El profeta Amós predicó contra los pecados de Israel, Judá y las naciones vecinas entre los años 767 a.C. y 753 a.C. Amós advirtió que Dios castigaría a estas naciones con desastres y destrucción debido a su falta de justicia, misericordia y lealtad hacia el pueblo de Dios. A pesar de los múltiples llamados de atención, estas naciones no se arrepintieron y tuvieron que enfrentar las consecuencias de sus acciones.