El régimen de Franco se basó ideológicamente en un nacionalcatolicismo y un falangismo adaptado a España. Contó con el apoyo de la Iglesia católica, el ejército, los terratenientes y burgueses provinciales. Se fue institucionalizando políticamente a través de leyes como el Fuero del Trabajo, la Ley Constitutiva de las Cortes y la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, que permitió nombrar a Juan Carlos como sucesor.