Este documento discute las claves para comunicar efectivamente el mensaje cristiano a diferentes culturas. Explica que si el mensaje no se comunica bien, puede ser rechazado o malinterpretado, mientras que si se comunica bien, la iglesia puede crecer con bases sólidas. Para lograr esto, se debe entender tanto la cultura bíblica como la cultura del oyente, ganar su atención de manera auténtica, y contextualizar el mensaje a las preocupaciones específicas de cada cultura mediante el proceso de contextualización.