La frase "todos los hombres" en 1 Timoteo 2:4 se refiere a que tanto judíos como gentiles están incluidos en el plan de salvación de Dios, no que cada individuo será salvado. La voluntad de Dios para la salvación no depende de la voluntad humana, sino que es decisiva. Además, oraciones no servirían para los que ya están en el infierno. La frase se refiere a que Dios salvará a personas de todas las naciones, no a cada individuo sin excepción.