El documento analiza la competitividad en el sector agroalimentario a través de la gestión de clusters y redes de innovación, destacando la necesidad de colaboración entre actores para mejorar la eficiencia productiva. Se enfatiza que un entorno favorable y políticas claras son esenciales para fomentar la competitividad duradera, así como el rol del sector privado en la creación de valor. Además, se sugiere que la aplicación de sistemas de innovación puede ofrecer oportunidades para el desarrollo sustentable en regiones agrícolas.