El documento describe los principales factores que protegen la audición, como mantener la distancia del origen del sonido y limitar el tiempo de exposición. La exposición prolongada a ruidos de 85 decibeles o más puede causar pérdida auditiva gradual, mientras que la exposición a 100 decibeles o más por más de 15 minutos no es recomendable. La pérdida auditiva inducida por el ruido puede ser temporal o permanente y es totalmente prevenible usando protección auditiva como tapones para los oídos.