La morfología del euskera es muy rica, especialmente en la estructura de los sintagmas nominales y verbales. La forma de construir grupos nominales y verbales es compleja debido a la declinación, la ergatividad y la gran cantidad de información contenida en los verbos. Los sintagmas nominales se declinan para expresar su función sintáctica mediante casos gramaticales como el absoluto, ergativo y dativo. La declinación añade desinencias únicas a cada palabra para indicar su caso.