En 2015, los consumidores en América del Sur y Central demandarán marcas que sean abiertas y transparentes en sus prácticas, a medida que la desconfianza hacia las instituciones crece. Las marcas que no se adapten a esta expectativa de transparencia enfrentarán consecuencias negativas, ya que los escándalos y la falta de honestidad son cada vez más evidentes en la era de las redes sociales. La construcción de relaciones basadas en la confianza y el diálogo participativo será clave para las marcas que buscan recuperar y mantener la lealtad de los consumidores.