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Notas de Elena | Lección 5 | Las bendiciones de los justos | Escuela Sabática

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Notas de Elena | Lección 5 | Las bendiciones de los justos | Escuela Sabática

  1. 1. www.EscuelaSabatica.es I Trimestre de 2015 Proverbios Notas de Elena G. de White Lección 5 31 de enero 2015 Las bendiciones de los justos Sábado 24 de enero Dios ha llamado a su pueblo para que alcancen gloria y virtud, y éstas se manifestarán en la vida de cuantos estén verdaderamente relacionados con él. Habiéndoseles permitido participar del don celestial, deben seguir diri- giéndose hacia la perfección, siendo "guardados en la virtud de Dios por fe" (I Pedro 1:5). La gloria de Dios consiste en otorgar su poder a sus hijos. Desea ver a los hombres alcanzar la más alta norma: y serán hechos perfec- tos en él cuando por fe echen mano del poder de Cristo, cuando recurran a sus infalibles promesas reclamando su cumplimiento, cuando con una im- portunidad que no admita rechazamiento, busquen el poder del Espíritu Santo. Habiendo recibido la fe del evangelio, la siguiente obra del creyente es añadir virtud a su carácter y así limpiar el corazón y preparar la mente para la recepción del conocimiento de Dios. Este conocimiento es el fundamento de toda verdadera educación y de todo verdadero servicio. Es la única real salvaguardia contra la tentación; y solamente eso puede hacerle a uno se- mejante a Dios en carácter. Por medio del conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, se imparten a los creyentes "todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad". Ningún buen don se niega al que sinceramente desea obtener la justicia de Dios (Los hechos de los apóstoles, p. 423). Lo que hace que la vida sea un éxito es la atención consciente que se le da a lo que el mundo llama las "cosas pequeñas". Las pequeñas obras de caridad, los pequeños actos de abnegación, el pronunciar sencillas palabras de ayuda, estar alerta contra los pecados pequeños: esto es el cristianismo. El reconocimiento agradecido de las bendiciones cotidianas, el mejora- miento sabio de las oportunidades diarias, el cultivo diligente de los talen- tos que se nos han confiado: esto es lo que el Maestro espera de nosotros. El que desempeña fielmente los deberes pequeños estará preparado para responder a las demandas de las responsabilidades mayores. La persona bondadosa y cortés en la vida de cada día, generosa y paciente con su fami-
  2. 2. www.EscuelaSabatica.es lia, cuyo objetivo constante es procurar la felicidad del hogar, será la prime- ra en negarse a sí misma y hacer sacrificios cuando el Maestro se lo pida (Exaltad a Jesús, p. 340). Domingo 25 de enero: La justicia es integral Los que aman a Dios no pueden abrigar odio o envidia. Mientras que el principio celestial del amor eterno llena el corazón, fluirá a los demás, no simplemente porque se reciban favores de ellos, sino porque el amor es el principio de acción, y modifica el carácter, gobierna los impulsos, domina las pasiones, subyuga la enemistad y eleva y ennoblece los afectos. Este amor no se reduce a incluir solamente "a mi y a los míos", sino que es tan amplio como el mundo y tan alto como el ciclo, y está en armonía con el de los activos ángeles. Este amor, albergado en el alma, suaviza la vida entera, y hace sentir su influencia en todo su alrededor. Poseyéndolo, no podemos sino ser felices, sea que la fortuna nos favorezca o nos sea contraria. Si amamos a Dios de todo nuestro corazón, debemos amar también a sus hijos. Este amor es el Espíritu de Dios. Es el adorno celestial que da verdadera nobleza y dignidad al alma y asemeja nuestra vida a la del Maestro. Cua- lesquiera que sean las buenas cualidades que tengamos, por honorables y refinados que nos consideremos, si el alma no está bautizada con la gracia celestial del amor hacia Dios y hacia nuestros semejantes, nos falta verda- dera bondad, y no estamos listos para el ciclo, donde todo es amor y unidad (Testimonios selectos, t. 3, pp. 265, 266). Del mismo modo como a los discípulos se les concedió una capacitación divina, a saber el poder del Espíritu Santo, así también les será concedido hoy a quienes lo buscan correctamente. Únicamente este poder puede ha- cernos sabios para la salvación y volvernos idóneos para las cortes de arri- ba. Cristo desea concedernos una bendición que nos santificará. "Estas co- sas os he hablado -dice él- para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (S. Juan 15:11). El gozo que se experimenta en el Espí- ritu Santo es un regocijo sanador y vivificador. Al concedernos su Espíritu, Dios se da a sí mismo, transformándose él mismo en una fuente de influen- cias divinas con el fin de dar salud y vida al mundo... Estamos moralmente obligados a sacar en abundancia de la casa del te- soro del conocimiento divino. Dios desea que recibamos mucho para que podamos impartir mucho. Desea que seamos canales a través de los cuales él pueda impartir su gracia ricamente al mundo. Que sus oraciones se caractericen por la sinceridad y la fe. El Señor está dispuesto a hacer en nuestro favor "mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20). Hablen de esto; oren acerca de ellos. No conversen de incredulidad. No podemos darnos el lujo de dejar que Satanás vea que tiene poder para ensombrecer nuestro semblante y entriste- cer nuestras vidas. Oren con fe. Y asegúrense de colocar sus vidas en armonía con sus peti- ciones, de modo que puedan recibir las bendiciones que han demandado. Que no se debilite su fe, porque las bendiciones que se reciben son propor- cionales a la fe que se ejerce. "Conforme a vuestra fe os sea hecho". "Y
  3. 3. www.EscuelaSabatica.es todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis" (S. Mateo 9:29; 21:22). Oren, crean, y regocíjense. Canten himnos de alabanza a Dios por- que él les ha contestado sus oraciones. Acéptenlo al pie de la letra, "porque fiel es el que prometió (Hebreos 10:23). No se pierde ninguna súplica sin- cera. El canal está abierto; la corriente está fluyendo. Lleva propiedades salutíferas en sus aguas, derramando una corriente restauradora de vida y salud y salvación (Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 259, 260). Lunes 26 de enero: La boca del justo Hay un poder maravilloso en el silencio. Cuando os hablen con impa- ciencia no repliquéis de la misma manera. Las palabras dirigidas en res- puesta a uno que está enojado actúan generalmente como un látigo que acrecienta la furia de la ira. En cambio, pronto se disipa la ira si se le hace frente con el silencio. Frene el cristiano su lengua, resolviendo firmemente no pronunciar palabras ásperas e impacientes. Con la lengua frenada puede salir victorioso de cada prueba de la paciencia por la cual tenga que pasar. Con su propia fuerza el hombre no puede gobernar su espíritu. Pero me- diante Cristo puede lograr el dominio propio. Con la fuerza de Cristo puede poner sus pensamientos y palabras en sujeción a la voluntad de Dios. La religión de Cristo pone las emociones bajo el gobierno de la razón, y disci- plina la lengua. Bajo su influencia se apacigua el temperamento precipita- do, y el corazón se llena de paciencia y suavidad (Mensajes para los jóve- nes, p. 134). Dejad de ocuparos de las faltas ajenas. Mantened la lengua santificada para Dios. Refrenaos de decir alguna cosa que pudiera menos- cabar la influencia de otro. Al complaceros en esas palabras de crítica, blas- femáis el santo nombre de Dios tan ciertamente como si pronunciarais ju- ramentos... Necesitamos especialmente precavernos de que nuestra lengua no esté consagrada a Satanás. La lengua que Dios ha dado debe ser usada para glo- rificarlo con el habla. A menos que hagamos esto, directamente seremos un obstáculo para la obra de Dios en este mundo, y con toda seguridad los castigos del cielo caerán sobre nosotros (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1068). Si Cristo habita en nosotros, debemos ser cristianos tanto en el hogar cuanto fuera de él. El que dice ser cristiano expresará palabras bon- dadosas a sus parientes y a otros con los que también se relaciona. Será bondadoso, cortés, amable y compasivo, y deseará educarse a fin de poder habitar con la familia celestial. Si es miembro de la realeza, procurará re- presentar bien al reino en todo lugar. Hablará a los niños con amabilidad, ya que ellos también son herederos de Dios y miembros de las cortes celes- tiales. Entre los hijos del reino no hay lugar para las asperezas, porque "el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley" (Gálatas 5:22, 23). En la iglesia se manifestará el espíritu que se cultiva en el hogar. Oh, de- bemos educar el carácter para practicar la piedad, la docilidad, la ternura, la compasión y el espíritu perdonador. Al abandonar la vanidad, la conversa- ción insensata y las burlas, no nos hará fríos, antipáticos y antisociales. El Espíritu del Señor descansará sobre usted hasta que adquiera la fragancia de
  4. 4. www.EscuelaSabatica.es las flores del jardín de Dios. Debe mantenerse hablando acerca de la luz, y de Cristo, el Sol de Justicia, hasta que en usted se produzca el cambio de gloria en gloria, de un carácter a otro mejor, y de una fortaleza a otra ma- yor, para reflejar más y más la preciosa imagen de Jesús (Recibiréis poder, p. 77). Martes 27 de enero: La esperanza del justo Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra. En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron. Estos centinelas daban el mensaje de amonestación; y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor. Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo. Él ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo (Reflejemos a Jesús, p. 188). ¿Dedicó Pablo su tiempo precioso para hablar de sus aflicciones? No; desvió la atención de sí mismo a Jesús. No vivió para lograr su propia felicidad, y sin embargo fue feliz... "Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones (2 Corintios 7:4). Y en los últimos días de su vida, teniendo en vista la muerte del marti- rio, exclamó con satisfacción: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Timoteo 4:7). Y fijando su vista en el futuro inmortal, el cual había sido el motivo grande e inspirador de toda su carre- ra, añadió, plenamente seguro de su fe: "Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día -y en- tonces este hombre que vivió para otros se olvida de sí mismo- y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida". Pablo fue un ejemplo vivo de lo que cada cristiano debiera ser. Vivió para la gloria de Dios. Sus palabras nos llegan resonando a través del tiempo: "Para mí el vivir es Cris- to" (Filipenses 1:21) (Nuestra elevada vocación, p. 365). "Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la ha- llan" (S. Mateo 7:13,14). Estos caminos son distintos, separados, y van en dirección opuesta. Uno conduce a la muerte eterna, y el otro a la vida eter- na. Uno es ancho y suave y el otro es estrecho y áspero. La gente que viaja por ellos es opuesta en carácter, en vida, en vestido y en conversación. Los que van por el camino estrecho hablan de la felicidad que tendrán al final del viaje... No se visten como los del camino ancho, ni hablan como ellos, ni actúan como ellos. Han recibido un modelo, un Varón de dolores, expe- rimentado en quebranto abrió ese camino para ellos y viajó por el. Sus se- guidores ven sus pisadas y se consuelan y alegran. El lo recorrió a salvo, y ellos también pueden sentirse seguros, si van tras sus pasos. En el camino ancho, todos están ocupados consigo mismos, con sus ves- tidos y placeres. Participan abundantemente de alegría y fiestas, y no pien- san en el final del camino, en la ruina que aguarda al final de todo. Cada día se aproximan más a su destrucción y, sin embargo, se apresuran locamente más y más...
  5. 5. www.EscuelaSabatica.es Los que desean realizar cualquier sacrificio por la vida eterna, la conse- guirán. Y vale la pena sufrir por ella, vale la pena crucificar el yo por ella, y sacrificar los ídolos por ella (A fin de conocerle, p. 305. Miércoles 28 de enero: La verdad de los justos El mundo perece por falta de la verdad, de la verdad pura y no adultera- da. Cristo es la verdad. Sus palabras son verdad... El conocimiento que pro- cede de Dios es el pan de vida. Son las hojas del árbol de la vida que son para la sanidad de las naciones. La corriente de la vida espiritual mueve el alma cuando las palabras de Cristo son creídas y practicadas. Así es como somos hechos uno con Cristo. La experiencia que era débil se hace fuerte. Si mantenemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza, obten- dremos la vida eterna. Debemos recibir toda verdad como la vida de Jesús. La verdad nos limpia de la impureza y prepara el alma para la presencia de Cristo. Cristo se forma en el interior como la esperanza de gloria. Debemos participar cada día de la verdad. Debemos comer las palabras de Cristo, las cuales él declara que son espíritu y son vida. La aceptación de la verdad hará de cada persona que la recibe un hijo de Dios y un heredero del cielo. La verdad que está en el corazón no es letra fría y muerta... Hay plenitud de gozo en la verdad. Han nobleza en la vida del agente humano que vive y obra bajo la influencia vivificadora de la verdad. La verdad es sagrada y divina. Es más fuerte y más poderosa que cualquier otra cosa en la forma- ción del carácter a la semejanza de Cristo. Cuando se la aprecia en el cora- zón, el amor de Cristo es preferido al amor de cualquier ser humano. Esto es el cristianismo. Así la verdad pura y no adulterada ocupa la ciudadela del ser. Esta es la vida de Dios en el alma. "Y os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros" (Ezequiel 36:26) (Nuestra elevada vocación, p. 210). Tengo una obra que hacer y por la gracia de Dios la haré. Mi única an- siedad tiene que ver con los que se sienten más inclinados a creer una men- tira que una verdad. ¿Qué puedo hacer por ellos? ¿Que puedo hacer para que no inventen mentiras ni las amen después de haberlas inventado? Todo lo que puedo hacer es presentarles a Jesús, el precioso Salvador, para que sea su Modelo. Si aman a Jesús, serán puros, inocentes, incontaminados. Se rodearán de una atmósfera de fe y no de duda, escepticismo e incredulidad. Hablarán de Jesús, del cielo, de los deberes del cristiano, de la lucha de éste y de cómo resistir con éxito los poderes de Satanás. No serán semejantes a los buitres que devoran lo que suponen son los defectos de los demás (Cada día con Dios, p. 141). Todo cuanto hacen los cristianos debe ser transparente como la luz del sol. La verdad es de Dios; el engaño, en cada una de sus muchas formas, es de Satanás... Pero no es fácil ni sencillo decir la verdad exacta. No podemos decirla a menos que la sepamos; y ¡cuántas veces las opiniones preconcebi- das, el prejuicio mental, el conocimiento imperfecto, los errores de juicio impiden que tengamos una comprensión correcta de los asuntos que nos atañen! No podemos hablar la verdad a menos que nuestra mente esté bajo la dirección constante de Aquel que es verdad (Reflejemos a Jesús, p. 63).
  6. 6. www.EscuelaSabatica.es Jueves 29 de enero: La recompensa de los justos Que todo joven considere la parábola de las diez vírgenes. Todas tenían lámparas, esto es, una apariencia externa de religión pero solo cinco de ellas poseían la piedad interior. A cinco de ellas les faltaba el aceite de la gracia. El espíritu de vida en Cristo Jesús, el Espíritu Santo, no moraba en sus corazones. Sin el aceite de la gracia, ¿de qué valía llevar la lámpara de la profesión de fe? Por más alta que sea ésta, por más alto que sea el puesto que ocupe el supuesto religioso, si falta el aceite de la gracia, no tiene con qué alimentar su lámpara, y no puede esparcir rayos de luz claros y brillan- tes (Hijos e hijas de Dios) p. 120). El creyente individual ha de trabajar para el pecador individual. Cada persona debe mantener ardiendo su propia luz; y si el aceite celestial corrie- re hacia estas lámparas por los conductos de oro; si los vasos fueren vacia- dos del yo, y preparados para recibir el aceite santo, se derramará luz sobre la senda del pecador con algún propósito. Más luz caerá sobre la senda del extraviado de parte de una lámpara tal, que de toda una procesión de antor- chas enarboladas para la ostentación (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 410). El hombre regenerado tiene una unión vital con Cristo. Como el pám- pano obtiene su sustento del tronco paterno y por esto puede llevar mucho fruto, de la misma manera el verdadero creyente está unido con Cristo y revela en su vida los frutos del Espíritu. El pámpano llega a ser uno con la vid. La tormenta no puede arrancarlo. Las heladas no pueden destruir sus propiedades vitales. Ninguna cosa es capaz de separarlo de la vid. Es un pámpano viviente, y lleva los frutos de la vid. Así ocurre con el creyente. Mediante su conversación y buenas obras revela el carácter de Cristo. Co- mo el pámpano extrae su nutrimento de la vid, así también todos los que están verdaderamente convertidos extraen vitalidad espiritual de Cristo (Alza tus ojos, p. 180). Jesús dijo: "Separados de mí nada podéis hacer" (S. Juan 15:5). La unión con Cristo es el único medio a nuestra disposición para vencer al pecado... Vivimos y nos movemos en él (A fin de conocerle, p. 320). Material facilitado por JESÚS PADILLA © http://escuelasabatica.es/ www.facebook.com/EscuelaSabatica.es Suscríbase para recibir gratuitamente recursos para la Escuela Sabática

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