La Declaración de Shanghai reconoce que la salud y el bienestar son fundamentales para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Se compromete a adoptar decisiones políticas audaces para promover la salud, reconociendo que la buena gobernanza es esencial. Insta a los gobiernos, empresas y líderes a trabajar juntos para proteger y mejorar la salud mediante políticas públicas, legislación y mayor inversión en determinantes sociales de la salud como la vivienda, el empleo y la educación.