones de trabajo, e incluso las calles donde podían radicarse. La apertura de nuevos talleres y el paso del rango de oficial al de maestro estaban muy restringidos, de modo que en la práctica se incentivaban las herencias y los enlaces matrimoniales endogámicos dentro del gremio. El objetivo era conseguir la supervivencia de todos, no el éxito del mejor.
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    Más apertura demostróel comercio. Los buhoneros que iban de aldea en aldea, y los escasos aventureros que se atrevían a hacer viajes más largos eran los mercaderes más habituales de la Alta Edad Media, antes del año 1000. En tres siglos, para comienzos del siglo XIV, las ferias de Champaña y de Medina habían creado rutas terrestres estables y más o menos seguras que (a lomos de mulas o con carretas en el mejor de los casos) recorrían Europa de norte a sur (en el caso castellano siguiendo las cañadas trashumantes de la Mesta, en el caso francés enlazando los emporios flamenco y norte-italiano a través de las prósperas regiones borgoñonas y renanas, todas ellas salpicadas de ciudades). La Hansa o liga hanseática estableció a su vez rutas marítimas de una estabilidad y seguridad similar (con mayor capacidad de carga, en barcos de tecnología innovadora) que unían el Báltico y el Mar del Norte a través de los estrechos escandinavos, conectando territorios tan lejanos como Rusia y Flandes y rutas fluviales que conectaban todo el norte de Europa (ríos como el Rin y el Vístula), permitiendo el desarrollo de ciudades como Hamburgo, Lübeck y Danzing, y estableciendo consulados comerciales denominados kontor.70 En el Mediterráneo se llamaron Consulado del Mar: el primero en Trani en 1063 y luego Pisa, Mesina, Chipre, Constantinopla, Venecia, Montpellier, Valencia (1283), Mallorca (1343) y Barcelona (1347).71 Cuando el estrecho de Gibraltar fue seguro, se pudieron conectar marítimamente ambas Europas, con rutas entre las ciudades italianas (sobre todo Génova), Marsella, Barcelona, Valencia, Sevilla, Lisboa, los puertos del Cantábrico (Santander, Laredo, Bilbao), los del Atlántico francés y los del Canal de la Mancha (ingleses y flamencos, sobre todo Brujas y Amberes). El contacto cada vez más fluido de gentes de distintas naciones (como comenzaron a llamarse a las agrupaciones de comerciantes de cercano origen geográfico que se entendían en la misma lengua vulgar, al igual que ocurría en las secciones de las órdenes militares) terminó produciendo que ambas instituciones funcionaran de hecho, como primitivas organizaciones internacionales. Todo ello desarrolló un incipiente capitalismo comercial (véase también Historia del capitalismo) con el incremento o surgimiento ex novo de la economía monetaria, la banca (crédito, préstamos, seguros, letras de cambio), actividades que mantuvieron siempre recelos morales (pecado de usura para todas las que significara lucro indebido, y en que únicamente podían incurrir los judíos cuando prestaban a otros que no fueran de su religión, oficio prohibido tanto a los cristianos como a los musulmanes). La aparición de burgueses ricos y de una plebe urbana pobre originó un nuevo tipo de tensiones sociales, que produjeron revueltas urbanas.72 En cuanto a los aspectos ideológicos, la expresión del inconformismo burgués con su puesto marginal en la sociedad feudal está en el origen de las herejías a lo largo de toda la Baja Edad Media (cátaros, valdenses, albigenses, dulcinianos, hussitas, wycliffianos). Los intentos de responder a esas demandas del mundo urbano por parte de la Iglesia, así como de controlarlas y en su caso reprimirlas, produjeron la aparición de las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos) y de la Inquisición. A veces, la imposibilidad de conseguir el control hizo optar por el exterminio, como ocurrió en Beziers en 1209, siguiendo la respuesta del legado pontificio Arnaud Amaury:73 - ¿Cómo distinguiremos a los herejes de los católicos? - Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos Las catedrales y la búsqueda de la altura
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    En la EdadMedia, la oposición entre lo alto y lo bajo "se proyecta en el espacio": se construyen torres y murallas muy elevadas, muy visibles, para manifestar que se quiere escapar de lo "bajo"... lo alto y la altura designan lo que es grande y hermoso... se expresa en la construcción de los castillos y las catedrales... Esa oposición es el correlato de la que existe entre el cielo y la tierra. (...) Luego, se buscó la luz, e incluso se acabó por identificar a Dios con la luz. Los progresos técnicos, la búsqueda de espacios abiertos y el uso cada vez más sofisticado del hierro y los diversos metales dieron nacimiento, entre los siglos XI y XIII a las grandes catedrales. 74 La rivalidad entre castillos señoriales tuvo su correlato urbano en la rivalidad entre casas fortificadas, con torres desafiantes, que han sobrevivido en los espectaculares conjuntos de San Gimignano o de Cáceres. Mucho más extendida estuvo la rivalidad de las catedrales, cuya construcción se demoraba por siglos, desarrollándose de un modo orgánico, sin que los planes originarios se terminaran, haciendo que el resultado final fuera habitualmente la suma de estilos muy diferentes. Se llegaron a producir verdaderas carreras de prestigio, como la que se prolongó por cientos de años entre las de Siena y Florencia. Las dimensiones extraordinarias de ambas hicieron imposible que se terminaran antes de la crisis bajomedieval, lo que determinó que los sieneses (izquierda: Catedral de Siena Duomo di Santa María) optaran por conformarse con lo construido hasta entonces (para que pudiera utilizarse desde sus inicios, siempre se comenzaban las obras por el ábside, permitiendo consagrar el altar y dar culto mientras continuaban las obras). Lo que se pretendía era convertir el actual brazo mayor en el menor, y construir un brazo mayor verdaderamente descomunal (proyecto de 1339 que tuvo que abandonarse; el diseño inicial era de 1215-1263). Mientras tanto, los florentinos (derecha: Catedral de Florencia Duomo di Santa María dei Fiori), humillados por no ser capaces de cubrir el gigantesco espacio central del crucero (un desproporcionado tambor octogonal sobreelevado), tuvieron que esperar a que Filippo Brunelleschi consiguiera resolver el desafío técnico con una impresionante cúpula que abre la época del Renacimiento (concurso de 1419 y construcción entre 1420 y 1436). Véase también catedrales de España.
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    Nuevas entidades políticas PoderesUniversales, Monarquías Feudales y Ciudades-Estado En la Plena Edad Media se observó una gran disparidad en la escala a que se ejercía el poder político: los poderes universales (Pontificado e Imperio) seguían reivindicando su primacía frente a las Monarquías feudales, que en la práctica funcionaban como estados independientes. Al mismo tiempo, entidades mucho más pequeñas en extensión demostraban ser muy dinámicas en las relaciones internacionales (las ciudades-estado italianas y las ciudades libres del Imperio Germánico), y el municipalismo demostró ser una fuerza muy a tener en cuenta en todos los territorios de Europa.75 El redescubrimiento del Digesto justinianeo (Digestum Vetus) permitió el estudio autónomo del Derecho (Pepo e Irnerio) y el surgimiento de la Escuela de los Glosadores y de la Universidad de Bolonia (1088). Ese suceso, que permitirá el redescubrimiento paulatino del Derecho romano, llevará a la formación del llamado Corpus Iuris Civilis y a la posibilidad de plantear un Ius commune (Derecho común), y justificar la concentración de poder y capacidad reglamentaria en la institución imperial, o en los monarcas, cada uno de los cuales empezará a considerarse como imperator in regno suo (emperador en su reino). Rex superiorem non recognoscens in regno suo est Imperator: El rey no reconoce superiores, en su reino es emperador. Decretal Per Venerabilem de Inocencio III, 1202.76 La difícil convivencia de Pontificado e Imperio (regnum et sacerdocium) a lo largo de los siglos dio origen entre 1073 y 1122 a la querella de las investiduras. Distintas formulaciones ideológicas (teoría de las dos espadas, Plenitudo potestatis, Dictatus papae, condenas de la simonía y el nicolaísmo) constituían un edificio levantado durante siglos por el que el Papa pretendía marcar la supremacía de la autoridad religiosa sobre el poder civil (lo que se ha venido denominando agustinismo político), mientras que el Emperador pretendía hacer valer la legitimidad de su cargo, que pretendía derivar del antiguo Imperio romano (Translatio imperii), así como el hecho material de su capacidad militar para imponer su poder territorial e incluso tutelar la vida religiosa (tanto en los aspectos institucionales como los dogmáticos), a semejanza de su equivalente en Oriente. El acceso de distintas dinastías a la dignidad imperial debilitó el poder de los emperadores, sujetos a un sistema de elección que les hacía dependientes de un delicado juego de alianzas entre los dignatarios que alcanzaron el título de príncipe elector, unos laicos (príncipes territoriales, independientes en la práctica) y otros eclesiásticos (obispos de ciudades libres). No obstante, periódicamente se asistía a intentos de recuperar el poder imperial (Otón III y Enrique II entre los últimos otónidas), que en ocasiones llegaban a enfrentamientos espectaculares (Enrique IV, de la dinastía Salia, o Federico I Barbarroja y Federico II de la dinastía Hohenstaufen). La oposición entre güelfos y gibelinos, cada uno asociado a uno de los poderes en liza (papa y emperador), presidió la vida política de Alemania e Italia desde el siglo XII hasta bien entrada la Baja Edad Media.
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    Ambas pretensiones distaronmucho de hacerse efectivas, agotadas en su propio debate y superadas por la mayor eficacia política de las entidades urbanas y los reinos del resto de Europa.77 Artículo principal: Dominium mundi Véase también: Derecho penal#Edad Media Parlamentarismo Apareció el parlamentarismo, una forma de representación política que con el tiempo se convirtió en el precedente de la división de poderes consustancial a la democracia de la Edad Contemporánea. La primacía en el tiempo la tiene el Alþingi islandés (930), que seguía el modelo de los thing o asambleas de guerreros germanos; pero desde finales del siglo XI se fue gestando un nuevo modelo institucional, derivado de la obligación feudal de consilium, que implicaba a los tres órdenes feudales, y se generalizó por Europa occidental: las Cortes de León (1188), el Parlamento inglés (1258) -previamente las relaciones de poder entre rey y nobleza habían sido reguladas en la Carta Magna, 1215, o las Provisiones de Oxford, 1258- y los Estados Generales franceses (1302). La Reforma Gregoriana y las reformas monásticas Torre de la Abadía de Cluny. Artículo principal: Reforma gregoriana Hildebrando de Toscana, ya desde su posición bajo los pontificados de León IX y Nicolás II, y más tarde como papa Gregorio VII (con lo que cubre toda la segunda mitad del siglo XI), emprendió un programa de centralización de la Iglesia, con la ayuda de los benedictinos de Cluny, que se extendieron por toda Europa Occidental implicando a las monarquías feudales (destacadamente en los reinos cristianos peninsulares, a través del Camino de Santiago). Las siguientes reformas monásticas, como la cartuja (San Bruno) y sobre todo la cisterciense (San Bernardo de Claraval) significarán nuevos fortalecimientos de la jerarquía eclesiástica y su implantación dispersa en todo el territorio europeo como una impresionante fuerza social y económica ligada a las estructuras feudales, vinculada a las
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    familias nobles ya las dinastías regias y con una base de riqueza territorial e inmobiliaria, a la que se añadía el cobro de los derechos propios de la Iglesia (diezmos, primicias, derechos de estola, y otras cargas locales, como el voto de Santiago en el noroeste de España). El fortalecimiento del poder papal intensificó las tensiones políticas e ideológicas con el Imperio Germánico y con la Iglesia oriental, que en este caso terminarán llevando al Cisma de Oriente. Las Cruzadas trajeron como consecuencia la creación de un tipo especial de órdenes religiosas, que, además de someterse a una regla monástica (habitualmente la cisterciense, incluyendo el cumplimiento teórico de los votos monásticos) exigían a sus componentes una vida castrense más que ascética: fueron las órdenes militares, fundadas tras la toma de Jerusalén en 1099 (caballeros del Santo Sepulcro, templarios -1104- y hospitalarios -1118- ). También se constituyeron en otros contextos geográficos (órdenes militares españolas y caballeros teutónicos). La adaptación a la pujante vida urbana de los siglos XII y XIII será misión de un nuevo ciclo de fundaciones en el clero regular: las órdenes mendicantes, cuyos miembros no eran monjes, sino frailes (franciscanos de San Francisco de Asís y dominicos de Santo Domingo de Guzmán, a las que siguieron otras, como los agustinos); y de nuevas instituciones: las Universidades y la Inquisición. Anunciación por Conrad von Soest, 1403. La Virgen, modelo de virtudes femeninas, cuya inocencia es simbolizada por el lirio, escucha el mensaje divino traído por el arcángel San Gabriel y acepta su destino (concebir a Cristo por obra y gracia del Espíritu Santo -la paloma-) con humildad y obediencia: Ecce ancilla Domini; fiat mihi secundum verbum tuum: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra (Lucas 1:38).78
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    Innovaciones dogmáticas ydevocionales A partir del siglo XI y el siglo XII, se introdujeron en el cristianismo latino innovaciones dogmáticas y devocionales de gran trascendencia: La imposición del rito romano frente a la anterior multiplicidad de liturgias (rito hispánico, rito bracarense, rito ambrosiano, etc.) La imposición del celibato sacerdotal en el Concilio de Letrán (1123). El hallazgo del papel del purgatorio como estadio intermedio de las almas entre cielo e infierno, que intensificará la función intermediadora de la Iglesia a través de las oraciones y misas y los méritos de la Comunión de los Santos por ella administrados. Mariolatría La intensificación del papel de la Virgen María, que pasa a ser una corredentora con atributos investigados por la mariología y aún no dogmatizados (Inmaculada Concepción, Asunción de la Virgen), con nuevas devociones y oraciones (Avemaría -yuxtaposición de textos evangélicos que se introduce en occidente en el siglo XI-, Salve -adoptada por Cluny en 1135-, Rosario -introducido por Santo Domingo contra los albigenses-), una fiebre de fundaciones de iglesias en su nombre, y con un amplísimo tratamiento artístico. En la época del amor cortés la devoción a la Virgen apenas podía distinguirse, al menos en las formas, de la que el caballero sentía por su dama.79 La mariología había nacido en la Antigüedad tardía con la patrística, y el culto popular de la virgen fue uno de los factores clave de la suave transición del paganismo al cristianismo, que suele interpretarse como una adaptación del patriarcal monoteísmo del judaísmo al matriarcal panteón de las diosas-vírgenes-madre del Mediterráneo clásico: la cananea Astarté, la babilonia Istar, las griegas Rea y Gaia, la frigia Cibeles, la Artemisa de Éfeso, la Deméter de Eleusis, la egipcia Isis, etc.80 La controversia Cristotokos-Theotokos (María como "Madre de Cristo" o "Madre de Dios"), y el amplio tratamiento de ésta en el arte bizantino habían caracterizado a la iglesia oriental. El protagonismo de la Virgen quedaba ampliamente compensado con la misoginia del tratamiento de otras figuras femeninas, destacadamente Eva, la Magdalena y Santa María Egipcíaca. La renuncia al cuerpo (la carne enemiga del alma) y a las riquezas, que da oportunidad al arrepentimiento y la redención (y confía su gestión a la Madre Iglesia) solía ser el aspecto más destacable también en las vidas de otras santas y mártires.81 Sacramentos y cohesión social. Minorías religiosas
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    El pecado original,por Bertram von Minden, 1375. El tema de Adán y Eva daba la ocasión más habitual de representación de desnudos durante la Edad Media. Por último, la institucionalización de los sacramentos, especialmente la penitencia y la comunión pascual que se plantean como trámites anuales que el fiel ha de cumplir ante su párroco y confesor. La vivencia comunitaria de los sacramentos, sobre todo los que significan cambios vitales (bautismo, matrimonio, extrema unción), y los rituales funerarios, cohesionaban fuertemente a las sociedades locales tanto aldeanas como urbanas, sobre todo cuando se enfrentaban a la convivencia con otras comunidades religiosas -judíos en toda Europa y musulmanes en España-. La celebración de las festividades en días distintos (viernes los musulmanes, sábados los judíos, domingos los cristianos), los distintos tabúes alimentarios (cerdo, alcohol, rituales de matanza que obligan a separar las carnicerías) y la separación física de las comunidades -guetos, aljamas o juderías y morerías- planteaban una situación que, incluso con tolerancia religiosa, distaba mucho de ser un trato igualitario. Los judíos cumplieron una función social de chivo expiatorio que dio salida a las tensiones sociales en determinados momentos, con el estallido de pogromos (revueltas antijudías, que tras la conversiones masivas dieron paso a revueltas anticonversas) o con las políticas de expulsión (Inglaterra - 1290-, Francia -1394- y España -1492- y Portugal en 1496). La existencia de minorías religiosas dentro del cristianismo, en cambio, no podía ser aceptada, puesto que la comunidad política se identificaba con la unidad en la fe. Los definidos como herejes, por tanto, eran perseguidos por todos los medios. Delito y pecado. El sexo
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    En cuanto alas desviaciones del comportamiento que no supusieran desafíos de opinión sino delitos o pecados (conceptos identificables y de imposible deslindamiento), su tratamiento era objeto de las jurisdicciones civil (que aplicaba el fuero correspondiente, la legislación del reino o el derecho común) y religiosa (que aplicaba el Derecho Canónico en cuestiones ordinarias, o el procedimiento inquisitorial en caso necesario), cuya coordinación era a veces compleja, como ocurría con las desviaciones de la conducta sexual considerada correcta (masturbación, homosexualidad, incesto, estupro, amancebamiento, adulterio y otros asuntos matrimoniales).82 En cualquier caso, la vivencia de la sexualidad y la desnudez del cuerpo tuvo tratamientos muy distintos en cada época y lugar; y diferentes expectativas para cada nivel social (se consideraba que era propio de los campesinos un comportamiento animal, es decir, natural, y se pretendía que los nobles y clérigos tuvieran más voluntad para controlar sus instintos). También costumbres como los baños (conocidos desde las termas romanas y reintroducidos por los árabes) y prácticas como la prostitución fueron objeto de críticas morales y reglamentaciones más o menos permisivas, llegando en el caso de los baños progresivamente hasta la prohibición (se les acusaba de inmorales y de producir el afeminamiento de los guerreros), y en el de la prostitución al confinamiento en determinados barrios, la obligación de llevar determinadas prendas y la detención de sus actividades en determinadas fechas (Semana Santa). La erradicación de la prostitución no se concebía posible, dado lo inevitable del pecado, y su papel de mal menor que evitaba que el deseo irrefrenable de los varones fuera en contra del honor de las doncellas y las mujeres respetables. Por lo general, los historiadores suelen coincidir que el periodo de la Plena Edad Media fue una etapa de mayor libertad de costumbres que no tuvo que esperar a El Decamerón (1348), y que en algunas cuestiones, como la condición femenina, significó una verdadera promoción, tanto frente a la Alta Edad Media como frente a la Edad Moderna;83 aunque el extendido mito de que se llegara a dudar si la mujer tenía alma es un error filológico.84 Expansión geográfica de la Europa feudal
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    Willelm Dux, elDuque Guillermo de Normandía dirige sus tropas a la batalla de Hastings que le convertirá en rey de Inglaterra (1066). Tapiz de Bayeux, bordado pocos años después. La expansión geográfica se llevó a cabo, o se intentó llevar a cabo, al menos, en varias direcciones, siguiendo no tanto un propósito determinado por concepciones nacionalistas inexistentes en la época, sino la dinámica propia de las casas feudales. Los normandos, vikingos asentados en Normandía, dieron origen a una de las casas feudales más expansivas de Europa, que se extendió por Francia, Inglaterra e Italia, enlazada con las de Anjou- Plantagenet y Aquitania. Las casas de Navarra y Castilla (dinastía Jimena), Francia, Borgoña y Flandes (Capetos, Casa de Borgoña -extendida por la Península Ibérica-, Valois) y Austria (casa de Habsburgo) son otros buenos ejemplos, y todas ellas se vieron vinculadas por alianzas, enlaces matrimoniales y enfrentamientos sucesorios o territoriales, consustanciales a las relaciones feudo-vasalláticas y expresión de la violencia inherente al feudalismo.85 En el contexto espacial de la Europa Nórdica y Centro-Oriental tuvieron un desarrollo similar la Casa de Sweyn Estridsson danesa, la Bjälbo noruega y los Sverker y Erik suecos; y más tarde la Dinastía Jogalia o Jagellón (Hungría, Bohemia, Polonia y Lituania). En España, simultáneamente a la disolución del Califato de Córdoba (en guerra civil desde el 1010 y extinguido el 1031), se creó un vacío de poder que los reinos feudales cristianohispánicos de Castilla, León, Navarra, Portugal y Aragón (fusionado dinásticamente con el condado de Barcelona) intentaron aprovechar, expandiéndose frente a los reinos de taifas musulmanes en la llamada Reconquista. En las Islas Británicas, el reino de Inglaterra intentó repetidas veces invadir a Gales, Escocia e Irlanda, con mayor o menor éxito. Reconstrucción de un drakkar, embarcación usada habitualmente por los vikingos. En Europa del Norte, acabadas las invasiones de los vikingos, las riquezas saqueadas por éstos sirvieron para adquirir productos y servicios occidentales, creando en el Mar Báltico una próspera red comercial que atrajo a los escandinavos a la civilización occidental, mientras su expansión hacia el oeste por el Atlántico (Islandia y Groenlandia) no pasó de la mítica Vinlandia (asentamiento fracasado en América del Norte, en torno al año 1000). Los vikingos orientales (varegos), llegaron hasta Constantinopla, y fundaron los reinos de Ucrania y Rusia. Los vikingos meridionales (normandos) se instalaron en Normandía, Inglaterra, Sicilia y el sur de Italia, creando reinos centralizados y eficientes (Rolón, Guillermo el Conquistador y Rogerio I de Sicilia). En el este, en el año 955, Otón el Grande
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    batió a losmagiares en la Batalla del Río Lech y reincorporó Hungría a Occidente, al tiempo que comenzaba la "germanización" de Polonia, hasta entonces pagana. Posteriormente, desde tiempos de Enrique el León (siglo XII), los alemanes se fueron abriendo paso a través de las tierras de los vendos, hasta el Mar Báltico, en un proceso de colonización conocido como Ostsiedlung (que será mitificado posteriormente con el romántico nombre de Drang nach Osten, o Afán de ir hacia el Este, lo que sirvió para justificar la teoría nazi del espacio vital alemán Lebensraum). Pero sin lugar a dudas, el movimiento de expansión más espectacular, aunque finalmente fallido, fueron las Cruzadas, en donde selectos miembros de la nobleza guerrera occidental cruzaron el Mar Mediterráneo e invadieron el Medio Oriente, creando reinos de efímera duración. Luis IX de Francia (San Luis) dirigió a sus caballeros a un desembarco naval contra el fuerte egipcio de Damietta en la Quinta Cruzada (1217-1221). Las Cruzadas Artículo principal: Cruzadas Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas, en cumplimiento de un solemne voto, para liberar Tierra Santa de la dominación musulmana. El origen de la palabra remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en esas iniciativas, a partir de la petición del Papa Urbano II y las predicaciones de Pedro el Ermitaño. Las sucesivas cruzadas tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII. Fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las iglesias de Oriente. Balance de la expansión geográfica
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    Espada, cetro, orbey corona (con su característica cruz inclinada) de San Esteban de Hungría, rey magiar convertido al cristianismo y coronado en diciembre del año 1000 por el papa Silvestre II, en un acto similar al que protagonizó Carlomagno exactamente doscientos años antes, significando en este caso la expansión del cristianismo occidental y las instituciones feudales por la Europa centro-oriental. El balance de esta expansión fue espectacular, por comparación a la vulnerabilidad de la oscura época anterior: Tras medio siglo de instituciones carolingias, hacia 843 (Tratado de Verdún), los territorios que podían identificarse más o menos próximamente con ellas (lo que podría denominarse una formación social cristiano occidental) se extendían por Francia, el oeste y sur de Alemania, el sur de Gran Bretaña, las montañas septentrionales de España y el norte de Italia. Un siglo después, en la época de Batalla del Río Lech (955), no había región de Europa Occidental a salvo de las nuevas oleadas de invasores bárbaros, que parecían conducir a una nueva crisis de civilización.86 Sin embargo, en los dos siglos siguientes al fatídico año mil el panorama había cambiado completamente: para la época de la Batalla de Navas de Tolosa (1212), habían sido incorporadas a la civilización europea toda Italia hasta Sicilia, la Gran Bretaña no inglesa (Escocia y Gales), Escandinavia (que se expandía por el Atlántico Norte hasta Groenlandia), buena parte de Europa Oriental (Polonia, Bohemia, Moravia y Hungría, quedando los pueblos eslavos de los Balcanes y Rusia en la órbita del cristianismo oriental e institucionalizando sus propios reinos) y media Península Ibérica (en el transcurso del siglo XIII lo sería toda excepto el tributario reino nazarí de Granada, quedando marcado definitivamente el predominio cristiano sobre el estrecho de Gibraltar con la batalla del Salado -1340-). Otros territorios periféricos (como Lituania o Irlanda) estaban sometidos a una presión militar cada vez mayor por parte de los reinos centrales de la cristiandad latina. Más allá de los límites de Europa Occidental, las incursiones militares de huestes latinas de muy variada composición habían puesto en sus manos lugares tan lejanos como Constantinopla y los ducados de Atenas y Neopatria o Jerusalén y los Estados Cruzados. Cristianos, musulmanes y judíos en la Península Ibérica Artículo principal: Baja Edad Media en España Véanse también: Reconquista, Reinos de Taifas, Almorávides, Almohades, Reino de Portugal, Reino de Navarra, Corona de Castilla y Corona de Aragón Véanse también: Sancho III el Mayor, Alfonso VI de Castilla, Alfonso I el Batallador, Jaime I el Conquistador, Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio
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    Véanse también: IbnHazm, Avempace, Averroes, Maimónides, Yehudah Ben Samuel Halevi, Maslama de Madrid, Gonzalo de Berceo, Arcipreste de Hita, Ramon Llull, Bernal de Bonaval y Martín Codax Véanse también: Escuela de traductores de Toledo, Literatura medieval española, Mester de juglaría, Mester de clerecía, Lírica galaicoportuguesa, Literatura hispanohebrea, Teatro medieval español, Literatura sapiencial medieval en España y Literatura oral y tradicional medieval en euskera Véanse también: El Cid, Roger de Lauria y Al-Azraq Véanse también: Órdenes militares españolas, El monasterio en España, Historia del cristianismo en España, Instituciones españolas del Antiguo Régimen y Concejo de la Mesta Véanse también: Conquista de Navarra, Taifa de Toledo#Fin del dominio musulmán, Batalla de Zalaca, Batalla de Uclés, Taifa de Zaragoza#El gobierno almorávide y la conquista cristiana, Historia de Zaragoza#Çaragoça, Historia de Valencia#La Reconquista, Conquista de Mallorca, Batalla de las Navas de Tolosa, Historia de Córdoba (España)#Época cristiana, Historia de Sevilla#Reconquista, Historia de la Región de Murcia#Reconquista cristiana y Revuelta mudéjar Europa en 1328. Europa en la década de 1430.Europa en la década de 1470. El ocaso de la Edad Media (siglos XIV y XV) Muerte de Wat Tyler, líder de la revuelta campesina de 1381 en Inglaterra. El símil astronómico de ocaso, que Johan Huizinga convierte en otoño, es utilizado con mucha frecuencia en la historiografía, con un valor analógico que más que una decadencia
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    en lo económicoo lo intelectual refleja un claro agotamiento de los rasgos específicamente medievales frente a sus sustitutos modernos.87 La crisis del siglo XIV Artículo principal: Crisis del siglo XIV El final de la Edad Media llega con el comienzo de la transición del feudalismo al capitalismo, otro periodo secular de transición entre modos de producción que no finalizará hasta el final del Antiguo Régimen y el comienzo de la Edad Contemporánea, con lo que tanto este último periodo medieval como la Edad Moderna entera cumplen un papel similar y cubren una similar extensión temporal (500 años) a lo que significó la Antigüedad Tardía para el comienzo de la Edad Media. La ley de rendimientos decrecientes empezó a mostrar sus efectos a medida que el dinamismo de los campesinos forzó la roturación de tierras marginales y las lentas mejoras técnicas no podían sucederse a un ritmo semejante. La coyuntura climática cambió, acabando con el denominado óptimo medieval que permitió la colonización de Groenlandia y el cultivo de vides en Inglaterra. Las malas cosechas condujeron a hambrunas que debilitaron físicamente a las poblaciones, preparando el terreno para que la Peste negra de 1348 fuera una catástrofe demográfica en Europa. La repetición sucesiva de epidemias caracterizó un ciclo secular. Consecuencias de la crisis El matrimonio Arnolfini, por Jan van Eyck (1430), representa el interior de una acomodada casa burguesa, que ambientan bien algunos de los nuevos valores de esa emergente clase
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    social: la propiedadprivada ganada con el trabajo, la familia nuclear, la moderación, la discreción y la privacidad. La escena transcurre en Flandes, un emporio comercial y artesanal, que suscitó el florecimiento de una nueva forma de pintura, la de los primitivos flamencos que entre otras innovaciones, iniciaron la pintura al óleo, lo que permitía detalles sutilísimos para hacer cada vez más fieles los retratos, un género que siglos antes no tenía ninguna demanda social. Las consecuencias no fueron negativas para todos. Los supervivientes acumularon inesperadamente capital en forma de herencias, que pudo en algunos casos invertirse en empresas comerciales, o acumularon inesperadamente patrimonios nobiliarios. Las alteraciones de los precios de mercado de los productos, sometidos a tensiones nunca vistas de oferta y demanda cambió la forma de percibir las relaciones económicas: los salarios (un concepto, como el de circulación monetaria ya de por sí disolvente de la economía tradicional) crecían al tiempo que las rentas feudales pasaron a ser inseguras, obligando a los señores a decisiones difíciles. Alternativamente primero tendieron a ser más comprensivos con sus siervos, que a veces estuvieron en situación de imponer una nueva relación, liberados de la servidumbre; mientras que en un segundo momento, sobre todo tras algunas rebeliones campesinas fracasadas y duramente reprimidas, impusieron en algunas zonas una nueva refeudalización, o cambios de estrategia productiva como el paso de la agricultura a la ganadería (expansión de la Mesta).6 El negocio lanero produjo curiosas alianzas internacionales e interestamentales (señores ganaderos, mercaderes de la lana, artesanos de paños) que suscitaron verdaderas guerras comerciales (en ese sentido se ha podido interpretar las cambiantes alianzas y divisiones internas Inglaterra-Francia-Flandes durante la Guerra de los Cien Años, en la que Castilla se implicó en su propia guerra civil).88 Únicamente los nobles con más capacidad (demostrada la mayor parte de las veces por el despojo de nobles con menos capacidad) pudieron convertirse en una gran nobleza o aristocracia de grandes casas nobiliarias, mientras que la pequeña nobleza se empobrecía, reducida a la mera supervivencia o a la búsqueda de nuevos tipos de ingresos en la creciente administración de las monarquías, o a los tradicionales de la Iglesia. En las instituciones del clero también se va abriendo un abismo entre el alto clero de obispos, canónigos y abades y los curas de parroquias pobres; y el bajo clero de frailes o clérigos vagabundos, de opiniones teológicas difusas, o bien supervivientes materialistas en la práctica, goliardos o estudiantes sin oficio ni beneficio. En las ciudades, la alta burguesía y la baja burguesía viven un similar proceso de separación de fortunas, que hace imposible mantener que un aprendiz o incluso un oficial o un maestro de taller pobre tenga algo que ver con un mercader enriquecido por el comercio a larga distancia de la Hansa o las ferias de Champaña y de Medina, o un médico o un letrado salidos de la universidad para entrar en la alta sociedad. Se va abriendo paso la posibilidad (antes inaudita) de que la condición social dependa más de la capacidad económica (no necesariamente ligada siempre a la tierra) que del origen familiar. Frente al mundo medieval de los tres órdenes, basado en una economía agraria y firmemente ligada a la posesión de la tierra, emerge un mundo de ciudades basado en una
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    economía comercial. Loscentros de poder se desplazan hacia los nuevos burgos. Estos reequilibrios se vieron reflejados en los campos de batalla, ya que los caballeros feudales empezaron a ser superados por el desarrollo de técnicas militares como el arco de tiro largo,89 arma que los ingleses usaron para barrer a los franceses en la Batalla de Agincourt, en 1415, o la pica, usada por la infantería de mercenarios suizos. Es en esta época cuando aparecen los primeros ejércitos profesionales, compuestos por soldados a los que no les une un pacto de vasallaje con su señor sino la paga. A partir del siglo XIII se registran en Occidente los primeros usos de la de pólvora, invención china extendida desde la India por los árabes, pero de forma muy discontinua. Roger Bacon la describe en 1216) y hay relatos del uso de armas de fuego en la defensa musulmana de Sevilla (1248) y Niebla (1262, véase El cañón en la Edad Media). Con el tiempo, el oficio militar se envilece, devaluando las funciones de la nobleza con las de la caballería y los castillos, que quedan obsoletos. El aumento de los costes y las tácticas de batallas y asedios traerá como consecuencia el aumento del poder del rey frente a la aristocracia. La guerra pasa a depender no de las huestes feudales, sino de los crecientes impuestos, pagados por los no privilegiados. Díptico de Melun, de Jean Fouquet (1450). Panel izquierdo: Étienne Chevalier, el donante, con San Esteban, su santo patronímico. En otra época, la perspectiva jerárquica hubiera distanciado a un simple mortal, por muy poderoso que fuera, de personajes celestiales.
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    Mismo díptico, Panelderecho: La Virgen con el Niño. La modelo fue Agnès Sorel, amante del rey Carlos VII de Francia, lo que aumenta el atrevimiento de la representación, que aun así resultaba asumible por la sensibilidad de la época. Nuevas ideas Las nuevas ideas religiosas -que se adaptan mejor a la forma de vida de la burguesía que a la de los privilegiados- ya estuvieron en el fermento de las herejías que se habían producido previamente, a partir del siglo XII (cátaros, valdenses), y que habían encontrado eficaz respuesta en las nuevas órdenes religiosas mendicantes, insertas en el entorno urbano; pero en los últimos siglos medievales el husismo o el wycliffismo tienen una mayor proyección hacia lo que será la Reforma protestante del siglo XVI. El milenarismo de los flagelantes convivía con el misticismo de un Tomás de Kempis y con los desórdenes y corrupción de costumbres en la Iglesia que culminaron en el Cisma de Occidente. Fue devastador el impacto que tuvo en la cristiandad occidental el espectáculo de dos (y hasta tres) papas excomulgándose mutuamente (y a emperadores, reyes y obispos, y con ellos a todos sus sacerdotes y fieles), uno en la llamada cautividad de Aviñón a la que le sometía el rey de Francia (fille ainée de l'Eglise -hija mayor de la Iglesia-), otro en Roma y un tercero elegido por el Concilio de Pisa (1409). La situación no se recondujo totalmente ni siquiera con el Concilio de Constanza (1413), que si hubieran prosperado las tesis conciliaristas se habría convertido en una especie de parlamento europeo supranacional, cuasi-soberano y competente en toda clase de temas. Hasta la humilde Peñíscola se llegó a convertir por algún tiempo en el centro del mundo cristiano -para los escasos seguidores del Papa Luna-. Los intentos de imprimir mayor racionalidad al catolicismo ya venían estando presentes desde la cumbre de la escolástica de los siglos XII y XIII con Pedro Abelardo, Tomás de Aquino o Roger Bacon; pero ahora esa escolástica se enfrenta a su propia crisis y cuestionamiento interno, con Guillermo de Ockham o Duns Scoto. La mentalidad teocéntrica iba lentamente dando paso a una nueva antropocéntrica, en un proceso que culminará con el humanismo del siglo XV, en lo que ya puede denominarse Edad Moderna. Ese cambio no se limitó únicamente a las élites intelectuales: personalidades extravagantes, como Juana de Arco, se convierten en héroes populares (con el contrapunto de otras terribles, como Gilles de Rais -Barba Azul-);90 la mentalidad social va alejándose del conformismo temeroso para acoger otras concepciones que implican una nueva forma de afrontar el futuro y las novedades: Hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos. Villancico de Juan del Encina El anonimato conscientemente buscado en el que vivieron silenciosamente generaciones durante siglos Non nobis, Domine, non nobis, ¡No a nosotros, Señor, no a nosotros, sed nomini tuo da gloriam sino a tu nombre da la gloria! Salmos 115:1, musicalizado y utilizado muy frecuentemente para uso litúrgico. Se adoptó como lema de los templarios y aparece en la obra Enrique V de Shakespeare.91
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    y que seguirásiendo la situación de los humildes durante los siglos siguientes, da paso a la búsqueda de la fama y de la gloria personal, no sólo entre los nobles, sino en todos los ámbitos sociales: los artesanos comienzan a firmar sus productos (desde las obras de arte a las marcas artesanas), y cada vez es menos excepcional que cualquier acto de la vida deje su huella documental (libros parroquiales, registros mercantiles, escribanos, protocolos notariales, actos jurídicos). El desafío al monopolio económico, social, político e intelectual de los privilegiados, creaba lentamente nuevos espacios de poder en beneficio de los reyes, así como un lugar cada vez más amplio para la burguesía. Aunque la mayor parte de la población siguió siendo campesina, lo cierto es que el impulso y las novedades ya no provenían del castillo o el monasterio, sino de la Corte y la ciudad. Entre tanto, el amor cortés (procedente de la Provenza del siglo XI) y el ideal caballeresco se revitalizaron y pasaron a convertirse en una ideología justificativa del modo de vida nobiliario justo cuando este empezaba a estar en cuestión,92 viviendo una época dorada, obviamente decadente, localizada en el período de esplendor del ducado de Borgoña, que reflejó Johan Huizinga en su magistral El otoño de la Edad Media. Véanse también: Gótico tardío, Gótico flamígero, Gótico internacional, Primitivos flamencos, Trecento, Quattrocento, Dante, Petrarca, Bocaccio, Chaucer y Jean Froissart El fin de la Edad Media en la Península Ibérica Artículo principal: Crisis de la Edad Media en España Mientras que para el Mediterráneo Oriental el fin de la Edad Media supuso el avance imparable del islámico Imperio otomano, en el extremo occidental, los expansivos reinos cristianos de la Península Ibérica, tras un periodo de crisis y ralentización del avance secular hacia el sur, simplificaron el mapa político con la unión matrimonial de los Reyes Católicos (Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla), los acuerdos de estos con el de Portugal (Tratado de Alcáçovas, que suponían el reparto de influencias sobre el Atlántico) y la conquista de Granada. Navarra, dividida en una guerra civil entre bandos orientados e intervenidos por franceses y aragoneses, sería anexionada en su mayor parte a la creciente Monarquía Católica en 1512. Véanse también: Reino nazarí de Granada, Guerra Civil Castellana, Casa de Trastámara, Almogávar, Compromiso de Caspe, Guerra de Sucesión Castellana, Conquista de las Islas Canarias, Guerra Civil de Navarra y Guerra civil catalana Véanse también: La Biga y la Busca, Guerra de los Remensas, Sentencia arbitral de Guadalupe, Revuelta Irmandiña, Revuelta antijudía de 1391, Revuelta de Pedro Sarmiento, Cristiano nuevo, Inquisición española y Expulsión de los judíos de España Véanse también: Gótico isabelino, plateresco y manuelino
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    Decreto de laAlhambra por el que se expulsa a los judíos de España, el Portada manuelina de la mismo año que se iglesia de Golega. El conquista Granada, se Capilla del retorcimiento de las descubre América y Los Reyes Condestable en la columnas imita el de las Nebrija publica su Católicos, por Catedral de Burgos, gruesas maromas de los Gramática Castellana: Fernando Gallego gótico final (1482). barcos, en una nación 1492. Es el final de la (hacia 1490). marinera volcada en la Edad Media y el comienzo Era de los de la Edad Moderna, con descubrimientos. una unidad religiosa que acompañó a la unión de los reinos de la Monarquía Católica. Véase también Cronología de la Edad Media Medievalismo Arqueología medieval Filosofía medieval Ciencia medieval Pensamiento económico medieval Estrategia militar medieval Arte medieval Literatura medieval Teatro medieval Cantar de gesta Saga Épica medieval Música medieval Danza medieval Gastronomía de la Edad Media Indumentaria (Edad Media) Referencias
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    1. ↑ Edadmedia 476-1492 [1] 2. ↑ Perry Anderson, op. cit. 3. ↑ Aunque el primero que señaló la existencia de unidad en el periodo comprendido entre el siglo V y el XV fue el humanista Flavio Biondo, la gloria de haber utilizado antes que nadie el término Edad Media le corresponde al obispo de Alesia, Giovanni Andrea dei Bussi. En una carta suya del año 1469 se dice expresamente lo siguiente: «sed mediae tempestatis tum veteris, tum recentiores usque ad nostra tempora». Esa media tempestas era el esbozo de unos «tiempos medios», que servían de puente entre la gloriosa antigüedad clásica, a la que se mitificaba, y los nuevos tiempos, que habían vuelto sus ojos hacia aquel período de esplendor. Expresiones como medium aevum, media tempestas, media aetas, etc., aparecen en historiadores o filólogos desde comienzos del siglo XVI. Así, por ejemplo, las utilizaron Joaquin de Wat, en 1501, o Juan de Heerwagen, en 1532. Más avanzado el siglo, en 1575, las encontramos en Marco Welser y Adriano Junius. El uso de dichas expresiones puede, asimismo, rastrearse en el transcurso del siglo XVII: Conisius, en 1601; Goldats, en 1604; Vossius, en 1662; etc. Du Cange, en su célebre Glosario, aparecido en 1678, habló de la «mediae et infimae latinitatis». Puede decirse que el término Edad Media había sido plenamente admitido, por más que su origen no fuera propiamente obra de los historiadores, sino de los filólogos. No obstante, en el mismo siglo XVII se produjeron algunas precisiones de gran transcendencia acerca de los «tiempos medios». En 1665, Jorge Horn, en una obra titulada Arca Noé, llamaba «medium aevum» al período comprendido entre los años 300 y 1500. Poco tiempo después, en 1688, apareció un libro que iba a desempeñar un papel destacado en la fijación del concepto de Edad Media. Se trata de la Historia medii aevi a temporibus Constantini Magni ad Constantinopolim a Turcis captam, del que era autor Cristóbal Keller, profesor de la universidad alemana de Halle. Fue Keller, cuyas precisiones cronológicas sobre el Medievo son bien significativas, el punto de partida de la difusión y generalización de la expresión Edad Media. Valdeón, op. cit., vol 11 pg. 11. 4. ↑ Riu, Manuel (1978): Prólogo a la edición española en La historia del mundo en la Edad Media (The Shorter Cambridge Medieval History, The Later Roman Empire To The Twelfth Century). Madrid, Sopena, tomo I pg. XXIV. 5. ↑ Incluso en la actualidad se juzga a la Edad Media como una época mala o "fea", a la vez violenta, oscura e ignorante. Ahora sabemos que esta imagen es falsa, aunque hubo una Edad Media de la violencia, y no únicamente la de los conflictos y las guerras entre grupos y entre países, sino también las violencias contra los judíos, con el comienzo del antisemitismo, y la represión de los rebeldes a la doctrina de la Iglesia... Evidentemente, las Cruzadas también forman parte del balance negativo. Pero la Edad Media fue igualmente, y pienso que incluso ante todo, un gran peródo creador. Se puede apreciar en el terreno el arte, de las instituciones, por supuesto primordialmente en las ciudades (por ejemplo con las universidades), o incluso del pensamiento, en el que la filosofía que se ha llamado "escolástica" alcanzó altas cumbres del saber... la Edad Media
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    creó "lugares deencuentro" comerciales y festivos (las ferias, los mercados y las fiestas), en los que seguimos inspirándonos. Le Goff, op. cit., pgs. 115-116 En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas alumbradas a lo sumo por el fuego del hogar, en las estancias amplísimas de castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de un candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las ciudades. No obstante, ésta es una característica propia también del Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre medieval se le ve -o, al menos, se le representa en poesía y en pintura- en un ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas medievales es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes ocscuros apenas iluminados por una única ventana, están llenas de luz, incluso de una luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros: rojo, azul, oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros. Umberto Eco, Historia de la Belleza, pg. 99-100 6. ↑ a b Rodney Hilton, op. cit. 7. ↑ Le Goff, op. cit., pg. 63-64 8. ↑ Romano y Tenenti, op. cit. 9. ↑ El debate entre las distintas concepciones del feudalismo es uno de las clásicas discrepancias entre las escuelas institucionalista o restrictiva (François-Louis Ganshof Qu'est-ce que la féodalité? -Qué es el feudalismo-, 1947); y la materialista (Georges Duby Señores y Campesinos). Para el caso español es muy ilustrativo este texto de Salustiano Moreta (1978) Señores contra labradores: el malhechor feudal en la literatura: Respecto al feudalismo castellano, dado que la historiografía oficial y academicista partió de los presupuestos teórico-metodológicos positivistas y de una idea jurídico-política del feudalismo, no se dudó en asegurar «sin riesgo de error, que el sistema feudal no alcanzó en los Estados de la Reconquista su completo desarrollo y que la estructura social y política de la mayor parte de la España cristiana nunca llegó a constituirse según las formas políticas de los Estados feudales» (Luis García de Valdeavellano, Las instituciones feudales en España, pág. 231). En esta misma línea, a partir de la consideración del feudalismo como un fenómeno esencialmente político y superestructural, se formularía una distinción mixtificante entre régimen feudal y régimen señorial como categorías excluyentes y contrapuestas (Luis García de Valdeavellano, op. cit; Grassotti, Las instituciones feudo-vasalláticas en León y Castilla. Partiendo desde presupuestos positivistas, Salvador de Moxó ha puesto de manifiesto algunas de las limitaciones de las causas y razones aducidas por los dos autores anteriores para mantener la no feudalización castellana. Sociedad, estado y feudalismo, págs. 193-202.). Por fortuna la visión académico-oficial del feudalismo en general y del feudalismo castellano en particular resulta cada vez menos inapelable y su cuestionamiento crítico se halla en marcha, precisamente desde las perspectivas teórico-metodológicas derivadas -en unos casos
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    simplemente invocadas yen otros asumidas directa y conscientemente, aunque con desigual acierto y rigor de la otra concepción del feudalismo: el feudalismo entendido como modo de producción (Pese a no contar todavía con una sola monografía rigurosa sobre el feudalismo en Castilla analizado desde las categorías y métodos derivados de su consideración como «modo de producción» se han publicado ya algunos trabajos y se van ensayando, poco a poco, ciertas observaciones y problemas que apuntan hacia esa dirección: Bartolomé Clavero, Mayorazgo: propiedad feudal en Castilla (1369-1836), págs. 60 y ss.; Señorio y hacienda a finales del antiguo régimen en Castilla; Julio Valdeón Baruque, Prólogo en El modo de producción feudal, Akal, págs. 7-14; Sebastiá Domingo, Crisis de los factores mediatizantes del regimen feudal; Reyna Pastor de Togneri, Del Islam al Cristianismo, págs. 12 y ss.) 10. ↑ a b Pirenne, op. cit. 11. ↑ Le Goff, op. cit., pgs. 116-117 12. ↑ DRAE 13. ↑ Persona versada en el conocimiento de lo medieval. DRAE 14. ↑ Honoré de Balzac El público está harto de España, del Oriente y de la historia de Francia al modo de Walter Scott. 15. ↑ Véase todo lo referente a El código da Vinci. 16. ↑ Wolfram Eberhard (1952) Conquerors and Rulers. Social Forces in Medieval China ISBN 978-90-04-00515-0; Early Medieval China, revista historiográfica dedicada a la dinastía Han y el comienzo de la Tang; Bao Gan, Gabriel García- Noblejas Sánchez-Cendal, Ning Yao (2000) Cuentos Extraordinarios De La China Medieval, Madrid : Lengua de Trapo, ISBN 84-89618-47-X 17. ↑ Sociedad en el Japón medieval, en Artehistoria. 18. ↑ Literatura granadina (referencia a la embajada de Ibn Jaldún en la corte de Castilla en 1363 y en la de Tamerlán en 1401). Ibn Jaldún: Auge y decadencia de los Imperios (sobre Ibn Jaldún y su paralelismo con Ruy González de Clavijo). Vida y hazañas del Gran Tamorlán, con la descripción de las tierras de su imperio y señorío, de Ruy González de Clavijo (español moderno) en Cervantesvirtual. 19. ↑ Texto seleccionado por Claudio Sánchez Albornoz y Aurelio Viñas (1929) Lecturas de Historia de España, Madrid, p. 24, citado en Cervantesvirtual. 20. ↑ Texto del poema. El tema fue convertido en novela por John Maxwell Coetzee. Esperando a los bárbaros (Traducción de Concha Manella y Luis Martínez Victorio), Debolsillo: Barcelona, 2004 Comentario de la novela. 21. ↑ José Marín Riveros El problema bárbaro. 22. ↑ Marco Bussagli Comprender la arquitectura Madrid: Susaeta, ISBN 84-305- 4483-6 pg. 116 23. ↑ Anderson, Perry (1986) Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo, Madrid: Alianza ISBN 84-323-0355-0; Fernández, Llorens, Ortega y Roig (1986) Occidente, Barcelona: Vicéns Vives ISBN 84-316-2407-8 24. ↑ Jean Daniélou y otros (1982) Nueva historia de la Iglesia Ediciones Cristiandad, ISBN 84-7057-038-2 pg. 542. En el ámbito hispánico resultan ya clásicos los estudios de Manuel Díaz y Díaz referidos a las transformaciones en la educación de las élites y al renacimiento visigodo (en Gerardo Rodríguez, reseña de Rosamond McKitterick (ed.) (2002) La alta Edad Media. Europa 400-1000, Barcelona, Crítica; en Temas Mediev. v.13 n.1 Buenos Aires ene./dic. 2005.
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    25. ↑ SantaÚrsula y las Once Mil Vírgenes 26. ↑ Pálsson, Hermann (1971). Pinguin Classics (ed.). Hrafnkel's Saga and Other Icelandic Stories. ISBN 0-14-044238-3. 27. ↑ Hóman, B. y Szekfű, Gy. (1935). Magyar Történet. Budapest, Hungría: Király Magyar Egyetemi Nyomda. 28. ↑ No así la de Alejandría, que sobrevivió incluso al asesinato de Hipatia (415). El museo de Alejadría y la biblioteca de Alejandría habían sufrido muchas vicisitudes, como incendios y terremotos, y el Serapeum fue mandado derribar por el patriarca Teófilo en 391, aunque sus fondos, saqueados y desperdigados, sobrevivieron hasta la invasión musulmana (634), en que el califa Omar protagonizó otra célebre ofensa: Los libros de la Biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden con el Corán, y entonces son redundantes, citado en Curiosidades de la Ciencia de Leonardo Moledo [2]. 29. ↑ O bello sudario, o buen sudario. Procopio, en su Historia secreta reproduce así las palabras de Teodora: Quien ha recibido el poder soberano no debe vivir si se lo deja quitar. Tú César, si quieres huir, nada es más fácil... en cuanto a mí, Dios no permita que abandone la púrpura y aparezca en público sin ser saludada como emperatriz. Aprecio mucho esta antigua sentencia: "La púrpura es un glorioso sudario". (Citado por Pilar Benejam, Horizonte, pg. 106) 30. ↑ Arnold J. Toynbee (1971) Ciudades en marcha, Madid: Alianza pg. 64 ISBN 84- 206-9253-0 31. ↑ La Pronoia, en Imperio bizantino. Historia de Bizancio enfocada principalmente en el período de los Comnenos. 32. ↑ Pirene, op. cit. 33. ↑ Cf. Las mil y una noches en Wikisource 34. ↑ Ziauddin Sardar, Science in Islamic philosophy 35. ↑ Le Goff op. cit., pgs. 25-27 36. ↑ Berta Raposo Fernández (1999) Textos alemanes primitivos: La edad media temprana alemana en sus testimonios literarios, pg. 12 Universitat de València. ISBN 978-84-370-4049-3 37. ↑ Guy Fourquin (1977), Señorío y feudalismo en la edad media, Madrid: EDAF. ISBN 84-7166-347-3 38. ↑ Es la tesis principal de Perry Anderson op. cit.. Es comentada y criticada por Gregory Elliott (2004) Perry Anderson: El laboratorio implacable de la historia Universitat de València, ISBN 84-370-5935-6 pg. 144. La expresión síntesis feudal es utilizada habitualmente en ese sentido: Bisso y otros Occidente y su legado. Una historia. Volumen I. Desde las primeras civilizaciones a la crisis del mundo medieval ISBN 987-9164-80-6 reseña 39. ↑ Witold Kula Teoría económica del sistema feudal; Perry Anderson, op. cit. 40. ↑ Voces coto redondo, señorío y serna, en Diccionario Temático de la Enciclopedia de historia de España, Miguel Artola (dir.), pgs. 370-371 y 1086-1089 41. ↑ Platón, siguiendo un esquema triádico de tradición indoeuropea, plantea en sus diálogos (por ejemplo en Fedro y en República) una sociedad en la que los
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    trabajadores (representantes dela virtud cardinal de la templanza) sostienen a los guerreros que les defienden(fortaleza) y a los filósofos que les gobiernan (prudencia), y su conjunto en armonía produce la obtención final de la justicia. 42. ↑ Véanse los textos citados en Estamento. Fuentes: De consolatione Philosophiae, citado por CONSTABLE, G.,The orders of society. Three Studies in Medieval Religious and Social Thought. Cambridge, 1995, pp 267 y sigs. Institutes of Polity (1008-1010), citado por NICCOLI, O.. I sacerdoti, i guerrieri, i contadini. Storia di un'immagine della società. Milán, 1979, pg 13. GELABERT GONZÁLEZ, Juan Eloy. El control de la economía, pg. 591, cap. 7 de Historia de Europa, dir ARTOLA, Miguel, Espasa-Calpe, Madrid, 2007. ISBN 978-84-670-2630-6. Sobre el origen de la división entre oratores, bellatores y laboratores (en francés) leforumcatholique. Gesta episcoporum cameracensium (1024). Carmine ad Robertum regem (1027-1031). SERVERAT, Vincent: La Pourpre et la glèbe. Rhétorique des états de la société dans l'Espagne médiévale (ELLUG : Grenoble, 1997), sobre todo p. 75-124.; mismo autor: Sobre algunas tríadas sociales en la Hispania medieval : de Isidoro de Sevilla a Rodrigo Sánchez de Arévalo, Revista de Literatura Medieval 19 (2007), sobre todo p. 208-218. ALVARADO PLANAS, Javier: De la ideología trifuncional a la separación de poderes (UNED : Madrid, 1993). Partida 2, título XXI, introducción. 43. ↑ Copla X de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique 44. ↑ Arnold Hauser Historia social de la literatura y el arte 45. ↑ La identificación entre clero y nobleza como privilegiados, y el papel clave de los votos, era evidente en el momento de su supresión durante la Revolución francesa, y se explicitó en los debates de la Asamblea (decreto del 13 de febrero de 1790), comentados en De la convocación a la revolución. La Constitución francesa de 1791 de Chantal López y Omar Cortés. Lo mismo ocurrió en el caso español: Secularización: Estado e iglesia en tiempos de Gómez Farias, de Anne Staples, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, Álvaro Matute (editor), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, v. 10, 1986, p. 109-123 46. ↑ Etimológicamente humilior significa los más humildes, los más pobres. Humilis, - e Adjetivo. Humilde; pobre. Breve vocabulario latín-castellano: H. El humilior es el que se encuentra rebajado en tierra (ad humun). Humillarse es rebajarse porque se supone que la tierra es lo más bajo (infima) que hay en el mundo. El mismo origen tiene humor (humildad), según Marcus Terentius Varro, De Lingua Latina, traducción de Manuel Antonio Marcos Casquero, Anthropos 1990 ISBN 84-7658- 238-2 Pg.19. Honestior significa los más honestos, los más honrados: Honestior, - ius Adjetivo en grado comparativo de “honestus”. Honestus, -a, -um Adjetivo. Honesto, honrado. Breve vocabulario latín-castellano: H 47. ↑ La novela de Ken Follett Los pilares de la tierra refleja ese ambiente. 48. ↑ Pierre Riché, Gerbert d'Aurillac, le pape de l'an mil, Paris, 1987. Riché, Pierre (1990). Gerberto, el Papa del año mil, Editorial Nerea. ISBN 978-84-86763-45-9. 49. ↑ Donald K. Yeomans (1998). «Great Comets in History». Jet Propulsion Laboratory. Consultado el 15-03-2007. 50. ↑ Le Goff, op. cit., especialmente pg. 20 y capítulo 7 El imaginario religioso de la Edad Media. Ángeles y demonios, santas y santos, lo maravilloso, dragones y hadas, pgs. 95-105
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    51. ↑ UmbertoEco (2004) Historia de la Belleza, Barcelona:Lumen, ISBN 84-264- 1468-0, pg. 121 52. ↑ Georges Duby (1987) Atlas histórico mundial, Madrid: Debate, ISBN 84-7444- 349-0 53. ↑ Dos traducciones al castellano: [3] [4] 54. ↑ Sátiras contra el rústico y fiestas carnavalescas, en Umberto Eco (2007) Historia de la Fealdad, Barcelona: Lumen ISBN 978-84-264-1634-6, pgs. 137. 55. ↑ Citado por E. Pablo Molina El latido impetuoso de la letra. Violencia y Literatura en algunos textos hispanoamericanos 56. ↑ Umberto Eco, op. cit. pg. 137 y 140. 57. ↑ Umberto Eco op. cit., pg. 135. El tema de la risa en la Edad Media ha sido tratado también por Eco en su novela El nombre de la rosa. 58. ↑ Basándose en una teoría de Eugenio D'Ors se ha aplicado esta idea a los periodos del Arte griego: constructivo=arcaico, pleno=clásico y decadentes=helenístico; y veía paralelismos en el Renacimiento: Quattrocento-Cinquecento-Manierismo; o en otros periodos: Barroco tenebrista-Barroco triunfante-Rococó; Neoclasicismo- Romanticismo. 59. ↑ Salustiano Moreta (1978) Malhechores feudales. Violencia, antagonismos y alianzas de clases en Castilla, siglos XIII-XIV Madrid : Catedra, ISBN 84-376- 0129-0. Una selección del texto en Señores contra labradores: el malhechor-feudal en la literatura. El ascenso de la nobleza. Resistencia antiseñorial. en Artehistoria. También desarrolla la idea Duby, op. cit. 60. ↑ Si las ciudades y la burguesía son una contradicción inherente al sistema feudal en su dinamismo, o algo extraño y externo al modo de producción feudal, es un debate clásico de la historiografía materialista, expuesto en Rodney Hilton, op. cit.. Una visión irónica de esta dinámica se encuentra en la parodia de estudio de economía histórica El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media, en Allegro ma non troppo, de Carlo Cipolla (1988, ed. española de 1991), Barcelona:Crítica Drakontos ISBN 84-7423-509-X 61. ↑ A partir del siglo IX las Bimaristan entregaban diplomaturas de medicina a estudiantes que realizaban prácticas hospitalarias para ejercer profesionalmente como médicos. John Bagot Glubb Quotations on Islamic Civilization: En tiempos de Mamun, las escuelas de medicina fueron extremadamente activas en Bagdad. El primer hospital público gratuito fue abierto en Bagdad durante el califato de Harun Al-Rashid. Al desarrollarse este sistema, médicos y cirujanos fueron requeridos para impartir lecciones en la escuela de médicos, y entregaban diplomas a aquellos a los que consideraban cualificados para practicar la medicina. El primer hospital en Egipto fue abierto en 872, y a partir de entonces saltaron a todo lo largo y ancho del Imperio, desde Al-Andalus hasta Persia. La Universidad de Al Karaouine (Fez, Marruecos, 859) es considerada la más antigua del mundo (The Guinness Book Of Records, Published 1998, ISBN 0-553- 57895-2, P.242). La primera universidad completa sería la Universidad Al-Azhar (El Cairo, Egipto, siglo X), que ofrecía una amplia variedad de graduaciones académicas, incluyendo estudios de post-grado.
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    62. ↑ HASKINS,Charles H., Rennaisance of the twelfth Century, 1927, p. 358 63. ↑ *Thomas Woods, How the Catholic Church Built Western Civilization (Washington, DC: Regenery, 2005), ISBN 0-89526-038-7 64. ↑ Texto latino 65. ↑ Texto latino. Texto castellano. 66. ↑ island in the sea of feudalism cita -sin indicar la fuente- R. J. A. White (1967) A Short History of England Cambridge University Press, ISBN 0-521-09439-9, pg. 53 67. ↑ Un ejemplo de esta utilización nos lo ofrecen quienes citan (descontextualizando sus circunstancias históricas) el conocido refrán alemán, «El aire de la ciudad os hará libres», como corroboración de la tesis ideológica que atribuye a la ciudad, en general, la capacidad de conseguir que un sujeto de la especie humana pueda alcanzar la libertad, es decir, sin tener en cuenta que el refrán citado se formula en el proceso de transformación del sistema feudal en el sistema constituido por las ciudades burguesas de la baja edad media. Gustavo Bueno, Sobre la educación para la ciudadanía democrática, en catobeplás. 68. ↑ Jn 8,32 69. ↑ El siervo huido se consideraba libre de retornar con su señor si conseguía domiciliarse en una corporación urbana por un año y un día. R. J. A. White, op. cit., pg 54 70. ↑ La liga hanseática en Proa a la mar, nº 135. 71. ↑ Otros consulados, como Perpiñán y Malta, se abren ya en el siglo XVII. Enciclopedia General del Mar. Ediciones Garriga Barcelona (1957) 72. ↑ Michel Mollat y Philippe Wolff (1970) Edición española de 1979 Uñas azules, Jacques y Ciompi. Las revoluciones populares en Europa en los siglos XIV y XV, Madrid: Siglo XXI ISBN 84-323-0232-5 73. ↑ Eugenia Rico La tierra de los cátaros, El Mundo, especial viajes, diciembre de 2002. La escena novelada por Sophy Burnham (2003) El Tesoro de Montsegur México: Ediciones B ISBN 84-666-1096-0 pg. 43 74. ↑ Le Goff, op. cit., pgs. 40-41 y pg. 50 75. ↑ Toynbee op. cit. 76. ↑ Francisco Tomás y Valiente y otros (1996) Autonomía y soberanía. Una consideración histórica, Madrid: Marcial Pons; citado en Revista de estudios histórico-jurídicos nº 21, Valparaíso 1999 ISSN 0716-5455 77. ↑ Valdeón, op. cit, especialmente La época de las ideas universales. El pontificado y el imperio. Las Cruzadas. Capetos y Angevinos, pg. 131-157. 78. ↑ Texto en latín en la Nova Vulgata. 79. ↑ Para toda la sección Le Goff, op. cit., pgs. 80-87; la cita en cursiva, de Agustín Rico Mansilla En torno a Gonzalo de Berceo: Los "milagros de Nuestra Señora" y el culto a la Virgen, de donde también es esta cita: Casi todos los historiadores que han estudiado el tema están de acuerdo en un punto: En Europa, los siglos XII y XIII marcaron el auge de uno de los
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    fenómenos más interesantesdel cristianismo, el culto a la Virgen María (Gerli,1988). Hasta ese momento, la devoción a la Virgen, aun existiendo, había sido algo de importancia menor en la Iglesia. Hilda Graef (1967), desde la más estricta ortodoxia católica, considera al siglo XII como la edad de oro de la mariología. Y Atienza (1991) estima que el culto a María en el occidente cristiano estalló masivamente a finales del siglo XI, se expandió a lo largo de los siglos XII y XIII y se estabilizó, pero con una implantación popular cada vez más amplia, a partir del siglo XIV. Véase también una perspectiva más tradicionalista en el artículo Devoción a la Santísima Virgen María de la Enciclopedia Católica. 80. ↑ Juan Martín Velasco Diccionario de Mariología Págs. 580-582: Paganismo y devoción a María; también Agustín Rico Mansilla op. cit. parece casi seguro que la consideración y aceptación por la Iglesia del protagonismo mariano en el misterio de la Encarnación fue evolucionando progresivamente desde el siglo II hasta el V (Concilio de Efeso), pero no puede afirmarse con seguridad que se difundiera entre la gran masa de fieles y, menos aún, que fuese objeto de un culto generalizado. Por otra parte, conviene recordar que la liturgia católica fue sustituyendo muy lentamente a los primitivos cultos precristianos, los cuales tardaron varios siglos en olvidarse; aún se pueden rastrear en muchas fiestas actuales de base pagana. Hemos visto que el estudio de las festividades dedicadas a María aporta algunos datos: En la Iglesia oriental solo se tiene noticia de una fiesta anterior al siglo V: la "Conmemoración de Santa María": y, a principios del siglo VI, la del "Tránsito de la Virgen". Sorprendentemente, en la Iglesia romana no se conocen fiestas marianas hasta el siglo VII, lo qué induce a pensar que la evolución fue bastante más lenta. 81. ↑ Georges Duby (1996) Damas del siglo XII, Madrid, Alianza; especialmente María Magdalena (editado como separata: ISBN 84-206-4699-7) 82. ↑ Martine Charageat y Miguel Ángel Motis Dolader Sexo. Edad Media y Renacimiento. Diferentes maneras de vivir el matrimonio y la sexualidad en las comunidades cristianas y en las hebreas, en Florilegio medieval, Biblioteca Gonzalo de Berceo. 83. ↑ Adeline Rucqoi La mujer en la Edad Media. El renacimiento terminó con las conquistas femeninas de los siglos XI al XIII en Florilegio Medieval, Biblioteca Gonzalo de Berceo. 84. ↑ Uta Ranke-Heinemann La mujer según Tomás de Aquino, en Florilegio Medieval, Biblioteca Gonzalo de Berceo. 85. ↑ Duby, op. cit. 86. ↑ Es la tesis que defiende el historiador Kenneth Clark en Civilization, un prestigioso documental televisivo de la BBC, de la que se publicó también un libro. 87. ↑ Huizinga op. cit.. Aragonés y castellano en el ocaso de la Edad Media ISSN 0213-2486, Nº 10-11, 1993, pags. 51-84 Promotores, arquitectos y talleres en el ocaso de la Edad Media María Victoria Herráez Ortega, Gerardo Boto Varela, 2004, ISBN 84-9773-161-1). En la Historia De Las Ideas Políticas de Jean Touchard se le da a esta periodización un valor comparativo con las demás:
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    Capítulo III: LaAlta Edad Media: un empirismo hierocrático (siglos V a X). Capítulo IV: La Edad Media: el poder pontificio entre los antiguos (siglos XI a XIII). Capítulo V: El ocaso de la Edad Media (siglos XIV y XV). Reseña de la 6ª edición (2006) ISBN: 8430943552. 88. ↑ Santos Madrazo Madrazo (1969) Las dos Españas. Burguesía y nobleza, los orígenes del precapitalismo español Editorial Z Y X. 89. ↑ Arqueros en la Edad Media 90. ↑ Ernesto Ferrero Barbablú. Gilles de Rais y el ocaso de la Edad Media. La historia verdadera que anticipó en cuatrocientos años las fantasias más perversas del marqués de Sade. 91. ↑ Liber Psalmorum 115:1 en Vatican.va. Fragmento de la película Enrique V de Kenneth Branagh (subtítulos en francés). 92. ↑ Arnold Hauser Historia social de la literatura y el arte. Bibliografía Anderson, Perry (1979). Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo, Madrid: Siglo XXI. ISBN 84-323-0355-0. Duby, Georges (1976). Guerreros y Campesinos. Desarrollo inicial de la economía europea (500-1200), Trotta. ISBN 84-323-0229-5. Fourquin, Guy (1977). Señorío y feudalismo en la edad media, Madrid: EDAF. ISBN 84-7166- 347-3. Gilson, Étienne (2007). La filosofía en la Edad Media: desde los orígenes patrísticos hasta el fin del siglo XIV, Versión española de Arsenio Pacios y Salvador Caballero. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-2861-2. Le Goff, Jacques (2007). La Edad Media explicada a los jóvenes, Barcelona: Paidos. ISBN 978-943-1988-4. Heers, Jacques (2000). La invención de la Edad Media, Trotta. ISBN 978-84-8432-032-6. Hilton, Rodney (ed., artículos de Maurice Dobb, Karl Polanyi, R. H. Tawney, Paul Sweezy, Kohachiro Takahashi, Christopher Hill, Georges Lefebvre, Giuliano Procacci, Eric Hobsbawm y John Merrington) (1976, 1977 en español). La transición del feudalismo al capitalismo, Barcelona: Crítica. ISBN 84-7423-017-9. Huizinga, Johan (2006). El otoño de la Edad Media, Torre de Goyanes. ISBN 978-84-95101-36-5. Pernoud, Régine (1986). ¿Qué es la Edad Media?, Magisterio Español. ISBN 978-84-265-2512-3. Pirenne, Henri. Mahoma Y Carlomagno, Madrid: Alianza. ISBN 978-84-206-2214-9. Romano, Ruggiero y Tenenti, Alberto (1971). Los fundamentos del mundo moderno. Edad Media tardía, Renacimiento, Reforma, Madrid, Siglo XXI. Depósito Legal M. 23.301-1970. Valdeón Baruque, Julio y García de Cortázar, José Ángel, en Fernández Álvarez, Manuel; Avilés Fernández, Miguel y Espadas Burgos, Manuel (dirs.) (1986). Gran Historia Universal (volúmenes 11, 12 y 13), Barcelona: Club Internacional del Libro. ISBN 84-7461-654-9. Enlaces externos Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Edad Media. Centros de investigación
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    Departament d'Història Medieval,Paleografia i Diplomàtica. Universitat de Barcelona. (en catalán) Cuadernos de Historia Medieval. Universidad Autónoma de Madrid. Área de Historia Medieval. Enlaces a webs de interés. Departamento de Historia Medieval. Universidad Complutense de Madrid. Seminario de Estudios Medievales y Renacentistas. Universidad de Salamanca. Departamento de Historia Medieval. Universidad de Sevilla Revista d'Història Medieval, Departamento de Historia Medieval. Universidad de Valencia. Departamento de Estudios Medievales. CSIC. Instituto de Historia Antigua y Medieval "Prof. José Luis Romero", Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Artehistoria Alta Edad Media. Plena y Baja Edad Media. Vida cotidiana en la Alta Edad Media. Vida cotidiana en la Plena y Baja Edad Media. Biblioteca Gonzalo de Berceo Página principal Florilegio medieval VIDA COTIDIANA EN LA EDAD MEDIA (Actas VIII Semana de Estudios Medievales, Nájera 1997) Historia Antigua http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_Antigua De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda
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    Piedra de Rosetta,singularísimo objeto descubierto en 1799 y cuyo estudio permitió el comienzo del desciframiento de los jeroglíficos egipcios, lo que abrió el camino a una Historia Antigua desde nuevos supuestos metodológicos. La Edad Antigua es la época histórica que coincide con el surgimiento y desarrollo de las primeras civilizaciones o civilizaciones antiguas. El concepto más tradicional de historia antigua presta atención al descubrimiento de la escritura, que convencionalmente la historiografía ha considerado el hito que permite marcar el final de la Prehistoria y el comienzo de la Historia, dada la primacía que otorga a las fuentes escritas frente a la cultura material, que estudia con su propio método la arqueología. Otras orientaciones procuran atender al sistema social o el nivel técnico. Recientemente, los estudios de genética de poblaciones basados en distintas técnicas de análisis comparativo de ADN y los estudios de antropología lingüística están llegando a reconstruir de un modo cada vez más preciso las migraciones antiguas y su herencia en las poblaciones actuales.1 Sea cual fuere el criterio empleado, coincide que en tiempo y lugar unos y otros procesos cristalizaron en el inicio de la vida urbana (ciudades muy superiores en tamaño y diferentes en función a las aldeas neolíticas), la aparición del poder político (palacios, reyes), de las religiones organizadas (templos, sacerdotes), una compleja estratificación social, esfuerzos colectivos de gran envergadura que exigen prestaciones de trabajo obligatorio e impuestos, y el comercio de larga distancia (todo lo que se ha venido en llamar «revolución urbana»);2 nivel de desarrollo social que por primera vez se alcanzó en la Sumeria del IV milenio a. C., espacio propicio para la constitución de las primeras ciudades-estado competitivas a partir del sustrato neolítico que llevaba ya cuatro milenios desarrollándose en el «Creciente fértil».3 A partir de ellas, y de sucesivos contactos (tanto pacíficos como invasiones) de pueblos vecinos (culturas sedentario-agrícolas o nómada-ganaderas que se nombran tradicionalmente con términos de validez cuestionada, más propios de familias lingüísticas que de razas humanas: semitas, camitas, indoeuropeos, etc.), se fueron conformando los primeros estados de gran extensión territorial, hasta alcanzar el tamaño de imperios multinacionales.
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    Procesos similares tuvieronlugar en diversos momentos según el área geográfica (sucesivamente Mesopotamia, el valle del Nilo, el subcontinente indio, China, la cuenca del Mediterráneo, la América precolombina y el resto de Europa, Asia y África); en algunas zonas especialmente aisladas, algunos pueblos cazadores-recolectores actuales aún no habrían abandonado la prehistoria mientras que otros entraron violentamente en la edad moderna o contemporánea de la mano de las colonizaciones del siglo XVI al XIX. Los pueblos cronológicamente contemporáneos a la Historia escrita del Mediterráneo Oriental pueden ser objeto de la Protohistoria, pues las fuentes escritas por romanos, griegos, fenicios, hebreos o egipcios, además de las fuentes arqueológicas, permiten hacerlo. La Antigüedad clásica se localiza en el momento de plenitud de la civilización grecorromana (siglo V a. C. al II d. C.) o en sentido amplio, en toda su duración (siglo VIII a. C. al V d. C.). Se caracterizó por la definición de innovadores conceptos sociopolíticos: los de ciudadanía y de libertad personal, no para todos, sino para una minoría sostenida por el trabajo esclavo; a diferencia de los imperios fluviales del antiguo Egipto, Babilonia, India o China, para los que se definió el impreciso categoría de «modo de producción asiático», caracterizados por la existencia de un poder omnímodo en la cúspide del imperio y el pago de tributos por las comunidades campesinas sujetas a él, pero de condición social libre (pues aunque exista la esclavitud, no representa la fuerza de trabajo principal).4 El final de la Edad Antigua en la civilización occidental coincide con la caída del Imperio romano de Occidente (en el año 476; el Imperio romano de Oriente sobrevivió toda la Edad Media hasta 1453 como Imperio bizantino), aunque tal discontinuidad no se observa en otras civilizaciones. Por tanto, las divisiones posteriores (Edad Media y Edad Moderna) pueden considerarse válidos sólo para aquélla; mientras que la mayor parte de Asia y África, y con mucha más claridad América, son objeto en su historia de una periodización propia. Algunos autores culturalistas hacen llegar la Antigüedad tardía europea hasta los siglos VI y VII, mientras que, la escuela "mutacionista" francesa la extiende hasta algún momento entre los siglos IX y XI. Distintas interpretaciones de la historia ponen el acento en cuestiones económicas (transición del modo de producción esclavista al modo de producción feudal, desde la crisis del siglo III); políticas (desaparición del imperio e instalación de los reinos germánicos desde el siglo V); o ideológicas, religiosas (sustitución del paganismo politeísta por los monoteísmos teocéntricos: el cristianismo —siglo IV— y posteriormente el islam —siglo VII—), filosóficas (filosofía antigua por la medieval) y artísticas (evolución desde el arte antiguo —clásico— hacia el arte medieval — paleocristiano y prerrománico—).5 Las civilizaciones de la Antigüedad son agrupadas geográficamente por la historiografía y la arqueología en zonas en que distintos pueblos y culturas estuvieron especialmente vinculados entre sí; aunque las áreas de influencia de cada una de ellas llegaron en muchas ocasiones a interpenetrarse e ir mucho más lejos, formando imperios de dimensiones multicontinentales (el Imperio persa, el de Alejandro Magno y el Imperio romano),
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    talasocracias (‗gobierno delos mares‘) o rutas comerciales y de intercambio de productos e ideas a larga distancia; aunque siempre limitadas por el relativo aislamiento entre ellas (obstáculos de los desiertos y océanos), que llega a ser radical en algunos casos (entre el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo). La navegación antigua, especialmente la naturaleza y extensión de las expediciones que necesariamente tuvieron que realizar las culturas primitivas de Polinesia (al menos hasta la Isla de Pascua), es un asunto aún polémico. En algunas ocasiones se ha recurrido a la arqueología experimental para probar la posibilidad de contactos con América desde el Pacífico. Otros conceptos de aplicación discutida son la prioridad del difusionismo o del desarrollo endógeno para determinados fenómenos culturales (agricultura, metalurgia, escritura, alfabeto, moneda, etc.) y la aplicación del evolucionismo en contextos arqueológicos y antropológicos. Contenido [ocultar] 1 Pueblos, culturas y civilizaciones en la Edad Antigua o 1.1 Próximo Oriente antiguo  1.1.1 Mesopotamia antigua  1.1.2 Persia antigua  1.1.3 Anatolia y Armenia antiguas  1.1.4 Levante mediterráneo antiguo  1.1.5 Siria, Jordania y Arabia antiguas  1.1.6 Valle del Nilo antiguo o 1.2 Mediterráneo y Europa antiguos  1.2.1 Grecia antigua  1.2.2 Islas del Mediterráneo antiguo  1.2.2.1 Chipre antiguo  1.2.2.2 Islas del Mediterráneo Occidental antiguo  1.2.3 África Noroccidental antigua  1.2.4 Europa Occidental antigua  1.2.5 Italia y Roma antiguas  1.2.6 Balcanes y Europa Oriental antiguos o 1.3 Eurasia Septentrional antigua o 1.4 Asia Central y Meridional antiguas o 1.5 Extremo Oriente antiguo o 1.6 África Subsahariana antigua o 1.7 América antigua  1.7.1 Norteamérica y Mesoamérica antiguas  1.7.2 Caribe antiguo  1.7.3 Sudamérica antigua o 1.8 Oceanía antigua 2 Mapas y cronología de la Edad Antigua o 2.1 Formaciones históricas en torno al espacio mediterráneo o 2.2 Tabla cronológica por continentes 3 Ficción
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    o 3.1 Literatura o 3.2 Cine o 3.3 Televisión o 3.4 Historieta 4 Véase también 5 Notas 6 Bibliografía 7 Enlaces externos [editar] Pueblos, culturas y civilizaciones en la Edad Antigua Tableta de arcilla sumeria con escritura cuneiforme de finales del III milenio a. C. La innovación de la escritura es de tal magnitud para el desarrollo de la civilización que se identifica con la historia misma. [editar] Próximo Oriente antiguo [editar] Mesopotamia antigua Artículo principal: Historia de Mesopotamia La desembocadura del Tigris y el Éufrates (los dos ríos —pótamos— en medio —meso— de los cuales se desarrolló este espacio de civilización) en la Baja Mesopotamia dio origen a la acumulación de depósitos aluviales en la zona de marismas que va ganando
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    paulatinamente terreno almar frente a la costa en retroceso del Golfo Pérsico (actualmente a más de cien kilómetros del lugar que ocupaba en el IV milenio a. C., y con los dos ríos confluyentes —Shatt al-Arab—). La zona fue propicia (con la condición de mantener una gran capacidad de organización social para el trabajo colectivo en la construcción de obras hidráulicas como canalizaciones), regadío y drenajes, para el desarrollo de las ciudades- estado sumerias (Ur, Uruk, Eridú, Lagash). Éstas, en competencia entre sí y con los pueblos nómadas de estepas y desiertos circundantes (los del sur y oeste englobados por la historiografía en el amplio concepto étnico de semitas y los del este en la zona irania donde se fue formando la civilización elamita), así como con los núcleos que se fueron formando más al norte (Babilonia) y más al norte aún en la Alta Mesopotamia (Nínive); fueron desarrollando las características constitutivas de la civilización (sociedad compleja) y el estado (superestructura político-ideológica): templo, clase sacerdotal y religión organizada, frontera, guerra territorial, ejército, propaganda, impuestos, burocracia, monarquía, construcciones como murallas y zigurats; y el rasgo que marca el inicio de la historia: el registro de la memoria en la escritura. La dinámica del crecimiento territorial llevó a la formación de imperios, que en su pretensión de monopolizar el poder, se describían a sí mismos como un continuo espacial "entre el mar pequeño y el mar grande" (el Golfo Pérsico y el Mediterráneo), en enumeraciones más o menos fiables de pueblos anexionados, destruidos, dispersados, rechazados, sometidos, tributarios, o simplemente socios comerciales, aliados o contactos diplomáticos. Renacimiento sumerio Imperio acadio Imperio babilónico Imperio asirio Mitanni Imperio medio asirio Imperio neobabilónico o Imperio caldeo Imperio nuevo asirio o Imperio neoasirio6 Los jardines colgantes de Babilonia, fueron alguna vez una de las siete maravillas del mundo Estatua sedente del antiguo, símbolo del poder del Imperio príncipe Gudea, neobabilónico, hoy apenas existe evidencia de su Tiglatpileser III, rey patesi de la ciudad- existencia. Cuadro del siglo XIV de Martin van de Asiria del siglo estado sumeria de Heemskerck; al fondo se ve la legendaria Torre VIII a. C. Lagash. de Babel.
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    [editar] Persia antigua Esculturade un animal fantástico. Persépolis. Artículo principal: Historia de Irán Cordilleras, mesetas, estepas y desiertos caraterizan un difícil medio físico entre el Éufrates al este, el Golfo Pérsico al sur, el Indo al este y los Montes Elburz, el Mar Negro y el río Oxus al norte. No obstante, también son la vía terrestre que conecta el Próximo Oriente con el Asia Central y el Asia Meridional (más difícilmente, siendo más usada la conexión marítima); y a través de esas zonas, en última instancia, con el Extremo Oriente. La extensa región persa o irania cumpliría un papel clave en la teoría indoeuropea, de debatida validez, que suponía la existencia de un grupo ancestral de pueblos de las estepas portadores de rasgos comunes (lingüísticos, étnicos, culturales e incluso de estructura de pensamiento), esencialmente ganaderos (otorgaban un gran valor a vacas, caballos y perros), de estructura social patriarcal, jerarquizada y triádica (visible incluso en su panteón de dioses7 ), que protagonizaron una gigantesca expansión que incluiría la conquista de India por los arios; la de Europa por los predecesores de griegos, latinos, celtas, germanos y eslavos; y la de Mesopotamia, Anatolia, Levante y Egipto por medos y persas. Imperio elamita Imperio aqueménida Zoroastrismo Yazidismo Pueblos iranios Lenguas iranias Medos Persas Partos Kurdos
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    Investidura de ArdacherI (fundador de la dinastía Friso de los sasánida —siglo III—) por el dios Ahura Mazda. Capitel de la apadana Sus caballos pisotean al anterior rey, Artabán IV, inmortales. del palacio de Darío y a la deidad negativa Ahriman. Naqsh i Rustam. en Susa. [editar] Anatolia y Armenia antiguas Creseida de plata. Moneda emitida por el rey Creso de Lidia siglo VI a. C. La península de Anatolia, vía terrestre entre Asia y Europa, de la que la separa el estrecho del Bósforo y las numerosas islas del Egeo, con las que siempre mantuvo un continuo cultural (del que son muestra los aqueos y troyanos del mito homérico), estuvo en el corazón de las innovaciones de la Revolución Neolítica y la Revolución Urbana, desarrollando estados poderosos que entraron en relación y competencia con los mesopotámicos e incluso con Egipto. Hacia el norte, la costa del Mar Negro (el Ponto para griegos y romanos), acogía mitos como el del vellocino de oro que se hallaba en la Cólquide. La cordillera del Cáucaso la pone en contacto con las lejanas llanuras eurasiáticas. Artículo principal: Lenguas anatolias Artículo principal: Historia de Armenia Artículo principal: Historia de Anatolia Véanse también: Turquía#Historia pre-turca de Anatolia y :en:History of Anatolia Troya Hititas Lidios Frigios Capadocios
  • 152.
    Urartu Nairi Hayasa-Azzi Reino de Armenia Relieve con guerreros hititas, en El llamado tesoro de Príamo, descubierto por Schliemann Hattusa. en su excavación de Troya. [editar] Levante mediterráneo antiguo Ánforas fenicias halladas en el puerto de Mazarrón (sureste de España). La zona costera más oriental del Mediterráneo, por su ubicación entre África y Asia y sus favorables condiciones físicas, actuó como un "pasillo" entre el mar y el desierto, muy compartimentado, aunque con valles fluviales de dirección norte-sur (los del Jordán y el Orontes), que posibilitó las comunicaciones terrestres entre África, Asia y Europa. Ese papel se había cumplido desde el Paleolítico y el Neolítico (Jericó), y se acentuó con las primeras civilizaciones. Los grandes imperios de Egipto, Mesopotamia y Anatolia tuvieron en esta zona su zona de contacto geoestratégico. El contexto crítico de finales del II milenio a. C. permitió que se desarrollaran potentes civilizaciones locales de fuerte
  • 153.
    personalidad e influenciaen el desarrollo histórico posterior (rasgos como el alfabeto o el monoteísmo), con una proyección muy superior a su extensión geográfica o población. Artículo principal: Levante mediterráneo Artículo principal: Fenicia Artículo principal: Historia de Palestina Artículo principal: Historia del antiguo Israel Artículo principal: Arqueología bíblica Artículo principal: Tierra Santa Cananeos Amorreos Filisteos Moabitas Amonitas Hebreos Reino de Israel Reino de Judá Samaritanos Judaísmo Reconstrucción teórica del Fortaleza de Masada, donde las templo de Salomón en legiones romanas asediaron a una Pesa con el símbolo de la Jerusalén. guarnición judía. diosa fenicia Tanit. Arados. [editar] Siria, Jordania y Arabia antiguas
  • 154.
    Vista de ElTesoro desde el desfiladero. Petra. Entre el Tigris y la cordillera del Líbano comienza una vasta zona desértica que se extiende hacia el sur hasta la península Arábiga. Supone un obstáculo insalvable para el desarrollo de la agricultura más allá de pequeñas zonas de oasis muy dispersos, excepto en la zona del Yemen (Arabia Felix -Arabia Feliz-). Las actividades económicas que se desarrollaron y permitieron la formación de una peculiar civilización fueron, por tanto, la ganadería nómada y las lucrativas rutas caravaneras del comercio a larga distancia que conectaban todas las partes del mundo antiguo a través de los puertos del Mar Rojo, el golfo de Adén y el Golfo Pérsico (abiertos al Océano Índico -navegación hasta la India e Indonesia-, al este de África -donde la relación con Eritrea y Etiopía fue muy estrecha- y a la costa oriental de Egipto -Berenice-), y ciudades del interior como Damasco, Petra o Palmira (que conectaban con el Levante mediterráneo). Arabia pre-islámica Imperio seleúcida Siria (provincia romana) Historia de Siria Historia de Jordania Historia de Yemen Qataban Reino de Saba Himyar Awsan Dilmun Nabateos Lihyan Magan Petra
  • 155.
    Palmira Ruta del incienso [editar] Valle del Nilo antiguo La Esfinge y las Pirámides de Guiza (en el antiguo Egipto, III milenio a. C.). Egipto es un don del Nilo (Heródoto), pues pocas civilizaciones tuvieron una relación tan determinante con un río. Su crecida anual permite la fertilidad y altísima densidad de población de una estrecha franja que recorre el despoblado desierto norteafricano (desertizado en el periodo postglacial) desde las cataratas del sur hasta el delta del norte. La dualidad entre el Alto Egipto y el Bajo Egipto forjó, sobre una sociedad campesina extraordinariamente estable y vinculada por el trabajo colectivo en las obras hidráulicas, unas instituciones y una cultura caracterizadas por la sacralización de la figura del faraón, la fortaleza de los templos, una eficaz burocracia y una compleja religión del más allá. Dentro de una gran continuidad a lo largo de milenios (que a veces se ha interpretado como homogeneidad o incluso estereotipación, con escasísimas excepciones —el periodo de Tell el-Amarna—), se mantuvo una repetida dialéctica entre la unidad y la disgregación en el devenir cíclico de las fases de la historia egipcia, con periodos de esplendor y de crisis. Antiguo Egipto Hicsos Pueblos del Mar Nubios Reino de Kush Reino de Aksum Reino de Napata Reino de Meroe Camitas Expansión afroasiática Lenguas cusitas Lenguas egipcias
  • 156.
    Ramsés II, elmás activo de los faraones del Imperio nuevo, en un relieve de Abu Simbel. La expansión exterior llevó hasta el norte de Palestina, enfrentándose con La apertura del los hititas en la famosa batalla de Amenofis IV realizó sarcófago de Qadesh (1274), cuyo una reforma religiosa Tutankamón por Howard tendente al Carter en 1923, uno de incierto resultado permitió presentarla Pirámides de Gebel monoteísmo de Atón, los momentos más espectaculares de la como una victoria Barkal, en el reino de redenominándose Napata (o de los por ambas partes, Ajenatón; sus cambios arqueología. Era una «faraones negros» o obligó al implicaron incluso una tumba intacta, y precisamente la del mantenimiento de un khusitas), alteración de las faraón cuyo breve precoz concepto de fuertemente convenciones de influenciado por la reinado (1336- «equilibrio representación internacional» con cultura egipcia. artística, en lo que se 1327 a. C.) significó la Actual Sudán. sofisticadas ha denominado «estilo vuelta a la ortodoxia de Tell el Amarna» tradicional de la religión negociaciones diplomáticas, y (mediados del siglo egipcia tras el paréntesis herético de Ajenatón. suscitó un interesante XIV a. C.). programa justificativo en textos y monumentos artísticos que la convierten en la primera batalla de la historia militar con suficiente información como para ser objeto de un estudio detallado. [editar] Mediterráneo y Europa antiguos
  • 157.
    Véanse también: Cuencadel Mediterráneo, Mediterráneo occidental y Mediterráneo oriental Pueblos prerromanos Pueblos colonizadores Orientalizante Helenismo Romanización [editar] Grecia antigua El Partenón, Atenas, siglo V a. C. Es el edificio más representativo de la cultura helena, su construcción fue ordenada por el político griego Pericles, costó aproximadamente treinta millones de dracmas, lo equivalente a una cifra astronómica de dinero, aún para los estándares modernos. Consiste en una obra maestra de arte y arquitectura, como también de ingeniería: su estructura resistente; los recursos de la perspectiva y su decoración, utilizados (as) en su estética, lo hacen merecedor de tal título. Artículo principal: Antigua Grecia Hélade es el concepto geográfico y cultural que abarcaba en la Antigüedad clásica el territorio habitado por los griegos o helenos, más amplio que la actual Grecia, y que comprendería el territorio continental europeo que va desde el Peloponeso al sur hasta una difusa separación con Macedonia, Tracia y Epiro al norte; además de las islas del mar Egeo y del Mar Jónico y la costa occidental de la actual Turquía (Jonia) hasta el Helesponto. También se asimilaban al concepto de Hélade las colonias griegas establecidas por todo el Mediterráneo; y también podían entenderse próximos a él los extensos territorios de las monarquías helenísticas de Egipto y el Próximo Oriente, que en mayor o menor medida habían sido helenizados. Civilización cicládica Civilización minoica Civilización micénica Aqueos Jonios Dorios Eolios Época Oscura Colonización griega Orientalizante
  • 158.
    Siglo de Pericles Antigüedad clásica Civilización clásica Helenismo Véanse también: Atenas, Esparta, Corinto, Megara, Mitilene, Samos, Rodas, Focea, Mileto y Halicarnaso Véanse también: Guerras Médicas, Guerra del Peloponeso, Anábasis y Guerra en la antigua Grecia Véanse también: Aristocracia, Oligarquía, Tiranía y Democracia griega Véanse también: Licurgo, Clístenes, Solón, Pisístrato, Polícrates, Leónidas, Temístocles, Pericles, Alcibíades y Demóstenes Véanse también: Homero, Hesiodo, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Safo, Píndaro, Anacreonte y Esopo Véanse también: Fidias, Mirón, Policleto, Praxíteles, Scopas, Lisipo, Ictinos, Calícrates, Mnesicles, Hipodamo de Mileto, Exequias y Apeles Véanse también: Logógrafos, Heródoto y Tucídides Véanse también: Sofista, Filosofía griega, Tales de Mileto, Heráclito, Demócrito, Parménides, Sócrates, Platón, Aristóteles, Diógenes, Zenón de Elea y Epicuro Véanse también: Hipócrates, Pitágoras, Euclides, Plotino y Pseudo Dionisio Areopagita El Imperio macedonio fue el más vasto del Maqueta de la mundo antiguo, y estructura del palacio Zeus, padre de los también el más El estadio de de Cnosos. Fue una dioses y armado con el efímero: no sobrevivió rayo, como Afrodisias, uno de los asombrosa ciudad a su fundador, corresponde a la pocos vestigios que palatina ubicada en Alejandro Magno. En nos quedan de esa Creta, de mitología griega, plena juventud, tras ciudad grecorromana, características nunca preside el Santuario de suceder a su padre antes vistas (red de Olimpia donde en su Filipo de Macedonia conocida en su tiempo honor se celebraban (que previamente por sus bellos edificios tuberías, posición de mármol. El estadio compleja en las gradas desde el siglo había unificado las del interior, VIII a. C. los juegos poleis griegas), aplicó es, de hecho, una dimensiones muy olímpicos, hitos que la eficaz maquinaria mezcla entre un marcaban el coliseo y una pista superiores a otros de guerra formada por griega. La razón de palacios calendario y uno de este a la derrota del ello se debe a que contemporáneos, etc.), los legados más Imperio persa, el celebraban batallas por lo que se cree que importantes de la enemigo de los civilización clásica. Lagriegos desde las sangrientas y al mismo de la civilización tiempo juegos como minoica, los egipcios - colosal estatua de oro guerras médicas. Su y marfil, de 12 metros gesta expandió la lazamiento de discos. no los griegos-, se inspiraron en el mito de altura, se debía a cultura griega por
  • 159.
    de la Atlántida.Las Fidias (siglo V a. C., y Próximo Oriente y teorías arqueológicas se contaba entre las hasta el Asia Central y sobre el catastrófico siete maravillas del la India, iniciando el final de la cultura mundo antiguo. periodo denominado minoica, asociado a la Destruida en el siglo Helenismo. llamada «erupción V d. C., este grabado minoica» del volcán es una recreación de que produjo la caldera época moderna. actual de la isla Santorini (siglo XVII a. C.), también permiten su asociación con ese mito. [editar] Islas del Mediterráneo antiguo Muchos mitos griegos se situaban en costas o islas situadas en un indefinido «extremo Occidente» (Vulcano —Hefaistos—, Trabajos de Hércules —Heracles, Columnas de Hércules, Gerión, Atlas—, Atlántida, Jardín de las Hespérides, Odisea —Cíclopes, Lestrigones, Sirenas, Escila y Caribdis, Ogigia, Lotófagos—); otros se situaban en dirección menos clara, o más bien en el Mediterráneo oriental (hacia el Mar Negro —la Cólquide de los viajes de Jasón, los Argonautas y el Vellocino de Oro—, el sur del Egeo — la Creta de Minos, Dédalo, Ícaro, y el Minotauro vencido por el ateniense Teseo; o del rapto de Europa— o el Chipre del nacimiento de Afrodita). [editar] Chipre antiguo Historia de Chipre [editar] Islas del Mediterráneo Occidental antiguo Templo élimo de Segesta, en Sicilia. Megalitismo Historia de Córcega Corsos (corso)
  • 160.
    Historia de Cerdeña Sardos Historia de Sicilia (Sicilia) Sículos Sicanos Élimos Islas Eolias Historia de las Baleares (Islas Baleares —baleáricos, honderos baleares, Quinto Cecilio Metelo Baleárico—) Historia de Malta Gozo Djerba Batalla de Alalia Magna Grecia Expedición a Sicilia Guerras púnicas Véanse también: Tiranos de Siracusa, Agatocles, Hermócrates, Filisto y Arquímedes [editar] África Noroccidental antigua Aníbal, líder cartaginés de la familia bárcida juramentado contra la República romana, protagonizó durante la Segunda Guerra Púnica una espectacular campaña militar que rodeó todo el Mediterráneo Occidental, incluyendo el cruce de los Alpes con elefantes de guerra. La historiografía romana escogió su figura para la representación idealizada y prototípica del adversario temible. Libiofenicios Cartago Reino de Mauritania Reino de Numidia Guanches Lenguas bereberes Véanse también: Himilcón, Hannón, Amílcar, Asdrúbal, Aníbal, Masinisa, Juba I, Juba II y Yugurta
  • 161.
    Capitolio de Sbeitla. [editar]Europa Occidental antigua Vallum Hadriani (Muro de Adriano), en Britania. Germanos Britanos Pictos Hibernios Celtas Pueblos galos Historia antigua de la Península Ibérica Pueblos prerromanos de la Península Ibérica Tartessos Pueblos contemporáneos a la conquista romana de Hispania: Pueblos de la zona oriental y meridional (franja mediterránea, Pirineos, valle del Ebro, Cordilleras Béticas y valle del Guadalquivir), genéricamente denominados iberos: layetanos, ausetanos, lacetanos, indigetes, ilergetes, iacetanos —relacionados más bien con los aquitanos-, suessetanos, sedetanos, edetanos, ilercavones, turdetanos, túrdulos, contestanos, oretanos, bastetanos, etc. Pueblos de la zona occidental (actual Portugal) y central (Meseta central y el Sistema Ibérico): célticos, lusitanos, vetones, carpetanos, celtíberos, vacceos, etc. Pueblos de la zona norte o franja cantábrica: galaicos, astures, cántabros, autrigones, várdulos, turmogos, berones, caristios, vascones, etc.
  • 162.
    Véanse también: Britaniaromana, Galia, Germania, Hispania romana, Provincias romanas y Lenguas paleohispánicas El Acueducto de Segovia es una de las Toros de Guisando, muestras de la profunda romanización de Tesoro del Carambolo, esculturas prerromanas Hispania. Conduce el agua una distancia atribuido a la cultura en Carpetania (centro superior a 15 km, salvando una profunda tartésica (suroeste de de España). vaguada, hasta llegar al altozano ocupado España). por la ciudad, lo que le convierte en el acueducto romano más largo conservado. [editar] Italia y Roma antiguas Molde de cadáver humano y objetos diversos de Pompeya. Artículo principal: Pueblos antiguos de Italia Hirpinos Taurinos Ligures Samnitas Ecuos Volscos Etruscos Sabinos Latinos Artículo principal: Antigua Roma El Imperio romano tuvo un impacto muy superior a su propia extensión espacial (casi 6 millones de kilómetros cuadrados, ya de por sí una de las mayores entre los imperios de todos los tiempos)8 y a su duración temporal (del 27 a. C. al 476 d. C. en Occidente y al 1453 en Oriente); por ser la institución política y la formación económico social decisiva
  • 163.
    para la conformaciónde la civilización occidental, que en buena medida puede considerarse una pervivencia suya. A través de ella pervivieron sus conceptos jurídicos e institucionales (derecho romano, municipio romano, provincia romana, senado romano...), artísticos y culturales (arte y cultura clásica, urbanismo romano, vía romana, teatro romano, termas, acueductos...) y el propio idioma (el latín). La romanización fue un proceso que tuvo mucho de sincrético, puesto que incorporaba rasgos culturales de los pueblos conquistados. Muy especialmente se identificó con la civilización griega, a la que Roma reconocía como superior a la suya propia, excepto en cuestiones políticas y militares (Ex Oriente Lux, Ex Occidente Dux).9 En su periodo final, la aportación judeocristiana fue decisiva. Véanse también: Monarquía romana, República romana, Imperio romano, Alto Imperio romano y Bajo imperio romano Véanse también: Crisis del siglo III, Anarquía militar, Decadencia del Imperio romano, Invasiones bárbaras, Saqueo de Roma y Caída del Imperio romano Véanse también: Historia de las instituciones en la Antigua Roma, Senado romano, Asambleas romanas, SPQR, Magistratura romana, Tribuno de la plebe y Dictador romano Véanse también: Triunvirato, Emperador romano, Anexo:Emperadores romanos, Principado (Roma), Dominado (Roma) y Tetrarquía Véanse también: Patricios, Plebeyos, Secessio plebis, Cliente (Roma antigua), Equites, Nobiles, Optimates, Populares, Honestiores, Humiliores, Esclavo romano y Liberto Véanse también: Ciudadanía romana, Ciudadanía latina, Ius romanum, Ius latii, Ius gentium, Ius civile, Edicto de Latinidad de Vespasiano, Edicto de Caracalla, Provincia romana, Colonia romana, Veterano romano y Foederati Véanse también: Reformas de los Gracos, Reformas de Mario, Reformas de Sila, Reformas de César, Reformas de Augusto, Reformas de Claudio, Reformas de Vespasiano, Reformas de Trajano, Reformas de Adriano, Reformas de Diocleciano, Reformas de Constantino, Reformas de Juliano y Reformas de Teodosio Véanse también: Guerras de Veyes, Guerras Samnitas, Guerras sociales, Guerras Púnicas, Guerras Pírricas, Guerras Ilíricas, Guerras Celtíberas, Guerras Mitridáticas, Guerra Romano-Siria, Guerra Cimbria, Guerras Serviles, Guerras Civiles de la República de Roma y Guerra de las Galias Véanse también: Guerras Cántabras, Conquista de Germania, Guerras judeo-romanas, Guerras Párticas, Conquista romana de Britania, Guerra de Yugurta, Guerras Dacias, Guerras Romano-Sasánidas, Historia de las campañas militares romanas y Ejército de la Roma antigua Véanse también: Esclavitud en la Roma Antigua, Latifundios en la antigua Roma, Agricultura y ganadería en la antigua Roma, Industria en la antigua Roma, Comercio en la Antigua Roma, Medidas y pesos en la Antigua Roma, Moneda en la Antigua Roma, Collegia, Navicularii y Publicano Véanse también: Cultura de la Antigua Roma, Derecho romano, Ciudad romana, Tecnología romana, Ciencia romana, Filosofía romana, Filosofía helenística, Costumbres de la Antigua Roma y Arte de la Antigua Roma Véanse también: Religión en la Roma antigua, Cristianismo primitivo, Religión mistérica, Persecuciones y Patrística Véanse también: Latín, Literatura romana, Virgilio, Ovidio, Horacio, Marcial, Quintiliano, Petronio, Apuleyo, Terencio y Plauto
  • 164.
    Véanse también: Catónel Viejo, Cicerón, Séneca, Marco Aurelio, Lucrecio, Plinio el Viejo, Plinio el Joven y Vitrubio Véanse también: Historiografía romana, Tito Livio, Suetonio y Tácito 10 Busto de Julio César, el último «hombre fuerte» Frescos etruscos de la de la República «tumba de los (otros fueron leopardos» (Tarquinia), Mario, Sila o su Planta del Coliseo de donde se representa un principal rival, Roma o Anfiteatro simposion, costumbre Pompeyo), y Flavio, donde se social de clara influencia antecesor sentaban 5000 griega, representado espectadores a observar inmediato del aquí con el colorido y la Imperio romano, espectáculos sangrientos concepción festiva como batallas entre que diseñó su propios de la pintura gladiadores o con fieras Fases de la expansión heredero Octavio etrusca. Los etruscos salvajes, e inclusive territorial de Roma, Augusto bajo la desarrollaron una batallas navales desde el Lacio inicial forma de civilización con (naumaquias). La hasta la máxima principado (finales características expresión panem et extensión en tiempos del siglo I a. C.). orientalizantes dentro La expansión circensis (‗pan y circo‘) de Trajano (siglo II), del contexto itálico, del territorial de Roma declaraba la intención y la posterior división que fueron la potencia y las guerras demagógica de halagar y del imperio y caída de dominante hasta que embrutecer a las masas Occidente. civiles Roma, la capital latina republicanas populares al tiempo que que estuvo sometida a significaron se garantizaba su apoyo reyes etruscos a la figura imperial; de socialmente la (Monarquía romana), se superación de la modo similar a como lo terminó imponiendo en oposición inicial habían hecho los los primeros tiempos de entre patricios y dirigentes de la fase final la República (del siglo plebeyos y la de la República romana. V a. C. al siglo III a. C.). constitución de un modo de producción esclavista que encumbró a una
  • 165.
    poderosísima aristocracia. [editar] Balcanes y Europa Oriental antiguos Base del Obelisco de Teodosio en Constantinopla, la Nueva Roma creada en la antigua colonia griega de Bizancio, en una localización de excepcional valor estratégico. Aparece su corte imperial presidida por un crismón. Tras la crisis del siglo III que inicia una secular transición del esclavismo al feudalismo, el Bajo Imperio romano desarrolló la nueva estructura política del Dominado con las reformas de Diocleciano, se cristianizó a partir del edicto de Milán de Constantino (313) y se dividió entre un Occidente ruralizado y sometido a las invasiones germánicas del siglo V y un Oriente que resistió y se prolongó durante toda la Edad Media convertido en Imperio bizantino. Primeras civilizaciones metalúrgicas del sureste de Europa Ilirios Peonios Dacios Macedonios Tracios Escitas Sármatas Wendos (venedi o proto eslavos) Reino de Epiro Guerras Pírricas Guerras Ilíricas Panonia Iliria Ilírico Dalmacia Tracia Dacia Escitia Ponto
  • 166.
    Tumba tracia deKazanlak (en Bulgaria). Acinaces de hierro escita (siglo VII al V a. C.). [editar] Eurasia Septentrional antigua Lenguas urálicas Lenguas uralo-altaicas Lenguas altaicas Lenguas ugrofinesas Lenguas samoyedas [editar] Asia Central y Meridional antiguas Representación moderna de un pasaje del Mahábharata (la batalla de Kurukshetra), junto al texto en sánscrito. Las estepas del Asia Central tuvieron históricamente una estrecha relación (dialéctica de pueblos nómadas y sedentarios) con la llanura del Indostán, y ésta con la Península del Decán. La conexión por tierra con el Oriente Medio a través de los desiertos de Irán fue, en cambio, más comprometida, mientras que la navegación por el Mar Arábigo permitió rutas más fluidas. No obstante, todas ellas fueron experimentadas, a veces en el transcurso de la misma expedición, como fue el caso de la de Alejandro Magno (326). Asia Central Asia Meridional Cultura del valle del Indo Arios Magadha Imperio maurya Lenguas indoeuropeas Sánscrito
  • 167.
    Lenguas elamo-drávidas Pueblos túrquicos Hunos Escitas Civilización del Oxus (complejo arqueológico Bactria-Margiana) Cultura de Andronovo Corasmia Bactriana Sogdiana Margiana Beluchistán Gedrosia Tocarios Imperio kushān Fragmento del sexto decreto del Pilar de Asoka, hacia el 238 a. C. Procede probablemente del Pilar Meerut, en Mujer sentada, terracota pintada Uttar Pradesh (India). Hoy se encuentra en el Museo de la Civilización del Oxus, Británico. hacia el 2000 a. C. Buda de estilo Gandhara (siglo I).
  • 168.
    Historia de Afganistán Historia de Uzbekistán Historia de Turkmenistán Historia de Tayikistán Historia de Pakistán Historia de la India Ruta de la seda Hinduismo Vedas Mahábharata Ramayana Budismo Jainismo Grecobudismo Nestorianismo Ladera que contenía los Budas de Bamiyan (Afganistán, Moneda de Azes I, rey hacia el siglo V), destruidos por los talibanes en 2005. indogriego-escita del siglo I a. C. [editar] Extremo Oriente antiguo
  • 169.
    Inscripción antigua encaracteres chinos sobre caparazón de tortuga. El aislamiento geográfico de esta zona está marcado por las más altas cordilleras del mundo: el Himalaya, el Altai, el Hindu Kush, el Tian Shan, el Pamir y el Karakorum; y algunos de los más extensos y secos desiertos: el Taklamakán y el Gobi. Incluso las comunicaciones marítimas entre India y China son dificultosas (exposición a los monzones, prolongada navegación por la interposición de la península de Indochina y la península de Malaca que obliga a cruzar por zonas como el estrecho de la Sonda o el estrecho de Malaca). Aun así, existieron contactos, como testimonia la la continuidad de rutas comerciales y la difusión de tecnologías, alfabetos y religiones (el hinduismo al Sureste asiático y el budismo a Tibet, China y Japón). No obstante, la dificultad de ese contacto se percibía como resultado de un viaje de dimensiones míticas (Viaje a Occidente). Historia de China Historia de Japón Historia de Corea Historia de Vietnam Historia de Tailandia Historia de Camboya Historia de Laos Historia de Indonesia Historia de Birmania Historia del Tíbet Historia de Mongolia Lenguas sino-tibetanas Lenguas túrquicas Lenguas mongolas Lenguas altaicas Lenguas tunguses Lenguas austronesias Lenguas malayo-polinesias Carro de guerra del ejército dePiezas de bronce en Fresco chino del siglo IX terracota, que custodiaba la forma de espada usadas representando a monjes budistas; el impresionante tumba del Qin como moneda. Estado de la izquierda con rasgos tocarios. Shi Huang, primer Emperador Yan, Reinos Grutas Bezeklik o Grutas de los Mil de China (siglo III a. C. Combatientes, China, Budas, ubicadas en Qian Fo Dong, siglo IV a. C. al siglo cuenca del Tarim, Xinjiang, en la II a. C. región autónoma de los uigures
  • 170.
    (China). Figura de finalesdel periodo Jomon (Japón, del X milenio a. C. al siglo III a. C.). Tocarios Mongoles Ordos Oriatos Pueblos túrquicos Pueblos tunguses Hunos Uigures Xiongnu Etnia han Ainu Japoneses Coreanos Cingaleses Javaneses Malayos Tagalos Siameses Camboyanos Vietnamitas Religión tradicional china Mitología china Confucionismo Taoísmo Budismo Mahāyāna Mitología japonesa Shinto
  • 171.
    Zen Hinduización de la Península Indochina11 Prasasti (piedra con Caballo de plata de la Yumbulagang, fortaleza inscripciones) de la cultura de los Ordos, un que se considera la Linga del era de Purnawarman, pueblo del Desierto de primera construcción santuario de Cát rey de Tarumanagara Ordos (Mongolia edificada en Tibet, y que Tiên (Vietnam), (Tugu, Jakarta, isla de Interior, actual China), habría sido fundada por su enigmático Java, Indonesia, siglo siglo IV a. C. al siglo mitológico primer rey, yacimiento con V a. C.), una I a. C. Nyatri Tsenpo (hacia el dataciones desde civilización altamente siglo II a. C.).13 el siglo IV.14 influida por la hindú.12 [editar] África Subsahariana antigua Jinete de terracota. Cultura Nok (actual Nigeria). El desierto del Sahara y las dificultades del curso superior del Nilo supusieron dos formidables barreras geográficas que provocaron una discontinuidad cultural muy importante entre el Norte de África y el África Subsahariana. No obstante, fueron lo suficientemente permeables como para permitir el contacto mediante rutas caravaneras con la zona del río Níger y el Golfo de Guinea, y el contacto a través del Mar Rojo con Eritrea y
  • 172.
    Etiopía, zonas fuertementevinculadas a la Península Arábiga. El caso especial de Madagascar es consecuencia de la procedencia de la población malagache, relacionada a través del Océano Índico con otras poblaciones malayo-polinesias. África Subsahariana Historia de África Cultura Nok Pueblos bantúes Expansión bantú Khoisan Expansión afroasiática Lenguas chádicas Lenguas cusitas Lenguas omóticas [editar] América antigua Véanse también: Historia de América, Prehistoria de América, América precolombina, Llegada del hombre a América, Teoría del poblamiento temprano, Teoría del poblamiento tardío, Periodo Formativo de América, Periodo clásico de América, América precolombina y Lenguas indígenas de América [editar] Norteamérica y Mesoamérica antiguas Artículo principal: Historia de América del Norte Artículo principal: Cronologías de Mesoamérica Véanse también: Norteamérica, Mesoamérica, Aridoamérica y Oasisamérica Cultura olmeca Bloque de Cascajal Mitología olmeca Mixtecos Zapotecos Cultura Adena Cultura maya Cuicuilco Pirámide del Tigre en la ciudad maya de El thumb|Inscripción Cabeza colosal Mirador (Petén, Guatemala, preclásico tardío, maya, en Tikal olmeca (Xalapa, hacia el 600 a. C.). También incluía la pirámide La
  • 173.
    (Guatemala). México). Danta, actualmente oculta por la selva, un complejo religioso más grande que la Gran Pirámide de Guiza. [editar] Caribe antiguo Artículo principal: Historia del Caribe Banwari Trace15 Pueblo Ortoiroide16 Cultura Saladoide17 Etnia caribe Taíno Etnia Galibi o Kali'na18 [editar] Sudamérica antigua Artículo principal: Historia de Sudamérica Antiguo Perú Épocas preincaicas Cultura de Paracas Chavín Caral Puerta del Sol Tumba del Señor de Calle de Piquillacta (Tiahuanaco, Sipán (cultura ([[cultura Huari, Perú, Bolivia). Lambayeque, Perú, siglo Machu Pichu (cultura siglo Inca, Perú, siglo XV). III). [editar] Oceanía antigua Oceanía Océano Pacífico Historia de Oceanía Melanesia Polinesia Micronesia Lapita Historia de Tonga
  • 174.
    Aborígenes australianos Maoríes Mitología samoana Religión hawaiana Tangaloa Lenguas austronesias Lenguas malayo-polinesias Lenguas oceánicas La expedición de Thor Heyerdahl en la Kon-tiki fue un intento imaginativo de arqueología o Símbolos de los dioses maoríes. antropología experimental Tangaroa sería un héroe La extraordinaria extensión de que pretendía comprobar la divinizado cuya genealogía se la colonización polinesia en el posibilidad de viajes entre conserva en los mitos Pacífico, en un triángulo cuyos polinesios, mantenidos por la América del Sur y el vértices están en Nueva Pacífico, basándose en la tradición oral, y que permiten Zelanda, Hawái y la Isla de capacidad de navegación describir e incluso datar Pascua, y cuyo centro es Tahití. sucesivas migraciones que de balsas similares a los La unidad etnográfica de esta «caballitos de totora» del comenzarían desde algún punto cultura se observa en lago Titicaca. No obstante, de Indonesia (posiblemente la características antropológicas la interpretación más usual Isla de Java, se ha calculado en físicas, lingüísticas, el siglo III a. C.) y continuarían de las evidencias ideológicas, sociales y por radiación de isla en isla arqueológicas y económicas (determinados antropológicas mantiene hasta alcanzar la máxima 19 cultivos y ganados —cerdos y expansión en el siglo XII. que el asentamiento aves—). original de la población de América se realizó vía terrestre, y de norte a sur, mientras que la de Oceanía se realizó de oeste a este. [editar] Mapas y cronología de la Edad Antigua
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    El Viejo Mundohacia el 500 a. C.
  • 176.
    Extensión de lasdistintas civilizaciones hacia el año 300. [editar] Formaciones históricas en torno al espacio mediterráneo Siglo Noroest Levante Irán y o Península Península Mesopot Grecia e de Egipto y Asia Asia Mile Itálica Ibérica amia África Menor Central nio Neolítico V (prehistóri Periodo Período mile co) predinást de El nio ico de Obeid a. C. Egipto Cerámica cardial Neolítico Período Período (prehistóri IV Periodo de Uruk de Uruk co) Civilizació mile protodiná n proto- nio stico de Período Período Cultura de elamita a. C. Egipto Yemdet Yemdet los Nasr Nasr sepulcros de fosa Calcolític o Período (prehistóri Periodo Dinástico Civilizació co) arcaico Arcaico n proto- Civiliza Cultura de Egipto elamita ción del vaso Cultura Ciudades III cicládica campanifo del vaso Imperio sumerias mile Imperio Imperio rme campanifo Antiguo nio acadio acadio Civiliza rme Imperio a. C. ción (prehistóri Primer acadio Renacimie minoica ca) Megalitis periodo nto mo intermedi Renacimi sumerio o ento Los sumerio Millares II Noroest Levante Irán y mile Península Península Mesopot Grecia e de Egipto y Asia nio Itálica Ibérica amia África Anatolia Central a. C.
  • 177.
    Edad del siglo Civiliza Bronce Imperio Imperio XX ción Hititas Elam (prehistóri Medio asirio a. C. minoica ca) El Argar siglo Civiliza Imperio Imperio Imperio XIX ción (prehistóri Elam Medio asirio asirio a. C. minoica ca, Sureste) Cultura de Imperio las Medio Hititas siglo Civiliza Motillas Imperio XVII ción Segundo Hurritas babilónic Elam I a. minoica (prehistóri Periodo o C. ca, Meseta Intermed Alepo Sur) io Segundo Cogotas I Hititas Periodo siglo Civiliza Imperio Intermed XVII ción (prehistóri Hurritas babilónic Elam io a. C. minoica ca, Meseta o Norte) Alepo Hicsos Segundo Vila Nova Periodo (prehistóri siglo Civiliza Intermed Hititas Mitanni ca, XVI ción io Elam Desemboc a. C. minoica Mitanni Kassitas adura del Imperio Tajo) Nuevo Cultura de Civiliza Hititas las ción Atalaia siglo Terramara Mitanni minoica (prehistóri Imperio Mitanni XV s Elam ca, Nuevo a. C. Kassitas Micénic Suroeste) Imperio (prehistóri os nuevo ca) Cultura de Civiliza Cultura las ción pretalayóti Hititas siglo Terramara Imperio minoica ca Imperio XIV s medio Elam (prehistóri Nuevo Imperio a. C. asirio Micénic ca, nuevo (prehistóri os Baleares) ca) siglo Micénic Cultura de Cultura Imperio Imperio Hititas Elam XIII os los talayótica Nuevo medio
  • 178.
    a. C. Campos (Baleares) asirio Pueblos de Urnas Pueblos Imperio del Mar (prehistóri del Mar Nuevo Pueblos ca) itálicos Pueblos del Mar (osco- umbros, Batalla latino- de faletos, Qadesh vénetos, etc.; prehistóri cos) Frigia Cultura de Lidia los Pueblos Imperio Elam Época campos de siglo itálicos Hititas medio oscura urnas Imperio XII asirio Imperio Nuevo a. C. (prehistóri Fenicios medio Dorios (prehistóri cos) Arameos asirio ca, Filisteos Noreste) Arameos Frigia Imperio Nuevo Lidia Pueblos Fundación Época siglo itálicos de Cádiz oscura Tercer Fenicios XI a. Arameos Elam periodo C. (prehistóri (protohist Jonios intermedi Reino de cos) oria) o de Israel Egipto Arameos I Noroest Levante Irán y mile Península Península Mesopot Grecia e de Egipto y Asia nio Itálica Ibérica amia África Anatolia Central a. C. Pueblos Edad de Tercer Frigia siglo itálicos Hierro periodo Época X a. (prehistóri intermedi Arameos Elam oscura Lidia C. (prehistóri ca y o de cos) protohistó Egipto
  • 179.
    rica) Fenicios Reino de Israel Reino de Judá Galos Frigia Etruscos Coloniz Lidia ación Tercer siglo Pueblos Preiberos fenicia periodo Fenicios Imperio Imperio Época IX a. itálicos intermedi nuevo nuevo oscura C. Celtas Fundaci o de Reino de asirio asirio (prehistóri ón de Egipto Israel cos y Cartago protohistó Reino de ricos) Judá Época arcaica Frigia Celtas Primera Galos Tercer Lidia Olimpia Colonias periodo da Etruscos griegas Coloniz intermedi Cautivid Elam siglo ación o de ad de Imperio VIII Homero Fundación Colonias fenicia Egipto Nínive nuevo Imperio a. C. de Roma fenicias asirio medo Coloniz Cartago Imperio Imperio ación Colonias Iberos nuevo nuevo griega griegas asirio asirio Tartessos Liga Urartu jonia Tercer Frigia Celtas periodo Imperio Etruscos intermedi Época Lidia nuevo Colonias o de Imperio arcaica asirio Monarquí griegas Egipto nuevo Colonias Imperio siglo a romana asirio Tiranías fenicias asirio Imperio VII Colonias Imperio neobabiló a. C. Samnitas fenicias nuevo Imperio Legislad Cartago Imperio nico asirio neobabil ores neobabil Magna Iberos ónico griegos ónico Imperio Grecia Periodo medo Tartessos tardío de Fenicios Egipto
  • 180.
    (Saíta) Época Etruscos Cautivid arcaica Celtas ad de Samnitas Periodo Babiloni Tiranías Colonizaci Batalla Imperio tardío de a ón griega de neobabil Monarquí Egipto siglo Democr Alalia ónico Imperio a romana (Saíta) Imperio VI a. acia Iberos aqueménid neobabil C. ateniens Imperio Imperio a República Imperio ónico e Tartessos cartagin aqueméni romana aquemén és da ida Imperio Imperio Imperio Magna aquemén aquemé cartaginés Grecia ida nida Imperio aquemé nida Revuelta de Jonia Guerras Etruscos Celtas Médicas Samnitas Colonias Siglo de siglo griegas Imperio Imperio Imperio Imperio Imperio Pericles V a. República cartagin aquemén aquemén aqueméni aqueménid C. romana Imperio és ida ida da a Liga de cartaginés Delos Magna Grecia Iberos Liga del Pelopon eso Guerra del Pelopon eso Batalla Etruscos Celtas Batalla Batalla Sitio de de del de Sitio de la Gaza Querone Sitio de Colonias Gránico Gaugame Roca siglo Imperio a Veyes griegas la Sogdiana IV a. cartagin Imperio Batalla C. és de Imperio Guerras Imperio de Issos Imperio Imperio de Alejandr de samnitas cartaginés de Aljandro o Alejandr Sitio de Alejandr
  • 181.
    o República Iberos Tiro o Romana Imperio Magna de Grecia Alejandr o Pueblos prerroman Reino de Guerras os Macedo Imperio Imperio Pírricas nia cartagin seléucida Colonias és Imperio griegas Imperio Reino de Partos siglo cartaginés Dinastía seléucida Epiro Guerras Imperio III a. Imperio Ptolemai Púnicas seléucida Grecobact C. Guerras cartaginés ca Reino de Liga rianos Púnicas Pérgamo Aquea Repúbli Guerras ca Indogriego República Púnicas Liga romana s romana Etolia República Romana Reino de Macedo nia Reino de Reino de Celtíberos Pérgamo Epiro y Repúbli Lusitanos ca Reino de Partos Liga romana Armenia Aquea Sitio de Imperio siglo Dinastía Grecobact República Numancia Reino de seléucida II a. Ptolemai Reino rianos Liga romana Numidia C. ca del Ponto Etolia República Partos Indogriego romana Reino de Macabeo s Guerras Maurita s Macedó Cántabros nia nicas y Astures Nabateos Repúbli ca romana Repúbli República Repúbli Dinastía Guerras Partos República siglo ca romana ca Ptolemai Mitridáti romana I a. romana romana ca cas Partos Tocarios C. Alto Cántabros Alto Imperio Alto Batalla Repúblic Indogriego
  • 182.
    Imperio Romano y Astures Imperio de a romana s Romano Romano Actium Guerras Alto cántabras Reino de Alto Imperio Numidia Imperio Romano Alto Romano Imperio Reino de Nabateos Romano Maurita nia I Noroest Levante Irán y Península Península Mesopot mile Grecia e de Egipto y Asia Itálica Ibérica amia nio África Anatolia Central Alto Alto Imperio Imperio romano Partos romano Alto Alto Alto Alto siglo Reino de Tocarios Imperio Imperio Imperio Imperio Gran Partos I Numidia romano romano romano romano Revuelta Judía Indogriego Reino de s Maurita Nabateos nia Partos Partos Alto Alto Alto Alto Alto Alto siglo Imperio Imperio Imperio Imperio Imperio Imperio Alto II Imperio romano romano romano romano romano romano Imperio kushán romano Imperio sasánida Bajo Bajo Imperio Imperio Imperio Bajo Bajo Bajo Bajo Bajo romano romano sasánida siglo Imperio Imperio Imperio Imperio Imperio III romano romano romano romano romano Imperio Imperio Imperio de de kushán Imperio Palmira Palmira de Palmira Imperio Imperio sasánida Imperio Imperio Imperio Imperio Imperio Imperio romano sasánida siglo romano romano romano romano de romano de de Imperio IV de de de Occidente Occidente Occiden romano Imperio Oriente Oriente Oriente te de kushán Oriente siglo Imperio Caída del Invasiones Reino Imperio Imperio Imperio Imperio
  • 183.
    V romano Imperio germánica vándalo romano romano sasánida sasánida de Romano s de de de Oriente de África Oriente Oriente Imperio Hunos Occidente Reino romano blancos suevo de Reino Oriente ostrogodo Reino visigodo de Tolosa Estados en torno al Mediterráneo hacia el año 180 antes de Cristo. Mediterráneo Occidental (sometido a Roma tras las Guerras Púnicas): República Romana, con la ciudad de Roma, los territorios de la península itálica sometidos a diferentes consideraciones jurídicas y de ciudadanía, y sus provincias en Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania y Dalmacia Reino de Mauritania Reino de Numidia República Cartaginesa Mediterráneo Oriental: -Egipto: Imperio ptolemaico -Grecia: Reino de Epiro Reino de Macedonia Liga Etolia Liga Aquea -Asia menor y Mar Negro: Rodas Reino del Bósforo Reino de Capadocia Galatia Reino de Bitinia Reino de Pérgamo Reino de Armenia Reino del Ponto -Levante, Mesopotamia y Asia Central: Imperio Seléucida Partos Reino Grecobactriano Imperio Maurya
  • 184.
    Estados en tornoal Mediterráneo hacia el año 40 antes de Cristo, tras la Segunda Guerra Civil de la República de Roma (entre César y Pompeyo). [editar] Tabla cronológica por continentes Oceaní Europa África Asia América Cro a nol Europ Au Pa ogí a Europa Nort Sud Norte de Oriente str cíf a Orienta Extremo Oriente eam amé Occide África Próximo ali ic l érica rica ntal a o A Sumerio I C n n h C ti H A d i J r g i c i n a e u t a a a p t o i d ó
  • 185.
    e E t i a a n n g a o n n s i s s t t a e p i i n s t g g t o S B u u i e a a a g M m b u i i i o c t l e a ó n s n a i s c o s A s i r i o s E t G r r u e s c Imperio persa c i o a s a n R t C o i a m g rt a u a a Imperio persa g a i n n t e
  • 186.
    i n g s u e a s Imperio Imperio romano sasánid a [editar] Ficción [editar] Literatura William Shakespeare compuso varias obras teatrales con ambientación en la Antigüedad: Julio César (Shakespeare), Antonio y Cleopatra, Coriolano, Titus Andrónicus, etc. Cervantes hizo lo propio en El cerco de Numancia; pero fue más usual en el teatro clásico francés: Pierre Corneille (Horacio, Cinna, etc.) y Jean Racine (La Tebaida, Andrómaca, Fedra, etc.), a partir del cual —y basándose en modelos clásicos y en textos antiguos de Terencio y Plauto— se fijaron las convenciones académicas que fijaron el modelo del teatro neoclásico del siglo XVIII. La novela histórica surgida en el romanticismo tuvo en la Edad Media su principal escenario (véase medievalismo), pero también se buscó la ambientación en distintas civilizaciones de la Edad Antigua. Muchas de las novelas se adaptaron al cine o la televisión: Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari Creación (novela), de Gore Vidal Alexandros, de Valerio Massimo Manfredi Los últimos días de Pompeya, de Edward Bulwer Lytton Ben-Hur, de Lewis Wallace ¿Quo vadis?, de Henryk Sienkiewicz Yo, Claudio y Claudio, el dios, y su esposa Mesalina, de Robert Graves Juliano el Apóstata, de Gore Vidal El éxito editorial de los temas históricos ha multiplicado la aparición de best sellers del género, sobre todo los relacionados con la historia militar de Roma.20 [editar] Cine Intolerancia (película) Tierra de faraones de Howard Hawks (Land of the pharaohs, 1955). La popularidad de la egiptomanía ha producido muchas películas cuya relación con el antiguo
  • 187.
    Egipto es másbien lateral (como las numerosas versiones de La momia, desde la de Karl Freund —1932—). 300 (película). Existe una versión anterior del mismo suceso (El León de Esparta o The 300 Spartans, 1962) Alejandro Magno (película) Cabiria de Giovanni Pastrone (1914) Espartaco (película) de Stanley Kubrick (1960) Golfus de Roma (A Funny Thing Happened on the Way to the Forum) Cleopatra (película) Calígula (película) Satiricón (película) La caída del Imperio romano de Anthony Mann (1964) Gladiator La última legión (película) La adaptación de mitos de la edad antigua ha dado origen a un género cinematográfico especial: Troya, Furia de titanes, Jasón y los argonautas, etc., así como el cine bíblico: Los diez mandamientos (de Cecil B. DeMille, 1923 y 1956), Salomón y la reina de Saba, Sansón y Dalila, etc. Véase Categoría:Películas de la Biblia. También distintas adaptaciones de los evangelios: (La historia más grande jamás contada, La túnica sagrada, La Pasión según san Mateo, La Pasión de Cristo, etc. Véase Categoría:Películas sobre Jesús. Con el nombre de peplum (por la vestidura denominada en castellano peplo) se designa a un subgénero cinematográfico en que la ambientación en la Antigüedad es una simple excusa para una película de aventuras de bajo presupuesto en la que los anacronismos y otras inadecuaciones a la historia son abundantes (Hércules, de 1958, y Hércules, Sansón, Maciste y Ursus, de 1964). Las características del género ha propiciado la realización de numerosas secuelas y parodias. Artículo principal: Peplum Tanto estas como las de mayor nivel popularmente recibieron el nombre de «películas de romanos» (aunque fueran ambientadas en la época griega o cualquier otra época antigua), y su visionado en los «cines de barrio» de sesión continua y doble programa, o en los cines de verano tuvo un notable papel en la educación sentimental de la juventud desde finales de los años cincuenta hasta los setenta, reflejado en obras como las de Terenci Moix (egiptómano y mitómano en concreto de Elizabeth Taylor, actriz que representó a Cleopatra). Joaquín Sabina tiene una canción titulada Una de romanos, caracterizada por la nostalgia de la juventud pasada. [editar] Televisión Yo, Claudio (miniserie) Roma (serie de televisión)
  • 188.
    [editar] Historieta 300 (1998, cómic de Frank Miller), en el que está basada la película. Asterix (también adaptado al cine) El Jabato Ficción ambientada en la antigua Roma (en inglés) Ficción ambientada en la antigua Grecia (en inglés) Predecesor: Historia antigua Sucesor: Prehistoria IV milenio a. C. — 476 Edad Media [editar] Véase también Portal:Edad Antigua Arte antiguo Historia de las instituciones en la antigüedad Historia de la vida cotidiana Ciencia en civilizaciones antiguas Historia de la ciencia Historia de la tecnología [editar] Notas 1. ↑ Uno de los principales autores es Luigi Luca Cavalli-Sforza. La divulgación de las conclusiones de cada uno de los estudios suele dar problemas, al presentarse con titulares periodísticos sensacionalistas: «La patria se lleva en los genes. Un grupo de investigadores descubre la asombrosa coincidencia del mapa de mutaciones y el geográfico de Europa», El País, 26/11/2008; abusos contra los que suelen advertir los propios genetistas: «No hay razas. Desde el punto de vista de la genética, sólo vemos gradientes geográficos» (Lluis Quintana-Murci, del Instituto Pasteur de París, citado por Gary Stix «Huellas de un pasado lejano», en Investigación y Ciencia, septiembre 2008, ISSN 0210136X pg. 19). 2. ↑ Término acuñado por Gordon Childe, op. cit. 3. ↑ Término acuñado por James Henry Breasted. Albert Clay: «The so-called Fertile Crescent and Desert Bay». 4. ↑ Perry Anderson, op. cit. 5. ↑ Edward Gibbon, Fustel de Coulanges y Perry Anderson (op. cit.); Henri Pirenne Mahoma y Carlomagno. 6. ↑ en:Neo-Assyrian Empire y en:Military history of the Neo-Assyrian Empire 7. ↑ Véase Deidades triples o Tríadas indoeuropeas (en:Triple deities) e Hipótesis trifuncional (en:Trifunctional hypothesis). 8. ↑ Bruce Gordon (2005), véase en:List of largest empires.
  • 189.
    9. ↑ Sven-TageTeodorsson:EX ORIENTE LUX, EX OCCIDENTE DUX: GRIEGOS, CARTAGINESES Y ROMANOS EN CONTACTO Y CONFLICTO ―¡Ex oriente lux!‖ Se dice que con esta exclamación saludaban los romanos al sol cuando se elevaba sobre las montañas samnitas. La expresión se ha hecho una frase célebre universal, usada a lo mejor por casualidad en sentido original, pero casi siempre simbólicamente para sugerir que nuestra cultura occidental proviene en el fondo de Oriente. 10. ↑ en:Latin right; en:Nobiles; en:History of the Constitution of the Roman Empire; en:Constitutional Reforms of Lucius Cornelius Sulla; en:Constitutional Reforms of Julius Caesar; en:Collegium (ancient Rome); en:Roman technology ; en:History of science in Classical Antiquity 11. ↑ fr:Indianisation de la péninsule Indochinoise; en:Indianized kingdom. Véase también Escuela francesa de Extremo Oriente (fr:École française d'Extrême-Orient 12. ↑ en:Tarumanagara 13. ↑ en:Yumbulagang 14. ↑ en:Cat Tien archaeological site 15. ↑ en:Banwari Trace 16. ↑ en:Ortoiroid people 17. ↑ en:Saladoid 18. ↑ en:Kali'na people 19. ↑ Historia universal Salvat-El País (tomo 3: «Emigraciones en el Océano Pacífico»), pág. 142, ISBN 84-345-6232-4. 20. ↑ Artículo sobre el asunto en El País, 17 de enero de 2009. Cita tres ejemplos de reciente aparición: Centurión (de Simon Scarrow. Barcelona: Edhasa, 2008), El águila de la Novena Legión (de Rosemary Sutcliff. Barcelona: Plataforma, 2008) y César, las cenizas de la República (de Gisbert Haefs. Barcelona: Edhasa, 2008). [editar] Bibliografía Edward Gibbon: Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, 1776. Fustel de Coulanges: La ciudad antigua, 1864. Vere Gordon Childe: Los orígenes de la civilización, 1936. Georges Duby: Atlas histórico mundial [Larouse, 1987]. Barcelona: Debate, 1989. ISBN 84-7444-349-0. Henri Frankfort y otros: El pensamiento prefilosófico, 1946. C. W. Ceram: Dioses, tumbas y sabios, 1949. Ángel Montenegro (coord.): Egipto y los grandes imperios y Antiguos imperios orientales, vols. 4 y 5 de Gran Historia Universal, 1986. Madrid: Nájera ISBN: 84- 761-654-9. Samuel Noah Kramer: La historia empieza en Sumer, 1965. Chester Starr: Historia del mundo antiguo [1965]. Madrid: Akal, 1974. ISBN 84- 7333-032-6. Perry Anderson: Transiciones de la Antigüedad al feudalismo [1974]. Madrid: Siglo XXI, 1986. ISBN 84-323-0355-0.
  • 190.
    [editar] Enlaces externos Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Historia Antigua. ArteHistoria.jcyl.es HistoriaDeLasCivilizaciones.com (mapas históricos de civilizaciones antiguas). Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_Antigua" Categoría: Historia antigua Categoría oculta: Wikipedia:Artículos destacados en w:eo Herramientas personales