El documento discute la importancia de respetar y proteger los conocimientos tradicionales relacionados con la biodiversidad. Explica que estos conocimientos son colectivos, dinámicos y transmitidos oralmente entre comunidades, lo que los hace diferentes de la propiedad intelectual individual. También destaca la necesidad de obtener el consentimiento de las comunidades y distribuir los beneficios de manera justa cuando se utilizan sus recursos y conocimientos.