El documento presenta un análisis sobre el diseño de políticas públicas para fomentar la competitividad empresarial, enfatizando la importancia de la red de valor que agrupa a diversos actores económicos. Se argumenta que la competitividad depende de cuatro factores clave y de la interacción entre empresas, proveedores, clientes y complementadores, creando un entorno propicio para el desarrollo empresarial. Se propone que una relación sinérgica entre el gobierno y las empresas puede potenciar el crecimiento económico regional y nacional.