24 MAYO DE
1822, la Batalla
Libertaria.

PERSONAL
Suboficial Primero en
Servicio Pasivo. De la
Armada del Ecuador.
Presidente del
Círculo de
Suboficiales de la
Armada Nacional y del
Club de Amigos de
Inteligencia Naval;
además Vicepresidente
de la Asociación de
Suboficiales de las
Fuerzas Armadas.
Pacheco_2611@live.co
m

SUBP (SP) LUIS PACHECO
Breve resumen de la gloriosa Batalla del
Pichincha del 24 de Mayo de 1822, la
intervención de nuestros soldados
Grancolombianos y su legado histórico para
nuestro País.
LA BATALLA LIBERTARIA, 24 MAYO DE 1822
“Como el derecho de gentes no garantiza de un modo real y efectivo la paz,
la integridad de los Estados y su soberanía; la lucha armada, la guerra será
siempre un derecho, la batalla será el proceso y el cañón el juez.- General
Sáenz Peña, argentino.
Luis PACHECO Manya
Ex Suboficial de la ARE

Si incontables fueron los motivos que moldearon el espíritu libérrimo de hombres y
pueblos de la Presidencia de Quito en pos de la libertad, que por décadas de la etapa
colonial le arrebató la corona española, la proclamación de la independencia de
Guayaquil, el 9 de Octubre de 1820, constituyó no solo el más categórico
pronunciamiento revolucionario, sino la siembra fecunda que empujó a ciudades
hermanas a emular tal proeza.
Inclusive, el aporte guayaquileño a la causa libertaria, fue mucho más allá de su propia
circunscripción territorial, porque apenas alcanzada su liberación del dominio hispano,
formó la denominada “División Protectora de Quito”, con 1.600 hombres (de la costa y
de Guaranda), para avanzar a la capital y consolidar la ansiada y completa
emancipación del territorio quiteño. Allí se cumplió la consigna de ¡Guayaquil por la
Patria!
Primeros combates
Acción que dio gloria a las novatas pero bizarras escuadras patriotas que salieron de
Guayaquil inmediatamente que la ciudad proclamó su independencia, fue el combate
de “Camino Real”, en la actual provincia de Bolívar, el 9 de noviembre de 1820, al
mando del Coronel Luis Urdaneta y León de Febres Cordero.
La División patriota avanzó hacia el interior a enfrentarse a las tropas realistas,
contando con un pié de fuerza de aproximadamente 1.800 hombres. Ello provocó el
entusiasmo de la población interandina, al punto que entre el 10 y 19 de Noviembre de
1820 se proclamaron independientes Guaranda, Machachi, Latacunga, Riobamba,
Ambato, Alausí, Loja y Tulcán. Por desgracia, las tropas patriotas de Cuenca fueron
derrotadas en Verdeloma el 20 de Octubre y el pequeño ejército de Guayaquil fue
derrotado en Huachi el 22 de Noviembre de 1820, que si bien resultó un desastre para
los propósitos nacionalistas nunca disminuyó el ánimo de sus aguerridos y visionarios
libertadores. Con estos resultados, los realistas pasaron a controlar toda la Sierra y los
patriotas quedaron con el control de la Costa.
El 3 de Enero de 1821, un nuevo intento de las tropas insurgentes por acceder a la
Sierra fue desbaratado en Tanizahua, jurisdicción de la actual provincia de
Tungurahua, lo que los realistas aprovecharon para cometer vergonzosas tropelías en
Ambato, Riobamba y Cuenca. Cabe destacar también que, en aquel paraje andino
murió el jefe de la expedición patriota, el Coronel argentino José García. A partir de
ese momento, solo el fuerte invierno costanero impidió que las fuerzas del Presidente
y Capitán General de la Audiencia, Melchor Aymerich, ocuparan la Costa y acabaran
con la independencia guayaquileña.
Bolívar envía al General de Brigada Antonio José de Sucre
El Libertador Bolívar, valoró en toda su importancia geopolítica e histórica la revolución
guayaquileña, y se apresuró a consignar apoyo material y el respaldo anímico para los
planes que impulsaban los dirigentes republicanos en esta ciudad.
El acertado aporte del Libertador, se consolidó de manera total con la presencia del
joven Oficial cumanés Antonio José de Sucre, a partir del mes de Mayo de 1821. Para
reforzar las tropas que llegaron del Norte, nuestros próceres desplegaron intensa
actividad en la región para incorporar más soldados y pertrechos que garantizaran
efectividad en la empresa patriota.
En la población de Samborondón, Sucre estableció su cuartel general y concluyó los
preparativos del gran plan que lo conduciría en unión de su gente a las históricas
breñas del Pichincha.
Triunfos y derrotas
El apego irrenunciable a la causa nacionalista decidió que en Cone, localidad cercana
a la población de Yaguachi, en la provincia del Guayas, el 19 de agosto de 1821, las
tropas libertadoras aplastan a las realistas, comandadas por el Coronel Francisco
González que salieron de Cuenca rumbo a la Costa.
Desafortunadamente, la felicidad fue efímera por esa victoria, pues el 12 de
Septiembre de 1821, en Huachi, población de la actual provincia de Tungurahua, los
peninsulares ganaron el combate denominado “Segundo Huachi”, a tal punto que el
jefe español Carlos Tolrá avanzó a Sabaneta en la actual provincia de Los Ríos.
Desde esta última población el oficial defensor de la monarquía propuso un armisticio
de 90 días, que Sucre de forma inteligente aceptó con el afán de reorganizar su
contingente y solicitar refuerzos al Protector San Martín en el Sur.
Definitiva campaña
Sucre acometió la campaña definitiva desde su cuartel general de Samborondón en
enero de 1822. Estuvo en Guayaquil, pasó por Machala y Pasaje para cruzar la
cordillera. Alcanzó Yulug y siguió a Saraguro, donde recibió los refuerzos que envió
San Martín.
Conocedores que los patriotas habían obtenido el auxilio de tropas que llegaron desde
el Sur con los comandantes Juan Lavalle y Andrés Santa Cruz, los monárquicos
dirigidos por Carlos Tolrá optaron por abandonar Cuenca y avanzaron a Riobamba.
Ocurrió entonces que el ejército republicano que permanecía en Cuenca desde el 21
de Febrero continuó al Norte. Días después, el 21 de Abril, salió triunfador en la
encarnizada batalla del 21 de Abril de 1822 en las calles de Riobamba y sectores
aledaños de la ciudad, contra los realistas.
En Riobamba, la excelente caballería argentina dirigida por el Coronel oriental Lavalle
derrotó y puso en fuga a la hasta entonces invencible caballería realista, que fue a
refugiarse en Quito, junto a todo el ejército colonial.
La derrota hizo que los españoles emprendieran la retirada y buscaran situarse más
cerca de Quito, capital de la Presidencia del mismo nombre.
En cambio, Sucre que estaba animado por el reciente triunfo, ordenó en la última
semana del mes de Abril que sus escuadras se movilizaran con la cautela necesaria
para lograr la anhelada toma de Quito.
El plan en marcha
Después de cruzar por Ambato las tropas emancipadoras entraron el 2 de Mayo en
Latacunga, donde permanecieron un tiempo prudencial mientras llegaban refuerzos.
Posteriormente se ordenó a nuestros soldados que avanzaran de Latacunga a Quito,
pero eludiendo al máximo a las huestes realistas que estaban atrincheradas en
Machachi, cerca de la quebrada Jalupana (Tambillo) y del cerro La “Viudita”.
Tras vencer escabrosa topografía y los glaciares del Cotopaxi y Sincholagua, gracias a
la ayuda oportuna que dieron los indígenas Lucas Tipán y Fermín Padilla, los patriotas
desembocaron sin mayor problema al Valle de los Chillos.
El 21 de Mayo, Sucre y sus tropas alcanzaron Turubamba, al sur de Quito, después de
cruzar los Chillos; los monárquicos prefirieron concentrarse en la capital. Los días 22 y
23 de Mayo, los patriotas acamparon en Chillogallo, en un intento de provocación a las
huestes defensoras de la monarquía.
Al promediar la noche del 23 de Mayo, los jefes republicanos revisaron las
posibilidades de combate. Sucre, el talentoso estratega venezolano que conocía que
sus enemigos ocupaban El Panecillo, dio la orden de pasar al Ejido norte de Quito y
ese fue otro desafío al difícil terreno del volcán Pichincha.
Ejércitos protagonistas:
A.

Ejército Libertador:
General de Brigada, Antonio José de Sucre y Alcalá, Comandante en Jefe,
1.

División Colombiana:








General de Brigada, José Mires, Comandante de División
Coronel Antonio Morales, Jefe de Estado Mayor
Coronel Diego Ibarra, Comandante de la Caballería
Teniente Coronel Eusebio Borrero, Ayudante del General Sucre
Teniente Coronel Daniel Florencio O’leary, Secretario
Capitán Vicente Ramón Gómez, Ayudante
Teniente José María Botero, Ayudante.

1)

Batallón “Albión”
Teniente Coronel Juan Mackinstosh, Comandante, con 443 hombres.

2)

Batallón “Paya”
Teniente Coronel José Leal, Comandante, con 820 hombres.

3)

Batallón “Alto Magdalena”
Teniente Coronel José María Córdova, Comandante, con 314
hombres.

4)

Batallón “Yaguachi”
Coronel graduado Carlos María Ortega, Comandante, con 540
hombres.
5)

Escuadrón “Dragones del Sur”
Teniente Coronel Federico Rach, Comandante, con 142 hombres.

2.

División Peruana:





Coronel Andrés Santacruz, Comandante de División.
Coronel Luis Urdaneta, Jefe de Estado Mayor
Teniente Calixto Jiráldez, Ayudante
Teniente José María Frías, Ayudante.

1)

Batallón “Trujillo”
Coronel Félix Olazábal (argentino), Comandante, con 573 hombres.

2)

Batallón “Paita”
Teniente Coronel Francisco Villa (argentino), Comandante, con 384
hombres.

3)

Escuadrón “Granaderos a Caballo de los Andes”

4)

Teniente Coronel Juan Lavalle (argentino), Comandante, con 96
hombres.
Escuadrón No. 1 “Cazadores Montados”
Teniente Coronel Antonio Sánchez, Comandante, con 100 hombres.

5)

Escuadrón No. 2 “Cazadores Montados”
Teniente Coronel Florencio Arenales, Comandante, con 100 hombres.

6)

Compañía de Artillería
Capitán Adolfo Klinger, Comandante, con 83 hombres.

Totales de la División Colombiana
Infantería
Caballería

2.117 hombres
142 hombres

Totales de la División Peruana:
Infantería
Caballería
Artillería
Gran total de:

957 hombres
296 hombres
83 hombres
3.595 hombres.

De este número de tropa se deben reducir 804 hombres que no intervinieron en
el combate, a saber, 150 hombres del Batallón “Magdalena”, que al mando del
Coronel Hermógenes Masa, se encontraban en Guaranda; 40 “Dragones” y 120
Infantes del “Paya”, que con el Teniente Coronel Cayetano Cestaris, estratega
francés que en todo momento ayudó a Sucre para planificar la Batalla de
Pichincha, se hallaban en Quito y 449 hombres hospitalizados en Riobamba,
Ambato y Latacunga.
El Ejército Republicano que combatió en la Batalla de Pichincha, tenía, pues, una
fuerza efectiva de 2.791.
B.

EJÉRCITO REALISTA










Mariscal de Campo, Melchor Aymerich, Comandante en Jefe
Coronel Nicolás López, Comandante en Jefe de la División
Coronel Manuel María Martínez de Aparicio, Jefe de Estado Mayor
Coronel Joaquín Germán, Inspector Militar del Reino
Coronel Francisco González, Ayudante General
Teniente Coronel Patricio Brayn, Ayudante de Estado Mayor
Coronel Carlos Tolrá, Coronel de la Caballería
Noaquón Moro, Cirujano Mayor
Antonio Núñez, Boticario

Primera División Realista:
1.

Batallón No. 1 “Aragón”
Coronel Joaquín Valdez, Comandante con 580 hombres.

2.

Batallón “Tiradores de Cádiz”

3.

Coronel Damián del Alba, Comandante con 437 hombres.
Batallón “Ligeros Cazadores de Constitución”
Coronel José Toscano, Comandante con 368 hombres.

4.

Escuadrón “Dragones Reina Isabel”
Teniente Coronel Pascual Moles, Comandante con 92 hombres.

5.

Escuadrón “Dragones de Granada”
Coronel Manuel Vizcarra, Comandante con 84 hombres.

6.

Escuadrón “Dragones Guardia del Presidente”
Teniente Coronel Francisco Mercadillo, Comandante con 87 hombres.

7.

Escuadrón “Húsares de Fernando VII”
Coronel Francisco Almeida, Comandante con 76 hombres.

8.

Compañía de Artillería
Teniente Coronel José Ovalle, Comandante con 120 hombres.

Totales:
Infantería
Caballería
Artillería
TOTAL

1.435 hombres
339 hombres
120 hombres
1.894 hombres de fuerza efectiva

A esta fuerza pudieran agregarse los 500 cívicos concentrados en el Panecillo y el
Batallón “Cataluña” que, el 27 de Febrero de 1822, a marchas forzadas había salido
desde Ibarra con dirección a Pasto y que retornaba de aquel lugar a mediados del mes
de Mayo, encontrándose el día 20 en la ciudad de Otavalo.
El Campo de Batalla
El ejército patriota que peleó en Pichincha fue una verdadera gran legión internacional,
porque lo formaron, además de soldados oriundos de Guayaquil, Quito, Daule,
Samborondón, Manabí, etcétera, formando parte de la División Protectora de Quito,
también se sumaron guerreros procedentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile,
Inglaterra, Perú, Venezuela y otras naciones de América y Europa.
Como quedó demostrado anteriormente, alrededor de tres mil hombres formaban el
Ejército Republicano que dirigió el General de Brigada Antonio José de Sucre. En
cambio, el que defendía la corona al mando del Mariscal de Campo, Melchor de
Aymerich que aglutinó cerca de dos mil soldados, sin contar aquellos refuerzos
apostados en El Panecillo y otros sitios estratégicos de Quito.
Integraron el ejército emancipador los Batallones: “Paya”, “Albión”, “Alto Magdalena”,
“Yaguachi”, “Trujillo” y “Piura”, los Escuadrones: “Dragones del Sur”, “Granaderos a
caballos de los Andes”, “Cazaderos Montados” y una Compañía de Caballería.
Los realistas formaron los Batallones: “Primero de Aragón”, “Tiradores de Cádiz”,
“Ligeros Cazadores de Constitución”; y, los Escuadrones: “Dragones de Granada”,
“Dragones de la Reina Isabel”, “Dragones Guardia del Presidente” y “Húsares de
Fernando VII”.
El momento cumbre
En maniobra audaz pero segura, que Sucre se empeñó en concretar lo más pronto,
desconcertó al enemigo, ya conocedor de las maniobras por el trabajo de sus
atalayas. El joven pero genial venezolano provocó a las huestes realistas, que cayeron
en la estrategia sin advertir las consecuencias.
Pese a que el Batallón “Albión” con el parque llegó retrasado al generalizarse la
contienda, los patriotas manifestaron su ejemplar coraje al advertir que los españoles
intentaban cortarle el paso para batirlo completamente aprovechando la demora de los
soldados y el material bélico.
La batalla se generalizó al promediar las 09h00 y concluyó antes del mediodía: todos
los hombres no entraron en combate por la accidentada topografía del histórico
escenario. Los laureles de la gloria fueron para las escuadras republicanas que
lideraron Sucre y ejemplares Oficiales como Luis Urdaneta, Antonio Morales, José
Mires, Abdón Calderón, José María Córdova, Andrés Santa Cruz, Juan Lavalle y
muchos otros personajes a quienes debemos evocación perpetua.
La Capitulación
El 25 de mayo de 1822, es decir al día siguiente de la batalla, se firmó la respectiva
Capitulación entre Melchor de Aymerich, general del ejército español, y Antonio José
de Sucre, general de brigada del Ejército de Colombia y comandante general de la
División del Sur de la República.
Aymerich comisionó a los Coroneles: Francisco González y Manuel María Martínez de
Aparicio, y Teniente Coronel Patricio Bray. Sucre nombró representantes a los
Coroneles: Andrés Santa Cruz, jefe de las tropas del Perú, y Antonio Morales, jefe de
Estado Mayor de la División Libertadora. El trascendental documento se ratificó y
aprobó para que se lo cumpla en todas sus partes fiel y rigurosamente.
EL PLAN ESTRATÉGICO DE LA BATALLA DEL PICHINCHA
Según el Coronel (SP) Galo Chacón Izurieta, después de estudiar documentos
históricos y artículos publicados en revistas y periódicos militares de nuestro país,
explica y concluye el plan estratégico de la jornada del 24 de Mayo de 1822.
La concepción táctica de Simón Bolívar
Conocedor del triunfo de la revolución de Guayaquil el 9 de Octubre de 1820, entendió
las ventajas militares para la causa y ordenó el apoyo necesario, primero con Mires y
después con Sucre.
Además, al reforzar las escuadras de Sucre con el Batallón “Alto Magdalena”, decidió
ejecutar una doble maniobra estratégica que, haciendo eje en Cartagena, de donde
parten tropas y pertrechos, rodee Pasto y ataque Guayaquil, formando así la pinza sur
de la gigantesca tenaza que va a cerrar sobre Quito, mientras él en persona, desde
Popayán, avanza hacia Pasto para luego seguir al Sur. Para mayor comprensión del
trabajo que concibió el estratega cumanés y figura máxima de la gesta, precisa los
siguientes pasos:
1.2.3.4.-

Marcha de aproximación a Quito
Acercamiento a Quito
La batalla
El triunfo

Marcha de aproximación a Quito
Primera fase: Comprende la movilización del grueso del Ejército desde Samborondón
a Guayaquil y después a Cuenca, hostigar con las tropas de Cestaris y Pontón el ala
derecha de los realistas, reunión en Saraguro con la división auxiliar del Perú y ocupar
Cuenca.
La segunda fase: Incluye la aproximación hacia el enemigo, precedidos de una fuerte
exploración, continuar las acciones de hostigamiento, buscar y obtener en Cuenca la
definición política de esa provincia y jura de la Constitución Grancolombiana y
continuar el avance a Quito.
La tercera fase: Comprende: reunión de Sucre y Cestaris en Latacunga, culminación
de la maniobra por líneas exteriores, con el Chimborazo interpuesto entre las dos alas
de la amplia operación; completamiento y continuación a la capital.
Con la victoria de Riobamba el 21 de abril de 1822, Sucre completa y reorganiza sus
tropas y sin apartarse de su plan de campaña adopta un nuevo planteamiento.
Acercamiento a Quito
Primera fase: Persigue alcanzar una zona de reunión en el cerro El Callo, conocer la
situación de los realistas y decidir el avance a la capital, considerando dos alternativas
por el nudo de Tiopullo o por Limpiopungo.
Segunda fase: Tenía como metas avanzar a dicha ciudad por Limpiopungo, siguiendo
la dirección río Pita-Valle de los Chillos-Conocoto-Quito, enviar desde los Chillos una
fuerte vanguardia para cortar los refuerzos realistas que avanzan a la capital y
alcanzar Puengasí y luego Chillogallo.
Batalla y triunfo
El último plan para la gran batalla es iniciar el avance sobre la ciudad el 23 de mayo en
la noche, buscando alcanzar el ejido norte que, a más de presentar terreno para la
acción militar, permite que sus tropas se interpongan entre Quito y Pasto.
Así se cortaba toda posibilidad de retirada a las tropas realistas y/o la recepción de
refuerzos.

PARTE DE GUERRA, REMITIDO POR EL GENERAL
ANTONIO JOSE DE SUCRE A SUS SUPERIORES
“Después de la pequeña victoria de nuestros granaderos y dragones sobre toda la
caballería enemiga en Riobamba, ninguna cosa había ocurrido en particular. Los
Cuerpos de División se movieron el 28 y llegaron a Latacunga el 2. Los españoles
estaban situados en el pueblo de Machachi y cubrían los inaccesibles pasos de
Yalupana y La Viudita. Fue necesario expulsarlos haciendo una marcha sobre su
flanco izquierdo y, moviéndose el 13, llegamos el 17 al valle de Chillo (4 leguas de la
ciudad) habiendo dormido y pasado los helados del Cotopaxi. El enemigo pudo
comprender nuestra operación y ocupó Quito, el mismo día 16, por la noche.
La colina de Puengasí, que divide el Valle de Chillo de esta ciudad, es de difícil acceso
pero pudimos burlar los puntos del enemigo y pasarla el 20. El 21 bajamos al llano de
Turubamba (que es El Ejido de la capital) y presentamos batalla, que creíamos
aceptarían los españoles por la ventaja del terreno a su favor, pero ellos ocupaban
posiciones impenetrables y, después de alguna maniobra, fue preciso situar la división
en el pueblo de Chillogallo, una milla distante del enemigo.
El 22 y el 23 los provocamos nuevamente a combate y, desesperados por conseguirlo,
resolvimos marchar por la noche a colocarnos en El Ejido del Norte de la ciudad, que
es mejor terreno y nos ponía entre Quito y Pasto, adelantando, al efecto, el señor
coronel Córdova con dos compañías del Batallón Magdalena. Un escabroso camino
nos retardó mucho la marcha, pero a las ocho de la mañana del 24 llegamos a las
alturas del Pichincha, que domina a Quito, dejando muy atrás nuestro parque cubierto
con el Batallón Albión.
Mientras las tropas reposaban, la Compañía de Cazadores del paya fue destinada a
reconocer las avenidas; seguía luego al Batallón Trujillo (del Perú), dirigido por el
señor coronel Santa Cruz, Comandante General de la División del Perú. A la nueve y
media la Compañía de Cazadores dio con toda la División española que marchaba por
nuestra derecha a la posición que teníamos, y, roto el fuego, se sostuvo mientras
conservó municiones; pero en oportunidad, llegó el batallón Trujillo y se comprometió
al combate; muy especialmente las dos compañías del Yaguachi reforzaron este
batallón conducido por el señor coronel Morales en persona.
El resto de nuestra infantería, a las órdenes del señor General Mires, seguía el
movimiento, excepto las dos Compañías del Magdalena, con que el señor coronel
Córdova marchó a situarse por la espalda del enemigo; pero, encontrando obstáculos
invencibles, tuvo que volverse. El Batallón Paya pudo estar formado pero consumidos
los cartuchos de esos dos cuerpos tuvo que retirarse, no obstante su brillante
comportamiento. El enemigo se adelantó por consiguiente, algún poco, y como el
terreno apenas permitiese entrar más de un batallón al combate, se dio orden al Paya
de que marchase a bayoneta y lo ejecutó con un brío que hizo perder al enemigo, en
el acto, la ventaja que había obtenido.
Comprometido nuevamente el fuego, la maleza del terreno permitió que los españoles
aún se sostuviesen. El enemigo destacó tres Compañías del Aragón a flanquearnos
por la izquierda; y a favor de la espesura del bosque conseguía estar ya sobre la cima,
cuando llegaron las Compañías del Albión (que se había retrasado con el parque) y,
entrando con la bizarría que siempre ha distinguido a este Cuerpo, puso en completa
derrota a los de Aragón.
Entre tanto, el señor coronel Córdova tuvo la orden de relevar al Paya con las dos
Compañías del Magdalena; y este jefe, cuya intrepidez es muy conocida, cargó con un
denuedo admirable y desordenado al enemigo, y derrotándole, la victoria coronó a las
doce del día a los soldados de la libertad. Reforzado este jefe con los Cazadores del
Paya, con una Compañía del Yaguachi y con las tres del Albión, persiguió a los
españoles, entrándose hasta la capital y obligando a sus restos a encerrase en el
fuerte del Panecillo, aprovechando este momento, pensé ahorrar la sangre que nos
costaría la toma del fuerte, y la defensa que permitía aún la ciudad e intimidé al
coronel Aymerich por medio del edecán O'Leary, para que se rindiese; y en tanto, me
puse en marcha con los cuerpos, y me situé en los arrabales, destinando antes al
señor Coronel Ibarra (que había acompañado en el combate a la infantería) que fuese
con nuestra caballería a perseguir a la del enemigo, que observaba se dirigía a Pasto.
El general Aymerich ofreció entregarse por una capitulación que fue convenida y
ratificada al siguiente día, en los términos que verá V E. en la copia que tengo el honor
de someter a la aprobación de S. E.
Los resultados de la jornada del Pichincha han sido la ocupación de esta ciudad y sus
fuertes el 25 por la tarde, la posesión y tranquilidad de todo el Departamento y la toma
de 1.100 prisioneros de tropa, 160 oficiales, 14 piezas de artillería, 1.700 fusiles,
fornituras, cornetas, banderas, cajas de guerra y cuantos elementos de guerra poseías
el ejército español. Cuatrocientos cadáveres enemigos y doscientos nuestros han
regado el campo de batalla; además tenemos 100 heridos de los españoles y 140 de
los nuestros. Entre los primeros, contamos al teniente Molina y al subteniente
Mendoza; y entre los segundos, a los capitanes Cabal, Castro y Alzuro; a los tenientes
Calderón y Ramírez y a los subtenientes Borrero y Arango. Los cuerpos todos han
cumplido su deber; jefes, oficiales y tropas se disputaban las glorias del triunfo, El
Boletín que dará el Estado Mayor recomendará a los jefes y subalternos que se han
distinguido, y yo cumpliré el deber de ponerlos en consideración del Gobierno, en
tanto, hago una particular memoria de la conducta del teniente Calderón, que
habiendo recibido sucesivamente cuatro heridas no quiso retirarse del combate.
Probablemente morirá, pero el Gobierno de la República sabrá compensar a su familia
los servicios de este oficial heroico.
La Caballería española va dispersa y perseguida por el Cuerpo del Comandante
Cestaris, que antes había yo interpuesto sobre Quito y Pasto. El 26 han salido
comisionados de ambos gobiernos para intimidar la rendición de Pasto que creo será
realizada por el Libertador; otros oficiales marchan para Esmeraldas y Barbacoas; de
manera que en breve, el reposo y la paz serán los primeros bienes de que gozarán
estos países, después que la república les ha dado independencia y libertad. La
División del Sur ha dedicado sus trofeos y laureles al Libertador de Colombia.
Dios guarde a U. S. muchos años. A. J. de Sucre”.

ANÁLISIS DE LA BATALLA DEL PICHINCHA
El historiador Sergio Núñez en la Revista de las Fuerzas Armadas (junio 1999)
concluye en lo siguiente sobre la importancia de la jornada del 24 de Mayo de 1822.
Primera.- Que fue la Junta de Gobierno de Guayaquil quien emprendió y dirigió
originalmente la campaña de independencia del país quiteño (futura República del
Ecuador), aunque más tarde haya compartido esa tarea con el gobierno de Colombia y
finalmente haya caído víctima de los conflictos políticos derivados de la disputa
colombo-peruana por el control de Guayaquil
Segunda.- Que durante la primera etapa de esa campaña (Noviembre de 1820 y
Febrero de 1822), la mayor parte de los combatientes fueron originarios de la antigua
provincia de Guayaquil y fue la Costa quien aportó con la mayor cuota de sangre para
la independencia quiteña.
Tercera.- Que entre los libertadores de Quito y triunfadores de Pichincha deben
figurar, en lo político, el doctor José Joaquín de Olmedo, presidente de la Junta de
Gobierno de Guayaquil, y el Libertador Simón Bolívar, y en lo militar el entonces
General de Brigada Antonio José de Sucre, más tarde “Gran Mariscal de Ayacucho”.
VALORACIÓN
"La Batalla del Pichincha significó la influencia decisiva de las armas grancolombianas
en la libertad de América, ya que fue el paso preliminar de la conquista de parte del
objetivo nacional permanente colombiano, cual era la liberación del Perú y Alto Perú,
para junto con Colombia formar la Federación de los Andes.
La conducción de Sucre se caracterizó por maniobras de envolvimiento, aplicando la
masa en el flanco del adversario, con un adecuado amarre frontal.
La batalla misma fue una maniobra de flanco, montada a priori, siendo prevista para
operar la masa de la infantería patriota, en un área donde se evitaba a la flamante y
numerosa caballería realista.
En el comando realista, en todas las operaciones que culminaron con Pichincha, hubo
un excelente sentido técnico, como lo comprueba la ubicación de las dos posiciones
defensivas, y su principal error en Pichincha, la de no considerar las posibles vías de
acceso y el empleo prematuro de la reserva".
Crnel. Jaime Semblantes Polanco (militar ecuatoriano)”

CAPITULACION
Capitulación entre Melchor Aymerich, General del Ejército español y el General de
Brigada del Ejército de Colombia y Comandante de la División del Sur de la República,
Antonio José de Sucre (1822).
Los señores D. Melchor Aymerich, Mariscal de Campo del Ejército español y Capitán
General del Reino de Santa Fe, y Antonio José de Sucre, General de Brigada del
Ejército de Colombia y Comandante General de la División Unidad al Sur de la
República, convencidos de la necesidad de terminar la guerra que aflige a estas
provincias, después que la victoria obtenida ayer por las armas de la Patria las pone,
por consecuencia, en posesión del territorio ocupado por las tropas españolas,
atendiendo, el primero, a la falta de comunicación con la Península, la opinión general
del país en favor de la independencia, teniendo presente las instrucciones del
Ministerio al Excmo. señor General Mourgeón en 3 de abril de 1821, y deseando
conciliar su situación con el honor del ejército de su mando; y considerando, el
segundo, que la paz y el reposo de estos pueblos exige cualquier transacción que los
cubra de los males de la guerra, convinieron en nombrar comisionados que
suficientemente facultados arreglasen una capitulación que posesione a la República
de Colombia de esos territorios y salve el honor militar y los intereses del ejército
español; y al efecto, nombraron, el Excmo. señor General Aymerich, a los señores
Coronel D. Francisco González, Coronel D. Manuel María Martínez de Aparicio,
Ayudante General y Jefe de Estado Mayor de la División española, y Teniente Coronel
D. Patricio Bray, Ayudante del mismo Cuerpo, y el señor General Sucre a los señores
Coroneles D. Andrés Santa Cruz, Jefe de las tropas del Perú, y Coronel Antonio
Morales, Jefe del Estado Mayor de la División Libertadora; los cuales después de
reconocer y canjear sus poderes convienen en la siguiente capitulación:
Proposición del Ejército español: Será entregada a los comisionados del señor
General Sucre la fortaleza del Panecillo, esta ciudad y los almacenes militares
existentes en el territorio, y todo cuanto esté bajo la dominación española al Norte y
Sur de esta ciudad.
Contestación: Concedido: El territorio al Norte de esta ciudad se entiende cuanto está
comprendido en la demarcación del Departamento de Quito.
Proposición del Ejército español: Las tropas españolas saldrán de dicha fortaleza con
los honores de la guerra, y en el sitio y hora que determine el señor General Sucre,
entregarán las armas, banderas y municiones.
Contestación: Concedido: A las dos de la tarde se recibirá la fortaleza, y en el puente
se entregarán banderas y municiones.
Proposición del Ejército español: Los señores oficiales conservarán sus espadas,
caballos y equipajes.
Contestación: Concedido.
Proposición del Ejército español: En consideración a la bizarra conducta que han
observado ayer las tropas españolas, y a comprometimientos particulares que pueda
haber en algunos individuos así europeos como americanos, se permitirá que los
oficiales y tropas que quieran pasar a España lo hagan por los puntos que estime a
bien el Gobierno de Colombia, pudiendo quedarse aquellos que gusten hacerlo, bien
en la clase de ciudadanos, bien al servicio si son admitidos.
Contestación: Se permitirá el pase a España de los oficiales y tropas que gusten
hacerlo, pero considerados como prisioneros de guerra, prestarán antes el juramento
de no tomar las armas más contra los estados independientes del Perú y Colombia en
tanto no sean canjeados. Su viaje lo harán por Guayaquil y Panamá.
Proposición del Ejército español: De cuenta del Gobierno de Colombia correrán los
gastos para conducir a La Habana o al primer puerto español a los oficiales y tropas
que por el artículo anterior sigan a Europa, siendo obligación del Gobierno español
pagar estos gastos en el primer punto de su dominación al comisionado conductor de
dichos oficiales y tropas.
Contestación: Concedido.
Proposición del Ejército español: Como las tropas españolas que cubren Pastó y se
hallan en todo el territorio desde esta ciudad a aquella, están comprendidas en esta
capitulación y son prisioneras de guerra, se nombrarán dos comisionados por el
Excmo. Sr. General Aymerich y dos por el General Sucre, para que vayan a
entregarse las armas, municiones y almacenes de los prisioneros, y de todo cuanto allí
exista; pero en atención a las circunstancias de aquel país, el Gobierno español no
puede garantizar la obediencia de este artículo, y por tanto, en caso de resistencia, el
de Colombia obrará según le dicten su prudencia y justicia.
Contestación: Se nombrarán los comisionados de uno y otro Gobierno para entregar
y recibir todos los artículos de guerra, etc., en la dirección de Pasto y en aquella
ciudad, que llevarán las órdenes más circunstanciadas y terminantes para que todo se
ponga a disposición del Gobierno de la república conforme al artículo propuesto.
Proposición del Ejército español: Se permitirá que los empleados públicos y
eclesiásticos y los particulares que quieran pasar a Europa, lo hagan costeándose de
su cuenta.
Contestación: Concedido.
Proposición del Ejército español: El señor General Aymerich queda en libertad de
marchar cuando y por donde quiera con su familia, para lo cual será atendido con
todas las consideraciones debidas a su clase, representación y comportamiento.
Contestación: Concedido.
Proposición del Ejército español: Se concederá una amnistía general en materia de
opiniones.
Contestación: Concedido.
Proposición del Ejército español: Después de la ratificación por ambas partes del
presente tratado, el señor General Sucre podrá ocupar la ciudad y fortaleza a la hora y
día que guste.
Contestación: Será ratificada esta capitulación en el término de dos horas y las tropas
libertadoras se posesionarán de la ciudad a las tres de la tarde.
Cuyos artículos para la ratificación las partes contratantes firmaron dichos señores
comisionados, en el Palacio de Gobierno, a 25 de mayo de 1822.
C. Francisco González, Manuel María Martínez de Aparicio, Patricio Bray, Andrés
Santa Cruz, Antonio Morales. Cuartel general de Quito, 25 de mayo de 1822.
Ratificado y aprobado por mí, se cumplirá en todas sus partes fiel y rigurosamente.
Melchor Aymerich
Antonio José de Sucre
Cuartel General frente a Quito, en 25 de mayo de 1822.
Aprobado y ratificado.
Es copia de su original.- Santa Cruz
VALORACIÓN
Aquella batalla culminó la obra del General de Brigada Antonio José de Sucre Alcalá,
de su sagacidad, de su valor, de su magnanimidad. En recompensa fue ascendido por
sus servicios distinguidos al inmediato grado superior: “General de División y
nombrado Intendente del Departamento de Quito; pues, aquellos pueblos observaban
en el General Sucre, a su libertador y su amigo; se mostraron más satisfechos del jefe
que les era destinado, que la libertad misma que recibieron de sus manos.- Simón
Bolívar, el Libertador”
La Batalla del Pichincha, fue una cruzada de contingentes internacionales, pues al
fuerte núcleo de soldados patriotas de la Audiencia de Quito se habían hermanado
Tropa y Oficiales acompañantes de Sucre que no solo provinieron de otras regiones
de Hispanoamérica, sino inclusive de Europa.
La del Pichincha fue una batalla épica, no solo por haber cimentado la identidad del
Ejército de la incipiente nación, sino, sobre todo, por haber consolidado la
independencia de la antigua colonia quiteña que, después de cinco días (29 de Mayo
de 1822) se incorporó a la Gran Colombia, con el nombre de Departamento del Sur o
Ecuador.

24 mayo de 1822

  • 1.
    24 MAYO DE 1822,la Batalla Libertaria. PERSONAL Suboficial Primero en Servicio Pasivo. De la Armada del Ecuador. Presidente del Círculo de Suboficiales de la Armada Nacional y del Club de Amigos de Inteligencia Naval; además Vicepresidente de la Asociación de Suboficiales de las Fuerzas Armadas. Pacheco_2611@live.co m SUBP (SP) LUIS PACHECO Breve resumen de la gloriosa Batalla del Pichincha del 24 de Mayo de 1822, la intervención de nuestros soldados Grancolombianos y su legado histórico para nuestro País.
  • 2.
    LA BATALLA LIBERTARIA,24 MAYO DE 1822 “Como el derecho de gentes no garantiza de un modo real y efectivo la paz, la integridad de los Estados y su soberanía; la lucha armada, la guerra será siempre un derecho, la batalla será el proceso y el cañón el juez.- General Sáenz Peña, argentino. Luis PACHECO Manya Ex Suboficial de la ARE Si incontables fueron los motivos que moldearon el espíritu libérrimo de hombres y pueblos de la Presidencia de Quito en pos de la libertad, que por décadas de la etapa colonial le arrebató la corona española, la proclamación de la independencia de Guayaquil, el 9 de Octubre de 1820, constituyó no solo el más categórico pronunciamiento revolucionario, sino la siembra fecunda que empujó a ciudades hermanas a emular tal proeza. Inclusive, el aporte guayaquileño a la causa libertaria, fue mucho más allá de su propia circunscripción territorial, porque apenas alcanzada su liberación del dominio hispano, formó la denominada “División Protectora de Quito”, con 1.600 hombres (de la costa y de Guaranda), para avanzar a la capital y consolidar la ansiada y completa emancipación del territorio quiteño. Allí se cumplió la consigna de ¡Guayaquil por la Patria! Primeros combates Acción que dio gloria a las novatas pero bizarras escuadras patriotas que salieron de Guayaquil inmediatamente que la ciudad proclamó su independencia, fue el combate de “Camino Real”, en la actual provincia de Bolívar, el 9 de noviembre de 1820, al mando del Coronel Luis Urdaneta y León de Febres Cordero. La División patriota avanzó hacia el interior a enfrentarse a las tropas realistas, contando con un pié de fuerza de aproximadamente 1.800 hombres. Ello provocó el entusiasmo de la población interandina, al punto que entre el 10 y 19 de Noviembre de 1820 se proclamaron independientes Guaranda, Machachi, Latacunga, Riobamba, Ambato, Alausí, Loja y Tulcán. Por desgracia, las tropas patriotas de Cuenca fueron derrotadas en Verdeloma el 20 de Octubre y el pequeño ejército de Guayaquil fue derrotado en Huachi el 22 de Noviembre de 1820, que si bien resultó un desastre para los propósitos nacionalistas nunca disminuyó el ánimo de sus aguerridos y visionarios libertadores. Con estos resultados, los realistas pasaron a controlar toda la Sierra y los patriotas quedaron con el control de la Costa. El 3 de Enero de 1821, un nuevo intento de las tropas insurgentes por acceder a la Sierra fue desbaratado en Tanizahua, jurisdicción de la actual provincia de Tungurahua, lo que los realistas aprovecharon para cometer vergonzosas tropelías en Ambato, Riobamba y Cuenca. Cabe destacar también que, en aquel paraje andino murió el jefe de la expedición patriota, el Coronel argentino José García. A partir de ese momento, solo el fuerte invierno costanero impidió que las fuerzas del Presidente y Capitán General de la Audiencia, Melchor Aymerich, ocuparan la Costa y acabaran con la independencia guayaquileña. Bolívar envía al General de Brigada Antonio José de Sucre
  • 3.
    El Libertador Bolívar,valoró en toda su importancia geopolítica e histórica la revolución guayaquileña, y se apresuró a consignar apoyo material y el respaldo anímico para los planes que impulsaban los dirigentes republicanos en esta ciudad. El acertado aporte del Libertador, se consolidó de manera total con la presencia del joven Oficial cumanés Antonio José de Sucre, a partir del mes de Mayo de 1821. Para reforzar las tropas que llegaron del Norte, nuestros próceres desplegaron intensa actividad en la región para incorporar más soldados y pertrechos que garantizaran efectividad en la empresa patriota. En la población de Samborondón, Sucre estableció su cuartel general y concluyó los preparativos del gran plan que lo conduciría en unión de su gente a las históricas breñas del Pichincha. Triunfos y derrotas El apego irrenunciable a la causa nacionalista decidió que en Cone, localidad cercana a la población de Yaguachi, en la provincia del Guayas, el 19 de agosto de 1821, las tropas libertadoras aplastan a las realistas, comandadas por el Coronel Francisco González que salieron de Cuenca rumbo a la Costa. Desafortunadamente, la felicidad fue efímera por esa victoria, pues el 12 de Septiembre de 1821, en Huachi, población de la actual provincia de Tungurahua, los peninsulares ganaron el combate denominado “Segundo Huachi”, a tal punto que el jefe español Carlos Tolrá avanzó a Sabaneta en la actual provincia de Los Ríos. Desde esta última población el oficial defensor de la monarquía propuso un armisticio de 90 días, que Sucre de forma inteligente aceptó con el afán de reorganizar su contingente y solicitar refuerzos al Protector San Martín en el Sur. Definitiva campaña Sucre acometió la campaña definitiva desde su cuartel general de Samborondón en enero de 1822. Estuvo en Guayaquil, pasó por Machala y Pasaje para cruzar la cordillera. Alcanzó Yulug y siguió a Saraguro, donde recibió los refuerzos que envió San Martín. Conocedores que los patriotas habían obtenido el auxilio de tropas que llegaron desde el Sur con los comandantes Juan Lavalle y Andrés Santa Cruz, los monárquicos dirigidos por Carlos Tolrá optaron por abandonar Cuenca y avanzaron a Riobamba. Ocurrió entonces que el ejército republicano que permanecía en Cuenca desde el 21 de Febrero continuó al Norte. Días después, el 21 de Abril, salió triunfador en la encarnizada batalla del 21 de Abril de 1822 en las calles de Riobamba y sectores aledaños de la ciudad, contra los realistas. En Riobamba, la excelente caballería argentina dirigida por el Coronel oriental Lavalle derrotó y puso en fuga a la hasta entonces invencible caballería realista, que fue a refugiarse en Quito, junto a todo el ejército colonial. La derrota hizo que los españoles emprendieran la retirada y buscaran situarse más cerca de Quito, capital de la Presidencia del mismo nombre. En cambio, Sucre que estaba animado por el reciente triunfo, ordenó en la última semana del mes de Abril que sus escuadras se movilizaran con la cautela necesaria para lograr la anhelada toma de Quito.
  • 4.
    El plan enmarcha Después de cruzar por Ambato las tropas emancipadoras entraron el 2 de Mayo en Latacunga, donde permanecieron un tiempo prudencial mientras llegaban refuerzos. Posteriormente se ordenó a nuestros soldados que avanzaran de Latacunga a Quito, pero eludiendo al máximo a las huestes realistas que estaban atrincheradas en Machachi, cerca de la quebrada Jalupana (Tambillo) y del cerro La “Viudita”. Tras vencer escabrosa topografía y los glaciares del Cotopaxi y Sincholagua, gracias a la ayuda oportuna que dieron los indígenas Lucas Tipán y Fermín Padilla, los patriotas desembocaron sin mayor problema al Valle de los Chillos. El 21 de Mayo, Sucre y sus tropas alcanzaron Turubamba, al sur de Quito, después de cruzar los Chillos; los monárquicos prefirieron concentrarse en la capital. Los días 22 y 23 de Mayo, los patriotas acamparon en Chillogallo, en un intento de provocación a las huestes defensoras de la monarquía. Al promediar la noche del 23 de Mayo, los jefes republicanos revisaron las posibilidades de combate. Sucre, el talentoso estratega venezolano que conocía que sus enemigos ocupaban El Panecillo, dio la orden de pasar al Ejido norte de Quito y ese fue otro desafío al difícil terreno del volcán Pichincha. Ejércitos protagonistas: A. Ejército Libertador: General de Brigada, Antonio José de Sucre y Alcalá, Comandante en Jefe, 1. División Colombiana:        General de Brigada, José Mires, Comandante de División Coronel Antonio Morales, Jefe de Estado Mayor Coronel Diego Ibarra, Comandante de la Caballería Teniente Coronel Eusebio Borrero, Ayudante del General Sucre Teniente Coronel Daniel Florencio O’leary, Secretario Capitán Vicente Ramón Gómez, Ayudante Teniente José María Botero, Ayudante. 1) Batallón “Albión” Teniente Coronel Juan Mackinstosh, Comandante, con 443 hombres. 2) Batallón “Paya” Teniente Coronel José Leal, Comandante, con 820 hombres. 3) Batallón “Alto Magdalena” Teniente Coronel José María Córdova, Comandante, con 314 hombres. 4) Batallón “Yaguachi”
  • 5.
    Coronel graduado CarlosMaría Ortega, Comandante, con 540 hombres. 5) Escuadrón “Dragones del Sur” Teniente Coronel Federico Rach, Comandante, con 142 hombres. 2. División Peruana:     Coronel Andrés Santacruz, Comandante de División. Coronel Luis Urdaneta, Jefe de Estado Mayor Teniente Calixto Jiráldez, Ayudante Teniente José María Frías, Ayudante. 1) Batallón “Trujillo” Coronel Félix Olazábal (argentino), Comandante, con 573 hombres. 2) Batallón “Paita” Teniente Coronel Francisco Villa (argentino), Comandante, con 384 hombres. 3) Escuadrón “Granaderos a Caballo de los Andes” 4) Teniente Coronel Juan Lavalle (argentino), Comandante, con 96 hombres. Escuadrón No. 1 “Cazadores Montados” Teniente Coronel Antonio Sánchez, Comandante, con 100 hombres. 5) Escuadrón No. 2 “Cazadores Montados” Teniente Coronel Florencio Arenales, Comandante, con 100 hombres. 6) Compañía de Artillería Capitán Adolfo Klinger, Comandante, con 83 hombres. Totales de la División Colombiana Infantería Caballería 2.117 hombres 142 hombres Totales de la División Peruana: Infantería Caballería Artillería Gran total de: 957 hombres 296 hombres 83 hombres 3.595 hombres. De este número de tropa se deben reducir 804 hombres que no intervinieron en el combate, a saber, 150 hombres del Batallón “Magdalena”, que al mando del
  • 6.
    Coronel Hermógenes Masa,se encontraban en Guaranda; 40 “Dragones” y 120 Infantes del “Paya”, que con el Teniente Coronel Cayetano Cestaris, estratega francés que en todo momento ayudó a Sucre para planificar la Batalla de Pichincha, se hallaban en Quito y 449 hombres hospitalizados en Riobamba, Ambato y Latacunga. El Ejército Republicano que combatió en la Batalla de Pichincha, tenía, pues, una fuerza efectiva de 2.791. B. EJÉRCITO REALISTA          Mariscal de Campo, Melchor Aymerich, Comandante en Jefe Coronel Nicolás López, Comandante en Jefe de la División Coronel Manuel María Martínez de Aparicio, Jefe de Estado Mayor Coronel Joaquín Germán, Inspector Militar del Reino Coronel Francisco González, Ayudante General Teniente Coronel Patricio Brayn, Ayudante de Estado Mayor Coronel Carlos Tolrá, Coronel de la Caballería Noaquón Moro, Cirujano Mayor Antonio Núñez, Boticario Primera División Realista: 1. Batallón No. 1 “Aragón” Coronel Joaquín Valdez, Comandante con 580 hombres. 2. Batallón “Tiradores de Cádiz” 3. Coronel Damián del Alba, Comandante con 437 hombres. Batallón “Ligeros Cazadores de Constitución” Coronel José Toscano, Comandante con 368 hombres. 4. Escuadrón “Dragones Reina Isabel” Teniente Coronel Pascual Moles, Comandante con 92 hombres. 5. Escuadrón “Dragones de Granada” Coronel Manuel Vizcarra, Comandante con 84 hombres. 6. Escuadrón “Dragones Guardia del Presidente” Teniente Coronel Francisco Mercadillo, Comandante con 87 hombres. 7. Escuadrón “Húsares de Fernando VII” Coronel Francisco Almeida, Comandante con 76 hombres. 8. Compañía de Artillería Teniente Coronel José Ovalle, Comandante con 120 hombres. Totales:
  • 7.
    Infantería Caballería Artillería TOTAL 1.435 hombres 339 hombres 120hombres 1.894 hombres de fuerza efectiva A esta fuerza pudieran agregarse los 500 cívicos concentrados en el Panecillo y el Batallón “Cataluña” que, el 27 de Febrero de 1822, a marchas forzadas había salido desde Ibarra con dirección a Pasto y que retornaba de aquel lugar a mediados del mes de Mayo, encontrándose el día 20 en la ciudad de Otavalo. El Campo de Batalla El ejército patriota que peleó en Pichincha fue una verdadera gran legión internacional, porque lo formaron, además de soldados oriundos de Guayaquil, Quito, Daule, Samborondón, Manabí, etcétera, formando parte de la División Protectora de Quito, también se sumaron guerreros procedentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Inglaterra, Perú, Venezuela y otras naciones de América y Europa. Como quedó demostrado anteriormente, alrededor de tres mil hombres formaban el Ejército Republicano que dirigió el General de Brigada Antonio José de Sucre. En cambio, el que defendía la corona al mando del Mariscal de Campo, Melchor de Aymerich que aglutinó cerca de dos mil soldados, sin contar aquellos refuerzos apostados en El Panecillo y otros sitios estratégicos de Quito. Integraron el ejército emancipador los Batallones: “Paya”, “Albión”, “Alto Magdalena”, “Yaguachi”, “Trujillo” y “Piura”, los Escuadrones: “Dragones del Sur”, “Granaderos a caballos de los Andes”, “Cazaderos Montados” y una Compañía de Caballería. Los realistas formaron los Batallones: “Primero de Aragón”, “Tiradores de Cádiz”, “Ligeros Cazadores de Constitución”; y, los Escuadrones: “Dragones de Granada”, “Dragones de la Reina Isabel”, “Dragones Guardia del Presidente” y “Húsares de Fernando VII”. El momento cumbre En maniobra audaz pero segura, que Sucre se empeñó en concretar lo más pronto, desconcertó al enemigo, ya conocedor de las maniobras por el trabajo de sus atalayas. El joven pero genial venezolano provocó a las huestes realistas, que cayeron en la estrategia sin advertir las consecuencias. Pese a que el Batallón “Albión” con el parque llegó retrasado al generalizarse la contienda, los patriotas manifestaron su ejemplar coraje al advertir que los españoles intentaban cortarle el paso para batirlo completamente aprovechando la demora de los soldados y el material bélico. La batalla se generalizó al promediar las 09h00 y concluyó antes del mediodía: todos los hombres no entraron en combate por la accidentada topografía del histórico escenario. Los laureles de la gloria fueron para las escuadras republicanas que lideraron Sucre y ejemplares Oficiales como Luis Urdaneta, Antonio Morales, José Mires, Abdón Calderón, José María Córdova, Andrés Santa Cruz, Juan Lavalle y muchos otros personajes a quienes debemos evocación perpetua. La Capitulación
  • 8.
    El 25 demayo de 1822, es decir al día siguiente de la batalla, se firmó la respectiva Capitulación entre Melchor de Aymerich, general del ejército español, y Antonio José de Sucre, general de brigada del Ejército de Colombia y comandante general de la División del Sur de la República. Aymerich comisionó a los Coroneles: Francisco González y Manuel María Martínez de Aparicio, y Teniente Coronel Patricio Bray. Sucre nombró representantes a los Coroneles: Andrés Santa Cruz, jefe de las tropas del Perú, y Antonio Morales, jefe de Estado Mayor de la División Libertadora. El trascendental documento se ratificó y aprobó para que se lo cumpla en todas sus partes fiel y rigurosamente. EL PLAN ESTRATÉGICO DE LA BATALLA DEL PICHINCHA Según el Coronel (SP) Galo Chacón Izurieta, después de estudiar documentos históricos y artículos publicados en revistas y periódicos militares de nuestro país, explica y concluye el plan estratégico de la jornada del 24 de Mayo de 1822. La concepción táctica de Simón Bolívar Conocedor del triunfo de la revolución de Guayaquil el 9 de Octubre de 1820, entendió las ventajas militares para la causa y ordenó el apoyo necesario, primero con Mires y después con Sucre. Además, al reforzar las escuadras de Sucre con el Batallón “Alto Magdalena”, decidió ejecutar una doble maniobra estratégica que, haciendo eje en Cartagena, de donde parten tropas y pertrechos, rodee Pasto y ataque Guayaquil, formando así la pinza sur de la gigantesca tenaza que va a cerrar sobre Quito, mientras él en persona, desde Popayán, avanza hacia Pasto para luego seguir al Sur. Para mayor comprensión del trabajo que concibió el estratega cumanés y figura máxima de la gesta, precisa los siguientes pasos: 1.2.3.4.- Marcha de aproximación a Quito Acercamiento a Quito La batalla El triunfo Marcha de aproximación a Quito Primera fase: Comprende la movilización del grueso del Ejército desde Samborondón a Guayaquil y después a Cuenca, hostigar con las tropas de Cestaris y Pontón el ala derecha de los realistas, reunión en Saraguro con la división auxiliar del Perú y ocupar Cuenca. La segunda fase: Incluye la aproximación hacia el enemigo, precedidos de una fuerte exploración, continuar las acciones de hostigamiento, buscar y obtener en Cuenca la definición política de esa provincia y jura de la Constitución Grancolombiana y continuar el avance a Quito. La tercera fase: Comprende: reunión de Sucre y Cestaris en Latacunga, culminación de la maniobra por líneas exteriores, con el Chimborazo interpuesto entre las dos alas de la amplia operación; completamiento y continuación a la capital. Con la victoria de Riobamba el 21 de abril de 1822, Sucre completa y reorganiza sus tropas y sin apartarse de su plan de campaña adopta un nuevo planteamiento.
  • 9.
    Acercamiento a Quito Primerafase: Persigue alcanzar una zona de reunión en el cerro El Callo, conocer la situación de los realistas y decidir el avance a la capital, considerando dos alternativas por el nudo de Tiopullo o por Limpiopungo. Segunda fase: Tenía como metas avanzar a dicha ciudad por Limpiopungo, siguiendo la dirección río Pita-Valle de los Chillos-Conocoto-Quito, enviar desde los Chillos una fuerte vanguardia para cortar los refuerzos realistas que avanzan a la capital y alcanzar Puengasí y luego Chillogallo. Batalla y triunfo El último plan para la gran batalla es iniciar el avance sobre la ciudad el 23 de mayo en la noche, buscando alcanzar el ejido norte que, a más de presentar terreno para la acción militar, permite que sus tropas se interpongan entre Quito y Pasto. Así se cortaba toda posibilidad de retirada a las tropas realistas y/o la recepción de refuerzos. PARTE DE GUERRA, REMITIDO POR EL GENERAL ANTONIO JOSE DE SUCRE A SUS SUPERIORES “Después de la pequeña victoria de nuestros granaderos y dragones sobre toda la caballería enemiga en Riobamba, ninguna cosa había ocurrido en particular. Los Cuerpos de División se movieron el 28 y llegaron a Latacunga el 2. Los españoles estaban situados en el pueblo de Machachi y cubrían los inaccesibles pasos de Yalupana y La Viudita. Fue necesario expulsarlos haciendo una marcha sobre su flanco izquierdo y, moviéndose el 13, llegamos el 17 al valle de Chillo (4 leguas de la ciudad) habiendo dormido y pasado los helados del Cotopaxi. El enemigo pudo comprender nuestra operación y ocupó Quito, el mismo día 16, por la noche. La colina de Puengasí, que divide el Valle de Chillo de esta ciudad, es de difícil acceso pero pudimos burlar los puntos del enemigo y pasarla el 20. El 21 bajamos al llano de Turubamba (que es El Ejido de la capital) y presentamos batalla, que creíamos aceptarían los españoles por la ventaja del terreno a su favor, pero ellos ocupaban posiciones impenetrables y, después de alguna maniobra, fue preciso situar la división en el pueblo de Chillogallo, una milla distante del enemigo. El 22 y el 23 los provocamos nuevamente a combate y, desesperados por conseguirlo, resolvimos marchar por la noche a colocarnos en El Ejido del Norte de la ciudad, que es mejor terreno y nos ponía entre Quito y Pasto, adelantando, al efecto, el señor coronel Córdova con dos compañías del Batallón Magdalena. Un escabroso camino nos retardó mucho la marcha, pero a las ocho de la mañana del 24 llegamos a las alturas del Pichincha, que domina a Quito, dejando muy atrás nuestro parque cubierto con el Batallón Albión. Mientras las tropas reposaban, la Compañía de Cazadores del paya fue destinada a reconocer las avenidas; seguía luego al Batallón Trujillo (del Perú), dirigido por el señor coronel Santa Cruz, Comandante General de la División del Perú. A la nueve y media la Compañía de Cazadores dio con toda la División española que marchaba por nuestra derecha a la posición que teníamos, y, roto el fuego, se sostuvo mientras conservó municiones; pero en oportunidad, llegó el batallón Trujillo y se comprometió al combate; muy especialmente las dos compañías del Yaguachi reforzaron este batallón conducido por el señor coronel Morales en persona.
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    El resto denuestra infantería, a las órdenes del señor General Mires, seguía el movimiento, excepto las dos Compañías del Magdalena, con que el señor coronel Córdova marchó a situarse por la espalda del enemigo; pero, encontrando obstáculos invencibles, tuvo que volverse. El Batallón Paya pudo estar formado pero consumidos los cartuchos de esos dos cuerpos tuvo que retirarse, no obstante su brillante comportamiento. El enemigo se adelantó por consiguiente, algún poco, y como el terreno apenas permitiese entrar más de un batallón al combate, se dio orden al Paya de que marchase a bayoneta y lo ejecutó con un brío que hizo perder al enemigo, en el acto, la ventaja que había obtenido. Comprometido nuevamente el fuego, la maleza del terreno permitió que los españoles aún se sostuviesen. El enemigo destacó tres Compañías del Aragón a flanquearnos por la izquierda; y a favor de la espesura del bosque conseguía estar ya sobre la cima, cuando llegaron las Compañías del Albión (que se había retrasado con el parque) y, entrando con la bizarría que siempre ha distinguido a este Cuerpo, puso en completa derrota a los de Aragón. Entre tanto, el señor coronel Córdova tuvo la orden de relevar al Paya con las dos Compañías del Magdalena; y este jefe, cuya intrepidez es muy conocida, cargó con un denuedo admirable y desordenado al enemigo, y derrotándole, la victoria coronó a las doce del día a los soldados de la libertad. Reforzado este jefe con los Cazadores del Paya, con una Compañía del Yaguachi y con las tres del Albión, persiguió a los españoles, entrándose hasta la capital y obligando a sus restos a encerrase en el fuerte del Panecillo, aprovechando este momento, pensé ahorrar la sangre que nos costaría la toma del fuerte, y la defensa que permitía aún la ciudad e intimidé al coronel Aymerich por medio del edecán O'Leary, para que se rindiese; y en tanto, me puse en marcha con los cuerpos, y me situé en los arrabales, destinando antes al señor Coronel Ibarra (que había acompañado en el combate a la infantería) que fuese con nuestra caballería a perseguir a la del enemigo, que observaba se dirigía a Pasto. El general Aymerich ofreció entregarse por una capitulación que fue convenida y ratificada al siguiente día, en los términos que verá V E. en la copia que tengo el honor de someter a la aprobación de S. E. Los resultados de la jornada del Pichincha han sido la ocupación de esta ciudad y sus fuertes el 25 por la tarde, la posesión y tranquilidad de todo el Departamento y la toma de 1.100 prisioneros de tropa, 160 oficiales, 14 piezas de artillería, 1.700 fusiles, fornituras, cornetas, banderas, cajas de guerra y cuantos elementos de guerra poseías el ejército español. Cuatrocientos cadáveres enemigos y doscientos nuestros han regado el campo de batalla; además tenemos 100 heridos de los españoles y 140 de los nuestros. Entre los primeros, contamos al teniente Molina y al subteniente Mendoza; y entre los segundos, a los capitanes Cabal, Castro y Alzuro; a los tenientes Calderón y Ramírez y a los subtenientes Borrero y Arango. Los cuerpos todos han cumplido su deber; jefes, oficiales y tropas se disputaban las glorias del triunfo, El Boletín que dará el Estado Mayor recomendará a los jefes y subalternos que se han distinguido, y yo cumpliré el deber de ponerlos en consideración del Gobierno, en tanto, hago una particular memoria de la conducta del teniente Calderón, que habiendo recibido sucesivamente cuatro heridas no quiso retirarse del combate. Probablemente morirá, pero el Gobierno de la República sabrá compensar a su familia los servicios de este oficial heroico. La Caballería española va dispersa y perseguida por el Cuerpo del Comandante Cestaris, que antes había yo interpuesto sobre Quito y Pasto. El 26 han salido comisionados de ambos gobiernos para intimidar la rendición de Pasto que creo será realizada por el Libertador; otros oficiales marchan para Esmeraldas y Barbacoas; de
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    manera que enbreve, el reposo y la paz serán los primeros bienes de que gozarán estos países, después que la república les ha dado independencia y libertad. La División del Sur ha dedicado sus trofeos y laureles al Libertador de Colombia. Dios guarde a U. S. muchos años. A. J. de Sucre”. ANÁLISIS DE LA BATALLA DEL PICHINCHA El historiador Sergio Núñez en la Revista de las Fuerzas Armadas (junio 1999) concluye en lo siguiente sobre la importancia de la jornada del 24 de Mayo de 1822. Primera.- Que fue la Junta de Gobierno de Guayaquil quien emprendió y dirigió originalmente la campaña de independencia del país quiteño (futura República del Ecuador), aunque más tarde haya compartido esa tarea con el gobierno de Colombia y finalmente haya caído víctima de los conflictos políticos derivados de la disputa colombo-peruana por el control de Guayaquil Segunda.- Que durante la primera etapa de esa campaña (Noviembre de 1820 y Febrero de 1822), la mayor parte de los combatientes fueron originarios de la antigua provincia de Guayaquil y fue la Costa quien aportó con la mayor cuota de sangre para la independencia quiteña. Tercera.- Que entre los libertadores de Quito y triunfadores de Pichincha deben figurar, en lo político, el doctor José Joaquín de Olmedo, presidente de la Junta de Gobierno de Guayaquil, y el Libertador Simón Bolívar, y en lo militar el entonces General de Brigada Antonio José de Sucre, más tarde “Gran Mariscal de Ayacucho”. VALORACIÓN "La Batalla del Pichincha significó la influencia decisiva de las armas grancolombianas en la libertad de América, ya que fue el paso preliminar de la conquista de parte del objetivo nacional permanente colombiano, cual era la liberación del Perú y Alto Perú, para junto con Colombia formar la Federación de los Andes. La conducción de Sucre se caracterizó por maniobras de envolvimiento, aplicando la masa en el flanco del adversario, con un adecuado amarre frontal. La batalla misma fue una maniobra de flanco, montada a priori, siendo prevista para operar la masa de la infantería patriota, en un área donde se evitaba a la flamante y numerosa caballería realista. En el comando realista, en todas las operaciones que culminaron con Pichincha, hubo un excelente sentido técnico, como lo comprueba la ubicación de las dos posiciones defensivas, y su principal error en Pichincha, la de no considerar las posibles vías de acceso y el empleo prematuro de la reserva". Crnel. Jaime Semblantes Polanco (militar ecuatoriano)” CAPITULACION
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    Capitulación entre MelchorAymerich, General del Ejército español y el General de Brigada del Ejército de Colombia y Comandante de la División del Sur de la República, Antonio José de Sucre (1822). Los señores D. Melchor Aymerich, Mariscal de Campo del Ejército español y Capitán General del Reino de Santa Fe, y Antonio José de Sucre, General de Brigada del Ejército de Colombia y Comandante General de la División Unidad al Sur de la República, convencidos de la necesidad de terminar la guerra que aflige a estas provincias, después que la victoria obtenida ayer por las armas de la Patria las pone, por consecuencia, en posesión del territorio ocupado por las tropas españolas, atendiendo, el primero, a la falta de comunicación con la Península, la opinión general del país en favor de la independencia, teniendo presente las instrucciones del Ministerio al Excmo. señor General Mourgeón en 3 de abril de 1821, y deseando conciliar su situación con el honor del ejército de su mando; y considerando, el segundo, que la paz y el reposo de estos pueblos exige cualquier transacción que los cubra de los males de la guerra, convinieron en nombrar comisionados que suficientemente facultados arreglasen una capitulación que posesione a la República de Colombia de esos territorios y salve el honor militar y los intereses del ejército español; y al efecto, nombraron, el Excmo. señor General Aymerich, a los señores Coronel D. Francisco González, Coronel D. Manuel María Martínez de Aparicio, Ayudante General y Jefe de Estado Mayor de la División española, y Teniente Coronel D. Patricio Bray, Ayudante del mismo Cuerpo, y el señor General Sucre a los señores Coroneles D. Andrés Santa Cruz, Jefe de las tropas del Perú, y Coronel Antonio Morales, Jefe del Estado Mayor de la División Libertadora; los cuales después de reconocer y canjear sus poderes convienen en la siguiente capitulación: Proposición del Ejército español: Será entregada a los comisionados del señor General Sucre la fortaleza del Panecillo, esta ciudad y los almacenes militares existentes en el territorio, y todo cuanto esté bajo la dominación española al Norte y Sur de esta ciudad. Contestación: Concedido: El territorio al Norte de esta ciudad se entiende cuanto está comprendido en la demarcación del Departamento de Quito. Proposición del Ejército español: Las tropas españolas saldrán de dicha fortaleza con los honores de la guerra, y en el sitio y hora que determine el señor General Sucre, entregarán las armas, banderas y municiones. Contestación: Concedido: A las dos de la tarde se recibirá la fortaleza, y en el puente se entregarán banderas y municiones. Proposición del Ejército español: Los señores oficiales conservarán sus espadas, caballos y equipajes. Contestación: Concedido. Proposición del Ejército español: En consideración a la bizarra conducta que han observado ayer las tropas españolas, y a comprometimientos particulares que pueda haber en algunos individuos así europeos como americanos, se permitirá que los oficiales y tropas que quieran pasar a España lo hagan por los puntos que estime a bien el Gobierno de Colombia, pudiendo quedarse aquellos que gusten hacerlo, bien en la clase de ciudadanos, bien al servicio si son admitidos. Contestación: Se permitirá el pase a España de los oficiales y tropas que gusten hacerlo, pero considerados como prisioneros de guerra, prestarán antes el juramento
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    de no tomarlas armas más contra los estados independientes del Perú y Colombia en tanto no sean canjeados. Su viaje lo harán por Guayaquil y Panamá. Proposición del Ejército español: De cuenta del Gobierno de Colombia correrán los gastos para conducir a La Habana o al primer puerto español a los oficiales y tropas que por el artículo anterior sigan a Europa, siendo obligación del Gobierno español pagar estos gastos en el primer punto de su dominación al comisionado conductor de dichos oficiales y tropas. Contestación: Concedido. Proposición del Ejército español: Como las tropas españolas que cubren Pastó y se hallan en todo el territorio desde esta ciudad a aquella, están comprendidas en esta capitulación y son prisioneras de guerra, se nombrarán dos comisionados por el Excmo. Sr. General Aymerich y dos por el General Sucre, para que vayan a entregarse las armas, municiones y almacenes de los prisioneros, y de todo cuanto allí exista; pero en atención a las circunstancias de aquel país, el Gobierno español no puede garantizar la obediencia de este artículo, y por tanto, en caso de resistencia, el de Colombia obrará según le dicten su prudencia y justicia. Contestación: Se nombrarán los comisionados de uno y otro Gobierno para entregar y recibir todos los artículos de guerra, etc., en la dirección de Pasto y en aquella ciudad, que llevarán las órdenes más circunstanciadas y terminantes para que todo se ponga a disposición del Gobierno de la república conforme al artículo propuesto. Proposición del Ejército español: Se permitirá que los empleados públicos y eclesiásticos y los particulares que quieran pasar a Europa, lo hagan costeándose de su cuenta. Contestación: Concedido. Proposición del Ejército español: El señor General Aymerich queda en libertad de marchar cuando y por donde quiera con su familia, para lo cual será atendido con todas las consideraciones debidas a su clase, representación y comportamiento. Contestación: Concedido. Proposición del Ejército español: Se concederá una amnistía general en materia de opiniones. Contestación: Concedido. Proposición del Ejército español: Después de la ratificación por ambas partes del presente tratado, el señor General Sucre podrá ocupar la ciudad y fortaleza a la hora y día que guste. Contestación: Será ratificada esta capitulación en el término de dos horas y las tropas libertadoras se posesionarán de la ciudad a las tres de la tarde. Cuyos artículos para la ratificación las partes contratantes firmaron dichos señores comisionados, en el Palacio de Gobierno, a 25 de mayo de 1822. C. Francisco González, Manuel María Martínez de Aparicio, Patricio Bray, Andrés Santa Cruz, Antonio Morales. Cuartel general de Quito, 25 de mayo de 1822.
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    Ratificado y aprobadopor mí, se cumplirá en todas sus partes fiel y rigurosamente. Melchor Aymerich Antonio José de Sucre Cuartel General frente a Quito, en 25 de mayo de 1822. Aprobado y ratificado. Es copia de su original.- Santa Cruz VALORACIÓN Aquella batalla culminó la obra del General de Brigada Antonio José de Sucre Alcalá, de su sagacidad, de su valor, de su magnanimidad. En recompensa fue ascendido por sus servicios distinguidos al inmediato grado superior: “General de División y nombrado Intendente del Departamento de Quito; pues, aquellos pueblos observaban en el General Sucre, a su libertador y su amigo; se mostraron más satisfechos del jefe que les era destinado, que la libertad misma que recibieron de sus manos.- Simón Bolívar, el Libertador” La Batalla del Pichincha, fue una cruzada de contingentes internacionales, pues al fuerte núcleo de soldados patriotas de la Audiencia de Quito se habían hermanado Tropa y Oficiales acompañantes de Sucre que no solo provinieron de otras regiones de Hispanoamérica, sino inclusive de Europa. La del Pichincha fue una batalla épica, no solo por haber cimentado la identidad del Ejército de la incipiente nación, sino, sobre todo, por haber consolidado la independencia de la antigua colonia quiteña que, después de cinco días (29 de Mayo de 1822) se incorporó a la Gran Colombia, con el nombre de Departamento del Sur o Ecuador.