El documento describe la fuente de bronce que estaba ubicada entre el tabernáculo y el altar en el santuario. Aarón y sus hijos debían lavarse las manos y los pies en la fuente de agua antes de entrar en el tabernáculo o acercarse al altar, de lo contrario morirían. El lavacro simbolizaba la necesidad de limpieza y purificación antes de acercarse a Dios.